Juana II de Navarra

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Juana II de Navarra
Reina de Navarra
Jana2Navarra hlava.jpg
Extracto de una miniatura de su Libro de Horas en la Biblioteca Nacional de París.
Predecesor Carlos I de Navarra
Sucesor Carlos II de Navarra
Información personal
Cónyuge Felipe III de Navarra
Descendencia Véase: Descendencia
Padre Luis I de Navarra
Madre Margarita de Borgoña
Nacimiento 28 de enero de 1311
Fallecimiento 6 de octubre de 1349
Entierro Basílica de Saint-Denis, París
Coat of Arms of Jeanne II de Navarre as Queen of Navarre.svg
Escudo de Juana II de Navarra

Juana II de Navarra (Conflans, Francia, 28 de enero de 1311Bréval, 6 de octubre de 1349) fue Reina de Navarra entre 1328 y 1349.

Primeros años de vida[editar]

Juana nació en el castillo de Conflans, Francia, el 28 de enero de 1311, hija del rey Luis I de Navarra y X de Francia, llamado El Obstinado, y de su primera esposa, Margarita de Borgoña. A la muerte de este y de su medio hermano Juan I fue excluida de la sucesión de ambos reinos, a favor de su tío Felipe V de Francia, que asumió la corona de ambos reinos, ante la situación provocada por su edad (tenía seis años), y en las dudas sobre su legitimidad debido al adulterio cometido por su madre.[1] Este ascenso al trono fue ratificado en los Estados Generales de París de febrero de 1317 en el que se prohibió la sucesión de la corona francesa a las mujeres. Sin embargo, no la excluía de reinar sobre Navarra, aunque su herencia sobre el reino pirenaico tardaría dos reinados en ser reconocida.

Muerto en 1322 Felipe V de Francia y II de Navarra, fue sucedido por su otro hermano, tío también de Juana, quien asumiría el reino como Carlos I de Navarra y IV de Francia. Muerto Carlos el 1 de febrero de 1328 la sucesión de Francia quedaba en discusión.

Ascenso al trono de Navarra[editar]

En Navarra la situación fue aprovechada para desligarse de la corona francesa. En marzo de 1328 caballeros y representantes de las villas acordaron en Puente la Reina no actuar por separado en la sucesión del reino. Además destituyeron al gobernador del rey Carlos, Pedro Ramón de Rabastens y nombraron dos regentes: Juan Corbarán de Leet y Juan Martínez de Medrano; y acordaron llamar a Juana, hija de Luis X, y a su marido Felipe de Évreux para ser reyes de Navarra.[2]

Por otro lado el Gran Consejo de Saint-Germain-en-Laye presidido por Felipe VI de Francia, ya rey, acordó reconocer los derechos de Juana y Felipe al trono navarro. En Navarra, ante esto, los regentes convocaron Cortes para el 1 de mayo en las que se reconocían como reyes a Juana y Felipe y le emplazaban a venir al reino para ser jurados.[3] En julio la pareja llegó a un acuerdo con Felipe VI, les reconocerá como reyes de Navarra a cambio de su renuncia definitiva al reino de Francia, y a los condados de Champaña y Brie,[4] a cambio de Angulema y Mortain. Finalmente, en febrero de 1329 entraron en Navarra, tomaron jurisdicción del reino y juraron en Pamplona el 5 de marzo, convirtiéndose así en Juana II y Felipe III.

Características del reinado[editar]

Juana y Felipe, con numerosas posesiones en Francia, abandonaron Navarra a los tres meses de ser jurados como reyes, y Felipe, llamado el Noble, sólo regresó en 1343 para ponerse al frente de las tropas navarras que debían participar en la cruzada contra Algeciras en la que perdió la vida. Su gobierno, ejercido desde Francia y a través de lugartenientes franceses, destacó por:

  • el Amejoramiento del Fuero General Navarro, añadiendo treinta y cuatro capítulos con preceptos legales para corregir las disposiciones, intentando consolidar el poder real frente a la nobleza. Para esta reforma el rey escuchó el consejo de las principales dignidades civiles y religiosas del reino de Navarra, y las mejoras fueron aprobadas en las Cortes de Larrasoaña.
  • Con la misma finalidad, favorecieron a la burguesía urbana, incluyendo a sus delegados en las Cortes.
  • Procuraron diversas mejoras administrativas, actualizando los registros y haciendo más eficiente la fiscalidad.
  • Creación de algunos órganos de gobierno, como el Consejo Real que colaboró con el rey en tareas legislativas y judiciales, la Cort o tribunal superior de justicia.

Sociedad de la época[editar]

Sello de la Reina Juana conservado en la Biblioteca Nacional de París.
  • En esta época comienza a tomar fuerza la burguesía, lo que hace poderosos a los concejos, pero a la vez los pone contra los forasteros, incluyendo en este grupo a judíos, moriscos, etc.
  • Es una sociedad abierta a Francia, tanto por los años unidos bajo la misma corona como por el Camino de Santiago, que entra en España por la frontera navarra.
  • Se reforma entre los años 1339 y 1344 la Colegiata de Santa María de Roncesvalles, primer edificio puramente gótico de la península, que había sido consagrada en el año 1219.
  • En 1349 la Peste negra que recorre Europa, afecta especialmente a las juderías navarras causando infinidad de víctimas.
  • La delincuencia en Navarra, entre 1328-1349, era severamente castigada por la justicia. En esos 20 años, y para una población de 53.000 habitantes en el año 1350, se contabilizaron 1.636 delitos, de los que aproximadamente el 50% eran violentos, como homicidios o agresiones, y con una particularidad: el destacado peso del robo.[5]
  • De este reinado data el primer testimonio sobre el juego de pelota, correspondiente a la construcción de un tablado en el claustro de los dominicos de Pamplona para que el rey pudiera ver el juego “a la palma”.

Persecución a los judíos[editar]

Comenzó tras la muerte de Carlos I, antes de la llegada de los reyes desde París. Fue un reflejo de las persecuciones existentes en Francia, y fueron cuidadosamente orquestadas por una liga de diversos concejos. Ante los rumores, las aljamas se prepararon para defenderse: Estella, Tudela, Pamplona y Sangüesa reforzaron la guarnición, pero estas precauciones no evitaron el estallido de la revuelta, espoleada por Fray Pedro de Ollogoyen, y a partir del uno de marzo de 1328 los judíos de Artajona, Ribaforada, Buñuel, Cortes... denunciaron la persecución que algunos estaban sufriendo. En Estella, Viana, Villafranca, Puente la Reina, Funes y San Adrián numerosos judíos fueron asesinados, huyendo otros muchos a Aragón dónde les protegió el rey Alfonso IV

El gobernador trató de contener la revuelta y los propios regentes acudieron con mesnaderos y otros hombres de armas en defensa de los judíos tudelanos, que estaban siendo masacrados.

En abril de 1329, los reyes, ya en Pamplona, nombraron un tribunal especial integrado por el mariscal Juan de Rame, el caballero Guiralt Doignon y el canónigo Vast, para descubrir y sancionar a los autores de los asaltos. El tribunal demostró que los autores de las matanzas no habían sido los pastorelos, acusados por algunos, sino «gentes del reino». Se ordenó a las villas y aldeas y a los particulares la devolución de todo lo robado a los judíos, y sesenta personas de diversas clases sociales y profesiones fueron encarceladas, aunque pronto salieron en libertad sin fianza. Fray Pedro de Ollogoyen, acusado de haber promovido la persecución, fue detenido en Estella y entregado al obispo de Pamplona, quien lo encerró en la cárcel episcopal. Los judíos supervivientes no fueron indemnizados, el importe de las multas fue para el Estado y la reina heredó a los judíos que habían muerto sin herederos.[6]

En 1336, los judíos de la Navarrería de Pamplona fueron obligados a residir en una aljama tapiada.

Guerras[editar]

  • En 1334, estalló una guerra con Alfonso XI de Castilla, que finalizó con la paz de Fraces en 1335, en la que se reconocía a Navarra la posesión del monasterio de Fitero y la del castillo de Tudugen.
  • Después de la derrota de los Benimerines en la Batalla del Salado, Felipe III participó en una de las guerras contra el rey de Granada, que condujo a la toma de Algeciras, falleciendo en Jerez durante el cerco de esta ciudad en 1343.

Fallecimiento[editar]

Sepulcro de la Reina Juana en la Basílica de Saint-Denis

Aunque después de haber jurado como reina en 1329 salió a Francia y ya nunca regresó a Navarra, Juana II siguió siendo la reina después de la muerte de su marido y siguió atentamente atendiendo los asuntos de Navarra por correspondencia. Juana finalmente murió por la peste negra que asolaba Europa en su castillo de Bréval,[7] cerca de París, en 1349. En el momento de su muerte fue declarado mayor de edad su hijo Carlos "el Malo", que ya tenía 17 años.

Descendencia[editar]

El matrimonio de Juana y Felipe había ocurrido cuando tenían la edad de seis y doce años, respectivamente, y fruto de este habían nacido:

Ancestros[editar]