Ametralladora

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Marines estadounidenses con una ametralladora M240, versión local de la FN MAG.

Una ametralladora es un arma de fuego automática diseñada para disparar una gran cantidad de balas a partir de un cargador o una cinta de municiones, que normalmente en un lapso breve y de forma sostenida puede disparar cientos de balas por minuto, debido a su mecanismo de disparo automático, e impactando en un determinado campo de tiro. Las ametralladoras generalmente son pesadas, voluminosas y están montadas sobre un afuste. El uso moderno de esta palabra se refiere a las ametralladoras automáticas, que fueron precedidas por las ametralladoras manuales con algunos detalles automáticos.

Historia[editar]

La idea de un arma de fuego que disparara de forma repetitiva hunde sus raíces en la primera generación de armas de fuego maduras, a comienzos del siglo XVI. Sin embargo, habrá que esperar hasta la mejora de la metalurgia para que surgieran los primeros modelos de fuego repetitivo con las Mitrailleuse francesas, armas de apoyo construidas a partir de la superposición de cañones de calibre de fusil que se cargaban por retrocarga y que se podían disparar en sucesión, sembrando de metralla (mitraille) el arco de fuego del arma. Su uso en combate en la Guerra Franco-Prusiana no dio resultados concluyentes, sobre todo comparada con las piezas de artillería de retrocarga prusianas, íntegramente forjadas en acero y de un efecto netamente superior.

La primera arma automática eficaz fue la ametralladora Gatling, con media docena o más de cañones de fusil dispuestos en posición circular alrededor de un eje y alimentados por un cargador vertical o cilíndrico y accionada por medio de una manivela. Si bien al principio conservaba la configuración de pieza de artillería, situada en un armón como el de los cañones de la época, su perfeccionamiento la fue aligerando hasta permitir el transporte por una sola bestia de carga. Su efecto en conflictos coloniales fue un claro indicador de los cambios que las sucesivas generaciones de ametralladores iban a producir en el campo de batalla. El freno a la evolución de la ametralladora pasó a ser la mentalidad de los oficiales de los ejércitos occidentales, que la entendían sólo como un arma apropiada contra indígenas, pero inapropiada en un campo de batalla europeo.

En 1884 aparece la primera ametralladora auténtica, la Maxim inventada por el estadounidense nacionalizado británico Hiram Maxim, que utilizaba la presión de salida de los gases de proyección para provocar el retroceso del cañón, el montado del cierre, la expulsión del casquillo y la alimentación con otro nuevo cartucho obtenido de una cinta en el lateral del arma.

Maxim realizó demostraciones por toda Europa y su ametralladora fue adoptada por la mayoría de los ejércitos del continente. En 1885, el diseñador, inventor y fabricante John Browning presenta en Estados Unidos un modelo de ametralladora accionado por el gas que se recoge del cañón a través de un émbolo dentro de un tubo conectado al cañón del arma, sistema adoptado después para los fusiles semiautomáticos y de asalto. Cuando el Kaiser Guillermo II presenció dichas demostraciones, dijo al respecto de la creación de Maxim: "Esta es el arma, no hay nada parecido".

En 1917 Browning saca su modelo más famoso, la M1917, que sigue siendo empleado en la actualidad y que funciona por el retroceso del cañón. Las Browning fueron adoptadas por el ejército estadounidense y posteriormente en muchos otros países de la OTAN, cambiando sus calibres con el tiempo.

Impacto en la guerra[editar]

La Maschinegewehr 08 (MG08), ametralladora alemana de la Primera Guerra Mundial.

Su aparición cambió decisivamente el sistema de combatir, que no había sufrido grandes evoluciones desde la época napoleónica, y junto a la artillería, obligó al uso de trincheras y convirtió la guerra en líneas estáticas desde las que se lanzaban asaltos masivos de infantería contra las líneas enemigas, que normalmente acababan en masacres inútiles.

Como respuesta a la ametralladora aparecieron el carro de combate para asaltar las líneas defendidas por ametralladoras y las primeras soluciones que permiten a la infantería llevar armas automáticas para el asalto, como el subfusil o las primeras ametralladoras ligeras.

Evolución de la ametralladora[editar]

Durante la Primera Guerra Mundial, las ametralladoras eran armas pesadas, montadas sobre un trípode o ruedas al estilo de un pequeño cañón. Para resistir las ráfagas continuas sin quedar inoperativas, los cañones iban montados dentro de cilindros que eran llenados con agua para refrigerar el arma.

Las ametralladoras ligeras de la primera guerra y de entreguerras son en apariencia grandes fusiles diseñados para tiro automático como apoyo al pelotón de fusileros tradicional. Armas como la estadounidense BAR (Browning Automatic Rifle) empleada en las dos guerras mundiales o la inglesa Bren, usada en la Segunda Guerra Mundial, entran dentro de esta categoría. Normalmente se alimentan mediante cargadores o tambores de 30 a 100 cartuchos y disponen de un pequeño bípode en el extremo para disparar cómodamente tumbado. El concepto permanece hoy en día, y la mayoría de las ametralladoras actuales de este tipo son fusiles de asalto modificados para dar una mayor duración al cañón, con un bípode y cargadores de más capacidad que los estándares del fusil del que proceden, aunque hay modelos actuales de cinta diseñados expresamente como ametralladoras ligeras, como la FN Minimi belga (utilizada por el ejército estadounidense y muchos países de la OTAN) y la CETME Ameli española.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes inventaron a su vez la ametralladora polivalente o media. Esta arma puede actuar como una ametralladora de posición normal, al estilo de la Primera Guerra Mundial, montada en un trípode pesado con miras para actuar hasta 1.200 m; o puede ser desmontada, acoplada a un bípode y utilizada en el rol de ametralladora ligera, pero con una potencia muy superior a las concebidas expresamente como tales.

En la Segunda Guerra Mundial, los alemanes emplearon la MG 34 y la MG 42, que es una versión simplificada de la anterior, con la mayor parte de sus piezas en chapa estampada para abaratarla. La MG 42 permanece hasta hoy en día en servicio en la OTAN, en una versión mejorada denominada Rheinmetall MG3. Otros modelos son la M60 estadounidense de la época de Vietnam o la PKM rusa.

Ametralladoras pesadas[editar]

Ametralladora M2 de calibre .50, diseñada por John Browning, se convirtió en uno de los diseños de ametralladora más exitosos.

En la Segunda Guerra Mundial apareció un tipo de ametralladoras de gran calibre, alcance y capacidad de penetración: las ametralladoras pesadas. Se emplean como antiaéreas o para destruir vehículos con poco blindaje o sin él; son capaces de desmembrar a un soldado, por lo que también se usan como ametralladoras de posición y suelen ser elegidas para montarlas en carros de combate como arma auxiliar, blindados de asalto o helicópteros. Con calibres entre el 0.50 (12,7 mm) y 14,5 mm, muchas tienen casi 3.000 m de alcance y pueden perforar blindajes ligeros.

Un tipo de arma relacionada con las ametralladoras es el cañón automático, de 20 a 30 mm, montado en torretas, blindados de asalto o en helicópteros y cazas. En ocasiones, es accionado mediante una fuente de energía externa y dispone de múltiples cañones al estilo de los antiguos Gatling para soportar el desgaste y calentamiento al que se ve sometida el arma durante su uso. Este tipo de cañón, que emplea proyectiles con núcleo perforante y velocidad de más de 1.000 m/s, consigue perforar blindajes de más entidad y destrozar vehículos con gran facilidad. Por ejemplo, el cañón automático rotativo GAU-8 de 30 mm que emplea el avión antitanque A-10 Thunderbolt es capaz de perforar el blindaje superior de cualquier carro de combate o de dañarlo gravemente provocando heridas a los ocupantes por la metralla.

Desgaste del cañón[editar]

Las ametralladoras son armas que sufren un fuerte desgaste debido a la gran cantidad de impactos y roces de sus mecanismos y a la erosión y calor que se genera en el cañón. Los cañones no suelen resistir más de unos centenares de disparos continuos sin dilatarse, de forma que se puede llegar a inutilizar temporalmente el arma, por lo que hay que dosificar los disparos en forma de ráfagas con intervalos, y los rayados del cañón lo desgastan de tal forma que hay que sustituir todo el cañón cada 10.000 ó 15.000 disparos para mantener las características balísticas del arma.

Referencias[editar]

Véase también[editar]

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