Ruptura sino-albanesa

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Bandera de Albania durante el régimen de Enver Hoxha.
Bandera de la República Popular China.

La ruptura sino-albanesa o el cisma chino-albanés (chino: 中阿破裂, Pinyin: Zhōng-Ā pòliè, albanés: Thyej midis Kinës dhe Shqipërisë), se refiere a la tensión creciente y posterior separación (en 1978) entre el Partido Comunista de China (PCCh) y el Partido del Trabajo de Albania (PPSh), encabezado por Enver Hoxha, presidente de Albania entre 1944 y 1985.

Historia[editar]

Luego de la ruptura entre la República Popular China, dirigida por Mao Zedong y la URSS de Nikita Jrushchov a comienzos de la década de 1960, debido a la política de desestalinización emprendida por este último a partir de su discurso secreto del 25 de febrero de 1956, el estalinista líder albanés Enver Hoxha se alineó decididamente con Pekín. De hecho, Albania fue el único país del entonces denominado Bloque Oriental en realizar esa arriesgada movida ideológica, en plena esfera de influencia geopolítica soviética. Hoxha sintetizaría su decisión con la frase “Nos forzaron a elegir entre 200 millones de rusos (sic) y 650 millones de chinos”, en alusión a las entonces poblaciones aproximadas de los gigantes comunistas en pugna.

Enver Hoxha, primer ministro de Albania entre 1944 y 1985.

Ese acercamiento ideológico llegó a tal punto que en la pequeña nación europea no sólo cualquier crítica al líder albanés era considerada un delito sino que también estaba prohibido hablar mal de Mao Zedong en público. No obstante, las “fraternales” relaciones entre ambos partidos, el PCCh y el PPSh se estancaron a comienzos de la década de 1970.

Cuando el gigante asiático empezó a reemerger del aislamiento a comienzos de la década de 1970, aún en vida de Mao, los líderes chinos comenzaron a reevaluar su hasta entonces férreo apoyo al régimen albanés. Esa situación se radicalizaría tras la muerte del líder chino en 1976, con el lento ascenso al poder del pragmático y económicamente aperturista Deng Xiaoping, apodado el capitalista rojo”. En respuesta, la pequeña y periférica Albania comenzó a reaposicionarse internacionalmente, abriéndose un poco de su tradicional aislamiento político. Así fue que durante la década de 1960, Albania comenzó a tener algunos vínculos comerciales con Francia, Italia y algunos estados africanos, por entonces recientemente independizados. Unos pocos años más tarde, en 1971, normalizó sus relaciones con sus vecinos de Yugoslavia y Grecia, aunque sin mantener vínculos estrechos en lo comercial o político.

Hoxha despreció particularmente el “ideológicamente inapropiado” acercamiento de Mao Zedong a los Estados Unidos, que se produjo a comienzos de la década de 1970. Éste, que había comenzado con un acercamiento indirecto conocido como “diplomacia del ping-pong(ping pong diplomacy), terminó con la visita del presidente Richard Nixon a Pekín en 1972. La estrictamente controlada prensa escrita albanesa, así como la radio, directamente ignoró o boicoteó ese importante evento.

Deng Xiaoping, presidente de la República Popular China durante el cénit de la ruptura sino-albanesa.

Aun así, fue la tradicionalmente aislada Albania la que propuso la trascendental resolución de 1971 de la Asamblea General de la ONU que terminó con la expulsión de Taiwán del seno de esa organización y su reemplazo por la geopolíticamente mucho más importante República Popular China en su lugar. Sin embargo, Albania rehusó participar de la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa), y fue una de las únicas dos naciones de Europa (junto al pequeño Estado de Andorra) en no participar de dicho importante encuentro (que tuvo lugar en Helsinki, capital de la entonces neutral Finlandia, en julio de 1975).

Con la muerte de Mao Zedong, acaecida el 9 de septiembre de 1976, finalizó oficialmente la Revolución Cultural. Asimismo, posteriormente sería detenida la denominada Banda de los Cuatro y desde 1978 el país asiático comenzaría una paulatina pero indetenible apertura económica (inicialmente en el vital sector agrícola y luego hacia la recepción de inversión extranjera directa en materia industrial).

Debido a ese giro a la derecha o “aburguesamiento” de parte de los líderes chinos, encabezados por Deng Xiaoping, Enver Hoxha decidió condenar a la nueva dirigencia china y a la maoísta Teoría de los Tres Mundos. Posteriormente decidió cortar políticamente con el gigante asiático. La respuesta del PCCh fue invitar al comunista pero “cismáticamente neutral” líder yugoslavo Tito a una visita oficial a Pekín en 1977. Eso fue un anticipo de la cancelación de los programas de asistencia chinos a Albania, hecho que se concretaría durante el siguiente año de 1978.

Ante esas nuevas condiciones externas, el régimen comunista albanés intentó diversificar su comercio y mejorar sus relaciones diplomáticas con otros países (sobre todo, de la desarrollada Europa Occidental) para, de esa manera, reducir su dependencia de la República Popular China. La ruptura con los chinos dejó a Albania sin un aliado político muy importante, máxime teniendo en cuenta el histórico desencuentro con la URSS, el cual justamente había acercado a Enver Hoxha a los comunistas chinos.

La República Popular de Albania prefirió no normalizar sus relaciones con los Estados Unidos ni con la Unión Soviética. En lugar de eso, prefirió expandir sus lazos diplomáticos con otras naciones de Europa Occidental y con algunos países no alineados del denominado Tercer Mundo, aunque el escaso potencial geopolítico de Albania causó que tales esfuerzos dieran frutos muy modestos. De manera similar a la doctrina Juche lanzada por Kim Il Sung en Corea del Norte, Hoxha apostó por el concepto de la “autosuficiencia” como estrategia basal para reconducir el desarrollo económico de Albania.

Rupturas internacionales[editar]

A pesar de la poca incidencia de la ruptura sino-albanesa en la política internacional y los debates alrededor de la Teoría de los tres mundos causaron bastante alboroto dentro del periférico pero activo movimiento maoísta internacional. Muchos de los denominados grupos antirrevisionistas (respecto del estalinismo) prefirieron adoptar una postura ortodoxa como la del PPSh de Enver Hoxha, mientras que otros siguieron un camino más pragmático ante la propia apertura china. La primera de ambas tendencias, marginal dentro de las corrientes comunistas, se suele denominar hoxhismo. En España, el principal partido de esta corriente fue el Partido Comunista de España (marxista-leninista), fundado tras una escisión del PCE en 1964.

Los principales apoyos al pequeño PPSh provinieron de algunos grupos de maoístas residuales de África, América Latina y Turquía. Uno de los casos más notables se dio con el Partido Comunista del Brasil (PCB), el cual se encontraba enfrentando a la dictadura militar derechista. Otro de ellos fue la Liga Marxista Leninista del Tigray, la cual se encontraba combatiendo contra el gobierno pro-soviético del líder etíope Mengistu Haile Mariam.

Véase también[editar]

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Nota[editar]