República Popular de Albania

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Republika Popullore e Shqipërisë
República Popular de Albania

Flag of Albania 1944.svg

19461992

Flag of Albania.svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Himno nacional: Hymni i Flamurit
Ubicación de Albania
Capital Tirana
Idioma oficial Albanés
Gobierno República popular
Presidente
 • 1946-1985 Enver Hoxha
 • 1985-1992 Ramiz Alia
Historia
 • Toma del poder de Enver Hoxha 1946
 • Primeras elecciones multipartidistas 31 de marzo de 1992
Moneda Lek
Miembro de: COMECON (hasta 1987), Pacto de Varsovia (hasta 1962)

La República Popular Albanesa (Republika Popullore e Shqipërisë en albanés) fue el régimen comunista bajo el que vivió Albania entre 1946 y 1992, año en el que se celebraron las primeras elecciones pluripartidistas.

Contenido

[editar] Gobierno de Enver Hoxha (1946-1985)

[editar] Alianza entre Yugoslavia y Albania

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el final de la ocupación alemana, Albania pasa a ser gobernada por un régimen controlado por los partisanos comunistas locales, dirigidos por Enver Hoxha y Koçi Xoxe, veteranos de las Brigadas Internacionales, que asumieron el control de facto del país tras la retirada final de las tropas de la Wehrmacht en octubre de 1944, que se dirigieron al noroeste presionadas por el avance soviético en los Balcanes.

Aprovechando el vacío de poder, los partisanos del Frente de Liberación Nacional, dominado por comunistas y dirigido por Enver Hoxha, tomaron el gobierno del país y lucharon contra la resistencia no comunista sostenida por los clanes del norte y oeste del país, agrupados en una alianza nacionalista denominada Balli Kombëtar. Sin apoyo externo, ni armamento suficiente, los hombres de la Balli Kombëtar no pudieron resistir el empuje de los partisanos comunistas del Frente de Liberación, que contaban con asistencia militar y diplomática de los partisanos yugoslavos (que ya habían consolidado su poder en la mayor parte de Yugoslavia) y con una fuerte disciplina interna. A fines de 1944, toda la resistencia armada anticomunista había cesado en Albania, siendo que la mayoria de los líderes de la Balli Kombëtar huyeron a Italia, y quienes no pudieron hacerlo fueron casi en su totalidad ejecutados después por sus rivales comunistas.

Tras impantar el completo control gubernamental de la economía, el régimen comunista ejecuta una reforma agraria en 1945 que elimina el control de las tierras agrícolas por las antiguas grandes familias de terratenientes y ejecuta un reparto de tierras que entrega parcelas de terreno a pequeños campesinos. Luego, a fines de 1945 el régimen estatiza todas las industrias y propiedades agrícolas, que deben convertirse en granjas colectivas según el modelo soviético, el comercio es también estatizado, y los intercambios comerciales con países capitalistas quedan prohibidos. Posteriores normas sociales otorgan la emancipación a las mujeres y eliminan los restos de feudalismo, así como las muy arraigadas costumbres sociales derivadas de éste (pleitos de sangre, asesinatos de honor, privilegios aristocráticos).

Simultáneamente, el nuevo régimen persigue a todo atisbo de oposición interna, condenando a muerte a muchos disidentes y encarcelando a otros centenares de "sospechosos", lo cual significó en la práctica el asesinato, encarcelamiento o exilio para casi toda la élite política y económica que tenía Albania antes de la ocupación italiana en 1939, siendo que la represión se extiende a lo largo de 1945 contra casi todas las familias aristocráticas o de la incipiente clase media. En enero de 1946 queda formalmente suprimida la monarquía y Albania queda convertida oficialmente en una república gobernada por Enver Hoxha, donde el poder político es monopolizado por el Partido Comunista de Albania, reforzando la persecusión a los opositores de acuerdo a los modelos del estalinismo imperante en la URSS. Las elecciones de diciembre de 1945 confirman la nueva situación política en tanto los comunistas albaneses sólo permiten participar a sus propios candidatos.

Yugoslavia asumió desde 1945 una gran influencia política y económica en Albania, en tanto las destrucciones de la guerra habían agravado el atraso y pobreza que habían caracterizado a Albania desde muchos años antes de la Segunda Guerra Mundial. Para la reconstrucción del país y la puesta en marcha del proyecto marxista de Enver Hoxha se hacían necesarios técnicos y capitales, los cuales son proporcionados por Yugoslavia, donde a la vez reside una fuerte minoría étnica de albaneses en la región de Kosovo. Esta influencia causa el recelo de Hoxha hacia el mariscal Tito, el carismático presidente yugoslavo, mientras que su propio lugarteniente Koçi Xoxe auspiciaba en abril de 1948 la idea de integrar económicamente a Albania en la federación yugoslava, e incluso convertir a Albania en la séptima república federativa de Yugoslavia.

Los dirigentes políticos albaneses empezaron a cuestionar la influencia yugoslava en lo político y económicoa partir de 1947, mientras Yugoslavia compraba materias primas de Albania a precios relativamente bajos y se negaba a pagar precios mayores. Mientras tanto, los capitales yugoslavos habían construido diversas industrias en territorio albanés, pero el gobierno de Belgrado insistía en que Albania se dedicase mayormente a la producción de materia prima para el mercado yugoslavo; este proyecto chocaba frontalmente con el deseo de los líderes albaneses que deseaban aumentar el volumen y calidad de la industria pesada albanesa en lugar de reducir el papel económico de su país a ser simple proveedor de materia prima barata para Yugoslavia. A lo largo de los años 1946 y 1947 Yugoslavia entrega gran cantidad de dinero a Albania para desarrollar proyectos de infraestructura e inclusive los fondos obtenidos por Albania de las Naciones Unidas debieron gastarse en la compra de maquinaria yugoslava.

[editar] Ruptura con Yugoslavia e influencia soviética

En junio de 1948 la Kominform condena la política de Tito como desviación ideológica y precipita la ruptura entre Yugoslavia y la URSS. Ante ello, el 1 de julio de 1948, Enver Hoxha rompe relaciones económicas con Yugoslavia, liquidando de inmediato a todos los elementos titoístas del régimen, además de cancelar todos los pactos de cooperación económica y cultural con el gobierno yugoslavo, mientras retira su legación diplomática de Belgrado y ordena a los estudiantes y técnicos albaneses capacitándose en Yugoslavia volver a su país. Albania acusaba a los comunistas yugoslavos de chovinistas e imperialistas, y afirmaba que desde Belgrado había planes de ocupar Albania y convertirla en la "séptima república yugoslava" mediante una invasión militar, mientras que Enver Hoxha eliminaba posibles rivales políticos dentro del gobierno, como Koçi Xoxe, expulsado del gobierno en octubre de 1948 y luego condenado a muerte y fusilado en junio de 1949. En diciembre de 1950 se consumaría la ruptura cuando Yugoslavia retira a su legación diplomática de Tirana.

Ese mismo año, en el congreso del Partido Comunista de Albania se cambia el nombre del partido por el de Partido del Trabajo de Albania. Enver Hoxha permanece en el gobierno, convirtiendo al régimen en una fiel continuación del estalinismo que incluye un visible culto de la personalidad a Stalin y Enver Hoxha. Se fortaleció también el aparato represivo mediante la Sigurimi, la policía política albanesa, copiada de la KGB soviética. La gran importancia del aparato represivo causó que pronto el jefe de la Sigurimi, Mehmet Shehu, se convirtiera en lugarteniente de Hoxha y en el segundo hombre más poderoso de Albania.

En el plano económico, la alianza con la URSS desde 1948 significó cierto beneficio para Albania, pues la URSS era un socio comercial que podría pagar precios más altos por la materia prima albanesa, así como proporcionar teconología mucho más sofisticada que Yugoslavia y mayor cantidad de dinero como capitales de inversión. La industrialización de Albania continúa bajo el financiamiento soviético, a lo cual se suma la práctica erradicación del analfabetismo (antes alarmantemente común en Albania) y el aumento de la cobertura de los servicios de salud; no obstante la rigidez económica del gobierno de Tirana hace que para la URSS sea cada vez menos eficaz el apoyo dado a Albania.

No obstante, Enver Hoxha y todo el gobierno albanés reciben un fuerte golpe tras la muerte de Stalin en marzo de 1953, aunque se esfuerza en mantener relaciones amistosas con el nuevo régimen de Moscú. Inicialmente, el nuevo secretario general del PCUS, Nikita Kruschev, mantiene buenas relaciones con Albania y trata de persuadirle a dejar de lado las doctrinas de Stalin. Inclusive, la URSS continúa entregando a Albania material tecnológico y financiamiento para proyectos agrícolas e industriales, tratando de mantener a Albania dentro de su influencia.

[editar] Ruptura con la URSS y acercamiento a China

Tras la muerte de Stalin, Albania mantuvo relaciones amistosas con la URSS, ahora gobernada por Nikita Kruschev, y a su vez el nuevo régimen soviético mantuvo su apoyo financiero a Albania, a pesar que Enver Hoxha y sus seguidores desconfiaban de las invocaciones de Kruschev a una coexistencia pacífica con el capitalismo, e ignoraban los llamados de Moscú a iniciar un deshielo del régimen. Tres años después de la muerte de Stalin, en el polémico XX Congreso del PCUS de 1956, Enver Hoxha recrimina a Nikita Kruschev el proceso revisionista que llevó a cabo en la URSS, iniciado con el Discurso secreto que generó el inicio de las censuras al régiemn de Stalin. Este cambio en la dirección soviética es tomado por Hoxha como un reproche a su propio régimen e inmediatamente Albania enfría sus relaciones diplomáticas y comerciales con la órbita soviética, aún cuando Albania había aceptado unirse al Pacto de Varsovia en 1955.

Las disputas entre el PCUS y el Partido del Trabajo de Albania sobre el legado de Stalin eran el principal conflicto que empañaba las relaciones albano-soviéticas, pero sin llegar a la ruptura abierta. No obstante, la disputa ideológica entre la Unión Soviética y la República Popular China que empezó en 1958 significó que Albania hallase un aliado en su condena a la desestalinización; una visita de Kruschev a Tirana en 1959 no bastó para recuperar el apoyo albanés pese a nuevas ofertas soviéticas de ayuda económica.

Cuando en junio de 1960 el PCUS convoca a los partidos comunistas de Europa Oriental para una condena conjunta contra las políticas de Mao Zedong, sólo la delegación albanesa se opone a esta propuesta, lo cual implicó la negativa de la URSS a continuar programas de ayuda para Albania, deteriorándose rápidamente las relaciones albano-soviéticas. La insistencia de Hoxha en alinearse ideológicamente con el maoísmo durante la Ruptura Sino-Soviética y su persecusión a los líderes albaneses que simpatizaran con la URSS causaron la crisis definitiva en diciembre de 1961, cuando la URSS suprimió todos sus suministros a Albania (desde maquinaria hasta alimentos, pasando por el apoyo financiero) y retiró su embajada de Tirana. Esta decisión significó el efectivo aislamiento de Albania, que por el esfuerzo de Hoxha en defender el estalinismo había perdido el apoyo político y económico de la URSS y sus aliados políticos en Europa Oriental.

Tras el aislacionismo al que se vio sumido el país por la defensa de los principios del estalinismo hecha por Hoxha, Albania inicia desde el año 1960 una fuerte alianza con la República Popular China, tras haber acusado también el mismo Mao Zedong de revisionismo al gobierno de Kruschev. Esta vinculación resultó bastante inusual para ambas partes, que habían mantenido muy escaso contacto político o comercial hasta entonces, pero resultó útil en la medida que Albania evitaba el completo aislamiento internacional mientras que obtenía tecnología y material industrial de la República Popular China.

La alianza sino-albanesa se manifestó en los vínculos comerciales mutuos, hasta tal punto que Albania ofreció al gobierno de Beijing representarlo comercialmente en el resto de Europa, así como el uso de una estación radial (construida por técnicos chinos) para emitir propaganda maoísta desde territorio albanés. Hoxha ofreció también a la República Popular China usar la membresía albanesa en la ONU para defender los intereses nacionales chinos, en tanto el régimen de Beijing aun no era aceptado como miembro de dicho organismo. Misiones comerciales y estudiantiles hacían frecuentes viajes entre la República Popular China y Albania, aunque la barrera cultural y lingüística causó que, irónicamente, los primeros delegados chinos se comunicaran en ruso con sus colegas albaneses.

Asimismo, la Revolución Cultural de Mao Zedong fue parcialmente transferida a Albania, con persecusiones lanzadas por el régimen de Hoxha contra burócratas, intelectuales y técnicos, enviados a trabajar en remotas zonas agrarias a imitación de las medidas represivas ejecutadas en China. Mientras tanto, el intercambio económico no resultó tan favorable para Albania pues la República Popular China carecía de tecnología tan avanzada como la soviética, además que los problemas económicos derivados del Gran Salto Adelante impedían al gobierno de Beijing transferir capitales e industrias a Albania en gran cantidad, dificultando incluso la entrega de alimentos desde China hacia Albania.

De igual manera, el gobierno albanés intensificó hacia la década de 1960 su persecución contra la religión, siendo completamente prohibida la práctica pública o privada de todo culto religioso; a los asesinatos de clérigos y creyentes sucede la destrucción de templos (tanto iglesias católicas y ortodoxas, así como mezquitas) así como de libros, imágenes y objetos relacionados con cualquier religión; de igual modo se prohiben menciones a la identidad religiosa en la prensa o libros, y se prohiben nombres propios que impliquen filiación religiosa. El ateísmo es transformado en doctrina de obligatoria aceptación por todos los habitantes del país, que en años precedentes había permitido popr lo menos el culto privado de la religión. Las extremas medidas del gobierno causan que en 1967, Hoxha proclamara solemnemente que Albania se había convertido en la "primera nación atea del mundo", transformando en un delito el acto de mantener creencias religiosas. De igual manera, a partir de 1968 se consideró un crimen de traición contra el Estado que cualquier ciudadano albanés intentara salir del país, por cualquier motivo, excepto en los casos de misiones gubernamentales, mientras que la radio y prensa extranjeras estaban prohibidas, junto con las manifestaciones culturales sospechosas (música, literatura, cine) de países capitalistas.

[editar] Ruptura con China

Las relaciones de la República Popular China con los Estados Unidos, iniciadas en 1972, abren una primera brecha entre las relaciones sino-albanesas, en tanto que Enver Hoxha advierte a Mao del peligro de aceptar relaciones de cualquier tipo con los norteamericanos. La asistencia económica china en favor de Albania, no obstante, continúa sin interrupciones, pero el acercamiento de China hacia los EEUU provoca que Albania busque a su vez acercarse al mundo exterior, normalizando relaciones con Grecia y Yugoslavia en 1971 y tratando de buscar contactos con países recientemente independizados de Africa y Asia.

Aun así, tras la muerte de Mao Zedong el gobierno de Partido Comunista de China prosigue su acercamiento hacia Estados Unidos y otros países capitalistas, lo cual genera nuevas críticas desde Albania, donde Hoxha condena a sus colegas chinos pero sin decidir una ruptura. Cuando en Deng Xiaoping asume el poder en e inicia una serie de reformas al modelo político económico de Mao, Hoxha condena ruidosamente las transformaciones realizadas por el gobierno chino y los acusa de desviacionismo ideológico.

Ante ello, la República Popular China rompe relaciones con Albania en 1978 y suprime sus programas de ayuda financiera, consumando la Ruptura sinoalbanesa mientras restablece plenas relaciones diplomáticas y económicas con Estados Unidos, lo que lleva a Albania a una etapa de total aislacionismo con respecto al mundo exterior.

Tumba de Enver Hoxha

[editar] Aislamiento político

Tras la ruptura con Deng Xiaoping, el gobierno de Enver Hoxha perdió a su último aliado exterior, y se sumió en un profundo aislamiento, manteniendo un escaso comercio internacional, permitiendo sólo de modo muy reducido la entrada de extranjeros, y manteniendo sus relaciones diplomáticas con sus vecinos de manera muy restringida. Aún así, el gobierno intentó, sin éxito, algunos acercamientos comerciales a Grecia y Europa Occidental.

Ante el aislamiento del país, Hoxha se lanzó a la masiva construcción de búnkeres en playas, montes y campos, proclamando que, tanto Yugoslavia como Estados Unidos y la URSS, querían borrar a Albania del mapa. Grandes recursos económicos fueron desviados para financiar la construcción de búnkeres de hormigón, a veces en cantidad excesiva para las necesidades reales de una hipotética guerra, o en sitios claramente inútiles desde un punto de vista táctico y militar.

Ante el deterioro de su salud, Enver Hoxha definió como su sucesor en 1981 al joven líder comunista Ramiz Alia, para lo cual pidió la renuncia de su lugarteniente Mehmet Shehu, jefe de la temida Sigurimi. Shehu se negó a ello, y Hoxha inició una campaña política en su contra. Poco después, Shehu fue hallado muerto y se alegó un suicidio como causa de la muerte. Esta paranoia aislacionista no se detuvo hasta la muerte de Enver Hoxha, el 11 de abril de 1985, hecho tras el cual Ramiz Alia fue proclamado primer ministro.

[editar] Aperturismo a la democracia burguesa (1985-1991)

Tras la proclamación de Ramiz Alia como líder del PTA se inicia un proceso de reformas, tanto económicas como sociales, con el objetivo de sacar al país del aislacionismo total al que Enver Hoxha sometió. Aun a pesar de la era de continuidad que Alia prometió, se llevaron a cabo estas reformas, que culminaron con las elecciones multipartidistas que se celebraron en 1992, en las que resultó vencedor Ramiz Alia con el Partido Socialista de Albania, refundación del PTA.

[editar] Véase también

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