Drogas enteogénicas y registro arqueológico

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La relación de la humanidad con las drogas enteogénicas es larga y tiene variados y múltiples registros en la arqueología.

Tradiciones indígenas contemporáneas[editar]

Existen varias culturas modernas que siguen la práctica de la aplicación de drogas que alteran la mente con fines religiosos. Algunas de estas culturas son los chamanes de Siberia (que emplean el hongo matamoscas para inducir alucinaciones), los huicholes de México (que utilizan cactus Peyote), las tribus de la región del Putumayo en la Amazonia suramericana (que utilizan ayahuasca o yagé) y los rastafaris del Caribe (que usan la marihuana).

Problemas en el registro arqueológico[editar]

Hay varios problemas con la identificación de drogas enteogénicas dentro de una sociedad antigua.

  • Identificación de una sustancia enteogénica. ¿Se fumaba? ¿Se ingería?
  • Prueba de inspiración enteogénica en artefactos. ¿El artefacto da pruebas directas del consumo de drogas para fines enteogénicos?
  • Como observador de arte que tiene 20.000 años de antigüedad, ¿vemos patrones que el creador original quería indicar? En otras palabras, ¿nuestros propios intereses personales y prejuicios pueden alterar la manera en que percibimos obras de arte de una manera no apuntada por el autor?

Las pruebas arqueológicas de drogas enteogénicas en las sociedades antiguas[editar]

Las drogas enteogénicas han sido utilizadas por diversos grupos durante miles de años. Existen numerosos informes históricos, así como informes modernos contemporáneos de grupos indígenas que usan enteógenos. Sin embargo, hay mucho debate acerca de qué papel han desempeñado los enteógenos en las sociedades antiguas y qué sociedades han hecho uso de enteógenos.

En América[editar]

El uso mesoamericano de drogas enteogénicas es el más icónico en la conciencia popular. Los mayas, olmecas, aztecas poseían complejos enteogénicos bien documentados.

Las culturas indígenas de América del Norte tenían también una larga tradición en el uso de drogas rituales.

Enteógenos olmecas[editar]

Los olmecas (1200 a 400 a. C.) vivieron en Mesoamérica y son considerados por muchos como la cultura madre de los mayas y aztecas. Los olmecas no dejaron obras escritas de sus estructuras y creencia, por lo que muchas interpretaciones sobre las creencias olmecas se basan en gran medida en la interpretación de los murales y artefactos. Los arqueólogos fueron conducidos a creer que los olmecas utilizaron enteógenos por tres razones:

  • Entierros de sapos bufo acompañando a sus sacerdotes.
  • El uso posterior de enteógenos en culturas bajo la influencia directa de la civilización olmeca.
  • Esculturas de chamanes y otras figuras fuertemente teriantrópicas.

Enteógenos mayas[editar]

Los mayas (250 a. C. a 900 d. C.) florecieron en Mesoamérica y fueron prevalentes, incluso hasta la llegada de los españoles. La tradición religiosa maya es muy compleja y muy bien desarrollada. A diferencia de los olmecas, los mayas tienen textos religiosos que han sobrevivido hasta el día de hoy. La religión maya muestra la característica mitología mesoamericana, con un fuerte énfasis en un individuo que es un comunicador entre el mundo físico y el mundo espiritual. Efigies de setas de piedra, del 700 d. C., dan pruebas de que las setas eran veneradas por lo menos en una forma religiosa. La evidencia más directa del uso moderno maya de enteógenos proviene de los descendientes de los mayas, los cuales usan drogas enteogénicas hasta hoy.

Enteógenos mexicas[editar]

Xochipilli, representación en el Códice Borgia.

El complejo enteogénico mexica está muy bien documentado. A través de datos históricos, hay pruebas de que los mexicas utilizaron varios tipos de drogas psicoactivas. Estos medicamentos incluyen Ololiuqui (la semilla de Rivea corymbosa)]], teonanácatl (traducido como ‘seta de los dioses’, un hongo psilocybe)[1] [2] y sinicuichi (una flor añadida a las bebidas). La estatua de Xochipilli, de acuerdo con RG Wasson, [3] presenta varias plantas enteogénicas. Este mismo autor ha sugerido que la categoría péyotl es el origen etimológico de la palabra mexicana piule, [4] utilizada en la actualidad para referirse a los enteógenos y a la embriaguez visionaria en general.[5]

Otras pruebas del uso de enteógenos por los mexicas vienen del Códice Florentino, una serie de 12 libros que describen vívidamente el uso de drogas enteogénicas dentro de la cultura y de la sociedad mexica.

Tras la imposición forzosa del catolicismo en América, los mexicas siguieron practicando el uso de enteógenos pero bajo máscara cristiana.[6]

Uso de enteógenos en América del Norte[editar]

Hay varios grupos indígenas contemporáneos que utilizan enteógenos especialmente los nativos americanos del suroeste de los Estados Unidos. Diversas tribus de California son conocidos por el uso de bebidas alcohólicas fuertes, así como Peyote, [7] a fin de lograr visiones y experiencias religiosas. Un fraile franciscano fue el el primer blanco que describió el efecto de este cactus y el uso sagrado que le daban los indígenas. Este conocido misionero de la época colonial lo detalló de esta forma:

Ay otra yerva que se llama peiotl... hazese hazia la parte del norte: los que la comen o beben ven visiones espantosas o de risas, dura este emborrachamiento dos o tres días y después se quita. Es como un manjar de los chichimecas que los mantiene y da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro.

Franciscano fray Bernardino de Sahagún, 1560[8]

Uso de enteógenos en América del Sur[editar]

Enteógenos en la Cultura Llolleo[editar]

Es muy común encontrar pipas de cerámica o de piedra en sitios de la Cultura Llolleo, una cultura del Chile prehispánico, lo que permite inferir acerca del uso de sustancias alucinógenas como parte de los rituales de esta sociedad. De hecho, se han encontrado sitios arqueológicos que podrían corresponder a lugares ceremoniales donde se reunía una gran cantidad de personas y en donde el uso de las pipas jugó un rol central, a juzgar por la gran cantidad de estos implementos encontrados en esos lugares.

Enteógenos en la tradición Bato[editar]

En relación a hallazgos arqueológicos de la Tradición Bato,(Chile) se encontraron pipas, las que solían tener forma de “T” invertida.Muchas de estas sociedades usaba alucinógenos en sus prácticas rituales, importadas desde el Planalto brasileño de donde eran originarias.

Uso de enteógenos en los atacameños[editar]

El "segundo periodo" atacameño es decir, entre 900 y 1200, muestra el empleo de una alfarería negra pulida, la influencia de la cultura del Tiahuanaco o Tiwanaku -horizonte cultural Tiahuanaco-, el empleo de las tabletas para aspirar alucinógenos, principalmente el cebil y cacto " san pedro " o huanto, con figuras esculpidas de hombres, cóndores y felinos y el uso del tembetá (palabra de origen guaraní) o adorno labial. El uso de alucinógenos o "enteógenos", como en todas las otras etnias originarias de América antes de la conquista europea, era ritual, es decir únicamente se podían consumir en muy específicas situaciones, por ejemplo cuando un chamán debía intentar hacer una adivinación poniéndose en contacto -según creían- con los dioses.

Calcu mapuche[editar]

El Calcu al igual que la Machi también puede tener clientes, pero los clientes del Calcu pueden pedirle ayuda para tomar venganza o hacer daño a otras personas, a menudo a raíz de situaciones de celos. Se dice que los calcu (persona) pueden asumir tres funciones: Kalkutufe, Dawfe y Choñchoñ; y si son poderosos pueden realizarlas todas simultáneamente. Los calcu merodearían por los cementerios para apoderarse del pillü (fantasma del muerto reciente), con el propósito de utilizarlo en sus hechizos del calcutun. Esto último es uno de los motivo de la realización del Aun (Ritual funerario), para evitar la acción de los Calcus.

El Calcu además utilizaría numerosas pócimas, destacando el kalku-mamüll también conocido como latúe, latuy; que significa "el mortífero" o "la tierra de los muertos". conocido con el pelativo español de "árbol de los brujos", "palo mato" o "palo de brujos", y conocido actualmente con la nomenclatura científica actual Latua pubiflora. esta planta se caracteriza por ser un alucinógeno clásico de la etnología mapuche.

Enteógenos en el Caribe precolombino[editar]

También los taínos en el Caribe se valían, durante el rito de la cohoba, del uso de una sustancia alucinógena derivada del tamarindo macho y de una mezcla de caracoles. Este ritual es muy similar al practicado por grupos indígenas de la selvas de Venezuela, donde esta sustancia se conoce como ebena o yopo.

Europa[editar]

Paleolítico[editar]

Durante el Paleolítico, hay amplia evidencia del uso de drogas como se puede ver en conservas y restos botánicos en sus coprolitos. Algunos estudiosos sugieren que el entierro floral de la Cueva Shanidar (un sitio Paleolítico en Irak) muestra evidencia del Ritual de la Muerte chamanista, pero esto sigue siendo objeto de debate. La evidencia más directa que tenemos del paleolítico, como obra, proviene de Tassili n'Ajjer, Argelia. De esta región, hay varias imágenes teriantrópicas en las que se retrata al pintor y animales alrededor de él. Una imagen, en particular, muestra a un hombre que se ha unido en una forma común con un hongo. Hay varios sitios que muestran imágenes teriantrópicas del Paleolítico. Sin embargo, aun se debate el hecho de que sitios como Lascaux o Chauvet fueron inspirados enteogenicamente.

Misterios eleusinos[editar]

Los misterios eleusinios eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia. De todos los ritos celebrados en la antigüedad, éstos eran considerados los de mayor importancia. Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio romano. Los ritos, así como las adoraciones y creencias del culto, eran guardados en secreto, y los ritos de iniciación unían al adorador con el dios, incluyendo promesas de poder divino y recompensas en la otra vida.

Teoría del LSA en los misterios eleusinos[editar]

Cornezuelo en una espiga.

Algunos investigadores creen que el poder de los misterios eleusinos procedía de la función del ciceón como agente psicodélico, teoría extensamente argumentada en El camino a Eleusis (de R. Gordon Wasson, Albert Hofmann y Carl A. P. Ruck). La cebada podía haber sido parasitada por el hongo cornezuelo, que contiene LSA (amida del ácido d-lisérgico), un precursor del LSD (dietilamida del ácido lisérgico). Es, por tanto, posible que los iniciantes, sensibilizados por su ayuno y preparados por las ceremonias precedentes, fueran elevados por los efectos de una potente poción psicoactiva a estados mentales revelatorios con profundas ramificaciones espirituales e intelectuales.

Esta teoría sigue siendo controvertida, pues preparaciones de ciceón hechas a partir de cebada parasitada por cornezuelo han arrojado resultados no concluyentes.

Terence McKenna ha propuesto que los misterios giraban en torno a una variedad de hongos psilocíbicos, aunque parece haber pocas evidencias a favor de esta teoría. También se han sugerido algunos agentes enteogénicos más, como la salvia y las amanitas, pero todas estas teorías carecen de pruebas consistentes.

Psicoactivos y principales religiones del mundo[editar]

Existen varios informes de que la Biblia y los Vedas tienen varias referencias a drogas enteogénicas. Aunque la mayoría de los estudiosos rechazan estas alegaciones, son aceptados por muchos grupos marginales.

Maná y setas[editar]

Algunos investigadores especulan que el Maná, el alimento que cosecharon las tribus de Israel, fueron en realidad drogas enteógenas.

Y cuando el rocío que se había ido a sentar, he aquí, sobre la faz de la naturaleza existe establecer una pequeña cosa redonda, tan pequeño como el Hoar, heladas sobre el terreno. Y cuando los hijos de Israel se vieron, dijeron uno a otro, es el maná: porque ellos no sabían lo que era. Y Moisés les dijo: Este es el pan que el Señor ha dado de comer.

Libro del éxodo 16:14

Algunos apuntan a las similitudes de Psilocybe y la descripción bíblica del maná como prueba.

Soma y setas[editar]

En el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.). ha habido mucha especulación sobre la naturaleza del soma, el alimento de los dioses. A continuación se muestra un pasaje de los Vedas:

Hazme inmortal en ese reino donde la felicidad y transportame adonde la alegría y la felicidad se combinan...

Rig-veda

Estudiosos como R. G. Wasson[3] sugieren que el soma es la Amanita muscaria, un hongo comúnmente utilizado por los chamanes de Siberia.

Véase también[editar]

Referencias y notas de pie[editar]

Notas aclaratorias
Notas al pie
  1. Albert Hofmann: "El camino hacia Eleusis".
  2. Jonathan Ott, Jeremy Bigwood, R. Gordon Wasson, Dolores Belmonte, Albert Hofmann, Andrew Weil, y R. Evans Schulte: Teonanácalt, hongos alucinógenos de Europa y América del Norte. España: El Compás de Oro, Swan, 1985.
  3. a b Wasson, RG, S. Kramrisch, J. Ott and CAP Ruck. Wasson, RG, S. Kramrisch, J. Ott y CAP Ruck. (1986).Pesephone Quest: Entheogens y los Orígenes de la Religión. ISBN 0-300-05266-9
  4. Existen numerosas pruebas arqueológicas de que los mexicas que vivían en el valle de México ―donde hoy se levanta la populosa capital de este país― y también otros grupos indígenas que habitaban más al norte, ya veneraban el cactus del peyote como fuente de inspiración y revelación divinas, y lo consumían en sus ceremonias religiosas. R.G. Wasson ha sugerido que la categoría péyotl es el origen etimológico de la palabra mexicana piule, utilizada en la actualidad para referirse a los enteógenos y a la embriaguez visionaria en general (citado por OTT, 1996:77, y propuesto ya en 1919
  5. OTT, 1996:77, y propuesto ya en 1919 por B. P. Reko
  6. El peyote y las nuevas religiones mistéricas americanas III.
  7. El peyote crece en grandes cantidades al norte de México y al sudoeste de los EE. UU., en los desiertos calcáreos y en los valles de los ríos que surcan la geografía local. A pesar de su tamaño relativamente pequeño, entre 10 y 12 cm de diámetro y 3 a 6 cm de altura, este cactus crece muy lentamente: una sola planta llega a necesitar hasta 15 años para alcanzar su estado de maduración plena (OTT, 1996). De cada cactus se ingiere tan solo la corona superior, lo que popularmente se denomina el "botón de peyote" o "botón de mescal", y el efecto posterior podría resumirse diciendo que induce una experiencia dialógica de carácter muy visionario y luminoso que es vivida como un contacto o revelación proveniente del ser íntimo de cada uno, con el sí mismo en expresión psicológica, aunque lo más general es proyectarlo hacia personajes o seres vividos como externos al propio sujeto embriagado: este mismo hecho fue puesto de relieve a lo largo de los siglos XII a XIV por diversos místicos cristianos que propugnaban la existencia de Dios en sí mismos, "Dios soy yo mismo", por lo que eran sistemáticamente excomulgados o, aun peor, condenados por la Inquisición a raíz de sus "visiones demoníacas". Bajo el efecto del peyote se experimenta una explosión visionaria que sume al sujeto en un profundo estado modificado de consciencia cuya atmósfera interior predominante es la emocional.
  8. Bernardino de Sahagún, 1982; se trata de los materiales recopilados en náhuatl por el autor en 1569
Bibliografía
  • Bierhorst, John. La mitología de México y Centroamérica, William Morrow (1990). ISBN 0-688-11280-3.
  • Demarest, Arthur. Antiguos Mayas: el auge y caída de la civilización en la selva. Cambridge: Cambridge University Press, 2004. Cambridge: Cambridge University Press, 2004.
  • Dibble, Charles E., et al. Dibble, Charles E., et al. (trans). (trans). "El Códice Florentino : Libro 11 - cosas de este mundo". The School of American Research. La Escuela de Investigación. Santa Fe, New Mexico, 1963. Santa Fe, Nuevo México, 1963.
  • Furst, PT (with contributions from Wasson and others) 1972 Carne de los Dioses: El Ritual de Uso de Alucinógenos
  • Hofmann, Albert."Teonanácatl y Ololiuqui, dos drogas de la magia antigua México." UNODC Bulletin on Narcotics. Boletín de la Oficina de Fiscalización de Estupefacientes. Issue 1, pp.3–14, 1971. Número 1, pp.3–14, de 1971.
  • Hofmann, Albert, Jonathan Ott, Jeremy Bigwood, R. Gordon Wasson, Dolores Belmonte, Albert Hofmann, Andrew Weil, R. Evans Schulte, Teonanácalt, Hongos alucinógenos de Europa y América del Norte. El Compás de Oro, Swan, 1985.
  • McKenna, Terence: Alimentación de los dioses (pág. 84). Nueva York: Harper Collins, 1984.
  • Roberts, T. B. (editor): Psicoactivas sacramentales: ensayos sobre religión y enteógenos. San Francosco: Consejo Relativa a las Prácticas Espirituales, 2001.
  • Roberts, T. B., y P. J. Hruby: Religion and psychoactive sacraments an entheogen chrestomathy (‘religión y sacramentos psicoactivos’), 1995-2002.
  • Roberts, T. B.: "Chemical input—religious output: entheogens. Robert McNamara (editor). Westport (Connecticut): Praeger/Greenwood, 2006.
  • Wasson, RG, S. Kramrisch, J. Ott, y Carl A. P. Ruck: Pesephone quest: entheogens and the origins of religion [1986].
    • Versión en español: La búsqueda de Perséfone. Los enteógenos y los orígenes de la religión. México: Fondo de Cultura Económica, 1992. ISBN 968-16-3695-3.