Armadura (combate)

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La armadura es una vestidura compuesta por piezas metálicas o de otro material resistente (en muchos casos el cuero) que se utilizaba para proteger el cuerpo del combatiente.

Coraza griega de la Época Arcaica, fechada entre 620 y 580 a. C.

Primeras armaduras[editar]

Hoplitas con su armadura en un ánfora (pintor Prometeo).

El origen de la armadura data del periodo egipcio, en el que la vestidura militar consistía en un casco y una coraza de tela fuerte o de cuero cubiertos en gran parte con placas metálicas. Entre los caldeos-asirios, a tenor de lo que aparece en los relieves de la época, se usaba un casco de bronce de forma algo cónica, una coraza hecha de piel cubierta de láminas metálicas y unos botines de cuero duro o guarnecidos también con láminas.

Los soldados griegos solían llevar una túnica corta que terminaba en pliegues simétricos y sobre ella una coraza para el tronco, formada por tiras de cuero con piezas metálicas o bien sólo dos piezas (peto y espaldar) que cubrían pecho y espalda y se unían con tiras metálicas o correas sobre los hombros, mientras que la parte delantera de las piernas se defendía con las cnémides o canilleras. Para resguardo de la cabeza se usaron cascos de variadas formas, alcanzando mayor perfección el beocio compuesto de visera y apéndice nasal o apéndices para defender el cuello por los lados.

Roma[editar]

Recreación de la lorica segmentata, armadura típica de los legionarios romanos durante los siglos I y II.

Los guerreros romanos de los primeros siglos defendían su cabeza con la gálea o casco de cuero y placas metálicas y el tronco por medio de una armadura también de pequeñas placas. Después de la conquista de las Galias se adoptó el casais o casco de metal (usado antes por celtas e íberos) con yugulares, cubrenuca y cota de malla para el tronco. Sin embargo, algunos cuerpos especiales del ejército empleaban corazas especiales:

  • Los vélites, cuerpos de infantería ligera que lideraban el ataque, llevaban ócreas o resguardos metálicos (de bronce) en la pierna izquierda. Estos eran escogidos de los ciudadanos más pobres y jóvenes.[1] Para protección, contaban con un escudo redondo de tres pies.[2]
  • Los hastati o hastarios (armados de lanza) los llevaban a la derecha, según la parte que adelantaban al combatir.
  • Los legionarios protegían el pecho y la espalda con una loriga o coraza flexible de tiras de hierro y el brazo con un brazal corto de bronce.
  • Los escuadrones de caballería llevaban en su lugar la lorica aquamata o plumata, dispuesta en forma de escamas de metal cosidas sobre el cuero o tela fuerte. Se ceñía la loriga de cualquier tamaño que fuese con el cingulum o cinctum, cinturón de cuero chapeado de metal y sujeto con fíbula, del cual pendía la espada. Esta se llevaba también pendiente del bálteus o tahalí, propio de los jefes que iba terciado ante el pecho desde el hombro derecho hasta el lateral izquierdo de la cintura.
  • Los emperadores y otros altos jefes de la milicia romana se servían de una coraza de dos piezas (peto y espaldar) adornadas con relieves y adaptadas perfectamente al tronco, según aparece en sus estatuas, y sobre ella vestían el pludamentum, especie de clámide larga y holgada que estuvo en uso durante el Imperio, y a la vez llevaban sobre el casco una cimera o ápex y un penacho o crista al modo griego, lo que también era propio y distintivo de los centuriones.

Edad Media y Moderna[editar]

Armaduras alemanas de la Baja Edad Media.

En la Edad Media, después de las invasiones de los pueblos del Norte y aún más en la época de las Cruzadas se generalizó el uso de la loriga, formada por escamas (la coracina) o por un tejido de tririllas, anillitos o cadenitas de acero llamado cota de malla que vestían los militares sobre una especie de jubón acolchado, conocido por los nombres de gambesón, gambax, perpunte y velmez, para amortiguar los golpes de las armas enemigas. Sobre la mencionada loriga, que llegó en el siglo X hasta cubrir los brazos y muslos, llevaban los caballeros una sobre veste o cota de armas, que más tarde se adornó con los emblemas y figuras propias distintivas de cada uno.

Para resguardo de la cabeza se usó en los primeros siglos medievales un sencillo casco de metal de forma cónica sin visera ni yugulares, al cual se añadió en el siglo X el apéndice nasal recto. Debajo de dicho casco o de otro semiesférico llamado capellina llevaban los guerreros una especie de toca monjil hecha de malla que llegaba hasta cubrir el cuello, conocida con el nombre de almófar o de camal, y hacia fines del siglo XII se transformó el casco en yelmo casi plano por arriba con visera y barbera reteniendo a veces el almófar por debajo. En el siglo XIV, el yelmo se hizo más redondeado, se le adornó con cresta o cimera y se le dotó de visera movible. En el siglo XV se añadieron las variedades de yelmo llamadas almete y celada y se adoptó con frecuencia (lo mismo que en el siglo siguiente) la elegante borgoñota, parecida al casco beocio y que dejaba la mayor parte de la cara al descubierto.

La armadura de placas de acero, unidas entre sí con ganchos, tuercas, aldabillas y clavos sujetas al guerrero mediante correas y hebillas, empezó a usarse en el siglo XIV y alcanzó toda su perfección a fines del XV, transformándose a mediados del XVI en una vestidura de gala para el guerrero, adornada y embellecida con los primores del arte escultórico y de las industrias metálicas. Decayó notablemente en el siglo XVII a medida que se perfeccionaban las armas de fuego y desde el XVIII ya no se utiliza más que como recuerdo histórico.

Armadura blanca o arnés: Armadura completa de placas metálicas[editar]

Armadura medieval al completo.

Una armadura completa consta de numerosas piezas articuladas, habiendo llegado a reunirse hasta el número de 250 en un solo combatiente con el peso de unos 25 a 30 kg, pero las más comunes e importantes se reducen a unas 25, distribuidas en los cuatro grupos de cabeza, tronco y extremidades superiores e inferiores.

Para resguardo de la cabeza servían:

  • el yelmo y sus similares protegiendo la parte superior y formado por morrión, visera y barbera
  • el morrión: era la parte alta del casco, donde solía haber la cimera
  • la visera que cubría el rostro
  • la barbera, o 'barbote', para la boca y la barbilla
  • la gola que defendía el cuello por delante
  • la cubrenuca que defendía el cuello por detrás.
Armadura de Carlos V a caballo, pieza de la Armería Real de España

Para defensa del cuerpo se aplicaban:

  • el gorjal o gorguera en la parte alta del pecho y espalda, llegando a sustituir a la gola
  • el peto, en el resto del pecho
  • las escarcelas que llegaban algo más abajo que el anterior
  • los escarcelones, especie de escarcelas que se prolongaban con articulaciones hasta las rodillas
  • el guardarrenes, para los lomos
  • la pancera para el vientre, hecha de malla
  • la culera, para los glúteos, también fabricada de malla

Las extremidades superiores se cubrían con:

Las extremidades inferiores se protegían por:

  • los quijotes o musleras para defensa de los muslos
  • las rodilleras para las rodillas
  • las grebas para las piernas
  • los escarpes y zapatos herrados para el pie
  • la tarja o tarjeta, que se añadía a dichas piezas en las justas y consistía en un escudito que se fijaba en la parte superior e izquierda del peto y que llevaba pintado el emblema y la divisa del caballero noble.
Armadura de caballo

Hubo también armadura para los caballos por lo menos desde el siglo XII, la cual lleva el nombre de barda. Se completó en el siglo XVI y comprende las siguientes piezas:

  • testera o frontal para la cabeza
  • capizana para las crines
  • petral o pechera para la parte frontal
  • flanquera para los lados
  • barda o grupera para la grupa

Tipos de armadura[editar]

  • De trinchera. Se designa con este nombre algunas de aquellas que por su extraordinario peso no podían usarse más que al amparo de defensas que permitieran al guerrero ofender al adversario sin moverse de un lugar. En la Armería Real española hay una rodela de las llamadas de sitio que pesa 19 kg, aunque sólo tiene 61 cm de diámetro. Estos escudos los llevaban los pajes y sólo los utilizaban sus dueños en el momento en que al asomarse a la trinchera habían de descubrir el cuerpo.
  • De tonelete. Servía para combatir a pie y compuesta de launas articuladas, cubría todo el cuerpo, sin embarazar los movimientos.
  • Maximilianas. Es una transformación de la armadura milanesa. Son todas estriadas o acanaladas, excepto las grebas. Su peso varía generalmente de 23 a 25 kg.
  • Normandas. Así se designan, generalmente, los arneses caballerescos del siglo XI, porque la célebre tapicería de Bayeux representa a los normandos marchando a la conquista de Inglaterra.
  • Para perros. Las que se hacían en los siglos XVI y XVII para defender a los lebreles en la caza de jabalíes, osos y ciervos. Generalmente eran de cuero, como se ven representadas en algunos cuadros, pero también las había de hierro grabadas y cinceladas.[3]

Armaduras a toda prueba[editar]

Desde remotos tiempos las armaduras eran sometidas a diferentes pruebas para apreciar su resistencia. Plutarco, al tratar del sitio de Rodas, dice que trajeron a Demetrio Poliórcetes dos corazas y el maestro Zoilo, que las había forjado, hizo que sobre ellas se disparasen dardos lanzados por una catapulta colocada a veinte pasos, sin conseguir más que dejar en el hierro una ligera señal.[3]

Después se abandonó este sistema, pues hasta el siglo XIV no vuelve a hablarse de armaduras de prueba y de media prueba. Las probadas con ballesta de torno se decían de toda prueba o a prueba, y las que sólo lo eran con flecha lanzada por el arco o la ballesta sencilla de gancho, se llamaban de media prueba.[3]

Desde el siglo XVI se usaron las armas de fuego con objeto de probar la resistencia de las armaduras, y las señales de las balas servían, alguna vez, para aumentar sus elementos decorativos, haciéndolas centro de una flor, un rosetón u otro ornato. Por esto cuando en rodelas, petos y corazas se ven marcas de balas, no hay que creer siempre que las llevaba puestas su dueño al recibir el disparo.[3]

En los arneses de la gente de armas, se probaba el peto y el espaldar, y para la caballería ligera, únicamente el primero. En la Armería Real española hay varias armaduras que la tienen, pudiendo citarse una brigantina española de fines del siglo XV, que lleva, en alguna de sus launas, la doble marca que acredita la prueba con ballesta de torno. Otras piezas presentan huellas de balas de arcabuz, como la armadura de Felipe III, que tiene siete, adornadas con perlas de plata y tres en el espaldar, una de las cuales perforó el acero. También en una rodela se ve otra, siendo de notar que las balas de prueba, como disparadas de cerca, dejaban señales más hondas que las recibidas en la guerra.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Webster, G. (1969).  The Roman Imperial Army of the First and Second Centuries A.D,.London, A.and C. Black Limited. p 28.
  2. Law, B. (1968). A history of warfare. Cleveland, World Pub. Co. p. 86
  3. a b c d e Glosario de voces de armería Enrique de Leguina. Librería de Felipe Rodríguez, Madrid, 1912. p. 46 Consultado el 17 de septiembre de 2012.

Enlaces externos[editar]