Mata Hari

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Mata Hari
Mata Hari, by Jacob Merkelbach.jpg
Mata Hari en Ámsterdam en 1915.
Información personal
Nombre de nacimiento Margaretha Geertruida Zelle
Nacimiento 7 de agosto de 1876
Leeuwarden, Flag of the Netherlands.svg Países Bajos
Fallecimiento 15 de octubre de 1917
(41 años)
Vincennes, Bandera de Francia Francia
Causa de muerte Fusilamiento Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Indias Orientales Neerlandesas, París, La Haya, Madrid y Prison Saint-Lazare Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Neerlandesa
Familia
Padres Adam Zelle
Antje van der Meulen
Cónyuge Rudolph MacLeod (1895-1903)
Pareja
  • Édouard Clunet Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos Norman John y Jeanne Louise
Información profesional
Ocupación Bailarina, actriz, espía
Empleador
Seudónimo Mata Hari y Lady MacLeod Ver y modificar los datos en Wikidata
Participó en Primera Guerra Mundial Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Handtekening Mata Hari.jpg
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Margaretha Geertruida Zelle (Leeuwarden, Países Bajos; 07 de agosto de 1876-Vincennes, cerca de París, Francia; 15 de octubre de 1917), más conocida como Mata Hari,[1]​ fue una famosa bailarina, cortesana y espía neerlandesa. Con las danzas brahmánicas y orientales triunfó en Europa. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) realizó labores de espionaje a favor de Alemania, por lo que fue condenada a muerte y ejecutada por fusilamiento el 15 de octubre de 1917. La palabra matahari proviene del idioma malayo y significa ‘Sol’, y literalmente “Ojo del día”.[2]

Biografía[editar]

Sus padres fueron el sombrerero Adam Zelle (1840-1910) y Antje van der Meulen (1842-1891). Fue la hija mayor y tuvo tres hermanos varones. Sus padres se divorciaron y la madre falleció un par de años después del divorcio; el padre volvió a contraer matrimonio con Susanna Catharina ten Hoove (1844-1913). Su hija adolescente, que comenzaba a destacar por su belleza, se fue a vivir primero con su padrino y luego con su tío; y estudió para ser maestra.

Su hijo Norman-John y su marido Rudolf.

Respondió a un anuncio del capitán Rudolf MacLeod (1856-1928), un militar 20 años mayor que solicitaba esposa. Tras mantener una breve comunicación por correspondencia, se casaron en Ámsterdam el 11 de julio de 1895. El matrimonio se trasladó a Java, donde había sido destinado MacLeod, y tuvo dos hijos: Norman-John (1897) y Louise Jeanne (1898). En 1899 los niños enfermaron y Norman-John falleció. Aunque es probable que falleciera de complicaciones por el tratamiento de sífilis contagiada por sus padres, hubo alegaciones de un presunto envenenamiento en venganza por el trato dado por su marido a un sirviente nativo. La muerte de este hijo supuso un duro golpe para un matrimonio ya deteriorado. El marido buscó amparo en la bebida. Se dice[cita requerida] que esta soledad llevó a Mata Hari a sus primeros contactos con la cultura javanesa, en especial las danzas folclóricas balinesas y con las técnicas amatorias orientales, que le proporcionarían años más tarde fama como cortesana de lujo.

Bailarina exótica y cortesana[editar]

Su hija Louise Jeanne.

De vuelta en Europa, la pareja se separó legalmente en Países Bajos el 30 de agosto de 1902, y en 1906 se llevó a cabo el juicio sobre el divorcio y a pesar de tener inicialmente la custodia de su hija, su marido la apartó de ella, según declaró, debido a su libertina vida en la isla.

En París en 1903 realizó algunos intentos fallidos como modelo de artistas bajo el nombre de lady MacLeod, fracasos que conllevaron a un auténtico trauma en su vida por carecer de recursos económicos para vivir.

Más tarde volvió a París, armada de valor y amparada en sus conocimientos orientales. La literatura romántica de evasión de finales del siglo XIX había popularizado una imagen difusa y añorada de la cultura oriental. Aprovechando estas circunstancias, y gracias al cabello oscuro heredado de su madre se hizo pasar por una supuesta princesa de Java ejerciendo de bailarina exótica, protagonizando espectáculos de strip-tease que en 1905 comenzaron a darle cierto renombre. La mentira e imaginación, como salida obligada para superar su penosa situación económica, empezaron a dar sus frutos y a la vista de sus ventajosas consecuencias, pasó a convertirse en algo habitual. En París fue un revuelo con auténticas pugnas por conseguir localidades de las primeras filas en sus espectáculos de danza erótica y exótica. Aunque se desnudaba casi completamente e incluso ejercía de cortesana, rara vez llegaba a mostrar sus pechos. Fueron muy populares las fotografías publicitarias de sus espectáculos.

 
 
 
 

Amparada por el mito que había creado, tuvo romances secretos con numerosos funcionarios militares e incluso políticos de alto nivel, y, en general, con la alta sociedad[cita requerida]. Para 1910, habían surgido muchas imitadoras, y aunque su fama y la de sus espectáculos crecía, iba perdiendo sus encantos físicos, ya no era tan joven y había ganado peso, por lo que tuvo que ejercer con más frecuencia de cortesana para seguir manteniendo el mismo nivel de vida.

Por aquella época, intentó recuperar a su hija que vivía con su padre, pero resultó imposible. Mandó a su ama de llaves, que volvió con las manos vacías tras varias horas de espera a la puerta del colegio donde estudiaba, ya que aquel día su padre fue a recogerla. Nunca logró recuperar a su hija.

Espía[editar]

El día de su arresto
Ejecución de Mata Hari, película de 1920

En 1916 estaba enamorada de Vadim Maslov, un joven oficial ruso de 23 años que fue gravemente herido en el frente. Ella acudió a las autoridades francesas dirigidas por el capitán Georges Ladoux para conseguir un visado especial para el tránsito por el territorio en guerra, que era necesario para visitar a su amante en el hospital donde se encontraba. Se dice que ella habría aceptado el encargo hecho por Ladoux de espiar para la República Francia al embajador alemán en Madrid cuando su amante se lo había propuesto, pero no resultó demasiado útil.

Durante su estancia en el frente, fue abordada por los alemanes que le ofrecieron dinero a cambio de que revelase los secretos que conocía de los franceces, ella aceptó pero solo dio información trivial.

El 13 de febrero de 1917, fue detenida por las autoridades francesas en la habitación de su hotel de París; ella pidió que se le diera tiempo para ducharse y cambiarse, pero al cabo de unos minutos, regresó completamente desnuda y repartiendo bombones a sus captores en un casco prusiano que le habían regalado hacía años, en una acción fallida por disuadirlos. Fue acusada de espionaje, de ser una agente doble para Alemania y de haber sido la causa de la muerte de miles de soldados. Su amante Vadim Maslov habló de ella en términos de «mujer aventurera», una vez que supo de su encarcelamiento.

Fue sometida a juicio en Francia, durante el cual afloraron muchas de las mentiras y engaños que había contado sobre su vida, lo cual fue empleado para desacreditarla.

¿Una ramera?, ¡sí!, pero una traidora, ¡jamás!

Frase atribuida a Mata Hari durante el juicio.

Fue declarada culpable sin pruebas concluyentes y basadas en hipótesis no probadas que hoy en día (principios del siglo XXI) no se sostendrían en un juicio moderno. De hecho, una asociación de su ciudad natal solicitó al Ministerio de Justicia francés una revisión póstuma del caso, pero esta petición no fue atendida.

Fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento en Vincennes el 15 de octubre de 1917. La leyenda sostiene que la escuadra tuvo que ser vendada para no sucumbir a sus encantos. Sin embargo, son probados los hechos de que se negó a que le vendaran los ojos y a ser atada al poste, de que le lanzó un beso de despedida a sus ejecutores y que, de los 12 soldados que constituían el pelotón de fusilamiento, sólo acertaron 4 disparos sobre ella: dos en sus piernas y dos en su pecho, uno de los cuales le fulminó el corazón, causándole la muerte instantánea. El oficial al mando, como así se disponía en estos casos, ultimó el acto innecesariamente con un tiro de gracia en la sien. La noticia recorrió el mundo. Hay incluso una narración periodística que detalla este dramático momento, describiendo la expresión de su rostro, la forma en que cayó y la disposición final del cuerpo en el suelo.

Su cuerpo no fue reclamado; se disecó y empleó para el aprendizaje de anatomía de los estudiantes de la Facultad de Medicina Francesa, como se hacía con los ajusticiados en aquella época, pero su cabeza, embalsamada, permaneció en el Museo de Criminales de Francia hasta 1958, cuando desapareció, supuestamente robada por un admirador.

Polémica sobre su condena[editar]

La tesis más extendida sobre Mata Hari es que, aunque reveló algunos datos sobre algunos movimientos militares alemanes, como el desembarco nocturno de algunos oficiales del káiser en Marruecos, y que comunicó al enemigo movimientos de tropas francesas que conocía por la prensa de Madrid y París, no parece que Mata Hari fuera una espía importante, pese a que llegó a ser acusada por Francia de haber sido entrenada en una escuela en los Países Bajos para tal fin. En aquellos momentos, Mata Hari era más bien una cortesana que aceptó encargos de este tipo para mantener su nivel de vida y poder visitar, en territorio de guerra, a su joven amado herido en combate. Quienes han estudiado este personaje dicen que, en realidad, se tomó esta labor como un juego, no siendo plenamente consciente del riesgo.

La hipótesis de la trampa alemana[editar]

Una tesis muy seguida se basa en que los alemanes, al decidir que Mata Hari les resultaba molesta, prepararon su muerte a manos del propio enemigo, tendiendo la trampa al contraespionaje francés para que la asociaran como un agente alemán. La jugada era perfecta: al enviar los alemanes un mensaje comprometedor y cifrado con una clave, de la que tenían constancia que sus enemigos ya disponían del método de descifrado, pero sabiendo que estos desconocían el sobreaviso alemán sobre este hecho, provocarían, como así sucedió, que las autoridades de París creyeran sin reparos en la veracidad de toda la información interceptada, por pensar que los alemanes la habían enviado confiados, cuando en realidad, lo habían realizado intencionadamente.

Hay que mencionar el nuevo escenario de guerra de inteligencia que suscitó este conflicto mundial. Numerosos mensajes eran enviados para confundir sobre las verdaderas intenciones del enemigo y movimiento de tropas. La lucha por conseguir claves y estar al tanto del cambio de ellas, provocó también auténticos quebraderos de cabeza. El mensaje hablaba de un agente alemán, el H21, que iría a París y que extraería cierta cantidad de dinero de un banco. La coincidencia de su regreso a Paris junto con la transferencia de los fondos bancarios, pese a que el dinero nunca llegó a sus manos, además de este envenenado radio-telegrama que fue captado en la capital francesa por la antena de radio dispuesta en la Torre Eiffel, sirvieron como pruebas principales de la culpabilidad de Mata Hari.

Chivo expiatorio[editar]

Mata Hari en la ficha de la policía.

Permaneció encarcelada durante meses antes de su fusilamiento, y tuvo contradicciones en los diferentes interrogatorios a los que fue sometida (era una persona acostumbrada a inventar su propia vida).

Según sus estudiosos, sirvió de chivo expiatorio ante la opinión pública por los fracasos de Francia en el frente de guerra (una parte de la opinión pública estaba en su contra por su vida fácil y licenciosa durante una época de penurias).

Es sabido que cuando fue apresada, requirió que le concedieran tiempo para asearse y que llegó a mostrarse desnuda ante los ojos de sus captores, con la excusa de ofrecerles bombones en un casco prusiano que un general alemán le había regalado años atrás. Este atrevimiento y muestra de contactos con amantes enemigos, en plena época de guerra, muestran a Mata Hari con la actitud propia del mito que representaba, como si tuviese la seguridad de que sus contactos en la altas esferas la harían intocable. Estos hechos, entre otros, constan en el acta del juicio que no fue revelada hasta bien entrada la década de 1950.

La acusación de haber sido la causante de la pérdida de miles de vidas y ajusticiada por ello, puede ser tomada como una acción de distracción propia de tiempos difíciles, en un momento en que era habitual que cientos de jóvenes franceses fueran ejecutados en el frente, por deserción. Había batallas con cifras de cientos de miles de muertos y en los que el ejército vencedor había tenido un número de bajas solo algo menor. Eran, con cierta frecuencia, auténticas carnicerías humanas, que inundaban las trincheras con restos de cuerpos humanos tras la enésima explosión, por lo que se pedían soluciones expeditivas ante cualquier atisbo de culpabilidad.

Uno de sus biógrafos dice que el mito vivo que ella representaba en su tiempo, y la limitada repercusión dramática y directa de la guerra en la capital parisina, creó en ella una actitud psicológica poco consciente, como para que no se diera cuenta de lo peligroso que era lo que estaba haciendo, pensando que siempre tendría la ayuda de sus amantes, muchos de ellos en altos cargos políticos.

La leyenda[editar]

Maud Allan como Salomé con la cabeza de San Juan Bautista. Allan era una imitadora casi perfecta de Mata Hari

Muerta a los 41 años en 1917, Mata Hari sigue siendo un personaje de leyenda. Pese a la distancia en el tiempo, pocos son los acercamientos a su persona que la dibujan claramente como era en realidad. Para unos una mujer anormal que estaba dispuesta a todo para poder seguir viviendo en el lujo y para otros una mujer inconsciente que fue víctima de circunstancias difíciles.

«No sé si en el futuro se me recordará, pero si así fuera, que nadie me vea como a una víctima sino como a alguien que nunca dejó de luchar con valentía y pagó el precio que le tocó pagar», podría haber dicho Mata Hari sin imaginar siquiera que acabaría convirtiéndose en una leyenda. En su novela La espía (2016), Paulo Coelho ahonda en su vida. Mata Hari se ha convertido en un icono por enfrentarse a los cánones de su época y luchar por ser una mujer independiente y libre en un mundo convulso.

Cultura popular[editar]

Véase además[editar]

Referencias[editar]

Citas[editar]

  1. Mujeres Riot, Mata Hari, último acceso el 07/08/2010.
  2. Enciclopedia Británica: «300 mujeres que cambiaron el mundo.» (en inglés)

Bibliografía[editar]

  • Bragance, Anne (1995). Mata-Hari, la poudre aux yeux. Éditions Belfond (ISBN 2-7144-3299-9)
  • Dumarcet, Lionel (1999). L'affaire Mata-Hari. Éditions de Vecchi, coll. «Grands procès de l'Histoire» (ISBN 2-7328-2950-1)
  • Howe, Russel Warren (2007). Mata-Hari innocente!. Éditions de l'Archipel (ISBN 978-2-84187-577-1)
  • Kupferman, Fred (2005). Mata Hari: songes et mensonges. Bruselas; Éditions Complexe, coll. «Historiques» n° 138
  • Leblanc, Michel (1974). L'ennemi de Mata-Hari. France-Empire.
  • Loubier, Jean-Marc (2000). Mata Hari, la sacrifiée. Éditions Acrople (ISBN 2-7357-0192-1)
  • Verlichak, Carmen (1996). Las diosas de la Belle Époque y de los 'años locos'. Buenos Aires: Editorial Atlántida (ISBN 950-08-1599-0)

Enlaces externos[editar]