Oliva de la Frontera

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Oliva de la Frontera
Municipio de España
Escudo de Oliva de la Frontera
Escudo
Oliva de la Frontera
Oliva de la Frontera
Ubicación de Oliva de la Frontera en España.
Oliva de la Frontera
Oliva de la Frontera
Ubicación de Oliva de la Frontera en la provincia de Badajoz.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Extremadura (with coat of arms).svg Extremadura
• Provincia Provincia de Badajoz - Bandera.svg Badajoz
• Comarca Sierra Suroeste
• Partido judicial Jerez de los Caballeros
Ubicación 38°16′35″N 6°55′12″O / 38.276388888889, -6.92Coordenadas: 38°16′35″N 6°55′12″O / 38.276388888889, -6.92
• Altitud 373 msnm
• Distancias 81 km a Badajoz
57 km a Zafra
173 km a Huelva
Superficie 149,3 km²
Población 5482 hab. (2013)
• Densidad 36,72 hab./km²
Gentilicio Oliveros/as
Código postal 06120
Alcalde (2011) Juan García Torres (CIO)
Sitio web Ayuntamiento de Oliva de la Frontera
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Oliva de la Frontera es un municipio español, perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura).

Situación[editar]

Se sitúa entre Jerez de los Caballeros y Valencia del Mombuey. Pertenece a la comarca de Sierra Suroeste y al Partido judicial de Jerez de los Caballeros.

Población[editar]

Con una superficie de 149,30 km², tiene una población de 5.676 habitantes (2008) y una densidad de población de 38,02 hab/km². Su término municipal orilla con Portugal y la provincia de Huelva, limita al Norte con Zahínos y Villanueva del Fresno; al sur con Portugal y Encinasola (Huelva); al este con Jerez de los Caballeros, y al Oeste con Valencia del Mombuey y Portugal.

Evolución demográfica del municipio de Oliva de la Frontera[1]
1787 1792 1813 1845 1850 1864 1875 1900
2.540 2.660 2.766 3.410 3.500 4.290 4.500 8.348
1910 1930 1950 1970 1981 1986 1991 1996
8.577 11.262 12.710 8.506 6.174 7.011 7.052 6.531
2002 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010
6.066 5.834 5.881 5.657 5.718 5.676 5.612 5.573
2011
5.539

Gráficamente, la evolución poblacional de los últimos años, en comparación con el resto de municipios de la comarca, es la siguiente:

Evolución poblacional Mancomunidad Sierra Suroeste.

Historia[editar]

Es evidente que Oliva de la Frontera, comparada con ciudades de una historia más larga que la nuestra, tiene un número limitado de monumentos, edificios y lugares de interés y significación histórico-cultural. Sin embargo, es nuestro deber conservarlo. Más aún, debemos darlo a conocer a las nuevas generaciones y hacérselo recordar a los que lo tienen en el olvido, revalorizándolos, no sólo por su interés artístico o histórico, sino porque ellos son testimonio de nuestra historia y, como tales, pueden ayudar a definir nuestra identidad cultural.

Periodo Celta[editar]

Hace unos 27 años, adosados a las paredes del atrio del Santuario de la Virgen de Gracia, había dos tallas humanas de medio cuerpo, con el pelo cortado en uno y la coleta en otro, siendo la cara superior a lo normal, redondeadas y aplanadas, que, según D. Adrián Sánchez (investigador infatigable del "Colón" extremeño), representaban el sol y la luna y procedían de un templo erigido en la finca el Castillejo al dios Jano. Serían pues, ídolos celtas en un templo romano.

Posteriormente estas dos figuras se trasladaron a la azotea de la ermita, librándolas del toqueteo de los niños que ya les tenían desfigurados ciertos rasgos.

Además hay otro testimonio de esta cultura: "la candela de San Marcos", cuyo origen es tan remoto como la llegada de los pobladores celtas y que, si bien en las tinieblas paganas las celebraban para purificar el ambiente de los espíritus malignos, en la época cristiana se utilizaron en honor de cántico. Actualmente dicha candela se enciende en la velada de San Marcos Evangelista (noche del 24 de abril), Patrón del pueblo.

Época Romana[editar]

Los soldados de Roma habitaron nuestro pueblo no por la bondad de las tierras, sino en búsqueda de minerales estratégicos pues "en las Mariánicas encontraban el mayor y excelente cobre". Nos dejaron varios topónimos: Moriscote, calzada, Angarilla del latín "angarro" (acarreo de minerales); 250 hornos de fundición de este mineral, tumbas en las proximidades a las minas, monedas de todas las épocas.

Sin embargo, de nuevo es el santuario el emplazamiento en el que existe un importante testimonio: una romana de mármol procedente de la Alconera y que, según Navascues, solamente le falta el soporte donde sacrificaban las reses ofrecidas a los dioses, además hay dos tambores de columnas de granito, piedras de sillería y un capitel entero.

Época Visigoda[editar]

Sobre esta población continúan los visigodos pues tanto en la ermita como a dos kilómetros, en Valcavado, hay unos capiteles idénticos que indican la interdependencia y el origen común en la manufactura. Sobre una de estas columnas hay la inscripción de Teodomiro, con fecha del 662 en latín macarrónico.

En la ermita hay también una hermosa celosía de piedra parece ser de origen visigodo. Sin embargo, otros autores opinan que ésta es un ventanal mudéjar y por último, hay arqueólogos que la catalogan en la época ojival.

Lo que es auténticamente visigodo es el lateral de un sarcófago que está detrás del Escudo de los Suárez de Figueroa (de nuevo este hallazgo lo encontramos en el mencionado santuario) y que consta de una concha, símbolo del bautismo, una cruz visigoda entre el alfa y la omega, unos pétalos y unas palomas con bellotas en la boca.

Época Árabe[editar]

De esta época aún conservamos 21 topónimos, como nora, alcaicería, mogea... pero la única huella son unas modificaciones mozárabes en el ara romana antes mencionada.

De la Época Templaria al siglo XVII[editar]

Esta villa tuvo una relación muy conflictiva con el titular de la Casa de Feria, de tal forma que en la segunda mitad del siglo XVIII los conflictos afloraron con una extraordinaria virulencia.

Para encontrar las causas hemos de remontarnos al final del Medievo. En 1230 Alfonso IX de León, logró conquistar a los musulmanes en la zona de Jerez de los Caballeros, por lo que Oliva fue arrebatado a los árabes y quedó integrada a la Orden del Temple para que se encargase de fortificarla y defenderla. (Como reminiscencia de la etapa de gobierno de la Orden del Temple sobre el Baylío de Jerez, se ha seguido la tradicional costumbre según la cual todos los bienes aportados al matrimonio pertenecen a los dos cónyuges en igualdad de condiciones y se sometían a partición como si fueran bienes gananciales. Por lo tanto no se tiene en cuenta lo aportado por cada uno de los dos en el momento del casamiento. A esta tradición se le conoce como Fuero de Baylío).

Cuando el Papa Clemente V abolió la Orden del Temple, Oliva pasó a la jurisdicción real.

El día 23 de noviembre de 1337, hallándose el rey Alfonso XI de Castilla en la ciudad de Sevilla, donó a Pedro Ponce de León el Viejo, señor de Marchena y de Bailén y tataranieto del rey Alfonso IX de León, el municipio de Oliva de la Frontera,[2] y Pedro Ponce de León, a fin de aumentar la población de la localidad, donó a los vecinos y concejo una porción del término del municipio para que fuese trabajado por los vecinos.

Resultaron infructuosos los intentos de que creciese la población por la inestabilidad de la zona, cercana a la frontera de Portugal, por eso Pedro Ponce de León, nieto de Pedro Ponce de León el Viejo, la vendió en 1402 a Gomes Suárez de Figueroa por 5378 doblas moriscas, 25 marcos de plata, 375 doblas de plata y 9 reales del mismo metal, pasando a incorporarse al Ducado de Feria.

Debe señalarse que Oliva de la Frontera y Valencia del Mombuey, aun siendo parte del Estado de Feria, desde el punto de vista geográfico, se mantuvieron siempre como enclaves aislados del resto del Señorío, no teniendo comunicación con los restantes territorios del mismo sino a través de Jerez de los Caballeros.

Como consecuencia de las guerras hispanoportuguesas del siglo XIV, en esta época el lugar se encontraba en ruinas y casi despoblado, reduciéndose su censo a cuatro vecinos. Para incentivar la llegada de pobladores, don Gomes otorgó una carta-puebla en el mismo año de la compra en la que daba un conjunto de ventajas, exenciones fiscales y créditos, de tal forma que las tierras se daban a los campesinos en usufructo. No accedían a la plena propiedad de la misma, pero se les daba la seguridad de que, mientras cumpliesen lo estipulado, mantendrían el usufructo. Además se construyó una fortaleza para defender el vecindario de los ataques procedentes del otro lado de la frontera.

La carta-puebla fue un documento vital para el futuro de la población, no sólo porque cumplió su objetivo repoblador (en el primer cuarto del siglo XVI, la población era de 1800 habitantes), sino porque se estableció un dominio total de los Suárez de Figueroa.

El 8 de enero del 1654 el poblado fue arrasado por los portugueses en el transcurso de la Guerra de Separación de Portugal del trono de España. Oliva fue saqueada por los lusos que arruinaron la iglesia, el ayuntamiento y el castillo. La destrucción debió alcanzar enormes proporciones pues el 28 de enero de 1660, una vez firmada la paz, el Gobernador del Estado de Feria D. Gómez Becerra visitó la villa para el reconocimiento de los bienes del Duque y procurar las medidas adecuadas para la recuperación de la población.

Siglo XVIII[editar]

En 1705 sufrió nuevos ataques durante la Guerra de Sucesión Española.

Estas guerras ocasionaron una sensible disminución de sus habitantes pues en 1591 (sesenta años antes del conflicto) vivían 517 vecinos y en 1751 (más de ochenta años después) sólo había 477.

La etapa más virulenta en el enfrentamiento entre los vecinos de Oliva y el Duque de Medinaceli, se inició en los años 1773-1775 y se prolongó durante más de veinte años. La razón para desear separarse de la jurisdicción es que desde 1742 el Duque les había cobrado terrazgo en todo el término, apropiándose de la bellota y del agostadero de la dehesa del Campo. Finalmente el 16 de octubre de 1776, el auto de vista falló a favor de la villa de Oliva, consiguiendo en 1788 su exención como villa independiente, y su victoria fue un ejemplo que trataron de difundir el resto de las villas.

Siglo XIX[editar]

A partir de 1810 las dificultades de los oliveros fueron muy grandes, pues Extremadura fue teatro de varias operaciones militares en la Guerra de la Independencia. Hubo asentamientos de tropas francesas en Oliva en los años 1810, 1811 y 1812. Además las tropas pasaron por ella y se les suministraron abundantes víveres. El total de las deudas de los dos ejércitos se cifraba en 1.841.396 reales, hecho que produjo la ruina de un grupo cuantioso de oliveros.

A la caída del Antiguo Régimen Oliva de Jerez se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el Partido judicial de Jerez de los Caballeros.[3] En el censo de 1842 contaba con 856 hogares y 3410 vecinos.[4]

Pronto se recuperó la localidad, sin embargo, de los daños sufridos, iniciándose una nueva etapa de expansión. Así, en 1857 presentaban 4243 moradores y el cuarto de siglo siguiente ganó un millar más, alcanzando en 1877 los 5605.

Crónicas del siglo XVIII mencionan todavía su fortaleza como existente aunque en estado muy maltrecho. Aunque en la actualidad no hay ningún vestigio de esta obra, la villa constituye un centro bien urbanizado y moderno, de casas encaladas, con amplias calles y atractivas plazas, cuyo hermoso Paseo de las Palmeras se trata, sin duda, de una de las realizaciones de su especie más conseguidas de toda la región, por su amplitud y cuidada presencia.

Monumentos[editar]

  • Elemento peculiar es la conducción abovedada subterránea por la que en la pasado se canalizaba bajo el caserío el arroyo Oliva. En la actualidad la población constituye un centro evolucionado, moderno y bien urbanizado, con amplias calles y sugestivas plazas, cuyo vistosos Paseo de las Palmeras resulta uno de los ámbitos de su especie más atractivos de la región. Numerosas instalaciones y servicios completan sus equipamientos, configurándola como un centro abierto y pujante cuya dinámica le asegura las mejores perspectivas.

Debe resaltarse, además, que el crecimiento se ha realizado de manera inteligente, sin menoscabo para su fisonomía y características tradicionales.

  • En el aspecto monumental se significa la iglesia parroquial católica bajo la advocación de San Marcos Evangelista, en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.[5] Edificio singular situado en el centro de la población, presidiendo su hermosa plaza. Se trata de edificación de gran porte y elegante traza neoclásica con planta de cruz latina, erigida en el siglo XVIII sobre otra precedente. Su amplio inferior es de nave única y cúpula sobre el crucero. El retablo mayor es de fábrica con grandes columnas exentas, según el modelo de la época. Una airosa balconada y una somera torre presiden la severa fachada clasicista.
  • La ermita de San Pedro, datable en el XVII, es obra de mérito en la que se distingue su amplia cabecera cupulada. Más moderna es la iglesia del convento de las HH. de la Cruz, de modesto exterior y ampulosa decoración interior realizada en estuco. Numerosos edificios civiles del XIX, entre los que se contaba con el Ayuntamiento, peculiarizan el paisaje constructivo de esta bonita y bien cuidada población.
Santuario de Nuestra Señora Virgen de Gracia.
  • De especial significación como su hito más representativo, es la ermita de Ntra. Sra. de Gracia, de soberbia torre barroca comparable con las de Jerez de los Caballeros. La obra, levantada en el siglo XV, quizá sobre una basílica visigoda anterior, fue remodelada en el XVIII y XIX. Su aspecto actual data de la reconstrucción prácticamente total realizada a principios de la presente centuria según proyecto de Rafael Béjar Mendoza. Presenta cuerpo de tres naves con triple cabecera y camarín con rica decoración barroca de estucos y pinturas populares. Al exterior conserva la portada gótica de los pies, único vestigio del edificio primitivo, coronada por el escudo de los Suárez de Figueroa. Sobre el atrio delantero, y como obra independiente, se alza la hermosísima torre barroca concluida en 1772.
  • Desde 2011, la localidad alberga un monumento al teniente António Augusto de Seixas, que durante la Guerra Civil Española salvó a cientos de extremeños de morir represaliados.[6]
  • Desde Oliva y por la carretera de Encinasola, podemos llegar hasta el río Ardila. El río se convierte en la frontera con Portugal al sur de la Sierra del Oratorio. Todo este trayecto, que, por supuesto, hemos de hacer a pie, discurre por unos parajes de sierras, talladas por el río, que son de una belleza impresionante.

Ferias y Fiestas[editar]

Pasión Viviente en Oliva de la Frontera.
Crucifixión y Muerte de Jesús.

Semana Santa[editar]

Acto cultural más destacado del pueblo, donde se representa con emoción las escenas de la Pasión de Cristo durante la Semana Santa. Este acto, se desarrolla desde el año 1.976. Actualmente esta fiesta esta declarada de Interés Turístico Regional. En la Pasión Viviente de Oliva de la Frontera se representan las siguientes escenas:

  • Domingo de Ramos
  • La Última Cena
  • Oracíón en el Huerto de los Olivos.
  • Juicio ante Caifás.
  • Juicio ante Pilatos.
  • Juicio ante Herodes.
  • Calvario y Crucifixión.

No obstante, con menor apogeo que la Pasión Viviente, Oliva de la Frontera cuenta también con una Hermandad, llamada Hermandad de la Santa Cruz, que es la encargada de sacar a procesionar los pasos en Oliva. Dicha Hermandad, data del año 1761, aunque tuvo sus años dorados en la década de 1990, cuando un grupo de personas se reunieron con el párroco de la localidad para realzar los desfiles procesionales. Por entonces se restauraron las andas, las imágenes, otras se hicieron nuevas, y la gente colaboraba. Hoy en día, la afluencia de gente a los actos organizados por la Hermandad es escasa, pero no por ello menos importante. Siguen procesionando sus pasos y con mucha devoción los penitentes acompañan a sus imágenes. Las imágenes que salen a la calle son las siguientes, según orden de salida y día:

  • Martes Santo: Vía Crucis, desde la parroquia de S. Marcos Evangelista.
  • Miércoles Santo: Señor Orando en el Huerto, Señor Amarrado a la Columna y María Santísima de la Guía.
  • Jueves Santo: Nuestro Padre Jesús Nazareno.
  • Viernes Santo: Procesión del Santo Entierro-. María Santísima de la Piedad, Santo Entierro y Santísima Virgen de los Dolores
    • Procesión de la Soledad-. Santísima Virgen de los Dolores

San Marcos[editar]

  • 25 de abril - Patrón de la localidad. Son las fiestas patronales de la localidad, donde se celebran las nombradas candelas de San Marcos. Estas candelas tienen lugar la noche del 24. Al día siguiente los oliveros se levantan temprano con su espíritu de fiesta y se van a tomar la cañas. El 25 se pasa toda la gente el día de fiesta.

San Isidro Labrador[editar]

  • 15 de mayo - Romería celebrada en la dehesa, donde está situada la ermita de San Isidro Labrador.

Día de la Virgen[editar]

  • 15 de agosto - Festividad de la Virgen Maria. Por la fecha en la que se celebra, el pueblo se encuentra a rebosar de emigrantes que vienen a pasar unos días con la familia. En los nueve días anteriores se celebra una novena en honor a la Virgen de Gracia en el santuario, a la que suele acudir gran cantidad de personas.

La Feria[editar]

  • Alrededor del 17 de septiembre: Aun siendo San Marcos el patrón del pueblo, esta es la feria con mayor afluencia. Suele celebrarse el fin de semana posterior al 17 de septiembre.

Comunicaciones[editar]

Personajes ilustres[editar]

Ciudades hermanadas[editar]

Notas[editar]

  1. Fuente: Población de hecho según el Instituto Nacional de Estadística de España. Alteraciones de los municipios en los Censos de Población desde 1842, Series de población de los municipios de España desde 1996
  2. García Fernández, 1988, p. 66.
  3. Cervantes Virtual [1]
  4. Municipio Código INE -06-093 [2]
  5. Archidiócesis de Mérida-Badajoz - Listado de Parroquias [3]
  6. Oliva de la Frontera «VARA INAUGURA UN MONUMENTO EN HONOR AL TENIENTE SEIXAS Y AL PUEBLO DE BARRANCOS EN OLIVA DE LA FRONTERA» Consultado el 16 de enero de 2012

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]