Archidiócesis de Mérida-Badajoz

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Archidiócesis de Mérida-Badajoz
Archidiœcesis Emeritensis-Pacensis
Información general
Sede Mérida y Badajoz
Elevada a arquidiócesis 12 de octubre de 1994
Catedral San Juan Bautista de Badajoz
Concatedral Santa María la Mayor de Mérida
Diócesis sufragáneas Coria-Cáceres y Plasencia
Rito romano o latino
Sitio web Web de la archidiócesis
Jerarquía Apostólica
Papa Francisco
Arzobispo Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo(s) Emérito(s) Antonio Montero Moreno y Santiago García Aracil
Jurisdicción
Región Extremadura
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La archidiócesis de Mérida-Badajoz es la sede episcopal principal de Extremadura, en España. Sus sedes son la Catedral de Badajoz y la Concatedral de Mérida.

Descripción de la archidiócesis[editar]

La Archidiócesis de Mérida-Badajoz fue erigida por el papa Juan Pablo II en 1994, restituyendo, de este modo, el antiguo Arzobispado de Mérida y recogiendo el rico legado del obispado de Badajoz.

Junto con la metropolitana, dos diócesis más conforman la Provincia Eclesiástica de Extremadura, la diócesis de Coria-Cáceres y la de Plasencia.

Catedral Advocación Diócesis
Archidiócesis de Mérida-Badajoz
Catedral de Badajoz San Juan Bautista Mérida-Badajoz
Concatedral de Mérida Santa María la Mayor Mérida-Badajoz
Catedral de Coria Virgen de la Asunción Coria-Cáceres
Concatedral de Cáceres Virgen María Coria-Cáceres
Catedral Nueva de Plasencia Santa María de la Asunción Plasencia
Catedral Vieja de Plasencia Virgen María Plasencia

Los límites de la diócesis coinciden, casi por completo, con los de la provincia de Badajoz, exceptuando la zona de Don Benito que pertenece a la diócesis de Plasencia. En cuanto a la Provincia Eclasiástica, ésta ocupa el territorio de la Comunidad autónoma de Extremadura y parte de la provincia de Salamanca, en concreto la zona de Béjar.

Historia[editar]

La historia de la archidiócesis se remonta a la antigua Emérita Augusta, (actual Mérida), importantísima sede arzobispal en época visigoda, aunque desaperecida durante muchos siglos.

La sede arzobispal de Mérida[editar]

Las primeras comunidades cristianas estables aparecen suficientemente arraigadas en la Lusitania ya en el siglo III. La carta de san Cipriano al clero y pueblo de Emérita Augusta (255-257) es el documento más antiguo que poseemos de la Provincia Metropolitana de Lusitania, con capitalidad en Augusta Emérita, de la que fueron sufragáneas las diócesis de Pace (Beja), Olissipona (Lisboa), Oxonoba (Silves), Idigitania (Diana a Velha), Conímbriga (Coimbra), Bisseon (Viseu), Lameco (Lamego), Caliabria (¿?), Elbora (Évora), Salmántica (Salamanca), Ábula (Ávila), Cauria (Coria) y Numancia (Zamora), de las que solamente Caliabria ofrece dudas sobre su localización.

De la época en que Mérida fue cabeza de esta extensa archidiócesis se conservan noticias muy esporádicas de sus Arzobispos. En el siglo III comienza la serie de metropolitanos emeritenses con Marcial (¿-255), depuesto por sus propios feligreses que colocaron en su lugar a Félix (255?).

En el siglo IV aparece el pontificado de Liberio que asistió al Concilio de Iliberis (311) y al celebrado en Arlés (314). Fue el primer Arzobispo de Mérida después del Edicto de Tolerancia promulgado por Constantino el Grande (313); le sucedió Florentino, de quien se conservan pocos datos. Hacia finales de esta centuria se sitúa el pontificado de Idacio, que persiguió junto con el Obispo Itacio de Oxonoba, al hereje Prisciliano y a sus partidarios (384-400) hasta conseguir su condena a muerte. Esto le ocasionó un duro enfrentamiento con sus feligreses, que terminaron por deponerle. Siguen Patruino (385-402) y Gregorio, citado en una de la Decretales de Inocencio III. La ocupación de Hispania por los pueblos germánicos no afectó a la sede arzobispal, que fue respetada.

Continúa la sucesión con Antonio (445-449), que lucha contra maniqueos y priscilianistas; y Zenón (c 483), Vicario Apostólico en España. San Paulo de Mérida (530-560), médico de origen griego, promovido a la Sede Arzobispal ya en el siglo VI y cuyo largo pontificado fue uno de los más comprometidos por la lucha contra los herejes arrianos, mayoritarios en la diócesis. Asoció a la Sede a su sobrino San Fidel, que le sucedió al morir.

A Fidel le sucedió en la Silla Metropolitana la relevante figura de San Maussona, el más destacado de los arzobispos de Mérida y una de las personalidades más notables de su época. Sufrió persecución por parte del rey Leovigildo para que se hiciera arriano; aconsejó al príncipe Hermenegildo, convertido al catolicismo, y asistió al III Concilio de Toledo (589), en el que el rey Recaredo abjuró de la herejía arriana y se convirtió al Catolicismo.

A este sucedieron en la Silla metropolitana, durante el s. VII: Inocencio (606-616); Renovato (616-632); Esteban I (632-637) que estuvo en el IV Concilio de Toledo; Oroncio (638-653) que asistió al VII y VIII Concilios de Toledo; Profirio (666); Festo (672); Esteban II (680-684) que asitió al XIV Concilio toledano; un Zenón, cuyo pontificado se cree tuvo lugar en el s. V; Máximo (688-693), y Ariulfo, último de los metropolitanos que corresponde a época visigoda, ya que en su pontificado se produjo la invasión y ocupación de Lusitania por los musulmanes.

Esta ocupación de Mérida por los bereberes africanos (714) bajo el mandato de Mussa-Ibn-Nusair no debió significar una ruptura en la línea de sucesión de los arzobispos emeritenses, ya que aún bajo la dominación musulmana se menciona a Arulpho (862), citado por San Eulogio de Córdoba como uno de los asistentes al Concilio de aquella ciudad convocado por el Emir Abd-Al-Ramán II para combatir los martirios voluntarios de los mozárabes, refugiándose en la fortaleza de Bathalios (Badajoz) bajo la protección del reyezuelo Ibn-Merwan Al Giliqui, renegado cristiano que se había sublevado contra el Emir cordobés.

Ya no sería hasta el s. XII (1119) cuando el papa Calixto II, al crear la Provincia Metropolitana de Santiago de Compostela, trasladó a ella todos los derechos y privilegios, así como las sedes sufragáneas del arzobispado emeritense hasta que se reconquistase Mérida y se repusiese su Silla Arzobispal. Esta circunstancia se produjo en 1228, cuando el Rey de León Alfonso IX tomó la ciudad al poder musulmán; pero el hecho de que colaborasen con el monarca leonés el Arzobispo de Santiago, D. Bernardo, y el Maestre de la recién creada Orden y Caballería de Santiago, hizo que ninguno de los dos estuviese dispuesto a restablecer la Sede Metropolitana.

El papa Gregorio IX insistió en la restauración de la Sede de Mérida (Bula del 29 de octubre de 1230) al citado Arzobispo D. Bernardo, quien dio cumplimiento a las exigencias del Pontífice, nombrando a Alfonso, porcionario de la Iglesia de Santiago, como obispo de Mérida, pero sería anulado su nombramiento a los pocos meses por el mismo arzobispo. Y con el fin de evitar una nueva restauración, cedió Mérida y su tierra a los Caballeros de la Orden de Santiago, que establecieron en ella el Provisorato de la Provincia de León de dicha Orden.

La sede episcopal de Badajoz[editar]

La historia de la diócesis de Badajoz se remonta al siglo X, cuando, bajo el Califato de Córdoba, se nombran obispos baicienses como Theudocutus (904); Iulius (932), en época de Abd-Al-Raman II En-Nassir y Daniel (1000).

Tras la invasión musulmana, la sede episcopal pacense se restaurará en el siglo XIII gracias a la bula del papa Gregorio IX. Sin embargo, no sería hasta el reinado de Alfonso X, El Sabio, cuando se crease en Badajoz un cabildo catedralicio, con sus privilegios, y se determinase una circunscripción territorial propia, separada de la jurisdicción de las órdenes de Caballería, por la Bula del Papa Alejandro IV (1255) que nombró obispo de la diócesis a Fray Pedro Pérez.

El área territorial diocesana de la Sede Pacense fue durante siglos muy pequeña, ya que se extendía en una pequeña franja estrecha sobre la frontera portuguesa, desde Alburquerque hasta Zafra y Fregenal de la Sierra. El acontecimiento histórico más relevante para esta diócesis fue la publicación de la Bula “Quo Gravius” (1873), del papa Pío IX, por la cual se suprimían los Prioratos de las Órdenes Militares de Santiago (Llerena) y de Alcántara (Magacela y Zalamea de la Serena), cuyos amplísimos territorios jurisdiccionales quedaron, en su gran mayoría, integrados en la Diócesis de Badajoz; con lo cual aumentaría en más de cinco veces su superficie territorial y su población.

Ya en el s. XX, se modificarían de nuevos sus límites diocesanos por un Decreto de la Sede Apostólica (1958) que agregó al Obispado de Badajoz el Arciprestazgo de Castuera, que venía perteneciendo al de Córdoba, así como algunos pueblos de la Diócesis de Coria. En cambio, perdió el Arciprestazgo de Montánchez, que quedó agregado a la Sede Cauriense.

Con estas modificaciones la Diócesis de Badajoz quedó con una extensión de 17.396 kilómetros cuadrados, y una población aproximada de seiscientos mil habitantes, que representan prácticamente la totalidad de la provincia de la Baja Extremadura.

La restitución del arzobispado[editar]

Por último, el día 28 de julio de 1994, el papa Juan Pablo II, por la Bula Universae Ecclesiae sustinentes crea la nueva Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, que comprende a las tres diócesis extremeñas: Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia, y nombra primer Arzobispo de la nueva Sede Metropolitana a Monseñor Antonio Montero Moreno, que toma posesión de la Archidiócesis en el acto de ejecución de dicha Bula, en Mérida, el día 12 de Octubre de 1994[1] .

División territorial[editar]

Episcopologio[editar]

Ver Anexo:Obispos de Mérida-Badajoz

Patronos[editar]

Los titulares oficiales de la diócesis son la Virgen de Guadalupe y San Juan Bautista, aunque también ejerce su patronazgo Santa Eulalia de Mérida, patrona de la sede emeritense y referente del cristianismo primitivo en la península.

Así mismo, varios prelados de la sede metropolitana han llegado a los altares; San Masona, San Fidel y San Paulo, arzobispos de Mérida y San Juan de Ribera, obispo de la sede badajocense.

Principales instituciones[editar]

  • Palacio Arzobispal de Mérida. San Salvador, 3. Mérida.
  • Palacio Arzobispal de Badajoz. San Juan de Ribera, 2. Badajoz.
  • Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz. Avenida de Antonio Masa Campos. Badajoz.
  • Seminario Metropolitano de San Atón. Cañada de Sancha Brava. Badajoz.
  • Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Virgen de Guadalupe". Ramón Albarrán, 36. Badajoz.
  • Colegio Diocesano "San Atón". Avenida de Manuel Saavedra Martínez. Badajoz.

Referencias[editar]

  1. Arzobispado de Mérida-Badajoz.

Véase también[editar]