Compañía de Comandos 602

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Compañía de Comandos 602
Fidelidad Argentina
Rama Ejercito
Tipo Fuerzas especiales
Función Operaciones especiales
Acuartelamiento Córdoba
Cultura e historia
Lema RES NON VERBA "hechos no palabras"
Guerras y batallas
Guerra de Malvinas

La Compañía de Comandos 602 es una unidad de fuerzas especiales del Ejército Argentino creada el 21 de mayo de 1982 durante la Guerra de Malvinas, en esta fecha el Jefe de Estado Mayor General del Ejército, General José Antonio Vaquero ordenó al Mayor Aldo Rico la organización de esta compañía.

Participación en la guerra de las Malvinas[editar]

El 24 de mayo de 1982, se presentaron en la Escuela de Infantería de combate los comandos a retirar uniformes, armamento y equipo. El 25 de mayo, participaron en la formación efectuada en la Escuela de Infantería I (Campo de mayo). Para esta fecha la compañía está formada por:

  • 1 oficial jefe
  • 22 oficiales y 15 suboficiales
  • 1 oficial y 7 sub oficiales agregados

Al día siguiente son transportados a Puerto Argentino a bordo de un C-130 Hercules en un riesgoso vuelo a plena luz del día en vuelo rasante, para evitar la detección de los radares ingleses. El 28 de mayo llegó a destino el escalón logístico amén de un refuerzo de 65 hombres pertenecientes a las tropas especiales de la Gendarmería Nacional.

En el Malvinas, la 602 se despliega en tres secciones, inicialmente bajo el mando de la III Brigada y poco más tarde bajo el de la X Brigada que comanda el Gral. Oscar Luis Jofre, en misión de observación, armados con misiles blow pipe en la línea de los Montes Estancia, Kent y Bluff Cove más allá de las avanzadas de los regimientos de infantería que defienden Puerto Argentino desde el cordón de los montes Longdon, Two Sisters, Wall y Harriet. Entre el 29 y 30 de mayo la 1.ª. Sección al mando del Capitán José Vercesi fija su posición en el Monte Simmons para reportar los movimientos del enemigo. Amparados de las inclemencias climáticas en Top Malo House son sorpresivamente rodeados durante la madrugada por comandos británicos del Mountain and Artic Warfare Cadre, de resultas del enfrentamiento la sección cae en manos del enemigo luego de sufrir un 70% de bajas incluyendo la muerte de dos de sus comandos. Las bajas británicas ascienden a tres heridos.

Comandos Argentinos contra el Special Air Service (SAS)[editar]

Entre el 29 y 31 de mayo se producen violentos combates sobre las laderas del monte Kent. Los jefes de la Compañía de Comandos 601 y la 602 planeaban una operación para ocupar colinas más o menos sobre la línea del monte Kent. Los mayores Mario Luis Castagneto y Aldo Rico iban a llevar a las dos compañías de comandos a «enterrarlas» para después tomar a los helicópteros británicos por sorpresa. Sacaron cinco patrullas el 29 de mayo. El capitán Tomás Fernández envió una partida a explorar el camino hacia la cima del monte llamado Bluff Cove Peak, pero en la primera loma al subir la abrupta ladera cayeron en una emboscada. Allí cayeron inmediatamente dos integrantes del 602, Rubén Eduardo Márquez y Oscar Humberto Blas. El golpe devastador era obra de los comandos británicos del Special Air Service (SAS) del Mayor Cedric Delves.

Oponerse a una fracción enemiga superior en número en ocasión en que integraba una patrulla de exploración que operaba en una zona ocupada por el enemigo. Alertar con su acción a sus camaradas y combatir hasta lograr que éstos se replegaran, ofrendando su vida en esta acción

(reproducción de un fragmento del Informe Oficial del Ejército Argentino referido a la condecoración otorgada al teniente primero Rubén Márquez, que se pone al frente de la 2.ª Sección, seguido a corta distancia por el sargento primero Oscár Blas.)

Aunque ambos comandos son abatidos, Márquez y Blas, por el fuego automático del enemigo, el resto de la patrulla de la 602 puede replegarse. (Ambos recibieron la Medalla al Valor en Combate post-mortem).

La 3.ª Sección de Asalto a las órdenes del capitán Andrés Ferrero fueron dejados por un helicóptero Bell UH-1 Iroquois a 500 metros del monte Kent. Los comandos de la 602 iban separados por 50 metros, portando dos ametralladoras FN MAG, Misiles Antiaéreos Blowpipe y granadas de fusil PDEF-40. El Teniente primero Francisco Maqueda iba adelante para que su experiencia de montañista sirviera a la patrulla. En determinado momento el Capitán Ferrero, junto con el sargento Arturo Oviedo, se adelantó para comunicar algo a Teniente primero Maqueda: en ese preciso instante un huracán de fuego cruzado se abatió sobre los comandos que caminaban atrás. El capitán Ferrero con Maqueda y Oviedo los vieron caer y los dieron por muertos. Sin embargo, un intercambio de munición trazante en la ladera del monte les hizo saber que no todos sus hombres habían sucumbido. Después de la emboscada en las laderas del monte Kent, los Capitanes Fernández y Ferrero y los sobrevivientes de las patrullas de la 602 cambiaron disparos con el enemigo apostado en las alturas y se replegaron hacia al fondo del valle y encontraron cuevas donde ocultarse. Permaneciendo allí, aislados, durante tres días, observando a los helicópteros británicos que se desplazaban desde San Carlos hasta monte Kent.

Combate en monte Wall[editar]

El 3 de junio, la Tropa de Exploracion del teniente Chris Marwood del 42 CDO, acompañada por un equipo de control aéreo de la RAF (al mando del teniente Dennis Marshall-Hasdell), detecto una patrulla de combate RI 4 (el 3.er Pelotón del subteniente Lautaro Jiménez Corbalán de la Compañía B del monte Harriet).[1] El pelotón británico abrió fuego y dos conscriptos murieron en el choque (Celso Páez y Roberto Ledesma), y un suboficial (cabo Nicolás Odorcic) cayó alcanzado por un disparo en el casco de uno de los francotiradores de los marines mientras se refugiaba entre las rocas.[2]

Esta acción llamó la atención hacia su expuesta posición frontal, y se unieron los refuerzos argentinos a la acción con un contraataque general. El encargado del grupo control aéreo el teniente de aviación Dennis Marshal-Hasdell recuerda que:

Nos separamos de nuestras pesadas mochilas con las radios y todo nuestro equipo. La patrulla se dispersó por un área bastante grande, con un montón de gritos, el ruido y fuego en curso. La infantería de marina abandonó todo su equipo, y aunque nadie nos lo dijo, quedó claro que íbamos a retirarnos. Sin información, y probablemente teniendo que luchar en nuestro camino de salida, Dave Greedus y yo decidimos abandonar nuestro equipo, destruyéndolo lo más que pudimos. Fue suficiente con los dos aparatos de radio (HF y UHF ), ¡pero la unidad de marcación láser de objetivos HAZE fue diseñada para soportar el peso de un tanque!

El indicador láser de objetivos recuperado en el enfrentamiento desveló que los marines reales estaban intentando destruir los búnkeres argentinos en el monte Harriet, con bombas guiadas por láser. De acuerdo al capitán Hugo Ranieri de la 3.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602:

Una noche tuvimos una misión de combate, sería el 2 o 3 de junio, en el monte Wall. Salimos desde el puesto del teniente primero Carlos Alberto Arroyo, jefe de la compañía “B” en el monte Harriet, de destacada actuación, un gran oficial, para tener en cuenta ... Tomamos el armamento, nos enmascaramos y salimos hacia el Wall. Debimos andar haciendo zigzag para atravesar varios campos minados ... Habíamos coordinado fuego de artillería para las veintidós horas y teníamos que alcanzar un punto. A esa hora la primera batería empezó a batir el Wall. Cuando iba a hacer fuego la segunda batería, el mayor Aldo Rico apreció que lo iba a hacer donde estábamos nosotros. Ordenó entonces milagrosamente adelantarnos como ciento cincuenta metros a una especie de zanjón ... El mayor no quiso perder más tiempo y ordenó el asalto al monte. Pasamos al ataque y nos encontramos con que los ingleses se habían retirado abandonando todo; supongo que por el fuego de artillería. Había mucho equipo: mochilas completas, bolsas cama, cascos, telémetros laséricos, radios, baterías de radio, linternas de señales, comida, varios dispositivos de antenas. Es decir, era todo un equipo para un puesto adelantado para pasar información hacia atrás. Con sofisticados elementos además para la detección de nuestras posiciones, tanto para apuntar como para reglar la artillería.[3]

Al día siguiente las la Tropa 10 volvió a ocupar el puesto de observación del monte Wall sin ninguna oposición.[4]

Combate en el río Murrell[editar]

Alrededor de 02:00 horas el 10 de junio un pelotón reforzado del Batallón de Comandos 45 sondeó la posición defendida por el 3.er pelotón al mando del subteniente Marcelo Llambías Pravaz en el Dos Hermanas Sur. En la lucha mueren los sargentos Mario Antonio Cisneros y Ramón Gumersindo Acosta y dos fuerzas especiales más argentinos (Gendarme Pablo Parada y el teniente 1.º Jorge Vizoso Posse de la 602) son heridos. El historiador militar británico Bruce Quarrie escribiría más tarde:

Se realizó una constante serie de patrullas en la noche para explorar y hostigar al enemigo. Típico fue la patrulla enviada en las primeras horas de la mañana del 10 de junio. El teniente David Stewart de la Compañía Rayo X, 45 Comandos, había informado a sus hombres durante la tarde del día anterior, y antes de la medianoche estaban listos. Fuertemente armados con dos ametralladoras por sección más lanzadores de cohetes de 66 mm y morteros de 2 pulgadas [81mm], la Tropa se alejó sigilosamente en la noche iluminada por la luna hacia una loma a unos 4 km, donde se había observado el movimiento argentino. Manteniéndose bien esparcidos debido a la buena visibilidad, se movieron por el terreno rocoso aprovechando los numerosos cráteres de artillería como cubierta, y para las 04,00 [1 de la mañana hora local] estaban listos para cruzar el tramo final del campo abierto frente a las posiciones enemigas. Usando un arroyo poco profundo como cubierta, se movieron hacia arriba la pendiente y se despliegan en su posición entre las rocas en frente de las trincheras argentinas. Con la ayuda de un visor nocturno de intensificador de luz, pudieron ver a centinelas moverse alrededor. De repente, una ametralladora argentina abrió fuego y los Marines lanzaron un par de destellos de su mortero, retornando el fuego con sus propias ametralladoras y fusiles En cuestión de segundos tres soldados argentinos y dos Marines habían muerto. Otras figuras podrían verse corriendo en la colina a la izquierda, y cuatro soldados argentinos más cayeron ante la precisión de fuego de los Marines. En ese momento, las tropas argentinas más arriba en la ladera estaban bien despiertos, y una lluvia de fuego obligó a los Marines agacharse en la cubierta de las rocas. La situación se estaba volviendo decididamente insalubre y el teniente Stewart decidió retirarse, con el objetivo de matar y hostigar al enemigo realmente logrado. Sin embargo, una ametralladora a la derecha de los Marines estaba haciendo fuego sobre su ruta de huida, y Stewart envió a su sargento veterano, Jolly, con un par de hombres para eliminarlo. Después de un difícil acceso con poca cobertura, hubo una corta ráfaga de fuego y la ametralladora argentina quedó silenciado. Retrocediendo por secciones, la Tropa se retiró al arroyo, y para ese entonces el fuego argentino estaba cayendo corto y no hubo más bajas.

Bruce Quarrie The Worlds Elite Forces, pp.53-54, Octopus Books Limited, 1985

Según el capitán Hugo Ranieri de la 3.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602:

Nos topamos allí con un enemigo realmente muy capaz, con muy buenos elementos de apoyo, armamento y visores. Lo cierto que es que ellos sorprendieron a un ala de nuestra emboscada. Entramos en un combate muy violento, con mucho fuego por parte del enemigo. Muchas bengalas que obligaban a agachar la cabeza un poco, hasta que pasaran. Debíamos también detectar de dónde venían los fogonazos. Esos primeros momentos son para organizarse un poco y ver de dónde viene la cosa. Había muchos gritos por parte del enemigo, dado que daban las órdenes en voz alta. Nosotros ya teníamos a todo esto dos muertos y dos heridos. El enemigo realmente estaba haciendo las cosas muy bien. El combate fue muy duro. El sargento Mario Cisneros cayó muerto y a su lado el teniente primero Jorge Vizoso fue herido en sus posiciones, más abajo hacia la izquierda. Lo que sucedió con Vizoso es muy notable. Una granada o un mortero descartable de esos que tenían los ingleses hirió al teniente primero que quedó tendido boca abajo. Tenía varias esquirlas en el cráneo y quedó atontado por la explosión. Se arrimó el enemigo e intentó rematarlo con un tiro de FAL: esto le produjo una herida en el medio de la espalda en oblicuo ascendente hacia la izquierda ... Los ingleses lo dieron vuelta de una patada y él se hizo el muerto. En ese momento, estos ingleses se replegaron debido al fuego. El teniente primero, que –ahora boca arriba- los había visto, intentó manotear la MAG que tenía el sargento Mario Cisneros muerto a su lado. La ametralladora estaba partida por la mitad pero encontró su FAL y le vació un cargador a la columna enemiga que se movilizaba, matando a tres ingleses. Lo orientamos a gritos y subió a mi posición. A todo esto, yo estaba haciendo fuego de apoyo con un fusil calibre 300 Magnum con mira telescópica junto a un comando de gendarmería de los que operaron con nosotros. Estábamos en la posición más elevada con respecto al resto y se dominaba muy bien el combate, pero también recibíamos mucho fuego del enemigo. Atrás de una roca lo revisé y ya relaté sus heridas así como lo milagroso de la bala como detenida por el Rosario. Estaba semishoqueado pero entero y con mucha agresividad. Diría que estaba con bronca. Me pidió la habilitación para seguir el combate y luego tomó su fusil, cambió el cargador y siguió haciendo fuego. Continuó el combate dándonos con todo por ambas partes. Duró esto entre veinte y treinta minutos o sea que fue un combate bastante largo. Hasta que culminó con la retirada del enemigo. En concreto, diría que les ganamos. Como nosotros teníamos coordinado el fuego de artillería, el mayor Aldo Rico ordenó la apertura del fuego y éste comenzó a caer sobre el enemigo en retirada. Nosotros indicamos que alargaran el tiro a medida que se iban, o sea los íbamos corriendo a cañonazos. Aprecio que esa noche tienen que haber muerto muchos ingleses porque el fuego de nuestra artillería era tremendo.[5]

De acuerdo a la versión británica, el sargento Robert Leeming, los cabos Andrew Uren y Peter Fitton y el infante de marina Keith Phillips fueron muertos en la noche del 9 al 10 de junio.[6]

Al día siguiente, los hombres del subteniente Llambías-Pravaz recuperaron las mochilas y las armas que los marines reales se vieron obligados abandonar[7] y éstas fueron presentadas a los periodistas argentinos en Puerto Stanley que filmaron y fotografiaron el equipo británico.

Últimas Acciones[editar]

No será hasta la noche del 13 que el 2 PARA y el Segundo Batallón de la Guardia Escocesa tomen Wireless Ridge y el monte Tumbledown tras intensos combates contra el Batallón de Infantería de Marina 5 y el Regimiento 7 de Infantería y la Compañía A del Regimiento 3 que la apoyaba. El asalto británico se demoraba ante la desesperada y enérgica resistencia. Las tres compañías del Batallón de Infantería de Marina 5, sus 700 hombres a órdenes del capitán de fragata Carlos Hugo Robacio ahora esperaban luchar contra el invasor en la zona de monte Tumbledown-monte William-colina Sapper. Mientras los esperaban con ansiedad creciente, el mayor Aldo Rico montó emboscadas para proteger el perímetro y envió a varios comandos a instalar una emboscada frente al monte William.

Relata el teniente primero Horacio Fernando Lauria:

En una de esas misiones raras, nos mandaron con el teniente primero Horacio Guglielmone a instalarnos una noche, quinientos metros adelante del Batallón de Infantería de Marina 5, los más cerca de los ingleses, para brindar seguridad y obtener información. Espalda contra espalda, solos, estábamos atentos con gran temor a los gurkhas, sin pestañear siquiera. Había sido una fuerte acción psicológica del enemigo, y todos teníamos una gran obsesión por miedo a ser degollados: la tensión era constante. Para contrarrestar aquella campana, yo quería matar a uno con las manos, lo que me siento capaz de hacer, y cortarle una extremidad a fin de mostrarla a los soldados y disminuir su pánico" [8]

Finalmente destinados en su mayor parte durante las últimas horas de la lucha a cubrir una desesperada posición de bloqueo en la zona cercana a Cambers. En la margen opuesta de la bahía de Puerto Argentino, afrontan un duro bombardeo de la artillería británica del cual resultan milagrosamente indemnes. Después de la capitulación argentina son divididos en dos grupos, una parte de los comandos son finalmente evacuados en el buque Camberra hacia el continente. Otros, entre los cuales se encuentran sus principales oficiales, son retenidos y transportados a un improvisado campo de prisioneros en Bahía Ajax, en la zona de San Carlos para ser interrogados desde donde serán repatriados pocas semanas más tarde al continente.

En la actualidad[editar]

Esta unidad tiene su base actualmente en la provincia de Córdoba. Los miembros de la misma ostentan como elemento distintivo de su uniformidad, una boina verde con el emblema de los comandos argentinos.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

  1. 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982. Nicholas Van der Bijl, David Aldea. p. 166. Leo Cooper, 2003
  2. ¡Volveremos!, Jorge R. Farinella, p. 110, Editorial Rosario, 1984
  3. Médico y capitán en las Islas Malvinas
  4. 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982. Nicholas Van der Bijl, David Aldea. p. 167. Leo Cooper, 2003
  5. Médico y capitán en las Islas Malvinas
  6. Marines shot comrades in Falklands conflict, The Glasgow Herald, 2 December 1986
  7. "En la mañana organizamos una patrulla con el objeto de explorar el terreno donde la noche anterior había chocado la Compañía de Comando 602 del Mayor Rico, con los británicos, acción en la cual, entre otros, murió el Sargento 1.º. Cisneros, de la Compañía citada. Aprovechando al máximo el terreno y cubriéndonos tras cada roca, descendimos hacia Monte Kent. Habíamos dejado un grupo de seguridad, y ya nos disponíamos a cargar material abandonado por los ingleses, cuando sentimos un estruendo. Se trataba de un Harrier, que a muy baja altura, venía desde Puerto Argentino y doblaba justo ante nuestras narices. El piloto nos miró mientras sacábamos el seguro del fusil. Fue todo tan rápido que no pudimos hacer fuego, de regreso recogimos los cadáveres de dos Infantes de Marina, muertos el 6 de junio. Uno de ellos tenía un impacto directo de cohete LAW 72, cuya carga hueca lo había cortado en dos; su vientre había desaparecido. Quedaban sus piernas, separadas, con los huesos sobresalientes. Pero la expresión de su cara, tan llena de paz, tan contrastante con el resto de la escena, me dio la certeza de que se trataba de algo divino. Juntamos sus pedazos en una capa de poncho". Malvinas: Relatos de Soldados, Martín Balza, p. 120, Círculo Militar, 1985
  8. Comandos en Acción: El Ejército en Malvinas, p. 366, Editorial San Martin, 1987