Historia del Euskaltel-Euskadi

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El Euskaltel-Euskadi fue un equipo ciclista español dependiente de la Fundación Ciclista Euskadi-Euskadiko Txirrindularitza Iraskundea, siendo el proyecto para el que se creó dicha institución en 1993. La formación permaneció en activo desde 1994 hasta 2012, primero con su denominación original Euskadi y desde septiembre de 1997 incorporando en su nombre a la empresa Euskaltel, que sería su patrocinador principal hasta la disolución de la escuadra; el resto del presupuesto procedía de la Fundación Euskadi, a través de las aportaciones de instituciones públicas (Gobierno vasco y las tres diputaciones forales vascas, especialmente la vizcaína, impulsora inicial del proyecto), empresas colaboradoras (caso de Orbea, que se mantuvo desde el principio hasta el final) y socios particulares.

La singularidad del equipo radicó en que todos sus corredores eran originarios del País Vasco, Navarra o País Vasco francés, o habían formado parte de las categorías inferiores de algún equipo de los territorios antes mencionados (el Euskadi al que hacía referencia el nombre del equipo, cuyo maillot incluyó en ocasiones la leyenda Pays Basque).[1]​ En ese contexto, y siendo uno de los objetivos de la formación dar la oportunidad de debutar como profesionales a jóvenes procedentes de la cantera vasco-navarra (especialmente los provenientes de su filial Olarra/Orbea), sus corredores solían obtener mejores resultados en pruebas con dificultades montañosas.

Inicialmente un equipo modesto, desde 2001 compitió en la máxima categoría UCI del momento, primero en la conocida como Primera División y después como UCI ProTeam (con acceso al circuito de élite ProTour, posteriormente WorldTour), pudiendo así participar en las principales carreras del calendario. El creador y máximo responsable del proyecto a lo largo de su existencia fue Miguel Madariaga, mientras que la gestión deportiva pasó por distintas etapas en las que actuaron como principales directores Txomin Perurena (quien dirigió al equipo en sus difíciles comienzos, marcados por la incertidumbre económica), Julián Gorospe (el director con el que llegaron las primeras victorias en la Vuelta a España y el Tour de Francia, así como el ascenso a Primera, con el proyecto consolidado gracias al patrocinio de Euskaltel) e Igor González de Galdeano (encargado de renovar la plantilla, y bajo cuya tutela se obtuvieron los mejores resultados de la escuadra en clasificaciones generales de las tres grandes vueltas).

Entre los ciclistas que pasaron por sus filas destacaron por sus logros Roberto Laiseka (una etapa en el Tour y tres en la Vuelta, siendo el primer corredor de la escuadra en ganar en ambas citas), Iban Mayo (Vuelta al País Vasco, Dauphiné Libéré y una etapa en el Tour), Haimar Zubeldia, Íñigo Landaluze (Dauphiné Libéré), Aitor González (Vuelta a Suiza), el campeón olímpico Samuel Sánchez (Zúrich y País Vasco, además del maillot de la montaña del Tour y podio y etapa en Tour y Vuelta), Igor Antón (cuatro etapas en la Vuelta, incluida la del regreso de la ronda a Bilbao, y otra en el Giro de Italia), Mikel Nieve (sendas etapas en Vuelta y Giro) e Ion Izagirre (una etapa en el Giro). Además, pasaron por sus filas jóvenes que después lograrían buenos resultados en otros equipos, como Igor y Álvaro González de Galdeano, Joseba Beloki o Aitor Osa, además de ser en el año de su estreno el último equipo en que militaría un ya veterano Peio Ruiz Cabestany.

En el momento de la disolución de la escuadra Euskadi era el segundo patrocinador con más años en las carreteras a nivel mundial (19),[2]​ solo superado por el belga Lotto (27); en esa última temporada había sido el equipo en activo que durante más años había mantenido el mismo nombre (15).

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Índice

Inicios[editar]

Creación[editar]

El sueño de Pradera y Madariaga[editar]

Vista de la ciudad francesa de Lourdes, donde al paso del Tour de Francia se gestó el proyecto de Pradera y Madariaga que daría lugar a la Fundación y su equipo.

La historia del equipo se remonta a inicios de la década de 1990: José Alberto Pradera, entonces diputado general de Vizcaya, solía acudir a los alrededores de Lourdes para presenciar el Tour de Francia con Miguel Madariaga (chófer de la Diputación, además de masajista y mánager del equipo aficionado Beyena) y otros amigos. En la primera de esas visitas Pradera, aficionado al ciclismo, quedó especialmente impresionado por el PDM neerlandés, cuyos ciclistas y auxiliares se encontraban en la misma brasserie que ellos; después, charlando en una terraza, planteó a Madariaga la creación de una formación propia que pudiera disputar el Tour.[4][2][5]

En las sucesivas visitas anuales Pradera fue desarrollando la idea de crear un nuevo equipo ciclista profesional vasco, compuesto por corredores de la zona y con una estructura similar a la de un club: los aficionados vascos se convertirían en socios que aportarían una cuota anual para el sostenimiento económico del proyecto. En el Tour de 1992 el diputado general quiso consultar su opinión a Manolo Saiz, director de la puntera escuadra ONCE: el cántabro se mostró escéptico sobre la viabilidad de un modelo inédito en el ciclismo, pero Pradera y Madariaga se agarraron a su sentencia final (“Si en algún sitio puede salir adelante es en Euskadi”) y se embarcaron en la gestación del nuevo proyecto.[4][2][5]

Durante el siguiente año Pradera y Madariaga fueron trabajando en la idea, participando también en dicho desarrollo el jefe de prensa de Pradera en la Diputación vizcaína, Juan Carlos Urrutxurtu, otro apasionado del ciclismo.[6]​ Hablaron entre otros con el periodista guipuzcoano Jaime Ugarte, presidente de la Federación Vasca y director de las carreras organizadas por El Diario Vasco: la Vuelta al País Vasco y la Clásica de San Sebastián, así como el espectáculo polideportivo de las Seis Horas de Euskadi.[2]

El 17 de junio de 1993 se creó, bajo el nombre de Fundación Ciclista de Euskadi, una fundación privada con personalidad jurídica propia y con independencia de actuación, sin ánimo de lucro, con la intención de fomentar, promocionar y divulgar el ciclismo y la cantera vasca. Según se detallaba en sus estatutos, podrían correr en el equipo ciclistas nacidos en los territorios históricos de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava o Navarra, así como aquellos ciclistas foráneos que hubieran militado en categorías inferiores en un equipo de alguno de los territorios antes mencionados.[7]

Construcción: fichajes y disensiones internas[editar]

Palacio de la Diputación Foral de Vizcaya, en Bilbao. El diputado general José Alberto Pradera fue uno de los principales impulsores del proyecto.

Al paso del Tour de Francia 1993 por Andorra a mediados de julio, Pradera y Madariaga se desplazaron al principado para sondear a diversos ciclistas profesionales y tentarles para que integraran, junto a jóvenes procedentes de aficionados, la primera plantilla del nuevo equipo profesional de la Fundación Euskadi para 1994. El escepticismo entre los corredores sobre las posibilidades de que el proyecto que se les planteaba saliera adelante fue la nota dominante en dichas conversaciones.[2]

Ya de vuelta, el 31 de julio (día de San Ignacio de Loyola, patrón de Guipúzcoa y Vizcaya) tuvo lugar en la sede de la Diputación Foral de Vizcaya una reunión para la que Pradera convocó entre otros a Marcos Guerediaga (presidente de la S. C. Amorebieta), José Luis Ibáñez Arana (expresidente de la RFEC, y candidato a presidir la Fundación) y Madariaga (quien estaba previsto que fuera uno de los consejeros). Posteriormente se distribuyeron 25.000 cartas entre particulares y empresas con el objetivo de reunir apoyo para el proyecto, pero pese a la buena acogida de la iniciativa fue difícil recaudar fondos para el proyecto.[2]

El primer ciclista que se comprometió con el proyecto fue el veterano Juan Carlos González Salvador (Eldor-Viner), y posteriormente harían lo propio Pello Ruiz Cabestany (Gatorade) y Xabier Usabiaga (CLAS-Cajastur). Cabestany, quien se había planteado retirarse ese mismo año tras un alarga carrera como profesional, fue convencido por Jaime Ugarte, miembro de la junta gestora,[8]​ para que continuara al menos un año más en activo integrado en las filas del debutante equipo vasco.[9]​ De forma paralela a esas contrataciones se produjeron desavenencias entre los responsables, al considerar algunos (como Madariaga) que en casos como el de Cabestany se estaban ofreciendo sueldos desorbitados.[2]

Con los primeros contratos con ciclistas profesionales procedentes de otros equipos ya firmados, y durante una comida celebrada en las faldas del puerto de Autzagane, Ugarte llegó a un acuerdo con Txomin Perurena para que fuera el director deportivo del equipo; su segundo director sería José Luis Laka, director del equipo aficionado Café Fortaleza (anteriormente Beyena) que gestionaba Madariaga.[2]

Sin embargo, al comprobar las dificultades económicas tanto Ugarte como Ibáñez Arana abandonaron la iniciativa del proyecto, mientras seguían embarcados en ella Urrutxurtu, los hermanos Miguel y Javier Madariaga, Guerediaga y Julián Eraso (organizador de la Bicicleta Vasca). En la siguiente reunión, Pradera asignó la presidencia de la Fundación Euskadi a Miguel Madariaga.[2]

Perurena se desplazó en septiembre a Cataluña, donde estaba teniendo lugar la Volta, para tratar de encontrar nuevos corredores con experiencia profesional, especialmente alguien que pudiera ejercer como jefe de filas.[10]​ Perurena se encontró con problemas para cumplir su objetivo, ya que al escaso presupuesto y la limitación de la propia filosofía se sumaba que los principales corredores vascos ya estaban comprometidos para la siguiente temporada. Se realizaron sendas ofertas a Iñaki Gastón y Fede Etxabe (ambos ciclistas del CLAS-Cajastur que terminaban contrato),[11]​ pero los dos corredores vizcaínos terminaron renovando para integrarse en la potente fusión Mapei-CLAS;[12]​ el propio Gastón había reconocido que no le satisfacía unirse al modesto proyecto vasco al contar con mejores ofertas tanto en el plano económico como en el deportivo.[13]​ En esa tesitura, el principal objetivo de Perurena durante su visita a la ronda catalana fue la contratación de Javier Murguialday (Amaya Seguros).[14]​ A mediados de octubre ya estaba confirmada la plantilla.[15]

La consejería de Cultura del Gobierno vasco, en una orden fechada el 23 de septiembre y publicada en el boletín oficial del 7 de octubre, reconoció e inscribió a la Fundación Ciclista de Euskadi. La primera junta quedó compuesta por Miguel Madariaga como presidente y su hermano Javier (presidente de la Federación vizcaína) como vicepresidente, mientras que entre los vocales figuraban entre otros Guerediaga, Eraso y el exciclista Paco Galdós, además de Ugarte, su colaborador Enrique Erentxun e Ibáñez Arana.[16]

Presentación en Aránzazu y presupuesto inicial[editar]

La presentación oficial del proyecto tuvo lugar el 30 de septiembre en Bilbao; en ese momento contaba con 3.021 socios (siendo la cuota anual de 5.000 ptas para los menores de 21 años y de 10.000 ptas para los mayores), 30 empresas fundadoras (que aportaban un millón cada una) y 350 empresas colaboradoras (100.000 ptas cada una).[17]​ Entre quienes ya se habían hecho socios figuraban unos por entonces preadolescentes Igor Antón y Amets Txurruka.[18]​ El logotipo de la Fundación Euskadi consistiría en tres conos rojos tumbados (con el vértice a la izquierda y la base a la derecha) entre los que se intercalaban dos conos verdes de menor tamaño e idéntida disposición, todo ello sobre un fondo blanco, coincidiendo así sus colores (rojo, verde y blanco) con los de la ikurriña.

Santuario de Aránzazu, donde tuvo lugar la presentación del primer equipo del Euskadi el 6 de diciembre de 1993, tras unos días de convivencia en sus alrededores de Urbía.

El presupuesto anunciado en diciembre para su primera temporada era de 180 millones de pesetas (325 millones si se sumaba el valor de los vehículos, prendas, bicicletas y demás material cedidos por las empresas colaboradoras).[19]​ El directivo Juan Carlos Urrutxurtu declaró que la Fundación había cubierto el 70% de dicho importe, a través de la aportación de sus 3.450 socios y 720 empresas y comercios del entorno.[20]​ El presupuesto efectivo de la escuadra sería finalmente de 127 millones de pesetas, prácticamente lo reunido hasta entonces.[21]

El exdirector del extinto equipo amateur Cajamadrid intentó emular ese novedoso modelo de financiación para crear un equipo profesional madrileño,[22]​ y la Junta de Castilla y León estudió un proyecto similar en su comunidad autónoma.[23]​ Sin embargo, al contrario que en el caso vasco ninguno de estos otros planes de crear un equipo ciclista mediante suscripción popular llegó a hacerse realidad.

La primera presentación del equipo bautizado como Euskadi se realizó en el Santuario de Aránzazu el 6 de diciembre de 1993.[24]​ La plantilla, que posó para los medios de comunicación pese a no contar aún con el maillot y el resto de la equipación,[19]​ estaba compuesta por un total de 15 ciclistas: siete ya profesionales procedentes de otros equipos (destacando entre ellos los veteranos Ruiz Cabestany, Murguialday y González Salvador) y una mayoría de ocho ciclistas neoprofesionales procedentes del campo amateur, como Agustín Sagasti, Roberto Laiseka o Íñigo Cuesta. El equipo no realizó una concentración invernal al uso, permaneciendo en su lugar una semana juntos en la sierra de Urbía (donde está Aránzazu) para conocerse antes de la presentación; aunque no estaba previsto, los propios ciclistas decidieron animados por el buen tiempo salir a entrenar durante los días que duró la estancia.[23]​ La combinación de ciclistas muy veteranos en la parte final de sus carreras y debutantes procedentes del campo amateur, algunos de los cuales habrían tenido que continuar como aficionados o colgar la bicicleta de no ser por el nuevo proyecto, supondría un reto difícil para el director Txomin Perurena.[25]

Con un potencial económico y deportivo incierto, su meta en ese primer año sería realizar un papel digno.[26]​ El objetivo se centraría en las carreras vascas y en realizar una buena participación en la Vuelta a España,[27]​ la primera de las tres grandes vueltas del calendario y única en la que podrían participar ese año,[28]​ para sumar puntos de cara a obtener una invitación para la Clásica de San Sebastián.[17]​ En ese sentido, Perurena ya había avisado a los aficionados vascos en la primera presentación de que dadas las limitaciones del equipo no debían pensar en objetivos fuera de su alcance como disputar el Tour de Francia o protagonizar hazañas y victorias espectaculares, destacando además que el primer año debía ser de asentamiento y su calendario sería el nacional.[29]

El Euskadi de Txomin Perurena[editar]

En 1994 dio sus primeras pedaladas el equipo profesional con el nombre Euskadi, con Txomin Perurena como director deportivo. La equipación de la modesta formación en esos primeros años constaba de un culote negro y un maillot tricolor con los colores del icono de la Fundación Euskadi (rojo, verde y blanco), los mismos que los de la ikurriña.

Esta primera etapa del equipo surgido por sucripción popular y un halo romántico-identitario estuvo caracterizada por las limitaciones económicas y deportivas del proyecto: las dificultades presupuestarias fueron constantes, las contrataciones se limitaban a ciclistas muy veteranos o a jóvenes debutantes sin experiencia, el calendario se circunscribía prácticamente a las carreras nacionales y las salidas al extranjero eran fundamentalmente a modestas pruebas de Portugal, las victorias eran contadas y en general en carreras de escaso renombre, y la actuación de sus corredores en las citas de primer nivel a las que era invitado para competir junto a los equipos punteros del pelotón se limitaba en buena parte a intentar alguna fuga lejana como forma de buscar el triunfo. En ese contexto, la situación económica de la formación llegó a ser tan acuciante que el mánager general Miguel Madariaga estuvo cerca de ingresar en prisión y el equipo estuvo cerca de desaparecer, mientras el entusiasmo inicial de socios y aficionados decaía.[3][30]

Por otra parte, las decisiones sobre a qué ciclistas del campo amateur vasco-navarro se les daba la oportunidad de pasar al profesionalismo con el equipo (y, por ende, a quiénes no) resultaron motivo de polémica y tensiones territoriales, dado que desde ciertos sectores del ciclismo vasco se criticaba al equipo de Madariaga que a la hora de realizar algunas contrataciones habría primado la provincia de origen del corredor más que sus méritos deportivos.[30]

1994[editar]

Unos días antes del estreno de la escuadra en el pelotón profesional durante la Challenge de Mallorca, el equipo se concentró en Mallorca con ausencia de Xabier Usabiaga por una cardiopatía.[31]​ En este marco, no alcanzó podio alguno, aunque la formación trataría de alcanzar el palmarés sin éxito en la Vuelta a Andalucía.[32]​ El primer ciclista del equipo en subir a un podio fue Roberto Laiseka en las metas volantes del Trofeo Comunidad Foral de Navarra.[33]​ lo mismo ocurrió en la Bicicleta Vasca[34]

La primera victoria del equipo la conquistó el debutante Agustín Sagasti al ganar el sector matinal de la quinta y última etapa de la Vuelta al País Vasco.[35]​ El equipo debutó ese mismo año en la Vuelta a España, donde Íñigo Cuesta fue el mejor clasificado al terminar 15º en la general.[36]​ Por otro lado, en la última etapa de la Vuelta a los Valles Mineros Sagasti fue atropellado y quedó discapacitado.[37]

La segunda victoria del equipo llegó en agosto cuando Juan Carlos González Salvador ganó la última etapa del Trofeo Castilla y León, con su compañero Javier Palacín segundo.[38]​ En el transcurso del año la escuadra dio además la oportunidad de estrenarse como profesional a Ibon Ajuria.[39]

Al finalizar la temporada se retiró Peio Ruiz Cabestany tras alcanzar un séptimo puesto en la Clásica de San Sebastián,[40]​ que se sumó a las de los veteranos Javier Murguialday y Rubén Gorospe.[41]

Durante este primer año, Madariaga hizo públicos los problemas económicos de la escuadra que inclusive, lo llevó a empeñar algunos de sus bienes, aunque igual quedaría una deuda de 10 millones de pesetas.[3]

1995[editar]

En 1995 la plantilla se amplió hasta llegar a 18 ciclistas, incluyendo tres ciclistas procedentes de otros equipos: Álvaro González de Galdeano y Asier Guenetxea del Artiach, y Roberto Lezaun desde el Festina. Entre los cuatro neoprofesionales procedentes del campo aficionado figuraban Igor González de Galdeano y Aitor Osa.[42]​ La presentación volvió a celebrarse en el Santuario de Aránzazu, y en ella se confirmó a Íñigo Cuesta como líder de la formación.[43]​ El coste total de la plantilla para esa segunda temporada se cifró en 250 millones de pesetas.[44]

El equipo inició la temporada con sus corredores tratando de meterse en fugas para estrenar el casillero de victorias. Así, Julián Barcina e Ibon Ajuria estuvieron escapados en la Vuelta a Andalucía, pero fueron alcanzados mediada la etapa cuando ascendían el puerto de Axarquía.[45]​ La primera victoria de esa segunda temporada no llegaría hasta finales de abril: César Solaun ganó una etapa de la Vuelta a los Valles Mineros, en una escapada en solitario de 120 km en la que llegó a contar con una ventaja de doce minutos para llegar finalmente a la meta situada en La Felguera con uno de renta.[46]

Días antes de esa victoria, en la Vuelta al País Vasco disputada en casa, el debutante Igor González de Galdeano fue uno de los protagonistas de la atípica segunda etapa: junto a Duclos-Lassalle alcanzó a los dos italianos (Piccoli y Miceli) que iban en cabeza de carrera, pero ya en las calles de su Vitoria natal lanzó el esprín por la victoria de etapa en el que fue superado por el francés; el desentendimiento del pelotón hizo que los fugados pasaran a ocupar los primeros puestos de la general.[47]​ Sin embargo, al día siguiente camino a La Arboleda la ONCE dirigida por Manolo Saiz impuso su ley y dio un vuelco a la clasificación, desapareciendo así de los primeros puestos los hombres que habían protagonizado la jornada anterior, incluido el propio Galdeano.[48][49]​ El modesto equipo local tuvo finalmente unos resultados discretos, en una edición que acogió a las principales figuras del pelotón:[50]Zülle, Jalabert, Rominger y Berzin coparon, en ese orden, los cuatro primeros puestos de la general.[51]

Ya en el mes de mayo, Íñigo Cuesta tuvo un papel destacado en la Vuelta a Asturias. El burgalés fue tercero en la cronoescalada al Naranco con que dio inicio de la carrera, a 28 s del ganador Miguel Indurain y 2 s por detrás del segundo clasificado Beat Zberg.[52]​ Dos días después, en los Lagos de Covadonga, cedió tiempo respecto a Andrea Chiurato y Zberg peró sobrepasó en la general a Indurain, que tuvo una mala jornada.[53]​ En la penúltima jornada, la etapa reina con final en el Alto del Acebo, se mantuvo con los favoritos hasta la parte final (donde saltaron el ganador de etapa Indurain y el a la postre líder Zberg), lo que le sirvió para subir a la segunda posición en la general.[54]​ Tras una última etapa sin cambios, Cuesta terminó segundo en la general a 1 min 10 s de Zberg y un segundo por delante de Indurain, con quienes compartió el podio final de Oviedo.[55]

Como ya ocurriera el año anterior, la escuadra volvió a quedarse sin lograr una victoria y apeado de los puestos de honor en la Bicicleta Vasca, en una edición marcada por la tensión en el seno del equipo Gewiss: Berzin y Frattini terminaron primero y tercero en la general (separados por cinco segundos y con una victoria de etapa cada uno, en el Santuario de Oro y en Arrate respectivamente), después de que el gregario italiano insultara a su jefe de filas ruso al entender que este le había usurpado la etapa alavesa.[56][57]​ Sin victorias en las carreteras vascas ante su afición, los mejores momentos de la temporada llegaron en distintas carreras de Portugal de la mano de Guenetxea, quien ganó dos etapas de la Vuelta al Algarve,[58]​ así como una etapa del G. P. Jornal de Noticias.[59]

El equipo se presentó a la Vuelta a España liderado por su jefe de filas Íñigo Cuesta, que había preparado la cita a las órdenes del doctor Sabino Padilla.[60]​ Sin embargo, Cuesta se cayó en la sexta etapa, camino a Zamora, y tras no encontrarse bien en los días siguientes terminó retirándose de la ronda española.[61]​ Cuesta, quien antes de la Vuelta había sido incluido en la preselección española para el Mundial,[62]​ no formó parte finalmente de la selección que disputó la cita de Duitama (Colombia).[63]

La temporada estuvo no obstante marcada por las dificultades económicas. El hasta entonces diputado general de Vizcaya y fundador del equipo, José Alberto Pradera, no se presentó a la reelección tras haber cumplido dos mandatos y después de las elecciones forales de mayo fue sustituido al frente de la Diputación Foral de Vizcaya por Josu Bergara. Si bien Bergara mantuvo los compromisos adquiridos por su antecesor, su entusiasmo con el proyecto era menor que el de Pradera. La escuadra corrió así riesgo de desaparecer, especialmente cuando las informaciones sobre la deuda del equipo con la Hacienda foral vizcaína llegaron a las Juntas Generales; el mánager general Miguel Madariaga estuvo cerca de entrar en prisión. Sin embargo, finalmente la Diputación vizcaína, por medio del teniente de diputado general José Luis Bilbao, acordó conceder un crédito puente al equipo, gracias al cual logró sobrevivir.[2]​ Pese a la dramática situación, los patrocinadores desde la fundación del proyecto (Etxeondo, Astore, Insalus, Orbea, etc.) mantuvieron su fidelidad al proyecto.[2]

Al término de la temporada el prometedor Íñigo Cuesta pasó a la ONCE dirigida por Manolo Saiz y liderada por Alex Zülle y Laurent Jalabert.[64]​ La Fundación vio también cómo se salía de su órbita el prometedor ciclista aficionado Roberto Heras: el joven escalador bejarano había corrido hasta entonces en el Café Fortaleza (que actuaba como filial de facto del Euskadi) tras haber sido contratado por José Luis Laka (a su vez director auxiliar del Euskadi), pero para la siguiente temporada se marchó a la estructura Kelme, con la que acabaría debutando como profesional tres años después.[65]

1996[editar]

El equipo incorporó para la nueva temporada a David García Markina, proveniente del Banesto. El navarro había sido una de las revelaciones de la Vuelta a España 1995,[66]​ finalizando séptimo en la clasificación general. Esa actuación, además de valerle la posibilidad de acudir al Mundial de Duitama como miembro de la selección española a petición de Miguel Indurain,[63]​ hizo que Banesto y Euskadi iniciaran una pugna por hacerse con sus servicios, llegando a realizarle el equipo vasco una oferta millonaria.[67]​ Del gusto de Txomin Perurena,[68]​ y representado por un Antonio Vaquerizas en conflicto con los rectores del Banesto,[69]​ finalmente decidió incorporarse al Euskadi,[70]​ donde tendría la vitola de jefe de filas.[71]​ El ciclista navarro llegó acompañado de Óscar López Uriarte.[72]​ Aunque llegó a publicarse que el veterano Fede Etxabe ficharía también por el equipo,[73]​ el acuerdo no llegó a producirse y El Potro de Kortezubi hizo su última temporada en el Mapei. Al margen de los fichajes de García Markina y López Uriarte, las otras cuatro incorporaciones seguían la política habitual del económicamente limitado conjunto vasco al tratarse de jóvenes a los que se daba la oportunidad de debutar como profesionales.[74]

En la Vuelta al País Vasco su líder David García aguantó con los mejores en las primeras etapas en línea,[75]​ pero tras la contrarreloj final en Orio descendió hasta el puesto 21º.[76]​ El equipo luchó sin éxito por una victoria de etapa a través de una fuga de largo recorrido, siendo su principal tentativa la protagonizada por Álvaro González de Galdeano camino a Vitoria.[77]

El mes de mayo se inició con una nueva victoria de Asier Guenetxea en Portugal, al adjudicarse una etapa de la Vuelta al Alentejo.[78][79]​ Pocos días después, y también en tierras lusas, se produjo la victoria de Igor González de Galdeano en una etapa del G. P. Sport Noticias.[80]​ Álvaro González de Galdeano completó esa buena racha de resultados en mayo ganando una etapa de la Vuelta a Asturias.[81]​ La escuadra se adjudicó asimismo la contrarreloj por equipos de la Vuelta a La Rioja.

En la Bicicleta Vasca disputada en junio sus corredores volvieron a quedar fuera de los puestos de honor en la clasificación general.[82]​ Lo más destacado de su participación fue el segundo lugar logrado por Ibon Ajuria en el sector matinal de la cuarta jornada: provocó una fuga de tres corredores (Elli, Castelblanco y él mismo) que se jugaron la victoria de etapa en Abadiano (colindante a su Izurza natal), imponiéndose con claridad Elli.[83]

El equipo tuvo una destacada actuación en el Campeonato de España Contrarreloj al firmar un doblete con Iñigo González de Heredia como campeón y Álvaro González de Galdeano como subcampeón.[84]

El Euskadi se presentó en la Vuelta a España con graves dificultades económicas; a ello se sumaba un plantel de escaso nivel competitivo, con lo que la escuadra siguió sin conocer la victoria en la Vuelta.[85]​ Así, lo más destacado fue una larga fuga protagonizada por el joven Igor González de Galdeano en una de las etapas llanas, siendo neutralizado por un pelotón que decidiría la victoria de etapa al sprint;[86]​ la prioridad de los ciclistas del equipo, según confesó su hermano y compañero Álvaro, era hacer visible su maillot y patrocinadores.[87]​ La Vuelta estaba dominada por la ONCE de Manolo Saiz, que tras el paso por los Pirineos encabezaba la general con Alex Zülle y Laurent Jalabert, primero y segundo respectivamente, con Laurent Dufaux (Festina) en tercera posición y a cinco minutos de su compatriota; sin embargo, los hombres de Saiz se vieron entonces súbitamente indispuestos por lo que fue explicado como una intoxicación.[88]​ Esa circunstancia fue aprovechada por Dufaux en la etapa de Ávila para fugarse en busca del liderato: un Zülle sin compañeros (todos ellos cedieron más de 25 minutos cada uno ese día) recibió la ayuda de varios equipos (incluido el Euskadi) y logró mantener el liderato, mientras que el ganador de etapa Dufaux quedó segundo en la general gracias al hundimiento de Jalabert, que bajó hasta la vigésima posición.[89][90]Miguel Moreno llamó "mercenarios" a aquellos equipos que como el Euskadi habían trabajado a favor de la ONCE. Durante el transcurso de la ronda española se llegó a publicar que la empresa Porcelanatto entraría como patrocinador,[91]​ aunque la operación no llegó a concretarse.

Ya en octubre Iñaki Aiarzaguena ganó el Memorial Manuel Galera, atacando a sus tres compañeros de fuga en la última ascensión a La Malahá para llegar así con 39" de renta a la meta situada en Armilla.[92]​ El zaldibartarra acudió pocos días después al Mundial de ruta disputado en Lugano con la selección española,[93]​ con la misión de trabajar como gregario en las primeras vueltas,[94]​ abandonando la prueba en la vuelta doce (a tres para el final).[95]

En la parte final de la temporada se confirmó la continuidad de la escuadra en el pelotón gracias al apoyo de las tres diputaciones forales (de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava), aunque el equipo debería reducir sus gastos.[96]​ Por otra parte, Aitor Osa abandonó el equipo para pasar junto a su hermano Unai (procedente del campo aficionado) al Banesto, el equipo dirigido por el tándem Echávarri-Unzué que abría una nueva etapa tras la retirada de Miguel Indurain y el fichaje de Abraham Olano.[97]

1997[editar]

El equipo inició la temporada en América, donde participó en la Vuelta a México disputada en enero.[98]​ Ya en abril Bingen Fernández fue segundo en el Trofeo Comunidad Foral de Navarra, compartiendo podio con los también vizcaínos Mikel Zarrabeitia y David Etxebarria, ambos de la ONCE y con quienes había formado el trío que se disputó el triunfo al sprint.[99]

Las dificultades económicas del equipo y la necesidad de atraer a un patrocinador que garantizara su viabilidad hicieron que los corredores acudieran a la Vuelta al País Vasco especialmente presionados para lograr una victoria,[100]​ aunque esta no llegó. A mediados de la temporada la gravedad de la situación financiera de la escuadra era tal que llegó a no pagar los sueldos a sus empleados.[2]​ A finales de mayo se anunció que la empresa petrolífera Petronor salvaría al equipo aportando 25 millones de pesetas hasta final de temporada;[101]​ como consecuencia de este acuerdo, la escuadra sería renombrada como Euskadi-Petronor.[102]

Al tiempo que el futuro de la formación se decidía en los despachos, la plantilla logró sumar dos victorias a su palmarés: se impuso en la contrarreloj por equipos de la Vuelta a La Rioja, e Igor González de Galdeano ganó una etapa de la Vuelta a los Valles Mineros.[103]​ En la Bicicleta Vasca disputada en casa sus ciclistas se metieron en diversas escapadas en busca de una victoria de etapa, objetivo que no pudieron materializar.[104][105]César Solaun fue segundo en el Campeonato de España en ruta disputado en Melilla, al ser batido al sprint por su compañero de fuga José María Jiménez (Banesto); el alavés subió así al podio como subcampeón para recibir la medalla de plata.[106]

El 17 de junio la junta directiva de Euskaltel, una nueva compañía de telecomunicaciones participada por las instituciones vascas, aprobó su ingreso como patrocinador del equipo ciclista con una aportación de 26,5 millones de pesetas.[2]​ El contrato de patrocinio fue firmado por las dos partes el 1 de agosto y entró en vigor en septiembre,[107]​ coincidiendo con la disputa de la Vuelta a España, carrera en la que el equipo competiría renombrado ya como Euskaltel-Euskadi; el acuerdo evitó la desaparición de la escuadra, que había acumulado una deuda de 69 millones de pesetas.[108]​ El cambio de denominación tuvo también su reflejo en el maillot, que abandonó su tradicional diseño tricolor (blanco con detalles verdes y rojos, los colores de la ikurriña) por uno en el que predominaban el blanco y el azul de su nuevo patrocinador principal, completado con unos detalles en rojo y el logo tricolor de la Fundación. En un momento en que Euskaltel acababa de entrar en funcionamiento (no inició sus operaciones hasta octubre, un mes después de su aparición en los maillots), su entrada como patrocinador buscaba dar a conocer la nueva marca entre la sociedad vasca de cara al lanzamiento de los primeros servicios a clientes a lo largo del siguiente año; ocho años después, con la empresa ya consolidada en el mercado de telefonía, la propia Euskaltel se referiría en su memoria de 2005 a su todavía vigente patrocinio del equipo como "posiblemente el hito de mayor impacto y proyección social" desde su creación.[109]

Durante la Vuelta Álvaro González de Galdeano tuvo que abandonar al encontrarse aún convaleciente de la nefrolitiasis (con clínica de cólico nefrítico y hematuria macroscópica) que había sufrido días antes del inicio de la carrera.[110][111]​ A la conclusión de la ronda española la escuadra seguía sin estrenar su casillero de victorias en una gran vuelta. Por otra parte, en el Tour del Porvenir el equipo incluyó en su plantel a los jóvenes Txema del Olmo y Gorka Gerrikagoitia, procedentes del campo aficionado.[112]

Ya en octubre tuvo lugar un Mundial que se celebraba ese año en San Sebastián, donde el alavés Igor González de Galdeano corrió con la selección española en la prueba en línea. Dentro de la cita mundialista participó también Alberto Martínez, en su caso en la contrarreloj sub'23, sufriendo un fuerte accidente al impactar con un vehículo de la organización que le ocasionó una fractura de clavícula y un neumotórax.[113]

La Escalada a Montjuic fue la última carrera con Txomin Perurena como director deportivo del equipo, tras cuatro temporadas al volante.[114]​ La forma en la que produjo su relevo,[30]​ después de que hubiera dirigido a la escuadra en unos difíciles primeros años marcados por las estrecheces económicas en los que había actuado como un padre para los corredores,[115][116]​ motivó algunas voces críticas entre los aficionados, que años después seguirían calificando de "impresentable" lo ocurrido.[117]​ En cuanto a la plantilla, el Banesto fichó a Solaun para la siguiente temporada, mientras que Vitalicio Seguros hizo lo propio con Íñigo González de Heredia. En el capítulo de bajas se englobó también la no renovación de David García, tras dos temporadas decepcionantes; el navarro se fue junto a Heredia al equipo dirigido por Javier Mínguez.[118]

Euskaltel y Gorospe: crecimiento y éxitos[editar]

La llegada de Euskaltel como nuevo patrocinador principal a partir de la Vuelta a España 1997 dotó al equipo de una estabilidad económica hasta entonces inexistente. A cambio el nombre de la formación pasó a ser Euskaltel-Euskadi y se renovó el equipamiento e imagen en las vestimentas, aunque el logotipo tricolor de la Fundación Euskadi, que seguía siendo la propietaria de la escuadra, se mantuvo en el maillot. Por otro lado, en 1998 se designó como nuevo director deportivo al exciclista Julián Gorospe, en la que sería su primera experiencia al mando de un equipo profesional tras pasar por el amateur Olarra-Ercoreca.[119]

Bajo la dirección de Gorospe el equipo experimentó una profunda transformación que incluyó una mayor profesionalización. Se pasó de ser uno de los equipos más modestos del pelotón a ascender a la Primera División del ciclismo, debutando y convirtiéndose en un fijo en el Tour de Francia y consolidándose en la élite hasta convertirse una de las veinte escuadras que fueron incluidas en el UCI ProTour.

El equipo pasó a nutrirse mayoritariamente de ciclistas procedentes del Olarra/Orbea, formación controlada por Miguel Madariaga; los corredores procedentes de otras escuadras amateur a los que se les daba la opción de pasar a profesionales serían una minoría.

Durante los primeros dos años de Gorospe, el equipo continuó en la Segunda División, con algunas victorias de importancia como la de Roberto Laiseka en la etapa de la Vuelta a España 1999, en lo que fue el primer triunfo del equipo en una gran vuelta. Además, fue cantera de varios jóvenes valores como Igor González de Galdeano y Joseba Beloki.

En 1998 el equipo tendría su primera temporada completa con el nombre Euskaltel-Euskadi y un presupuesto de 250 millones de pesetas, procedente a partes iguales de su nuevo patrocinador principal Euskaltel y de la propia Fundación Euskadi. En esta etapa la Fundación puso en marcha otros proyectos como el Aula Pedágogica.[120]

La nueva andadura con Julián Gorospe como director deportivo empezó con una concentración en el enclave alavés de Barría,[121]​ a la que siguieron la presentación oficial en Vitoria y el debut en la Challenge de Mallorca.[122]​ El equipo, que se había reforzado ese invierno con los fichajes de Íñigo Chaurreau (Polti) y Ramontxu González Arrieta (Banesto), dio la alternativa a los neoprofesionales procedentes del campo aficionado Joseba Beloki, Alberto Martínez y Aitor Kintana;[123]​ a ellos se sumaba la confirmación como profesionales de los ya iniciados en la disciplina de la formación Txema del Olmo y Gorka Gerrikagoitia, así como la incorporación del joven Ángel Castresana tras haber debutado ya con el Estepona.[112]

En el Trofeo Comunidad Foral de Navarra Unai Etxebarria se hizo con las metas volantes.[124]​ Ya en la Vuelta al País Vasco el equipo intentó hacerse notar mediante alguna fuga en pos de una victoria de etapa: Roberto Laiseka e Iñigo Chaurreau lo intentaron en distintas jornadas, ambos sin éxito.[125][126]​ En una edición caracterizada por una gran participación,[127]​ los ciclistas del conjunto vasco volvieron a quedar fuera de las primeras posiciones de la clasificación general;[128]​ fue precisamente un excorredor del equipo, Íñigo Cuesta, quien se hizo con el triunfo final en una actuación alejada de su papel habitual como gregario dentro de la ONCE.[129]

Igor González de Galdeano ganó la Clásica de Sabiñánigo y una etapa de la Vuelta a Galicia.[130][131]​ Su hermano Álvaro ganó una etapa del G. P. Jornal de Noticias.[132]Unai Etxebarria ganó también en tierras lusas dos etapas de la Vuelta a Portugal.[133][134]

Rinero, en el Tour del Porvenir que ganó ante Txema del Olmo tras la debacle de Joseba Beloki bajando la Madeleine camino a Courchevel.

Txema del Olmo ganó una etapa del Tour del Porvenir, concluyendo asimismo segundo en la clasificación general, aunque a 5 min 06 s del ganador Christophe Rinero (Cofidis).[135]​ Su compañero Beloki era el líder de la carrera cuando en la última etapa, disputada en los Alpes, se quedó prácticamente helado bajando una nevada La Madeleine y perdió sus opciones de ganar mientras su rival y a la postre vencedor Rinero enfilaba la subida final a Courchevel,[136]​ concluyendo finalmente quinto en la general (a 16 min 38 s).[135][137]

En la Vuelta a España, Álvaro González de Galdeano terminó séptimo en la general,[138]​ logrando así la mejor clasificación de un ciclista del equipo en la ronda española. Esa buena posición del vitoriano, que llegó a marchar en el grupo de favoritos durante algunas de las principales etapas de montaña, protagonizó la participación del conjunto en la ronda española.[139]​ En la primera etapa, disputada bajo un intenso calor en Córdoba, los dos hermanos Galdeano protagonizaron un intento de fuga conjunto al que posteriormente se sumaron otros corredores, en una tentativa que fue no obstante alcanzada por el pelotón a menos de un kilómetro de meta.[140][141]

Con la financiación del equipo garantizada por dos temporadas más, el principal reto consistía en mantener a sus ciclistas más prometedores ante el interés de otras escuadras,[142]​ especialmente los hermanos Igor y Álvaro González de Álvaro, ambos con contrato en vigor pero con ofertas de otros equipos.[143]​ Finalmente los hermanos Galdeano ficharon por el Vitalicio Seguros de Javier Mínguez.[144]

En la parte final de la temporada se produjo un deterioro en las relaciones entre Abraham Olano y el Banesto, formación con la que acababa contrato. El ciclista guipuzcoano, que había sido campeón del mundo en ruta en 1995 y había logrado ese año imponerse en la Vuelta a España y proclamarse campeón del mundo contrarreloj, inició negociaciones con la ONCE dirigida por Manolo Saiz, pero una serie de divergencias económicas bloquearon el proceso, haciendo que otros equipos se interesaran. Entre los posibles interesados figuraba el Euskaltel-Euskadi,[145]​ a pesar de que el caché de Olano, uno de los corredores más cotizados del pelotón internacional, era excesivo para el conjunto vasco tanto en lo económico como en lo deportivo. Finalmente Olano llegó a un acuerdo con la ONCE,[146]​ donde militaría durante cuatro temporadas hasta su retirada en 2002.[147]

Jean-Marie Leblanc, director del Tour de Francia, dio a Madariaga una lista de requisitos para ser invitado.

Madariaga viajó al Tour de Francia para reunirse con el director de la ronda gala, Jean-Marie Leblanc, y manifestarle su deseo de que el equipo fuera invitado a participar en un futuro por la organización. Leblanc le contestó que debían cumplir para ello con una serie de requisitos, y le dio una lista con los pasos que debían dar para llegar a los estándares exigidos, fundamentalmente en lo relativo a infraestructura y logística (la adquisición de autobuses propios, por ejemplo). A su regreso el mánager general se entrevistó con José Luis Bilbao, teniente de diputado general vizcaíno, para exponerle la situación; según comentaría Madariaga años después, la Diputación vizcaína "echó el resto" para cumplir el objetivo.[4]

1999[editar]

El equipo contaba con 290 millones de pesetas de presupuesto, proviniendo el 70% del mismo de Euskaltel.[148]​ Los cinco nuevos miembros de la plantilla eran todos neoprofesionales, tres de ellos procedentes del Olarra-Ercoreca.[149]​ El equipo fue invitado por primera vez a una serie de carreras francesas de primer nivel, entre las que destacaban la Dauphiné Libéré, el Critérium Internacional y la Midi Libre.[150]​ La primera de esas citas fue el Critérium Internacional, donde la formación se dejó ver de la mano de Igor Flores, cuarto en la jornada inaugural.[151]

La participación de sus corredores en las pequeñas vueltas por etapas españolas que constituían la mayor parte del calendario del conjunto vasco se caracterizó por los sucesivos intentos en busca de victorias parciales a través de escapadas tanto en solitario como en compañía, esfuerzos que se fueron revelando no obstante fútiles. En la primera etapa de la Semana Catalana Alberto López de Munain protagonizó junto a Marcel Wüst la escapada del día, pero a 34 km de meta se quedó sin fuerzas y fue alcanzado por el pelotón mientras que el velocista alemán llegó en solitario a la meta de Lloret de Mar para lograr un triunfo atípico en su carrera.[152]​ En Vuelta a La Rioja los ciclistas intentaron lograr alguna victoria a través de una fuga en solitario o en grupo; a pesar de no lograr el objetivo, dicho empeño hizo que Bingen Fernández recibiera el premio de la montaña.[153][154]​ En Aragón fue Unai Etxebarria quien lo intentó en una larga fuga junto a Ken Livingstone,[155]​ mientras que en Burgos fue el turno de un Ángel Castresana (esta vez en solitario) cuya tentativa fue neutralizada a pocos kilómetros de meta.[156]

Las dos primeras victorias del año tuvieron lugar en pequeñas vueltas de Portugal. Así, y después de que Mikel Pradera ya hubiera sido segundo en la general del G. P. Internacional Telecom,[157]Aitor Silloniz se impuso en una etapa del G. P. Mitsubishi,[158]​ mientras que José Alberto Martínez hizo lo propio en un G. P. Jornal de Noticias: su victoria en la penúltima etapa le valió el liderato provisional,[159]​ que perdió en la contarreloj final frente a Melcior Mauri por un segundo, concluyendo así la ronda en segunda posición.[160]​ La participación del equipo en carreras del calendario luso tuvo no obstante su reverso trágico más adelantada la temporada: el 13 de julio, de regreso del Trofeo Joaquim Agostinho, uno de los coches del equipo chocó frontalmente con un automóvil, con resultado de dos muertos (los dos ocupantes del otro vehículo) y cuatro heridos (tres ciclistas y el mecánico Tomás Amezaga).[161][162]

En la Vuelta al País Vasco los jóvenes Bingen Fernández y Txema del Olmo fueron protagonistas en las primeras etapas, y aunque no llegaron a ganar el hecho de que estuvieran en condiciones de disputarlas frente a los grandes nombres del pelotón internacional supuso en sí mismo una sorpresa para los aficionados.[163]​ El mejor clasificado en la general final fue Iñigo Chaurreau, undécimo a 1 min 58 s del ganador y dominador de esa edición Laurent Jalabert (ONCE) pero a menos de un minuto del tercer clasificado, Davide Rebellin (Polti).[164]

Alberto Martínez logró imponerse en solitario en la primera etapa de la Midi Libre,[165]​ prueba en la que subió al podio final como tercer clasificado en la general tras perder en la última etapa con final en Mende el liderato que ostentaba desde la jornada inicial.[166]​ Poco después fue segundo en la Bicicleta Vasca, quedando a 36" del maillot azul de ganador,[167]​ que fue para David Etxebarria.[168]​ Precisamente en la subida a Arrate de la cita eibarresa el equipo luchó por la victoria de etapa metiendo a dos hombres en el grupo de seis fugados que se disputaron el triunfo, pero fueron batidos por Fernando Escartín.[169]​ Uno de ellos, Roberto Laiseka, había sido dos semanas antes segundo en la Vuelta a Asturias.[170]

El otro, Joseba Beloki, fue posteriormente cuarto en la Dauphiné Libéré: tras haber sido cuarto en la cronoescalada al Mont Ventoux,[171]​ y tercero en la etapa reina con final en la estación de esquí Plaine-Joux (Passy),[172]​ quedó a nueve segundos del podio.[173]​ Poco después volvió a ser cuarto en otra vuelta por etapas de una semana, la Volta a Cataluña: tras ceder 2" ante José María Jiménez en la etapa reina de Els Cortals de Encamp,[174]El Chava le sacó 4 s más en la cronoescalada final a La Rabassa, dejándole fuera del podio por apenas 2 s.[175]​ El vitoriano, en su segundo año como profesional, completó su buen mes de junio con un tercer puesto en el Campeonato de España de ruta disputado en Córdoba, subiendo al podio para recibir la medalla de bronce.[176]​ No obstante, Beloki manifestó su deseo de irse a otra escuadra porque no se encontraba a gusto en el equipo,[177]​ y terminó fichando por el Festina-Lotus,[178]​ con el que sería tercero en el Tour de Francia 2000.[179]

Dos jóvenes corredores se metieron entre los mejores del Tour del Porvenir: Alberto Martínez (quien ya había destacado en la Midi Libre) y Peio Arreitunandia terminaron quinto y sexto respectivamente en la clasificación general, en una edición que ganó Unai Osa por delante de su compañero David Latasa tras la cabalgada pirenaica protagonizada por ambos ciclistas del Banesto camino a Cauterets en la que sacaron más de cuatro minutos al resto de competidores.[180][181]​ Por otra parte, Haimar Zubeldia mantuvo en su segunda temporada una línea regular que le llevó a ser décimo en la general de la Volta catalana y en el Campeonato de España de ruta, sexto en la Clásica de Ordizia y noveno en la ronda burgalesa;[182]​ además, en la Clásica de San Sebastián (puntuable para la Copa del Mundo) fue el único representante del equipo que llegó en el grupo de veintiocho que arribó al Boulevard donostiarra a 43" del ganador Francesco Casagrande,[183]​ y al día siguiente fue también el mejor clasificado en la Subida a Urkiola merced a su duodécimo puesto.[184]

Vista parcial del Alto de Abantos, donde Roberto Laiseka ganó una etapa de la Vuelta a España 1999, la victoria más importante del equipo.

La primera victoria en una gran vuelta llegó en la Vuelta a España de ese año de la mano de Roberto Laiseka: el escalador vizcaíno logró ganar la 19ª etapa, con final en el Alto de Abantos, gracias a un ataque en dicha ascensión que le permitió llegar en solitario a la cima.[185][186]​ El corredor, que llevaba en el equipo desde su primera temporada, mostró su satisfacción por haber logrado el primer triunfo de etapa del equipo en una gran vuelta, seis años después de su creación.[187]​ Gorospe calificaría esa victoria de Laiseka como un de punto de inflexión en la historia del equipo,[188]​ que ya lo había intentado sin éxito en jornadas anteriores de esa edición de la ronda española con corredores como Igor Flores;[189]​ Madariaga lo resumiría del siguiente modo: "Si no gana Roberto... Ninguna victoria fue ni será tan importante".[190]​ El abulense José María Jiménez, jefe de filas del Banesto, protagonizó la polémica de la jornada cuando comentó, frustrado por no haber podido ganar en su etapa de casa, que ese día había ganado "un medio español".[191]

Laiseka participó poco después en el Mundial disputado en Verona, dentro de la selección española que compitió en la carrera en línea y que se saldó con el éxito del triunfo de Óscar Freire, en el que sería el primer título mundial para el velocista cántabro.[192][193]

Los medios de comunicación (en esta ocasión, un diario deportivo madrileño) situaron de nuevo a Abraham Olano en la órbita del equipo, posibilidad que fue rotundamente descartada por Manolo Saiz, mánager general de la ONCE donde militaba el jefe de filas guipuzcoano.[194]

Salto a Primera y estreno en el Tour: un sueño cumplido[editar]

El paso a la temporada 2000 trajo consigo diversos cambios que definirían el devenir de la formación en los años sucesivos. Así, y coincidiendo con un cambio en los colores corporativos de su patrocinador Euskaltel, la equipación vivió una nueva transformación: el maillot pasó a ser predominantemente naranja y el culote quedó fijado como azul oscuro; salvo ligeras variaciones, estos colores se mantendrían como los identificativos de la formación hasta su final.[195]​ Además el equipo dio un salto en su capacidad económica al verse notablemente incrementado su presupuesto, que ascendió a 450 millones de pesetas: 220 millones procedentes de Euskaltel y el resto a través de la Fundación Euskadi (entre ayudas de las instituciones y la aportación de los socios).[196]

Esta mejora y estabilidad en el plano económico, sumada a los buenos resultados obtenidos en la carretera la temporada anterior, hizo que el equipo aumentara su ambición en el plano deportivo. De esta forma el principal objetivo para el nuevo año pasó a ser el ascenso desde la Segunda a la Primera División de la UCI, la máxima categoría del ciclismo en ruta en la que se incluían los mejores equipos del mundo; unos buenos resultados en esa pelea planteaban además la posibilidad de obtener una invitación para correr el Tour de Francia. El jefe médico de la escuadra sería Jesús Losa.

A todo ello se sumaba la destacada temporada anterior (53 victorias) de su filial de facto en el campo aficionado, el Olarra-Ercoreca, circunstancia que impulsó algunos cambios en el organigrama interno: su hasta entonces director Rubén Gorospe subió al primer equipo como adjunto de su hermano Julián, siendo ocupado su puesto por Arsenio González y Xabier Artetxe, al tiempo que se dio la alternativa a los jóvenes Samuel Sánchez y Gorka Arrizabalaga. Sánchez, el hombre con más victorias de la escuadra amateur, pudo dar el salto al primer equipo pese a su condición de asturiano porque al haberse formado en la estructura vasca cumplía con lo requerido en los estatutos; Arrizabalaga, por su parte, había destacado ganando la general de la Vuelta al Bidasoa y de la Vuelta a Álava. En contraste, la Fundación no dio la opción de debutar como profesional a Rubén Oarbeaskoa a pesar de que había ganado el Torneo Euskaldun y la Bira vizcaína, por lo tuvo que fichar por un equipo portugués.[197]

El debut que más interés habría de despertar era no obstante el de Iban Mayo, un prometedor ciclista vizcaíno que había destacado como amateur.[198]​ El hecho de que su paso por el campo aficionado hubiera sido con el Cafés Baqué, en lugar de con el Olarra-Ercoreca, dificultó su contratación, y según revelaría el propio Mayo años después fue en parte la presión ejercida por la prensa la que hizo posible su incorporación.[199]​ Por el contrario, los neoprofesionales guipuzcoanos Igor Astarloa y Juanma Gárate hicieron su debut con los equipos italianos Mercatone Uno y Lampre respectivamente;[200]​ el caso de Astarloa creó cierta controversia por el papel que habría desempeñado en dicho desenlace el hecho de que Sabino Angoitia hubiera sido su mentor y director (al igual que el de Mayo) en el Cafés Baqué aficionado.[201]

2000[editar]

Inicio de temporada con victorias[editar]

El equipo, sabedor de que ese año era todavía poco probable que obtuviera una de las tres invitaciones concedidas por la organización para participar en el Tour de Francia, se centró esa temporada en obtener unos buenos resultados pensando especialmente en la siguiente temporada: el ascenso a la Primera división para estrenarse en la máxima categoría de la UCI o la acumulación de méritos para poder obtener una invitación del Tour en 2001 y debutar así en la ronda gala pasaron a ser objetivos del equipo. Con ese fin centraría sus esfuerzos en torno al mes de junio (la Bicicleta Vasca en casa y, sobre todo, la Dauphiné Libéré en Francia, vuelta de una semana previa al Tour y escaparate ante los organizadores de la Grande Boucle) y en la Vuelta a España a disputar en septiembre,[202]​ si bien el propósito de Julián Gorospe era lograr además una mayor regularidad a lo largo de la temporada.[203][204]​ Con una plantilla compuesta en su mayoría por ciclistas jóvenes e inexpertos con un potencial incierto, la ausencia de un jefe de filas claro seguía siendo una de las características de la escuadra.[205]

Alberto Martínez tuvo un destacado inicio de temporada, subiendo al podio como tercer clasificado tanto en la Vuelta a la Comunidad Valenciana como en la Vuelta a Murcia.[206]​ Poco después ganó la contrarreloj final del GP Portugal Telecom y fue segundo en la general, a 3 s del ganador, el luso José Azevedo.[207]​ Con esos resultados, el equipo esperaba completar un buen Critérium Internacional, que ese año se disputaba en el País Vasco francés.[208]​ Sin embargo, las caídas fueron las protagonistas de la participación de la escuadra en la cita vascofrancesa: el jefe de filas, Martínez, sufrió una grave caída en la que impactó con su cara,[209]​ siendo necesaria la realización de 50 puntos de sutura y no pudiendo recuperarse para la inminente Vuelta al País Vasco;[210]​ otro ciclista en forma como Gorka Gerrikagoitia se fracturó asimismo la clavícula, siendo también baja para la ronda vasca.[211]

Pese a las bajas el equipo completó una buena Vuelta al País Vasco, con Bingen Fernández finalizando cuarto en la general, a 33 s del ganador Andreas Klöden (Telekom) y a solo dos segundos del tercer cajón del podio de Laurent Jalabert (ONCE); dichas diferencias fueron idénticas a las registradas en los nueve kilómetros de la decisiva cronoescalada final a Madarixa (Azcoitia). El equipo destacó a lo largo de la carrera por su combatividad, con Alberto López de Munain como ganador del maillot de la montaña y la presencia de distintos corredores en las diversas fugas de la carrera,[212]​ incluidos los 100 km que estuvo escapado en solitario Aitor Silloniz en la primera etapa hasta ser neutralizado por el pelotón a falta de dos para meta.[213]

Unai Etxebarria ganó la Klasika Primavera al imponerse en un apretado sprint a Udo Bolts.[214]​ después de un intenso trabajo de todo el equipo para abortar los diversos intentos de fuga.[215]​ El triunfo, del que estuvo cerca de ser desposeído por llegar tres minutos tarde al control antidopaje en una tardanza que atribuyó a la ceremonia del podio y la atención a los periodistas,[216]​ tuvo una especial importancia para el conjunto naranja ya que el equipo llevaba sin ganar en las carreteras vascas desde 1994.[217]​ La victoria se sumaba la ya lograda en la Semana Catalana por el propio Etxebarria, después de haber realizado su pretemporada en Australia,[218]​ y confirmó el buen inicio de campaña de la escuadra.[219]

Ya en mayo López de Munain ganó en la Vuelta a Asturias la cronoescalada inicial al Naranco.[220]​ Líder durante varios días, en la cuarta etapa con meta en el puerto de El Viso fue desbancado por Azevedo en una jornada en la que también destacó su excompañero Joseba Beloki (Festina),[221]​ que llegaba de ganar una etapa y ser segundo en el Tour de Romandía.[222]​ Un día después, en la jornada reina de El Acebo, volvió a ceder algunos segundos respecto al a la postre vencedor de la etapa y de la carrera Beloki, pero superó a Azevedo y subió al segundo puesto en la general;[223]​ con una última etapa sin cambios camino a Oviedo, el alavés ocupó el segundo cajón del podio.[224]

Bicicleta Vasca y segundo en Dauphiné con Zubeldia, pero sin Tour[editar]

A finales de mes el joven Haimar Zubeldia (23 años) ganó la Bicicleta Vasca: el guipuzcoano se aupó al liderato gracias a su triunfo en el sector vespertino cronometrado de la penúltima jornada en Mendaro,[225][226]​ y en la decisiva etapa final con la subida a Arrate controló los movimientos de su principal rival para la clasificación general Igor González de Galdeano (Vitalicio Seguros) para entrar así en meta con su mismo tiempo, conservando de ese modo el maillot azul de líder.[227]​ Zubeldia estuvo acompañado en el podio por Galdeano y David Etxebarria (ONCE), segundo y tercero respectivamente,[228]​ y al adjudicarse la general se convirtió en el primer corredor del equipo que ganaba una de las dos rondas vascas por etapas (pasarían tres años más hasta imponerse en la Vuelta al País Vasco); también su victoria de etapa había sido la primera del conjunto en esa prueba. El resto de la escuadra tuvo asimismo un papel destacado en la carrera eibarresa, y con tres representantes entre los diez primeros de la general (además del ganador Zubeldia, Iñigo Chaurreau fue quinto y Txema del Olmo octavo) el conjunto vasco se hizo también con la clasificación por equipos.[229]​ La nota negativa la protagonizó Chaurreau: en su disputa por el cuarto puesto en la general hizo el afilador con un rival y chocó contra las vallas de meta, sufriendo como consecuencia un traumatismo bucal y la fractura de cuatro costillas, así como diversas heridas.[230][231][232]

Los buenos resultados aumentaron la ambición de los dirigentes del equipo, de manera que la obtención de una invitación para participar en el Tour de Francia de ese mismo año pasó a considerarse una posibilidad real.[233]​ A la confianza en el plano deportivo se sumaban los avances en áreas como el de la infraestructura, con la adquisición de un camión propio, así como el cabildeo ejercido por el ciclista francés Gerard Rue en su país.[234]​ Sin embargo, el 31 de mayo la organización de la Grande Boucle hizo pública la lista completa con los 20 equipos que disputarían la edición de ese año, confirmándose la ausencia de la escuadra naranja: además de los 17 mejor situados según sus puntos UCI, los tres invitados serían el Kelme de Fernando Escartín (tercero el año anterior), el Memory Card-Jack & Jones de Bo Hamburger y el Bonjour francés; además del conjunto vasco se quedaron fuera el italiano Lampre y el francés Jean Delatour.[235]​ El director de la ronda gala, Jean-Marie Leblanc, indicó que a la escuadra naranja le quedaba "camino por recorrer, a pesar de sus progresos".[232]​ Aunque la no invitación fue asumida con tranquilidad,[236]​ la justificación esgrimida por Leblanc irritó a Gorospe.[237]​ Pese a la ya conocida no invitación para participar en el Tour el equipo naranja continuó con su calendario de carreras en Francia, pensando ya en la siguiente temporada.[202]

De esta forma, el equipo tuvo pocos días después una destacada actuación en la Dauphiné Libéré ante los ciclistas que en menos de un mes disputarían el Tour, empezando por un López de Munain que ganó la etapa prólogo imponiéndose a Lance Armstrong;[238]​ el estadounidense, extrañado de verse superado, llegó a reclamar ante los jueces por si se había producido un error en el cronometraje de tiempos.[239]​ El protagonista sería no obstante Zubeldia: quinto en la jornada inaugural y segundo en la contrarreloj larga (a 21 s del ganador Armstrong, y batiendo a especialistas de la talla de Zülle u Olano),[240][241]​ llegó a enfundarse el maillot de líder tras la ascensión al Mont Ventoux,[242][243]​ y concluyó segundo en la clasificación general, acompañando en el podio al ganador Tyler Hamilton y a Armstrong, ambos del US Postal.[244]​ Además de Zubeldia, también terminaron entre los diez primeros Mikel Pradera y Ramontxu González Arrieta, y la formación se hizo con la clasificación por equipos.[245]​ Posteriormente los jóvenes valores del equipo tuvieron una destacada actuación en el Tour del Porvenir: Iker Flores ganó la general tras alcanzar el liderato imponiéndose en la etapa reina,[246][247]​ mientras que Aitor Kintana logró también una victoria de etapa y finalizó quinto.[248][249]

Vuelta: segunda etapa de Laiseka, con Zubeldia décimo[editar]

En septiembre llegó la segunda victoria de etapa en una Vuelta a España, otra vez de la mano de Roberto Laiseka en una jornada de montaña: se impuso mediada la carrera en la última etapa pirenaica, con meta en el alto de Ordino-Arcalís, gracias a un ataque en solitario lanzado en la ascensión final.[186][250]​ El escalador vizcaíno, que lograba ese triunfo después de que una fractura de clavícula le hubiera hecho perderse gran parte de la temporada,[251]​ concluyó además sexto en la clasificación general,[252]​ logrando así el mejor resultado hasta entonces de un ciclista del equipo en la ronda española; el buen papel de la escuadra se vio completado con la tercera posición en la clasificación por equipos y los buenos puestos de los jóvenes Zubeldia (10º) y Del Olmo (15º).[253]

El balance de esa edición de la Vuelta dejó también el polémico desenlace en la etapa de Ciudad Rodrigo coprotagonizado precisamente por Laiseka: Chente García Acosta y él iban fugados con 30" a falta de 3 km sobre su perseguidor Aleksandr Vinokúrov, pero no se entendieron y la victoria de ese día terminó siendo para el kazajo, que les adelantó en la recta de meta;[254]​ García Acosta y el entorno del Banesto denunciaron que Laiseka habría incumplido un pacto entre ambos (la etapa para el navarro y la progresión en la general para el vizcaíno), mientras que el corredor naranja negó que tal acuerdo se hubiera fraguado y argumentó que él también luchaba por el triunfo.[255][256]​ Lo dicho por algunos comentaristas radiofónicos de la Cadena SER durante la Vuelta a propósito de Laiseka, al que acusaron de no ser "de fiar", motivó el enfado público de la junta directiva de la escuadra al término de la carrera.[257]

Ese año dos corredores del equipo corrieron, integrados en la selección española, el Mundial disputado en Plouay: Zubeldia y Laiseka;[258]​ Alberto Martínez renunció al Mundial contrarreloj.[259]

Cambio de tendencia y ascenso a Primera[editar]

El salto de calidad experimentado en ese primer año naranja fue notable: con un récord de 15 victorias y los mejores resultados deportivos en sus siete temporadas de existencia, habían pasado de ser una escuadra de Segunda de escaso nivel a una formación competitiva que aspiraba a ascender a Primera, la máxima categoría de la UCI.[260]​ El cambio de tendencia no se debió a un cambio de la táctica en carrera, que seguía consistiendo en ataques continuos, sino a que esa actitud combativa había empezado a concretarse en triunfos y buenos puestos; el buen rendimiento de un corredor motivaba a sus compañeros, y la mejoría en los resultados hizo que el conjunto pasara a gozar de un mayor respeto y consideración por parte de los rivales.[261]

De esa manera, el equipo acudió a la París-Tours como líder de Segunda y embarcada en su particular duelo con el Crédit Agricole por terminar la temporada en esa primera posición, que garantizaba el ascenso a Primera; ninguno de ellos puntuó en la clásica francesa, por lo que el conjunto vasco mantuvo el liderato de Segunda.[262]​ Conforme trascurría el mes de octubre y se actualizaban las clasificaciones de la UCI la escuadra naranja se afianzó esa primera posición,[263]​ confirmándose así matemáticamente su ascenso a Primera.[264]

Los dirigentes del equipo expresaron su alegría por la entrada en la élite mundial, y tanto Madariaga como Gorospe se mostraron ilusionados porque el ascenso les acercaba a la posibilidad de ser invitados a participar en el Tour de Francia.[265][266]​ Pese a que la participación en la ronda gala seguía sin estar asegurada, la nueva categoría ofrecía un argumento más en aras de lograr una de las cotizadas invitaciones de la organización;[267]​ desde la plantilla mostraron también su esperanza en poder correr la Grande Boucle, aunque conscientes de que a la hora de repartir las invitaciones además de los criterios deportivos pesarían también en los organizadores aspectos económicos y políticos.[268]​ En cualquier caso, al margen de si podrían participar o no en el Tour, la nueva categoría supuso un notable cambio en el calendario: tras años corriendo casi exclusivamente carreras españolas y portuguesas, así como algunas francesas más recientemente, la siguiente temporada debutarían en pruebas de la Copa del Mundo como los monumentos Milán-San Remo y la Lieja-Bastoña-Lieja, además de en otras clásicas de prestigio como la Flecha Valona o el Campeonato de Zúrich.[269]

A todo ello se sumaba un mejor respaldo económico, que si bien seguía siendo modesto en comparación con las grandes escuadras del pelotón sí ofrecía una mayor seguridad y la posibilidad de realizar una planificación deportiva más a largo plazo al no estar acuciado constantemente por la incertidumbre sobre su sostenibilidad.[261]​ En ese sentido, y coincidiendo con la mejoría deportiva y el consiguiente ascenso, el equipo vio reforzado el apoyo financiero del Gobierno Vasco: la Fundación Euskadi firmó un acuerdo por valor de 150 millones de pesetas a repartir en tres años con la consejería de Industria, Comercio y Turismo encabezada por Josu Jon Imaz. De ese modo la formación actuaría como soporte publicitario de las campañas de promoción turística del País Vasco emprendidas por el ejecutivo vasco, luciendo para ello a partir de entonces en su equipación la leyenda Pays Basque cuando compitiera en competiciones foráneas.[270][271][272]

El buen año del prometedor Zubeldia (ganador de la general de la Bicicleta Vasca y de una etapa en la Dauphiné Libéré, amén de un décimo puesto en la Vuelta a España en su estreno en una gran vuelta y la llamada del seleccionador español para participar en el Mundial) fue reconocido por el propio Julián Gorospe, que llevaba siendo su director cinco años (entre el Olarra-Ercoreca aficionado y profesiona;[273]​ también despertó el interés de otros equipos por su fichaje,[274][275]​ aunque finalmente el corredor llegó a un acuerdo con el conjunto naranja para su renovación.[276]​ La renovación de Bingen Fernández, que terminaba contrato, protagonizó también diversos titulares: tras romper el Mercury el preacuerdo que habían alcanzado,[277]​ y descartadas las opciones de Telekom y Kelme, el bermeano rechazó la oferta de Cantina Tollo para renovar finalmente por un año con el conjunto naranja.[278]

Situación de los jóvenes y cambio de rol[editar]

En cuanto a los debutantes, estos corrieron sobre todo en las citas de Francia y Portugal;[279]​ el hecho de que la escuadra tuviera un calendario más limitado que el de otros equipos hizo que los neoprofesionales naranjas de ese año disputaran menos carreras que los vascos que se habían estrenado ese año con otros conjuntos.[280]​ El debutante con mejores resultados fue Samuel Sánchez, al ser segundo en Tro Bro Leon y quinto en el Campeonato de España de ruta; además, el director Julián Gorospe elogió el papel desempeñado por Iban Mayo en sus primeras carreras como profesional y le auguró un gran futuro.[281]

La situación del neoprofesional Mikel Pradera fue objeto de polémica: su representante Antonio Vaquerizas criticó en público al director principal Gorospe por tenerle "marginado" desde que dijera públicamente que otros equipos habían mostrado interés en su contratación.[282]​ El mallabitarra, séptimo en la Dauphiné Libéré, no fue inscrito por la dirección del equipo para participar en nuevas carreras y terminó marchándose a la ONCE dirigida por Manolo Saiz.[283]

De cara al futuro, el aumento de categoría tanto en el plano deportivo como en el económico sirvió para invertir la dinámica vivida hasta entonces según la cual aquellos que brillaban en el conjunto vasco pasaban después a otras escuadras más potentes, de manera que el equipo empezó a retener a sus mejores valores (como Zubeldia) e incluso a fichar a destacados corredores vascos que hubieran militado en otras estructuras (caso de David Etxebarria, fichado de la ONCE). Esta circunstancia trajo consigo problemas a la hora de conciliar las nuevas ambiciones en cuanto a resultados con su tradicional cometido de dar la oportunidad de debutar como profesionales a los mejores ciclistas vascos del campo aficionado. El riesgo de saturación de la plantilla y de que se produjera un tapón que impidiera el debut de nuevos valores hizo que los dirigentes no renovaran a ciclistas todavía jóvenes que consideraban que no habían tenido la progresión esperada tras un tiempo en la escuadra. Uno de los damnificados fue Peio Arreitunandia, que tras dos años como profesional en el equipo tuvo que recalificarse y volver al campo amateur; el guipuzcoano tildó la actitud de Gorospe de "muy triste".[284][285][286]

La formación anunció a finales de esa temporada que daría la alternativa a Iñigo Landaluze, Gorka González e Iñaki Isasi, continuando con la vocación de la formación de dar la oportunidad de debutar como profesionales a jóvenes ciclistas vascos procedentes del campo aficionado.[287]​ Landaluze, procedente del Cafés Baqué, fue contratado para debutar el siguiente año merced entre otros a su triunfo absoluto en la Copa de España, mientras que los ciclistas del Olarra-Ercoreca González (recién proclamado ganador del Torneo Euskaldun)[288]​ e Isasi pudieron estrenarse esa misma temporada en la Subida al Naranco,[289]​ favorecidos por la escasez de efectivos de la plantilla naranja.[290]

2001[editar]

Llegada de David Etxebarria y la ambición del Tour[editar]

De cara a 2001 el equipo fichó a David Etxebarria, ganador de dos etapas en el Tour de Francia 1999 y procedente de la ONCE, donde había corrido hasta entonces;[291]​ la expectación ante el primer gran fichaje en la historia del equipo quedó patente en la presentación del corredor con sus nuevos colores.[292][293]​ De él se esperaba que lograra triunfos puntuales de mayor repercusión y no tanto que fuera un jefe de filas para disputar las clasificaciones generales, toda vez que en ese sentido la intención era que un día ejerciera ese papel alguno de los jóvenes valores aún en proceso de formación.[261]​ El equipo encaraba así la temporada, su primera como equipo de Primera (máxima categoría UCI), entre la ambición y la incertidumbre sobre si sería invitado por la organización del Tour de Francia para participar por primera vez en la principal carrera de la temporada ciclista.[294][295]​ En aras de lograr la ansiada invitación, la formación cambió a su hasta entonces representante en Francia Gerard Rue (que se marchó al Festina) por Nicola Pescheux (hijo del número dos de la organización de la Grande Boucle). [270]

El 23 de enero el Tour de Francia hizo pública una lista con los 16 equipos confirmados para la edición de ese año, basándose especialmente en los diez primeros del ranking mundial de la UCI del año anterior y en el deseo de asegurar la presencia de varios conjuntos franceses.[296]​ La formación naranja no fue incluida entre esas dieciséis elegidas, algo ya asumido por sus dirigentes,[297]​ de manera que para poder participar debía acumular méritos a lo largo de los siguientes meses en aras de lograr una de las cuatro invitaciones aún pendientes de asignar, en competencia con escuadras de la talla del Saeco de Cipollini y Dufaux, el Mercatone Uno de Pantani, el recién creado Coast de Zülle y Escartín, el Liquigas-Pato de Rebellin, el Mercury de Tonkov, el CSC que había incorporado a Jalabert y el Lotto de Verbrugghe y Tchmil.[298]

Podios en País Vasco y Lieja, pendientes de la invitación[editar]

El año arrancó con victorias de etapa en varias pequeñas vueltas por etapas celebradas en febrero y marzo: Mikel Artetxe en la Vuelta a Andalucía,[299]​ el flamante fichaje David Etxebarria en la Vuelta a la Comunidad Valenciana (en el que a la postre sería su único triunfo del año) y Aitor Silloniz en la Semana Catalana.[300][301]​ La escuadra participó asimismo en el Giro del Capo disputado en Sudáfrica.[302]​ Ya a comienzos de abril, David Etxebarria fue segundo en el G. P. Miguel Indurain disputado en Estella al ser superado en el sprint del grupo cabecero por Ángel Vicioso.[303]

El equipo logró la victoria en la etapa reina de la Vuelta al País Vasco de la mano de Ángel Castresana, quien en la llegada al sprint del grupo de favoritos a Lecumberri (previa ascensión a Azpiroz) se impuso a rivales como Michael Boogerd.[304]​ La escuadra lograba así el objetivo que había perseguido desde el inicio de la ronda vasca,[305]​ donde no ganaba desde su estreno en 1994, empujada por la autoexigencia impuesta para agradar tanto a la afición en la carrera de casa como a la organización del Tour.[306]​ El equipo estuvo además cerca de ganar la general con su jefe de filas Alberto Martínez, que terminó segundo a solo 5" del ganador Raimondas Rumsas;[307]​ tanto su posición como la diferencia respecto al lituano eran idénticas a las registradas en la contrarreloj final, disputada en Lasarte-Oria.[308]​ David Etxebarria, que había sido segundo en una etapa, finalizó cuarto (a 7" de Rumsas, igual que el tercer clasificado Marcos Serrano, que fue quien subió al podio por unas centésimas), completando así el equipo una buena actuación en pos de su objetivo de ser invitado al Tour.[309]

Etxebarria logró poco después buenos puestos en las clásicas de las Ardenas: quinto en la Flecha Valona con final en el Muro de Huy,[310]​ se presentaba a la Lieja-Bastoña-Lieja (puntuable para la Copa del Mundo) con opciones después de haber sido segundo el año anterior en un mano a mano con Bettini, aún con el maillot gualdinegro de la ONCE.[311]​ El conjunto naranja trabajó para él en La Decana neutralizando una fuga y posteriormente fue el propio abadiñotarra quien realizó la selección definitiva de la prueba con su ataque en Saint-Nicolas (a 7 km de meta), quedando en cabeza un grupo de cinco corredores (él incluido) que se disputaría la victoria y las plazas de honor.[312]​ La resolución al sprint en la llegada de Lieja se saldó para él con un tercer puesto (superado por Camenzind y Rebellin, pero por delante de Casagrande y Boogerd),[313]​ convirtiéndose en el primer corredor del equipo en subir a un podio de una de las cinco clásicas consideradas monumentos del ciclismo.

En mayo no participó en las principales carreras internacionales, el Tour de Romandía y la gran vuelta del Giro de Italia, corriendo en su lugar en pequeñas vueltas autonómicas españolas en las que lograría ampliar su palmarés. En La Rioja Igor Flores ganó la última etapa al llegar a la meta de Logroño junto a su compañero Roberto Laiseka en una fuga permitida por el equipo del líder,[314]​ mientras que en Asturias fue Alberto López de Munain quien logró imponerse en la jornada reina con final en El Acebo.[315]

Debut triunfal en el Tour: Laiseka en Luz Ardiden[editar]

El 2 de mayo la organización del Tour de Francia confirmó que el Euskaltel-Euskadi era uno de cinco equipos a los que había concedido las invitaciones pendientes de asignación, por lo que sería uno de los 21 que tomarían parte en la Grande Boucle de ese año;[316]​ además del conjunto vasco fueron también invitados el Lotto de Verbrugghe y Aerts, el CSC-Tiscali de Jalabert y los franceses BigMat-Auber 93 y Française des Jeux.[317]​ La selección resultó una de las más polémicas de la historia,[318]​ especialmente por dejar fuera al Mercatone Uno de Pantani (ganador en 1998) y al Saeco de Dufaux y Cipollini (el ciclista en activo con más victorias de etapa en la carrera francesa); aunque los motivos oficialmente esgrimidos fueron que no estaba garantizado que Pantani llegara en forma y que Cipollini acostumbraba a retirarse sin intentar completar la carrera, la prensa atribuyó la decisión a problemas de dopaje: Pantani tenía aún pendiente un juicio por su hematocrito alto en el Giro de Italia 1999, mientras que del Saeco era conocido el hallazgo de sustancias prohibidas en el coche de su ciclista Comesso meses atrás.[319]​ Sobre la no invitación de otras escuadras de renombre como el Coast de Zülle y Escartín (ambos presentes en el podio en ediciones anteriores), el Mercury de Tonkov y el Liquigas de Rebellin y Gontchar, el director de la ronda gala Jean-Marie Leblanc dejó la siguiente sentencia: "Prefiero dar una oportunidad a los jóvenes que volver a dársela a los viejos".[320]

Los responsables del equipo manifestaron su alegría por la invitación. El presidente de la Fundación Euskadi y mánager general de la formación, Miguel Madariaga, destacó que ir al Tour suponía cumplir el sueño fundacional del proyecto y la culminación de una trayectoria de ocho años.[321][322][323][4]​ El director deportivo, Julián Gorospe, reconoció el reto que suponía participar en la principal carrera del calendario ciclista y la inexperiencia de la plantilla en situaciones así (solo dos de los nueve ciclistas que acudieron habían corrido el Tour previamente), pero destacó la ilusión con la que partían.[324]​ En cuanto a la preparación hasta julio, Gorospe mantuvo el calendario de carreras aunque reasignando algunas alineaciones, y mandó parar a algunos corredores que llevaban un número importante de días de competición para que no llegaran sobrecargados al gran objetivo del año.[325]​ En ese sentido, el equipo tenía el hándicap respecto a otras escuadras de que sus corredores habían tenido que competir en busca de resultados desde el principio de temporada para ganarse la invitación, sin posibilidad de ahorrar esfuerzos de cara al Tour;[326]​ la excepción era Haimar Zubeldia, que por una lesión había tenido que pasar por el quirófano y llegaría a la ronda gala con pocas carreras en sus piernas.[327]

[30]

Las semanas previas a la carrera se caracterizaron por una gran exposición mediática, con una constante presencia de prensa y aficionados en torno al equipo; incluso el lehendakari en funciones Juan José Ibarretxe y su antecesor y presidente del patrocinador principal Euskaltel, José Antonio Ardanza, se desplazaron a Dunkerque para presenciar la salida de la Grande Boucle. Todo ello contribuyó a generar en los corredores una gran presión para satisfacer las esperanzas depositadas en ellos, en numerosos casos excesivas para una escuadra debutante.[328]​ A esta situación se sumaba una primera semana que ya preveían difícil: a un recorrido llano adverso para las características de su plantilla se sumaban las circunstancias propias de las primeras etapas del Tour, con una constante lucha soterrada de los equipos en el pelotón por la posición y el nerviosismo por evitar los cortes o las caídas, algo a lo que los ciclistas naranjas no estaban habituados.[329]​ En la cuarta etapa ocho de los nueve corredores del equipo quedaron cortados en el grupo trasero y llegaron a Verdún a más de catorce minutos del pelotón, donde solo había quedado Iñigo Chaurreau, el único bien colocado en el momento del corte.[330][326]​ Al día siguiente acumularon un mayor retraso al concluir decimoséptimos en la contrarreloj por equipos, a más de cuatro minutos de los ganadores.[331]​ Además, en la séptima etapa no tomó la salida Txema del Olmo tras resultados positivos por dopaje con EPO.[332]

En la jornada por los Vosgos camino a Colmar David Etxebarria fue sexto al encabezar el pelotón que llegó tras los cinco fugados,[333]​ mientras que posteriormente fue segundo en llegar a la meta de Aix-les-Bains.[334]

Con la llegada de la alta montaña el protagonismo pasó a Roberto Laiseka, quien fue noveno en Alpe d'Huez[335]​ y se clasificó sexto en la cronoescalada de Grenoble a Chamrousse.[336]​ Tras el primer día de descanso llegaron las tres etapas consecutivas por los Pirineos: en la primera jornada, Laiseka saltó del grupo de favoritos al terminar segundo;[337][338]​ sin embargo, en la segunda etapa Laisekas tuvo serias dificultades para completar la jornada.[339][340]​ Un día después, Laiseka lograría alcanzaría la primera victoria del equipo en el Tour de Francia en la 14ª etapa.[341]

El mejor hombre del equipo en la clasificación general fue Íñigo Chaurreau, quien concluyó 12º;[342]​ por el contrario, en el caso de la participación de Zubeldia, esta estuvo marcada por las caídas.[343]

Irrupción de Mayo en Francia y la Vuelta[editar]

Ese año estuvo marcado también por la irrupción a partir de mayo del joven Iban Mayo, en su segundo año como profesional con el equipo. Su primer resultado destacado fue el tercer puesto logrado en el GP Jornal de Noticias portugués, gracias principalmente a su buen papel en la etapa reina con final en el alto de Lordelo (segundo, a 8 s del ganador Horrach),[344]​ que le valió también la clasificación de la montaña.[345]

Estrenaría su palmarés en la Midi Libre disputada a finales de mes, donde se hizo con la general tras una actuación regular: octavo en la contrarreloj,[346]​ en las dos etapas de montaña con que concluía la carrera fue tercero (en Mende) y segundo (en Sète),[347][348]​ y terminó llevándose la vuelta con 35 s sobre Benoit Salmon y más de un minuto sobre el resto, incluyendo ciclistas como Moreau o Jalabert, tercero y cuarto respectivamente.[349]

En junio confirmó su buen estado de forma, adjudicándose tras una larga fuga la Clásica de los Alpes con más de un minuto de ventaja sobre sus acompañantes en el podio, Armstrong y Tonkov, en una edición marcada por la lluvia y la niebla en la que estuvo escapado más de tres cuartas partes del recorrido pese a no conocer los puertos.[350]​ Un día después empezaba la Dauphiné Libéré: séptimo en el prólogo,[351]​ el día de la victoria de su compañero Unai Etxebarria en Carpentras se dejó dos minutos el grupo de fugados que incluía a hombres como Moreau o Tonkov.[352]​ En la contrarreloj larga de 41 km sufrió un pinchazo y la inexperiencia le llevó a vaciarse de fuerzas tratando de ceder el menor tiempo posible; la fatiga derivada de ese sobreesfuerzo hizo que al día siguiente, en la jornada alpina con meta en la estación de esquí de Chamrousse, perdiera un cuarto de hora y toda opción de luchar por la general.[353]​ Esa debacle hizo que en la jornada posterior, última de montaña y penúltima de la ronda, corriera con menor presión y se hiciera con la victoria en la etapa reina: tras el paso por Croix de Fer, Télégraphe y Galibier, en el descenso de este último se formó un trío cabecero en el que el ganador en la empedrada y empinada ciudadela de Briançon fue el propio Mayo por delante de Moreau y Tonkov,[354]​ primero y segundo en una clasificación general en la que el vizcaíno concluyó decimoquinto y precedido por tres compañeros.[355]

Esos tres triunfos logrados en Francia en un intervalo de menos de un mes convirtieron a Mayo en un nuevo joven prometedor de la formación naranja, ganándose los elogios de sus responsables y la consideración de que podría ser un ciclista referente en el futuro.[353]​ Mayo, tal y como estaba previsto, no acudió al Tour de Francia; Gorospe explicó que su calendario para ese año no incluía la ronda gala (sus objetivos eran las carreras previas, en las que había brillado),[356]​ por lo que no había realizado una preparación adecuada, y añadió que dada su juventud y la intensa competición realizada hasta entonces era preferible que descansara.[357]​ Durante ese relativo parón, dado que siguió participando en pequeñas vueltas y carreras de un día,[358][359]​ el corredor acordó la renovación de su contrato con el equipo;[360]​ él mismo había manifestado su disposición a continuar,[361]​ pese al interés de otras escuadras por ficharle.[362]

Volvió a la alta competición en la Vuelta a España: en su debut en una gran vuelta,[363]​ Mayo fue el mejor del equipo en la general y terminó 11º, precediendo a su compañero Laiseka que finalizó 12º en una carrera a la que en esa ocasión llegaba después del Tour.[364]David Etxebarria volvió a ser segundo en una etapa, como ya le ocurriera en la Grande Boucle,[365]​ e Igor Flores fue tercero en Port Aventura tras ser superado en el sprint de los ocho fugados por Zberg y Virenque.[366]​ De este modo la formación concluyó la ronda española sin victorias tras dos años consecutivos lográndolo, siendo el buen rendimiento de Mayo en su estreno en una carrera de tres semanas la noticia más destacada.[367][368]

Marchas y confirmación del positivo de Del Olmo[editar]

Tras la disputa del Tour de Francia, se iniciaron varios procesos de renovación de contratos para varios ciclistas que además recibían ofertas desde otros equipos.[369]​ El mejor clasificado en la general del Tour Íñigo Chaurreau por ejemplo, emigró al Ag2r Prévoyance,[370]Ángel Castresana, ganador de la etapa reina de la Vuelta al País Vasco, fichó por la ONCE,[371]​ y el veterano Ramontxu González Arrieta también emigraría.[372]​ Quienes sí renovaron fueron Roberto Laiseka, Alberto Martínez y Alberto López de Munain.[373]

Otro corredor que terminaba contrato era Txema del Olmo, quien había dado positivo por EPO en el Tour de Francia,[374]​ convirtiéndose en el primer episodio detectado de dopaje en la historia de la formación,[375]​ y siendo el único ciclista del pelotón que dio positivo por dicha sustancia en los controles efectuados en esa edición de la Grande Boucle,[376]​ por el que sería sancionado por el TAS el 16 de julio de 2002 durante tres años de suspensión (dos de ellos condicionados), por lo que el ciclista no podría volver a la competición hasta el 17 de marzo de 2003.[377]

La cadena Supermercados Ercoreca decidió dejar de patrocinar al equipo aficionado Olarra-Ercoreca (en el que aportaba la mitad del presupuesto) por las críticas realizadas a la escuadra y a Miguel Madariaga desde diversos estamentos del ciclismo vasco que entendían que esta formación trataba de monopolizar el paso de ciclistas vascos desde el campo aficionado al campo profesional.[378]​ La estructura se embarcó en la búsqueda de un nuevo copatrocinador que completara al principal Aceros Olarra,[379]​ llegando finalmente a un acuerdo con la firma Consultec.[380]​ Aunque de esta manera se logró la continuidad de la formación, el aporte económico era menor y el presupuesto se vio recortado,[381]​ lo cual motivó que el rebautizado Olarra-Consultec tuviera que replantearse su calendario y pasara a tener un único director: el hasta entonces auxiliar Xabier Artetxe tomó las riendas tras la marcha de Arsenio González, que dejó la escuadra al no poder esta seguir permitiéndose el sueldo del que había sido su director principal las últimas cuatro temporadas.[382]

2002[editar]

Desde 2002 Euskaltel pasó a aportar a la escuadra 500 millones de pesetas (3 millones de euros) por temporada.[383]

El equipo encaraba la temporada con su participación asegurada para el Tour de Francia por primera vez en su historia. Aunque había finalizado 17º en la clasificación de la UCI del año anterior, la desaparición de Festina y Liquigas propició que pasara a ocupar el 15º puesto, entrando así entre los 16 primeros que tenían una plaza garantizada sin depender de las cinco invitaciones que otorgaría la organización de la Grande Boucle en mayo.[384][385]​ De esta forma, y al contrario de lo ocurrido un año antes, la dirección deportiva pudo realizar la planificación de la temporada conociendo su calendario con anterioridad y sin la necesidad de lograr buenos resultados en los primeros meses para ganarse una invitación, pudiendo reservar a sus corredores para que llegaran a la ronda gala en su mejor forma.[386][387][388]

Los recienes éxitos hicieron que la ambición y las expectativas de integrantes y aficionados del equipo aumentaran, esperándose por parte de estos que la formación igualara e incluso superara el número de victorias logrado el año anterior y volviera a brillar en el Tour.[389]​ El salto experimentado a nivel de resultados y objetivos quedó patente en la presentación oficial de la formación en el Kursaal de San Sebastián, que reunió a representantes políticos y empresariales del País Vasco.[390]​ El director deportivo Julián Gorospe agradeció el apoyo brindado por la afición desde las cunetas y destacó que pese a seguir siendo un equipo relativamente modesto en comparación con las grandes escuadras estaban logrando resultados importantes; en cuanto a la nueva temporada, afirmó que aunque tener la participación asegurada para el Tour les daba tranquilidad de cara a la planificación esperaba sumar triunfos desde el principio.[391]

Expansión del calendario y Critérium para Martínez[editar]

Ese año debutaron como profesionales David Herrero, Lander Euba, Julen Fernández, Joseba Zubeldia y Egoi Martínez; de estos cinco, los cuatro primeros habían corrido en aficionados enrolados en el Olarra-Ercoreca.[392][393]​ El neoprofesional más exitoso sería Herrero,[394]​ ganador en Ávila de una etapa en la Vuelta a Castilla y León.[395]

El calendario del equipo dio otro paso en su internacionalización, y de hecho esa temporada participaría en cuatro de las cinco clásicas consideradas monumentos (todas salvo el Tour de Flandes), si bien con resultados discretos: la mejor actuación fue el vigésimo puesto de Samuel Sánchez en la Milán-San Remo (integrado junto a otros dos compañeros en el numeroso pelotón que se jugó la victoria de la Classicissima al sprint, y después de haberlo intentado el propio asturiano en la subida al Poggio),[396][397]​ mientras que el estreno en la París-Roubaix se saldó con el abandono de siete de los ocho corredores naranjas desplazados al Infierno del Norte (el único en llegar al velódromo de Roubaix fue Íñigo Landaluze).[398]

El primer triunfo del año llegó a principios de febrero de la mano de Igor Flores, ganador de Trofeo Manacor en Mallorca por delante de Paolo Bettini.[399]​ Ese mismo mes Samuel Sánchez fue cuarto en la Vuelta al Algarve,[400]​ tras haber sido segundo en la etapa montañosa.[401]​ Posteriormente sería decimosegundo en la París-Niza,[402]​ en una vuelta en la que perdió casi tres minutos en Mont Faron,[403]​ pero en la que también fue tercero en la etapa del Col d'Eze.[404]

Alberto Martínez ganó el Critérium Internacional por un segundo sobre Lance Armstrong: igualados a tiempos tras la jornada llana inaugural y el sector montañoso matinal, en la contrarreloj vespertina de 8 km por Charleville-Mézières que cerraba la prueba aventajó en un segundo al texano y se hizo así con la general por idéntica diferencia.[405]​ El donostiarra se congratuló de su primer triunfo absoluto en una carrera por etapas, después de haber acumulado varios podios (incluido su segundo puesto en esa misma prueba el año anterior).[406]

En junio Haimar Zubeldia fue cuarto en la Dauphiné Libéré, en una prueba dominada por el US Postal con doblete de Lance Armstrong y Floyd Landis; el guipuzcoano, merced al tiempo perdido en la etapa del Joux Plane,[407]​ quedó a veinte segundos del tercer cajón del podio ginebrino, que fue para Christophe Moreau.[408]​ Un mes antes Zubeldia había sido decimosegundo en el Tour de Romandía.[409]

David Etxebarria, protagonista en la primavera vasca[editar]

David Etxebarria ganó dos etapas de la Vuelta al País Vasco (el sector matinal en ruta y el vespertino contra el crono celebrados el último día en Elgóibar), terminando segundo en la general a 2 min 36 s del ganador Aitor Osa (iBanesto.com),[410]​ además de hacerse con la clasificación de la regularidad.[411]​ El abadiñarra mostró su alegría por las dos victorias parciales, después de un año sin ganar pese a haber estado cerca de hacerlo, pero al hablar de su segundo puesto en la general lamentó que con los casi cuatro minutos cedidos a Osa camino a Alsasua había dejado pasar una buena oportunidad de hacerse con el triunfo absoluto.[412]Samuel Sánchez concluyó décimo en la clasificación general,[413]​ después de una buena participación algo lastrada por la crono final,[414]​ mientras que Unai Etxebarria fue segundo en la etapa de Vitoria, superado en la llegada por su compañero de fuga César García Calvo después de precipitarse a la hora de lanzar el sprint.[415]

Dos días después de que terminara la ronda vasca se disputó la Klasika Primavera: David Etxebarria trabajó para su compañero Unai Etxebarria en el último paso por los puertos de Montecalvo y Autzagane, pero en el sprint final de Amorebieta quien se impuso fue Ángel Vicioso, con Unai y David segundo y tercero respectivamente.[416][417]

Posteriormente Unai Etxebarria fue segundo en la Flecha Valona: integrante de la fuga buena de cinco corredores formada a falta únicamente del Muro de Huy, se vio superado en tres segundos por Mario Aerts; David completó la buena actuación naranja con su octavo puesto.[418]​ Sin embargo, en el monumento Lieja-Bastoña-Lieja que servía de colofón de la trilogía de las Ardenas los naranjas tuvieron una actuación discreta, siendo el mejor clasificado un David que entró quincuagésimo a casi dos minutos y medio del doblete del Mapei protagonizado por Bettini y Garzelli.[419]

David Etxebarria volvería a ser protagonista en el regreso a las carreteras vascas para la Bicicleta Vasca: ganó el sector matinal en ruta de Mendaro y fue segundo en la etapa de Salvatierra,[420][421]​ en una edición que ganó su compañero de entrenamientos Mikel Zarrabeitia (ONCE) y en la que él finalizó quinto.[422]Íñigo Landaluze había sido también segundo en la jornada inaugural de Usúrbil, por detrás de Pedro Horrillo.[423]

Un Tour sin victorias y desaparecidos en la general[editar]

Ese año el equipo estuvo nuevamente en el Tour de Francia, aunque sus resultados fueron peores que el año anterior: no logró ganar una etapa,[424]​ y su mejor hombre en la general (Zubeldia) finalizó 39º a más de hora y cuarto del ganador.[425]​ Su mejor resultado fue el segundo puesto de David Etxebarria en la etapa que atravesaba la Provenza para llegar a Béziers, donde al igual que otros clasicómanos que componían la escapada se vio superado por David Millar en unos últimos metros que picaban hacia arriba,[426]​ después de haber gastado fuerzas en sucesivos intentos fallidos por llegar en solitario.[427]

En cuanto a la participación de sus ciclistas más jóvenes, el debutante en la ronda gala Iban Mayo se dejó ver en la etapa alpina de la Madeleine por su participación en la fuga del día, siendo neutralizado por el grupo de favoritos en la ascensión final a La Plagne.[428]​ En el caso de Haimar Zubeldia el guipuzcoano hizo un buen papel en los Pirineos, pero después fue bajando sus prestaciones y acumuló un gran retraso en los Alpes que le descartó para la clasificación de los jóvenes, a pesar de lo cual terminó como el mejor posicionado del equipo.[429]​ La anécdota de la carrera la protagonizó Igor Flores, quien tras una curiosa pugna con el letón Arvis Piziks terminó último en la clasificación general, siendo así el farolillo rojo de dicha edición.[430][431]

En general el rendimiento del equipo en el Tour resultó decepcionante dado el éxito del año anterior y las expectativas suscitadas; la falta de experiencia del nueve alineado, con solo dos veteranos, fue uno de los aspectos más comentados a la hora de buscar explicación a un actuación discreta que obligaba a obtener buenos resultados en el tramo final de la temporada.[432][433][434]

En el Tour del Porvenir, Aitor Silloniz ganó la etapa con meta en Super-Besse,[435]​ además de ser cuarto en la general final, donde quedó a un segundo de subir al podio.[436]

Confirmación de Mayo: quinto en la Vuelta[editar]

En la Vuelta a España, el joven Iban Mayo certificó su progresión con su quinto puesto en la general final,[437][438]​ después de una destacada actuación en las etapas de montaña (cuarto en los finales en alto de La Pandera y el Angliru);[439][440]​ el escalador vizcaíno también rindió bien en las contrarrelojes largas, su teórico punto débil, al ser sexto en la de Córdoba y octavo en la crono final de Madrid.[441][442]​ Otra joven promesa del equipo, Haimar Zubeldia, finalizó 11º,[442]​ tras haber sido tercero en Sierra Nevada a diez segundos del ganador y segundo en Collado Villalba al vencerle al sprint Pablo Lastras.[443][444]​ En la lucha por las victorias de etapa, el equipo cerró su participación en la Vuelta sin ningún triunfo parcial, siendo junto a Mayo y Zubeldia quien más cerca estuvo de lograrlo David Etxebarria, segundo en la meta de Ubrique por detrás de un Aitor González que acabaría ganando el maillot oro de la general.[445]​ La participación del equipo estuvo no obstante marcada por el abandono de Laiseka tras una grave caída en la primera etapa de alta montaña, con meta en Sierra Nevada.[446]

El equipo concluyó así la temporada sin victorias en las grandes vueltas (al contrario que en las tres anteriores, donde Laiseka había obtenido sucesivos triunfos de etapa en Vuelta o Tour), aunque sí se aseguró la permanencia en Primera división. No obstante, su 24ª posición no le daba acceso automático al Tour de Francia y las clásicas de la Copa del Mundo, volviendo a quedar su participación a expensas de obtener una invitación por parte de los organizadores de dichas pruebas.[447][448]

Los últimos meses del año tuvieron como protagonistas a los hermanos navarros Igor e Iker Flores.[449]​ Iker, el menor de los dos, renovó su contrato con la formación naranja.[450]​ Por el contrario su hermano Igor no recibió una oferta para extender su contrato,[451]​ y al no llegar a buen puerto sus negociaciones con otros conjuntos decidió colgar la bicicleta.[452][453]​ Otra baja fue César Solaun:[450]​ el veterano alavés, que había regresado a la escuadra vasca ese mismo año tras cuatro como gregario y algunos buenos resultados individuales en el Banesto,[454][455]​ quedó sin equipo a final de temporada y optó también por la retirada.[456]

Confirmación en la élite y debut ProTour[editar]

Un presupuesto de 750 millones de pesetas: 525 de Euskaltel y el resto de la Fundación Euskadi a través de instituciones públicas, socios, empresas...[457]

paOrb. [458]

2003[editar]

Eclosión de Mayo: País Vasco y podios en Lieja y Dauphiné[editar]

La primavera de 2003 estuvo protagonizada por Iban Mayo, quien ganó la general y tres etapas de la Vuelta al País Vasco: era la primera vez que un ciclista del equipo ganaba la ronda por etapas más importante de su región,[459]​ en lo que suponía el mayor éxito hasta entonces de la escuadra vasca ante su afición.[460]​ El escalador vizcaíno se impuso en la primera jornada al batir al resto de hombres importantes en la llegada del grupo a Legazpia;[461][462]​ tras varios cambios en el liderato como consecuencia del puestómetro pero sin diferencias de tiempo, estos 31 corredores se disputarían los puestos de honor en la doble sesión final del viernes en Fuenterrabía.[463]​ En el montañoso sector matinal Mayo volvió a imponerse y recuperó el maillot amarillo, además de meter unos segundos al resto de rivales salvo a Tyler Hamilton (CSC) y el también naranja Samuel Sánchez.[464]​ En la definitiva contrarreloj vespertina Mayo, que contaba con todas las referencias de tiempos al partir último en su condición de líder, realizó una destacada actuación sobre mojado en el descenso de Guadalupe y logró su tercer triunfo parcial, además de asegurarse la victoria absoluta.[460]​ En el podio le acompañaron Hamilton (a 12 s, la misma diferencia que en la crono) y Samuel, segundo y tercero respectivamente.[465]

Ese mismo mes de abril Mayo fue segundo en la Lieja-Bastoña-Lieja, por detrás precisamente de Tyler Hamilton.[466]​ En una edición de la Decana marcada por la lluvia, Samuel Sánchez estuvo escapado con Lance Armstrong (US Postal) hasta que ambos fueron neutralizados; Hamilton lanzó entonces su ataque para marcharse en solitario en pos del triunfo. Mayo haría lo propio en el repecho de Ans, a unos 4 km de meta, pero no fue suficiente para dar caza al estadounidense y llegó a 12 s de este; el clasicómano Michael Boogerd (Rabobank) completó el podio del tercer monumento del año, con Samuel como sexto clasificado.[467]​ El asturiano acumuló esa primavera tres segundos puestos y un tercero en distintas carreras, pero concluiría el año sin victorias:[468]​ en la Vuelta a Asturias fue el primero en cruzar la línea de meta en el sprint de una última etapa disputada en su Oviedo natal, pero fue descalificado por cerrar a su rival Ángel Edo.[469]

Unai Etxebarria había sido cuarto en la Flecha Valona, en un día en el que dos vascos que militaban en otras escuadras, Igor Astarloa (Saeco) y Aitor Osa (iBanesto.com), fueron primero y segundo en el Muro de Huy.[470]​ También en abril tuvo lugar una victoria de etapa al sprint de David Herrero en la Vuelta a La Rioja.[471]​ En la Bicicleta Vasca, marcada por la sorprendente victoria del extremeño José Antonio Pecharromán (Paternina-Costa de Almería),[472]David Etxebarria ganó la etapa inaugural de Ispáster,[473]​ pero el resto de la ronda vasca resultó frustrante para la formación: el propio Etxebarria y Zubeldia sumaron varios buenos puestos sin rematar con algún nuevo triunfo, y el guipuzcoano terminó cuarto en la general a un segundo del tercer cajón del podio ocupado por Francesco Casagrande (Lampre), después de recuperar en la contrarreloj de Deva veinticuatro de los veinticinco segundos que había cedido hasta entonces y no haber podido arañarle más tiempo en la subida final a Arrate.[474][475]​ Desde el 19 de mayo el equipo ya sabía que correría el Tour de Francia en julio, siendo el único conjunto no francés que obtuvo de la organización una de las cuatro invitaciones en liza.[352]

Después de haber descansado hasta junio, Mayo volvió a demostrar su buen estado de forma a pocas semanas del Tour, esta vez en Francia con ocasión de la Dauphiné Libéré.[476]​ El de Yurre ganó la corta prólogo (5 km) de Villard-de-Lans ante especialistas contra el crono como David Millar y el favorito para el triunfo final Lance Armstrong.[477]​ Tres días después cedió más de un minuto ante Armstrong en la contrarreloj larga y cayó al segundo puesto, quedando a 1 min 15 s del nuevo líder.[478]​ Mayo respondió ganando al día siguiente en Morzine la primera etapa de alta montaña,[479]​ y salió del ciclo de cuatro etapas alpinas sin haber cedido tiempo ante el estadounidense (de hecho, le recuperó tres segundos en Briançon,[480]​ además de ponerle en apuros en distintas ascensiones);[481]​ el naranja subió al podio final de Grenoble como segundo clasificado, a 1 min 12 s de Armstrong y por delante de Millar,[482]​ adjudicándose además los maillots secundarios de la montaña y la regularidad.[483][484]​ El texano declaró a la conclusión de la prueba que nunca se había enfrentado a un rival como Mayo.[485]

El ganador en Alpe d'Huez Mayo y Zubeldia, con los mejores en el Tour[editar]

Desde el 19 de mayo el equipo ya sabía que correría el Tour de Francia en julio, siendo el único conjunto no francés que obtuvo una de las cuatro invitaciones en liza (el quinto invitado era el antiguo Coast, rebautizado Bianchi y con Jan Ullrich como jefe de filas). En el centenario de la creación de la ronda, la organización dejó fuera al Domina Vacanze del vigente campeón del mundo Mario Cipollini, el Lampre de Raimondas Rumsas (tercero un año antes, cuando su esposa Edita fue detenida portando sustancias dopantes) y el Phonak dirigido por Álvaro Pino al que se había unido Alex Zülle tras la debacle del Coast.[486][487]​ La escuadra dirigida por Julián Gorospe preparó la gran cita de la temporada repartiendo a los que serían sus hombres fuertes en distintas carreras de junio como la Bicicleta Vasca (Haimar Zubeldia y Roberto Laiseka) y la Dauphiné Libéré (Iban Mayo); ante quienes apuntaban que los corredores, especialmente Mayo, pagarían en el Tour el esfuerzo realizado en esas pruebas previas, el médico Jesús Losa descartó tal circunstancia y señaló que hasta la Grande Boucle había tiempo suficiente para recuperarse.[481]

El equipo tuvo un buen estreno con el inesperado tercer puesto de Zubeldia en la adoquinada etapa prólogo en torno a la Torre Eiffel de París; el guipuzcoano estuvo cerca de hacerse con el triunfo en esa jornada inaugural, que fue para el especialista australiano Bradley McGee por solo dos segundos.[488]​ Sin embargo en la larga contrarreloj por equipos de Saint-Dizier (69 km) la escuadra vasca marcó uno de los peores tiempos y concluyó a 3 min 22 s del US Postal del nuevo líder de facto Lance Armstrong,[489]​ además de ceder por encima de minuto y medio respecto a los equipos de candidatos a la general como Joseba Beloki (ONCE-Eroski), Jan Ullrich (Bianchi), Mancebo (iBanesto.com), Aleksandr Vinokúrov (Telekom), Moreau (Crédit Agricole) o Tyler Hamilton (CSC);[490]​ de este modo, los puntales naranjas llegaban a las etapas de montaña con un importante retraso acumulado.

Iban Mayo, celebrando su victoria en Alpe d'Huez en el Tour de Francia.
Zubeldia (dcha.) y Laiseka (fondo) junto a Armstrong, Beloki, Hamilton y Basso ascendiendo el Alpe d'Huez, el día que ganó Mayo (ya escapado).

En Alpe d'Huez llegó la victoria de etapa de Iban Mayo. Ese día el pelotón, tras superar por la vertiente del Télégraphe el coloso del Galibier, llegó controlado y al ritmo del US Postal al inicio del puerto de los holandeses. Con la ascensión lanzada por los gregarios de Armstrong, Beloki inició una sucesión de ataques poco habitual en él que obligaban al texano a salir a su rueda, quedando destacados sobre el resto aunque disgregados entre sí nueve corredores: Armstrong, Beloki, Vinokúrov, Hamilton, Mancebo, Basso y los naranjas Mayo, Zubeldia y Laiseka. Tras neutralizarse la primera intentona de Beloki, a unos 7 km de meta se produjo la arrancada definitiva de Mayo en pos del triunfo. El príncipe de Arratia, lejos de desfondarse, fue aumentando su ventaja y llegó a la cima del alto de las 21 herraduras con tiempo para celebrar la victoria en la etapa reina del Tour del centenario: a más de un minuto llegó Vinokúrov, y a más de dos minutos los otros siete ya agrupados, incluidos Zubeldia y un Laiseka que tras hacer la goma en varias ocasiones llegó finalmente con ellos; el grupo de Ullrich coronó a más de tres y medio.[491][492][493][494]​ La nota negativa de la jornada para la escuadra vino de la mano de Samuel Sánchez, quien llegó fuera de control por unos problemas gastrointestinales.[495]

Disputadas ya dos etapas en los Alpes (en la primera, camino a Morzine, no había habido movimientos significativos y llegó la fuga consentida),[496][497]​ la carrera se alejaba de la cordillera camino a Gap cuando en el peligroso descenso de un puerto de tercera (La Rochette) se produjo la caída y consiguiente retirada de Beloki; el resto de favoritos, incluidos Mayo, Zubeldia y el maillot amarillo Armstrong que para evitar irse al suelo hubo de hacer un tramo campo a través, llegaron a la capital departamental a medio minuto del previamente fugado Vinokúrov.[498]​ Días después llegaría la primera contrarreloj individual larga de esa edición, 47 km en los alrededores de la antigua mina a cielo abierto de Cap'Découverte: con un Ullrich dominador (el líder Armstrong, deshidratado, cedió más de minuto y medio), la etapa se le dio mejor al más contrarrelojista Zubeldia (cuarto, a 2 min 40 s) que a Mayo (decimosegundo, a más de 5 min); además, ese día fueron descalificados David y Unai Etxebarria por hacer a rueda parte de la crono.[499][500][501]

Tras el buen papel desempeñado hasta entonces con una victoria y dos hombres bien situados en la general, el equipo llegaba a los Pirineos con la intención de seguir dando satisfacciones a los aficionados vascos, espectadores habituales de las etapas pirenaicas del Tour,[502]​ que ese año se desplazarían en aún mayor número para animar a los corredores desde las cunetas y exhibir ikurriñas y otros símbolos patrióticos,[503]​ en lo que se conocería como "marea naranja" por el color de las camisetas que portaban los aficionados.[504]​ En la primera jornada, con final en Bonascre, Zubeldia atacó y los favoritos llegaron desperdigados pero con diferencias de unos segundos entre sí;[505]​ un día después, en el Peyresourde camino a Loudenvielle, Mayo y Vinokúrov metieron 43 s al primer grupo (Armstrong, Ullrich, Zubeldia y Basso) y más de dos minutos al pelotón de Hamilton.[506][507]​ La tercera etapa pirenaica, última de alta montaña de ese año, tuvo un curioso desarrollo: tras encadenar el Aspin y el Tourmalet, un grupo compuesto por Armstrong, Ullrich, Vinokúrov, Hamilton, Basso, Moreau, Zubeldia y Mayo realizaba la ascensión final a Luz Ardiden cuando la visera amarilla que portaba un espectador desequilibró a Armstrong al engancharse a la maneta y provocó que el estadounidense cayese al suelo,[508]​ arrastrando con él a Mayo; a instancias de Hamilton,[509][510]​ que años antes había sido gregario de su compatriota y seguía siendo su vecino en Gerona,[511]​ quienes no habían sufrido ningún percance esperaron a su reincorporación y seguidamente Armstrong se marcharía en solitario para lograr el triunfo de etapa, llegando a 40 s el grupo de favoritos tirado por Ullrich sin colaboración naranja (pese a que podían distanciar a su rival Vinokúrov, para al final disputarle el segundo puesto y las bonificaciones de meta al germano).[512][513][514]

Tras la jornada de descanso, la carrera se alejaba de la cordillera pirenaica con una etapa de media montaña desde Pau hasta Bayona que discurría en gran parte por el País Vasco francés. La jornada estuvo marcada por la fuga de Hamilton, hombre peligroso para los intereses de Zubeldia y Mayo en la general, por lo que el conjunto vasco puso a sus gregarios a tirar del pelotón en persecución; poco dotados para esas lides, fueron incapaces de recortar la ventaja a un Hamilton en solitario y según había trascendido con una doble fisura de clavícula desde el inicio del Tour, por lo que tras protagonizar una machada de 145 km el norteamericano llegó victorioso a la capital labortana con casi dos minutos de renta sobre el grupo, después de que el arreón final del Telekom enjuagara en parte la diferencia.[515][516]​ En la segunda contrarreloj individual larga de esa edición, disputada el penúltimo día en Nantes bajo la lluvia, Hamilton sacó ventaja suficiente a Zubeldia (que tras caerse prefirió no arriesgar) y Mayo (en un terreno que no le era propicio) como para escalar hasta la cuarta plaza de la general, descendiendo el guipuzcoano y el vizcaíno a la quinta y sexta posición respectivamente.[517][518]

En la tradicional llegada a los Campos Elíseos parisinos no hubo más cambios, confirmándose así la presencia de dos ciclistas de la escuadra entre los diez primeros del Tour y la tercera posición en la clasificación por equipos, que sumadas a la victoria alpina de Mayo y el protagonismo naranja a lo largo de la Grande Boucle componían el mejor momento deportivo desde la creación de la formación. El director deportivo Julián Gorospe mostró su satisfacción porque "hemos estado con los grandes todos los días" y Zubeldia y Mayo "han dado un paso de calidad, regularidad y convencimiento (...) Si volvemos al Tour podremos venir con la cabeza alta".[519]​ A pesar de ello, hubo ciertas voces críticas hacia Gorospe por su táctica conservadora en el Tourmalet: con Ullrich tirando y habiéndose formado un cuarteto compuesto por el alemán, Armstrong, Zubeldia y Mayo que había dejado atrás al resto de favoritos, el técnico ordenó a sus dos corredores que fueran a rueda y sin dar relevos a Ullrich:[520]​ cuando este desistió los rezagados se reincorporaron para emprender la ascensión a Luz Ardiden.[521]​ Gorospe defendió su decisión argumentando que siendo ciclistas poco experimentados no podían cegarse en el esfuerzo porque aún quedaba carrera por delante y había que guardar fuerzas,[522]​ además de destacar la emoción de ver a sus dos corredores formando cuarteto con los dos mejores ciclistas del momento en los Pirineos y ante su afición ("En aquella subida al Tourmalet llegamos al máximo").[5]

Consecuencias del éxito: presupuesto y difíciles renovaciones[editar]

En mayo, al conocerse que el equipo había recibido una invitación para participar en el Tour de Francia, el presidente del patrocinador principal Euskaltel, José Antonio Ardanza, fue preguntado sobre la posibilidad de que la empresa prolongara su compromiso más allá de 2004. Ardanza se mostró dispuesto a ello, y añadió: "Este equipo tiene dos grandes pilares, por un lado Euskaltel, que está muy satisfecha con el conjunto, y por otro la Fundación Euskadi, que es el que le ha dado la impronta de compromiso y la conexión con la sociedad y la afición. Este pilar lo tenemos que mimar".[523]

Después de que el equipo acudiera al Tour con solo un año más de patrocinio garantizado y con sus principales ciclistas a punto de concluir sus contratos (Iban Mayo y Haimar Zubeldia quedarían libres esa misma temporada),[524]​ los éxitos en la ronda gala hicieron que la continuidad del proyecto pasara a ser una prioridad para sus promotores. Finalmente Euskaltel y las principales instituciones vascas gobernadas por el PNV llegaron a un acuerdo para las tres siguientes temporadas, según el cual el presupuesto de la escuadra se elevaría a 6 millones de euros por temporada: la compañía de telefonía aportaría 3 millones de euros por campaña, mientras que los otros tres provendrían a partes iguales del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Vizcaya y la Diputación Foral de Guipúzcoa, que aportarían en torno a un millón anual cada uno.[525][526]​ El acuerdo político-empresarial, avanzado en parte por Ardanza,[527]​ se anunció oficialmente en el segundo día de descanso del Tour mediante una rueda de prensa en Pau en la que comparecieron Miguel Madariaga (presidente de la Fundación Euskadi, propietaria de la formación y a través de la cual se canalizaban las ayudas públicas al equipo) y el diputado general vizcaíno José Luis Bilbao; el pacto suponía la implicación por primera vez de la Diputación guipuzcoana en la financiación del conjunto ciclista, tras diez años de existencia.[528]​ Se confirmaba también la tendencia de que las cuotas de los socios particulares supusieran un porcentaje cada vez menor de los ingresos.

El PP se oponía en principio a que se destinara dinero público al equipo.[529]​ De hecho, la Diputación Foral de Álava controlada por dicho partido no participó en el acuerdo y su diputado general Ramón Rabanera acusó a Madariaga de haber politizado las ayudas y haber realizado "un chantaje de muy mal gusto" con su amenaza de reducir el número de ciclistas alaveses en plantilla si la diputación alavesa no subvencionaba al equipo; el dirigente alavés recordó a Madariaga que el 16% del dinero que le daría el Gobierno vasco provenía de lo recaudado en dicha provincia por el ente foral que él presidía, aunque no descartó estudiar su incorporación directa más adelante.[530][531]​ En ese sentido, tiempo después la Diputación alavesa se sumó como patrocinador y el propio Rabanera acudiría en Vitoria a una de las presentaciones de la formación.[532]

Con el futuro económico garantizado, a los responsables del equipo les correspondía la difícil tarea de renovar a sus dos principales figuras, Mayo y Zubeldia, que ya habían empezado a recibir ofertas de escuadras de primer nivel. A las elevadas remuneraciones pretendidas se sumaban como dificultad las dudas existentes sobre si dos ciclistas de características distintas (explosivo Mayo, más regular Zubeldia) pero mismos objetivos deportivos (triunfar en el Tour) podrían coexistir en una misma formación, preocupación ya mostrada por el propio Zubeldia en alguna entrevista durante la carrera francesa. Las renovaciones de Zubeldia y Samuel Sánchez se encauzaron en pocas semanas,[533]​ y pronto firmaron sus nuevos contratos.[534][535]

En el caso de Mayo la negociación resultó más ardua: el vizcaíno dijo querer seguir en la formación pero reconoció que contaba con grandes ofertas de Saeco y Rabobank tanto en el aspecto económico (muy superiores, y que de hecho hicieron que se retirara de la puja el Phonak) como en el deportivo (le ofrecerían ser el único jefe de filas para el Tour),[536][537][538]​ a lo que se sumaría la supuesta exigencia de que su agente Sabino Angoitia fuera contratado para el cuerpo técnico.[525][539]​ Tras más de un mes de espinosas negociaciones, el 3 de septiembre se anunció el acuerdo alcanzado para la renovación de Mayo por tres temporadas: el equipo, que no podía igualar las cifras ofertadas por otros conjuntos,[540]​ hizo un esfuerzo extra y el corredor aceptó la propuesta, confirmándose que su deseo era continuar en la formación. Madariaga agradeció a Mayo su disposición: "Puedo decir que ha demostrado que quería quedarse, y ha hecho mucho por estar en este equipo".[541]

Porvenir para Egoi y etapa de Unai en la Vuelta[editar]

En la Subida a Urkiola que presenció cómo el italiano Leonardo Piepoli igualaba con tres victorias al hasta entonces máximo ganador Julio Jiménez, el equipo logró meter en el podio de la carrera vizcaína a Zubeldia.[542]Gorka González ganó la última etapa de la Vuelta a Burgos al imponerse al sprint a sus tres compañeros de fuga,[543]​ tras haber sido segundo dos días antes en la etapa reina con final en las Lagunas de Neila.[544]

En la última gran cita del año, la Vuelta a España, Unai Etxebarria consiguió un triunfo de etapa en Burgos: tras enlazar desde el pelotón con el grupo de fugados, se marchó en solitario y con viento de culo a favor llegó victorioso a la ciudad monumental; su compañero David Etxebarria fue el más rápido de los perseguidores para ser segundo y completar así el doblete.[545]​ Unai volvió a intentarlo en Albacete, pero su postrero intento de fuga fue neutralizado por el pelotón y la etapa se decidió al sprint.[546]​ Discretos en la general, con Iker Flores como mejor clasificado a la conclusión de la ronda española (18º, a más de 18 minutos), al margen de los intentos de fuga lo más destacado fue el sexto puesto de Laiseka en la cronoescalada de Abantos, donde triunfara años antes y que en aquella penúltima jornada estuvo marcada por la pugna entre Roberto Heras (vencedor final) e Isidro Nozal (líder hasta entonces) por el jersey oro de ganador de la Vuelta.

El profesional de segundo año Egoi Martínez ganó el Tour del Porvenir: tras hacerse con el liderato en la quinta etapa, el navarro omantuvo su condición de líder hasta la décima y última jornada, venciendo la general con más de dos minutos de ventaja respecto al segundo clasificado.[547]

La escuadra completó así la que había sido su temporada más completa hasta entonces: 13 victorias, incluidas la general del País Vasco y sendas etapas en Tour y Vuelta, además de haber sido protagonista a lo largo de la ronda gala.[548]Iban Mayo, el hombre más destacado del equipo y autor de varios de esos triunfos, finalizó décimo en el ranking mundial de la UCI,[549]​ mientras que por equipos quedaron decimoterceros de la Primera división;[550]​ ambos puestos suponían para el conjunto las mejores clasificaciones cosechadas en sus diez años en activo.

Pocas oportunidades y crítica de Julen Fernández[editar]

Al margen de los éxitos cosechados, ese año la formación únicamente dio la posibilidad de estrenarse como profesional a un ciclista procedente del campo amateur, Dioni Galparsoro; se trataba de un dato inédito en la historia de la escuadra, que hasta entonces se había caracterizado por tener a varios debutantes en sus filas cada temporada. El mánager general Miguel Madariaga, que tras renovar a sus tres líderes estaba inmerso en el resto de negociaciones contractuales,[551]​ achacó esa escasez de oportunidades a "diferentes circunstancias" y dijo que su intención era la de volver a contar con varios neoprofesionales.[552]​ La situación ponía no obstante al descubierto los problemas del equipo para conciliar unos objetivos deportivos cada vez más ambiciosos con su tradicional impronta de dar la alternativa a los jóvenes.

El bilbaíno David Herrero, que en cada una de sus dos temporadas había logrado alguna victoria,[553]​ mostró su deseo de permanecer;[554]​ Madariaga dijo sin embargo que no podía llegar al sueldo que pedía su representante,[555]​ y el ciclista acabaría firmando por dos años con el más modesto Costa de Almería-Paternina. En el mismo equipo que el de Recalde acabaría el descartado Lander Euba, quien agradeció a su hasta entonces director Julián Gorospe las buenas referencias que le había dado al responsable del equipo almeriense, y que habrían facilitado su fichaje por el conjunto andaluz.[556]

El corredor de segundo año Julen Fernández, por su parte, realizó una dura crítica al equipo: tras enterarse por la prensa de que la escuadra había decidido no renovarle, sin que el director Julián Gorospe se hubiera puesto en contacto con él para comunicárselo, el corredor reveló que cuando llamó a Gorospe para preguntarle sobre lo publicado en la prensa este le dejó ver que era cierto que no contaban con él, y que la decisión habría sido tomada entre el propio Gorospe y el doctor Jesús Losa, de quien el corredor dijo que "hoy en día el médico [Jesús Losa] en el equipo Euskaltel es lo máximo, él es el que decide". El sestaotarra denunció el mal trato humano que había recibido durante su estancia en la formación (especialmente por parte de un Gorospe "que tiene engañada a mucha gente"), así como que se le habían dado pocas oportunidades para demostrar su valía, e incluso se le habría perjudicado adrede con un calendario de pruebas menores y sin tiempo para preparar adecuadamente su principal objetivo, el Tour del Porvenir. Fernández, que dijo haberlo pasado mal psicológicamente y haber visto "cosas raras" desde su llegada a la escuadra, lamentó su experiencia como naranja: "Tantos años de preparación, corriendo en juveniles, tu ilusión de toda la vida, pasar a profesionales y ver esto aquí...".[557]​ El vizcaíno, séptimo en Guecho y décimo en Urkiola, no pudo encontrar equipo profesional para la siguiente temporada y tuvo que recalificarse como ciclista aficionado.

2004[editar]

La formación encaraba en 2004 la que se anunciaba como su campaña más ambiciosa, espoleada por los resultados del año anterior y con el Tour de Francia como gran objetivo.[558]​ La plantilla no sufrió grandes variaciones, confiándose en el bloque de la temporada previa. Los únicos fichajes fueron los de Iker Camaño y Joseba Albizu, ambos formados como aficionados en el Cafés Baqué y que habían debutado como profesionales en el Phonak y el Mercatone Uno respectivamente;[559]​ la incorporación de Albizu fue promovida por su amigo Iban Mayo y el representante de este, Sabino Angoitia.[560][561]​ Por otra parte, para ese año la formación subió del campo amateur a cinco neoprofesionales: cuatro procedentes del Orbea-Olarra (incluido Koldo Fernández de Larrea) y uno del Caja Rural (Gorka Verdugo).[562]

En la presentación de la escuadra el presidente del patrocinador principal Euskaltel, José Antonio Ardanza, afirmó que "lo fundamental de este equipo es la palabra Euskadi. Somos mucho más que la escuadra de una marca comercial", y recalcó a los corredores que "sois un símbolo de este país y de una grandísima afición que tiene depositadas muchas esperanzas en vosotros"; los otros grandes patrocinadores eran el Gobierno Vasco y las diputaciones forales de los territorios históricos de Vizcaya y Guipúzcoa.[563]​ El acuerdo por el que esta última se incorporaba por primera vez al proyecto fue oficializado días después en la sede del ente foral en San Sebastián, en un acto presidido por el diputado general guipuzcoano Joxe Joan González de Txabarri.[564]

La primavera de Mayo, ganador en Asturias y Dauphiné[editar]

El casillero de victorias se estrenó pronto gracias a Unai Etxebarria y su victoria en el Trofeo Calviá de la Challenge de Mallorca, la primera carrera que disputaba la formación esa temporada.[565]

El protagonista de la primavera del equipo sería, un año más, Iban Mayo. El vizcaíno, séptimo en la Semana Catalana,[566]​ llegaba en abril ante su afición para correr la Vuelta al País Vasco tras haberla ganado un año antes.[567][568]​ Después de que en la etapa reina disputada el penúltimo día Denís Menshov coronara el alto de Azpíroz (donde Mayo tuvo una caída que le obligó a remontar) para llegar en solitario a Lecumberri y situarse como nuevo líder por 14 s,[569][570]​ Mayo y David Etxebarria intentaron arrebatarle el maillot amarillo al ruso en la lluviosa doble jornada final de Lazcano, aunque sin éxito: en el montañoso sector matinal el ruso llegó con ellos a meta, mientras que en la corta contrarreloj vespertina se confirmó el trinfo global de Menshov;[571][572]​ ambos se mostraron resignados ante la superioridad del ganador.[573]​ Mayo concluyó la ronda vasca segundo (a 21 s) y David Etxebarria tercero (a 22 s),[574]​ por lo que hubo dos representantes naranjas en el podio;[575]​ además la escuadra se impuso por segundo año en la clasificación por equipos, aunque sin lograr ningún triunfo de etapa en esta ocasión tras acumular tres segundos puestos (dos de Samuel Sánchez, y uno de Etxebarria).[576]

Mayo prolongó su buen estado de forma para conseguir varias victorias en mayo, como su triunfo global en la Clásica de Alcobendas tras ganar dos de las tres etapas,[577]​ incluida la decisiva etapa de Navacerrada en la que aventajó en más de un minuto al resto.[578]​ Días después ganó las dos carreras asturianas. En la Subida al Naranco se impuso a Miguel Ángel Martín Perdiguero y Leonardo Piepoli,[579]​ y a continuación se hizo con la Vuelta a Asturias: segundo en la etapa reina con final en El Acebo,[580]​ en la última jornada demarró a 50 km de meta aprovechando un repecho adoquinado en Cudillero y apoyándose en la estrategia diseñada por su director Julián Gorospe llegó a Oviedo como uno de los fugados del día, arrebatando así el liderato a Félix Cárdenas para adjudicarse la general con más de un minuto de renta sobre el colombiano; el cuadro naranja completó su buena actuación con el tercer puesto de Haimar Zubeldia.[581][582]

Vertiente sur del Mont Ventoux, donde Mayo ganó la cronoescalada de la Dauphiné con un nuevo récord.

Tras unas semanas alejado de las carreras para preparar el Tour de Francia, Mayo regresó a la competición para completar su aproximación al gran objetivo de la temporada corriendo varias carreras galas. En la Clásica de los Alpes, de un día, fue segundo en el grupo de ocho que llegó destacado a meta al vencerle al sprint Óscar Pereiro.[583]​ Su momento llegaría en la Dauphiné Libéré, donde ganó la general y dos etapas, ambas cronometradas: la jornada prólogo de Megève,[584][585]​ y especialmente la decisiva cronoescalada del Mont Ventoux, donde realizó una exhibición (récord de la difícil vertiente sur desde Bédoin incluido) para batir en la ascensión del paisaje lunar por casi dos minutos a Lance Armstrong (en ese momento quíntuple ganador del Tour).[586][587]​ En el podio de Grenoble le acompañaron Tyler Hamilton y Óscar Sevilla, ambos del Phonak, con Armstrong cuarto.[588]

Controversia y triunfo en Arrate en la Bicicleta Vasca[editar]

La participación del equipo en la Bicicleta Vasca comenzó marcada por lo ocurrido con David Etxebarria en el control antidopaje previo a la carrera: el corredor dio una tasa de hematocrito (concentración de hematíes en sangre) superior a la permitida, por lo que no pudo tomar la salida. El hecho de sobrepasar el límite máximo de hematocrito permitido (en general, el 50%) se consideraba un indicio de dopaje sanguíneo, aunque al no ser un positivo no conllevaba una sanción formal y obligaba únicamente al corredor a permanecer fuera de la competición durante dos semanas por motivos de salud (se entendía que un hematocrito tan alto era un riesgo para el propio deportista). Etxebarria contaba con un certificado médico que le permitía tener un hematocrito superior al habitual (hasta el 52%) aduciendo causas genéticas, pero antes de la prueba vasca superó ese nivel hasta llegar al 52,8%, ocho décimas más que el máximo autorizado en su caso. El entorno del abadiñotarra negó que el motivo fuera que se hubiera dopado con EPO y achacó la situación a una deshidratación por problemas gastrointestinales (diarreas) que sufría desde días antes; dos corredores del Cafés Baqué, Unai Elorriaga y Alberto Hierro, dieron también un hematocrito alto que según su director se debería a problemas digestivos secundarios a la ingesta de una menestra.[589][590][591][592]

En la tercera etapa Roberto Laiseka se fugó en las rampas de Santa Águeda con Ángel Vicioso, pero ante la falta de colaboración de este el vizcaíno, visiblemente airado, se negó a tirar en solitario y fueron neutralizados; poco después, en ese mismo alto, el temperamental Laiseka (al que su equipo había dejado fuera de su selección para el Tour de Francia) volvió a atacar y puso en evidencia a su jefe de filas Haimar Zubeldia. El Liberty Seguros de Manolo Saiz aprovechó la situación para llegar a la meta de Bidegoyan con tres hombres en cabeza (Vicioso, Koldo Gil y el favorito Roberto Heras),[593]​ mientras que Laiseka tuvo que irse atrás para ayudar a un Zubeldia descolgado por el ataque que le había lanzado él mismo, acumulando ambos un retraso de 26 segundos.[594]​ Lo acontecido ese día dio lugar a algunas críticas por parte de prensa y aficionados.[595]

En la doble jornada de Abadiano, marcada por la contrarreloj vespertina, Zubeldia rindió por debajo de lo esperado contra el crono a pesar de ser su especialidad y se vio superado por escaladores como Heras o el propio Laiseka.[596][597]​ En la tradicional última etapa con final en la subida a Arrate el equipo protagonizó una estrategia de continuos ataques rematada por Laiseka, quien se hizo con la victoria parcial en el santuario eibarrés; además, el guechotarra concluyó segundo en la general, con su compañero Samuel Sánchez tercero, en una edición en la que el maillot azul de ganador absoluto fue para el bejarano Roberto Heras.[598]​ El resultado final sirvió para mitigar en parte lo ocurrido durante la ronda vasca:[599][600]​ "En realidad es como si hubiéramos fallado en el primer examen, y ahora hemos ido a la recuperación y hemos aprobado" fue el balance de Laiseka, quien dedicó su triunfo en Arrate a Gorka Gerrikagoitia, director del equipo en esa carrera.[601]

Rumores, caso Cofidis y final del doctor Losa[editar]

En junio de 2004 saltó a la prensa que Lance Armstrong habría enviado un año antes un correo electrónico a la UCI alertando a dicho organismo de las técnicas de dopaje sanguíneo que estarían utilizando algunos equipos, empleando supuestamente productos tales como la hemoglobina sintética obtenida a partir de sangre bovina. Aunque los rumores apuntaban a que sospecharía del Euskaltel-Euskadi, el texano negó que hubiera señalado a ningún equipo o corredor concreto y desde la escuadra naranja el jefe médico Jesús Losa se limitó a decir que "nosotros no nos damos por aludidos".[602][603]

Ese mismo mes se conoció que en el marco del Caso Cofidis, la investigación judicial que investigaba una trama de dopaje en el seno del conjunto galo homónimo,[604]​ el ciclista David Millar había implicado a Losa.[605]​ El escocés, afincado en Biarritz (País Vasco francés) y detenido por la policía francesa en posesión de dos jeringuillas con restos de EPO, declaró que fue el doctor vallisoletano quien le había facilitado la sustancia dopante;[606]​ según Millar, Losa llevaba siendo su médico particular desde 2002 y él mismo le había pedido que le suministrara EPO a cambio de 12.000 euros anules.[607][608]

A las dudas que todo ello generaba sobre la formación vasca se unían los resultados sospechosos (aunque no positivos) por valores anómalos de hematocrito que habían arrojado dos de sus ciclistas en el intervalo de unas semanas: al episodio de David Etxebarria (tasa superior a la permitida en la Bicicleta Vasca, justificada como una deshidratación) se sumó el de Gorka González en la misma antesala del Tour de Francia (ecuación de Gore sugestiva de manipulación). Losa, quien aconsejado por su abogado había decidido no desplazarse a Francia para seguir la carrera, achachó el caso de González a que éste habría estado entrenando en altitud y señaló que había cierta disparidad de resultados entre los controles internos y los oficiales de la UCI.[609]

Poco después, el mismo día en que arrancaba el Tour y forzado por la organización, el equipo anunció que apartaba de su disciplina al médico Jesús Losa.[610]​ Preguntado sobre si era posible un ciclismo "sin química" (sin dopaje), Losa señaló que un ciclista "necesita la ayuda de un masaje y de otras cosas que siempre han acompañado al ciclismo", añadiendo que el deportista profesional "necesita ayudas, de material, mecánicas, médicas, de entrenamiento...".[611]

Un Tour decepcionante: de aspirantes a retirados[editar]

Las actuaciones de Iban Mayo y Haimar Zubeldia en el Tour de Francia del año anterior, y especialmente el buen papel de Mayo de abril a junio (incluida su exhibición en el Mont Ventoux ante Lance Armstrong en la Dauphiné Libéré), hacían que el jefe de filas naranja fuera señalado como uno de los principales aspirantes al podio o incluso a ganar el maillot amarillo ese año, frente a un Armstrong que buscaba su sexto Tour y era el principal favorito para el triunfo final.[612][613]​ Con su reciente estado de forma como principal aval, las dudas sobre Mayo se centraban en si habría realizado demasiados esfuerzos antes de la gran cita del año,[614]​ así como el retraso que pudiera acumular el conjunto respecto a otras escuadras en la contrarreloj por equipos.

La participación del equipo en el Tour, asegurada sin necesidad de invitación desde principios de año,[615]​ se encontró con problemas ya antes de empezar: tras perder por unos valores de hematocrito anómalos a Gorka González (el zarauzano no pudo tomar la salida, por lo que arrancarían con ocho corredores, uno menos que el resto),[616][617][609]​ se sumó la controversia en torno a la figura de su médico Jesús Losa,[618]​ finalmente apartado cautelarmente el mismo día que se iniciaba la ronda gala en Lieja.[619]​ A todo ello se sumaba la expectación creada en torno a Mayo, que fue objeto de un intenso seguimiento mediático ya durante los días previos, con periodistas que incluso le seguían en moto en sus entrenamientos.[5]

En la primera semana de competición Mayo cayó al suelo en la llana etapa de Waterloo unos kilómetros antes de encarar los dos tramos de pavé, cediendo en meta casi cuatro minutos respecto al pelotón;[620][621]​ se daba la circunstancia de que ese año el cuerpo técnico había seleccionado gregarios de un perfil más rodador para proteger al escalador en un terreno que no era el suyo hasta que llegaran las etapas de montaña.[622]​ En la contrarreloj por equipos de Arrás, disputada bajo la lluvia, la formación naranja tuvo una actuación mejor de la esperada bajo el liderazgo de Mayo y cedió menos de tres minutos respecto al US Postal de Armstrong.[623]Miguel Madariaga, a quien los jueces rechazaron unos cascos aerodinámicos no homologados, se quejó del a su juicio excesivo celo con que los inspectores antidopaje seguían a sus corredores, con controles sorpresa a horas calificadas como intempestivas.[624]​ Madariaga cargó también contra Jean-René Bernaudeau, director del Brioches La Boulangère, al que llamó "baboso, indeseable y tonto" después de las insinuaciones de este.[625]

Sin embargo, con la llegada de la alta montaña en los Pirineos quedó al descubierto el mal estado de forma de los líderes naranjas. Zubeldia, tras ceder más de 18 min en La Mongie (meta situada a media ascensión del Tourmalet),[626]​ se retiró un día después camino a Plateau de Beille.[627]​ Mayo, por su parte, fue noveno en la jornada de La Mongie, mas en la siguiente etapa perdió más de media hora: el vizcaíno llegó a echar pie a tierra para entrar en un coche y abandonar en un puerto de segunda categoría,[628]​ pero David Etxebarria le convenció a gritos para que no se retirara cuando había miles de aficionados vascos que se habían desplazado a la cordillera pirenaica para animarles.[5]​ Tras perder casi un cuarto de hora más camino a Nimes, en la jornada de descanso no podía seguir a sus compañeros en el entrenamiento a ritmo suave que realizaron, y el día que la carrera enfilaba a los Alpes se montó en el coche de su novia y se marchó sin tomar la salida.[629][630]

Al margen de la pobre imagen deportiva, con ambos líderes retirados y el gregario Iker Camaño como mejor clasificado en la general final (a 47 minutos), la ronda gala dejó también motivos de preocupación extradeportiva: en Plateau de Beille, con las noticias del abandono de Zubeldia y el notable retraso de Mayo, una parte exaltada de la marea naranja se desentendió de la carrera y empezó a increpar a corredores de diversos equipos, volcando su frustración sobre ellos y llegando a patear y golpear al coche de la escuadra naranja durante la ascensión final; este sector, con características propias de aficionados al fútbol, contrastaba con los tradicionales aficionados vascos al ciclismo que aplaudían y animaban a todos los corredores, fueran o no de su equipo.[631][632]

Discrepancias entre Mayo y el equipo[editar]

Tras abandonar el Tour de Francia, Iban Mayo realizó unas controvertidas declaraciones al diario Deia: "Lo que no puede ser es que sea siempre yo el que le tenga que sacar las castañas del fuego al equipo. Son otros los que tienen que dar el callo en la Vuelta a España. Hay otros corredores, fichados como estrellas, que pueden hacer un gran papel". Esas manifestaciones motivaron el enfado del mánager general Miguel Madariaga, quien entrevistado por ETB señaló: "Sus declaraciones han hecho mucho daño tanto dentro como fuera del equipo. Están fuera de lugar y son un desprecio muy grande hacia sus compañeros. Lo que se le pague a un corredor o a otro sólo es asunto del equipo". Además, el mandatario de la formación señaló que desde su retirada de la Grande Boucle tanto el director deportivo Julián Gorospe como él mismo habían intentado ponerse en contacto con el corredor, sin éxito; la crisis hizo que surgieran informaciones que apuntaban a que Mayo estaría en el mercado con una cláusula de 900.000 euros, aunque tras una reunión aclaratoria entre ambas partes Madariaga negó esa posibilidad. El responsable de la escuadra dio por zanjado el enfrentamiento, aunque reconoció que las declaraciones del corredor habían generado malestar entre algunos integrantes de la plantilla y el ambiente se había enturbiado. Mayo concedió que "quizá se hablaron muchas cosas en caliente" y explicó que tras lo ocurrido hubo algunos cambios internos.[633][634][635]

Por otra parte, los motivos del decepcionante rendimiento de Mayo en el Tour fueron objeto de discrepancia entre los responsables del equipo y el ciclista: mientras que Madariaga achacó lo ocurrido a causas psicológicas y a que el corredor no había podido manejar la desbordante presión del entorno, el pedalista dijo que el motivo era físico y que no se había encontrado bien desde la caída del tercer día.[636]​ Tiempo después Mayo afirmaría que la caída no había sido el motivo principal, ya que se habría sentido mal desde días antes.[635]​ Tras su abandono se sugirió que podría padecer un proceso vírico, y se anunció que sería sometido a diversas pruebas diagnósticas.[630]​ Los primeros resultados mostraron que padecía una sobrecarga muscular,[637]​ y se anunció que Mayo volvería a la competición con el objetivo de luchar por alguna victoria de etapa en la Vuelta a España. Sin embargo, poco después se descartó su participación por padecer una mononucleosis infecciosa (virus de Epstein Barr) que se habría iniciado ya antes del Tour para desarrollarse plenamente durante la ronda gala;[638][639]​ según la analítica Mayo tenía a mediados de agosto una tasa de hematocrito del 37%, y su enfermedad fue seguida desde La Coruña por el médico gallego del equipo Juan Manuel Rodríguez Bastida.[640][641]

Sin victorias hasta final de temporada[editar]

Al decepcionante papel desempeñado en el Tour de Francia disputado en julio siguieron meses sin obtener ningún triunfo, en una racha negativa que seguía situando su última victoria en junio. El propio Miguel Madariaga tachó de "nefasto" el nivel mostrado por la escuadra en las siguientes competiciones.[642][563]

La situación no mejoraría en la Vuelta a España, donde tuvieron una pobre actuación, incluida la última posición en la contrarreloj por equipos.[643]​ El teórico jefe de filas Haimar Zubeldia quedó descartado para la general ya en las primeras etapas con dificultades montañosas en su perfil: entre las dos jornadas de media montaña de la primera semana en Castellón había cedido más de nueve minutos, perdiendo sus opciones cuando restaban aún las tres contrarrelojes individuales y toda la alta montaña.[644][645]​ El resto de corredores tampoco rindieron al nivel deseado y la escuadra pasó por la carrera prácticamente desapercibida,[646]​ llegando a reconocer que la Vuelta se les estaba haciendo muy larga.[647]

En la parte final de la temporada Samuel Sánchez ganó la Escalada a Montjuic, tras imponerse en las dos mangas (en ruta y contrarreloj).[648]​ Esos triunfos en la montaña mágica barcelonesa eran los primeros del asturiano desde su debut como profesional, rompiendo así con una larga trayectoria de buenos puestos sin victorias;[649]​ este primer éxito se producía no obstante en una competición en la que solo tomaron la salida 28 participantes.[650]

La otra noticia de la parte final de la temporada fue el estreno de Igor Antón en la categoría: procedente del campo aficionado, donde había militado en el filial Orbea-Olarra, el prometedor galdacanés fue seleccionado para participar con el conjunto naranja en el Tour del Porvenir.[651]​ Madariaga dijo de él que era prácticamente el único sub'23 al que veía con el nivel necesario para darle la alternativa.[652]

2005[editar]

Estreno en el ProTour y reordenación interna y de la base[editar]

De cara a 2005 la organización del ciclismo en ruta experimentaría una profunda transformación: la UCI decidió crear una liga cerrada, el ProTour, que englobaría las mejores carreras del mundo (las tres grandes vueltas, así como las principales rondas por etapas de una semana y las grandes clásicas) y los 20 mejores equipos (ProTeams), que tendrían su participación garantizada (y obligada) en todas esas citas.[653][654]​ Los responsables de la formación se fijaron como objetivo ser una de esas escuadras, presentando su candidatura para lograr una de esas preciadas licencias ante la sede de la UCI en Suiza;[655]​ el 8 de septiembre de 2004 el organismo anunció que Euskaltel-Euskadi había sido seleccionado para ser uno de los equipos de la élite mundial.[656]​ La formación introdujo para esa nueva etapa algunas modificaciones menores en su equipación, como el cambio de las letras de Euskaltel (de azul a blanco), aunque seguiría con su característico color naranja.[657]

Con un presupuesto cercano a los 7 millones de euros,[658]​ la mayor parte del mismo ya comprometido en los contratos plurianuales de sus principales hombres, el equipo realizó las renovaciones del resto a la baja, consciente de la posibilidad de que algunos de ellos optaran por marcharse:[659]​ los veteranos Roberto Laiseka y Alberto López de Munain aceptaron continuar,[660]​ mientras que David Etxebarria decidió no hacerlo y fichó por el Liberty Seguros, en lo que suponía su vuelta a la escuadra del director Manolo Saiz.

La principal incorporación de ese año fue la llegada de Aitor González, ganador de la Vuelta a España 2002 con el Kelme y que había tenido una irregular trayectoria en el Fassa Bortolo; con un contrato firmado para un solo año,[661]​ era el primer ciclista ganador de una gran vuelta que formaba parte del conjunto naranja. El otro fichaje fue el de David Herrero, quien regresaba al equipo después de haber logrado el año anterior dos victorias en las filas del modesto Costa de Almería-Paternina,[662]​ mada. El único neoprofesional sería David López,[663][664]​ que había sido sexto en el Tour del Porvenir con el Cafés Baqué,[665]​ al margen de la continuidad de Igor Antón tras haber debutado con la formación mediada la temporada previa.[666]​ Con un calendario más amplio que el hasta entonces habitual debido al UCI ProTour (estreno obligado en el Giro de Italia incluido), el conjunto afrontaba la temporada con el objetivo de resarcirse de la mala segunda parte de la temporada anterior,[667]​ y con la incógnita de cómo se repartiría el calendario entre la plantilla.[668]

En cuanto al cuadro médico, tras la salida de Jesús Losa el equipo intentó fichar al doctor Sabino Padilla,[669]​ pero el jefe de los servicios médicos del Athletic Club rechazó la oferta.[670]​ Finalmente la formación contrató al médico José Ibarguren (quien ya estuvo con el Euskadi en 1995, y que posteriormente había pasado por Banesto, Lotto y Lampre),[671][672]​ acompañado por el galeno Juan Manuel Rodríguez Bastida que continuaba en la formación naranja.[658]​ Hubo también cambios en el plano operativo, ya que se acondicionó su sede ubicada en Derio para que acogiera todo el material del equipo, dejando así de utilizarse el caserío Kanpos-Enea de Isasondo (Guipúzcoa) perteneciente al mecánico José Cruz Mujika.[673]

Por otra parte, y dentro de la reestructuración emprendida por la UCI, el ente federativo creó por debajo de los equipos ProTeam (primera división mundial) las categorías Profesional Continental (segunda) y Continental (tercera). Miguel Madariaga decidió reconvertir su hasta entonces conjunto amateur Orbea (continuador del creado por él en la década de 1980) en una formación Continental, que serviría de puente entre el campo aficionado y la primera categoría del profesionalismo con una función eminentemente formativa, actuando como el vivero del que luego se seleccionaría a los futuros integrantes del Euskaltel-Euskadi. Para esa nueva andadura del filial se seleccionó como director deportivo al exciclista Jon Odriozola, recién retirado; en su primer año este conjunto Orbea se nutriría fundamentalmente de ciclistas que habían corrido como aficionados en sus filas.[674][675][676][677][678][679]​ Aquellos que debían seguir en el campo amateur recalaron en su mayoría en el Seguros Bilbao, un nuevo equipo creado por Mikel Madariaga (hijo de Miguel Madariaga) y dirigido por Xabier Artetxe (director del hasta entonces Orbea amateur).[680]

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Inicio de temporada sin triunfos hasta la irrupción de Herrero[editar]

Después de un año con luces y sombras marcado por su insatisfactoria segunda mitad, la formación pretendía revertir la situación; en la presentación oficial el director Julián Gorospe destacó que mása allá del número de triunfos el objetivo sería mantener una buena línea de manera regular.[682][683]​ Sin embargo, la primera parte de la temporada siguió la tónica de la última parte de la anterior: sin victorias y retrasados en las clasificaciones.[684]​ La situación se repetía tanto en las carreras de primer nivel (París-Niza, Tirreno-Adriático, las clásicas de las Ardenas o el Tour de Romandía) como en las pruebas englobadas en el circuito continental: en la Klasika Primavera de Amorebieta el mejor clasificado fue el neoprofesional David López, undécimo, sin que hubiera ningún representante en el grupo de siete corredores que se jugaron una victoria que fue para el exnaranja David Etxebarria.[685][686]

La Vuelta al País Vasco (englobada en el ProTour) fue muestra de ese mal momento, dado que el conjunto naranja pasó desapercibido en su carrera de casa tras una gris actuación: su jefe de filas, Haimar Zubeldia, concluyó en un lejano 48º puesto en la general, a casi 6 minutos del ganador Danilo Di Luca y sus acompañantes en el podio de Oñate.[687]​ Zubeldia había perdido sus opciones ya en las primeras etapas: el primer día una mala colocación del equipo en la cuesta de Gárate hizo que en el pelotón de 42 hombres que bajó en cabeza a la meta de Zarauz no estuvieran ni el usurbildarra ni ningún otro compañero;[688]​ tras la segunda etapa, con final en el repecho de La Lejana y donde volvió a ceder ante los favoritos,[689]​ 22 de los 23 equipos participantes tenían al menos un corredor por delante del guipuzcoano en la general.[690]​ Al mal resultado en la general se uniría el que la escuadra tampoco había estado en condiciones de ganar una etapa, y de hecho la ronda vasca concluyó sin que en ninguna de las cinco jornadas hubiera alguien del equipo entre los diez primeros del día.[691]​ La pobre actuación naranja contrastó con el protagonismo del debutante Kaiku, un modesto equipo navarro de categoría Profesional Continental surgido a partir del Caja Rural amateur que acudió a la carrera como uno de los tres invitados por la organización: el conjunto rosa se dejó ver en prácticamente todas las etapas, luchando por la clasificación de la montaña y metiendo entre los diez primeros de la general a Ricardo Serrano (décimo, a menos de medio minuto del ganador).[692][693][687]

Pelotón del Giro de Italia 2005, en la edición que supuso el estreno del equipo en la gran ronda italiana.

La formación debutó ese año en el Giro de Italia al ser miembro del UCI ProTour; sin embargo, no obtuvo resultados destacables en la ronda italiana: Aitor González se retiró mediada la corsa rosa y su mejor clasificado en la general final fue Samuel Sánchez, 17º tras acumular un retraso de 21 min 55 s durante las veintiún jornadas camino a Milán.[694]​ Ese Giro supuso también el debut en una gran vuelta de tres semanas de Igor Antón, quien después lo calificaría como su experiencia más intensa: informado por Gorospe de que participaría solo tres días antes del inicio de la ronda, se dejó ver con un fogonazo en la segunda etapa pero a partir de ahí fue perdiendo mucho tiempo tanto por la falta de fuerzas y la dureza del recorrido como por su propia inexperiencia (deshidratación incluida), aunque logró acabar el Giro y en la penúltima jornada aguantó en el grupo de favoritos durante buena parte de la inédita y dura ascensión a Finestre.[695][696]​ Aquella primera participación naranja en el Giro quedó no obstante marcada por la grave caída sufrida por Alberto López de Munain: al hacer el afilador con otro ciclista perdió el equilibrio y se golpeó su cabeza con un guardarraíl, quedando tendido en el suelo inconsciente; el ciclista alavés sufrió importantes lesiones (hidroneumotórax provocado por nueve costillas rotas, fracturas de la clavícula y la escápula izquierdas y diversas contusiones y heridas, aunque sin lesiones cerebrales ni medulares),[697]​ que forzaron su retirada del ciclismo sin poder participar en ninguna otra carrera.

David Herrero terminó el año con cuatro victorias.

Las primeras victorias de la temporada llegaron en mayo, de la mano del repescado David Herrero, quien además logró cada uno de sus triunfos de una manera distinta. El de Recalde se impuso al sprint en la segunda etapa de la Clásica de Alcobendas,[698]​ y poco después ganó el Gran Premio de Llodio tras haber atacado en el alto previo para llegar en solitario a la meta del valle de Ayala; el corredor bilbaíno daba así un respiro a su equipo, que se encontraba cada vez más presionado tras varios meses sin estrenar el casillero de victorias.[699]​ Herrero, que aspiraba a llevarse la Bicicleta Vasca, ganó la contrarreloj de Abadiano,[700]​ pero para entonces se encontraba ya sin opciones en la general:[701]​ esa edición había quedado ya sentenciada con la cabalgada camino a Tolosa del a la postre ganador absoluto Eladio Jiménez, quien en esa etapa logró varios minutos de renta ante la falta de acuerdo de los directores de las otras escuadras para organizar su persecución desde el pelotón, para desconcierto y enfado de sus propios corredores.[702]​ El joven Aketza Peña, situado en un grupo intermedio ese día y por el que Julián Gorospe apostó por encima de los teóricos jefes de filas Herrero y Aitor González,[703]​ terminó tercero en la general tras resistir en la subida final a Arrate;[704]​ a la conclusión de la ronda vasca, preguntado sobre si con otra estrategia podrían haber luchado por ganar la carrera, Gorospe mostró sus dudas sobre esa posibilidad y se reafirmó en su decisión.[705]

Esos primeros buenos resultados del año se habían producido no obstante en carreras modestas fuera del ProTour, y que tenían por tanto una participación inferior.[706][707]

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Landaluze: ganador del Dauphiné y positivo revocado[editar]

El primer triunfo naranja en el ProTour llegó en la Dauphiné Libéré y tuvo un protagonista inesperado: Íñigo Landaluze. El guechotarra, que después de las dos contrarrelojes y la etapa del Mont Ventoux cedía 4 minutos y medio respecto al entonces líder,[709]​ se metió en la fuga de trece corredores camino a Grenoble: el ganador de la etapa fue Axel Merckx, pero Landaluze llegó segundo a 2 minutos de él y al tener menor tiempo perdido acumulado que el belga se situó como nuevo líder de la general, después de que el pelotón llegara a más siete minutos del vizcaíno.[710][711]​ En la jornada alpina de Morzine-Avoriaz Landaluze aguantó contra pronóstico el maillot amarillo, por lo que a falta del último día mantenía una exigua renta de 49 s sobre Santiago Botero (Phonak), segundo en la general tras adjudicarse la contrarreloj larga y esta etapa reina, y algo más de un minuto sobre Levi Leipheimer y Lance Armstrong (US Postal).[712][713]​ El último día presentaba un perfil quebrado jalonado de siete pasos por la cota de Domancy, y estuvo marcado por una intensa pugna: Landaluze, sin compañeros de equipo al haberse retirado todos menos él, cedió en la antepenúltima subida pero logró reintegrarse gracias a David Cañada (Saunier Duval), y tras volver a descolgarse en la penúltima ascensión supo administrar su renta para con la colaboración de Eddy Mazzoleni (Lampre-Caffita) y Marzio Bruseghin (Fassa Bortolo) llegar a la meta de Sallanches a unos segundos de sus rivales. [714][715][716]

De esa forma Landaluze se hizo con la general de la Dauphiné Libéré por estrecho margen sobre Botero (a 11 s) y Leipheimer (a 38 s), con Armstrong cuarto (a 59 s); la escuadra se adjudicaba así la carrera gala por segundo año consecutivo, después de que doce meses antes la ganara Iban Mayo. Ese primer éxito del equipo en la recién creada liga mundial del ciclismo llegaba de un corredor que hasta entonces no había logrado ninguna victoria como profesional, habiendo sido su actuación más destacada la de la etapa de Guéret en el Tour de Francia 2004, cuando fue neutralizado por el pelotón a 20 metros de meta.[717]​ A la conclusión de la prueba tanto los responsables de la formación como el propio corredor reconocieron su sorpresa y satisfacción por el desarrollo de la ronda, destacando asimismo la importancia del triunfo tanto por su prestigio como por el momento en el que llegaba, después de un año sin triunfos relevantes.[718][719][720]

Seis meses después de haber ganado la Dauphiné Libéré, la UCI anunció que Landaluze había dado positivo por testosterona en un control antidopaje efectuado durante la carrera francesa. El vizcaíno tenía un certificado médico desde 2001 en el que se detallaba que tenía de manera fisiológica unos altos niveles de testosterona,[721]​ circunstancia en la que se amparó el corredor para negar que se tratara de un caso de dopaje.[722]​ Sin embargo, dicho certificado no servía en este caso puesto que el análisis fue efectuado con una novedosa técnica de espectometría (IRMS) que diferenciaba la testosterona endógena (producida por el organismo) de la exógena (dopaje).[723]

La RFEC, organismo competente para sancionar al corredor, archivó el caso sin decretar suspensión alguna, decisión que fue recurrida por la UCI. En 2006 el TAS decidió no sancionar a Landaluze debido a un defecto de forma. La absolución de Landaluze se debió a que las muestras A y B (análisis y contraanálisis, respectivamente, ambas positivas) habían sido analizadas por la misma persona (algo contrario a la normativa,[724]​ y que se debió a una escasez de personal en el laboratorio de Châtenay-Malabry).[725]​ Landaluze, que había permanecido nueve meses sin correr, conservó su victoria y volvió a competir en el equipo,[721]

Aitor González: fichaje, ganador en Suiza y positivo[editar]
Aitor González, vestido de naranja en la salida de la Bicicleta Vasca.

La principal novedad para 2005 había sido el fichaje de Aitor González, ganador de la Vuelta a España 2002 con el Kelme y que había tenido una irregular trayectoria de dos años en el Fassa Bortolo: en el conjunto italiano logró sendas etapas en el Giro de 2003 y el Tour 2004, pero sin llegar a cumplir las expectativas generadas en su momento como candidato a disputar la clasificación general de las rondas de tres semanas. Del corredor, nacido en Zumárraga y criado en Alicante, circulaban algunos rumores negativos relativos a su estilo de vida que ponían en duda su compromiso con los entrenamientos, así como su tendencia a ganar peso o su supuesta buena relación con el controvertido doctor Eufemiano Fuentes, que sumados a su decepcionante bienio como blanquiazul habían hecho que quedara libre y sin pretendientes. Tras asumir una importante rebaja de su salario llegó a un acuerdo con la estructura naranja para firmar por una temporada, convirtiéndose en el primer ciclista ganador de una gran vuelta que pasaba a formar parte de la escuadra. Su incorporación suponía la llegada de un nuevo jefe de filas para afrontar una temporada con un calendario más amplio por la creación del ProTour, y en palabras de Miguel Madariaga encajaba bien en lo que buscaban en el mercado para reforzar la plantilla.[726][727][728][729][730]​ González acudió en mayo al Giro de Italia como jefe de filas al debut del equipo en la corsa rosa,[731]​ pero se retiró mediada la ronda transalpina. A inicios de junio mostró cierta mejoría en la Bicicleta Vasca, al concluir quinto en la clasificación general.

Vista parcial del puerto alpino de Furka, donde se gestó la victoria de Aitor González en la Vuelta a Suiza.

Su gran momento como naranja llegaría en la Vuelta a Suiza, donde se hizo con el triunfo absoluto después de una cabalgada en la dura etapa final que también se adjudicó. Después de un inicio de la ronda helvética alejado de las primeras posiciones, en la penúltima jornada recorto cuarenta segundos al líder Michael Rogers (Quick Step) y afrontaba el último día ocupando la cuarta plaza provisional, a 36 s. En la decisiva etapa final, con tres puertos de categoría especial (Nufenen, Gottard y Furka), Aitor González atacó en la subida a Furka (cerca del glaciar del Ródano) para marcharse en solitario, y tras coronar el alto mantuvo su ventaja en la bajada y el posterior llano hasta llegar victorioso a la meta de Ulrichen, ganando así tanto la etapa como el maillot amarillo de la general. Entre la renta y las bonificaciones Rogers concluyó segundo a 22 s, con Jan Ullrich (T-Mobile) tercero a 1 min 36 s. La buena actuación de González se vio completada con el maillot de la montaña logrado por Roberto Laiseka.[730][732][733]

Los triunfos de Íñigo Landaluze en la Dauphiné Libéré y Aitor González en la Vuelta a Suiza llegaron separados por apenas una semana, a mediados de junio, en las dos carreras consideradas como la antesala del Tour de Francia. El director Julián Gorospe, presente en la cita suiza, se felicitó de que el equipo le hubiera dado la vuelta a la situación y justificó la ausencia de victorias obtenidas en los primeros meses por la nueva planificación de la temporada como consecuencia del calendario que imponía el ProTour, y afeó a los impacientes que habían criticado a la escuadra por su pobre arranque.[734]

Sede del TAS en Lausana (Suiza); el tribunal dictó una sanción de dos años a Aitor González tras su doble positivo por testosterona en la Vuelta.

Aitor González no acudió al Tour, siendo reservado para la Vuelta a España. Sin embargo no tuvo una actuación destacada y se retiró camino a Ávila, a tres días de que concluyera la carrera, habiendo llegado a un acuerdo verbal (aún no plasmado por escrito) con los responsables del equipo para su renovación. Poco después de la conclusión de la Vuelta se supo que había dado positivo por testosterona en dos controles antidopaje, realizados antes y durante la ronda española. González negó que se tratara un caso de dopaje y atribuyó el positivo a que un suplemento alimentario que había tomado (Animal Pack, comprado en una tienda de culturismo tras sugerírselo un médico no habitual) estaba contaminado con anabolizantes sin que figurara en su etiquetado, presentando para su defensa un informe firmado por José Ignacio Maynar (del laboratorio de la Universidad de Extremadura, y hermano del médico Marcos Maynar). La RFEC se negó a sancionar al corredor, por lo que la UCI recurrió al TAS; el alto tribunal concluyó en base al Código Mundial Antidopaje que el deportista no había aportado prueba suficiente para revocar el positivo, ya que incluso si su argumentación fuera cierta no podía ignorar los peligros a los que se exponía tomando un producto adquirido en esas circunstancias y ese entorno, por lo que fijó una sanción de dos años de suspensión.[735][736][737]

Por otra parte, el enfrentamiento entre Aitor González y el médico del equipo Josetxo Ibarguren fue apuntado como el motivo por el cual la formación decidió cambiar a sus galenos a final de temporada,[738]​ en un proceso en el que abandonaron el equipo Ibarguren y Alfonso Angulo, siendo sustituidos por los doctores Iñaki Arratibel y Eduardo González Salvador.[739]

Otro Tour decepcionante y llamada a la reflexión[editar]

Tras el fiasco del último Tour,[668]​ donde habían acudido con unas altas expectativas que concluyeron con la retirada de Iban Mayo y Haimar Zubeldia, el equipo volvería en julio a la ronda gala encabezado de nuevo por estos corredores con el objetivo de resarcirse.[683]​ Mayo se fijó como meta terminar entre los tres primeros de la Grande Boucle para subir así al podio de París.[740][741][742]​ Después de las críticas recibidas a su preparación en la temporada previa, donde habría alcanzado su pico de forma demasiado pronto y derrochado fuerzas en las carreras de mayo y junio, Mayo cambió su calendario y realizó en esta ocasión una aproximación más suave:[734]​ el vizcaíno se presentaba a la salida con menos días de competición y sin victorias en la temporada en curso, y todo ello hizo que los aficionados de la formación albergaran en esta ocasión más dudas sobre sus posibilidades de éxito.[635][743]​ El director Julián Gorospe explicó que Zubeldia tendría como misión estar pendiente del jefe de filas Mayo en los momentos decisivos, mientras que preguntado sobre la no inclusión de Aitor González tras haberse impuesto en la Vuelta a Suiza el técnico explicó que prefería reservarlo para la Vuelta a España de septiembre.[744]

La formación volvió a realizar un decepcionante Tour de Francia: el teórico líder de la escuadra, Iban Mayo, terminó 60º a más de 2 horas, después de una pobre actuación.[745]​ El jefe de filas había quedado sin opciones ya en las primeras etapas de alta montaña: en la jornada inicial de los Alpes perdió 21 minutos en Courchevel,[746]​ y un día después cedió 22 minutos en Briançon tras descolgarse en el Galibier; Mayo dijo que se había equivocado en su preparación y que debería haber competido en más carreras antes de ir al Tour,[747]​ y desde el equipo descartaron que pudiera recuperarse para disputar alguna etapa.[748]​ El mejor clasificado de la escuadra acabó siendo Zubeldia: el guipuzcoano fue el naranja que se mantuvo más cerca de los favoritos en las subidas (aunque sin llegar al nivel de 2003),[749]​ y tras una mala contrarreloj larga en Saint-Étienne el penúltimo día terminó en un discreto 15º puesto,[750]​ a más de 23 minutos de Lance Armstrong, y a más de 17 minutos del podio ocupado por Ivan Basso y Jan Ullrich.[751]

Los malos resultados de cara a la clasificación general, que había sido presentada como el objetivo principal, hicieron que el equipo pasara a buscar mediante alguna fuga un triunfo de etapa en las jornadas restantes (incluido el paso por los Pirineos) como forma de salvar su participación en ese Tour: [752][753]​ con Mayo fuera de la disputa y un Zubeldia caracterizado por su pedaleo regular sin grandes cambios de ritmo, ese cometido fue asignado a los gregarios Íñigo Landaluze y Egoi Martínez,[754]​ sin éxito.[755]Iker Flores terminó el Tour como farolillo rojo (último de la general), igual que hiciera su hermano Igor tres años antes;[756]​ sin embargo, al contrario que entonces en esta ocasión esa condición no fue el resultado de una pugna deliberada entre dos corredores, sino que se debió al tiempo perdido en la primera semana por problemas físicos.[757]

La mala actuación en el Tour por segundo año consecutivo motivó la aparición de críticas por parte de la afición y de la prensa: pese a que la formación había visto notablmente incrementados sus recursos económicos los resultados deportivos eran cada vez peores, había corredores vascos en otras formaciones que estaban teniendo un mejor rendimiento (caso de Juanma Gárate, Patxi Vila, Pedro Horrillo o Koldo Gil) y la preparación específica de Mayo para la ronda gala había resultado un fracaso.[758][759]​ Empezaron a circular asimismo rumores que ponían en duda tanto la continuidad del director Julián Gorospe (con quien algunos corredores habrían dejado de hablarse) como la renovación del patrocinio por parte de la compañía Euskaltel, después de haberse experimentado cierto bajón en el seguimiento de la escuadra por parte de los aficionados. [760]​ En ese contexto, el mánager general Miguel Madariaga dijo que su equipo tenía importantes limitaciones por su filosofía, ya que al contar con un mercado restringido para retener a sus ciclistas debía ofrecerles más dinero que otros conjuntos;[748]​ el mandatario llamó a hacer una reflexión y a "recuperar la garra perdida".[761][762]

Por otra parte, en la etapa pirenaica de Saint-Lary-Soulan se produjeron algunos incidentes protagonizados por un sector minoritario de los seguidores del equipo: un grupo de personas ataviado con camisetas naranjas apedreó varios vehículos de la caravana del Tour (incluido el camión de TVE que cubría la carrera), además de colocar pegatinas con proclamas abertzales a algunos ciclistas cuando pasaban a su lado; la mayoría de los aficionados vascos desplazados, sin embargo, se comportó pacíficamente y se dedicó a animar desde las cunetas a los corredores, tanto de la escuadra como de otros conjuntos.[763]​ Estos hechos, que se sumaban a los ocurridos un año antes en Plateau de Beille, hicieron que la organización encabezada por Jean-Marie Leblanc decidiera no volver a programar en domingo una etapa en los Pirineos cercanos al País Vasco: se buscaba así reducir la afluencia masiva de aficionados que se desplazaban para pasar el fin de semana, en aras de prevenir unos sucesos atribuidos a los excesos del sábado noche; en futuras ediciones se realizaría asimismo un llamamiento a la tranquilidad para canalizar el "exceso de entusiasmo" de algunos seguidores por tratarse prácticamante de un equipo nacional.[764]

Victorias en la Vuelta con Laiseka y Samuel Sánchez[editar]

Tras el mal Tour de Francia, el ciclista que devolvió al equipo a la senda del triunfo fue nuevamente David Herrero, al vencer al sprint la última etapa de la Vuelta a Burgos para sumar su cuarta victoria de la temporada.[765]​ Herrero ya había sido tercero días antes en el Circuito de Guecho.[766]​ Ese mes de agosto se produjo también el estreno como stagiaires de los jóvenes Rubén Pérez y Beñat Albizuri, ambos procedentes del filial Orbea.[767]

La escuadra tuvo una destacada actuación en la Vuelta a España, en la que sus ciclistas ganaron dos etapas: e veterano escalador Roberto Laiseka logró en Cerler el tercer triunfo de su carrera en la Vuelta;[768]​ Días después Samuel Sánchez logró una victoria en el Santuario de la Bien Aparecida.[769]​ En la competencia, Iban Mayo terminaría abandonando en la quinta jornada por unos dolores de espalda[770]​ y Aitor González abandonaría a pocos días de que concluyera la carrera, y poco después se conocería su doble positivo por testosterona.

Ese año se retiró Aitor Silloniz,[771]​ seguido por su hermano Josu tras un accidente de tráfico.[772]

La era Galdeano[editar]

El equipo, con Galdeano a la izquierda.

El 2 de noviembre de 2005 se incorporó como nuevo secretario técnico del equipo Igor González de Galdeano: tras el debut como ciclista profesional en el equipo vasco (1995-1998) y su paso por el Vitalicio Seguros de Javier Mínguez (1999-2000), había corrido hasta ese mismo año en la estructura ONCE/Liberty Seguros de Manolo Saiz (2001-2005). El vitoriano fue contratado por Miguel Madariaga como máximo responsable deportivo del conjunto, iniciando un nuevo ciclo en la formación;[773]​ según Madariaga, con la llegada de Galdeano al cuerpo técnico se buscaba recuperar la ambición y actitud de la plantilla, que consideraba acomodada.[774]

El presidente de Euskaltel, José Antonio Ardanza, puso en cuestión la renovación del patrocinio de su empresa al equipo, después de dos temporadas "con luces y sombras" que habían resultado decepcionantes para los aficionados al no haberse cumplido las expectativas. Apenas transcurridos tres meses de competición, en mayo de 2006, confirmó la continuidad del respaldo económico de la operadora telefónica a la escuadra naranja al considerar que el equipo se había "regenerado de arriba abajo", con fichajes y una ilusión recuperada. El presupuesto se mantendría en torno a los 6 millones de euros, cantidad que permanecía prácticamente invariable desde 2004.[775][776]

El final de Gorospe[editar]

2006[editar]

Samuel Sánchez, etapas en País Vasco y segundo en Huy[editar]

Samuel Sánchez fue cuarto en la París-Niza: tercero hasta la jornada final, en la última etapa el mallorquín Antonio Colom atacó en el Col d'Èze para contactar con los fugados y llegó a la ciudad de la Costa Azul con tiempo suficiente para desbancar del podio por ocho segundos al asturiano, que se había quedado en el grupo del líder sin compañeros; Sánchez se hizo no obstante con la clasificación de los puntos de la carrera del sol.[777]​ En la Milán-San Remo fue uno de los hombres que intentaron marcharse en la cota del Poggio, pero sería neutralizado por el pelotón en una edición de la Classicissima que fue para Filippo Pozzato.[778]

Sería el propio Samuel Sánchez quien lograría las primeras victorias del año en la Vuelta al País Vasco, precisamente ante la afición del equipo y por partida doble, haciendo además que desde esa primera semana de abril la escuadra naranja dejara de ser la única formación de élite sin victorias en el UCI ProTour de la temporada en curso; todo ello suponía un espaldarazo para la renovación del patrocinio por parte de Euskaltel.[779]​ El ovetense ganó dos etapas consecutivas: en Segura se hizo con el triunfo y el liderato provisional tras un rápido descenso desde el alto de Minas a meta en el que se llevó a rueda a Alberto Contador (Liberty Seguros-Würth) con el grupo a 2 s,[780]​ y un día después venció en Lerín con un sprint en la subida al núcleo urbano de la localidad navarra situado sobre una colina.[781]​ Segundo tras el velocista Óscar Freire en Vitoria,[782]​ Sánchez se presentaba a la decisiva contrarreloj final en Zalla (24 km por los alrededores de su hogar en la colindante Güeñes) con el maillot amarillo de líder,[783]​ pero una decepcionante actuación contra el crono le hizo caer hasta la sexta plaza en la general;[784]​ el ganador del día y de la carrera sería José Ángel Gómez Marchante (Saunier Duval-Prodir), que sorprendió a los a priori favoritos Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne) y Contador, segundo y quinto respectivamente.[785][786]​ Samuel Sánchez, que a sus dos etapas sumaría la clasificación secundaria de la regularidad, dijo no explicarse lo sucedido en la crono de Las Encartaciones después de haberse mostrado en forma los días anteriores, aunque tanto él como el cuerpo técnico se mostraron satisfechos con lo logrado en la ronda vasca.[787][788]

En las Clásicas de las Ardenas el jefe de filas fue nuevamente Samuel Sánchez, quien fue segundo en la Flecha Valona al ser superado en el Muro de Huy por Alejandro Valverde,[789]​ que se impondría también en la Lieja-Bastoña-Lieja.[790]​ Sánchez completó su participación en el tríptico con sendos decimoquintos puestos en la Amstel Gold Race y el monumento de Lieja, después de que en esta última alcanzara la meta en el grupo que llegó a medio minuto del octeto cabecero.[791][792]

Caída de Laiseka, y Herrero de destacado a descartado[editar]

Obligado a participar en el Giro de Italia, el conjunto naranja envió a la carrera transalpina una delegación encabezada por el veterano Roberto Laiseka.[793]​ Mediada la ronda italiana la formación llevaba una discreta actuación, tras haber sido última en la contrarreloj por equipos (de 22 escuadras, incluidas la no ProTeam);[794]​ su mejor resultado se limitaba a un decimosegundo puesto de Laiseka en la jornada montañosa de Lanciano, donde entró a dos minutos del ganador y a la postre maglia rosa Ivan Basso.[795]​ Días después, camino a Sestri Levante, el escalador vizcaíno sufrió una grave caída en un tramo llano:[796]​ el suceso le obligó a abandonar la carrera, y las posteriores secuelas terminarían forzando la retirada del ciclismo de Laiseka, el único superviviente de la plantilla primigenia de 1994 y autor de las primeras victorias en la Vuelta y el Tour.[797][798]​ La mala actuación de la escuadra en ese Giro terminó sin que sus corredores tuvieran opciones reales de lograr algún triunfo de etapa, y el mejor clasificado en la general sería Iker Flores (35º, a más de hora y cuarto de Basso).[799]

Por esas fechas se conoció la Operación Puerto, una investigación que desarticuló una red de dopaje liderada por el doctor Eufemiano Fuentes y con diversas ramificaciones. El caso afectó fundamentalmente al Liberty Seguros-Würth de Manolo Saiz y al Comunitat Valenciana, así como a corredores de otros equipos como Ivan Basso, Jan Ullrich o Santiago Botero. Aunque ningún ciclista del conjunto naranja se vio implicado como presunto cliente de las prácticas dopantes ofertadas por dicha red, sí resultó salpicado su secretario técnico Igor González de Galdeano: entre los documentos intervenidos a Fuentes figuraban unas fichas que contendrían tablas de dopaje de los ciclistas del Liberty Seguros-Würth dirigido por Saiz tanto de ese año como de anteriores temporadas, incluido un Galdeano por entonces en activo al que los investigadores de la Guardia Civil identificaron bajo la clave IG y a cuyo lado figuraban anotaciones que según el código utilizado harían referencia a consumo de anabolizantes dos veces por semana, EPO y una extracción (documento 16), así como una entrega de productos tales como IGF-1 (documento 29).[800]

En el plano competitivo, la escuadra encaraba por esas fechas la Bicicleta Vasca, en una edición que terminó siendo un duelo por el maillot azul de ganador final entre Koldo Gil (Saunier Duval-Prodir) y el jefe de filas naranja David Herrero. En la primera etapa Gil (ex del Liberty Seguros, y señalado por el caso Puerto) se impuso en Arrigorriaga tras contraatacar al movimiento en el alto de Zarátamo de un Herrero que llegó segundo a 6 s,[801][802]​ y después de que al día siguiente el de Recalde intentara sin éxito arrebatarle el liderato tras un importante desgaste del equipo camino a Ispáster,[803][804]​ en la subida a Salinas de Léniz fue Gil quien se destacó y metió 38 s más a Herrero en un día calificado de "nefasto" desde el cuadro naranja.[805]​ La doble jornada de Salvatierra se saldó con una llega masiva sin diferencias en la matinal, y la contrarreloj vespertina se preveía decisiva: el bilbaíno recuperaba 24 s con el tiempo marcado en el punto intermedio y de seguir con esa progresión era posible un vuelco en la general, pero en la segunda parte su ritmo decayó y acabaría cediendo ocho segundos sobre el navarro.[806]​ Con Gil como líder destacado, en la subida a Arrate fue Herrero el que se hizo con la victoria parcial al llegar al santuario con unos segundos de ventaja sobre el ganador final, al que acompañaría en el podio al concluir segundo en la general a 44 s.[807]​ Esa edición tuvo también como protagonista al neoprofesional Amets Txurruka (Barloworld), quien en su debut en la categoría concluyó noveno en la ronda vasca y fue calificado como la revelación de la carrera; el joven vizcaíno, al que el equipo naranja había descartado ofrecer un puesto meses antes, sería fichado por el equipo para la siguiente temporada.[808][809]

El triunfo de Herrero en Arrate se convirtió en el número cien desde la creación de la formación,[810]​ y el bilbaíno siguió obteniendo buenos resultados ese mes de junio: fue segundo en dos etapas de la Vuelta a Suiza (viéndose superado en las mismas por Ángel Vicioso y Alberto Contador, ambos del renombrado Astana-Würth),[811][812]​ y tercero en el Campeonato de España contrarreloj.[813]​ El plan de Herrero consistía entonces en prepararse para la Vuelta a España que se disputaría en septiembre, después de que Galdeano le anunciara que iría a la ronda española; sin embargo, durante el verano la situación cambió como consecuencia de las negociaciones para su renovación en el equipo naranja. El corredor comunicó al equipo durante esa negociación que tenía una oferta importante de otra formación; poco después, previo a la Clásica de San Sebastián, Galdeano le dijo al ciclista que no iría a la Vuelta y le recomendó que si tenía una propuesta de otro conjunto se marchara, ya que aunque si no tenía ofertas le renovaría el alavés opinaba que no encajaba con la filosofía que quería implantar en el equipo. Tras conocer esa decisión Herrero dijo no sentirse valorado por la dirección, y aseguró que se marchaba con pena, aunque sin rencor hacia Galdeano y Madariaga. La salida del corredor bilbaíno, que desde su debut había logrado al menos una victoria por temporada, dejaba al equipo sin uno de sus pocos ciclistas ganadores.[814][815]

Un Tour con Mayo retirado y Zubeldia octavo[editar]

La formación se presentaba nuevamente al Tour de Francia con Iban Mayo y Haimar Zubeldia como jefes de filas y el propósito de hacer olvidar las malas actuaciones de los dos años anteriores. En el caso de la preparación de Mayo, tras un 2004 en el que se había criticado que llegaba desgastado por demasiados días de competición y un 2005 en el que se reprochó que llegara en blanco al Tour, en 2006 se buscó un término medio. Así, en primavera corrió algunas carreras aunque como gregario y sin la presión de obtener resultados, y en junio completó su aproximación en la Dauphiné Libéré: sin opciones tras su debacle en el Mont Ventoux y la caída del día después, se recuperó para atacar en el Izoard (segundo en la meta de Briançon, tras el fugado del día) y se hizo con la victoria de etapa en la jornada alpina de La Toussuire con más de un minuto de renta, recuperando sensaciones de cara a la inminente Grande Boucle.[816]​ Por otra parte, los incidentes protagonizados en años precedentes por una parte de la marea naranja de seguidores desplazados a los Pirineos para seguir la carrera hicieron que la organización programara las etapas pirenaicas en días laborables para evitar aglomeraciones, además de reunirse con el lehendakari e invitar a los aficionados vascos a que siguieran acudiendo a las cunetas para animar de forma civilizada;[817][818]​ el director Jean-Marie Leblanc siguió destacando que se trataba de una afición ejemplar que entendía de ciclismo y aportaba animación a la carrera, resaltando asimismo la imagen de unión que transmitían con una marea de camisetas naranjas que califico como "un verdadero ejemplo de dimensión deportiva, social e identitaria de la afición con su equipo".[819]

Esa edición del Tour, la primera tras el retiro del hasta entonces dominador Lance Armstrong, estaría marcada por la Operación Puerto, que hizo que muchos de los implicados no pudieran tomar la salida: favoritos como Jan Ullrich (T-Mobile), Ivan Basso (CSC) o Francisco Mancebo (Ag2r Prévoyance) quedaron fuera de la carrera, y al tener a casi todos sus corredores implicados tampoco pudo tomar parte el Astana (antes Liberty Seguros) encabezado por Aleksandr Vinokúrov;[820]​ sí participó Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne),[821]​ cuyo nombre había sido desvinculado por El País,[822]​ y que años después sería sancionado al probarse que se había encontrado sangre suya congelada.[823]​ Todo ello hacía que ese año la ronda gala se presentara con un pronóstico incierto y en medio de una fuerte controversia sobre el dopaje y su alcance en el pelotón.[824][825]

Iban Mayo en Tarbes, momentos antes de la salida de la etapa en la que abandonaría ese Tour de Francia.

Ya en competición, la actuación de Mayo en el Tour derivó en una nueva decepción. Tras un discreto prólogo en Estrasburgo y una mala contrarreloj en Rennes, en la primera jornada de montaña (a través de Soudet y Marie Blanque) llegó a Pau a 24 minutos del ganador y a 17 minutos del pelotón;[826]​ el corredor dijo que sufría una faringitis, atribuida al aire acondicionado del hotel, que le habría dejado sin fuerzas.[827]​ En la siguiente etapa pirenaica protagonizó una lamentable discusión con el cámara de la televisión francesa que le estaba grabando cuando se descolgaba del pelotón en la primera ascensión de la jornada, el Tourmalet, llegando incluso a insultarle en varias ocasiones, y se retiró ese mismo día.[828]​ Desde el equipo se desvincularon de ese comportamiento (Miguel Madariaga había dicho en directo a Eurosport que Mayo estaba dando «una imagen penosa de lo que es el equipo y de lo que es él») y pidieron disculpas al cámara de France Télévisions increpado por el ciclista, al tiempo que aseguraban no entender el motivo del abandono de Mayo;[829][830]​ lo ocurrido ahondó en la ya tensa relación existente entre los responsables de la formación y el corredor, que terminaba contrato a final de año:[831][832]​ «Lo mismo Mayo tiene mal futuro en este equipo y puede que también en otros», sentenció Madariaga.[833]

Zubeldia, por su parte, tuvo una actuación regular a lo largo de la ronda francesa hasta París y entró entre los diez primeros de la general por segunda vez en su carrera. Noveno en un primer momento, la posterior descalificación de Floyd Landis (Phonak) tras dar positivo por testosterona hizo que concluyera oficialmente en la octava plaza, a 11 minutos del finalmente vencedor Óscar Pereiro (Caisse d'Epargne). La escuadra quedó nuevamente sin victorias de etapa en el Tour, siendo quienes más cerca estuvieron de lograrlo Iñaki Isasi (tercero en una llegada masiva tras los campeones del mundo Óscar Freire y Tom Boonen,[834]​ y fugado varios días) e Íñigo Landaluze.[835]

Iban Mayo, con el maillot morado de líder en la Vuelta a Burgos.

Tras la pobre y controvertida actuación de Mayo en el Tour (incluido un periodo en el que el corredor no atendió las llamadas de los responsables de la formación, pero sí a su mentor Sabino Angoitia, a la sazón director auxiliar del equipo rival Saunier Duval),[836]​ en agosto el escalador vizcaíno vivió un periodo de cierta recuperación logrando triunfos en carreras del circuito continental:[837]​ ganó la Vuelta a Burgos, donde se hizo tanto con el maillot morado de la general como con la victoria de etapa en la jornada reina con final en las Lagunas de Neila.[838][839]​ Tres días después de la cita burgalesa se adjudicaría también la Subida a Urkiola: después de que sus compañeros trabajaran para él a lo largo de la prueba,[840]​ Mayo culminó la estrategia del director Julián Gorospe con un ataque en la ascensión final que le permitió llegar en solitario a la meta situada junto al santuario,[841]​ triunfando así ante sus aficionados (la carrera estaba organizada por el club de su infancia, la S. C. Duranguesa).[842]

Samuel Sánchez, ganador de la clásica de Zúrich[editar]

La parte final de la temporada volvió a tener como protagonista a Samuel Sánchez, que fue el mejor de la escuadra en la Vuelta a España. El asturiano ganó la etapa de Cuenca, donde atacó en la bajada del alto del castillo a meta y valiéndose de su técnica para descender (sobrepasó a las motos que le precedían) logró mantener una mínima renta para llegar a la ciudad con tiempo para celebrar el triunfo.[843]​ Sánchez, segundo en la contrarreloj del penúltimo día en Rivas-Vaciamadrid (a 6 s del ganador de la etapa y de la Vuelta Aleksandr Vinokúrov),[844]​ mejoró su hasta entonces mejor puesto en la general para concluir séptimo a ocho minutos del kazajo.[845]​ La ronda española fue también escenario de otra victoria de etapa naranja: el joven Igor Antón se impuso en Calar Alto después de saltar desde el grupo de favoritos en la subida final al observatorio astronómico, en lo que suponía además el estreno de su palmarés como profesional;[846]​ el galdacanés, una de las revelaciones de la carrera,[847]​ finalizó decimoquinto en la clasificación general.[845]

Tras la Vuelta, Samuel Sánchez acudió con la selección española al Mundial de Salzburgo, en la que era su primera convocatoria para una cita mundialista y con Alejandro Valverde como jefe de filas.[848]​ En una edición con llegada masiva, el ovetense fue el lanzador encargado de dar el relevo final en el último kilómetro y de hecho su cambio de ritmo en un túnel y posterior curva a la izquierda fracturó el pelotón,[849]​ dejando cortados a velocistas como el belga Tom Boonen o el australiano Robbie McEwen y llevándose a su rueda a tres hombres que se disputarían el título de campeón del mundo y las medallas al sprint: Valverde quedó atrancado por utilizar un desarrollo demasiado duro (54x11, en lugar del 54x12 que le había recomendado Samuel) y terminó tercero (bronce),[850][851]​ superado por el italiano Paolo Bettini (oro y maillot arco iris) y el alemán Erik Zabel (plata), con Sánchez cuarto a dos segundos y el resto del pelotón inmediatamente después.[852]

Samuel Sánchez prolongó su buen estado de forma en las clásicas de otoño, ganando el prestigioso Campeonato de Zúrich:[853]​ completados ya más de 200 km de una prueba disputada bajo un intenso aguacero, saltó del grupo cabecero de favoritos que compartía con Stuart O'Grady, Davide Rebellin, Michael Boogerd, Fabian Cancellara y Stijn Devolder mediante un ataque que le permitió llegar en solitario a meta,[854][855]​ iluminado por los focos de los coches;[856]​ se trataba de la primera vez que un corredor del equipo se imponía en una clásica de la extinta Copa del Mundo,[857]​ que tras la reordenación efectuada por la UCI había quedado englobada en el ProTour. Unos días después fue segundo en el Giro de Lombardía, la clásica de las hojas muertas con la que concluían las grandes carreras de la temporada ciclista en Europa, donde llegó a ocho segundos del flamante campeón del mundo Bettini.[858]

Esas buenas actuaciones en la parte final de la campaña, sumadas a las realizadas en los primeros meses de competición, auparon al asturiano hasta el segundo puesto en la clasificación final del ProTour de ese año,[859]​ y sirvieron también para salvar la temporada del equipo en cuanto a resultados.[860]

Reestructuración: Gorospe y Mayo, fuera del equipo[editar]

Las victorias en el final de la temporada quedaron en parte solapadas por temas extradeportivos; en ese sentido, empezaron a circular informaciones que apuntaban a una reestructuración de la formación, tanto a nivel de la dirección como en la plantilla. El mánager general Miguel Madariaga anunció que se plantearía a Julián Gorospe la posibilidad de seguir como director deportivo, aunque con menores retribuciones y atribuciones (estaría supeditado a las directrices del secretario técnico Igor González de Galdeano).[861]​ A pesar de esas declaraciones del mandatario, un día después de la victoria en la Subida a Urkiola guiada desde el coche por el director de Mañaria el conjunto naranja comunicó que no se ofrecería a Gorospe ninguna propuesta de renovación, dando por concluida la relación con el que había sido el responsable deportivo al frente durante la transformación de la formación desde un modesto conjunto de segunda categoría a la escuadra de élite con licencia UCI ProTeam en que se había convertido.[862]​ La decisión de prescindir de Gorospe había sido propuesta por Galdeano, en el cargo desde unos meses antes, y de hecho el equipo apartó a su hasta entonces director de la disciplina de la formación para los meses de competición que aún restaban hasta final de temporada, incluidas pruebas como la Vuelta a España o las clásicas de otoño, pese a tener contrato en vigor.[863]​ De hecho, Gorospe viviría el triunfo en el Campeonato de Zúrich como comentarista televisivo.

Después de verse apartado, Gorospe mostró su disgusto por las formas y la frialdad con las que los gestores de la formación habían materializado su salida y dijo le habían tratado "como un trapo de usar y tirar".[864]​ Preguntado al respecto, desveló que no le habían dado motivos concretos para justificar que prescidieran de él, más allá de que se abría un nuevo ciclo en el que no tenía lugar: Madariaga le señaló que no contaban con él, y Galdeano que su trabajo no era de su agrado.[865]​ Galdeano, presentado a su llegada por Madariaga como "el mejor fichaje" que había realizado,[866]​ dijo ante los medios que asumía la decisión como propia,[867]​ y la ubicó dentro del proceso de cambio que se le había encomendado desarrollar; según el alavés la marcha de Gorospe había sido "un despido normal" y la reunión se habría cerrado con un apretón de manos.[868]​ Esa misma semana se anunció la renovación de Galdeano como secretario técnico para las siguientes temporadas.[869]

A la salida de Gorospe se sumaría la de Iban Mayo. El vizcaíno, con 29 años, debía decidir el equipo con el que correría en la considerada como la mejor etapa en la vida deportiva de un ciclista, en torno a la treintena, y habitualmente también el contrato más sustancioso de su carrera. Mayo, que dijo que aspiraba a cobrar lo que valía,[870]​ contaba con el interés de otras tres escuadras ProTeam, además de la oferta de renovación naranja, de menor cuantía salarial. Al margen de los factores económicos, había también otros aspectos que jugaban en contra de su continuidad como el deterioro experimentado en las siempre difíciles relaciones entre la dirección del equipo y el corredor, la negativa de la formación a poner en nómina a colaboradores cercanos a él como su mentor Sabino Angoitia y sus irregulares resultados desde la última renovación (especialmente las tres decepciones consecutivas en el Tour de Francia, el objetivo principal como jefe de filas), achacados en parte a que se habría visto atenazado por la excesiva presión ejercida sobre él en su condición de líder del conjunto vasco y por la idea de sentirse incomprendido por los gestores del equipo. [871][872]​ Las negociaciones se extendieron durante meses, hasta octubre.[873][874][875]

Finalmente, Mayo fichó por el Saunier Duval-Prodir de Joxean Fernández "Matxín";[876]​ la presencia como director auxiliar su amigo Sabino Angoitia influyó en su decisión.[877]​ Madariaga se mostró "muy disgustado" por el desenlace, aunque planteó que tal vez la marcha del corredor era "lo mejor para todos";[878]​ según el mandatario, Mayo le había dicho que no aceptaba el nuevo código interno con normas y sanciones aprobado por la formación naranja, que estipulaba entre otros que los ciclistas en plantilla no podían tener un médico personal ajeno al equipo. El ciclista confirmó que su rechazo a dicho código ético había sido uno de los principales motivos para marcharse de la escuadra naranja, y dijo que su deseo habría sido el de continuar en el equipo "de casa"; con él se fue también al conjunto amarillo el gregario Iker Camaño.[879]​ Otra baja para la siguiente temporada sería la marcha de David López al Caisse d'Epargne de Eusebio Unzué,[880]​ a pesar de que la intención inicial de la formación era que continuara.[881]​ El jefe de filas Haimar Zubeldia, por el contrario, sí renovó.[882]

La reestructuración emprendida por el secretario técnico fue apoyada públicamente por José Antonio Ardanza (presidente del patrocinador principal Euskaltel),[883]​ el mánager general Miguel Madariaga,[884]​ y el ciclista y nuevo líder Samuel Sánchez,[848]​ mientras que el ya exdirector Julián Gorospe censuró que se hubiera hecho "borrón y cuenta nueva con todo lo anterior".[885]

El bienio de Jon Odriozola[editar]

El elegido por el secretario técnico Igor González de Galdeano para ser el nuevo primer director fue Jon Odriozola, hasta entonces responsable deportivo del filial Orbea de categoría Continental.[886][887]​ El guipuzcoano declaró que su intención era potenciar el trabajo en equipo para volver a conectar con los aficionados.[888]

Galdeano siguió con su remodelación de la formación, y con respecto a la plantilla existente a su llegada la escuadra en esos dos años había dado de baja a 14 corredores e incorporado 17 nuevos ciclistas.[889]​ El técnico alavés fue además adquiriendo un mayor papel para introducir cambios en los métodos de preparación e incorporar un mayor nivel de exigencia y disciplina a la plantilla, a semejanza de lo que había vivido en sus años como corredor en el Vitalicio Seguros de Javier Mínguez y la estructura ONCE/Liberty Seguros de Manolo Saiz.[116]​ En ese sentido, contrató a los doctores Guillermo Cuesta y Sergio Quílez, con los que había trabajado durante su etapa en las citadas escuadras.[890]

2007[editar]

Victorias desde el comienzo de la temporada[editar]

Tras las bajas de Roberto Laiseka (retirado) e Iban Mayo,[891]​ el equipo se reforzó con varios ciclistas: Mikel Astarloza llegaba curtido en la élite ProTour con el Ag2r Prévoyance francés, mientras que el joven Amets Txurruka se incorporaba desde el Barloworld tras su buen papel en la Bicicleta Vasca. Otras altas fueron los tres ciclistas procedentes del extinto Kaiku e Iván Velasco, este último ascendido desde el filial Orbea. La nueva etapa proyectada por el secretario técnico Igor González de Galdeano y el nuevo director deportivo Jon Odriozola empezó con una concentración invernal de pretemporada junto a Benidorm.[892]

La primera victoria del equipo llegó en la primera carrera que disputó el equipo, la Challenge de Mallorca, donde Unai Etxebarria se impuso en el Trofeo Cala Minor.[565]​ Además, al contrario que en años anteriores el conjunto estreno su palmarés en el ProTour de esa temporada ya en marzo, al vencer el velocista alavés Koldo Fernández de Larrea la etapa final de la Tirreno-Adriático en San Benedetto del Tronto;[893]​ era la primera vez que un ciclista de la formación ganaba en una cita de primer nivel al sprint.[894]

En la Vuelta al País Vasco, el jefe de filas Samuel Sánchez ganó la ondulada contrarreloj final disputada en Oyarzun y subió al podio, siendo tercero en la general.[895]​ En una edición de la ronda vasca en la que las cuatro primeras etapas se decidieron mediante escapadas, en la montañosa penúltima jornada (última en línea) entre Navarra y Guipúzcoa se produjo desde el puerto de Erlaitz (envuelto por la niebla) hasta meta la cabalgada del cántabro Juanjo Cobo (Saunier Duval-Prodir) para situarse como líder,[896][897]​ por lo que el triunfo sobre mojado de Sánchez en la sinuosa crono oyarzuarra sirvió al equipo para cerrar su carrera de casa con una victoria y un hombre en el tercer cajón del podio,[898]​ tras el ganador Cobo y un Ángel Vicioso (Relax-GAM) que concluyó segundo beneficiado por su presencia en la fuga de Vitoria.[899]

Samuel Sánchez logró un mes después una victoria de etapa en la Volta a Cataluña al imponerse en la jornada final de Barcelona.[900]​ Por el contrario, en las clásicas de las Ardenas y el Giro de Italia el equipo no obtuvo resultados relevantes; en la ronda transalpina, de hecho, lo más cerca que estuvo de ampliar su palmarés fueron un cuarto y un sexto puesto de Koldo Fernández de Larrea en sendos sprints, dado que la formación no llevó a la carrera italiana a ninguno de sus hombres fuertes para la montaña o la lucha por la general.

La Bicicleta Vasca, una ronda en decadencia con solo tres días de competición tras quedar arrinconada en el calendario y su contrarreloj suspendida por una tormenta,[901][902]​ se decidió en la subida a Arrate: Sánchez concluyó séptimo a tres minutos del ganador tanto en la etapa como en la general, en una edición protagonizada por ciclistas señalados por la Operación Puerto que no estaban pudiendo participar en carreras del calendario ProTour, como el vencedor Tino Zaballa (Caisse d'Epargne) o el segundo Jörg Jaksche (Tinkoff).[903][904]

Progresión de Igor Antón en carreras internacionales[editar]

Tras su victoria de etapa Calar Alto en la Vuelta a España 2006, Igor Antón afrontaba la temporada con el reto de confirmar su progresión. Para ello empezó el año en carreras menores del calendario continental español, siendo cuarto en la Vuelta a Castilla y León (quinto en la jornada clave de Navacerrada) y entrando entre los diez primeros en citas de un día como el Gran Premio Miguel Indurain o la Klasika Primavera.

Igor Antón, en la jornada prólogo del Tour de Francia en Londres.

En el Tour de Romandía ganó la etapa reina al imponerse en la estación invernal de Morgins por delante del a la postre ganador absoluto Thomas Dekker (Rabobank) y Chris Horner (Predictor-Lotto).[905]​ El escalador vizcaíno cerró su actuación en la ronda helvética, su primera prueba ProTour ese año, con un séptimo puesto en la clasificación general, al caer cinco plazas en la contrarreloj final de Lausana.[906]​ Su siguiente actuación destacada llegaría un mes después, en la Dauphiné Libéré: su ataque en la ascensión al Mont Ventoux hizo que ese día concluyera tercero en la etapa, en un día en que el triunfo sobre el gigante de la Provenza correspondió a Christophe Moreau (Ag2r Prévoyance), que acabaría adjudicándose también la general;[907]​ Pese a esos resultados, y a las puertas de debutar en el Tour de Francia, el galdacanés dijo que debía seguir aprendiendo y conociendo su cuerpo;[908]​ su estreno en la ronda gala se saldó con un abandono consensuado con sus directores mediada la undécima etapa en Arlés, después de una mala primera semana.[909]

Antón se recuperó para la Vuelta a España, donde tuvo una actuación de menos a más. Decimoctavo en los Lagos de Covadonga, inmediatamente después de su jefe de filas Samuel Sánchez y a minuto y medio de candidatos al triunfo final como Denís Menshov o Carlos Sastre,[910]​ a partir de la segunda semana fue mejorando sus resultados: octavo en Ordino-Arcalís,[911]​ cuarto en Granada bajando del Monachil,[912]​ y quinto en Abantos.[913]​ Esos buenos puestos en las etapas de montaña le auparon al octavo puesto en la general final, su mejor puesto hasta entonces en una gran vuelta, confirmándose con su actuación en la ronda española como uno de los futuros líderes de la formación;[914][915]​ Antón mostró además su satisfacción por su trabajo de equipo en beneficio de su líder Samuel Sánchez, que se había saldado con las victorias del asturiano en Granada y Abantos.[916]​ La joven promesa sería asimismo decimosegundo en el Giro de Lombardía, a 19 s del ganador Damiano Cunego (Lampre) y a 9 s de su capitán naranja, que al igual que en la Vuelta ocupó el tercer cajón del podio.[917]

Zubeldia, de nuevo quinto en el Tour del combativo Txurruka[editar]

Los principales hombres que compondrían el nueve naranja para el Tour de Francia completaron su preparación para la ronda gala participando en la Dauphiné Libéré. En esa cita previa Mikel Astarloza fue séptimo en la general, mientras que el día del Mont Ventoux el joven Igor Antón fue tercero y Haimar Zubeldia. Zubeldia, que junto a Astarloza actuaría como jefe de filas en el Tour, se mostró confiado en que la remozada escuadra vasca realizaría un buen papel en el gran objetivo de la temporada, después de haberse preparado específicamente para ello.[918]

El Tour de ese año se presentaba con la sombra del dopaje, después de que los sucesivos escándalos protagonizados durante años por ciclistas y equipos hubieran lastrado la credibilidad del deporte; en ese contexto, la ronda gala se presentaba a su salida en Londres sin un favorito claro.[919][920][921][922]​ El kazajo Aleksandr Vinokúrov, uno de los principales candidatos y paciente del polémico médico Michele Ferrari, dio positivo por hemotransfusión homóloga (sangre de otra persona);[923]​ él y todo su equipo Astana abandonaron la carrera,[924]​ y semanas después su compañero y compatriota Andréi Kashechkin daría positivo por el mismo motivo.[925]​ Para entonces ya se había descubierto testosterona al alemán Patrik Sinkewitz (T-Mobile), en lo que supuso el fin de la retransmisión televisiva en Alemania,[926]​ y el hallazago de ese mismo anabolizante a Cristian Moreni hizo que el Cofidis al completo se retirara también de la carrera.[927]​ El gran escándalo sería no obstante el de Michael Rasmussen (Rabobank), quien portando el maillot amarillo de líder fue obligado a abandonar por su escuadra: el danés se había saltado varios controles antidopaje antes del Tour argumentando que se encontraba con su mujer en México, pero un comentarista de la RAI manifestó en antena que le había visto entrenándose por esas fechas en los Dolomitas (probablemente a las órdenes del doctor Ferrari, que tenía una de sus sedes en la cercana St. Moritz).[928][929][930][931][932][933]​ El exnaranja Iban Mayo, que parecía haberse reencontrado en el Saunier Duval,[934][935]​ dio positivo por EPO.[936][937][938][939]​ El gran número de positivos y retirados modificó los resultados de las etapas y el desarrollo de la lucha por la general;[940][941][942]​ esos casos de dopaje motivaron diversas respuestas: además de en la prensa,[943]​ se produjeron varias protestas de aficionados al paso de la carrera,[944]​ los equipos franceses y alemanes realizaron un plante,[945]​ el presidente francés Nicolas Sarkozy y el Consejo de Europa se pronunciaron sobre lo sucedido,[946][947]​ y se recrudecieron las malas relaciones entre ASO (organizadora del Tour) y la UCI.[948][949][950]

Haimar Zubeldia, durante un control de firmas del Tour de Francia en el que fue quinto en la clasificación general.

En lo relativo a la actuación del equipo en ese Tour de Francia, la escuadra tuvo su mejor actuación en años al meter a dos hombres entre los diez primeros de la clasificación general: el jefe de filas Haimar Zubeldia fue quinto, igualando su puesto de cuatro años antes, y el fichaje Mikel Astarloza noveno.[951][952]​ Zubeldia mostró una actitud más agresiva en carrera,[953]​ como en la etapa pirenaica de Loudenvielle donde recuperó cuatro minutos a los favoritos; [954]​ Astarloza, la revelación de la formación, fue mejor que Zubeldia en las contrarrelojes de Albi y Angoulême, pero en la etapa reina del Aubisque el pasaitarra cedió más de seis minutos que le hicieron perder algún puesto en la clasificación.[955]​ Además el joven Amets Txurruka ganó el trofeo de la combatividad tras sus numerosas fugas la ronda francesa, [956]​ siendo el primer corredor del equipo en subirse al podio de París;[957]​ el vizcaíno fue asimismo tercero en la clasificación de los jóvenes, cuyo maillot blanco llegó a portar en carrera por delegación dado que Alberto Contador (Discovery Channel) ganó también el amarillo de la general y el segundo Mauricio Soler (Barloworld) se hizo con el de lunares rojos como rey de la montaña.[958]​ El secretario técnico Igor González de Galdeano y el líder Zubeldia mostraron al término de la Grande Boucle su satisfacción por el rendimiento de la formación,[959][960]​ que incluyó el segundo puesto de Íñigo Landaluze en la jornada alpina de Le Grand-Bornand.[961]

Poco después el equipo acudió a la Clásica de San Sebastián con su bloque del Tour,[962]​ con el resultado de Astarloza sexto y Landaluze octavo.[963]

Podio y tres etapas de Samuel Sánchez en la Vuelta[editar]
Samuel Sánchez fue tercero y ganó tres etapas en la Vuelta a España. En la imagen, durante la Bicicleta Vasca.

El mejor momento de la temporada llegó en la Vuelta a España: el jefe de filas Samuel Sánchez fue tercero en la clasificación general tras ganar tres etapas en diferentes registros (en descenso, en alto y contrarreloj) y se convirtió en el primer ciclista de la formación que subía al podio final de una gran vuelta. El asturiano empezó la ronda española perdiendo respecto a otros candidatos en torno a un minuto y medio en los Lagos de Covadonga,[352]​ dos minutos más en la larga contrarreloj por autovía de Zaragoza,[964]​ y un minuto extra en la primera etapa pireanica en Cerler.[965]​ A partir de entonces iría mejorando sus prestaciones, llegando con los favoritos a Ordino Arcalís,[966]​ y haciéndose con la victoria de etapa en Granada tras un rápido descenso desde el Monachil que culminó batiendo al sprint en la capital nazarí a su compañero de fuga.[967]​ En la última semana culminaría su progresión en la general: eliminado Vladimir Efimkin (Caisse d'Epargne) camino a Ávila,[968]​ el ovetense venció en Abantos (donde lo hiciera Laiseka en 1999) apoyado por la destacada estrategia de equipo dirigida por Gorka Gerrikagoitia,[969][970]​ y en la contrarreloj del penúltimo día en Collado Villalba volvió a ganar.[971]​ Esa victoria en la crono madrileña (a 54 km/h de velocidad media) le sirvió para auparse a la tercera plaza en la general, ya que los 19 s que le metió a Cadel Evans (Predictor-Lotto) hicieron que arrebatara ese puesto de honor al australiano por 10 s, por lo que Sánchez subió al tercer cajón podio de Madrid acompañando al maillot oro Denís Menshov (Rabobank) y el segundo clasificado Carlos Sastre (CSC).[972]​ La octava posición final de Igor Antón y el segundo puesto en la clasificación por equipos completaron la participación del conjunto en esa Vuelta.[352]​ La labor de equipo, y especialmente la compenetración entre Sánchez y Antón, fue especialmente destacada.[912][973]

La temporada concluyó en el Giro de Lombardía, donde Samuel Sánchez fue tercero al encabezar el grupo que llegó a orillas del Lago de Como a diez segundos del dúo cabecero formado por los italianos Damiano Cunego (Lampre) y Riccardo Riccò (Saunier Duval).[917]​ Poco antes el carbayón había sido séptimo en el Mundial de Stuttgart con la selección española: tras su controvertido papel en la subida principal del circuito, que rompió el pelotón y seleccionó a una docena de corredores dejando descolgado su compatriota y tricampeón mundial Óscar Freire, Sánchez quedó cortado y tampoco pudo disputar las medallas en el sprint del grupo cabecero, admitiendo a su llegada que se había precipitado.[974][975][976]

Sus resultados de esa temporada, sumados a la progresión ascendente mostrada desde su estreno como profesional con el equipo vasco, confirmaron a Samuel Sánchez como el nuevo puntal de la escuadra.[977]​ El asturiano, al que solo restaba un año de contrato,[978]​ renovó poco después por varias temporadas tras negociar algunas modificaciones en el plano deportivo y una mejora de su ficha, si bien su salario habría sido mayor de haberse marchado a alguno de los otros conjuntos que le habían realizado una oferta para su incorporación.[979]

Declaraciones de Madariaga sobre la plantilla y su potencial[editar]

A lo largo de ese año se especuló con la posibilidad de fichar a Juanma Gárate (Quick Step), intención revelada por el propio Miguel Madariaga en declaraciones a Radio Euskadi.[980]​ A pesar de que Gárate mostró al secretario técnico Igor González de Galdeano su interés en fichar por el equipo, finalmente no se produjo un acuerdo para dicha incorporación, siendo los principales obstáculos la duración del contrato (solo le ofrecían un año, a pesar de que a otros ciclistas les ofrecieron dos) y las condiciones económicas (aunque dijo estar dispuesto a cobrar menos que en otros equipos); Gárate declaró que no comulgaba con Madariaga y dijo que de haber fichado por la escuadra vasca se hubiese arrepentido por ese motivo.Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; nombres no válidos, p. ej. demasiados

A la conclusión de la temporada Madariaga realizó una valoración positiva de la actuación de su formación en ese curso, ya que a su juicio habían hecho historia,[981]​ El máximo dirigente del conjunto elogió a Galdeano ("He hecho lo más grande, que es ficharle a él"),[982]​ y aseguró que de no haberse realizado esa reordenación el proyecto no habría tenido futuro.[983]

Por otra parte, Madariaga mostró su confianza en que el proyecto del filial Orbea, de categoría Continental, pudiera proveer al primer equipo de corredores de calidad, después de que él mismo hubiera asegurado que la mitad de la plantilla del Euskaltel-Euskadi en 2007 no tenía nivel para correr en un equipo UCI ProTeam como el suyo. El mánager general indicó asimismo que la formación había vivido un cambio en lo referente a la contratación y que como consecuencia mandaba el equipo y no los corredores, al contrario de lo ocurrido hasta entonces.[984]​ En ese sentido, el principal fichaje para la siguiente campaña, un Egoi Martínez que volvía a la disciplina naranja tras la desaparición del Discovery Channel dirigido por Johan Bruyneel en el que había militado las dos campañas anteriores, fue informado sobre el nuevo funcionamiento interno antes de firmar su reincorporación.[985]

2008[editar]

Un arranque sin victorias de primer nivel[editar]
Koldo Fernández de Larrea, venciendo al sprint en Salvatierra durante la Bicicleta Vasca.

Las discrepancias existentes entre la UCI y los organizadores de las tres grandes vueltas hicieron que ese año las grandes carreras de la temporada no estuvieran englobadas en un calendario unificado: RCS (Giro de Italia), ASO (Tour de Francia) y Unipublic (Vuelta a España) retiraron todas sus competiciones del ProTour, que quedó así limitado a menos de veinte pruebas entre las que no se incluían ni las rondas de tres semanas ni ninguno de las cinco clásicas consideradas monumentos del ciclismo.[986][987][988][989]

Los primeros meses de la temporada transcurrieron sin que la formación pudiera estrenar su casillero de victorias en carreras de primer nivel, ya estuvieran estas enmarcadas en el ProTour o en el circuito alternativo. Lo más destacado de ese arranque de campaña fueron las victorias de etapa al sprint logradas por Koldo Fernández de Larrea, que ese curso sumaría hasta cinco triunfos parciales en pequeñas vueltas por etapas del circuito continental europeo: Vuelta a Murcia, Vuelta a Castilla y León, Bicicleta Vasca, Vuelta a Burgos y Tour de Vendée (en orden cronológico).[990]​ Sin embargo, el velocista alavés no pudo obtener un éxito semejante en una gran cita, siendo en ese sentido sus mejores resultados sendos terceros puestos tras llegada masiva en el Giro de Italia y la Vuelta a España.[991][992]

En la Vuelta al País Vasco, la prueba de casa para el equipo, ningún corredor de la escuadra pudo obtener una victoria de etapa y tampoco entrar en el podio,[993]​ en una edición liderada de principio a fin por Alberto Contador y que tuvo como protagonista al exnaranja David Herrero, vencedor en Viana y aspirante a un puesto de honor hasta que una caída le impidió tomar la salida el último día.[994]​ El jefe de filas del conjunto vasco, Mikel Astarloza, llegó con otros favoritos en las principales etapas, incluida una penúltima jornada bajo la lluvia en la que se subió el muro de Aya,[995]​ pero en la contrarreloj final de Orio se vio superado por otros líderes mejor adaptados a esa disciplina;[996]​ el pasaitarra terminó así sexto en la clasificación general, a 1 min 37 s de Contador y a más de un minuto de Cadel Evans (segundo) y Thomas Dekker (tercero).[997]​ El navarro Egoi Martínez se adjudicó la clasificación de la montaña.[998]

Astarloza fue semanas después quinto en el Tour de Romandía, a 54 s del ganador Andreas Klöden y a once del tercer cajón del podio ocupado por Marco Pinotti;[999]​ al igual que en la ronda vasca, el resultado final estuvo marcado por lo ocurrido en la contrarreloj individual, siendo las diferencias finales en la general prácticamente las mismas que las marcadas en la crono de Sion.[1000]​ Por otra parte, Haimar Zubeldia fue sexto en la Volta a Cataluña,[1001]​ idéntica plaza que la obtenida en la etapa reina de Seo de Urgel.[1002]

Antón: decepción en Arrate y triunfo con podio en Suiza[editar]
Igor Antón, en el podio final de la Bicicleta Vasca por su segunda plaza tras lo ocurrido en la llegada a Arrate.
El equipo, en la Vuelta a Suiza en la que Igor Antón ganó una etapa y fue tercero en la clasificación general.

Ese año Igor Antón realizó un calendario distinto al anterior: no correría el Tour de Francia, y sus objetivos se centrarían en las carreras previas a la ronda gala disputadas en junio para posteriormente descansar y preparar de cara a septiembre la Vuelta a España, a la que acudiría por primera vez con la vitola de ser el jefe de filas. Su arranque de temporada se vio condicionada por unas molestias en sus tendones de Aquiles.[1003]

A comienzos de junio se disputó la Bicicleta Vasca, en una edición que evidenciaría el proceso de decadencia experimentado por la cita eibarresa: se disputaron solo tres etapas, ninguna de ellas contrarreloj.[1004]​ Después de dos jornadas al sprint (con polémica en Baquio al haberse agarrado a un coche Dani Moreno ascendiendo Sollube, y triunfo de Koldo Fernández de Larrea en Salvatierra), la carrera se decidiría en la tradicional subida a Arrate.[1005][1006]​ Antón coronó el alto con cierta ventaja sobre Eros Capecchi, pero en los dos kilómetros finales de suave descenso hasta el Santuario Antón se vio superado por la derecha por Capecchi cuando él miraba hacia atrás por su izquierda; el vizcaíno ya no pudo entrar a rueda del italiano, concluyendo así segundo tanto en la etapa como en la general.[1007][1008]

El galdacanés se resarciría días después en la Vuelta a Suiza, considerada como la cuarta gran vuelta y en la que afinaban su preparación para el Tour algunos de los principales candidatos a hacerse con la ronda gala. Antón ganó la etapa alpina de Flumserberg bajo unas duras condiciones meteorológicas,[1009]​ vistió el maillot amarillo de líder durante cuatro días (hasta la cronoescalada al Klausenpass) y terminó tercero en la general, acompañando en el podio final de Berna al ganador Roman Kreuziger y el segundo clasificado Andreas Klöden.[1010]

Los resultados obtenidos en junio no modificaron su calendario, quedando fuera del Tour para encabezar posteriormente al cuadro naranja en la Vuelta.

Regreso al Tour de Samuel Sánchez y oro olímpico en Pekín[editar]

Ese año Samuel Sánchez se centró en el Tour de Francia, donde no participaba desde su abandono en 2003, renunciando para ello a su calendario habitual consistente en diversas carreras de primavera (País Vasco y clásicas de las Ardenas) y la Vuelta a España, esquema con el que había obtenido sus mejores resultados hasta entonces.[1011]​ El asturiano acudiría secundado entre otros por Haimar Zubeldia y Mikel Astarloza, quinto y séptimo respectivamente en la preparatoria Dauphiné Libéré.[1012]

En la ronda gala Sánchez fue finalmente sexto en la clasificación general, a seis minutos del ganador y a cuatro del podio,[1013]​ aunque no pudo conseguir un triunfo de etapa.[1014]​ Vigésimo en la contrarreloj de Cholet y con los favoritos en el Macizo Central,[1015][1016]​ en la etapa pirenaica de Hautacam cedió tres minutos respecto a Carlos Sastre, Cadel Evans y Denís Menshov;[1017]​ su mejor actuación se produjo en Alpe d'Huez, donde fue segundo tras batir al sprint a Andy Schleck el día que el ganador Sastre se enfundó el maillot amarillo de líder.[1018]​ Después de la contrarreloj larga de la penúltima jornada el ovetense terminó como séptimo clasificado,[1019]​ pero la posterior descalificación del inicialmente tercero Bernhard Kohl hizo que avanzara un puesto, en una edición de la Grande Boucle marcada por los sucesivos casos de dopaje: Riccò, Piepoli, Schumacher y Kohl dieron positivo por CERA y el Saunier Duval se retiró en bloque de la carrera,[1020]​ entre otros sucesos relacionados.[1021]

La participación de la escuadra naranja, que fue una de las tres únicas formaciones que llegaron a París con sus nueve hombres aún en carrera y concluyó cuarta en la clasificación por equipos, incluyó también la decimoquinta plaza final de Astarloza y especialmente la lucha por el triunfo de etapa de Egoi Martínez en la etapa de montaña de Prato Nevoso: considerado el hombre fuerte de la escapada, el navarro se vio superado por Simon Gerrans después de que el australiano le hubiera supuestamente engañado momentos antes diciéndole que no le disputaría la victoria.[1022][1023]​ A pesar de que formación no había cumplido su objetivo inicial consistente en lograr una victoria de etapa, el secretario técnico Igor González de Galdeano se mostró al término de la ronda gala satisfecho con el desempeño y los resultados del conjunto.[1024]

El 9 de agosto Samuel Sánchez ganó la medalla de oro de ciclismo en ruta en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008: integrado en el grupo de seis hombres que llegaron destacados a meta para disputarse los metales, fue el más rápido en el sprint ascendente junto a la Gran Muralla China en Juyongguan.[1025]​ El asturiano estuvo acompañado en el podio por Davide Rebellin y Fabian Cancellara,[1026]​ aunque el posterior positivo por CERA de Rebellin hizo que se reasignaran las preseas de plata y bronce a Cancellara y Aleksandr Kolobnev respectivamente.[1027]​ El triunfo de Sánchez, que había acudido a dicho evento como miembro de la delegación española dirigida por Paco Antequera junto a Alberto Contador, Carlos Sastre, Alejandro Valverde y Óscar Freire,[1028]​ suponía que el Euskaltel-Euskadi tomaba el relevo al Quick Step de Paolo Bettini como el equipo en el que militaba el vigente campeón olímpico.[1029]

El éxito olímpico de Samuel Sánchez supuso a la formación vasca el pago de un plus según lo estipulado en su contrato,[1030]​ y motivó asimismo el interés por contratarle del Cervélo, la nueva escuadra que estaría liderada por Carlos Sastre: según trascendió a la prensa, la escuadra suiza ofrecía una mejora sustancial de su salario a Sánchez, quien tenía no obstante dos años más de contrato en vigor y una cláusula de rescisión fijada en torno a los 900.000 euros. [1031]​ Finalmente los responsables naranjas llegaron a un acuerdo para la continuidad del asturiano, que vio nuevamente aumentada su ficha pocos meses después de su anterior renovación.[1032]​ El mánager general Miguel Madariaga mostró su satisfacción por la resolución del caso, y definió a Sánchez como "el buque insignia de un proyecto ciclista que es único a nivel internacional".[1033]

Caída del aspirante Antón en la Vuelta[editar]
Egoi Martínez, en el podio momentos antes de enfundarse el maillot oro como líder provisional de la Vuelta a España, que portó durante cuatro días.

El equipo acudió a la Vuelta a España encabezado por Igor Antón, en lo que suponía el estreno de éste como jefe de filas naranja en una gran vuelta.[1034]​ En la corta contrarreloj por equipos de Granada con la que se iniciaba la ronda española la formación marcó el tiempo más rápido en el punto intermedio y fueron segundos en meta a 8 s del Liquigas,[1035][1036]​ en lo que suponía el mejor resultado de la escuadra naranja en esa disciplina.[1037][1038]​ Antón continuó durante las siguientes jornadas con la vitola de candidato a lograr un buen puesto: perdió poco tiempo en la crono individual de Ciudad Real,[1039]​ salvando así el peor día para sus características de escalador,[1040][1041]​ y tras haber estado con los mejores en las dos etapas pirenaicas marchaba sexto en la clasificación general.[1042]​ Sin embargo, el día de la decisiva subida al Angliru el vizcaíno se cayó en el puerto previo de El Cordal, sufriendo una fractura de clavícula que le obligó a retirarse de la carrera.[1043]​ Ya sin su principal referente,[1044][1045]​ la escuadra concluiría la ronda sin victorias de etapa y con la incógnita sobre qué hubiera ocurrido sin el abandono del galdacanés.[1046][1047]

El hecho más destacable para la formación en esa Vuelta fue el liderato provisional ostentado por Egoi Martínez durante cuatro jornadas: el navarro se enfundó el jersey oro en Sabiñánigo merced a su participación en la fuga, siendo la primera vez en la que un corredor del equipo portaba el maillot de líder de la general de una de las tres grandes vueltas.[1048]​ Egoi Martínez mantuvo esa condición hasta el Angliru, donde cedió el liderato al a la postre ganador absoluto Alberto Contador,[1049]​ aunque se mantuvo entre los diez primeros en la general hasta concluir noveno,[1050]​ a casi 11 minutos de Contador.[1051]​ Asimismo, el equipo finalizó tercero en la clasificación por equipos de la Vuelta a España, igualando el puesto logrado un año antes.[1052]

Marcha de Zubeldia y final de Odriozola y Etxeondo[editar]

El equipo anunció a final de temporada que el director deportivo principal Jon Odriozola no permanecería en el equipo, al no llegar ambas partes a un acuerdo para la extensión de su contrato; las desavenencias que motivaron su no continuidad estaban motivadas en el deseo de Odriozola de contar con una mayor capacidad de decisión.[1053]​ Además, el ciclista Haimar Zubeldia decidió cambiar de aires después de once temporadas en la formación, en la que había militado desde su debut como profesional, y fichó por el equipo Astana.[1054]​ Entre otras bajas se produjo también la del médico Eduardo González Salvador.[1055]

La de 2008 fue también la última temporada en la que la escuadra utilizó equipaciones ciclistas de la firma vasca Etxeondo, suministradora desde la fundación del equipo, después de que los responsables de la formación firmaran un contrato con la marca italiana Nalini-MOA.[1056]

Los hermanos Galdeano, directores deportivos[editar]

De cara a 2009 el equipo entró en una nueva fase, ya que el hasta entonces secretario técnico Igor González de Galdeano pasó a ser el director deportivo principal. De esta forma el exciclista alavés vio ampliado su poder como máximo responsable del área deportiva, ya que a su papel al frente de la planificación deportiva sumaba a partir de entonces el mando en carrera. Gorka Gerrikagoitia, Josu Larrazabal y Alex Díaz, por su parte, ejercerían como directores auxiliares. Galdeano incorporó un año más tarde a su hermano Álvaro, tras tres temporadas como director del filial Orbea.

[1057]

El equipo anunció que a partir de 2009 Igor González de Galdeano sería, además de adjunto al mánager como secretario técnico, el director deportivo principal, reafirmando su papel de jefe deportivo del equipo. Gorka Gerrikagoitia, Josu Larrazabal y Alex Díaz, por su parte, ejercerían como directores auxiliares del primero.[1058][3]

2009[editar]

Corredores del equipo en la contrarreloj por equipos del Tour de Romandía 2009.
Astarloza, en la 3ª etapa del Tour de Francia 2009.

No-Giro. [1030]

fuji no inv.[1059]

La temporada se inició con el triunfo de Markel Irizar en la clasificación de la montaña del Tour Down Under (primera carrera del año del UCI ProTour y que corría el equipo) en Australia[1060]​ y poco después con la primera victoria de la temporada a manos de Koldo Fernández en la 2ª etapa de la Vuelta al Algarve.[1061]​ En marzo, en la Tirreno-Adriático, Egoi Martínez consiguió el triunfo en la clasificación de la montaña.[1062]

En la Vuelta al País Vasco, uno de los grandes objetivos del equipo, Samuel Sánchez fue tercero en la clasificación general que ganó Alberto Contador (Astana);[1063]​ además se consiguieron buenos puestos en las clasificaciones secundarias como la victoria del propio Samuel en la clasificación de la regularidad,[1064]​ la victoria de Egoi Martínez en la clasificación de las metas volantes[1065]​ y los segundos puestos en la clasificación por equipos (a solo un segundo de los vencedores)[1066]​ y en la clasificación de la montaña a cargo de Aitor Hernández (a solo dos puntos del vencedor).[1067]

El equipo tuvo una buena actuación en junio en la Dauphiné Libéré, una carrera habitualmente preparatoria de cara a la Grande Boucle, con Mikel Astarloza quinto en la general final,[1068]​ tras una buena actuación que incluyó un ataque a los favoritos en el Izoard.[1069]​ Poco después Astarloza fue tercero en el Campeonato de España de ruta, logrando la medalla de bronce.[1070]

En el Tour de Francia, Astarloza, quien acudió a la ronda gala como el jefe de filas,[1071]​ ganó el 21 de julio la decimosexta etapa (segunda etapa alpina), con final en Bourg-Saint-Maurice, tras atacar a sus compañeros de fuga en los kilómetros finales. Se trataba de la mayor victoria del corredor y la tercera victoria de etapa del conjunto naranja en sus nueve participaciones en el Tour (donde no ganaba desde 2003, con Mayo en Alpe d'Huez). Asimismo, Egoi Martínez encabezó la clasificación de la montaña durante cuatro jornadas (finalmente fue segundo en esa clasificación),[1072]​ convirtiéndose en el primer ciclista del equipo en portar el maillot de lunares rojos.[1073]​ Finalmente Astarloza, quien llegó a ser noveno, fue decimoprimero en la clasificación general,[1074]​ tras ceder dos puestos en las tres últimas etapas, no logrando así el objetivo secundario de meterse entre los diez primeros,Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; nombres no válidos, p. ej. demasiados

Durante la ronda gala, exactamente el 17 de julio, la UCI anunció que Iñigo Landaluze había dado positivo por CERA en dos controles antidopaje, realizados el 7 y el 16 de junio (en la primera etapa de la Dauphiné Libéré y fuera de competición, respectivamente).[1075]​ Antes de dicho anuncio el corredor había sido apartado del equipo (no disputando el Campeonato de España) tras haber presentado anomalías (sin dar positivo) en la densidad de su orina en un control interno.[1076]​ Tras la noticia del positivo Landaluze emitió una nota en el que reconocía haberse dopado y eximía de culpabilidad al equipo,[1077]​ renunciando asimismo al contraanálisis y anunciando su retirada del ciclismo.[1078]

El 31 de julio la UCI anunció que Astarloza había dado positivo por EPO recombinante en un control antidopaje de orina realizado por el CSD el 26 de junio, pocos días antes del Campeonato de España de ruta y el comienzo de la ronda gala.[1079]​ El ciclista, apoyado por el equipo, pidió el contraanálisis.Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; nombres no válidos, p. ej. demasiados En caso de que se confirmara el positivo le serían retirados los logros alcanzados tras dicho control, por lo que la victoria de la decimosexta etapa del Tour pasaría así al segundo clasificado en dicha jornada: Sandy Casar (Française des Jeux).[1080][1081]​ El 8 de septiembre la UCI comunicó al corredor que el contraanálisis había confirmado el positivo.[1082]

En la Vuelta a España Samuel Sánchez salió como uno de los grandes favoritos a la victoria final,[1083]​ aunque finalmente no logró ese objetivo al ser segundo en la general final, a 55 segundos de ganador Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne), quien lució el maillot oro en el podio de Madrid acompañado de Samuel y del tercer clasificado, Cadel Evans (Silence-Lotto).[1084]​ Ni él ni ningún otro integrante del equipo consiguió una victoria de etapa, motivo por el cual las conclusiones de Samuel, que subía por segunda vez en su carrera al podio de la Vuelta, no fueron todo lo positivas que se cabrían esperar. Así, el asturiano se lamentó de la caída sufrida en la 8ª etapa (con final en Aitana), que le hizo bajar su rendimiento en la siguiente etapa (con final en Xorret de Catí), así como de los cinco segundos que le separaron de la victoria de etapa en la contrarreloj de Toledo (en la que se impuso el especialista David Millar).[1085]Galdeano, por su parte, realizó un balance más optimisa y calificó de histórico el segundo puesto de Samuel (que era el mejor puesto en la general de la Vuelta de un ciclista del equipo en sus dieciséis temporadas de historia), aunque lamentó la oportunidad perdida y la ausencia de victorias de etapa.[1086]

En la última gran clásica del año, el Giro de Lombardía, Samuel Sánchez fue segundo tras ser superado en el sprint final por Philippe Gilbert (Silence-Lotto), con el que había llegado escapado a la meta de Como.[1087]​ Esos buenos resultados en la parte final de la temporada le auparon hasta el tercer puesto en la clasificación individual final del UCI World Ranking estrenado ese año, por detrás de Contador y Valverde.[1088]

2010[editar]

DipuViz aumentó 2010 para compensar bajada GV.[1089]

La principal novedad en la plantilla fue la incorporación de Beñat Intxausti; aunque la idea de Intxausti y de Miguel Madariaga (máximo responsable del equipo) era firmar un contrato por dos temporadas, el agente del corredor impuso que el contrato fuera por una única temporada.[1090]

Los primeros meses de competición transcurrieron sin victorias, siendo lo más destacado los buenos puestos logrados por Samuel Sánchez e Intxausti en la París-Niza y el Critérium Internacional disputado ese año en Córcega.

Intxausti, días después de la Vuelta al País Vasco.

En la Vuelta al País Vasco los planes iniciales del equipo se vieron trastocados en la primera etapa con inicio y final en Ciérvana al no poder aguantar su teórico jefe de filas Samuel Sánchez en el grupo de favoritos durante la subida a Putxeta-Las Calizas, con lo que el objetivo de lograr un buen puesto en la general quedó en manos de Intxausti; la táctica del equipo fue objeto de controversia cuando se ordenó parar al otro naranja que iba en el grupo junto a Intxausti para que esperara a Samuel de cara al descenso. Descartado ya para la lucha por la general, el asturiano logró la primera victoria de la temporada para el equipo en Arrate, tras lanzar un ataque en la subida final que contó con el consentimiento del en ese momento líder Alejandro Valverde. En la penúltima jornada Amets Txurruka sufrió una caída entre las dos subidas a Aya cuando iba escapado y era virtual ganador de la clasificación de la montaña, mientras que ante la fuga de Joaquim Rodríguez fue Intxausti (y no Samuel) a quien se ordenó tirar del grupo de favoritos. En la contrarreloj final de Orio Intxausti escaló dos puestos en la general para subir al podio como tercer clasificado, junto a Chris Horner y Valverde. La posterior descalificación de Valverde hizo que Intxausti pasara a ser segundo en la clasificación final oficial.

Un día después de la conclusión de la ronda vasca el equipo logró el doblete en la Klasika Primavera de la mano de Samuel Sánchez (escapado en los kilómetros finales) e Igor Antón (quien afinaba su puesta a punto para las siguientes carreras siendo segundo tras haber estado escapado gran parte de la prueba y superar en el sprint del grupo a Frank Schleck). Antón ganó la etapa reina de la Vuelta a Castilla y León con final en el Alto del Morredero imponiéndose a Alberto Contador, pero en la posterior contrarreloj de Ponferrada cedió el liderato ante el pinteño para concluir segundo en la clasificación general.

Sería precisamente el escalador vizcaíno quien encabezaría a la escuadra de cara a las clásicas de las Ardenas, ya que el tradicional líder naranja para esas carreras, Samuel Sánchez, había decidido descansar y centrarse en su preparación de cara al Tour. Igor Antón tuvo una destacada actuación en la Flecha Valona: lanzó un duro ataque en el Muro de Huy que rompió el grupo y le situó en cabeza de carrera durante unos instantes, aunque en los metros finales fue superado por tres corredores para finalizar cuarto y fuera del podio. Fuji fue noveno en la última carrera del tríptico, el monumento Lieja-Bastoña-Lieja.

Antón cerró su calendario primaveral en el Tour de Romandía. En una última jornada montañosa y pasada por agua con inicio y final en Sion estuvo escapado en solitario para ser finalmente atrapado por el grupo de favoritos encabezado por Valverde; en el sprint del grupo por la victoria de etapa fue segundo al verse superado por el murciano, quien también arrebató ese último día el liderato a Michael Rogers. La posterior descalificación de Valverde hizo que Antón pasara a ser el ganador de la etapa y noveno clasificado en la general.

En la Dauphiné Libéré. En la Vuelta a Suiza. Koldo Fernández de Larrea fue tercero en el Campeonato de España disputado en Albacete, subiendo así al podio para recibir la medalla de bronce.

En el Tour de Francia Samuel Sánchez finalizó cuarto en la general tras haber luchado durante el transcurso de la ronda gala por el tercer cajón del podio de los Campos Elíseos de París. En una edición marcada por el duelo entre Alberto Contador y Andy Schleck por hacerse con el maillot amarillo, y que concluyó con el español primero y el luxemburgués segundo, la lucha por esa tercera posición enfrentó a Samuel con Denís Menshov; aunque el corredor naranja era tercero en la clasificación provisiona tras el paso por los Alpes y los Pirineos (incluida la etapa con final en el Tourmalet, en la que pese a sufrir una caída logró ampliar su ventaja respecto al ruso), finalmente fue superado por Menshov en la contrarreloj de Burdeos disputada en la penúltima jornada. La clasificación final del Tour (y, por tanto, el puesto final de Samu) se encuentra no obstante a la espera del dictamen de las autoridades deportivas competentes después de que en una muestra sanguínea tomada durante un control antidopaje a Alberto Contador se detectara la presencia de clembuterol, una sustancia considerada dopante. La participación del equipo concluyó sin victorias de etapa, siendo quien más cerca estuvo de conseguirlo el propio Samuel en la etapa alpina con meta en Morzine-Avoriaz, donde tras haber lanzado un ataque en los kilómetros finales de ascensión se vio superado en los últimos metros por Andy Schleck.

Mikel Nieve.

En la Vuelta a España, Igor Antón tuvo un gran comienzo en la que fue ganador de dos etapas en la segunda de ellas recuperando el maillot rojo de líder,[1091]​ que ya había vestido en dos jornadas anteriores. Sin embargo en la 14º etapa sufrió una caída, en la que también estuvo involucrado Egoi Martínez, que hicieron abandonar la carrera a ambos.[1092]​ Antes que él, el último corredor en abandonar la Vuelta a España siendo de líder fue Sean Kelly en la edición de 1987 a solo tres días de final.[1093]​ A pesar de en el momento del abandono aún faltar una semana para la finalización de la carrera muchos compañeros de pelotón, directores y periodistas vieron a Antón como gran favorito a ganarla declarando que era el "hombre más fuerte" incluso pronosticando que de no haberse producido la caída habría ganado la ronda española.[1094][1095]​ Posteriormente Mikel Nieve ganó la etapa reina en Cotobello tras realizar un buen trabajo de equipo junto a Juan José Oroz y Amets Txurruka,[1096]​ finalizando Mikel la Vuelta en el 11º lugar a pesar de haber trabajado los primeros días para Igor Antón y perder muchos minutos en las contrarrelojes.

Con esos resultados 2010 se convirtió en la temporada con más victorias en la historia del equipo hasta ese momento, con diecisiete triunfos (cinco de ellos en carreras del UCI World Calendar, incluyendo las tres victorias de la Vuelta) logrados entre nueve corredores distintos. Sin embargo esos datos no sirvieron a la escuadra para entrar entre los 15 mejores equipos de un ranking deportivo creado por la UCI para decidir los equipos UCI ProTour del 2011[1097][1098]​ que iban a participar en todas las carreras de máximo nivel re-denominadas por UCI WorldTour[1099]​ (el equipo quedó 16º), teniendo que entrar a través una "repesca" en el que se decidieron los 3 restantes.[1100][1101]

2011[editar]

Samuel Sánchez salva el inicio de temporada[editar]

El equipo contó con un presupuesto de 6,5 millones de euros: tres de Euskaltel, tres de las instituciones públicas vascas (Gobierno Vasco y las tres diputaciones forales de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, aportando esta última una cuarta parte de las tres anteriores) y medio millón procedente de los socios de la Fundación Euskadi.[21]​ De esta forma, el conjunto vasco era el equipo ProTour de menor presupuesto.[1102]

Cuatro corredores llegaron al equipo para la nueva temporada: Pierre Cazaux, procedente de la FDJ, y los tres ciclistas subidos del Orbea: Ion Izagirre, Mikel Landa y Pello Bilbao. Por otra parte, otros cuatro corredores abandonaron el club: Sergio de Lis, retirado, Aitor Galdós y Beñat Intxausti al Caja Rural y Movistar respectivamente, y Aitor Hernández, que volvió al ciclocrós.

Jonathan Castroviejo, ganador del prólogo del Tour de Romandía.

Tras una concentración de tres días en Derio, el equipo comenzó la temporada 2011. La primera alegría del año llegó con la clasificación de mejor joven ganada por Gorka Izagirre en el Tour de Haut-Var, a finales de febrero. Ya en marzo, tras unos buenos puestos de Koldo Fernández en Mallorca, la primera victoria del año llegó a principios de abril de la mano de Samuel Sánchez en el GP Miguel Indurain, batiendo en la subida final al Puy a Alexandr Kolobnev. Poco antes, Rubén Pérez había ganado la clasificación de los sprints de la Volta a Cataluña. Así pues llegó uno de los principales objetivos de la temporada: la Vuelta al País Vasco, con Samu como líder. En la primera etapa, Purito Rodríguez batió en un apretado sprint a Samuel Sánchez, que se resarciría ganando en la cuarta etapa en Arrate por segundo año consecutivo, y que además le valió para colocarse tercero en la claisificación general. Sin embargo, el de Oviedo terminaría sexto en la general tras la disputa de la contrarreloj final en Zalla.

Continuando su buena forma, el asturiano realizó un buen papel en las clásicas de las Ardenas: tercero en la Flecha Valona, tras Gilbert y Joaquim Rodríguez, donde se mantuvo toda la carrera junto a los grandes favoritos hasta el muro de Huy; y décimo en la Lieja-Bastoña-Lieja. Mientras, Igor Antón finalizaba tercero en la Vuelta a Castilla y León gracias a su buena ascensión a la Laguna de los Peces y posteriormente una buena crono en Zamora. El vizcaíno se preparaba así para el próximo Giro de Italia al que acudiría como líder, junto con Mikel Nieve.

En el resto de clásicas de primavera el equipo vasco tuvo una actuación discreta, destacando el séptimo puesto de Amets Txurruka en la Klasika Primavera, con Antón 11º, y a finales de abril, el Gran Premio de Llodio, donde Mikel Nieve llegó en séptima posición a meta. Ésta sería la última edición de la carrera alavesa.

Igor Antón y Mikel Nieve brillan en el Giro[editar]

Ya en mayo, el equipo naranja acudió a la localidad suiza de Martigny para participar en el Tour de Romandía, poco antes del Giro. Allí destacó la gran actuación de Jonathan Castroviejo, ganando por centésimas el prólogo inicial a Taylor Phinney y colocándose el maillot amarillo. A pesar de perderlo un día más tarde, Castroviejo volvió a realizar una gran contrarreloj en la cuarta etapa celebrada en Aubonne. El getxotarra, de tan solo 23 años, confirmaría su potencial en contrarreloj en la Vuelta a la Comunidad de Madrid, ganando el prólogo inicial y dejando a todos sus rivales más de 10 segundos de diferencia. Además, se metió en el podio final tras una gran subida final en la tercera y última etapa al Puerto de la Morcuera, solamente superado en la general por Rui Costa y Javi Moreno.

Más tarde, el equipo naranja se desplazó a Venaria Reale para disputar el Giro de Italia. Igor Antón sería el líder de un equipo formado por Oroz, Isasi, Aramendía, Azanza, Cazaux, Sesma, Minguez y Mikel Nieve como gregario de lujo. El de Galdakao aspiraba a un buen puesto en la general y una etapa, ante corredores del nivel de Alberto Contador, Michele Scarponi o Vincenzo Nibali. Tras una desastrosa crono por equipos en la primera etapa, pronto el Euskaltel remontaría la situación. Antón se mantuvo entre los mejores en la alta montaña de la primera mitad de carrera, colocándose 7º en la general tras la etapa 13 con final en Grossglockner. Un día después, la corsa rosa acababa en el mítico Monte Zoncolan. Tras rodar en cabeza toda la carrera, el vizcaíno atacó a 7,5 km de meta, en plena subida al coloso italiano, y mantuvo las diferencias con el resto de favoritos el resto del puerto, ganando una de las victorias más importantes de su carrera.[1103]

Con la gran victoria de Igor Antón todavía reciente en el equipo naranja comenzó la 15ª etapa del Giro, etapa reina, con final en Gardeccia/Val di Fassa y más de 6000 metros de desnivel. El leitzarra Mikel Nieve se metió en una escapada de nivel con ciclistas como Stefano Garzelli o Danilo Di Luca. La escapada se rompió rápidamente al llegar los grandes puertos, y Garzelli se quedaba en cabeza al comienzo de la ascensión final. Sin embargo, Nieve alcanzó al italiano y a continuación lo dejó, lanzándose a la victoria de etapa. Al fin, sin casi fuerzas para levantar los brazos pasó la pancarta de meta en primer lugar, tras siete horas y media de sufrimiento[1104]

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Madariaga, de nuevo en primera línea[editar]

Un último año con Gerrikagoitia[editar]

2012[editar]

Riesgo de colapso, relevo a Euskaltel y liquidación[editar]

Inviabilidad futura y consiguiente incertidumbre[editar]

Dificultades presupuestarias entre congelaciones y recortes[editar]

El equipo afrontaba su séptima temporada consecutiva con el presupuesto congelado en torno a los 6,5 millones de euros: este dato lo convertía en la escuadra ProTeam con menor capacidad económica, circunstancia que venía provocando que la formación no pudiera fichar a ciclistas de otros equipos para reforzar su plantilla e incluso hubiera visto en los últimos años que algunos de sus corredores se marchaban al recibir mejores ofertas.

En el marco de una crisis económica mundial que afectaba especialmente a España, las restricciones presupuestarias de las administraciones públicas (incluyendo recortes en servicios sociales como la sanidad o la educación) hicieron que los patrocinios y subvenciones a equipos deportivos profesionales fueran puestos en cuestión. Esta circunstancia resultaba especialmente comprometida para Euskaltel-Euskadi: de sus en torno a 6,5 millones de euros de presupuesto, aproximadamente 3,25 millones provenían de Euskaltel, algo menos del conjunto de las administraciones públicas (Gobierno Vasco y las diputaciones forales de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava) y el resto de aportaciones de empresas y socios de la Fundación (importe que también se repartía entre los otros equipos de la Fundación como el Orbea Continental).

A continuación se exponen las principales vías de ingreso del equipo para su presupuesto de ese año,[1122]​ incluyendo el descenso en la aportación de la Diputación Foral de Vizcaya, institución impulsora del proyecto y que había rebajado su ayuda a la Fundación Euskadi de 1,4 millones de euros en 2011 a 1,2 millones en 2012:[1123]

Entidad Aportación en 2011 Aportación en 2012
Euskaltel 3.250.000 € 3.250.000 €
Diputación Foral de Vizcaya 1.400.000 € 1.200.000 €
Diputación Foral de Guipúzcoa 785.000 € 785.000 €
Orbea 700.000 € 700.000 €
Gobierno Vasco 800.000 € 600.000 €
Diputación Foral de Álava 80.000 € 80.000 €
El resto del presupuesto procedía de otras empresas y de los socios

La propia Euskaltel planteó dudas sobre la continuidad de su patrocinio: el presidente de la operadora, José Antonio Ardanza, desveló que la veía "difícil".[1106][1107]​ En diciembre Ardanza se retiró y fue sustituido en la presidencia de Euskaltel por Alberto García Erauzkin, hasta entonces consejero director general.[1124]​ García Erauzkin dijo sobre el equipo que nadie estaba más interesado que Euskaltel en la continuidad de una escuadra a la que la operadora había aportado a lo largo de su existencia 40 millones de euros, pero apuntó también a la necesidad de crear "un proyecto sostenible para el futuro".[1125]

Madariaga, reconocido simpatizante del PNV, se mostró especialmente crítico con el Gobierno Vasco del PSE,[1126][1127]​ que había rebajado su aportación progresivamente en más de un 40% respecto al año 2009.[1128]​ En 2012 Lakua aportaba en total al equipo unos 600.000 euros, procediendo la mayor parte (400.000 euros) de la consejería de Industria, Comercio y Turismo por su labor de promoción de Euskadi como destino turístico. Con la temporada ya iniciada, el Gobierno exigió para abonar dicha cantidad que el equipo cambiara la grafía del término Euskadi en su maillot: tras haber lucido desde su estreno en 1994 la palabra Euskadi con la grafía de la Fundación (en letras verdes y con el logotipo de la Fundación al lado), el Ejecutivo quería que Euskadi fuera escrito con la grafía utilizada por la citada consejería en su campaña de turismo "Euskadi, saboréala" (en mayúsculas y con letras blancas, incluyendo el símbolo en forma de ola), lo que conllevaría la desaparición del maillot de toda alusión a la Fundación Euskadi. Según Madariaga, dicho cambio podía poner en peligro otros patrocinios de entidades asociadas a la Fundación durante años, incluyendo la aportación de las diputaciones forales, que supondría la pérdida de 1,5 millones de euros en ingresos. Por su parte, el Gobierno vasco señaló el cumplimento de su solicitud como "esencial", ya que de no ser satisfecha conllevaría la resolución del contrato de patrocinio sin derecho a indemnización para el equipo.[1129][1130]​ Finalmente en junio ambas partes llegaron a una solución de compromiso: la escuadra mantendría para el Euskadi de sus equipaciones la grafía propia de la Fundación en la mayoría de los casos (incluyendo el frontal del maillot), salvo en el costado y el hombro de la parte derecha donde sí luciría el exigido por el Gobierno Vasco, que aportó 50.000 euros extra para sufragar en parte el desembolso que supuso la adecuación de las equipaciones.[1131]

La incertidumbre sobre el futuro de los patrocinios procedentes tanto de la empresa privada como de las administraciones públicas más allá de ese año hicieron que el equipo iniciara la temporada sin tener asegurada su continuidad de cara a 2013.[1132][1133][1134][1135]​ En su intento de buscar algún nuevo patrocinador Madariaga señaló que pese a su limitado presupuesto la formación ofrecía un retorno publicitario que multiplicaba varias veces su valor, hasta alcanzar los 120 millones de euros.[1136]

Rumores sobre un nuevo Euskaltel y agravamiento económico[editar]

Ya antes de empezar la temporada Miguel Madariaga dejó entrever que ese podía ser el último año en que la Fundación Euskadi y él mismo estuvieran al frente del equipo, y habló sobre la posibilidad de dar el relevo a un proyecto vasco más del gusto de la UCI, con un compromiso de cuatro años (y no año a año, como hasta entonces) y liderado por una empresa sólida que aportara seguridad en el aspecto económico; ahondando en ese punto, señaló a Euskaltel como la única empresa que a su juicio podía encabezar una iniciativa así.[1136]

El 13 de enero de 2012 el diario deportivo As publicó que de cara al siguiente año Euskaltel había decidido dejar su relación de patrocinio con la Fundación Euskadi para pasar a tener su propia formación, con Igor González de Galdeano al frente del proyecto: manteniendo gran parte de la plantilla existente, la nueva escuadra no se limitaría a ciclistas vascos o formados en dicha cantera y podría fichar a corredores extranjeros.[1137]​ Cuestionado al respecto por Deia, Madariaga respondió: "No hay nada de eso. Al menos, por ahora y que yo sepa. Otra cosa es que luego vaya a ocurrir todo o algo de lo que se habla"; Galdeano, por su parte, negó tajantemente cualquier contacto con Euskaltel: "A mí no me ha llamado nadie".[1138]​ Pocos días después, en la presentación oficial para esa temporada, Madariaga dio prácticamente por cierto lo apuntado por As: reconociéndose cansado tras años de responsabilidad y con problemas para cuadrar las cuentas, confirmó que sería su último año al frente y que se vivía una época de cambio que daría paso a un proyecto distinto y con nuevos dirigentes.[1139]​ Transcurrido un mes, Madariaga dijo que mantener o no la filosofía dependía de la postura de los patrocinadores.[1140][1141]

Antes de la disputa de la primera etapa de la Vuelta al País Vasco, y a petición de su jefe de filas Samuel Sánchez, el mánager general Miguel Madariaga reunió a sus corredores en el hotel del equipo para transmitirles un mensaje de calma ante las informaciones y les pidió que le dieran de plazo hasta primeros del mes de mayo para resolver las incógnitas, de manera que en caso de que la escuadra no continuara la siguiente temporada pudieran buscar con tiempo un nuevo equipo.[1142]​ Preguntado por diversos medios durante la disputa de la ronda vasca sobre el nuevo proyecto, dijo que sus promotores no habían contado con él pero que tampoco se sentía traicionado, y que dada la comprometida situación económica de la Fundación Euskadi y la imposibilidad de esta para continuar al frente del equipo apoyarían al grupo que tomara su relevo.[1127][1126]

Tras el triunfo de Samuel Sánchez en la Vuelta al País Vasco ante la afición, Madariaga concedió una entrevista a ETB en la que dijo que no esperaba que le fueran a dejar "tan tirado" y lamentó las formas en las que se estaban realizando los cambios y el escaso reconocimiento recibido por su labor; asimismo criticó la presencia de "buitres" conocedores de la comprometida situación económica de la Fundación Euskadi.[1143]​ Posteriormente matizó esas declaraciones: admitió que en abril estaba molesto porque no se había contado con él, y que si bien los futuros responsables seguían sin consultarle había percibido que valoraban el trabajo desarrollado en esas 19 temporadas.[1144]

Ante la merma de ingresos y una creciente incertidumbre sobre si podrían cuadrar las cuentas al final de esa ya confirmada como última temporada de la escuadra, la Fundación Euskadi barajó una serie de medidas extraordinarias, que incluían la venta de patrimonio (autobuses y otros vehículos) e incluso en última instancia de algún corredor en las semanas entre el Tour y la Vuelta (al menos dos equipos franceses mostraron su interés por Romain Sicard), pero ese extremo no llegó a producirse.[1126]​ Finalmente la única iniciativa adoptada durante la temporada para obtener unos ingresos extra sería la puesta a la venta de 10.000 pulseras naranjas (a 3 euros la unidad).[1144]

El 2 de junio El Correo confirmó el relevo al publicar que Euskaltel ya tenía decidido asumir el control de la escuadra a partir de 2013, lo que implicaría elevar su aportación anual.[1145]​ Días después L'Equipe dio por hecha la llegada de Festina como copatrocinador, lo que aliviaría a la operadora vasca la carga financiera de sostener el proyecto en solitario;[1146]​ no obstante, esa entrada no llegó a producirse. Con Galdeano ya confirmado como máximo responsable del nuevo proyecto, el presidente de Euskaltel Alberto García Erauzkin trató de limar asperezas con Madariaga reconociendo la labor de este ante los medios congregados en un acto previo al inicio del Tour de Francia.[1147]​ En ese contexto, Deia llegó a publicar que era Madariaga quien estaba tramitando ante la UCI la solicitud para que el equipo resultante propiedad de Euskaltel tuviera una licencia ProTeam;[1148]​ esa información fue desmentida posteriormente por el propio Madariaga, quien aclaró además que no estaba implicado en ninguna medida en la puesta en marcha o gestión de la nueva estructura.[1144]​ Sí se había ofrecido ante los promotores del nuevo proyecto para negociar con Samuel Sánchez su continuidad.[1127]

Puntos de mérito de la UCI y posible descenso en 2013[editar]
Entrada a la sede central de la UCI, situada en Aigle (Suiza).

La UCI, en consonancia con sus políticas de globalización y potenciación de grandes formaciones con un sólido apoyo empresarial,[1149]​ había establecido que para que un equipo perteneciera en 2013 a la máxima categoría (UCI ProTeam, compuesta por 18 equipos con acceso directo al calendario WorldTour) se tomarían en cuenta los "puntos de mérito" obtenidos en los dos años precedentes por los doce mejores ciclistas contratados para la temporada siguiente. Según la normativa establecida por el organismo rector, los 15 equipos con más puntos de mérito tendrían garantizada una licencia ProTeam, mientras que las 3 plazas restantes serían adjudicadas por la Comisión de Licencias entre las cinco siguientes escuadras según criterios deportivos, económicos y éticos tras analizar la exposición de cada una de ellas.[1150]

Estos puntos de mérito diferían de los puntos WorldTour otorgados en dichas temporadas, de manera que aunque la escuadra naranja había sido en la clasificación por equipos de esa competición 12ª en 2011 y terminaría siendo 13ª en 2012, ello no le garantizaba la renovación de su licencia para 2013: los puntos de mérito de sus principales corredores resultaban insuficientes para obtener automáticamente la renovación en la élite, por lo que podía descender a la segunda división (Profesional Continental).[1150]​ En caso de que la formación no siguiera en la primera división de cara a la siguiente temporada sus ciclistas serían libres para cambiar de escuadra.

La escasez de puntos de mérito condicionó la temporada del equipo,[1151]​ pudiendo estar detrás de situaciones como la protagonizada por Mikel Nieve en la Vuelta a Suiza: habiéndose adjudicado ya la victoria de etapa el fugado, fue el único del trío perseguidor que peleó por la segunda posición en meta para hacerse con algún punto extra.[1152]

Cambios internos en Euskaltel[editar]

La delicada situación económica de la escuadra y los crecientes rumores sobre un nuevo proyecto ciclista de Euskaltel que tomara el relevo al de la Fundación Euskadi coincidieron en el tiempo con un periodo de cambios relevantes en la compañía telefónica.

Así, además de la llegada a la presidencia de Alberto García Erauzkin se produjo la una profunda reordenación de su accionariado, con la entrada de dos fondos de inversión mediante la salida de algunos socios minoritarios y la rebaja del porcentaje correspondiente al mayoritario, Kutxabank, que se mantuvo como el primero aunque pasando a poseer menos de la mitad. En aras de atraer a los nuevos inversores Kutxabank había financiado mediante un crédito los 125 millones de euros aún pendientes de pago de la indemnización de 222 millones de euros a Orange fijada por los tribunales, y el Parlamento Vasco había autorizado al Gobierno Vasco la venta a Euskaltel de su red de fibra óptica que hasta entonces había utilizado la operadora en régimen de alquiler.

Según el presidente de la operadora, el objetivo era expandirse y convertirse en una multinacional manteniendo los centros de decisión en el País Vasco.[1153]

El nuevo proyecto de Euskaltel y Galdeano[editar]

Presentación y cambio de filosofía en las contrataciones[editar]

El 24 de julio la empresa Euskaltel anunció oficialmente su proyecto de formar un equipo ciclista a partir de 2013 a través de su sociedad Basque Cycling Pro Team y que denominó Euskaltel Euskadi; el principal responsable de la nueva formación sería Igor González de Galdeano.[1154]​ Este acogería a los ciclistas con contrato vigente del primer equipo (caso de Mikel Nieve, Gorka Izagirre o Romain Sicard),[1155]​ además de renovar a corredores como Samuel Sánchez (calificado como "puntal y líder indiscutible"),[1156]Igor Antón, Ion Izagirre y Mikel Landa.[1157][1158]​ Además, fichó a otros ciclistas que pudieran aportar los puntos necesarios para que la UCI le otorgara una licencia ProTeam.[1154][1159]

El compromiso inicial de Euskaltel con el proyecto era de 27 millones de euros para tres temporadas[1160]​ que aumentaría a 40 millones de euros para cuatro temporadas en octubre[1161]​ y que supuso un incremento del presupuesto respecto a la anterior formación. Adicionalmente, el acuerdo incitó una separación de la gestión deportiva y económica, Galdeano estaría al mando en lo deportivo y Euskaltel en las otras áreas al mando de Mikel Astorkiza.[1161]

Galdeano, a la búsqueda de puntos de mérito[editar]

La designación por parte de Euskaltel del exciclista Igor González de Galdeano como máximo responsable del nuevo Euskaltel Euskadi supuso su regreso a la primera línea del ciclismo apenas medio año después de haber renunciado a su cargo en el Euskaltel-Euskadi (donde tras seis años había llegado a ser el mánager general, siendo el encargado del equipo y estando solo por encima de él Miguel Madariaga, presidente de la propietaria Fundación Euskadi). Preguntado sobre el motivo de su retorno, el alavés dijo que no podía dejar pasar esa oportunidad "porque se ha planteado hacer un equipo diferente. Se quiere cambiar para crecer y estar a la altura de los 18 mejores equipos del mundo".[1147]

El principal objetivo de Galdeano en los meses que restaban hasta el arranque de la temporada 2013 consistió en realizar los fichajes que aseguraran los puntos de mérito suficientes como para obtener de la UCI una licencia de la máxima categoría (ProTeam), con la novedad ya conocida de que a la hora de realizar esas contrataciones podía fichar también a corredores que en el proyecto anterior de la Fundación Euskadi no habrían tenido cabida por no cumplir con lo recogido en sus estatutos. El conjunto vasco no era sin embargo el único interesado en contratar a ciclistas con puntos de mérito acumulados en las dos temporadas anteriores y sin equipo para la siguiente campaña, dado que otras escuadras necesitaban también hacerse con los servicios de varios de ellos para garantizarse la permanencia en la élite o para intentar su entrada en la misma.[1162]

Se daba la circunstancia de que por las particularidades del sistema utilizado por la UCI para asignar los puntos de mérito a los corredores, los triunfos o buenos puestos logrados en carreras de poca tradición o renombre en Europa (bien modestas pruebas celebradas en el continente dentro del UCI Europe Tour o aquellas disputadas dentro de los circuitos continentales africano, americano, asiático u oceánico) otorgaban a los ciclistas que los lograban un número de puntos relativamente alto, de manera que corredores poco conocidos de los cinco continentes enrolados hasta entonces en equipos de categoría Profesional Continental (segunda división) o Continental (tercera división), cuando no amateurs que competían de forma libre en carreras de dichos circuitos, se convirtieron en objeto de deseo por parte de escuadras que como Euskaltel Euskadi aspiraban a obtener para 2013 una licencia ProTeam (primera división).[1162][1163]

Con el 20 de octubre como la fecha límite establecida por la UCI para presentar las plantillas definitivas, los equipos se embarcaron en negociaciones con los ciclistas pretendidos, a menudo coincidentes. Salvo en algunos casos filtrados a través de las redes sociales, los contactos y acuerdos se realizaron en secreto, de manera que durante el proceso y hasta la fecha límite en que se harían públicas todas la contrataciones, los responsables de una formación desconocían a ciencia cierta a quiénes habían fichado las escuadras rivales (y, por tanto, cuántos puntos de mérito les separaban de cada uno de ellos y, en definitiva, del puesto ansiado en el ranking).[1162][1164]

Controversia sobre el cambio de filosofía y su necesidad[editar]

Los gestores del equipo justificaron el fichaje de ciclistas foráneos argumentando que pretendían sumar los puntos de mérito necesarios para entrar entre los 15 primeros en el ranking de méritos deportivos de la UCI y obtener así automáticamente la licencia ProTeam; según sus cálculos, ni fichando a todos los corredores vascos en activo del pelotón se lograría ese objetivo.[1165]​ El nuevo mánager general, Igor González de Galdeano, lo sintetizó de la siguiente manera: "ficharé para sumar los puntos que nos hagan falta".[1166]​ La decisión de fichar extranjeros fue motivo de controversia entre la afición vasca, que había apoyado al proyecto desarrollado hasta entonces por la Fundación Euskadi con su particular filosofía de contratar únicamente a ciclistas autóctonos o formados en su cantera.[1167][1168]​ Galdeano dijo ser consciente de que la decisión de cambiar de filosofía sería polémica, "pero no ha sido decisión de Igor, ni de las instituciones, ni de Euskaltel; simplemente nos hemos adaptado".[1164]

Especialmente crítico con el nuevo rumbo se mostró el exciclista Roberto Laiseka, autor de las primeras victorias en Vuelta y Tour del equipo gestado bajo el paraguas de la Fundación Euskadi y considerado su principal emblema: "todo esto me parece una vergüenza y con el tiempo Euskaltel se va a dar cuenta de que ha metido la pata, porque su imagen entre la afición va a quedar muy tocada". El escalador vizcaíno recordó que el motivo por el que se había creado la escuadra veinte años antes era impulsar el ciclismo vasco y consideró que la nueva andadura suponía "empezar de cero". Otro destacado excorredor naranja, David Etxebarria, destacó también el singular vínculo entre equipo y afición que se había gestado durante la etapa previa, en la que en contraste con la tendencia habitual de apoyar a uno u otro ciclista se había pasado a apoyar a la formación en su conjunto, un fenómeno que desde su punto de vista no se mantendría tras el cambio de filosofía ya que había pasado a ser "un equipo más".[1169]

Algunas voces dentro de la afición mostraron su preferencia por que la escuadra se mantuviera fiel a la filosofía y no fichara a extranjeros, quedando así fuera de los quince primeros y aún a riesgo de quedar fuera del UCI WorldTour en caso de no obtener de la Comisión de Licencias una de las tres plazas ProTeam restantes por asignar. Esta corriente de opinión argumentaba que aunque la escuadra pasara a ser Profesional Continental (segunda división) podría obtener invitaciones de los organizadores para participar en las pruebas de primer nivel con especial interés para la formación (caso de la Vuelta al País Vasco, el Tour de Francia o la Vuelta a España). Galdeano respondió que no había ninguna garantía de que los organizadores invitaran al conjunto vasco a sus carreras, y que aun así la diferencia entre ser UCI ProTeam (teniendo acceso directo a todas las grandes citas del calendario, englobadas en el UCI WorldTour, y cobrando por ello) o no serlo (lo que implicaba pagar para obtener invitaciones) no era asumible:[1170]​ "sin World Tour entraríamos en una muerte dulce".[1171]

Por otra parte, la justificación de que para lograr una licencia ProTeam era indispensable fichar a extranjeros no fue aceptada unánimemente, mostrándose especialmente crítico el diario abertzale Gara: según sus cálculos, el fichaje de extranjeros no sería suficiente para quedar entre los quince primeros y obtener así la licencia automáticamente, quedando a expensas de la Comisión de Licencias igual que en los años anteriores con la filosofía de la Fundación Euskadi de no contratar a corredores foráneos.[1172]​ Ante esas informaciones desde el equipo respondieron que en cualquier caso el objetivo era estar entre los 18 primeros, de manera que pese a no lograr la entrada de forma automática al menos estuvieran bien posicionados de cara a obtener una de las tres licencias por asignar. El diario, sin embargo, entendía que la posición lograda entre esos cinco aspirantes a una licencia por asignación era irrelevante a ojos de la Comisión y que un equipo sin extranjeros como en años anteriores habría sido (al igual que en temporadas precedentes) capaz de lograr el pase ante la Comisión de Licencias, por lo que creía que el fichaje de extranjeros era innecesario y que dividiría a la afición.[1173]​ El equipo quedaría después entre los quince primeros gracias a los puntos aportados por los extranjeros, pero cuando finalmente se conoció la lista completa con los 18 equipos que habían logrado una licencia UCI ProTeam, incluidos los que lo habían hecho gracias a la Comisión de Licencias tras renunciar a fichar solo para sumar puntos, la publicación se reafirmó en sus críticas: a saber, que desde su punto de vista se podía haber seguido en la élite manteniendo la filosofía y renunciando a fichar extranjeros por los puntos dado que la Comisión de Licencias le habría concedido igualmente una licencia ProTeam por varios años, tal y como había ocurrido con el Argos-Shimano o el Saxo-Tinkoff.[1174]

Los reproches se focalizaron a menudo en la figura de Galdeano, cuyo regreso a primera línea de la mano de Euskaltel pocos meses después de haber renunciado a ese mismo cargo en la etapa de la Fundación Euskadi fue interpretado en ciertos foros como "una traición"; preguntado al respecto, el exciclista alavés respondió que la acusación carecía de fundamento y se remitió a las explicaciones ofrecidas en su momento tanto para su marcha como para su vuelta.[1175]​ En torno a la polémica, Laiseka dejó la siguiente reflexión: "se fueron por dinero y ahora vuelven por dinero, pero se han encontrado con que todo el mundo ciclista de Euskadi les da la espalda, en parte porque ellos no quieren hablar con nadie".[1169]

Tentativas frustradas: los asturianos, Freire y Firsanov[editar]

Uno de los primeros fichajes que se planteó el nuevo proyecto de Euskaltel fue el de algún corredor asturiano.[1176]​ Además del posible interés deportivo en esa opción existía también una vertiente comercial, dado que la compañía telefónica había estudiado meses antes ampliar su mercado adquiriendo la empresa asturiana Telecable.[1177]​ Finalmente el proyecto no se llevó a cabo en ninguna de sus vertientes: de los ciclistas barajados, Dani Navarro fichó por el Cofidis, Benjamín Noval siguió de gregario en el Saxo Bank y Carlos Barredo quedó sin equipo después de que el Rabobank le apartara por unos valores anómalos en su pasaporte biológico; asimismo, Euskaltel no siguió adelante con su interés por Telecable.

El diario El País reveló que Igor González de Galdeano había contactado con el triple campeón del mundo Óscar Freire tras la disputa del Mundial de Valkenburg, donde se había despedido públicamente del ciclismo, para plantearle su incorporación al proyecto como corredor por un año para pasar posteriormente al organigrama técnico. Según esa oferta, Freire tendría libertad para decidir en qué carreras deseaba participar (fundamentalmente clásicas como la Milán-San Remo, en la que se había impuesto tres veces), e incluso para no correr en absoluto si su deseo era no volver a la competición: el verdadero interés de la escuadra para ficharle provenía de los 100 puntos de mérito que aportaría su presencia en la plantilla. El cántabro rechazó la propuesta, tildada de "grotesca" y "cambalache" en la información original, arguyendo principalmente el deseo de su familia de que abandonara la carretera; Galdeano, amigo de Freire después de que ambos coincidieran en su época de corredor en el Vitalicio Seguros, matizó que nunca le ofrecería algo que no fuera digno, y aunque reconoció el contacto negó el extremo de que se le hubiera planteado pasar un año en plantilla sin ni siquiera competir.[1178][1179]

Por su parte Sergey Firsanov, jefe de filas del equipo RusVelo, desveló en F-Sport que fue tentado por los dirigentes del equipo debido a sus puntos. Sin embargo, rechazó la oferta porque sentía que no iba a ser bien visto por los aficionados vascos y que en la mayoría de ocasiones, al ser un corredor extranjero, iba a tener que trabajar para corredores locales, cortándosele la progresión.[1180]

Polémica por la no renovación de Txurruka y Velasco[editar]
Txurruka y Velasco, aplaudidos en la última etapa de la Vuelta a España 2008, en Madrid.

La nueva dirección encabezada por Igor González de Galdeano decidió prescindir de Amets Txurruka e Iván Velasco, corredores vinculados durante años al anterior proyecto, principalmente en labores de gregario. Galdeano les informó de que no contaba con ellos porque no aportaban los puntos suficientes a través de sendas llamadas telefónicas de un minuto.[1181]​ Se daba la circunstancia de que a estos corredores se les había pedido en su momento que renunciaran a objetivos individuales para sacrificarse trabajando en pos de alguno de los líderes de la escuadra, que eran quienes lograban en su caso los puntos en disputa.[1182]

Estas decisiones levantaron una fuerte polémica entre los seguidores tradicionales del equipo, especialmente en el caso de Txurruka: socio de la Fundación Euskadi desde su creación cuando era aún un niño, era muy valorado por la afición por su carácter combativo y se había convertido en un símbolo de la escuadra. Txurruka declaró que asumía su marcha, pero que le molestaban las formas en las que le había sido comunicada la decisión por parte de los nuevos responsables. El ciclista mostró además su agradecimiento a la afición, así como a Miguel Madariaga y a la Fundación Euskadi, por el apoyo recibido.[1183]

Ante el descontento entre los aficionados, el propio Galdeano reconoció una mala gestión en lo relativo a su salida,[1184]​ aunque añadió que "hay vascos endiosados sin haber ganado nada".[1185]​ Además recordó que ni Txurruka ni Velasco habían fichado por un conjunto UCI ProTeam, apuntó que no bastaba con ser un ciclista carismático y puso a Egoi Martínez, Juanjo Oroz y Gorka Verdugo como ejemplos de ciclistas renovados pese a no contar con puntos de mérito.[1164]

Crítica de excorredores en activo al nuevo proyecto[editar]

El 21 de septiembre de 2012 siete ciclistas de otros equipos que habían militado previamente en el Euskaltel-Euskadi firmaron un comunicado en contra de la nueva gestión deportiva; se trataba de Beñat Intxausti, David López y Jonathan Castroviejo (Movistar), Haimar Zubeldia y Markel Irizar (RadioShack-Nissan), Koldo Fernández de Larrea (Garmin-Sharp) e Iker Camaño (Endura Racing).

Estos ciclistas llamaban al nuevo equipo directivo a no romper con la filosofía del proyecto anterior de la Fundación Euskadi dirigida por Miguel Madariaga, señalando que "lamentamos y nos entristece sobremanera la deriva que está tomando este proyecto desde que ha caído en manos de la nueva gestión", y mostraron su temor a que el fichaje de extranjeros pudiese quitar puestos en la plantilla a corredores vascos y se limitase así la opción de ser profesional para muchos de ellos: "que nunca se produzca la paradoja de que mientras haya corredores vascos con buenos resultados militando en equipos de fuera, sean los corredores de fuera los que ayuden a mantener en activo el proyecto de un equipo vasco".[1186]

Los firmantes personalizaron sus críticas en Igor González de Galdeano (con quien habían coincidido durante la etapa de este en la dirección del equipo y al que evitaron nombrar, refiriéndose a él como «IGG»), especialmente en lo relativo a la no renovación de Txurruka y Velasco: "la excusa puesta por IGG para argumentar el cese de su contrato -la ausencia de puntos y su falta de progresión- nos parece un golpe bajo a los valores y al espíritu que este proyecto siempre ha mantenido y defendido desde sus inicios con Miguel Madariaga al frente".[1187][1188]

Se daba la circunstancia de que varios de los firmantes habían declinado en su momento ofertas realizadas por Miguel Madariaga para renovar con el conjunto vasco, prefiriendo marcharse a otros equipos. Intxausti, además, había preferido debutar como profesional con otra escuadra en lugar de hacerlo en el seno de la Fundación Euskadi.

Composición final y obtención de la licencia UCI ProTeam[editar]

El 22 de octubre, dos días después de que finalizara el plazo concedido por la UCI a los equipos para la elaboración de las plantillas, se anunció públicamente la composición del nuevo Euskaltel Euskadi.[1189]​ Se confirmó así la incorporación de nueve ciclistas que no habrían tenido cabida con la filosofía mantenida hasta entonces por la Fundación Euskadi. Todos ellos procedían de equipos no UCI ProTeam, la mayoría de formaciones de categoría Profesional Continental, en lo que supondría el debut de todos ellos en la primera división del ciclismo mundial.

En concreto, se trataba de Tarik Chaoufi (ganador del último UCI Africa Tour y vigente campeón marroquí, técnicamente un neoprofesional dado que hasta entonces había competido como amateur),[1190][1191]​ los eslovenos Jure Kocjan y Robert Vrečer, el ruso Alexander Serebryakov (al que se asignarían las clásicas de pavé del norte),[1192]​ el portugués Ricardo Mestre (que había destacado en el calendario luso),[1193]​ el pistard griego Ioannis Tamouridis (heptacampeón heleno contrarreloj),[1194]​ los veteranos alemanes Steffen Radochla y André Schulze (de 34 y 38 años respectivamente en el momento de su debut naranja)[1195]​ y el español Juan José Lobato (gaditano ya conocido por la afición vasca tras su triunfo en el primer Circuito de Guecho con meta en el Txomintxu,[1196]​ y al que el equipo Andalucía liberó de su contrato para permitirle dar el salto a la élite).[1197]​ Al margen de esos nueve fichajes, las otras dos incorporaciones serían las de los jóvenes Garikoitz Bravo (hasta entonces en el Caja Rural) y Jon Aberasturi (esprínter, y único ciclista ascendido desde el Orbea Continental).[1198]

Algunos medios de comunicación especializados llegaron a calificar como "bochornosa" la lista de fichajes del equipo llegando a afirmar que "La licencia ProTour ha cegado a los dirigentes de la escuadra naranja" solo llegando a destacar la incorporación de Juan José Lobato aunque con un rol secundario de mero complemento.[1199]

Igor González de Galdeano dijo que creía que habían hecho los deberes y se mostró confiado de cara a las posibilidades de la escuadra para obtener una licencia ProTeam, mientras que sobre los fichajes explicó que sumaban puntos de mérito de cara a la UCI a la vez que aportaban calidad en los tradicionales puntos débiles de la formación naranja.Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; nombres no válidos, p. ej. demasiados El mánager general compareció ante los medios junto a sus cuatro directores deportivos: de la Fundación Euskadi llegaban Gorka Gerrikagoitia (que seguiría siendo el principal), su hermano mayor Álvaro González de Galdeano e Iñaki Isasi, a los que se sumaba Óscar Guerrero.[1200]​ Los preparadores físicos serían Álex Díaz (también procedente del anterior proyecto) e Iñigo Mujika (fisiólogo formado en Australia),[1201]​ mientras que Josu Larrazabal pasó al RadioShack Leopard.[1202]​ En cuanto al cuadro médico, estaría compuesto por los galenos Sergio Quílez (que permanecía así en su puesto) y Eduardo González Salvador (que se reincorporaba tras haber estado anteriormente); no continuaron por el contrario los facultativos Guillermo Cuesta y Raquel Ortolano (esta última se fue al Astana).[1203]

El 29 de octubre la UCI hizo público un comunicado en el que confirmaba que el Euskaltel Euskadi estaba entre los 15 primeros equipos en el ranking deportivo elaborado según los puntos de mérito, lo que prácticamente suponía la obtención de una licencia UCI ProTeam.[1204]​ Aunque la nota ordenaba a estas escuadras alfabéticamente, de forma extraoficial se filtró que había ocupado la decimoquinta posición, superando por apenas 20 puntos al Argos-Shimano,[1205][1206]​ a pesar de que al contrario que en su caso la escuadra neerlandesa no se había prodigado en el fichaje de corredores de escaso pedigrí buscando sus puntos.[1207]

El 10 de diciembre, y tras superar también el trámite de recibir el visto bueno de la Comisión de Licencias en lo relativo a aspectos económicos, administrativos y éticos, la UCI confirmó que la escuadra tendría una licencia ProTeam para cuatro temporadas: desde 2013 hasta 2016.[1208]

Polémica sobre el traspaso de la flota[editar]

Los dirigentes del nuevo proyecto de Euskaltel pretendían que la flota utilizada por el hasta entonces equipo de la Fundación Euskadi (cuatro autobuses, una autocaravana, un camión y diverso material) pasaran a la nueva formación. Miguel Madariaga se negó a que este traspaso se produjera de manera gratuita, argumentando que esos autobuses eran propiedad de la Fundación, de manera que exigía el pago de una cantidad a cambio. Según Madariaga ese dinero era necesario para que la Fundación pudiera hacer frente a los pagos comprometidos hasta final de año, subsanando así la reducción en las aportaciones de las administraciones públicas (Gobierno Vasco y diputaciones); en concreto, cifraba en 565.000 euros el dinero extra que necesitaría recaudar mediante la venta de dichos bienes para concluir el año sin impagos.[1209]

Con el paso de las semanas el mensaje se fue endureciendo, llegando a afirmar Madariaga que la Fundación se encontraba "con el agua al cuello" y que se antojaba imprescindible que Euskaltel pagara por los autobuses para que sus cuentas cuadraran.[1210]​ La negociación se enquistó de tal modo que los responsables del nuevo Euskaltel Euskadi tuvieron que pedir a la Fundación Euskadi que les cedieran los autobuses para la presentación con los corredores en octubre; además, Igor González de Galdeano se puso en contacto con su antiguo director Manolo Saiz para hablar sobre la flota que este aún poseía de sus tiempos en la ONCE/Liberty Seguros,[1211]​ aunque aseguró que su interés en ese caso se limitaba a un tipo de vehículo que no poseía la estructura de Madariaga.[1212]

En noviembre por falta de fondos la Fundación Euskadi no pagó la nómina de ese mes ni a sus ciclistas ni al resto de trabajadores de la institución, según admitió el propio Madariaga a Euskadi Irratia días después del impago; el presidente calificó el momento como "el más difícil" por el que habían atravesado, y explicó que la única forma de pagar en su totalidad los 857.000 euros comprometidos (la suma de las nóminas de noviembre y diciembre) era que pudiera antes vender los autobuses, valorados en 918.000 euros. [1213]

En esa tesitura, Euskaltel y Madariaga acercaron posturas,[1214]​ y finalmente el 14 de diciembre llegaron a un acuerdo según el cual la compañía telefónica compraba a la Fundación Euskadi sus autobuses a cambio de 550.000 euros.[1215]​ Esa venta alivió la situación de la Fundación, que pudo abonar pagos pendientes, pero no la solucionó por completo: de hecho, tras la firma aún necesitaba en torno 250.000 euros para concluir el año y liquidar así sin deudas el que había sido su equipo original.[1216]

No obstante el desencuentro no concluyó tras el acuerdo, dado que ambas partes ofrecieron versiones contrapuestas sobre su significado. Euskaltel calificó la compra como "una muestra más de su compromiso histórico con la Fundación Euskadi, ya que acude en su ayuda mediante una aportación extraordinaria adicional".[1217]​ Madariaga respondió al comunicado de la compañía de la siguiente forma: "Dicen que nos han salvado, pero de eso nada. Han comprado un material que necesitan y porque no ha quedado más remedio".[1216]

Desaparición y nueva etapa para la Fundación Euskadi[editar]

Tras el homenaje a Miguel Madariaga por su labor dentro del equipo,[1218]​ se inicia una nueva etapa. La Fundación Euskadi presidida por Madariaga se enfrentaba a una reordenación de sus actividades de cara a 2013. La institución contaba en ese momento con apenas 1700 socios particulares, la mitad de los que había tenido en el momento de su creación.

En ese contexto, el hasta entonces equipo Orbea de categoría Continental pasó a ser su principal escuadra con el nombre Euskadi, el mismo que su equipo original, contando además con una equipación prácticamente idéntica.[1219]

Este nuevo Euskadi presentaba similares problemas económicos al primigenio dada la ausencia de un patrocinador principal tras la marcha de Euskaltel y Orbea.[1220]

En cuanto al apoyo económico de las administraciones públicas vascas, en el panel utilizado en la presentación oficial de su plantilla para 2013 figuraban las diputaciones forales de Vizcaya y Guipúzcoa; tras el acuerdo con el ente foral guipuzcoano, quedó definida una plantilla de diez corredores: seis que continuaban del Orbea y cuatro neoprofesionales procedentes del campo amateur, en una escuadra contaría con cuatro guipuzcoanos, dos vizcaínos, un alavés y un burgalés formado en la cantera alavesa.[1221]​ Además, la Fundación Euskadi mantendría el resto de sus actividades.[1222]

Por otro lado, se preveía que la Fundación Euskadi y el nuevo Euskaltel Euskadi siguieran unidos de alguna forma, sin embargo, se llegó a materializar ningún acuerdo de colaboración.[1219]

Referencias[editar]

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