Juana I de Navarra

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Juana I de Navarra
Reina de Navarra, Reina consorte de Francia, Condesa de Champaña y de Brie
JeanneINavarre.jpg
Juana I.
Royal Coat of Arms of Navarre (1285-1328).svg
Reina de Navarra
1274 - 1305
Predecesor Enrique I de Navarra
Sucesor Luis I de Navarra
France Ancient.svg
Reina consorte de Francia
(Casada con Felipe IV "el Hermoso")
1285 - 1305
Predecesor María de Brabante
Sucesor Margarita de Borgoña
Información personal
Nombre secular Juana I de Champaña
Nacimiento 17 de abril de 1271
Bar-sur-Seine Flag of France (XII-XIII).svg
Fallecimiento 4 de abril de 1305
Vincennes Flag of France (XII-XIII).svg
Familia
Casa real Champaña
Padre Enrique I
Madre Blanca de Artois
Cónyuge Felipe IV de Francia y I de Navarra
Descendencia Véase Descendencia

Arms of Joan I of Navarre as French Queen.svg
Escudo de Juana I de Navarra

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Juana I de Navarra (n. Bar-sur-Seine, 17 de abril de 1271 - Vincennes, 4 de abril de 1305[1] ) Reina de Navarra y condesa de Champaña y de Brie entre 1274 y 1305. Fue, además, reina consorte de Francia entre 1285 y 1305, debido a su boda con el entonces futuro Felipe IV "el Hermoso" de Francia. Hija de Enrique I y de Blanca de Artois. Fue la última reina de la casa de Champaña.

Biografía[editar]

Sucedió a su padre Enrique I, a los 3 años,[1] con su madre como regente. Esta situación supuso un aumento de las presiones de castellanos, aragoneses y franceses, por casarse con la heredera e incorporar así el reino a sus dominios. Blanca, la madre de Juana, era francesa, sobrina del fallecido rey, Luis IX, como hija de su hermano Roberto I de Artois, por lo que pidió ayuda a su primo hermano Felipe III de Francia. El monarca decidió casarla con su hijo Felipe, cuando ella tenía 11 años y él 16, anticipándose a Alfonso X el Sabio, que deseaba casarla con su hijo. De ese modo, Felipe el Hermoso se convirtió en el rey Felipe I de Navarra, conde de Champaña y de Brie. La historia del reino de Navarra queda, desde este momento, unida a la historia del reino de Francia.

Subida al trono de Francia[editar]

Al año siguiente, en 1285, falleció Felipe III y su hijo subió al trono como Felipe IV. Defendía un estado centralizado y omnipotente, y la necesidad de dinero para mantener este tipo de gobierno influyó en la política que se aplicó en Francia y en Navarra:

  • devaluación de la moneda, bajando su peso de oro y plata;
  • imposición de fuertes impuestos a los judíos, detentadores del dinero, ya que la Iglesia prohibía a los cristianos dedicarse a la banca;
  • venta de títulos nobiliarios a los burgueses ricos;
  • exención de obligaciones a los siervos a cambio de dinero;
  • imposición de diezmos al clero.

Conflictos con la Iglesia romana[editar]

Ante estas medidas, Bonifacio VIII respondió prohibiéndole al clero proporcionar subsidios a los laicos. El rey prohibió la salida de oro y plata del reino, con la protesta del papa. Finalmente Bonifacio VIII cedió, pero en 1301 el rey detuvo al obispo de Pamiers, y Bonifacio VIII reaccionó acusando al rey de violar las prerrogativas de la iglesia y se disponía a excomulgar al rey, cuando fue detenido por los hombres de este. El papa murió al mes de este suceso, después de ser liberado por la población de la ciudad.

Sus sucesores Benedicto XI y sobre todo Clemente V, elegido por intervención de Felipe, hicieron marcha atrás: Clemente V nombró cardenales franceses, derogó todas las decisiones de Bonifacio VIII contra Felipe IV y se instaló en Aviñón. El estado francés había vencido a Roma.

  • Por último, como los Templarios, debido a su prestigio, habían ejercido como banqueros, decidió hacerse con sus riquezas, lo que logró acusando a la Orden hasta conseguir su disolución. Los jefes, incluido el Gran Maestre Jacques de Molay, fueron detenidos en 1307 acusados de herejía. En 1309, un primer grupo de templarios fue a la hoguera. En 1312, la Santa Sede suprimió la orden, pero en 1314 Felipe mandó quemar a los dignatarios del Temple como relapsos. Así pudo apoderarse de los bienes mobiliarios de la orden; los inmobiliarios fueron otorgados a los hospitalarios.
  • En Navarra, el régimen francés acentúa el antijudaísmo, los reyes Felipe y Juana limitan la acción de los hebreos al establecer que en sus préstamos sólo recibirían lo prestado, sin ningún tipo de interés.
  • Otorgó a la orden de Grandmont la iglesia de Corella con todas sus rentas, valoradas en 125 libras anuales, a cambio de los bienes del monasterio de Tudela, que revertieron a la corona, salvo el solar en que estaba edificado, el huerto, el acueducto y el aprovechamiento del monte de la Bardena.

Sin embargo, no pudo derogar el Fuero General de Navarra, puesto por escrito en 1250 por la nobleza para evitar los abusos reales.

Al fallecer Juana en 1305, los naturales del reino navarro acordaron guardar el reino para su hijo Luis pues no querían seguir manteniendo a Felipe el Hermoso como rey en Navarra. Finalmente Luis juró los fueros en octubre de 1307.[2]

Matrimonio y descendencia[editar]

El 14 de agosto de 1284 se casó en la catedral de Notre Dame, en París, con el futuro rey Felipe IV de Francia, con lo que asoció al trono a su conyuge como Felipe I de Navarra, rey de Navarra y conde de Champaña y de Brie.

De este matrimonio nacieron 7 hijos:

Genealogía[editar]