Batalla de la Línea Sigfrido

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Batalla de la Línea Sigfrido
la Segunda Guerra Mundial
Americans cross Siegfried Line.jpg
Soldados estadounidenses atravesando la Línea Sigfrido
Fecha 25 de agosto 1944 - 7 de marzo 1945
Lugar a lo largo y ancho de la Línea Sigfrido, (Francia, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Alemania)
Resultado victoria aliada
Beligerantes
Aliados occidentales
Bandera de los Estados Unidos
Bandera del Reino Unido
Bandera de Polonia
Bandera de Canadá
Bandera de Francia
y otros
Flag of German Reich (1935–1945).svg Alemania nazi
Comandantes
Bandera de los Estados Unidos Dwight Eisenhower
(SHAEF)
Bandera del Reino Unido Bernard Law Montgomery
(21st Army Group)
Bandera de los Estados Unidos Omar Bradley
(12th Army Group)
Bandera de los Estados Unidos Jacob Devers
(6th Army Group)
Flag of German Reich (1935–1945).svg Alemania nazi Gerd von Rundstedt
(Comando del Ejército Oeste)
Flag of German Reich (1935–1945).svg Alemania nazi Walter Model
(Grupo de Ejércitos B)
Fuerzas en combate
5.412.000 tropas[1] ~1.500.000 tropas
Bajas
EE.UU.:
240.082 bajas
(50.410 muertos, 172.450 heridos, 24.374 capturados o perdidos)
(15 de septiembre 1944 - 21 de marzo 1945)[2]
~300.000

Batalla de la línea Sigfrido fue una batalla desarrollada a finales de la Segunda Guerra Mundial, entre el ejército aliado y la Alemania nazi. La batalla fue una de las más largas y terribles de la segunda guerra mundial, muriendo 800.000 soldados entre aliados y nazis. Cabe destacar que a excepción de las batallas en Agristas y Hurgent, solo se libraron grandes escaramuzas.

La Línea Sigfrido fue un sistema de defensa a lo largo de 630 Km., que consistía en más de 18.000 búnkeres, túneles y trampas para tanques. Empezaba a la altura del poblado de Cleveris, en la frontera sur con Holanda, y terminaba a la altura de Weil am Rhein en la frontera con Suiza. El objetivo original de la línea era de propaganda. De esta manera, los alemanes veían a la Línea Sigfrido como una afirmación de que la política exterior de Alemania era defensiva, además de que se sentían seguros ante una inminente invasión francesa, como clamaban los nazis.

A pesar de que Francia declaró la guerra a Alemania en septiembre de 1939 no se produjo ningún combate en la Línea Sigfrido. Al empezar la Batalla de Francia los defensores franceses de la Línea Maginot esperaron en vano un ataque desde la Línea Sigfrido. Si bien se llevaron a cabo unos ataques, éstos fueron de distracción nada más. Concluida la batalla, los alemanes retiraron todas las armas transportables de la Línea Sigfrido y las llevaron a otros teatros de operaciones más activos. Los edificios fueron abandonados y utilizados por los campesinos como depósitos de utensilios de granja.

Con el progreso del ataque en el corredor de Stolberg, la 9ª División de Infantería inició un avance hacia el bosque de Hürtgen, sobre el flaco derecho de la 3ª División Acorazada, moviéndose hacia el norte a través de las líneas “Scharnhorst” y “Schill” hasta la altura de Schevenhütte. El intento de despejar el bosque se detuvo, cuando unidades de la 89ª División de Infantería alemana les hicieron frente desde búnkeres. Esta firme defensa, contrastaba con la lucha previa que habían mantenido las unidades de defensa local en la línea “Scharnhorst” que no habían sido tan resueltos.

El General Schack del LXXXI Cuerpo se dio cuenta de que el principal objetivo estadounidense era avanzar por el corredor de Stolberg, pero la presencia de la 1ª División de Infantería cerca de Aquisgran y el continuo bombardeo de la ciudad, sugerían que la captura de la ciudad era objetivo también del ejército estadounidense. Por consiguiente, mantuvo a la 116ª División Panzer en la defensa de la ciudad en vez de atacar el flanco americano. El 17 de septiembre con la llegada de la 12ª DVG la fuerza de la batalla cambio. Esta división, con la totalidad de sus efectivos, había sido asignada por Hitler para la defensa de Aquisgran. Aunque Schack la intento mantener intacta para una posible acción decisiva, tuvo que intervenir, y su 27º Regimiento fue empleado en un contraataque del que salió con graves perdidas. La llegada de refuerzos alemanes, permitió contraataques en toda la línea americana, incluyendo ataques contra la 9ª División de Infantería cerca de Schevenhütte por paste del 48º Regimiento de Granaderos. Con sus tropas extendidas y escasa munición, Collins ordeno consolidar las posiciones obtenidas el 17 de septiembre, con la excepción de la 9ª División que combatía en Hürtgen. Los días siguientes fueron de pocos movimientos, ya que cada bando intentaba obtener el control de los puntos geográficos estratégicos. La Wehrmacht tuvo éxito deteniendo el avance americano, pero con un alto coste para la infantería. La 12 DVG perdió entre 1900 y 3800 fusileros, y la 9ª Panzer unos mil hombres, unos dos tercios de su fuerza de combate con respecto a la semana anterior.

Collins quería que la 9ª División pudiera avanzar hacia el sureste por el bosque de Hürtgen, tomando las ciudades situadas en el camino de Düren. Con el avance en el corredor de Stolberg detenido, la insistencia americana en el bosque de Hürtgen atrajo la atención del comandante del 7º Ejercito, el General Branderberger, reuniendo unos cuantos cañones de asalto para reforzar a la 353ª División de Infantería que defendía las esas ciudades. Después de varias intentonas, el avance de la 9ª División de Infantería de EEUU fue detenido a la altura de los claros de Hürtgen-Kleinhau.

Mientras todo esto sucedía, el XIX Cuerpo de Corlett había aventajado a las débiles defensas alemanas en el sur de los Países Bajos para avanzar hacia la Muralla del Oeste. A pesar de las carencias de combustible la 2ª División Acorazada, consiguió llegar más allá del Canal Albert hasta GeilenKirchen, mientras que en su flanco la 30ª División se movía hacia Rimburg, un avance de 50 kilómetros en diez días. Sin embargo la resistencia alemana se endureció, y el XIX Cuerpo fue incapaz de participar en los combates de alrededor de Aquisgran.

Con el inicio de la operación “Market-Garden” las operaciones estadounidenses contra la Muralla del Oeste se detuvieron el resto del mes de septiembre. Con pocas provisiones, municiones, sin combustible, demasiado extendido por el impulso del avance del verano, se enfrentaban ahora a una defensa mucho más sólidas. Era el momento de recuperar fuerzas y evaluar la situación.

Para avanzar por el río Rur, el XIX Cuerpo necesitaba abrirse paso por la Muralla del Oeste al norte de Aquisgran alineándose con el VII Cuerpo. La Wehrmacht estaba ya alertada de la amenaza y el General Corlett esperaba que las defensas estuvieran totalmente preparadas, a diferencia de los ocurrido en septiembre. Por ello, se hizo un esfuerzo por romper la línea “Scharnhorst” deforma metódica. Como preparación, el XIX Cuerpo intento eliminar todos los búnkeres que les fuera posible. Fue evidente que los obuses de 105 y 155 mm de la artillería del cuerpo no eran lo suficiente potentes como para penetrarlos. Afortunadamente, como previsión para combatir la línea “Sigfrido”, el Ejército americano, en el teatro europeo, había solicitado el envío de unos setenta y cinco autopropulsados M-12 de 155 mm a Francia. Estos cañones montados en chasis de carros M-4 eran realmente eficaces contra los búnkeres. El XIX Cuerpo llevo a los M-12 cerca del frente en la oscuridad de la noche y empezaron a atacar los búnkeres a una distancia de unos cientos de metros.

Mientras estaba la preparación artillera, la infantería de la 30ª División recibía instrucción en tácticas de destrucción de búnkeres. Se distribuyeron dos armas especializadas: lanzallamas portátiles y cagas de demolición montadas en pértigas para atacar por las troneras. Además unidades de carros de apoyo fueron entrenadas en tácticas contra blocaos, y en algunos carros se instalaron lanzallamas.

El ataque por dos regimientos de la 30ª Davison contra Rimburg-Palenberg se acompañó de falsas maniobras al norte y al sur para confundir a los alemanes sobre el objetivo. El nuevo comandante alemán del LXXXI Cuerpo, el General Köchling, creyó que la nueva ofensiva americana se dirigiría otra vez al corredor de Stolberg, y entendió que lo que estaba pasando al norte de Aquisgran eran maniobras de distracción. El ataque del XIX Cuerpo fue precedido por un importante ataque aéreo con bombarderos medios de la Novena Fuerza Aérea, pero tuvo un efecto reducido sobre las fortificaciones alemanas que la artillería llevaba machacando desde la semana anterior.

En el sector del 117º Regimiento de Infantería, las nuevas tácticas de destrucción de búnkeres demostraron ser muy eficaces. Una vez el fuego de artillería ceso, las troneras se mantenían bajo fuego constante, mientras la infantería se acercaba lo suficiente con los lanzallamas y las pértigas. Los lanzallamas contenían los fortines mientras se colocaban las cargas de las pértigas contra las troneras o las puertas. Palenberg y Marienberg fueron capturadas a final del día. El 119º Regimiento de Infantería fue frenado por un bunker camuflado cerca del castillo medieval de Rimburg. El día siguiente el 117º de Infantería avanzo hasta Ubach, pero el 119º estuvo detenido mientras envolvía y despejaba el castillo de Rimburg. Tras la toma de Ubach, el General Corlett desplegó un mando de combate de la 2ª División Acorazada.

Referencias[editar]

  1. MacDonald, C (2005), The Last Offensive: The European Theater of Operations. University Press of the Pacific
  2. http://cgsc.cdmhost.com/cdm4/document.php?CISOROOT=/p4013coll8&CISOPTR=130&REC=2 Army Battle Casualties and Nonbattle deaths in World War II p.93