Carapintadas

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Los carapintadas fueron varios grupos de militares de extrema derecha que llevaron a cabo una serie de alzamientos entre 1987 y 1990 contra los gobiernos constitucionales de Raúl Alfonsín y luego de Carlos Menem en Argentina. El mote alude al uso de crema de enmascaramiento facial mimética por parte de los insurrectos, que tomaron varias bases militares y se batieron contra las fuerzas leales al gobierno constitucional en busca de la finalización de los procesos judiciales iniciados contra los protagonistas del Terrorismo de Estado. Aunque los líderes carapintadas fueron arrestados, juzgados y condenados a prisión, la mayoría de los participantes en los hechos no recibió castigo, y aún los cabecillas fueron indultados por el entonces presidente Carlos Menem en 1989.

Primer alzamiento[editar]

El primero de los levantamientos carapintada tuvo lugar en la Pascua de 1987, en protesta contra las acciones judiciales llevadas a cabo por el gobierno contra los responsables de los delitos y violaciones a los derechos humanos cometidos durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. El mayor Ernesto Barreiro, un elemento de la inteligencia militar que había tenido participación activa en la represión al movimiento obrero y popular en Córdoba, se negó a prestar declaración ante la Cámara Federal de Córdoba en relación a cargos de tortura y asesinato que se le imputaban. Barreiro fue arrestado, a petición del juez competente, por la autoridad militar, y confinado en el Comando de Infantería Aerotransportada 14 del Tercer Cuerpo de Ejército, en la provincia de Córdoba. Cuando la policía intentó hacerse cargo de Barreiro por el desacato a la justicia, el personal del cuartel (130, entre oficiales y soldados) se amotinaron, exigiendo el cese de los juicios.

Otras dependencias militares se sumaron a la acción, ante la férrea oposición de la población civil, en especial las tropas al mando del teniente coronel Aldo Rico[1] (entonces al mando del Regimiento de Infantería de San Javier (Misiones), que se acantonó en la Escuela de Infantería de Campo de Mayo. Los reclamos de los ya apodados carapintadas incluían la destitución del jefe del Ejército, (planteando que los jefes que impartieron las órdenes "hoy están en libertad desprocesados, ascendidos y gozando de un privilegio que no merecen") y exigiendo una solución política para los juicios a los represores del proceso y "los del otro bando también" según dijo en el reportaje hecho para el periodista Corbacho en Radio Mitre el 16 de Abril de 1987. Y decía Rico que "si quienes dieron las órdenes van a la justicia no tenemos ningún problema en ir todos a la justicia, pero ningún hombre de bien que vista uniforme militar puede ampararse escudándose en el sacrificio de sus subalternos".

Si bien el alzamiento contó con pocos apoyos públicos entre los responsables de tropa, la actitud del resto de las fuerzas armadas fue unánime: Alfonsín no contó con la subordinación necesaria entre la tropa para sofocar militarmente a los carapintadas.[1]

La actitud política y pública frente al alzamiento también fue uniforme. Los principales partidos del país -UCR, PJ, UCD, PDC, PI, PC y PS- suscribieron el «Acta de Compromiso Democrático», oponiéndose a la actitud de los militares pero reconociendo varios grados de responsabilidad en la represión. Este último punto llevó a las fuerzas de izquierda -el MAS, el PCR, el PO, y las Madres de Plaza de Mayo- a distanciarse del grupo de los firmantes. Manifestaciones populares se hicieron presentes en Campo de Mayo y la Plaza de Mayo, exigiendo la rendición de los sublevados. Imposibilitado de reprimir y ante situaciones poco claras Alfonsín marchó a Campo de Mayo para exigir la rendición, en lo que paradójicamente se le cuestionaría luego como un acto de debilidad política. A su regreso, desde el balcón de la Casa Rosada, anunciaría la capitulación de los amotinados.

Barreiro huyó, y fue capturado dos semanas más tarde. Tanto él como Rico pasarían a manos de la justicia militar y civil, iniciándole al último nombrado una causa por sedición en los tribunales de San Isidro.

A causa de este primer alzamiento carapintada,[1] meses más tarde, el gobierno parecería haber promulgado la Ley de Obediencia Debida, que satisfacería algunos de sus reclamos, sin embargo la misma fue anunciada UN MES ANTES DEL LEVANTAMIENTO, EL 24-3-1987 EN LA LOCALIDAD DE LAS PERDICES CORDOBA POR EL PROPIO PRESIDENTE ALFONSIN Archivo:LA NACION 24-3-1987 DISCURSO PRESIDENCIALy se basaba en la promesa electoral de campaña de 1983 de los 3 niveles de responsabilidad. Lo cierto es que los juicios prosiguieron durante todo el período del Dr. alfonsín. Los cuadros superiores del terrorismos de estado y algunos subalternos igual siguieron presos y continuaron los juicios.

Segundo alzamiento[editar]

Sería nuevamente Rico la principal figura del segundo conato de rebelión, que tuvo lugar en enero de 1988 en la localidad correntina de Monte Caseros. El 30 de diciembre se le había concedido el privilegio de arresto domiciliario; dos más tarde, envió un comunicado afirmando que desconocía la autoridad del Estado Mayor del Ejército y de los tribunales militares por no ver garantizada la justicia, y escapó. La autoridad militar, el teniente general José Segundo Dante Caridi, sucesor de Ríos Ereñú, declaró a Rico en rebelión, y el ministerio de Defensa ordenó su captura y lo declaró en disponibilidad (destitución).

Tres días más tarde se lo encontró en el Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros, bautizado como «Operación Dignidad».Rico volvió a emitir el comunicado anteriormente mencionado como "Ejercito Nacional en Operaciones". Caridi, al frente del Segundo Cuerpo de Ejército, hizo frente a las tropas insurrectas, que se rindieron sin presentar batalla. Los detenidos fueron numerosos; Rico, tras declarar públicamente que no se arrepentía de sus actos y afirmar que la duda es la jactancia de los intelectuales, regresó a prisión. Unos 430 oficiales y soldados serían llevados a juicio por sus acciones en los dos alzamientos; aunque los casos relativos al terrorismo de Estado y la tortura durante la dictadura disminuyeron para los oficiales de baja graduación, la protesta de las facciones promilitares no cesó. Rico, desde su celda, se convirtió en la principal figura del Movimiento por la Dignidad Nacionaly líder del Ejército Nacional en Operaciones que realizó numerosos atentados entre 1988 y 1989 (bombas a los cines de Lavalle etc.Archivo:Buenos Muchachos - Carlos Juvenal Ed. Sudamericana Espejo 1994.)

Paralelamente un comando de ex-agentes de inteligencia de la Fuerza Aérea tomó el Aeroparque Metropolitano en apoyo a Rico, fueron reducidos por la Gendarmería y la Policía Federal, posteriormente fueron juzgados por rebelión en el fuero civil y militar en 1988.También fueron indultados por Menem con el cambio de gobierno.

Tercer alzamiento[editar]

El tercero y último de los alzamientos durante el gobierno de Alfonsín tuvo lugar el 1 de diciembre de 1988, cuando unos 45 oficiales de la unidad «Albatros», un cuerpo de elite de la Prefectura Naval Argentina saqueó de armas el arsenal de las dependencias de Prefectura en Zárate, provincia de Buenos Aires, y se rebeló. Alfonsín de viaje en el exterior, a su regreso consideró el problema menor, al no provenir del Ejército sino de una fuerza de menor importancia, pero los rebeldes se trasladaron a la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, donde se sumaron a un grupo de militares que nuevamente coparon el cuartel. Su líder era el entonces coronel Mohamed Alí Seineldín, cabeza de la facción carapintada. Seineldín, un carismático veterano de la guerra de Malvinas, asesor de Manuel Noriega en la formación de comandos, y declarado miembro de la rama más nacionalista del ejército, afirmó que el objetivo de la acción era "salvar el honor" de las Fuerzas Armadas, pero ya en contacto con dirigentes justicialistas lo que buscaba era que Alfonsín firmara la amnistía general e irrestrica también para los miembros de las organizacions politico-militares de la década del 70'.

Caridi movilizó rápidamente las tropas leales, rodeando rápidamente la guarnición de Campo de Mayo.Luego de un combate de morteros donde un miembro rebelde fue herido de muerte, Seineldín huye clandestinamente a V. Martelli. Sin embargo, varios otros grupos declararon su apoyo a los carapintadas en la provincia de Buenos Aires, así como en la Córdoba y la Salta; la rebelión más importante fue la del Batallón de Logística 10 de Villa Martelli, en la periferia del Gran Buenos Aires, donde se dirigieron los rebeldes de Campo de Mayo evadiendo el cerco. El general Isidro Cáceres fue destacado por el mando leal para enfrentarlos, pero con órdenes de no iniciar acciones armadas salvo en caso de extrema necesidad. Acantonados allí, el 4 de diciembre anunciaron sus exigencias: la destitución de Caridi, la extensión de la ley de Obediencia Debida a todo el personal militar excepto los miembros de la Junta, amnistía para los procesados por los alzamientos anteriores, e impunidad para todos los participantes en éste excepto Seineldín. Los tanque leales rompieron el cerco y ya sin poder conseguir sus objetivos y en soledad Seineldín fue procesado y detenido en Palermo al igual que el resto del personal que participó tanto de la Prefectura Naval como del Ejército, así como el mayor Hugo Abete, que no depuso las armas hasta varios días más tarde. Caridi pidió su pase a retiro.Seineldín permaneció detenido y procesado, hasta que con el cambio de gobierno Carlos Menem le otorgó el indulto.

Cuarto alzamiento[editar]

A pesar de los entonces recientes indultos realizados por el Presidente Carlos Menem que incluyó a condenados, detenidos y procesados por terrorismo de estado, alzamientos carapintadas y guerra de Malvinas y a jefes de las organizaciones politico militares de la década del 70'. Seineldín rompió con Menem y fue puesto bajo arresto militar, planeó una rebelión que se materializó el 3 de diciembre de 1990, en protesta contra la creciente injerencia del poder político en la cúpula militar.[2] Uno de los principales impulsores de la asonada fue el Capitán Gustavo Breide Obeid, subordinado del Coronel Mohamed Alí Seineldín.[3]

En la madrugada del 3 de diciembre un grupo de poco más de cincuenta militares ocupó el Edificio Libertador, las instalaciones del Regimiento I de Infantería, la fábrica de tanques Tamse, el Batallón de Intendencia 601 y otras unidades. Según los sublevados, sólo exigían la remoción del generalato del Ejército Argentino.[2] [4]

Las Fuerzas Armadas, encabezadas por el titular del Ejército, Teniente General Martín Félix Bonnet, sofocaron violentamente la rebelión recuperando todos los objetivos tomados por los insurrectos al comenzar el alzamiento. El saldo del cuarto alzamiento Carapintada fue de trece fallecidos de los cuales cinco eran civiles y decenas de heridos.[4] [2]

Segunda serie de indultos del gobierno de Menem[editar]

Luego del tercer alzamiento, pocos días más tarde del mismo, Menem completaría los indultos, dando la libertad a los miembros de la Junta y otros militares y civiles, varios de ellos condenados a prisión perpetua: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera, Roberto Eduardo Viola, Ramón Camps, Guillermo Suárez Mason, el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz y el ex jefe de la Policía Federal Argentina Ovidio Ricchieri. Sólo Seineldín, una figura afecta a los gestos desmesurados, permaneció en prisión a consecuencia de los incidentes hasta mayo de 2003, cuando fue indultado por el presidente interino Eduardo Duhalde.

Actualidad[editar]

Además de las incursiones políticas de los integrantes más conspicuos de estas agrupaciones, se ha señalado a ex carapintadas en tareas de asesoramiento de grupos ultraderechistas y golpistas de Bolivia.[5] En 2010 el carapintada Víctor Alejandro Gallo fue imputado por la apropiación ilegal de un menor hijo de una desaparecida.[6]

Referencias[editar]

  1. a b c El desafío de la democracia, páginas 26 y 27.
  2. a b c "Seineldín se declara responsable del pronunciamiento abortado en Argentina". Diario ABC, Miércoles 5 de diciembre de 1990, sección "Internacional", página 27.
  3. Datos personales de Breide Obeid
  4. a b Seineldín pidió el indulto para sus compañeros
  5. Vinculan a "carapintadas" con los ultraderechistas bolivianos "UnaAmérica" pretende ser la contracara de Unasur. Artículo en el periódico uruguayo La República, de 2009.
  6. «Gallo enjaulado». Página/12. 20/02/2010. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140701-2010-02-20.html. Consultado el 18/04/2010. 

Bibliografía[editar]