Eyaculación precoz

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Eyaculación precoz
Pompeii - Casa del Centenario - Cubiculum - detail.jpg
Clasificación y recursos externos
CIE-10 F52.4
CIE-9 302.75
MedlinePlus 001524
PubMed Buscar en Medline mediante PubMed (en inglés)
eMedicine med/643
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

La eyaculación precoz es una falta de control sobre el reflejo eyaculatorio; por tanto, es un trastorno de la fase del orgasmo durante la relación sexual. La gran mayoría de los hombres experimentaron una eyaculación precoz en algún punto de su vida sexual. Es el problema sexual más frecuente en hombres, afectando a entre el 25 y el 40 % de ellos. En los casos más graves, el hombre eyacula antes de la penetración de su pareja o segundos después de hacerlo.[1]

Concepto[editar]

El equipo de investigadores Masters y Johnson cita que un hombre sufre de eyaculación precoz si eyacula antes que su pareja logre un orgasmo en más del 50 % de sus relaciones sexuales. Otros sexólogos han definido a la eyaculación precoz cuando un hombre eyacula menos de dos minutos después de la penetración, aunque una encuesta hecha por Alfred Kinsey en los años 1950 demostró que 3/4 partes de todos los hombres eyaculan en menos de dos minutos después de la penetración, en más de la mitad de sus relaciones sexuales. Hoy, la mayoría de los especialistas definen a la eyaculación precoz como la falta de control eyaculatorio a tal punto que interfiere con el bienestar sexual y emocional de uno o ambos amantes.

Epidemiología[editar]

Cerca del 75 % de los hombres experimentarán una vez en su vida una eyaculación precoz, mientras que la tasa de prevalencia de la eyaculación precoz como un trastorno clínico se sitúa mundialmente en aproximadamente el 30 % de los hombres.[2] Los urólogos y terapeutas sexuales encuentran que la eyaculación precoz causa frecuentes problemas emocionales, tanto para el paciente como para su pareja, adicional a la conclusión repentina del acto sexual.[3]

Fisiología[editar]

El proceso físico de la eyaculación requiere dos acciones secuenciales: la emisión y la expulsión. La emisión es el primer mecanismo e involucra la deposición del líquido seminal de los conductos deferentes, las vesículas seminales y de la glándula prostática a la uretra posterior.[4] La segunda fase de la expulsión del semen incluye el cerrado del cuello de la vejiga seguido de contracciones rítmicas de la uretra por intermedio de los músculos pélvicos y del perineo y la relajación intermitente del esfínter externo de la uretra.[5]

Se cree que el neurotransmisor serotonina (5HT) tiene un papel central en modular la eyaculación. En varios estudios con animales, se ha demostrado que tiene un efecto inhibidor de la eyaculación modulando a través de ciertas áreas en el cerebro,[6] involucradas en el control eyaculatorio, en especial el núcleo paragigantocelular.[7] Se cree, por tanto, que los niveles bajos de serotonina en la hendidura sináptica en estas áreas en particular del cerebro podrían causar una eyaculación precoz. Esta teoría está apoyada por la efectiva acción del inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS), el cual incrementa los niveles de serotonina a nivel de las sinapsis, mejorando la eyaculación precoz.

Las neuronas motoras del sistema nervioso simpático controlan la fase de emisión del reflejo de la eyaculación,[8] mientras que la fase de expulsión es ejecutada por las neuronas motoras somáticas y autonómicas. Estas neuronas motoras están localizadas en los nervios raquídeos toraco-lumbares y lumbosacros y se activan en una manera coordinada cuando llegan a una suficiente estimulación sensorial para alcanzar el umbral eyaculatorio a nivel del sistema nervioso central.[9] [10]

Desde hace cierto tiempo, los científicos han sospechado una participación genética en algunas formas de eyaculación prematura. En un estudio, el 91 % de los hombres estudiados y que padecían de eyaculación precoz durante toda su vida, tenían un familiar directo con el mismo trastorno de toda la vida.[2] Otros investigadores han notado que aquellos con eyaculación precoz tienen una respuesta neurológica más rápida en los músculos pélvicos. Los sexólogos sugieren ejercicios sencillos relacionados con esa musculatura, que parecen mejorar significativamente el control eyaculador en hombres con estos factores neurológicos. A menudo, estos hombres pueden beneficiarse con medicamentos antidepresivos, como paroxetina o sertralina -fármacos inhibidores de la recaptación de la serotonina-, debido a que tienden a mejorar los tiempos de eyaculación.[8] Algunos hombres se aplican cremas anestésicas, aunque por lo general no son recomendadas por los terapeutas.

Clasificación[editar]

La eyaculación precoz primaria se refiere a aquella que ha existido siempre, es decir, el individuo nunca ha controlado la eyaculación. La eyaculación precoz secundaria ocurre cuando se instaura en un momento determinado después de iniciarse la vida sexual del individuo.

A menudo, los adolescentes experimentan episodios de eyaculación precoz durante sus primeras relaciones sexuales, pero con el tiempo aprenden mejorar el control eyaculatorio. Debido a que hay una gran variabilidad entre el tiempo que le toma a un hombre eyacular y el tiempo en que ambos amantes deseen que dure su relación sexual, los investigadores han comenzado a formular una definición cuantitativa de la eyaculación precoz. La evidencia hasta ahora demuestra que hay un Tiempo Latente de Eyaculación Intravaginal[3] (IELT, por sus siglas en inglés) promedio de seis minutos y medio en hombre de 18-30 años de edad en una relación sexual con un amante femenino.[11] [12]

Si se define a la eyaculación precoz como un trastorno que se sitúa en un Tiempo Latente de Eyaculación Intravaginal (IELT) menor al percentil 2.5, se puede sugerir entonces que una eyaculación precoz es aquella que dura un IELT de dos minutos y medio.[13] Sin embargo, se acepta el hecho de que hay hombres con un IELT menor a los 1,5 minutos que bien pudieran estar satisfechos con su ejecución y no reportarían una falta de control eyaculatorio, por lo que no serían diagnosticados de eyaculación precoz. Por otro lado, un hombre que tenga un IELT mayor de dos minutos podría presentarse con la percepción de que tiene poco control eyaculatorio, tener dificultades interpersonales a consecuencia de ello y sentirse apesadumbrado por la situación, lo que le encuadraría dentro del diagnóstico de eyaculación precoz.

Otros trastornos de la eyaculación incluyen:

Causas[editar]

En una relación sexual normal, la excitación en el hombre aumenta progresivamente hasta la fase llamada "meseta", disfrutando de su placer sexual hasta el momento que de forma voluntaria llega a un clímax. El eyaculador precoz no puede permanecer en la fase de "meseta", sino que existe una excitación rápida y una eyaculación involuntaria y temprana. En muchos casos, la eyaculación precoz es un signo de una afección psicológica (ansiedad, nerviosismo, etc.) o emocional (culpabilidad, angustia, etc.) y en pocos casos es debido a un trastorno anatómico o fisiológico.[17]

Causas orgánicas[editar]

La eyaculación precoz puede ser consecuencia de infecciones urogenitales de la uretra posterior y de la próstata, así como de alteraciones de tipo neurológico, trastornos degenerativos, alteraciones vasculares, fármacos (antidepresivos, antihipertensivos, estimulantes y antigripales -que contienen pseudoefedrina), desequilibrios hormonales y todas aquellas enfermedades que alteran los mecanismos reflejos de la eyaculación.[18] Las afecciones psiquiátricas, como el trastorno bipolar y el trastorno por estrés postraumático, pueden causar también disfunción sexual. En estos casos, la mejor recomendación ha sido el conversar abiertamente con el profesional de salud de preferencia.

Factores psicológicos y ambientales[editar]

El eyacular sin intención abre la puerta a la zozobra emocional.

Ciertos factores no físicos comúnmente contribuyen a un eyaculación precoz. Aun cuando los hombres ocasionalmente subestiman la relación que existe entre su bienestar emocional y un acto sexual satisfactorio, la eyaculación precoz puede ser causada, temporalmente, por depresión, estrés relacionado con asuntos económicos, expectativas poco realistas sobre su capacidad sexual, una historia clínica de represión sexual o una falta generalizada de autoconfianza. Las dinámicas interpersonales y de grupos contribuyen a mejoras en la función sexual, de modo que la eyaculación precoz puede ser causada por una falta de comunicación entre las parejas y sus círculos sociales, por heridas emocionales o por conflictos no resueltos que interfieran con la habilidad de lograr una intimidad emocional. La eyaculación prematura neurológica puede conllevar asimismo a otras formas de disfunción sexual, o bien intensificar el problema subyacente, especialmente al crear ansiedad y zozobra relacionada con su rendimiento sexual.[8] En otro contexto menos patológico, la eyaculación precoz puede deberse simplemente a un estado de extremo deseo y excitación sexual.

Algunas de las más recientes investigaciones se han enfocado en el papel que puede jugar la pareja femenina. Un estudio de parejas recién casadas reportó que el IELT del marido parecía verse afectado por las fases del ciclo menstrual de su cónyuge, siendo de menor duración durante la fase de fertilidad (ovulación). Otros estudios sugieren que los hombres jóvenes con parejas femeninas mayores en edad llegan al umbral eyaculatorio con más rapidez promedio que aquellos con parejas de la misma edad o más jóvenes. Asimismo, parece que existe una mayor incidencia de esta disfunción en varones cuya pareja sufre una inhibición del deseo sexual, debido al incremento del periodo de latencia entre cada relación sexual, factor intensamente relacionado con la eyaculación precoz.

Tratamiento[editar]

Dependiendo de su severidad, la eyaculación precoz puede ser reducida considerablemente. Los tratamientos para los casos más leves se enfocan en entrenar gradualmente al paciente, mejorando su condicionamiento mental al sexo y el control de su estímulo erótico.[14] En casos clínicos, se han presentado fármacos que retardan o eliminan la disfunción sexual. En contados casos se apela a la cirugía (neurotomía selectiva).[18]

Medicamentos[editar]

Los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) han demostrado ser efectivos en retardar la eyaculación en hombres tratados por trastornos psiquiátricos.[19] [20] Se consideran a los ISRS como los más efectivos en el tratamiento farmacológico de la eyaculación precoz, entre ellos, paroxetina,[19] fluoxetina y sertralina.

En México se realizaron estudios en pacientes con este problema de Eyaculación precoz utilizando un inhibidor selectivo de recaptura de serotonina a dosis diarias de efecto prolongado, Hemidrato del Clorhidrato de Paroxetina (Cronadyn). La dosis utilizada fue de 15 ó 20 mg una vez al día durante un periodo de tres meses, lográndose incrementar el tiempo en 3,5 veces con 15 mg y hasta 7,3 veces con 20 mg.[21] Permitiendo al hombre decidir la frecuencia y el momento para tener relaciones.

En la percepción de la pareja el encuentro sexual debe darse de forma espontánea no planeada, sin presión de tiempo y dentro de un ambiente de confianza y seguridad. Esto se cumple al 100 % en un tratamiento de uso continuo en donde la libertad de decisión está en la pareja y no en un fármaco de corta duración.

Lo anterior corresponde con el estudio del Dr. Marcel Waldinger «The Majority of Men with Lifelong Premature Ejaculation Prefer Daily Drug Treatment: An Observation study in a consecutive Group of Dutch Men», en donde se menciona que los hombres prefieren un tratamiento a dosis continua ya que favorece la espontaneidad y confianza en la pareja.[22]

Modificación conductual[editar]

Muchos de los temores sexuales pueden ser solventados en pareja, afirman los expertos.

La orientación y educación sexual es el primer paso para tratar la eyaculación precoz y tiende a ser multidisciplinario.[23] La mayoría de los sexólogos prescriben una serie de ejercicios que permiten que el paciente recobre el control eyaculatorio. Aunque la intención de los ejercicios es para pacientes con eyaculación precoz, otros hombres pueden servirse de los ejercicios con el fin de intensificar sus vidas sexuales. Uno de los ejercicios más comunes es el llamado Parar y Continuar, documentado por Semans en 1956.[24] [25]

La técnica tiene sus variedades, aunque el propósito es el mismo: hacer que el hombre se acostumbre a mantener una erección por un extendido período, a medida que se incremente gradualmente su tolerancia sexual. Un 95 % de los sujetos expuestos a estos ejercicios logran aprender a controlar la eyaculación entre 5 y 10 minutos.[14] Al hacer estos ejercicios, el hombre logra una erección por su propia estimulación o masturbación. Una vez conseguida la erección, se detiene la estimulación hasta que pierde la erección de su pene. En ese punto, reanuda la estimulación erógena para lograr erecciones simultáneas. Gradualmente, por un período de varias semanas, logra estimularse por períodos más extensos, eventualmente ganando autocontrol eyaculatorio. Para que la técnica tenga éxito, el sujeto debe evitar desanimarse si, en el proceso, eyacula con mucha rapidez. En lugar de ello se recomienda que use su respuesta sexual humana para aprender cómo variar su técnica de manera que consiga el mejor y más sostenido beneficio. Otra variante, por ejemplo, es el de estimular el cuerpo hasta el frenillo del pene, y con el tiempo, seguir explorando el glande a medida que logre mejorar el control. Otras variantes se enfocan en fortalecer al músculo Pubocoxígeo, encontrado en ambos géneros.[26]

La pareja del paciente suele integrarse en estos ejercicios. Pueden estimular al paciente usando la técnica de Parar y Continuar. Cuando el sujeto haya logrado cierto nivel de control eyaculatorio, la pareja puede entonces ser penetrada, inicialmente sin la ritmicidad penetrante, hasta el punto de que estén listos ambos amantes para la eyaculación.[17] Una vez que el pene del paciente consiga acostumbrarse a estar dentro de su pareja, puede añadir ritmos y variantes, de acuerdo a sus habilidades, usando igualmente la técnica de Parar y Continuar. En casos menos severos, el hombre logra sobreponerse al trastorno de manera rápida, haciendo innecesarios los ejercicios con su pareja.

Participación de la pareja[editar]

La ayuda y colaboración de la pareja es esencial para superar el problema de la eyaculación precoz. La comunicación abierta entre la pareja evita conflictos conyugales. Por otro lado, la participación de la pareja en el proceso terapéutico está indicada y es tan importante que se convierte en un instrumento esencial para garantizar el éxito del tratamiento. Sin el apoyo emocional y la comprensión de parte de su pareja, el sujeto tiene pocas probabilidades de lograr el nivel de relajación requerido para la gratificación sexual. Tanto el hombre como su pareja podrían comunicar sus sentimientos abiertamente y con sensibilidad. El sujeto debería aprender a complacer sexualmente a su pareja, mientras logran sobreponerse de su eyaculación precoz. En la eyaculación precoz la pareja tendrá que apoyarlo para que de este modo no se sienta solo y sin confianza.

Ciertas posiciones tienden a ser más convenientes durante la terapia y tratamiento de la eyaculación precoz.[27]

En el caso de consulta por eyaculación precoz de un hombre solo sin pareja, se acostumbra a seguir las mismas técnicas terapéuticas. El fin es el mismo: conseguir la capacidad de autocontrol en la medida que el hombre se conoce mejor a sí mismo y a su propia respuesta sexual, librándose de temores, vergüenzas, complejos de inferioridad y aumentando su autoestima.

Algunos terapistas sugieren el uso de dispositivos diseñados para cubrir parte del pene durante la penetración, minimizando la estimulación del hombre sin reducir la estimulación y satisfacción vaginal o anal de su pareja. Otros sexólogos añaden a la terapia ciertas posiciones sexuales que tienden a permitir una mayor duración del acto sexual incluyendo la penetración duradera de la pareja del paciente.

Estos ejercicios no vienen acompañados de dolores sospechosos (por ejemplo, en la vejiga, genitales o escroto). La aparición de síntomas anormales deben ser consultados con un especialista, por ejemplo, un urólogo.

Excepciones[editar]

Hay individuos que tienen la capacidad de mantener una erección sin dificultades, incluso después de eyacular.[28]

Aunque estudios científicos han afirmado y demostrado que "pensar en otras cosas" a la hora de tener relaciones sexuales no retrasa la eyaculación, hay individuos que, al igual que pueden mantener una erección después de eyacular, puede funcionar en ellos esta técnica, que consiste en pensar cosas no eróticas, como la tabla de multiplicar, una anécdota o recordar cosas.[29]

Aunque son excepciones, hay casos de personas que pueden tener alguna de estas dos habilidades como eyaculadores precoces.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Neil D. Sherman, MD, Urologist, Essex County, NJ. Review provided by VeriMed Healthcare Network. Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.. «Enciclopedia médica en español: Eyaculación precoz». Consultado el 27 de diciembre de 2007.
  2. a b Carmen Eugenia Bravo (29 Ago 2006). «¿Es la eyaculación precoz hereditaria?» (en español). Eyaculación Precoz Ayuda. Consultado el 19 de diciembre de 2007.
  3. a b Por Leslie Berger (The New York Times) (6 de agosto de 2005). «Eyaculación precoz: ¿un problema epidémico?» (en español). LaNación.com. Consultado el 19 de diciembre de 2007. «Hoy, los urólogos y los terapeutas sexuales afirman que éste es un frecuente motivo de angustia genuina y ya no se puede tratar como un tema frívolo. "Hace que los hombres duden en salir con una mujer. Causa que las parejas casadas eviten el sexo", afirmó el doctor Stanley Althoff, terapeuta sexual y profesor de psicología del Departamento de Urología de la Case Western Reserve University. "Para las esposas y compañeras sexuales de los eyaculadores precoces -agregó Althoff-, no es sólo mal sexo, es un abrupto corte de la intimidad." Además, es humillante para el que la sufre.».
  4. Böhlen D, Hugonnet CL, Mills RD, Weise ES, Schmid HP (2000). «Five meters of H(2)O: the pressure at the urinary bladder neck during human ejaculation». Prostate 44 (4):  pp. 339-41. PMID 10951500. 
  5. Master VA, Turek PJ (2001). «Ejaculatory physiology and dysfunction». Urol. Clin. North Am. 28 (2):  pp. 363-75, x. PMID 11402588. 
  6. Hirshkowitz M y Schmidt MH (2005). «Erecciones Relacionadas con el Sueño: Perspectivas Clínicas y Mecanismos Neurales - [Sleep-Related Erections: Clinical Perspectives and Neural Mechanisms]». Sleep Medicine Reviews 9 (4):  pp. 311-329.  [1] Última revisión 19 de diciembre, 2007
  7. Coolen LM, Olivier B, Peters HJ, Veening JG (1997). «Demonstration of ejaculation-induced neural activity in the male rat brain using 5-HT1A agonist 8-OH-DPAT». Physiol. Behav. 62 (4):  pp. 881-91. PMID 9284512. 
  8. a b c Roberto Lazcano; Juan Carlos Romi. «La sexualidad frente al consumo de drogas, fármacos y alcohol su importancia médico-legal» (en español). Psiquiatría Forense - Sexología - Praxis. Revista de Psiquiatría Forense, Sexología y Praxis. Órgano de difusión de la AAP - Asociación Argentina de Psiquiatras. Asociación Argentina de Psiquiatras. Consultado el 19 de diciembre de 2007.
  9. deGroat WC, Booth AM (1980). «Physiology of male sexual function». Ann. Intern. Med. 92 (2 Pt 2):  pp. 329-31. PMID 7356224. 
  10. Truitt WA, Coolen LM (2002). «Identification of a potential ejaculation generator in the spinal cord». Science 297 (5586):  pp. 1566-9. doi:10.1126/science.1073885. PMID 12202834. 
  11. «Ejaculation delay: what's normal? [July 2005; 137-4]». Consultado el 21-10-2007.
  12. Waldinger MD, Quinn P, Dilleen M, Mundayat R, Schweitzer DH, Boolell M (2005). «A multinational population survey of intravaginal ejaculation latency time». The journal of sexual medicine 2 (4):  pp. 492-7. doi:10.1111/j.1743-6109.2005.00070.x. PMID 16422843. 
  13. Waldinger MD, Zwinderman AH, Olivier B, Schweitzer DH (2005). «Proposal for a definition of lifelong premature ejaculation based on epidemiological stopwatch data». The journal of sexual medicine 2 (4):  pp. 498-507. doi:10.1111/j.1743-6109.2005.00069.x. PMID 16422844. 
  14. a b c Manual Merck - Capítulo 88: Trastornos Mentales (2005). «Trastornos de la función sexual» (en español). Consultado el 19 de diciembre de 2007. «El problema es frecuente entre adolescentes y puede intensificarse si existe el sentimiento de que la relación sexual es pecaminosa. El miedo a lo desconocido, a provocar un embarazo o a contraer una enfermedad de transmisión sexual, así como la ansiedad acerca de su capacidad para realizar la relación sexual, pueden ser factores contribuyentes.».
  15. MedlinePlus (mayo de 2005). «Eyaculación retrógrada» (en español). Enciclopedia médica en español. Consultado el 25 de diciembre de 2007. «Es la entrada de semen en la vejiga en lugar de salir por la uretra durante la eyaculación.».
  16. «Premature Ejaculation». Premature Ejaculation and Male Orgasmic Disorder. Armenian Medical Network (2006). Consultado el 19-09-2007.
  17. a b [[2]] (junio de 2006). «Eyaculación Precoz» (en español). Enciclopedia médica en español. Consultado el 18 de diciembre de 2007. «Es una forma de cáncer rápidamente creciente que ocurre en el útero después de un embarazo, un aborto espontáneo o un aborto provocado. Esta afección usualmente hace metástasis, lo que significa que se disemina a otros lugares en el cuerpo. El coriocarcinoma sigue siendo un tipo de cáncer poco común, aunque casi siempre curable, que puede estar asociado con el embarazo.».
  18. a b [de Urología y Andrología de Madrid]. «EYACULACIÓN PRECOZ» (en español). Consultado el 19 de diciembre de 2007.
  19. a b Rivera, G. Pedro; González, I. Rodrigo; González, I. Felipe, et al. (2005) «Uso de paroxetina a demanda en eyaculación precoz» Actas Urol Esp. 29 (4): pp. 387—391. Citado el 18 de diciembre de 2007. ISSN 0210-4806.
  20. Rosen RC, Lane RM, Menza M (1999). «Effects of SSRIs on sexual function: a critical review». Journal of clinical psychopharmacology 19 (1):  pp. 67–85. PMID 9934946. 
  21. Rubio-Aurioles E, Jaspersen-Gastelum J, Berber A, López LM, Mora-Hernández J. «Hemihidrato del Clorhidrato de Paroxetina para eyaculación precoz en la población mexicana: un ensayo prospectivo, multicéntrico y paralelo, controlado con placebo, aleatorizado y doble ciego para estudiar la eficacia y seguridad de dosis diarias de 15 mg y 20 mg de Hemihidrato del Clorhidrato de Paroxetina en el tratamiento de la eyaculación precoz de diferentes tipos.», Rev Mex Urología 2010;70(Sup 1):1-17.
  22. Waldinger, Marcel, “The Majority of Men with Lifelong Premature Ejaculation Prefer Daily Drug Treatment: An Observation study in a consecutive Group of Dutch Men”, J Sex Med 2007;4: 1028-1037.
  23. Méndez Gómez, Neida; Trapaga Ortega, Míriam; Valdivia Rodríguez, Teresita, et al. (junio a agosto de 1999) «Experiencia en el enfoque multidisciplinario de la disfunción sexual masculina» Rev Cub Med Mil. 28 (2): pp. 102-107. Consultado el 19 de diciembre de 2007. ISSN 0138-6557.
  24. de Carufel F, Trudel G (2006). «Effects of a new functional-sexological treatment for premature ejaculation». Journal of sex & marital therapy 32 (2):  pp. 97–114. doi:10.1080/00926230500442292. PMID 16418103. 
  25. Yudofsky, Stuart C.; Hales, Robert E. The American Psychiatric Publishing Textbook of Clinical Psychiatry. Washington, DC: American Psychiatric Association. p. 756. ISBN 1-58562-032-7. 
  26. Sexuality and Health Institute. «Tratamiento para la eyaculación precoz - etapas y pasos.» (en español). Consultado el 19 de diciembre de 2007.
  27. [Luis Itzcovich] (16 de septiembre de 2007). «Otras posiciones sexuales» (en español). Técnicas sexuales. Consultado el 25 de diciembre de 2007. «En los casos en que el hombre está siguiendo un tratamiento para controlar una eyaculación precoz o una insuficiencia sexual con dificultad de erección; como así también en los casos de disfunción sexual femenina, la posición aconsejada es la siguiente ...».
  28. Kusnetzoff, Juan Carlos. «El hombre sexualmente feliz». Consultado el 7 de noviembre de 2010.
  29. Sapetti, Adrián. «¿A qué recursos caseros se puede recurrir para evitar la eyaculación precoz?». Sexovida. Consultado el 7 de noviembre de 2010.