Desierto florido

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Vistas del desierto florido.

El desierto florido es un fenómeno que se produce en el desierto de Atacama (Chile), el más árido del planeta.[1] Consiste en la aparición de una gran diversidad de flores entre los meses de septiembre y noviembre en aquellos años en que las precipitaciones son inusuales (sobre el rango normal para el desierto). El fenómeno es único en el mundo[2] y ocurre cuando las lluvias hacen que gran cantidad de semillas y bulbos que se encontraban en estado de latencia germinen al llegar la primavera, además de la proliferación de aves, insecto y especies de lagartos pequeños.

El evento se relaciona con El Niño, fenómeno meteorológico que implica un sobrecalentamiento de las corrientes marinas del litoral del país, lo que genera un aumento en las precipitaciones.

Las flores constituyen más de 200 especies, la gran mayoría de carácter endémico. Predominan especies diferentes si se trata de una zona costera o interior, y florecen de manera no simultánea durante el periodo indicado. Las principales especies son la añañuca, la garra de león y la pata de guanaco.

Durante los últimos años, debido a diversos factores, como la presencia de gran número de turistas, el comercio ilegal de estas especies y el desarrollo de carreras automovilísticas en el desierto, algunas organizaciones ecologistas han denunciado la destrucción progresiva de este patrimonio a causa de estas actividades que limitan el potencial de regeneración de las especies existentes. Frente a esto, el Gobierno de Chile ha establecido una serie de prohibiciones y fiscalizaciones, además de campañas de información a la población y especialmente a los turistas, para limitar el daño producido.

Florecimiento[editar]

La aparición de este fenómeno está estrictamente relacionado con valores sobre lo normal de las lluvias; sin embargo, no siempre la cantidad de agua caída es uno de los factores. En Vallenar en 1991, las precipitaciones alcanzaron un monto de 137,4 mm. El valor registrado fue del 326 % en comparación a los 31,6 mm del promedio normal. En la misma ciudad en 1997, los montos totales fueron de 168,5 mm. El valor registrado en la capital provincial correspondió a un aumento del 433 %. Una lluvia intensa cayó en Huasco durante agosto de 1991; en un solo día precipitó la increíble cantidad de 84,2 mm, es decir 3,5 mm/hora, con intensidades superiores en horas de la tarde. En Caldera cayeron 84,0 mm ese día. Estos montos de precipitación generan entre septiembre y noviembre un bello fenómeno conocido como «desierto florido», cuyas floraciones máximas se han dado cuando llueve en proporciones superiores a la media anual en esta zona, pero no necesariamente en los años de demasiada pluviosidad —en 1997, el florecimiento fue mínimo—.

En 2011 ocurrió el más reciente fenómeno de desierto florido en Chile, al ser un año con altas precipitaciones en el Norte Chico, con montos de lluvia de 212 mm en La Serena, además de eventos de lluvias en Copiapó, Caldera, Taltal, Antofagasta y Arica.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Bolívar Manaut, Luna (27 de noviembre de 2006). «A sobra de sol, buena es el agua» (HTML). www.dw-world.de. Consultado el 22 de julio de 2011.
  2. Orbe (1 de julio de 2010). «Aparecen los primeros brotes del desierto florido de Atacama» (HTML). www.emol.com. Consultado el 26 de noviembre de 2013.
  3. AFP (7 de noviembre de 2011). «El desierto de Atacama florece como nunca en los últimos 20 años». www.lasegunda,com. Consultado el 22 de junio de 2013.

Enlaces externos[editar]