Lenguaje de género

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Las expresiones lenguaje de género, lenguaje no sexista o lenguaje inclusivo se emplean en diversas disciplinas que investigan los efectos del sexismo y del androcentrismo, así como por aquellas personas para las que es conveniente o útil hacer un uso no sexista del lenguaje. El estudio del lenguaje sexista es paralelo al del lenguaje de género y cae dentro del ámbito de la filosofía, la sociología del lenguaje, la antropología lingüística y la etnografía de la comunicación.

Genérico y género[editar]

El uso genérico de una forma léxica masculina designa indistintamente hombres y mujeres. Sin embargo, el universo que se conforma está mediado por el masculino.[cita requerida] El efecto que produce es el de un falso conocimiento de la realidad como si solo ocurriera al sexo masculino.[cita requerida] Lo masculino se convierte en universal e identitario, en cada construcción cultural.[cita requerida]

Para entender la manera en que el lenguaje masculino se ha impuesto como genérico y el efecto sexista y androcéntrico del lenguaje, es preciso un abordaje interdisciplinar que incluya el estudio de la relación entre poder y lenguaje.[1]

El término hombre y otros ejemplos[editar]

El término hombre se ha propuesto que se sustituya por el de persona, al tiempo que también se aconseja usarlo como genérico de la especie humana, reservando el término varón para referirse al sexo masculino.

Los jóvenes de hoy no sufren mucho por las utopías”.

En la expresión anterior, el término jóvenes es común en cuanto al género y, aunque está determinado por el artículo los, la expresión los jóvenes mantendría su sentido genérico tradicional, incluyendo a hombres y mujeres jóvenes. Pero algunas personas interesadas en el lenguaje de género consideran conveniente decir explícitamente (a) o (b):

(a) “Los jóvenes y las jóvenes de hoy no sufren mucho por las utopías”.
(b) “La juventud de hoy no sufren/sufre mucho por las utopías”.

Lenguaje inclusivo o de género[editar]

En el debate académico se discute la posibilidad de hacer un uso del lenguaje que no produzca el efecto que se denomina Androcentrismo y que se conoce como Sexismo. Estos efectos no deben confundirse. El androcentrismo conlleva el silencio, la omisión o la invisibilización de las mujeres y la Ginopia. El sexismo es la expresión de desprecio hacia la mujer.[2]

Las investigaciones sobre las relaciones entre lenguaje, pensamiento y realidad, han puesto de manifiesto la infravaloración y degradación de la mujer en el lenguaje. En concreto, se ha constatado que el genérico gramatical masculino, género no marcado o no excluyente, en realidad lo que expresa es la subordinación de la mujer a través del lenguaje. En consecuencia, la investigación se dirige a hacer un uso inclusivo del lenguaje, en lugar del masculino no excluyente. Estas investigaciones proponen medidas que son objeto de polémica discusión en entornos académicos, en particular en torno a las conclusiones de la RAE. Las instituciones públicas, en su caso, deciden la adopción de las medidas políticas que estiman necesarias.[1]

El concepto del lenguaje de género toma como realidad el desarrollo natural del lenguaje a través de la historia, hacia una mayor inclusividad cuando estos cambios se generan en la sociedad. Como señala Francesca Graziani:

"La lengua puede ser de todas y de todos: no es un sistema rígido, cerrado a cualquier mutación, sino, al contrario, el cambio está previsto en sus mismas estructuras; es un sistema dinámico, un medio (medium) flexible, en continua transformación, potencialmente abierto a escribir en él infinitos significados, y por ello prevé también la expresión de la experiencia humana femenina."<[3]

El lenguaje de género aborda el estudio de la perspectiva de género en el lenguaje. Surge en los años 60 como rama del giro lingüístico en las ciencias sociales, y nace de una exigencia del feminismo para terminar con la invisibilización de la mujer en el habla y la escritura, es decir, con el androcentrismo y la Ginopia:

Ginopia es miopía o ceguera a lo femenino, el no ver a las mujeres, el no percibir su existencia ni sus obras; se entiende como una omisión, generalmente no consciente, naturalizada y casi automática por lo anterior, a la realidad de las mujeres. Se habla de ginope para calificar a los sujetos o grupos u organizaciones que mantienen una práctica o patrón inveterado de omisión y exclusión, en el discurso y en la práctica, a la realidad de lo femenino o de las propias mujeres. Tomado de Evangelina García Prince. “La inaceptable ginopia de la Coordinadora Democrática es crónica y grave” 2004.[4]

Wittgenstein, principal influencia en el giro lingüístico en la filosofía, propone una relación íntima entre el pensamiento y el lenguaje en Tractatus Logico Philosophicus. La teoría del lenguaje inclusivo es una contrapostura al Purismo lingüístico, que forzadamente excluye e invisibiliza al género femenino del lenguaje y, teóricamente, de la cultura y de la historia del pensamiento.

Propuestas hacia un lenguaje no sexista[editar]

Se han publicado varios manuales que, dentro del marco teórico sostenido por el activismo feminista, proponen estrategias dirigidas a las instituciones deseando desarrollar una política de inclusión.[5]

  • Guía sobre comunicación socioambiental con perspectiva de género. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, ISBN-978-84-96776-78-4, sin fecha.
  • Guía para un uso del lenguaje no sexista en las relaciones laborales y en el ámbito sindical y Guía para delegadas y delegados. Secretaría confederal de la mujer de CCOO y Ministerio de Igualdad, Madrid, 2010.
  • Guía de lenguaje no sexista. Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, Universidad de Granada, sin fecha.
  • Antonia M. Medina Guerra (coord.): Manual de lenguaje administrativo no sexista. Asociación de estudios históricos sobre la mujer de la Universidad de Málaga y Área de la mujer del Ayuntamiento de Málaga, 2002.
  • Guía de uso no sexista del lenguaje de la Universidad de Murcia. Unidad para la Igualdad entre mujeres y hombres, Universidad de Murcia, 2011.
  • Manual de lenguaje no sexista en la Universidad Politécnica de Madrid. Madrid, Unidad de Igualdad, Universidad Politécnica de Madrid, sin fecha.
  • Guía sindical del lenguaje no sexista. Madrid, Secretaría de Igualdad, Unión General de Trabajadores, 2008.
  • Guía de lenguaje no sexista. Oficina de Igualdad, UNED, sin fecha.[6]
  • Igualdad, lenguaje y Administración: propuestas para un uso no sexista del lenguaje. Conselleria de Bienestar Social, Generalitat Valenciana, 2009.

Ente las estrategias propuestas, hay tres ideas generales que se destacan:

  1. Prescindir de las formas femeninas discriminatorias, como fulana o tipa, por ejemplo,
  2. Incorporar en el discurso siempre las formas femeninas junto a las masculinas: alumnos y alumnas, hermanos y hermanas, por ejemplo, y
  3. Reemplazar los genéricos androcéntricos por formas neutras, como persona, en lugar de hombre, o la juventud en lugar de los jóvenes, por ejemplo, para referirse a la especie.

Postura de la Real Academia Española[editar]

La Real Academia Española ha incorporado progresivamente en su diccionario términos distintivos para masculino y femenino, donde antes había uno solo (p.e.: jueza, ministra, etc.). Asimismo, reconoce los nombres comunes en cuanto al género como aquellos que

o experimentan cambios en su forma y hacen explícito su género indirectamente, es decir, mediante los determinantes o los adjetivos que los acompañan: el artista / la artista; el profesional / la profesional; el testigo / la testigo.

En su Nueva Gramática de la Lengua Española (2009) establece los conceptos de “género no marcado” y “género marcado” de la siguiente manera:

"El género no marcado en español es el masculino, y el género marcado es el femenino. (...) La expresión no marcado alude al miembro de una oposición binaria que puede abarcarla en su conjunto, lo que hace innecesario mencionar el término marcado. Cuando se hace referencia a sustantivos que designan seres animados, el masculino no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos."

Y más adelante añade:

"El circunloquio es innecesario cuando el empleo del género no marcado se considera suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo, lo que sucede en un gran número de casos: “Los alumnos de esta clase” (en lugar de “Los alumnos y las alumnas”) se examinarán el jueves; “Es una medida que beneficiará a todos los chilenos” (en lugar de “a todos los chilenos y a todas las chilenas”).

La Real Academia Española, formada por 37 hombres y 3 mujeres en 2010, rechaza la pretensión del lenguaje de género, argumentando el principio de economía de lenguaje. En el informe del año 2012, se vuelve a insistir en el argumento del principio de economía del lenguaje.

El informe oficial, emitido por Ignacio Bosque,[7] titulado: "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer" [8] presenta duras críticas hacia el lenguaje inclusivo, no sexista, acusándolo de violar varias reglas gramaticales que son estructurantes en la lingüística de la lengua española, señalándolo muy duramente como ignorancia científica, neolenguaje y disparates, y... que si llegásemos a aplicar dicho lenguaje inlcusivo, "no se podría hablar" por la gran cantidad de circunloquios, redundancias y varios otros vicios del lenguaje. Además se agrega que la lengua española es tan rica y suficientemente plena de participios activos como derivados verbales que no se necesita lenguaje inclusivo si no simplemente no usar el masculino para generalizar la totalidad de los sexos, hay muchas alternativas. [9] [10] [11] [12]

"...un buen paso hacia la solución del `problema de la visibilidad´ sería reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar".

Sin embargo conviene no olvidar que el lenguaje lo crea y modifican las sociedades, es aprendido, es una práctica social (uso común) y por lo tanto puede ser modificado. Así lo declara la propia RAE pero siempre y cuando no deforme el idioma y no se vaya en contra de la estructura lingüística y gramatical de la lengua, en cuyo caso y de ser así, ya no sería español si no cualquier otra nueva lengua o dialecto.

Referencias[editar]

  1. a b Balaguer Callejón, María Luisa Catedrática UNED. Género y lenguaje:Presupuestos para un lenguaje jurídico igualitario. http://158.109.131.198/catedra/images/genero_leguaje/M%20Luisa%20Balaguer.pdf. 
  2. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas teresa
  3. Carlos, Lomas (Julio, Agosto, Septiembre 2001). «La educación lingüística. Trayectorias y mediaciones femeninas». REVISTA TEXTOS. Didáctica de la Lengua y de la Literatura. Lenguaje y diferencia sexual (.028). http://www.grao.com/revistas/textos/028-lenguaje-y-diferencia-sexual/la-educacion-linguistica-trayectorias-y-mediaciones-femeninas. Consultado el 30 de septiembre de 2012. 
  4. Tucuman, Colegio de Abogados. http://www.colabogtuc.org.ar/lex/nota_print.php?id=122. 
  5. , [1] El pleno de la RAE suscribe un informe del académico Ignacio Bosque sobre Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer
  6. , [2] Guía de lenguaje no sexista. Oficina de Igualdad. UNED
  7. http://www.rae.es/noticias/el-pleno-de-la-rae-suscribe-un-informe-del-academico-ignacio-bosque-sobre-sexismo
  8. http://www.rae.es/sites/default/files/Bosque_sexismo_linguistico.pdf
  9. http://www.publico.es/culturas/424807/la-rae-cree-que-con-el-lenguaje-no-sexista-no-se-podria-hablar
  10. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/04/cultura/1330839500.html
  11. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/07/cultura/1331132238.html
  12. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/05/cultura/1330976153.html

Enlaces externos[editar]

  • Nueva Gramática de la Lengua Española / Real Academia Española de la lengua, 2009.[3]
  • Lenguage y género / Claudio Wagner, Universidad Austral de Chile.[4]