Eyaculación

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El término eyaculación originalmente hacía referencia únicamente a la expulsión o emisión de semen a través del pene. Ahora se sabe que también hay eyaculación femenina. Las primeras eyaculaciones en la vida de un varón suelen producirse mientras se tiene un sueño erótico. A esas primeras emisiones se les llama espermarquia.

La eyaculación suele coincidir con el orgasmo; mientras dura el acto sexual el varón puede alcanzar una eyaculación cada cierto tiempo, en tanto que la mujer puede alcanzar varios orgasmos uno detrás de otro (multiorgasmicidad).

La falta de control sobre la eyaculación (y específicamente, sobre el llamado "reflejo eyaculatorio") ha sido definido por varios expertos como el trastorno de la eyaculación precoz, que también ha sido caracterizado por "el corto tiempo de latencia eyaculatoria intravaginal" y "la insatisfacción sexual". Sin embargo, esta ocurrencia no tiene una definición universalmente aceptada ante la abundancia de conceptos médicos sobre el tema.[1]

Cuando la eyaculación propiamente dicha no se produce, aún dándose un orgasmo, nos encontramos ante el fenómeno de la eyaculación retardada.

Emisión[editar]

La emisión no es continua, sino espasmódica: la primera y segunda convulsiones son usualmente las más orgásmicas e intensas en sensaciones sexuales, y emiten la mayor proporción del volumen total de semen. Luego, cada contracción se asocia con un volumen en disminución de esperma y también descensos en el placer.

Durante el coito o la masturbación, muchos sujetos tienen dificultad para resistir la tentación psicológica de continuar ininterrumpidamente, con la estimulación glande-pene, para llegar irremediablemente al "punto de desencadenamiento" de la eyaculación, al momento de empezar a sentir que el orgasmo se hace inminente e imposible de evitar. Seguramente, resistir la compulsión de continuar hace mucho más largo el proceso coital, y aumenta en la pareja el placer de continuar armoniosamente, hasta que la pareja llegue exitosamente a sus orgasmos.

Fases de la eyaculación[editar]

Tiene tres fases:

La fase emisiva forma parte del "reflejo eyaculatorio", bajo control del sistema nervioso simpático, mientras que la "fase eyaculatoria" está bajo control de un reflejo espinal a nivel de la médula espinal, la vía S2-4 del nervio pudendo.

Secuencia fotográfica de una eyaculación.

Durante la emisión, los dos ductos vasos deferentes se contraen para impulsar espermatozoides desde el epidídimo, donde estaban almacenados en la ampolla, al final de dichos vasos deferentes. El momento del comienzo de la emisión se experimenta como el "punto de no retorno" o punto de inevitabilidad eyaculatoria.

El esperma que pasa a través de los ductos eyaculatorios se mezcla con fluidos de las vesícula seminales, próstata, y las glándulas bulbouretrales para formar el semen o eyaculado.

Durante la eyaculación propia, el semen es eyectado a través de la uretra con rítmicas contracciones placenteras.[2]

La salida de semen no es continua; es espasmódica. El primer chorro, con una velocidad superior a 50 km/h, puede tener energía para alcanzar más de 2 m. Este mecanismo sirve para proveer semen en lo más profundo de la vagina; los siguientes impulsos son de menor energía. La cantidad varía mucho entre grupos étnicos, edades, abstinencias, etc.; no más de 3 a 5 ml por lo común (puede llegar a 15 ml). Después se produce un periodo de remisión y de resiliencia, en el que, en algunas ocasiones, si se trata de estimular el glande, puede llegar a producir dolor, debido a lo sensible que se encuentra en ese momento.

Las contracciones rítmicas, percibidas por la pareja penetrada, son parte del "orgasmo masculino". Posiblemente, la media de típicos orgasmos masculinos dure cerca de 17 s; pero nuevamente varía desde pocos segundos a más de un minuto. Después de comenzado el proceso orgásmico, los pulsos de eyaculado de semen empiezan a fluir desde la uretra, y alcanzan un pico de descarga alto y luego disminuye el flujo. Un orgasmo consiste, por lo general, en 10 a 15 contracciones. La tasa de contracciones declina gradualmente durante este proceso orgásmico.

Las contracciones rítmicas iniciales se dan con un intervalo medio de 0,6 s, con un incremento ascendente de 0,1 s por contracción. Las contracciones orgásmicas de muchos hombres proceden con intervalos rítmicos regulares durante el orgasmo. Y muchos también experimentan más contracciones adicionales irregulares al concluir el orgasmo. El semen comienza a expulsarse violentamente desde el pene durante la primera o con la segunda contracción del orgasmo. Para muchos hombres, el primer chorro sucede durante la segunda contracción. Un microestudio en siete hombres encontró el chorro inicial en la 1ª contracción en 2; y en la 2ª contracción en 5. Este mismo estudio, que ha sido hecho por los siete que escribieron este artículo, mostró que entre un 26 y un 60 % de las contracciones orgásmicas se acompañaban de chorros de semen.[3]

La fuerza y monto eyaculatorio varían enormemente de un sujeto a otro y según la edad. Aparentemente, una eyaculación puede contener por lo general entre 1,5 y 5 mL. La cantidad de tiempo de abstinencia eyaculatoria desde la última eyaculación influye sobre el volumen eyaculatorio adulto.[4]

Referencias[editar]

  1. Cardona Maya, Walter (2010). scielo.isciii.es (ed.): «Definición actual y tratamiento de la eyaculación precoz». Andrología - Arch. Esp. Urol. págs. 53-55. Consultado el 20 de noviembre de 2014.
  2. Walter F. Boron, Emile L. Boulpaep, (2005). Medical Physiology: A Cellular and Molecular Approach. Philadelphia, PA: Elsevier/Saunders. ISBN 1-4160-2328-3. 
  3. Gerstenburg, T. C.Erection and ejaculation in man. Assessment of the electromyographic activity of the bulbocavernosus and ischiocavernosus muscles", British Journal of Urology, 1990 Apr;65(4):395-402.
  4. "Swimming Toward Conception: The Semen Analysis," Focus on Fertility, American Infertility Association and Organon Pharmaceuticals USA Inc.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]