Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo y Palafox

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Retrato del marqués de Villafranca en acuarela, por Moritz Daffinger. Viena, 1842.

Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo y Palafox (Madrid, 11 de mayo de 1803 - Ibídem, 10 de enero de 1867), XIII marqués de Villafranca y grande de España, fue un aristócrata y diplomático español que tuvo un destacado papel en las relaciones exteriores del bando carlista durante la primera guerra carlista, ya que ostentó la representación de don Carlos en las cortes de Viena y San Petersburgo.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Tercero de los hijos de Francisco de Borja Álvarez de Toledo, XII marqués de Villafranca y María Tomasa Palafox y Portocarrero, nació en el palacio familiar de Madrid el 11 de mayo de 1803. Al día siguiente, fue bautizado en la vecina iglesia de San Andrés con el nombre de Pedro de Alcántara en honor a su tío y padrino el conde de Miranda, hermano de su padre.[1] [n 1] Fue educado junto a su hermano mayor Francisco, duque de Fernandina, cuya muerte prematura en 1816 le convirtió en heredero de la casa de Villafranca.

El 25 de agosto de 1819, fue nombrado gentilhombre de cámara con ejercicio y servidumbre.[2]

Un Grande carlista[editar]

Convencido de los sagrados derechos de V.M. al trono de sus Abuelos desde la muerte del augusto hermano de V.M., q.e.p.d., se decidió a no prestarse a ningún acto que pudiera exigirle el gobierno usurpador. En consecuencia de este principio, no contestó a ninguno de los oficios que le pasaron para que manifestase si se hallaba con las circunstancias que requería el Estatuto Real para ser admitido en la clase de Próceres, ni para presentar los documentos que que se exigían; antes al contrario, mandó a su procurador no hiciese la presentación de títulos que se pedían, lo cual ha proporcionado al exponente la satisfacción de no ver figurar su nombre entre los demás individuos que componían aquella ilegítima reunión.

Villafranca a don Carlos, 4 de noviembre de 1835[3]

En 1830 se le exige que vuelva a España, pues había partido de la corte sin el permiso necesario del rey. Como no regresó de Italia, se le embargaron todos sus bienes y señoríos españoles en 1837. Tras pasar un tiempo en el cuartel real, parte en misión diplomática,[4] convirtiéndose en embajador de Carlos V en Londres (1837-1839) y en San Petersburgo (1839-1843).[5] Durante este tiempo, ayudó a financiar las expedición Real y la de Miguel Gómez Damas.

Misión en Rusia[editar]

En mayo de 1837, tras el frustrado intento de tomar Bilbao y ante la penuria económica del territorio vasco-navarro bajo su control, exhausto de sostener al ejército carlista y arruinado por el bloqueo comercial impuesto por el enemigo, los carlistas decidieron cambiar de estrategia. Se congregó una gran fuerza expedicionaria encabezada por el propio pretendiente, la llamada expedición real, que pretendía sublevar a sus partidarios en territorio isabelino y, tras unirse a los grupos armados carlistas de Cataluña y el Maestrazgo, tomar Madrid. En junio, una vez la expedición había cruzado el Ebro, don Carlos lanzó una ofensiva diplomática enviando representantes a las cortes de las potencias moderadas del Norte, Austria, Rusia y Prusia, para lograr que le reconociesen formalmente como rey de España, un acto de apoyo explícito a su causa.[n 2]

Villafranca fue destinado a Rusia, y a finales de junio partió desde Cherta hacia San Petersburgo, portador de una carta de don Carlos al emperador Nicolás I y con instrucciones de permanecer como embajador ante aquella corte. Su actividad debía centrarse en alcanzar el reconocimiento, que supondría un golpe definitivo en el conflicto y neutralizaría la implicación activa de Francia e Inglaterra a favor del bando isabelino. La coyuntura política era favorable, pues tras los sucesos de 1836 que obligaron a la reina María Cristina a reimplantar la constitución de Cádiz y el régimen liberal, las potencias del Norte, defensoras del absolutismo, temían un efecto contagio en sus territorios, similar a lo ocurrido en 1820 tras el pronunciamiento de Riego. Además, el avance victorioso de la expedición real parecía hacer inminente el triunfo carlista.

No obstante, el fracaso de la expedición ante Madrid en septiembre acabó con la euforia inicial del viaje, y a su llegada a San Petersburgo, Villafranca no encontró el recibimiento esperado. Su entrevista con el emperador, que debía ser inmediata, fue retrasada varias veces, primero excusándose en que el marqués no había sido debidamente anunciado y el soberano debía marchar de maniobras,[7] después por la cuestión protocolaria del tratamiento de don Carlos, alteza o majestad, y últimamente porque se le quería recibir en calidad de súbdito napolitano, dadas sus numerosas propiedades y títulos en ese reino.[8] Por fin, Villafranca consiguió audiencia en diciembre, gracias a la presión de Austria, la potencia más próxima a la causa carlista y en cuya corte tenía un gran predicamento su representante, el conde de Alcudia. Tras la reunión, el marqués informó a la secretaría de Estado carlista que Nicolás I no tenía intención de contestar a la misiva del pretendiente solicitando su reconocimiento[8] y que, en su opinión, la única posibilidad de que Rusia abandonara la neutralidad era que las gestiones de Alcudia en Viena tuviesen éxito, debido a la política del gobierno ruso de actuar en bloque con Austria y Prusia.[7]

Desde un primer momento, el marqués fue muy bien acogido por la alta sociedad rusa[9] y, una vez les fue presentado, también por el emperador y toda la familia imperial que, según el embajador sardo, «trataban al matrimonio Villafranca con especial simpatía, incluso en público».[10] Sin embargo, se quejaba de que, a pesar de las muchas atenciones y deferencias, se vetaba su nombre en los periódicos para evitar compromisos con Inglaterra.[11] En una de las muchas reuniones mundanas que frecuentaba, Villafranca conoció a George Dallas, entonces ministro americano en Rusia, que recogió en su diario una pequeña semblanza del marqués:

Después de que nos presentaran, tuve una larga e interesante conversación con el marqués de Villafranca. Es el representante de don Carlos, el pretendiente español, y no parece incapaz. De alrededor de cuarenta años de edad, extermidades curvas, pelo y ojos negro azabache, bigote espeso y tez morena, es un Grande de aspecto joven pero severo. Anterioremente, ha ocupado distintos puestos en Nápoles y Viena representando a su país, del que lleva más de ocho años ausente. Discreto y sin pretensiones, parece bastante consciente de la peculiaridad de su situación aquí.

23 de diciembre de 1837[12]

Vuelta a España[editar]

En 1847 se le levantó el secuestro de su patrimonio por mediación de su hijo,[13] [14] por lo que abandona el Carlismo y se integra en la corte de Isabel II. Obtuvo los cargos de gentilhombre de cámara y senador del Reino. Murió en Madrid, el 10 de enero de 1867, siendo teniente hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y habiendo sido condecorado con la gran cruz de la Orden de Carlos III.

Como primo hermano de la emperatriz Eugenia, Villafranca tuvo un papel destacado del visita oficial que trajo a la consorte de Napoleón III a su país natal en octubre de 1863. El marqués, junto a otras autoridades, acudió a recibirla en el puerto de Valencia[15] y, coincidiendo con el paso de la soberana por Sevilla, organizó una montería en su honor en el coto de Doñana, su inmensa propiedad junto a la desembocadura del Guadalquivir. La emperatriz descendió el río en un buque de guerra, acompañada de la princesa Ana Murat, y fue recibida por el primogénito del marqués, el duque de Fernandina, que tomó el papel de anfitrión, pues la avanzada edad de su padre le impedía tomar parte en este tipo de actividades. La jornada de caza, en la que se lanceó un jabalí, fue narrada en detalle en el siguiente número de Le Monde Illustré.[16] [17]

El año de 1865 fue especialmente duro para el marqués, por los numerosos dramas que golpearon a su familia. En julio, la duquesa de la Alcudia, una de sus hijas, murió accidentalmente durante su estancia en los baños de Lucca al incendiarse su vestido con una estufa. La joven duquesa dejaba tras de sí tres hijos huérfanos, el menor apenas un recién nacido.[18]

Familia[editar]

El 12 de septiembre de 1822, el marqués se casó en la iglesia de San Martín con Joaquina de Silva y Téllez-Girón, nacida en Madrid el 7 de marzo de 1802 e hija de José de Silva Bazan, X marqués de Santa Cruz, grande de España y mayordomo mayor del rey, y de Joaquina Téllez-Girón, II condesa de Osiló, de los duques de Osuna. Fue una doble ceremonia, en la que también se casaron el marqués de Alcañices e Inés de Silva, hermana de la novia.[19] Los marqueses de Villafranca formaron un matrimonio muy unido[n 3] y tuvieron ocho hijos:

La marquesa de Villafranca sobrevivió seis años a su marido y murió en su villa de Portici, cerca de Nápoles, el 22 de septiembre de 1876.

Títulos, honores y condecoraciones[editar]

Titulatura completa[editar]

Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo, Osorio, Palafox y Portocarrero, Pérez de Guzmán el Bueno, Aragón y Moncada, Fajardo, Requesens, Luna, Cardona, Zúñiga, Portugal, Silva y Mendoza.[21] [22]

Distinciones honoríficas[editar]

Antepasados[editar]

Notas y referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Se le impusieron los nombres de Pedro de Alcántara, Mamerto, Francisco de Borja, Agustín, Tomás de Aquino, Antonio, José, Manuel, Francisco de Sales, Isidro, Pedro y Pablo, Juan Bautista, Miguel, Andrés, Pedro Regalado, Ángel, Gabriel, Rafael, Ventura, Felipe, Luis Gonzaga, Francisco Javier, Ignacio, Eugenio, Ramón, Francisco de Asís, Vicente y Fernando.[1] Muchos provienen de la prosapia familiar, como el de José en recuerdo de su tío el duque de Alba, Francisco de Borja por su padre o Francisco de Sales por su abuela la condesa de Montijo, y otros reflejan particulares devociones del santoral, como san Isidro, santo Tomás de Aquino o san Francisco Javier. El de Mamerto se debe sin duda alguna a que la festividad de san Mamerto de Vienne se celebra el 11 de mayo, día del nacimiento del marqués.
  2. Además de Villafranca, abandonaron el cuartel real el marqués de Monesterio, que partió en viaje a Holanda, Austria y Prusia, quedando como representante carlista en Berlín, y el conde de Orgaz, que fue enviado a Nápoles y después a Cerdeña, donde ejercería de embajador.[6]
  3. En 1850, la princesa de Lieven decía que formaban «una pareja excelente» (en francés: «un excellent ménage»).[20]

Referencias[editar]

  1. a b «Partida de bautismo (Madrid, 11-05-1803). Copia certificada (1858-05-05)». Expediente personal del Marqués de Villafranca y Duque de Medina Sidonia, D. Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo Palafox, prócer (no juró) y Senador por derecho propio. Senado de España. Consultado el 28 de agosto de 2015. 
  2. Guía de forasteros para el año de 1867. Madrid: Imprenta Real. 1866. p. 869. Consultado el 27 de agosto de 2015. 
  3. Bullón de Mendoza, 1997, p. 89.
  4. Lichnowsky, Félix, príncipe de (1844). Souvenirs de la guerre civile en Espagne (1837-1839) (en francés) II. París: J. Dumaine. pp. 22–24. Consultado el 30 de junio de 2015. 
  5. Wilhelmsen, Alexandra (1995). La formación del pensamiento político del carlismo, 1810-1875. Actas. p. 268. ISBN 84-87863-31-0. 
  6. Urquijo Goitia, 1988, p. 613.
  7. a b Urquijo Goitia, 1988, p. 615.
  8. a b Urquijo Goitia, 1988, p. 616.
  9. Urquijo Goitia, 1988, p. 614.
  10. Urquijo Goitia, 1988, p. 617. «Les époux Villafranca sont traités par l'Empereur et la Famille Imperiale avec un bonté toute particulière, même en public».
  11. Urquijo Goitia, 1988, p. 618.
  12. Dallas, George M. (2013) [1892]. Diary of George Mifflin Dallas, While United States Minister to Russia 1837 (en inglés). Londres: Forgotten Books. pp. 40–41. Consultado el 28 de agosto de 2015. «Marquis de Villafranca and I, after being introduced, had a long and interesting confab. He is not an unapt looking representative of the Spanish Pretender, Don Carlos. Of about forty years of age, short figure, round limbs, jet-black hair and eyes, bushy moustache, and swarthy complexion, he looks the young but grave grandee. He has heretofore represented his country at Naples and Vienna in different capacities, and has now been absent from it for eight years. He is modest and unassuming, and seemed quite conscious of the peculiarity of his position here». 
  13. Jurisprudencia administrativa XX. Madrid: Imprenta de la Revista de Legislación. 1871. p. 383. Consultado el 30 de agosto de 2015. 
  14. Medina Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de. «La unión de las casas (siglos XVIII a XX)». Fundación Casa de Medina Sidonia. Archivado desde el original el 16 de junio de 2011. Consultado el 30 de agosto de 2015. 
  15. «Voyage de S.M. l'Imperatrice en Espagne». Le Monde Illustré (en francés) (342): 4. 32 de octubre de 1863. Consultado el 1 de septiembre de 2015. 
  16. Duque, Aquilino (1977). El mito de Doñana. Madrid: Ministerio de Educación. pp. 30–31. ISBN 9788496152403. Consultado el 28 de agosto de 2015. 
  17. Triarte, Charles (14 de noviembre de 1863). «Chasse au sanglier offerte a l'Imperatrice, à Villafranca, par le duc de Fernandina». Le Monde Illustré (en francés) (344): 5–6. Consultado el 28 de agosto de 2015. 
  18. «Une jeune mére». Les Modes parisiennes (en francés) (1174): 8–9. 20 de agosto de 1864. Consultado el 31 de agosto de 2015. 
  19. Fernández García, Matías (2004). Parroquias madrileñas de San Martín y San Pedro el Real. Algunos personajes de su archivo. Madrid: Caparrós. p. 401. ISBN 84-87943-99-3. Consultado el 29 de junio de 2015. 
  20. Guizot, François (1868). Mélanges biographiques et littéraires (en francés). París: Michel Lévy. p. 215. Consultado el 29 de junio de 2015. 
  21. «Partida de bautismo (Madrid, 14-08-1826). Copia certificada (1864-09-22)». Expediente personal del Senador D. José Álvarez de Toledo y Silva, Duque de Medina Sidonia, por derecho propio y por la provincia de Cádiz. Senado de España. Consultado el 28 de agosto de 2015. 
  22. Pimferrer, Francisco (1859). Nobiliario de los reinos y señoríos de España III. Madrid: Colmillo. p. 89. Consultado el 28 de junio de 2015. 
  23. Guía de forasteros de Madrid para el año de 1857. Madrid: Imprenta Real. 1857. p. 167. Consultado el 29 de junio de 2015. 

Bibliografía[editar]

Predecesor:
Francisco de Borja Álvarez de Toledo
Marqués de Villafranca
1821-1867
Sucesor:
José Álvarez de Toledo
Duque de Medina Sidonia
1821 - 1867