Terry Gilliam

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Terry Gilliam
Terry Gilliam.jpg
Gilliam en 2010.
Información personal
Nombre de nacimiento Terrence Vance Gilliam
Otros nombres Captain Chaos
Nacimiento 22 de noviembre de 1940 (75 años)
Bandera de los Estados Unidos Medicine Lake, Minnesota, Estados Unidos
Nacionalidad Británico
Características físicas
Altura 1,75 m
Familia
Cónyuge Maggie Weston
(1973-presente)
Hijos Amy (1978)
Holly (1980)
Harry (1988)
Información profesional
Ocupación Actor
Director
Animador
Productor
Guionista
Comediante
Año de debut 1967
Año de retiro presente
Premios artísticos
Otros premios León de Plata al mejor director - Festival de Cine de Venecia
1991 The Fisher King
Distinciones
  • Oficial de las Artes y las Letras
Web
Sitio web
Facebook
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Terry Vance Gilliam (n. 22 de noviembre de 1940) es un actor y director de cine británico nacido en Estados Unidos. Fue uno de los miembros del grupo humorístico Monty Python.

Más conocido por las animaciones, en las que recortaba fotografías y las volvía surrealistas, que por los papeles raros que realizó (A diferencia de los otros 5 miembros del grupo, que se repartían los papeles de manera equitativa, Terry Gilliam tenía considerablemente menos protagonismo; sus papeles siempre eran breves y secundarios). De entre sus personajes más conocidos destaca Patsy, el escudero del rey Arturo en Los caballeros de la mesa cuadrada, película que llevó a cabo con Terry Jones, e interpretó también al cardenal Fang de los sketches de la temible Inquisición Española. Realizó papeles siempre grotescos y enloquecidos.

Biografía[editar]

Gilliam nació en Medicine Lake, Minnesota, en los Estados Unidos, y estudió Ciencias Políticas en el Colegio Occidental de California. Su infancia discurrió en una comunidad rural al oeste de Minneapolis, Medicine Lake, en ese ambiente rural, rodeado de un campo de cultivo de maíz a un lado de la casa y un bosque al otro y con la radio como centro de entretenimiento familiar, obligó al joven Terry Gilliam a hacer uso y desarrollar su imaginación[1] y a conjurar visuales. Creció viendo cómo cortaban el cuello a las gallinas, hecho que le sirvió para comprender la crueldad de la naturaleza y ayudó a su creatividad. Es por ello que considera que la imaginación está conectada a la naturaleza.[2]

En 1951 se trasladó nuevamente con su familia a California. Su padre era carpintero, y aficionado a la magia, afición que adoptó su hijo. No era demasiado bueno, pero le gustaba mucho.Le atraía el hecho de hacer reír a la gente y ser el centro de atención pero le costaba expresar sus sentimientos, que escondía detrás de sus dibujos.[2] No pensó en el cine como en algo más que entretenimiento hasta los 14 o 15 años, al ver una película de Kubrick (Palacio de Gloria) durante una de las sesiones de sábado matinée en los cines locales. Viendo este filme sobre la injusticia y la absurdidad de la guerra, descubrió que las películas podían ser algo más que mero entretenimiento, que el cine tenía poder, algo que decir y que valía la pena escuchar; una auténtica epifanía para el joven Gilliam.[1]

Sentía una especial admiración por Méliès, por su tendencia a crear un cine similar a un “juego”, introduciendo recursos para engañar al espectador. De alguna forma se sentía identificado con su trabajo. También sentía una gran afición por el dibujo, y una especial admiración hacia Disney, sobre todo por sus parques temáticos, por poseer un mundo propio con sus propias jerarquías y serie de normas. Leía muchos cómics, le gustaban las ilustraciones clásicas, las caricaturas y tiras cómicas de los periódicos.[2] Entre sus preferencias destacaba especialmente la publicación MAD, un cómic por aquel entonces, que se volvería MAD Magazine unos años después con tal de sortear el Comics Code (1954), fruto de aquel período de revolución contracultural estadounidense germinado durante los años 50 que culminaría con la nueva visión socio-política de los años 60. Este cómic le marcaría de por vida, dando forma al particular imaginario y estilo humorístico, satírico y sarcástico de Terry Gilliam que más adelante incorporó a Monty Python. En esas viñetas, Gilliam descubrió el trabajo de Harvey Kurtzman, cuyo estilo contestatario e irreverente, a la par que fidedigno a la reconstrucción histórica de los eventos mostrados, le serviría como modelo en su trayectoria personal. Como el mismo Gilliam declaró: “Era muy importante para mi que la cosa oliera y apestara correctamente”.

Fue a la Occidental College, empezando a estudiar Física, cambiándose más tarde a Arte. A pesar de su gusto por las clases de dibujo, pintura y escultura, terminó por graduarse en Ciencias Políticas. Entre otras actividades extraescolares, se vio encargado de la revista Fang de la universidad. Esta revista anteriormente de poesía y arte, seria y sensible, fue paulatinamente convertida por él y su grupo de amigos en un cómic de gags y dibujos satíricos copiando el estilo de la revista de humor de ámbito nacional Help!, el nuevo proyecto de Kurtzman, que había empezado a publicarse en Nueva York, así como dibujos animados de la TV y comediantes como Jonathan Winters.

Pagaba sus estudios con pequeños trabajos como el turno nocturno en una fábrica de ensamblaje de Chevrolet, o como chico de correo en una oficina de Welton Becket, uno de los arquitectos más prestigiosos de Los Ángeles. También consiguió un trabajo como drama coach en un el Campamento Roosevelt, un campamento selecto para niños de Hollywood. Ahí experimentó con el mundo del teatro y de la producción teatral realizando algunos “semi-performances o happenings” (antes de que se llamaran así), junto a algunos compañeros de clase, del tipo de sketches que más tarde realizaría con los Monty Python. Esta experiencia dio lugar a una enorme reflexión sobre la posible compatibilidad entre esta nueva pasión y su compromiso político, la cual es evidente en su filmografía y en su posterior trabajo con los Monty Python.

Tras graduarse, envió algunas copias de Fang a las oficinas de la revista Help! en Nueva York.

Tanto había influenciado Help! a Gilliam que en cuanto tuvo la ocasión marchó rumbo a Nueva York con el fin de trabajar en algo similar. Una vez allí, no dudó en volver a ponerse en contacto con la redacción de la revista, esta vez, solicitando una entrevista de trabajo, justo en el momento en que la mano derecha de Kurtzman, y también principal responsable de la publicación, se estaba despidiendo de su puesto de trabajo. Gilliam le sustituyó. De este modo, se vió encargado de gran parte de la revista a la que tanto había admirado y trabajó junto a su ídolo como su mano derecha. El particular “sentido ahorrador” de Harvey Kurtzman, propició el primer contacto entre Gilliam y el británico John Cleese, (futuro miembro de los Monty Python, y por aquel entonces un actor de poca monta en Cambridge Village), que aceptó un trabajo para una de las historietas al estilo fotonovela o fumetti sobre un padre de familia que se enamora de una muñeca Barbie, escrito por el compañero de piso de Gilliam del momento.

Durante su estancia en Nueva York, vivió en una pequeña habitación cerca de la Universidad de Columbia, con una “cucaracha mascota” a quién dedicaría unos años más tarde una de sus animaciones, StoryTime.

Otra de las secciones incluidas en la publicación eran fotografías que descontextualizaba y a las que añadía una nota al pie de la imagen que cambiaba por completo el mensaje de la fotografía original (muy al estilo de los populares memes de hoy en día), algo que muy posiblemente le influenciaría más adelante en sus animaciones para los Monty Python en las que se servía de imágenes ajenas para crear sus propias historias. También realizó muchos dibujos sobre la lucha de los derechos civiles y caricaturas políticas, en una América que estaba en constante cambio y que se enfrentaba a la Guerra de Vietnam. Durante la experiencia proto-cinematográfica que supuso trabajar en la revista comenzó su ambición como verdadero cineasta. Con lecturas de Eisenstein como formación teórica, y tras tomar clases de cine en el City College, lugar donde realizaría sus primeras prácticas en 16mm, trabajó como voluntario en un estudio que hacía stop-motion con fotografías. Después de que le echaran, su trayectoria cinematográfica continuó con videos caseros hechos con amigos y animaciones stop-motion que le sirvieron como adiestramiento.

Help! empezó a tener serios problemas financieros, debido a la escasa inversión de Kurtzman, algo que Gilliam no podía continuar conciliando y con lo que Kurtzman siempre había sido muy rígido, así que Gilliam decidió dejar su puesto e irse una temporada a Europa (“Podemos admirar a nuestros ídolos, pero no tenemos por qué escucharles”), desembarcando en 1965 en Southampton, Gran Bretaña. Viajó por todo el continente: Turquía, España, Italia, Francia,... e incluso pasó un tiempo en Marruecos. Regresó a Estados Unidos en 1966 y se mudó a Los Ángeles. Ahí fue contratado en una agencia publicitaria bastante exitosa, Carson/Roberts, que trabajaba con diferentes marcas y empresas (entre ellas la Universal, para la cual Gilliam realizó algunos carteles). En esos momentos el movimiento hippie y antibélico estaba tomando una importancia considerable, y el país estaba enfrentado entre los belicistas conservadores de pelo corto y los pacifistas “traidores” de pelo largo. Gilliam sufrió varios incidentes durante los cuales sufrió agresiones o amenazas debido al largo de su cabello. Esta inseguridad constante, sumado a su experiencia durante una manifestación pacífica frente al Hotel Century Plaza (1967) que él estaba cubriendo como fotógrafo junto con su novia Glenys Roberts, una periodista de origen inglés, donde los policías agredieron a los manifestantes injustificadamente, fueron detonantes para que dejase el país de forma definitiva y emigrase a Londres.

Al llegar a Gran Bretaña sus dificultades económicas no terminan, y sentía que su talento se estaba echando a perder que algunas de las colaboraciones que había hecho. Quería un cambio en su trayectoria creativa. De mientras aprendía el arte del dibujo con airbrush, fue contratado como director artístico de la revista semanal Londoner, donde Glenys había sido nombrada editora.

Había mantenido el contacto con John Cleese, que en esos momentos había pasado de trabajar revista Newsweek durante unos años a convertirse en un reconocido elemento satírico de la televisión británica. Fue él quien le presentó al productor Humphrey Barclay y gracias a él realizó el cambio que necesitaba su trayectoria. Lo primero que hizo para él fue venderle un par de sketches cómicos que había escrito, pero luego hacer caricaturas para el programa We Have Ways of Making You Laugh, usando la técnica de la animación cut-out.

A partir de entonces fue haciendo animaciones para diversos programas, como Do Not Adjust Your Set de Eric Idle o un programa radiofónico de Dick Vosburg.

Hizo entonces Christmas Card, una animación para la cual usó diferentes postales navideñas de la época victoriana, las copió, las cortó y volvió a juntar usando distintas bromas y una pequeña historia.

Así empezó a desarrollar su técnica, casi por accidente: tomando imágenes de sus contextos originales y creando nuevas piezas. La idea era coger imágenes solemnes y serias, y trasladarlas a un marco lo más bizarro posible, en animaciones como Beware of the Elephants, animación donde se muestra el espíritu pythonesco. Trabajó también con Marty Feldman, para la BBC, en It’s Marty, haciendo unas animaciones.[3]

Etapa en Monty Python[editar]

El 5 de octubre del 1969 se estrenó, en la BBC,  Monty Python’s Flying Circus, un programa humorístico de sketches en el que Terry Gilliam actuaba y se encargaba de las animaciones. Inicialmente el show fue introducido a la cadena Ten Tv, que no mostró demasiado interés por el programa ya que les propuso empezar en un período de 18 meses, hecho que hizo que acudieran a la cadena BBC en la que les propusieron empezar de inmediato.[2] El programa se pudo realizar gracias a que Cleese fue hablar con el productor de la BBC Barry Took, a quien le gustó la idea, y después organizó una reunión con Mills, el responsable del departamento de comedia de la BBC. De esa reunión celebrada el 23 de mayo del 69 salió la idea de hacer una serie de 13 programas para la franja nocturna con un presupuesto de 3.500 libras por episodio. En ese momento Monty Python había nacido.

[3]

Dada la poca fe que mostraban las cadenas, la intención de Monty Python era de experimentar y romper con todos los códigos previamente establecidos que consideraban aburridos. El contenido pretendía ser no-político y de risa inmediata. El objetivo del programa era llegar a la mayor cantidad de gente posible y hacer que todos ellos se rieran por tonterías antes que cumplir con alguna deuda política. La clave para ello, según el mismo Gilliam, es no tener miedo al ridículo. Motivo por el que sus skecthes eran surrealistas y absolutamente joviales.

Terry Gilliam era el menos conservador de entre todos los Monty Python’s, quienes eran más gentiles y menos violentos. Poseían grandes dotes de oratoria que volcaban en el guión. Él, sin embargo, no disponía de mucha capacidad de expresarse, por ello muestra su frustración a través de animaciones violentas, como le permitía la técnica. [2] Dentro de los Monty Python’s Terry era el que tenía más libertad. Era el animador y el único que no tenía que someter sus trabajos a la votación de sus compañeros.[3] Mientras ellos se reunían en el set de 9 de la mañana a 5 de la tarde para escribir el guión y el funcionamiento del episodio, él divagaba por las calles de Londres en búsqueda de inspiración e imágenes para sus animaciones.

Las animaciones cómicas de Terry Gilliam servían de enlace entre los sketches Y suponían el elemento innovador y distinto que produjo gran parte del atractivo del show.  Estas animaciones eran totalmente surrealistas y humorísticas, en las que a parte de focalizar el interés en los movimientos de las figuras también se daba especial importancia al sonido, que era grabado y añadido por el mismo Terry Gilliam en la postproducción. Siguiendo el estilo de todo el programa, el sonido que añadía tenía tendencia a ser bizarro e irreal.[2]

Antes de que Monty Python la empezase a utilizar, muy pocos trabajaban la técnica de la animación cut-out. Esta técnica era muy diferente a la perfección de otras animaciones, como las de Disney. Era mucho más sencilla. En la actualidad tampoco es muy utilizada, pero está más distribuida, con series como South Park.

Terry Gilliam se especializó en esta forma de animación con recortes por ser un modo más sencillo y rápido de contar una historia o un “chiste” o gag.

Extraía sus imágenes de álbumes familiares, fotografías viejas, revistas, postales, tarjetas de felicitación... El formato del recorte le permitía simplificar el proceso de la animación, pero obliga a ciertas limitaciones en los movimientos, como la dificultad o imposibilidad de movimientos elaborados, lo que implica a su vez la simplificación del proceso final. Apoyaba sus recortes en distintas técnicas de pintura para darles mayor consistencia o volumen. Una vez colocados frente a la cámara, el proceso es de fotografía paso a paso, del mismo modo que en la animación manual o la animación stop-motion.

El objetivo de la animación, para él, es contar una historia, una ocurrencia, expresar una idea. La técnica no le importaba demasiado, cualquier cosa que le sirviera para cumplir su intención era lo que se debía usar. También se ha de ser consciente de las limitaciones del propio medio, así como la imposibilidad de hacer tramas narrativas demasiado complicadas y realistas, ya que los movimientos bruscos y robóticos de los recortes dificultan esta intención como también exigen temáticas y argumentos violentos.[4]

Un aspecto positivo de la animación que a Gilliam le atraía especialmente es el hecho de que las restricciones de la realidad no se aplican al mundo de los recortes, él asume el papel de Dios, creador y destructor de su propia realidad. Que también aplicaba al sonido.

Otro aspecto característico de sus animaciones es la alienación, los cambios de cuerpo y formas de las personas, alguna vez habría usado personajes con atributos conocidos y los habría modificado y utilizado “en su contra” para crear el elemento cómico que buscaba en sus animaciones y mostrar su propia visión del mundo. Era un hombre muy metido en si mismo.

[2]

Trayectoria como director[editar]

Como director ha deambulado por los límites de la realidad, los sueños y el tiempo. Su primera película como director fue Monty Python y el santo grial una codirección entre él y Terry Jones[1] . Sus películas, de estilo surrealista están marcadas por viajes en el tiempo; (Los héroes del tiempo. El éxito de la cual, le convirtió en director A-List o de primera línea en Hollywood, Doce monos) y la realidad confundida por los sueños, la fantasía o la imaginación, (Brasil, para la que rechazó la realización de una superproducción y con la que logró cierto interés en el circuito Europeo aunque fué rechazado en el estadounidense, logrando proyectarlo finalmente en salas tras vencer la resistencia de Syd Scheinberg en Universal Pictures, pero resultó ser un fracaso en taquilla –y un triunfo personal para Terry Gilliam, que había logrado distribuir una película de autor, no convencional, en el sistema de estudios de Hollywood, una victoria artística personal respecto a la indústria comercial–,[1] otras películas son Las aventuras del barón Munchausen, El rey pescador, Fear and Loathing in Las Vegas o El imaginario del Doctor Parnassus, siempre aderezado con mucho humor o ironía.

Muchas de sus películas están plagadas de un gran interés por la mitología medieval y el sentido de la aventura arábica: Un imaginario arquetípico y sencillo, compuesto por castillos y caballeros. También le gustaban muchos las películas de acción. Fue un gran admirador de Jerry Lewis (Ben Hur, 1959; El cáliz de plata, 1954). Le interesaban las películas acerca de romanos, vikingos,... de civilizaciones distintas y con gran historia (una de las razones por las que acabó en Europa). Uno de los grandes detonantes que derivaron en su pasión por el cine fue Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957). A partir de ahí, durante la universidad, conoció las películas de Bergman, Kurosawa, Fellini,... [3] También su interés por la literatura, especialmente infantil, influyó en su forma de concebir el cine, ya que esta supone un gran trabajo para la imaginación ya que es uno mismo el que ha de hacer el trabajo. Criado en una familia muy religiosa, creció leyendo La Biblia, también plena de cuentos fantásticos. Se sentía fascinado por las moralejas que estos escondían, por su forma de ver el mundo y la forma que estos habían inspirado la cultura actual.

La mayor parte de sus películas se sitúan en el punto donde la realidad se encuentra con el mito o la fantasía. Así como refleja en ellas su gran inquietud política y social y la ambivalencia de la relación entre lo rural y lo urbano. Consideraba la ciudad el hogar de la cultura y el arte pero una conspiración del hombre para cambiar, oscurecer la visión del mundo natural, que él consideraba el centro de la imaginación.

[2]

Filmografía como director[editar]

Tiene varios proyectos en distintas fases de desarrollo, incluida una adaptación de la novela escrita entre Neil Gaiman y Terry Pratchett, Good Omens (Buenos presagios: las buenas y acertadas profecías de Agnes la bruja).

Los infructuosos esfuerzos de Gilliam por rodar la película The man who killed Don Quixote (El hombre que mató a Don Quijote), basado en la obra de Miguel de Cervantes, son el tema del documental Lost in la Mancha (Perdido en la Mancha). Tras ganar de nuevo los derechos sobre el guión, el proyecto ha sido retomado por Gilliam. Para ello contará con producción española. Según las declaraciones no varia mucho el guión y de momento no está claro quién será el protagonista de esta nueva aventura, eso sí, quiere contar con actores de alta categoría, posiblemente Johnny Depp, Ewan Mcgregor o Jack O’Connell. Justo se realizará el film durante el la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Cervantes.

[5]

Como actor[editar]

Tiene aparición en pequeños papeles. En su versión en castellano:

Enlaces externos[editar]

Terry Gilliam en Internet Movie Database (en inglés)

Fuentes[editar]

  1. a b c d «Inside the Head of Terry Gilliam». Consultado el 15 de mayo de 2016. 
  2. a b c d e f g h Gilliam, Terry (2015). Gilliamesque (en inglés). Canongate. ISBN 978 1 78211 106 1. 
  3. a b c d Sánchez, Costa, Sergi, Jordi (1998). Terry Gilliam: el soñador rebelde. Filmoteca Vasca. 
  4. «Terry Gilliam - Monty Python animations». Consultado el 15 de mayo de 2016. 
  5. País, Ediciones El (2 de abril de 2016). «El ‘Quijote’ maldito de Terry Gilliam cabalga de nuevo». EL PAÍS. Consultado el 23 de mayo de 2016.