Violencia en el cine

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La violencia en el cine es cualquier forma de acto violento presente en las películas de cine. Los cineastas utilizan diferentes tipos de violencia según la trama y el tono de la película. En obras de teatro y películas de cine existe un sistema de calificación para categorizar el nivel de violencia, en parte basado en el nivel de violencia gráfica. Las emisiones de televisión tienen un sistema de calificación similar al del cine. A veces los niveles de violencia pueden ser excesivos y provocar el rechazo o desinterés del espectador debido a la escasa conexión con la realidad circundante.

Comienzos[editar]

En sus inicios, el cine dependía mucho de la literatura y era visto como una extensión del teatro. Los géneros que principalmente mostraron escenas con violencia eran películas de fantasía, sobre todo en adaptaciones de obras de la literatura que trataban de monstruos como Nosferatu, de F.W. Murnau, 1922 y Frankenstein, de J. Searle Dawley, 1910, en obras épicas, como El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, 1914, o en relatos bélicos y moralizantes, como Intolerancia, de D.W. Griffith, 1916.[1] El campo de batalla es el origen de grandes géneros cinematográficos como el western, las películas de guerra y el cine negro.

La violencia en la mayor parte de las escenas consistía en una lucha o una guerra y solía reflejar acontecimientos históricos o tenía una manera responsable moralmente de exhibir violencia, estando sometidas a prohibiciones o censura.

Etapa clásica[editar]

El inicio de los años 50 del siglo XX estuvo marcado por la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea, la Guerra Fría y el macarthismo. En esta época se inició la llamada generación de la violencia[2] del cine estadounidense, que estuvo protagonizada por siete directores que crearon grandes obras clásicas, a saber: Robert Aldrich, Richard Brooks, Richard Fleischer, Samuel Fuller, Anthony Mann, Nicholas Ray y Donald Siegel.

Estos cineastas trataron la temática de la violencia en sus diferentes formas y manifestaciones, tanto en el espacio social como en el individual o el institucional.

Géneros y violencia[editar]

Dentro de cada género, la violencia adquiere una personalidad particular. Los géneros que suelen utilizar la violencia son: acción, guerra, crimen, terror y drama.

En las películas de acción, tales como 300, la violencia de los personajes principales se motiva por la defensa y la supervivencia -en este caso de Esparta frente al ejército invasor de Persia-. Las películas de terror a menudo retratan la violencia con el fin de excitar a su público -por ejemplo la violencia gráfica de La matanza de Texas-.

Estética de la violencia[editar]

Diversos cineastas del siglo XX han creado diferentes retratos de la violencia. Thomas Harris creó un personaje de ficción llamado Hannibal Lecter, un caníbal interpretado por Anthony Hopkins. En las películas El silencio de los corderos (1991) y Hannibal (2001), los directores Jonathan Demme y Ridley Scott, respectivamente, intentan generar excitación y anticipación cuando Lecter está a punto de matar (y comer) a una víctima. En Terciopelo azul de David Lynch (1986), el villano de la película, Frank Booth, es un hombre excesivamente violento, que se obsesiona con fetiches pequeños (como de terciopelo azul) cuando está atacando y violando a sus víctimas, a menudo al punto del orgasmo.

En la revisión de Xavier Morales[3] de Kill Bill de Quentin Tarantino, vol. 1, titulada "Belleza y violencia", que él llama", una representación estética de la violencia revolucionaria". Morales dice que la película, que él llama "fácilmente una de las películas más violentas que jamás se han hecho" es "un impresionante paisaje en el que el arte y la violencia se unen en una experiencia estética".

Los críticos de cine que analizan las imágenes de cine violentas se dividen principalmente en dos categorías. Los críticos que ven representaciones de la violencia en el cine como superficiales y de explotación argumentan que conduce a la audiencia a volverse insensible a la brutalidad, lo que aumenta su agresividad. Por otro lado, los críticos que ven la violencia como un tipo de contenido, o como un tema, afirman que es catártica y proporciona "salidas aceptables para los impulsos antisociales." [cita requerida]

Adrian Martin[4] argumenta que los críticos que apoyan el cine de alta violencia se han desarrollado en respuesta a los defensores contra la violencia, "los que critican todo, desde Taxi Driver a Terminator 2 como deshumanizantes, desensibilizantes influencias culturales." Martin afirma que los críticos que valoran la violencia estetizada defienden representaciones sangrientas e impactantes en la pantalla, con el argumento de que "violencia en la pantalla no es una violencia real, y no debe confundirse nunca con ella."

Margaret Bruder,[5] profesora de Estudios Cinematográficos y autora de "La violencia estetizante, o cómo hacer las cosas con estilo",[6] propone que hay una distinción entre la violencia estetizada y el uso de gore y sangre en la acción del mercado de masas o de las películas de guerra. Ella sostiene que "la violencia estetizada no es simplemente el uso excesivo de la violencia en una película." Películas como Die Hard 2 son muy violentas, pero "no entran en la categoría de violencia estética, porque no se realizan de una manera significativa y sostenida".

Sin embargo, las películas que utilizan esa violencia estilizada utilizan armas de fuego, sangre y explosiones, explotando la puesta en escena no tanto para proporcionar un ambiente narrativo sino para crear la apariencia de una "película" con esa atmósfera. "En las películas con violencia estética, argumenta que los "modos estándar realistas de edición y la cinematografía son violados con el fin de espectacularizar la acción que se juega en la pantalla". Los directores usan la "edición rápida y torpe", "encuadres inclinados", los cortes de choque y la cámara lenta haciendo hincapié en los impactos de las balas o los "chorros de sangre".

Efectos en el espectador[editar]

La violencia proyectada en las pantallas puede influir en las personas y sus comportamientos según diferentes factores. Esta influencia puede ser de diversos tipos,[7] citando la teoría que lo sustenta:

  • La visión de escenas violentas en las pantallas puede activar en el espectador emociones, pensamientos o sentimientos o, incluso, conductas instintivas que están asociadas cognitivamente con el acto visto (Teoría de la asociación cognitiva o priming).
  • La visión de escenas violentas en las pantallas puede producir la identificación del espectador con el modelo violento y la imitación de la conducta observada (Teoría del modelado simbólico).
  • La visión de la violencia en las pantallas puede reforzar conductas violentas previas del espectador (Teoría del refuerzo).
  • La visión de la violencia en las pantallas puede hacer que el espectador perciba la realidad como poco segura o preocupante. Las personas que ven grandes dosis de televisión tienden a sobreestimar la cantidad de violencia en la sociedad y a creer que el mundo es, en general, muy peligroso y que ellas pueden ser víctimas de la violencia en cualquier momento de su vida (Teoría del cultivo).
  • La visión de la violencia en las pantallas puede generar en el espectador un "embotamiento emocional" o indiferencia ante la violencia real (Teoría de la desensibilización).

Progresión de la violencia[editar]

Debido a la progresión de la violencia en el cine con el paso del tiempo los espectadores son cada vez menos sensibles.[7] Esto conduce a una escalada, ya que los autores intentan llevar a cabo escenas más impactantes a lo largo de los años. Esta violencia incluye muerte y escenas más difíciles que las escenas más terribles de las películas de épocas anteriores. Escenas terribles pueden incluir la observación de un asesino torturando a una persona en Reservoir Dogs o escenas de soldados en batalla en Salvar al Soldado Ryan.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Mongin, Olivier (1999) (en castellano). Violencia y cine contemporáneo (1ª edición). España: Paidos. p. 27. ISBN 8449306426. 
  2. Latorre, José María (2006). «La generacion de la violencia del cine norteamericano». Revista de cine Nosferatu (53-54):  p. 5. ISSN 1131-93722-00053. http://www.donostiakultura.com/index.php?option=com_flexicontent&view=category&cid=87&Itemid=49&lang=es. 
  3. Morales, Xavier (16 de octubre de 2003). «Kill Bill: Beauty and Violence». Harvard Law Record (26). http://www.hlrecord.org/2.4464/kill-bill-beauty-and-violence-1.580055. 
  4. Martin, Adrian (2009). «La violencia es inútil». Cahiers du Cinema (26). http://www.caimanediciones.es/sumario_num26.html. 
  5. E. Bruder, Margaret. Society for cinema and media studies (ed.): «Referencia» (en español).
  6. Aestheticizing Violence, or How To Do Things with Style
  7. a b Sanmartin, Jose (2005) (en español). Violencia, television y cine (2ª edición). España: Ariel. pp. 150. ISBN 8434474794. 

Enlaces externos[editar]