Enrique de Aguilera y Gamboa

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Enrique de Aguilera y Gamboa
De Cerralbo.JPG

Diputado en Cortes
por Ledesma
29 de abril de 1872-28 de junio de 1872

Senador en Cortes
(por derecho propio)
1884-1922

Información personal
Nacimiento 1845 Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 1922 Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Político y arqueólogo Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
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Enrique de Aguilera y Gamboa (Madrid, 8 de julio de 1845ibídem, 27 de agosto de 1922), XVII marqués de Cerralbo, X conde de Alcudia con Grandeza de España, marqués de Almarza, fue un político carlista, arqueólogo e historiador español. Se le recuerda actualmente por el Museo Cerralbo de Madrid, fundado gracias a su legado de obras de arte, y por sus ejemplares excavaciones de los yacimientos del Paleolítico Inferior de Torralba y Ambrona.[1]

Militante del Partido Carlista, fue elegido diputado por Ledesma en 1872,[2]​ senador por derecho propio en 1884[3]​ y representante de Carlos de Borbón, quien en premio por sus servicios le nombró caballero del Orden carlista del Toisón de Oro y caballero de la Orden del Espíritu Santo. En 1899 dimitió de sus cargos políticos para dedicarse a la agricultura y a la cría de caballos.

En 1913 regresó nuevamente a la vida política, esta vez en apoyo del pretendiente Jaime de Borbón y Borbón-Parma, pero falto de salud y con el partido dividido tras las disensiones internas habidas tras el final de la Primera Guerra Mundial, en 1919 se retiró definitivamente.[4][5]

Biografía familiar[editar]

Esccuelas Pías de San Fernando, primera escuela de Aguilera y Gamboa.

Hijo de Francisco de Aguilera y Becerril y de María Luisa de Gamboa y López de León,[6]​ sus antepasados se remontan al siglo XIV, y fue en 1533 cuando se les concedió el marquesado por Carlos I.[7]​ Su padre, Francisco de Asís de Aguilera, fue el fundador y director del Gimnasio Real de Madrid (Casón del Buen Retiro) y se conocía como promotor de ejercicios físicos, con el apoyo de una serie de máquinas que inventó él mismo.[8]​ Enrique, tras terminar sus primeros estudios en las Escuelas Pías de San Fernando, cursó derecho y filosofía y letras en la universidad de Madrid.[9]

A la muerte de su padre heredó el título de conde de Villalobos, y a la de su abuelo, los marquesados de Cerralbo, Almarza y Campofuerte, y los condados de Alcudia, Foncalada y Sacro Romano Imperio, y la Grandeza de España. En virtud del marquesado de Cerralbo y el condado de Alcudia se convirtió en grande de España, también heredó parte de la enorme riqueza de su abuelo, que incluía una serie de propiedades en el sur de León, la ciudad de Cerralbo y el palacio de San Boal en Salamanca.[10]​ El patrimonio de Enrique era uno de los más altos rangos de la nobleza española y le aseguró una vida de opulencia. Más tarde se multiplicó su fortuna por el matrimonio, por las inversiones prudentes en bolsa de valores y en el negocio ferroviario, y por heredar parte de la fortuna del marqués de Monroy,[11]​ lo que le permitió adquirir nuevas fincas en Madrid, Santa María de Huerta, y Monroy.[12][13]

En 1871 casó con Inocencia Serrano Cerver, viuda del militar y político Antonio María del Valle (m. 1863), de quien había tenido dos hijos.[14][4]​ Inmediatamente después, la pareja viajó intensamente y comenzó la construcción de la residencia de la familia en Madrid. En 1893 la familia se mudó al edificio terminado, diseñado en estilo ecléctico,[15]​ por arquitectos de renombre y desde el primer momento con la intención de ser también una galería de arte, muy parecida a las pinacotecas privadas vistas en sus viajes por toda Europa. El edificio-palacio sirvió más tarde como un prestigioso lugar de reuniones sociales y como una ubicación para asambleas políticas, que se informaba de la reunión, al día siguiente, por la prensa de Madrid.[16]

Carrera política[editar]

Palacio del marqués, actual museo Cerralbo.

Aunque sus antepasados paternos permanecieron leales a los isabelinos, su madre influyó en él hacia el carlismo,[17][18]​ inclinación reforzada durante los años universitarios,[19][20]​ años durante los que también se afilió a la Juventud Católica.[21]​ Como conde de Villalobos no tuvo éxito para las Cortes en 1871 cuando se presentó por Ciudad Rodrigo,[22]​ pero sí consiguió el mandato en las elecciones sucesivas de 1872 por Ledesma.[23]​ No hay ninguna evidencia de que Enrique de Aguilera participara en la Tercera Guerra Carlista y que fuera exiliado, aunque el tema no está del todo claro.[24]​ En 1876, en París, ya como marqués, le presentaron a Carlos de Borbón y Austria-Este.[25][26]​ los dos tuvieron una relación cordial casi como una amistad personal;[27]​ de Cerralbo resultó -junto Solferino- uno de los dos Grandes de España que se alió con el carlismo[28][29]​ y automáticamente se convirtió en una de sus figuras más destacadas.[30]

Dentro del carlismo Cerralbo trató de defender la causa religiosa,[31]​ pero no demostró ser rival para Cándido Nocedal.[32]​ El conflicto creció cuando Nocedal fue nombrado Jefe Delegado en 1879, Nocedal optó por el inmovilismo y Cerralbo por el aperturismo.[33]​ Carlos VII estuvo incómodo sobre este poder alejándose de sus manos y, el liderazgo de Nocedal provocó choques entre muchos carlistas,[33][34]​ Cerralbo reflexionó sobre la retirada de la política. Cuando Cándido Nocedal murió en 1885 hubo rumores de que Cerralbo le sucedería.[33]​ Pero Carlos VII decidió liderar el movimiento en persona. Citando razones de salud Cerralbo se distanció de la política carlista, marcada por nuevos conflictos entre Ramón Nocedal y el pretendiente.[35]

En virtud de su estatus Enrique de Aguilera entró en el Senado en 1885, donde era el único carlista.[36]​ En 1886 encabezó una improvisada Junta para coordinar el esfuerzo electoral carlista, aunque las estructuras del movimiento estaban paralizadas cada vez más por el conflicto hasta que los «nocedalistes» fueron expulsados en 1888.[37][38]​ El mismo año Carlos VII decidió contrarrestar su diario El Siglo Futuro, ordenando a Cerralbo crear el diario oficial carlista El Correo Español,[39][40]​ donde comenzó su amistad para toda la vida con Juan Vázquez de Mella.[35]​ Cerralbo se dedicó a muchas otras iniciativas culturales carlistas.[41][42]​ Como representante real viajó por toda España entre 1889 y 1890,[43][44]​ una novedad en términos de movilización de masas; durante algunas de estas visitas fue asaltado por los republicanos.[45]​ Finalmente, después de otros favores reales, en 1890 Cerralbo fue nominado Jefe Delegado, recibiendo carta blanca del pretendiente.[46]

Primer mandato[editar]

El liderazgo de Cerralbo estuvo marcado por una actitud conciliadora hacia los grupos políticos de la derecha, con la intransigencia únicamente reservada para los integristas, traidores y rebeldes etiquetados.[46]​ Cambió su enfoque de conspiración para la actividad parlamentaria, a pesar de los resultados obtenidos en las elecciones de 1891, que habían sido bastante pobres. Según parece consciente de la próxima cultura de masas, trabajó para desarrollar la maquinaria de propaganda carlista, no solo en la introducción de los primeros intentos de coordinar la prensa carlista,[44]​ sino que incluía también una red de bibliotecas y editoriales,[47]​ en combinación con otros medios de actividad pública como conferencias, fiestas, monumentos erigir, la creación de premios y la creación de listas de miembros honorarios.[48]​ Una novedad en su propaganda era el uso sistemático de las imágenes, como los retratos y fotografías de líderes carlistas —incluyéndose él mismo— de los que se imprimieron innumerables ediciones.[49]​ También trató de construir bases económicas para el movimiento con el control de emisión de acciones de diversas instituciones carlistas.[50]

Quizá el más importante de los éxitos de Cerralbo fue que estaba construyendo una organización carlista en todo el país, lo que transformó el movimiento de un «partido» del siglo XIX con líderes vagamente organizados con sus seguidores locales, en una estructura institucionalizada formal. Durante su mandato hubo unas 2000 juntas y 300 círculos creados.[51][52]​ Aunque algunos de ellos solo existen en el papel y la organización se limitaba principalmente al norte y este de España, el carlismo se convirtió en el partido político más moderno de la época,[53]​ con los dos grandes partidos de turno mantener alianzas electorales, en lugar latente entre los periodos electorales. La transformación del tradicionalismo en virtud de Cerralbo llevó muchos a etiquetar el movimiento como de "carlismo nuevo».[54][55]

Aunque él propiamente no era un ideólogo, presidió los trabajos sobre el Acta de Loredan, la declaración doctrinal carlista a principios de 1897.[56][57]​ El documento confirma el perfil ultraconservador del carlismo y su compromiso con la religión, la dinastía, y el estado descentralizado, con las novedades relativas habiendo hecho un esfuerzo para dar cabida a la doctrina social de la Iglesia,[58]​ y para atraer nuevamente a los integristas, poniendo de relieve el principio de la unidad católica.[56]

A medida que aumentaba la crisis en Cuba, la prensa liberal estaba advirtiendo repetidamente contra una nueva insurrección carlista, acusaciones en general refutadas por El Correo Español.[56]​ Los pequeños grupos carlistas estaban efectivamente resueltos a la violencia y Cerralbo trató de evitar el fenómeno.[59]​ El pretendiente parecía decidido a no debilitar el país, mientras durase la guerra con los Estados Unidos, pero la situación cambió tras la desastrosa paz de 1898, Carlos VII hizo algunos movimientos interpretados como preparación para otra guerra carlista.[60][61]​ Cerralbo, ampliamente considerado como el líder de los «palomas» y enfrentados por los «halcones» como Joaquín Llorens y Fernández de Córdoba corre el rumor de que serán despedidos pronto.[60]​ Citando razones de salud dejó España y se distanció del conflicto, finalmente entregó su dimisión como Jefe Delegado a finales de 1899.[62]​ La notificación fue aceptada por Carlos II, quien nominó a Matías Barrio y Mier como el nuevo líder político. [63]

Segundo mandato[editar]

Enrique de Aguilera y Gamboa, por José Soriano Fort. Ca. 1903. (Museo Cerralbo, Madrid).

En 1909 la muerte de Carlos III hizo volver a la política a Cerralbo, que fue consultado por el nuevo pretendiente, Jaime de Borbón y Borbón-Parma, que, como un rey carlista, podía adoptar el nombre de «Jaime III».[64][65][66]​ Muchos carlistas distinguidos impulsaron al pretendiente para desestimar a Bartolomé Feliú Pérez y volver a nombrar a Cerralbo.[67]​ Cedió a la presión en 1912, [68]​ con la creación de un órgano de gobierno colectivo, «Junta Superior Tradicionalista central», con Cerralbo como su presidente.[69]​ Varios autores sostienen que Cerralbo fue «de facto» Jefe Delegado[70]​ y la prensa, al igual que muchos de sus contemporáneos, lo presentó como tal.[71][72]​ La teoría competitiva sostiene que Vázquez de Mella, sintiendo el próximo enfrentamiento con Don Jaime, asumió que el envejecimiento y la enfermedad de Cerralbo, su antiguo amigo, sería más fácil de manipular; algunos afirman que tras el nombramiento, de hecho, era Mella quien dirigía el partido.[73][74]

Cerralbo volvió a su política conciliadora hacia otros partidos conservadores;[75]​ también retomó giras por toda España, y reorganizó el partido mediante la creación de diez comisiones.[76][77]​ Una novedad en la táctica del partido fue un intento de enfatizar su presencia pública y organizar encuentros y peregrinaciones, también en el extranjero.[78][79]

Fue durante su segundo mandato cuando nació la milicia Requeté, como una organización paramilitar.[80]​ Cerralbo permaneció perfectamente fiel al Don Jaime aunque estaba cada vez más inquieto por la creciente posición de Vázquez de Mella, que llevó a enfrentamientos relacionados con la gestión de El Correo Español.[81]

Otro punto de controversia tuvo que calmar en Cataluña y que se relacionaba con la política hacia el nacionalismo local resultante de Miquel Junyent y Rovira nombrado el jefe local.[82]​ La cuestión más difícil, sin embargo, fue el creciente conflicto entre Vázquez de Mella y Jaime III. Incapaz de resolver el dilema de lealtad, plagado de problemas de salud y amargado por los ataques de sus antiguos amigos, [114] en la primavera de 1918 Cerralbo citó razones de salud y renunció.[83][84][85]

Obra arqueológica[editar]

Aguilar de Anguita necrópolis, 1911.

Miembro de la Real Academia de la Historia desde 1908, destacó como historiador con estudios sobre María Henríquez (esposa del I duque de Alba) o sobre Rodrigo Jiménez de Rada, pero su carrera intelectual estuvo más centrada en la arqueología, afición por la que organizó y sufragó varias excavaciones en España, ganando en esta ciencia prestigio internacional.[86]​ Destacaron, por ejemplo, sus excavaciones de los yacimientos de Torralba y Ambrona en Soria y su apoyo a los trabajos en España del paleontólogo alemán Obermaier o del arqueólogo francés Breuil.[87]

Excavación por Enrique de Aguilera.

Aunque la metodología de excavación de Cerralbo ahora se considera obsoleta,[88]​ se introdujeron nuevas técnicas como la fotografía, tanto en el lugar como en el laboratorio, [64]​ o los métodos de indexación complejos.[89]

Cerralbo se convirtió en miembro de numerosas instituciones científicas.[64]​ Fue visitado en Madrid y Soria por varios arqueólogos de clase mundial.[89]​ En 1912 fue reconocido por sus cinco volúmenes monumentales de Páginas de la Historia Patria por mis excavaciones arqueológicas[90]​ con el Premio Internacional Martorell[91]​ y aplaudido por su trabajo en Torralba en el Congreso Internacional de Antropología y Arqueología de Ginebra el mismo año.[86]

En 1908 entró en la Real Academia de la Historia (invitación pendiente desde 1898),[92]​ y se unió a la Real Academia Española en 1913.[93]

Muerte y legado[editar]

A lo largo de sus viajes por Europa reunió una valiosa colección de pintura, numismática, antigüedades y piezas arqueológicas, así como una voluminosa biblioteca.[86][94]​ Muerto en 1922 a los 77 años de edad, legó todos sus hallazgos arqueológicos al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Nacional de Ciencias Naturales, disponiendo también la creación del Museo Cerralbo en su residencia madrileña de la calle Ventura Rodríguez.

Obras[editar]

  • El Alto Jalón (1909) [7]
  • Páginas de la Historia Patria por mis excavaciones arqueológicas (1912)
  • Las necrópolis ibéricas (1916)
  • El virreinato de Méjico: conferencia (1892) [8]
  • Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia (1908) [9]


Predecesor:
Justo de Zaragoza y Lechugamuñoz
Coat of Arms of the Spanish Royal Academy of History.svg
Real Academia de la Historia
Medalla 31

18981922
Sucesor:
Wenceslao E. Retana y Gamboa

Referencias[editar]

  1. Aguirre Enríquez, Emiliano (2005). «Torralba y Ambrona. Un siglo de encuentros». Zona Arqueológica 5: 40-77. ISBN 84-451-2789-6. ISSN 1579-7384. 
  2. «Aguilera y Gamboa, Enrique de. 29. Elecciones 2.4.1872». Archivo histórico de diputados (1810-1977). Congreso de los Diputados de España. 
  3. Senado de España: Expediente personal del Senador por derecho propio Marqués de Cerralbo, D. Enrique Aguilera y Gamboa.
  4. a b Ministerio de Cultura de España: Sitio web del Museo Cerralbo.
  5. «El marqués de Cerralbo: murió ayer tarde». La Correspondencia de España: 4. 22 de agosto de 1922. 
  6. Matías Fernández García: Parroquia madrileña de San Sebastián: algunos personajes de su archivo, pág. 23, menciona su partida de bautismo en la iglesia de San Sebastián de Madrid
  7. Eduardo Valero, Salamanca y la Casa de Cerralbo, en Historia Urbana de Madrid, [1]
  8. Eduardo Valero, Retrato de juventud, eb Historia Urbana de Madrid, [2]
  9. Museo Cerralbo (ed.). «Historia del Museo y su Fundador». Consultado el 30 de diciembre de 2015. 
  10. Sánchez Herrero, Miguel (2002). «El fin de los “buenos tiempos” del absolutismo: los efectos de la revolución en la Casa de Cerralbo». Ayer nº 48: 85-126. 
  11. Escudero 2012, p. 20, en Monroyes [3]
  12. Museo Cerralbo en Google Cultural Institute, disponible [4]
  13. Jordi Canal i Morell, Banderas blancas, boinas rojas: una historia política del carlismo, 1876-1939, Madrid 2006, ISBN 8496467341, 9788496467347 p. 120. Afirma que en 1876 la riqueza de Cerralbo se llegó a estimar en 21 mil reales, la mayor parte en la provincia de Salamanca
  14. Granados Ortega, 2012, p. 9.
  15. Granados Ortega, 2012, p. 14.
  16. Eduardo Valero, Las fiestas en Palacio, en Historia Urbana de Madrid, [5]
  17. Consuelo Sanz-Pastor y Fernández de Pierola afirmen que Enrique ha nacido en una familia tradicionalista El marqués de Cerralbo, político carlista,en Revista de Archivos Bibliotecas y Museos LXXVI, 1/1973, pp. 231-270
  18. Melchor Ferrer, no fue la influencia solo de la madre ver en Historia del tradicionalismo español, vol. I, Sevilla, 1959, pp. 153-154
  19. Francisco Martín Melgar y Juan Catalina García, a Escudero 2012, p. 25
  20. Según el mismo siempre fue carlista, se unió al movimiento en 1869. Escudero 2012, p. 22-23
  21. Escudero 2012, p. 25
  22. Escudero 2011 (1), p. 136 y Escudero 2012, p. 33
  23. Escudero 2012, pp. 34-35
  24. Escudero 2012, pp. 41-48
  25. Escudero 2011 (1), p. 136
  26. Escudero 2012, p. 35
  27. Escudero 2012, p. 36
  28. Raymond Carr, España 1808-2008, Madrid, 2009, p. 298
  29. Francisco y Bullón de Mendoza, Alfonso, Carlismo y Sociedad 1833-1840, en Aportes XIX, Zaragoza, 1987, pp. 49-76.
  30. Julio V. Brioso y Mayral, La nobleza titulada española y su adhesión a Carlos VII, en Aportes 1 (1986), pp. 13-27
  31. Escudero 2012, p. 51-52
  32. Escudero 2012, p. 30
  33. a b c Escudero 2011 (1), p. 137
  34. Escudero 2012, pp. 49-58
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  36. Escudero 2012, p. 71-75
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  38. Escudero 2011 (1), p. 139
  39. Canal 2006, p. 128
  40. Escudero 2012, pp. 125-140
  41. Escudero 2011 (1) p. 140-141
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  43. Escudero 2011 (1), p. 141
  44. a b Canal 2006, p. 126-135
  45. Canal 2006, pp. 142-149
  46. a b Escudero 2011 (1), p. 143
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  48. Canal 2006, pp. 126-134
  49. Escudero 2012, pp. 259-260
  50. Escudero 2012, p. 85
  51. Historia del Museo y su Fundador; Jordi Canal, El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España, Madrid 2004., pp. 242-243
  52. Real Cuesta, 1985, p. 136.
  53. Jordi Canal, Republicanos y carlistas contra el Estado. Violencia política en la España finisecular, a Aportes 13 (1994), p. 76
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  55. Real Cuesta, 1985, p. 128.
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  63. Agustín Fernández Escudero, El XVII marqués de Cerralbo (1845-1922). Segunda parte de la historia de un noble carlista, desde 1900 hasta 1922, en Ab Initio: Revista digital para estudiantes de Historia, ISSN 2172671X, 4/2011, p. 70
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Bibliografía[editar]

  • Granados Ortega, María Ángeles (2012). Don Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), XVII marqués de Cerralbo. Museo Cerrabo, Guía Breve. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. ISBN 978-84-8181-516-0. </ref>
  • Real Cuesta, Javier (1985). El Carlismo Vasco 1876-1900. Madrid. ISBN 9788432305108. 
  • Martín, Ramón Andrés (1997). «El caso Feliú y el dominio de Mella en el Partido Carlista en el período 1910-1912,». Espacio, Tiempo y Forma. Serie V. H. Contemporánea, 10. 
  • Jiménez Sanz, Carmen (1998). «Las investigaciones del Marqués de Cerralbo en el «Cerro Villar» de Monreal de Ariza: Arcobriga». Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Prehistoria y Arqueología, t. 11. 

Enlaces externos[editar]