Batalla de San Juan y Chorrillos

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Batallas de San Juan y Chorrillos
Guerra del Pacífico
Batalla de chorrillos - linea peruana tras la lucha.jpg
Acuarela de Rudolph de Lisle tras la Batalla. Rudolph de Lisle fue un oficial naval británico testigo ocular de la batalla. Pertenecía a un grupo de oficiales extranjeros observadores del conflicto admitidos en los estados mayores de los beligerantes.
Fecha 13 de enero de 1881.
Lugar San Juan, Perú.
Coordenadas 12°10′32″S 76°57′23″O / -12.175555555556, -76.956388888889Coordenadas: 12°10′32″S 76°57′23″O / -12.175555555556, -76.956388888889
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias Armisticio de San Juan.
Beligerantes
Flag of Peru (1825-1950).svg República Peruana Flag of Chile.svg República de Chile
Comandantes
Nicolás de Piérola (Comandante en Jefe)
Pedro Silva Gil
(Jefe de Estado Mayor)
I Cuerpo: Miguel Iglesias
II Cuerpo: Belisario Suárez
III Cuerpo: Pastor Dávila
IV Cuerpo: Andrés Cáceres
Manuel Baquedano (Comandante en Jefe)
1.ª División: Patricio Lynch
2.ª División: Emilio Sotomayor
3.ª División: Pedro Lagos
Reserva: Arístides Martínez
Fuerzas en combate
Ejercito de Lima:
20.000[1] a 22.000[2] entre regulares y milicianos
Ejército de Chile:
23.129 soldados[4]
  • 80 cañones, 74 Krupp y 6 Armstrong.
  • 8 ametralladoras Gatling
  • Fusiles Comblain
    (Ejército de línea, 30%)
  • Fusiles Gras
    (Guardia Nacional, 70%)
Bajas
6.000 entre muertos y heridos[5] [6]
1.615[7] a 2.000[6] prisioneros
Varios dispersos[6]
797 muertos y 2.521 heridos[8]
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Las batallas de San Juan y Chorrillos ocurrieron el día 13 de enero de 1881, en el marco de la Guerra del Pacífico. En ellas se enfrentaron el Ejército de Chile y el Ejército del Perú. Los historiadores chilenos suelen separar la batalla de Chorrillos de la batalla de San Juan,[9] mientras que los historiadores peruanos denominan a todo el enfrentamiento batalla de San Juan.

Estas batallas se desarrollaron consecutivamente en Villa, las pampas de San Juan y Santa Teresa, el cerro Marcavilca, el morro Solar y el pueblo de Chorrillos. Después de ocho horas de combates en diversos frentes, el ejército chileno resultó victorioso. Luego de la batalla, hubo incendios y saqueos en Chorrillos y Barranco y, al día siguiente, se acordó una tregua y se efectuaron negociaciones, mientras ambos ejércitos hacían preparativos para un posible enfrentamiento, que se produjo en la batalla de Miraflores, después de la cual las tropas chilenas entraron a Lima.

Antecedentes[editar]

Después de asegurado el dominio chileno en Tarapacá, Arica y Tacna, en Chile se discutió el siguiente paso a seguir en la guerra. El gobierno mismo había intentado infructuosamente romper la alianza Perú-Bolivia mediante la oferta de los territorios de Arica como la natural salida al mar. Una fuerte corriente de opinión desconfiaba del éxito de tal "política boliviana" y exigía al gobierno continuar la guerra con la invasión a Lima, pero el presidente de Chile Aníbal Pinto deseaba evitar mas derramamiento de sangre y acabar con los costos del esfuerzo bélico. Como una solución intermedia, que debía demostrar al gobierno peruano su incapacidad para defender su territorio y la conveniencia de aceptar las condiciones de paz exigidas por Chile, el gobierno chileno ordenó la Expedición Lynch con orden de cobrar contribuciones a los ricos hacendados de las azucareras e impedir los desembarcos de armas que llegaban desde Panamá. El mismo fin tenía la Expedición a Mollendo. Casi paralelamente se concretó la intervención estadounidense a través de William Evarts, secretario de estado del presidente James Garfield, quien promovió la Conferencias de Arica de 1880 con el fin de detener el conflicto, que dañaba el comercio y la industria de la región y hacía temer a los EE.UU. una intervención europea en asuntos hemisféricos contraria a la Doctrina Monroe. Chile exigía la cesión de Tarapacá, una indemnización monetaria, la devolución del vapor Rímac y la abrogación del Pacto Secreto Perú – Bolivia de 1873. Arica, según las exigencias chilenas, debía quedar en manos de Perú, pero desmilitarizada. Sin embargo, el ministro plenipotenciario de EE.UU. en Bolivia Charles Adams había asegurado a los aliados que en caso de no llegar los beligerantes a un acuerdo durante la conferencia, los EE.UU. impondrían a Chile un arbitraje favorable a los aliados. Por esa razón para los gobiernos de Campero y Piérola era mejor no entregar los territorios ocupados y dejar a los EE.UU. imponer la paz sin cesión de territorios.[10] :59-60[11] [12]

Tras el fracaso de la conferencia de Arica, el rechazo boliviano a las ofertas chilenas de dejar la alianza con Perú y la negación peruana a negociar, el gobierno chileno, deseoso de terminar la guerra, decidió la ocupación de Lima.

Desembarco chileno en Chilca[editar]

Desembarcos del ejército chileno entre Pisco y Lurín durante la Campaña de Lima.

El puerto de Chilca, situado 70 km al sur de Lima, fue elegido como punto de desembarco por estado mayor chileno dado que se pensaba que la presencia de fuerzas peruanas importantes era poco probable.

El 20 de noviembre de 1880 desembarcó en Paracas, cerca de Pisco, proveniente desde Arica, al mando del general José Antonio Villagrán Correas, la 1.ª División del Ejército chileno de 8.800 hombres, embarcada en 15 transportes y las corbetas Chacabuco y O'Higgins. La División fue reforzada con 3.500 soldados que llegaron el 2 de diciembre en la Corbeta Abtao y la Cañonera Magallanes al mando del coronel José Francisco Gana Castro. Esta división debía marchar hacia el norte, pero por falta de medios solo continuó la brigada bajo el mando de Patricio Lynch, y el resto de la división debió volver a Pisco desde donde se rembarcó al norte. Tras este inconveniente, el Jefe del Ejército chileno ordenó el regreso de Villagrán a Chile y su reemplazo por Lynch.

El 22 de diciembre desembarcaron en Curayaco y Lurín 15.000 soldados chilenos y el material de guerra desde 29 transportes bajo la protección de los blindados Blanco Encalada y Cochrane, la corbeta O'Higgins y el transporte Angamos. El 25 y 26 de diciembre llegaron sucesivamente, después de ocho días de marcha, las dos mitades de la brigada Lynch, que se seguían con 24 horas de intervalo para facilitar el aprovechamiento en víveres y agua. Este trayecto de 180 km se hizo casi sin resistencia peruana, que consistió principalmente en ataques de montoneras locales.

Las tropas chilenas establecieron su campamento en el valle de Lurín que ofrecía agua, forrajes y alimentos a las fuerzas expedicionarias.

El mando peruano envió al coronel Pedro José Sevilla y los Cazadores del Rímac, con 200 jinetes armados con carabinas, a vigilar el avance de los chilenos, enfrentándolos en Yerba Buena (Cañete) y luego en Bujama (Mala). El mando chileno envió a la brigada del coronel Orozimbo Barbosa a enfrentar las tropas peruanas, librándose el combate del Manzano el 27 de diciembre de 1880 donde Sevilla es tomado prisionero.

Las tropas chilenas realizaron confiscaciones de dinero y ganado a los ricos propietarios del valle de Cañete. Mil culíes, que habían venido a ponerse a disposición de los regimientos chilenos, esperando de este modo verse libres de los compromisos con sus dueños, ayudaron a las tropas chilenas como cargadores. De las haciendas confiscadas fueron requisados más de seiscientos asnos, los que fueron cargados con sacos, armas y utensilios de cocina. Cargando las mulas con los víveres y los barriles de agua.[13]

Reconocimiento del terreno[editar]

Para reconocer el terreno, el ejército expedicionario realizó varias expediciones a la zona entre la línea de defensa peruana y Lurín. El mismo jefe de las fuerzas chilenas, Baquedano, salió al terreno tres veces: por el camino a Ate y por la Tablada de Lurín (lado costero). También efectuaron reconocimientos Barbosa y Carlos Wood. El mas intensivo fué el de Orozimbo Barbosa, que llevo efectivos de las tres armas (infantería, caballería y artillería), con el fin de dilucidar la factibilidad de un ataque envolvente por Ate.[14]

Combate de La Rinconada
Movimientos de las tropas chilenas antes de la batalla, según Francisco Machuca, "Las cuatro Campañas de la Guerra del Pacífico", Tomo 3. La propuesta de J. F. Vergara es el trayecto color naranja.

En la Rinconada de Ate se encontraba desde el 4 de enero de 1881 el coronel peruano Mariano Vargas con una fuerza de 340 soldados, compuesta por los hacendados y pobladores de la zona armados con fusiles Minié y piezas de artillería. Vargas dispuso su artillería en el cerro Vásquez. El 9 de enero de 1881, la división chilena de Barbosa llegó a Pampa Grande (Musa, La Planicie) después de una marcha por la quebrada de Manchay desde Pachacámac (Lurín). La división de Barbosa se enfrentó con los hombres de Vargas en el combate de La Rinconada de Ate, logrando la retirada de Vargas hasta el cerro Vásquez, donde la artillería peruana entra en acción pero sin ocasionar pérdidas de consideración a la división chilena, que después de inspeccionar la zona se retira a Pampa Grande.

Preparación de la batalla[editar]

La propuesta de José Francisco Vergara[editar]

Existieron en el estado mayor chileno dos alternativas para derrotar las defensas peruanas. La de un ataque frontal, propuesta por Baquedano, y la de un movimiento envolvente por el ala derecha chilena, que fue impulsada por el ministro de guerra en campaña José Francisco Vergara.

La propuesta de Vergara consistía en seguir río arriba hasta Manchay y luego seguir al norte a través de terrenos blandos y valles cerrados, sin agua, para llegar al este de Lima por Ate (ver mapa de F. Machuca). Las tropas chilenas llegarían asi a las espaldas de las defensas peruanas que, descolocadas, no opondrían una resistencia eficaz.

El plan tenía varias ventajas: evitaba un sangriento ataque frontal, tenía un gran efecto sicológico y facilitaba la captura de los vencidos.

Sin embargo también existían problemas dificiles de solucionar. El camino no era expedito sino solo huellas en terrenos por los el transporte de cargas pesadas de artillería y bagajes solo podían ser hechas con gran esfuerzo, demora y quizas eran imposibles. Además, no había agua hasta llegar a Lima y en los valles era fácil para el ejercito peruano detener la marcha de los expedicionarios en los valles cerrados que debían atravesar.

Finalmente, en un consejo de guerra efectuado el 11 de enero con la participación de Baquedano, José Francisco Vergara, todos los generales, los coroneles Velásquez, Lynch, Altamirano, Lira y el enviado presidencial Joquín Godoy, el estado mayor chileno decidió el ataque frontal. Se argumentó que la marcha directa de Lurín a San Juan era de 17 kilómetros, en cambio la envolvente por Ate era tres veces mayor por caminos arenosos, sin el apoyo de la escuadra, y en una línea muy extendida vulnerable a un ataque por los flancos.

Situación peruana[editar]

Tras la batalla, los restos de soldados caídos son llevados al fondo de un valle. En la cima se observa la "pirca" de las defensas.

Conocido el desembarco chileno en Chilca, Nicolás de Piérola dispuso construir las líneas de defensa al sur de Lima, en San Juan y Miraflores, las que estuvieron bajo la asesoría del ingeniero austriaco Máximo Gorbitz y el ingeniero peruano Felipe Arancivia. En el cerro San Cristóbal se construyó una fortaleza llamada "Ciudadela Piérola" encargada al marino Manuel Villavicencio.

La línea de San Juan, de 15 km de largo, se encontraba a 12 km de Lima y se extendía sobre una serie de colinas desde el cerro Marcavilca cerca a la caleta de La Achira, por las colinas de Santa Teresa y de San Juan, hasta llegar a Pamplona incluyendo las haciendas Vásquez y Monterrico. Las defensas tenían parapetos, fosas y campo de tiro despejado de arbóles y cercas que pudiesen cubrir a los atacantes:

Las pircas tenían de un metro a metro y medio de altura y eran formadas por la superposición de pequeños trozos de rocas o "lajas" acomodadas cuidadosamente. Su espesor era de 80 cm a un metro, lo que bastaba para detener las balas de fusil, pero no de cañón que desmoronaban el inestable amontonamiento.(Dellepiane, 1977, p.327)

En el abra de Santa Teresa, San Juan y otros lugares, los defensoren habían instalado minas que estallaban bajo el peso de un soldado. En la vía férrea Miraflores-Chorrillos se contaba con un tren blindado dotado de cañones y paralelo a la línea férrea había una línea telegráfica que comunicaba el estado mayor con el frente. Los cerros Marcavilca y Morro Solar, a orillas del mar, contaban con trincheras y baterías que defenderían contra un posible desembarco por Chorrillos o La Chira.

El jefe del estado mayor peruano era el general Pedro Silva.

El gobierno peruano encargó la construcción de cañones a las fábricas peruanas White, Grieve y Selay. Las tropas peruanas contaban con armamento de diversas fabricaciones y calibres, como fusiles Chassepot, fusiles Peabody, fusiles Minié de avancarga, carabinas Remington de calibre .43 y calibre .50. Desde diciembre de 1879 hasta el comienzo de la campaña de Lima Perú había importado 30.000 fusiles y 60 ametralladoras además de otros materiales de guerra como torpedos, dinamita, alambres, etc. Esta información es conocida, pero ha sido desdeñada más tarde bajo el influjo de la derrota y de la pasión política por la historia peruana, afirma Jorge Basadre.[15]

Sobre la efectividad de las líneas peruanas, el diplomático argentino Dámaso Uriburu, dice que "El ejército que él [el Dictador] había organizado para concurrir a la defensa de la capital sólo tenía de ejército el nombre".[16] El ingeniero estadounidense Paul Boyton narra que "Las tropas eran de indígenas quienes habían sido reclutados en las cordilleras y casi forzados a luchar [...] cientos de ellos nunca habían visto antes una ciudad".[17] El escritor Robert Scheina, recogiendo el relato del marino Theodorus Mason, indica que "La artillería peruana no era efectiva y las tropas estaban armadas con rifles de calibres diferentes que frecuentemente tenían municiones incorrectas"[18]

En esta batalla participarían seis oficiales que luego serían presidentes del Perú: Justiniano Borgoño, Lizardo Montero, Guillermo Billinghurst, Miguel Iglesias, Andrés Avelino Cáceres y el entonces mandatario Nicolás de Piérola.

Orden de batalla del Ejército de Perú durante las batallas de San Juan y Chorrillos[4]
I.º Cuerpo de ejército (Coronel Miguel Iglesias) II.º Cuerpo de ejército (Coronel Belisario Suárez) III.º Cuerpo de ejército (Coronel Justo Pastor Dávila) IV.º Cuerpo de ejército (Coronel Andrés Avelino Cáceres) Caballería y Artillería
  • 1.ª División Norte (Coronel Mariano Noriega):
    • Batallón Nº1 Guardia Peruana
    • Batallón Nº3 Cajamarca
    • Batallón Nº5 9 de Diciembre
  • 2.ª División Norte (Coronel Regino Cano):
    • Batallón Nº7 Tarma
    • Batallón Nº9 Callao
    • Batallón Nº11 Libres de Trujillo
  • 3.ª División Norte (Coronel Pablo Arguedas):
    • Batallón Nº13 Junin
    • Batallón Nº15 Ica
    • Batallón Nº21 Libres de Cajamarca
  • 4.ª División Norte (Coronel Buenaventura Aguirre):
    • Batallón Nº17 Huanuco
    • Batallón Nº19 Paucarpata
    • Batallón Nº23 Jauja
  • 5.ª División Norte (Coronel Benigno Cano):
    • Batallón Nº25 Ancash
    • Batallón Nº27 Concepción
    • Batallón Nº29 Zepita
  • 3.ª División Centro (Coronel César Canevaro):
    • Batallón Nº67 Piura
    • Batallón Nº69 23 de Diciembre
    • Batallón Nº71 Libertad
  • 5.ª División Centro (Coronel Fabián Merino):
    • Batallón Nº85 Cazadores de Cajamarca
    • Batallón Nº87 Unión
    • Batallón Nº89 Cazadores de Junín
  • División Volante (Coronel Mariano Bustamante)
    • 5 Columnas de la Guardia Civil
    • Batallón Nº40 de la Reserva
  • 1.ª División Centro (Coronel Domingo Ayarza):
    • Batallón Nº61 Lima
    • Batallón Nº63 Canta
    • Batallón Nº65 28 de Julio
  • 2.ª División Centro (Coronel Manuel Pereira):
    • Batallón Nº73 Pichincha
    • Batallón Nº75 Pisco
    • Batallón Nº77 La Mar
  • 4.ª División Centro (Coronel Lorenzo Iglesias):
    • Batallón Nº79 Arica
    • Batallón Nº81 Manco Cápac
    • Batallón Nº83 Ayacucho

Caballería

  • Escolta Presidencial
  • Lanceros de Torata
  • Columna de Honor

Artillería (Coronel Joaquín Torrico)

  • 1º Regimiento de Artillería a Lomo
  • 2º Regimiento de Artillería Rodada
  • 3º Regimiento de Artillería de Plaza

Con 72 White, 42 Grieve, 10 Vavasseur, 4 Walgely, 2 Selay, 2 Parrott, 2 Clay, 1 Armstrong y 1 Obús de a 12.
20 ametralladoras, entre Claxton, Gatling y Nordenfelt.

5.200 soldados desde Chrrillos por Morro Solar hasta Sta. Teresa 2.800 soldados de reserva tras San Juan 4.300 soldados desde San Juan y Pamplona hasta Morrochico 4.500 soldados desde Santa Teresa hasta San Juan 1.050 jinetes y la artillería distribuída sobre toda la línea de defensas


Situación chilena[editar]

En tanto, el Ejército de Chile, al mando del general Manuel Baquedano, desplegó sus cuatro divisiones; a la izquierda la 1.ª División al mando de Patricio Lynch. Hacia el centro la 2.ª División dirigida por Emilio Sotomayor y más a la derecha la 3.ª División al mando del comandante Pedro Lagos. Detrás se ubicaría la Reserva, bajo el mando del comandante e ingeniero militar Arístides Martínez.

El plan de Baquedano consistía en embestir con las tres divisiones la línea enemiga y romperla donde estuviera más débil. Por otra parte, la Armada de Chile, al mando del almirante Galvarino Riveros Cárdenas había ordenado desplegar en la noche del 13 de enero los buques chilenos Blanco Encalada, Cochrane, O’Higgins y Pilcomayo al frente del Morro Solar, con la misión de batir las defensas peruanas de ese lugar durante la batalla al aclarar el día. Pero al realizarse el ataque desde tierra cuando aún no aclaraba y al observarse al amanecer el ascenso de las tropas chilenas al Morro, la flota chilena no pudo cañonear en forma general esa posición. Limitándose entonces a apoyar a las tropas de tierra con algunos disparos seguros de los buques y una lancha a vapor que ametralló las posiciones peruanas.[19]

Orden de batalla del Ejército de Chile durante las batallas de San Juan y Chorrillos[4]
I.º División (Coronel Patricio Lynch) II.ª División (Coronel Emilio Sotomayor Baeza) III.º División (Coronel Pedro Lagos) División Reserva (Teniente Coronel Arístides Martínez) Caballería y artillería
  • 1.ª Brigada (Coronel Martiniano Urriola)
    • Regimiento Aconcagua
    • Batallón Naval
  • 2.ª Brigada (Coronel Francisco Barceló):
    • Regimiento Concepción
    • Regimiento Santiago
    • Batallón Bulnes
    • Batallón Valdivia
    • Batallón Caupolicán
  • Regimiento 3.º de Línea
  • Regimiento Valparaíso
  • Regimiento Zapadores

Caballería (Teniente Coronel Emeterio Letelier)

  • Regimiento Cazadores a Caballo (2 Edns., 4 Cías.)
  • Regimiento Granaderos a Caballo (2 Edns., 4 Cías.)
  • Regimiento Carabineros de Yungay (2 Edn., 4 Cías.)

Artillería (El 1º Reg. distribuida en las divisiones con sus respectivos jefes y el 2º Reg. al mando del coronel José Velásquez Bórquez)

  • 1º Regimiento de Artillería de Montaña (2 Brigadas con 4 Baterías)
  • 2º Regimiento de Artillería de Campaña (3 Brigadas, 6 Baterías)

Con 74 cañones Krupp (44 de campaña y 30 de montaña), 6 cañones Armstrong de campaña y 8 ametralladoras Gatling.


Batalla[editar]

La disposición de las fuerzas encontró a Pastor Dávila frente a Pedro Lagos, Andrés Cáceres a Emilio Sotomayor, y a Miguel Iglesias a Patricio Lynch. En la reserva peruana estaba Belisario Suárez y en la reserva chilena Arístides Martínez.

Aunque según el plan de Baquedano las tres divisiones chilenas debían actuar paralelamente, en realidad la Niebla de guerra causó primero el retraso de la división de Sotomayor y el rechazo de Iglesias a la división de Lynch por lo que usualmente se divide la batalla en tres fases sucesivas: San Juan, Morro Solar y Chorrillos.

Inicio de las acciones[editar]

Esquema de la disposición de fuerzas en las batallas de Chorrillos y Miraflores, en un croquis publicado con el libro de Diego Barros Arana.

El día 12 de enero a las 16:00 comenzaron a salir de Lurín los regimientos chilenos para tomar posiciones frente a la línea de defensa peruana. La amplitud de la pampa (17 km) significó una marcha dificultosa para las fuerzas chilenas. El regimiento Coquimbo y el batallón Melipilla de la división Lynch marcharon por el camino (costero) de Conchan hasta la ladera oeste del Morro Solar y el resto de la división se ubicó frente a Villa y Santa Teresa. La segunda división (Sotomayor) se extravió o demoró en llegar hasta el abra de San Juan. La tercera división, de Lagos, marchó por Ataconco para impedir que Dávila pudiese concurrir en ayuda de Iglesias o Cáceres. A las 03:00 del día 13 los chilenos llegaron a sus emplazamientos antes de la batalla, con excepción de Sotomayor.

A las 3:00, Cáceres alistó sus tropas ordenando rancho y ron. A las 4:30, el comandante Lynch entró en acción encontrándose con las fuerzas de Cáceres, siendo el batallón del coronel Pablo Arguedas el primero en entrar en combate. La 2.ª División de Sotomayor no alcanzó a intervenir oportunamente, complicada por la oscuridad, la neblina y las dificultades del terreno, retrasándose 45 minutos.

El general Pedro Silva ordenó a la reserva de Belisario Suárez tomar posición en la zona había ocupado en días previos, para reforzar así la zona entre San Juan y Pamplona.

Villa[editar]

Los hombres de Iglesias estaban dispuestos en guerrilla y se enfrentaron a la división de Lynch. El Cuerpo IV de Cáceres amagó a la 1.ª División de Lynch, Baquedano notando la situación, ordenó a Martínez apoyar las fuerzas de Patricio Lynch con la tropa de reserva, a la vez que instó más rapidez a Sotomayor para entrar en combate. A las 6:00 ambos ejércitos se encontraron en acción en todo el frente, resguardados por la artillería.

Sotomayor atacó el flanco peruano que defendía las casas de Villa, que, asediado por las tropas de la 2. División chilena, cedió cerca de las 8:00 de la mañana, siendo el sargento Daniel Rebolledo Sepúlveda del Regimiento Buin el primer abanderado en ocupar Villa. Iglesias reunió los batallones Guardia Peruana n.º  1 y Callao n.º  9 que habían combatido en Villa, combinándolos con los batallones Cajamarca n.º  5, Tarma n.º  7 y Trujillo n.º  11, sumando en total 2.500 soldados, reorganizándolos en dirección a Marcavilca.

San Juan[editar]

El general Emilio Sotomayor, que había recibido la orden de atacar el centro de la línea peruana, resolvió entonces concentrar el ataque entre San Juan y Pamplona. El coronel Gana, por iniciativa propia había dirigido al Regimiento Buin hacia las alturas del sur de San Juan, antes que Sotomayor llegara allí, preparando el lugar para la carga. En el camino entre Lurín y Pachacamac se enfrentaron a la columna de guardias del coronel Negrón a quienes diezmaron. Visto el desplazamiento de las fuerzas chilenas, el general Silva ordenó que los batallones Ayacucho 83 y Libertad del cuerpo de Dávila cubrieran el campo entre San Juan y Pamplona.

Sotomayor inició el ataque entre San Juan y Pamplona, enfrentando la línea peruana en 45.º, dando las espaldas por un momento a la 2.ª División y atacando la izquierda que defendía Dávila, cubiertos por el Regimiento Buin, dirigiéndose hacia la trinchera donde se encontraban los batallones Ayacucho 83 y Libertad. Sotomayor también ordenó a la 2.ª Brigada, comandada por Orozimbo Barbosa que venía más atrás, atacar de frente y por su flanco izquierdo, las trincheras de Dávila.

Como la carga continuaba en este punto, el general Pedro Silva envió al Huánuco 17 del cuerpo de Suárez, pero apenas iniciado su ataque, es herido su comandante, el coronel Mas. Silva decidió enviar también al batallón Paucarpata 19 de la reserva, que no logró reforzar al Huánuco 17, ya que en pampa Gramadal se enfrentaron a las fuerzas chilenas, muriendo su jefe el coronel José Gabriel Chiriarse.

El Regimiento Buin cargó contra el reducto del cerro Viva el Perú atacándolo por el frente y los flancos. Los batallones peruanos que vendrían a reforzarlos, más los restos de los defensores del cerro, retrocedieron al ver la posición tomada por los chilenos. El Paucarpata 19 se desorganizó y se retiró de la línea y con ellos también el Huánuco 17. El general Silva decidió enviar al batallón Canta, pero el Ayacucho 83 y el Libertad, ya desbandados, se retiraron de la posición que defendían. Seguidamente la división chilena se dirigió al este, enfrentándose a los batallones restantes de Dávila, que ordenó el repliege por La Calera, retirándose de la línea de San Juan.[20]

Santa Teresa[editar]

En el centro, las fuerzas de Canevaro y Cáceres fueron atacadas también por el flanco izquierdo. El general Silva dispuso enviar al batallón del coronel Augusto Barrenechea y luego al batallón del coronel Lorenzo Rendón para apoyar a Canevaro. La posición fue imposible sostener por lo que se retiran de la línea. El general Baquedano envió a los Carabineros de Yungay al mando del teniente coronel Manuel Bulnes Pinto. Apoyados por los Granaderos de Tomás Yávar, con órdenes de detener la retirada peruana. El general Silva envió a la 5.ª Brigada de Caballería al mando del coronel Morales Bermúdez, para proteger la retirada de las fuerzas peruanas.

Una mina antipersonal sorprendió al comandante Bulnes, pero siguió dirigiendo a su regimiento, no fue tal la suerte de Yávar, ya que una bala atravesó su garganta. Los Carabineros y granaderos continuaron su carga, hasta llegar a la Pampa de Tebes, donde debieron detenerse por la acción de las fuerzas peruanas. En la retirada, Cáceres y Canevaro se encargaron de reunir a los dispersos, reorganizándolos con el fin de enfrentar a las tropas chilenas.[21] }}

El general Silva ordenó a los batallones restantes de la reserva del cuerpo de Suárez dirigirse a Chorrillos, sufriendo bajas en la contramarcha. Los coroneles Cáceres, Valle y Carrillo se encargaron finalmente de reunir a los dispersos para dirigirlos a Barranco en dirección de la línea de Miraflores.

El ministro chileno en campaña, José Francisco Vergara tenía una fría relación con la mayoría del alto mando chileno, pero con motivo de la actuación de Bulnes, quiso felicitarlo en ese momento de reorganización de la caballería, cometiendo un torpe error.[21]

Marcavilca y Morro Solar[editar]

A las 5:30 am fue informado el coronel peruano Arnaldo Panizo Avasolo, del inicio de la batalla, por lo que se instala en el Morro Solar. La artillería estaba compuesta por la primera batería "Mártir Olaya" con dos cañones Parrot de 70 libras en la cima del Morro Solar, al mando de teniente coronel Nicanor Beúnza y el coronel Eulogio Carlín, con un rango de tiro de 4.000 metros. Mirando al mar, un cañón Rodman y un Whitworth que habían pertenecido a la Corbeta Unión. La segunda batería "Provisional" miraba hacia San Juan y Villa con dos cañones de 32 libras de sistema antiguo y un rango de tiro de 3.500 metros.[22] En el cerro Marcavilca se encontraban una ametralladora Nordenfelt y 2 piezas de artillería sistema "Clay" de campaña de 9.[23]

El coronel Miguel Iglesias, jefe del I Cuerpo de ejército, reunió los batallones Guardia Peruana n.º 1 y Callao n.º .9 que habían combatido en Villa, los que combinados con los batallones Cajamarca n.º .5, Tarma n.º 7 y Trujillo n.º 11 sumaban 2.500 soldados en dirección de Marcavilca.

Luego de las acciones de San Juan, parte de la 2.ª Brigada de la 1.ª División, compuesta por los regimientos 4.º de Línea, Chacabuco, más la artillería de la marina avanzaron hacia Marcavilca. El coronel Arnaldo Panizo observó desde el Morro Solar el repliegue de las fuerzas de Iglesias y apoyó su retirada con la batería "Provisional", dando resultado su ofensiva. Iglesias organiza el ataque con el I cuerpo y de ésta forma el avance chileno es detenido cerca del cerro "La Calavera". En ese punto una parte de la tropa del regimiento Chacabuco fue muerta o herida, cayendo 19 oficiales y 350 soldados, con su comandante Toro Herrera (herido) y el segundo comandante mayor Belisario Zañartu (muerto), asumiendo el mando el tercer comandante, el mayor Quintavalla. Lo mismo ocurrió en el Regimiento 4.º de Línea.[21]

Patricio Lynch mandó a pedir refuerzos, pero su ordenanza fue muerto y Baquedano no se enteró de sus dificultades por encontrarse en la villa de Chorrillos. En ese momento comenzaron a faltar las municiones en la artillería y la infantería debió retroceder. Se solicitaron refuerzos al comandante Pedro Lagos que se encontraba en las casas de San Juan. El primer oficial en recurrir a la ayuda de la división de Lynch fue, por su propia voluntad, Diego Dublé Almeyda comandante del regimiento Atacama, que trajo consigo algunas municiones. Esto permitió que se detuviera la retirada chilena y continuara ofensiva.

Iglesias realizó un contra ataque liderados por el batallón "Libres de Trujillo" del coronel Justiniano Borgoño y por el batallón Zepita n.º .29 de Suárez atacaron a las tropas chilenas, para luego salir de los parapetos haciendo retroceder al ejército chileno y recuperando las posiciones que habían dejado en Santa Teresa. El "Atacama" que fue reducido a la mitad y el "Talca" llega tarde a la ofensiva.

A las 7:00 de la mañana, la cañonera Pilcomayo y la lancha Toro empiezan a disparar contra las posiciones peruanas del Morro Solar, y libran un combate de una hora con los cañones que miraban al mar.

Siete trincheras fueron tomadas sucesivamente al enemigo, hasta llegar al cerro llamado de La Calavera, donde fuimos rechazados en razón del corto número de los nuestros y de que las baterías de montaña de los señores capitanes Errázuriz y Fontecilla tuvieron que suspender sus fuegos a causa de haberse agotado sus municiones. Las expresadas baterías protegian de una manera eficaz la marcha de la tropa, sosteniendo constantemente el fuego contra el fuerte extremo del cerro de Chorrillos, pero una vez que éste no tuvo ya que contestarles, concentró todos sus fuegos de artillería y ametralladoras sobre nuestra infantería, al mismo tiempo que la enemiga coronaba las alturas en cuádruple número tomándonos por el flanco.

Comandante chileno Toro Herrera

Los regimientos 4.º de Línea, Chacabuco y la artillería chilena fueron reforzados por un batallón del regimiento Valparaíso y los zapadores. Conducida por Francisco Barceló llegó la 2.ª Brigada de la III división, compuesta por los regimientos Concepción y Santiago, más los batallones Bulnes, Valdivia y Caupolicán, este último comandado por José María del Canto. Ante estos refuerzos chilenos los hombres del I cuerpo de Iglesias se retiran hacia Marcavilca donde combaten junto con los restos de los batallones que pelearon en Villa y Santa Teresa.[23] Miguel Iglesias y otras fuerzas peruanas como el Zepita n.º .29, al encontrarse ya con la retaguardia chilena, decidieron marchar hacia Chorrillos. Piérola se encontraba en Marcavilca durante estas acciones y se retiró a Miraflores cuando retrocedió Iglesias.

Los regimientos Coquimbo y Melipilla se aproximaron por la playa Conchán y fueron atacados por el batallón "Guardia Peruana" n.º  1, al mando de Carlos de Piérola y el batallón Ayacucho n.º  3 desde el cerro Marcavilca, deteniendo su avance.

Patricio Lynch dividió sus fuerzas en dos; una parte atacaría de frente, mientras la otra marcharía flanqueando el cerro. El comandante Soto atacó por el flanco, pero ante las descargas de la artillería peruana de Marcavilca hizo detener a su tropa y mandó a cargar sobre las posiciones peruanas, perdiendo la vida en el intento; el comandante del regimiento Melipilla debió asumir el mando y junto al comandante del regimiento Coquimbo, Marcial Pinto Agüero, consiguieron desalojar a los defensores peruanos.[21] A las 12:00, las fuerzas del I Cuerpo peruano dejaban sus posiciones en Marcavilca y se retiraron en dirección a Chorrillos y otros hacia el Morro Solar, atacados por los chilenos desde Marcavilca.[23] Miguel Iglesias es capturado por las fuerzas chilenas en dirección a Chorrillos.[24] a la 1:45pm luego de bajar del cerro Panteón. El Zepita n.º .29 logra entrar por la calle Lima y combatir en Chorrillos.

A las 13:45 en la cima del Morro Solar se encuentran los últimos 100 soldados de diversos batallones del I cuerpo, y los artilleros de la batería "Mártir Olaya" al mando del coronel Arnaldo Panizo, quienes rodeados defienden sus posiciones. La ametralladora que operaba el mayor Hurtado y Haza quedó inutilizada y continuó operando una pieza de 12. Finalmente las tropas chilenas ocuparon la planicie del Morro Solar.[23]

En estos momentos, caían heridos el Coronel de Artillería Dn. José Ruesta, que valerosa y espontáneamente, había solicitado un puesto en el combate, y el valiente Teniente del Arma Dn. David León. Desde ese momento, la situación se hizo insostenible. Cien hombres más o menos, sin parapeto alguno, casi agotadas sus municiones, y sembrado el campo de muertos y heridos, con que se tropezaba a cada paso, eran impotentes, a pesar de su valor, para combatir con numerosísimas fuerzas, que por todas partes nos asediaban

Coronel Arnaldo Panizo, batería "Mártir Olaya". Morro Solar[23]

En las acciones de Marcavilca hasta el Morro Solar, el ejército chileno sufrió la pérdida de 88 oficiales y 1.873 soldados entre muertos y heridos. De los 5.200 hombres de Iglesias que combatían aquí, fueron hechos prisioneros 280 hombres. Entre los prisioneros se encontraban el coronel Miguel Iglesias, Guillermo Billingurst, Carlos de Piérola, hermano de Nicolás de Piérola. Entre los muertos se encuentra Alejandro Iglesias, hijo de Miguel Iglesias.

Chorrillos[editar]

Grabado de la plaza principal de Chorrillos antes de la Batalla. Al fondo el Morro Solar.
La ilustración Española y Americana. Año XXV. NUM XVII

A la villa de Chorrillos fueron enviados los batallones del cuerpo de Suárez que no habían participado en San Juan. Suárez, al ver la defensa que realizaba Iglesias en el Morro Solar continuó con la defensa de la villa.

Luego de las acciones en San Juan, el general Baquedano reorganizó el ejército chileno y a las 10:30 de la mañana envió hacia Chorrillos la división completa de Emilio Sotomayor junto a la brigada de Urriola, 2 brigadas de artillería de montaña, la de artillería de campaña y ordenó además el traslado del cuartel general hacia un punto más cercano a las futuras acciones. Los regimientos Bulnes y Concepción participarían conjuntamente en las acciones en el Morro Solar y Chorrillos. La artillería chilena protegió tanto el avance de la División de Sotomayor hacia Chorrillos como el de la brigada de Francisco Barceló hacia el Morro Solar.

Al ver el avance chileno hacia la villa de Chorrillos, el coronel Arnaldo Panizo que se encontraba en la cima del morro, ordenó a la batería Mártir Olaya disparar contra el avance chileno, logrando detenerlo tres veces en el camino entre San Juan y Chorrillos.

Chorrillos después de la batalla.

Suárez defendió su posición con el batallón Zepita 29 al mando de Isaac Recabarren, que fue diezmado, luego envió a los batallones Ancash 25 y Jauja 23, que tuvieron que retirarse de Chorrillos. Chorrillos fue rodeado por las tropas de Pedro Lagos y Urriola. Los regimientos chilenos Bulnes y Valdivia se acercaron a la parte del villorio que apuntaba al Morro. El Regimiento Esmeralda, el 3.º de Línea, un batallón del regimiento Valparaíso más el 'Regimiento Aconcagua avanzaron por el norte del poblado.

Suárez organizó a los dispersos del Ancash 25 y el Jauja 23 que junto al Concepción enfrentaron nuevamente a las fuerzas chilenas. Los detalles de esta acción sólo pueden ser narrados en general, pues los defensores peruanos se parapetaron en cada casa, esquina y habitación, y los atacantes chilenos con el fin de desalojarlos, prendieron fuego a las casas. Desde la línea de Miraflores se enviaron refuerzos por medio del tren blindado, siendo éste detenido por el fuego de artillería y la infantería chilena. Las tropas de Suárez finalmente se retiraron hacia Barranco con dirección a la línea de Miraflores.

Cerca de tres horas duraron los combates en Chorrillos, que fue destruido casi totalmente por la acción de la artillería de tierra y de las tropas chilenas.

Después de la batalla[editar]

Datos[editar]

Oficiales chilenos a caballo y miembros de una ambulancia junto a soldados peruanos caídos en la batalla.

Respecto a las bajas chilenas durante la batalla, una relación oficial hecha por el Estado Mayor del ejército chileno señala que fueron 3.310, y de estas, alrededor de 700 seria de muertos y 2.500 de heridos.[25] El coronel sueco Wilhelm Ekdahl, que realizó un estudio de esta guerra, da una cifra más precisa en relación a los muertos y heridos chilenos de esta batalla, de los que 797 serían de los primero y 2.521 de los segundos, esto basándose en los datos de la relación del Estado Mayor y partes oficiales. Otras fuentes, como el historiador Jorge Basadre elevan las cifras señalando que solo los muertos chilenos serian entre 4.000 a 5.000 pero sin corroborar el fundamento de aquellas enormes cifras. Por su parte, el historiador Gonzalo Bulnes indica que el ejército chileno perdió 699 hombres y tuvo 2.522 heridos. El mayor porcentaje en este terrible guarismo pertenece a la división de Lynch que tuvo 1.843 bajas.[21] Otros historiadores como Francisco Antonio Encina y Leopoldo Castedo consideran que las cifras de bajas de la primera división (Lynch) corresponden solo al número de muertos.[26] Aunque Lynch en su parte oficial de la batalla deja en claro que esa cifra corresponde a muertos y heridos.

Por su parte, las bajas peruanas son difíciles de precisar al no existir una relación oficial y exacta pero por fuentes primarias como secundarias se da a entender que fueron elevadas. La carta de Nicolás de Piérola a Julio Tenaud indica que en Miraflores se reorganizaron 6.000 combatientes de esta batalla, y 12.000 se dispersaron, fueron muertos o heridos, o hechos prisioneros. El teniente de marina estadounidense y observador de la guerra Theodorus Mason dice que los peruanos tuvieron 1.500 muertos, 2.500 heridos y 4.000 prisioneros. Ekdahl señala que después de esta batalla el ejército peruano quedó bastante reducido por las bajas en un 65%. Basadre calcula las bajas peruanos en 4.000 a 6.000 muertos junto con 4.000 heridos y 2.000 prisioneros. Benjamín Vicuña Mackenna dice que las bajas peruanas fueron 6.000 entre muertos y heridos; y unos 1.615 prisioneros. Encina y Castedo señalan que se registraron 6.000 bajas peruanas entre muertos y heridos, agregando a eso 2.000 prisioneros no heridos y 6.000 restantes que se dispersaron.[6]

La publicación "Ilustración Española y Americana" del 8 de mayo de 1881 indica que los muertos fueron 2.500 chilenos y 4.000 peruanos, pero sin fundar esas cifras.[5]

Desórdenes[editar]

Uno de los puntos más controversiales abarcados por las historiografías de ambos países trata de las consecuencias de la entrada del ejército chileno en los balnearios de Chorrillos y Barranco (y posteriormente, de Miraflores).[27] Las divergencias entre los historiadores, no sólo son entre chilenos y peruanos. Entre los propios historiadores chilenos se discute la posibilidad de que tales saqueos y desórdenes existieran o solo fueron hechos aislados.[28]

Algunos contingentes chilenos abrieron las puertas de bodegas de licores y comenzaron a beber en forma desmedida, llegando muchos de ellos a la embriaguez, perdiendo incluso la disciplina y hasta matando a sus propios oficiales. Por tratar de controlar los desórdenes de la tropa, uno de los oficiales chilenos muertos fue Baldomero Dublé Almeyda, hermano de Diego Dublé Almeyda. Estos desmanes han sido descritos en diarios de los soldados chilenos Hipólito Gutiérrez y Justo Abel Rosales,[29] [30] los partes de los oficiales peruanos,[31] y en el testimonios de algunos extranjeros como William Acland[32] y Paul Boyton, que estaba contratado por el gobierno peruano para disparar los torpedos contra los barcos chilenos.[33]

"Los chilenos pululaban en Chorrillos, más empeñado en el saqueo y el asesinato sin sentido que en la guerra honorable... Esa noche los chilenos irrumpieron en los almacenes de licores y pronto la embriaguez aumentó su sed natural de sangre. Los prisioneros fueron asesinados a sangre fría y las mujeres fueron arbitrariamente abatidas. Incluso se enfrentaron entre sí, muchos fueron asesinados de esa manera. A la mañana siguiente las calles de Chorrillos presentaban un espectáculo triste y sangriento. Muertos y moribundos estaban por todas partes. Incluso las pobres mujeres rabonas no se habían salvado. Sus cuerpos se veían por todo el lugar".

Paul Boyton, ingeniero torpedero estadounidense contratado por el gobierno peruano. "Voyages on All the Great Rivers of the World, 1892".[34]

"La algazara que se formó entre los soldados fue cundiendo a medida que iban pasando larguísimos tragos del exquisito pisco, de modo que al entrarse el sol, la rasca era ya tremenda y general. En el pueblo la borrachera subió de punto. Los soldados mataban, saqueaban y bebían a discreción. A la hora indicada gruesas y gigantescas columnas de humo se elevaban hasta las nubes, produciendo horrorosos incendios, en medio de la alegría general de los soldados de todos los cuerpos, ebrios de vino, de sangre y de victoria... sentíamos la bulla de la soldadesca ebria del infeliz pueblo de Chorrillos. El incendio parecía crecer más cada momento. Detonaciones de rifles se sentían continuamente en el incendio, y eran balazos que se tiraban unos a otros. Esa fue la noche triste de Chorrillos... Lo que pasó después de la victoria es lo que comúnmente pasa en una población tomada a viva fuerza. Durante todo el día continuó ardiendo todo Chorrillos. Desde nuestro campamento vimos consumir por las llamas hermosos edificios de dos pisos, que parecían iglesias por sus miradores en forma de torres. Se mencionan muchas desgracias ocurridas. Una gallina llevada por algunos soldados era quitada a balazos por otros. La negativa de un trago de licor producía igual resultado. Todas las cuestiones las solucionaba la bala o bayoneta. Un cabo de nuestra banda (no se ha averiguado quién sería) pidió un trago de vino a un soldado naval; éste no quiso darle, y sin más que esto, el cabo lo mata de un balazo y se toma el licor. Varios soldados encontraron niñas peruanas, según creo, se encerraban con ellas a remoler en una casa, al son de un piano tocado por esas callosas manos chilenas. En la puerta de calle pusieron centinela armado de rifle y bien municionado. El que pretendía entrar, bala con él".

Justo Abel Rosales. "Mi campaña al Perú, 1879-1881", p. 35 y 36. (Concepción, Universidad de Concepción, 1984)[35]

"En mi cabalgata, a través del pueblo observé muchos muertos en las calles y en las casas; los chilenos que vinieron de los campos de batalla irrumpieron en las tiendas de licores y se embriagaron muy rápidamente; los oficiales perdieron rápidamente el control de sus hombres, que comenzaron a pelear y quemar el pueblo, a robar y asesinar a quienes encontraban...

...En la mañana encontré que varios ingleses, mujeres y niños, que había en el pueblo de Chorrillos el día anterior, habían sido trasladados al cuartel para su seguridad. Una mujer italiana, cuyo marido había sido asesinado en su dormitorio, también fue traída. Yo fui con el señor Scott, un gasfitero, a visitar su casa, y la encontramos que había sido saqueada, y uno de sus trabajadores, un inglés, estaba tirado en uno de los cuartos con los sesos destrozados. La casa del ministro británico había sido quemada, las cañerías de gas saqueadas, y las tropas estaban aún ebrias y disparaban sus rifles indiscriminadamente sobre el pueblo. Yo mismo fui abaleado tres veces ese día por soldados borrachos, y cuando estaba desayunando alguien me robó las alforjas de mi caballo y todo su contenido".

William Acland, capitán de Fragata, en "Six Weeks with the Chilian Army, Being a Short Account of a March from Pisco to Lurin and of the Attack on Lima"[36]

"Se cautivaron coroneles [...] y los que no se podían hallar en las casas se les prendieron fuego a todas las casas, es decir a todo el pueblo. Ya se sosegó el combate y el puerto prendiéndose y los dentramos a un cuartel de alto bien bonito que había. A ese no se le prendió fuego por que sirvió de hospital [...] En Chorrillos se mataron muchos chilenos unos con otros solos que andaban haciendo lo que querían y al otro día...se encontró muchos más muertos [...] que se habían muerto unos con otro en la noche".

Hipólito Gutiérrez, soldado chileno, en "Crónica de un soldado de la Guerra del Pacífico", p. 77[29]

Durante la noche Cáceres y César Canevaro insistieron en avanzar hacia Chorrillos, al frente cinco mil o más soldados peruanos, para hacer un ataque sorpresa a los chilenos. Piérola se negó a autorizar esta operación que consideró muy riesgosa. Aunque Cáceres, en sus memorias, insiste en sostener que se perdió una oportunidad única para infligir al enemigo un grave revés, lo cierto era que, descontando a los soldados chilenos ebrios e indisciplinados (quienes, según cálculos del historiador Carlos Dellepiane, no sobrepasaban el número de dos mil[37] ), el grueso del ejército chileno se hallaba a cubierto de una sorpresa.[38]

Tregua[editar]

El Almirante Petit Thouars.

En la mañana del día 14 de enero, el ministro chileno José Francisco Vergara, por petición de gran parte del alto mando chileno y en aras de que no se repitieran los hechos pasados, envió al coronel Miguel Iglesias junto a Isidoro Errazúriz como emisarios al dictador Nicolás de Piérola para señalar la "inutilidad de derramar más sangre". Iglesias pudo conversar con Piérola, pero Errazúriz no fue recibido, ya que Piérola solo hablaría con un ministro oficial. Iglesias cumplió su palabra de regresar como prisionero.

Con el interés de salvaguardar las propiedades de la ciudad, entre ellas las propiedades de extranjeros, se establecieron como parlamentarios de la tregua los cónsules extranjeros M. de Vorges de Francia, Spencer Saint John de Gran Bretaña y Jorge Tezanos Pinto de El Salvador, que llegaron en un tren con bandera blanca a Chorrillos desde Lima. En la tarde del día 14 se reunieron con el alto mando chileno, pero Baquedano los citó para el día 15 en la mañana por que consideró que era ya muy de noche.

Así la reunión se realizó el día 15 de enero entre los diplomáticos extranjeros y los chilenos Manuel Baquedano, Guillermo Lira y José Francisco Vergara. Manuel Baquedano exigió la rendición incondicional del Callao. Los negociadores le pidieron tiempo para consultarlo con Piérola. Entonces se acordó de palabra que se detenían las hostilidades hasta las 12:00 horas. Las tropas chilenas realizaron algunos desplazamientos.

Mientras Nicolás de Piérola se encontraba en Miraflores recibiendo a los extranjeros Tezanos Pinto, De Vorges, Saint John, Sterling y Almirante Petit Thouars, considerando las condiciones pedidas por los chilenos, el general Manuel Baquedano, el coronel Pedro Lagos y otros oficiales se encontraban por su lado practicando reconocimientos en el terreno. Un confuso incidente (un tiroteo cruzado) dio inicio a la Batalla de Miraflores a las 2:30 pm del 15 de enero de 1881.

Referencias[editar]

Blibiográficas[editar]

  • Encina, Francisco Antonio y Castedo, Leopoldo (1999). Resumen de la Historia de Chile. Santiago de Chile: Sociedad Editorial Santiago Ltda. 
  • Bulnes, Gonzalo (1911). Guerra del Pacífico. Valparaíso: Sociedad Imprenta Litografía Universo. 
  • Márquez Allison, Antonio (2000). Historia de Chile Ilustrada. Editorial Ercilla Ltda. 
  • Basadre Grohmann, Jorge (2005). Historia de la República del Perú. Lima: Diario La República. Octava edición, ISBN 9972-205-62-2 (Obra completa), Depósito Legal n.º 2005-4930 en la Bilbioteca Nacional del Perú. 
  • Milla Bartres, Carlos (1979). Compendio histórico y recopilación de partes y documentos de la Guerra del Pacífico. Editorial Milla Bartres. 
  • Paz Soldán, Mariano Felipe (1979). Narración histórica de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia. Tomo III. Lima: Milla Batres. 

Notas[editar]

  1. a b Historia de Chile VIII. La Guerra del Pacífico, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 46-47, editorial Santiago, edición 2006.

    Piérola ocupó con 20.000 plazas las posiciones Morro Solar-Monterrico Chico. La reserva general, de 4.000 hombres se situó en la llanura que se entiende hacia el norte de Santa Teresa. El número total de cañones era de 86, además de 20 ametralladoras.



  2. Wilhelm Ekdahl, "Historia militar de la guerra del Pacifico entre Chile, Perú i Bolivia (1879-1883):La campaña de Lima", p. 60
  3. Parte de batalla, de los sucesos del día 13 y 15 de enero, del general y jefe del Estado Mayor Pedro Silva Gil, fechado el 28 de enero de 1881. Este parte señala la mayoría de los cañones mencionas en esta ficha militar, a excepción de los cañonnes Parrott y Clay; y el Obús de a 12 que aparecen en el Parte de batalla del coronel Arnaldo Panizo, fechado el 9 de febrero de 1881.
  4. a b c Márquez Allison, Antonio (2000). «Capítulo "La Guerra del Pacifíco"». Historia de Chile Ilustrada. Editorial Ercilla Ltda. 
  5. a b Bosch, Manuel (1881). La ilustración Española y Americana. Madrid. Año XXV. n.º XVII. 8 de mayo de 1881 [1]. 
  6. a b c d Historia de Chile VIII. La Guerra del Pacífico, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 48, editorial Santiago, edición 2006.

    El ejército chileno que se batió en Chorrillos tuvo el 15% de bajas. De los 20.000 peruanos que entraron en combate, se registraron 6.000 bajas, inclusive 2.000 prisioneros no heridos; 8.000 se reunieron en la línea de Miraflores y 6.000 restantes se dispersaron hacia la sierra, donde iban a servir de base a los ejércitos del interior y demorar la paz por tres años.



  7. Benjamín Vicuña Mackenna, "Historia de la Campaña de Lima", (1.2) p. 221
  8. Wilhelm Ekdahl, "Historia militar de la guerra del Pacifico entre Chile, Perú i Bolivia (1879-1883):La campaña de Lima", p. 75
  9. Algunos autores, como Francisco Antonio Encina, dividen las batallas en tres etapas: San Juan, Chorrillos y Asalto al Morro Solar (Resumen de la Historia de Chile).
  10. David Healy (1 de enero de 2001). James G. Blaine and Latin America. University of Missouri Press. ISBN 978-0-8262-6329-2. 
  11. Barros Arana y 1881b, 142-145
  12. Bulnes, 1914, p. 477
  13. PrimeraPlana.cl (2007). «Historia: Los Chinos Libertos que Marcharon con Patricio Lynch». Chile: 12/03/2007. Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. Consultado el 2007. 
  14. Bulnes, T3, p. 651-652
  15. Jorge Basadre, "La Guerra con Chile", Cap. 7, p. 3
  16. (Uriburu, Dámaso E. (1899). Guerra del Pacífico: Episodios, 1879 a 1881. Buenos Aires. p 239. 
  17. Traducción de "The native troops were the Cholo Indians that who had been driven in from their homes back of the Cordilleras and almost forced to fight [...] hundreds of them had never seen a town before" (Boyton, Paul (1892). The Story of Paul Boyton. Voyages on All the Great Rivers of the World. [2]. ).
  18. Traducción de "The peruvian artillery was ineffective and the troops, who were armed with two different calibre rifles, frecuently has the wrong ammunition (Scheina, Robert L (2003). «The War on the Pacific. 1879-1881». Latin America's Wars: The Age of the Caudillo, 1791-1899. Brassey's. ISBN 1-57488-450-6 [3]. ).
  19. Wilhelm Ekdahl, "Historia militar de la guerra del Pacifico entre Chile, Perú i Bolivia (1879-1883):La campaña de Lima", p. 67
  20. Encina, Francisco y Castedo, Leopoldo (1999). «Capítulo IX». Resumen de la Historia de Chile. Santiago de Chile: Sociedad Editorial Santiago Ltda. 
  21. a b c d e Bulnes, Gonzalo (1956). «Batalla de Chorrillos». La Guerra del Pacífico. Santiago: Editorial del Pacífico. v. 2, p. 331-343 [4]. 
  22. Beúnza, Nicanor (1908). «Datos históricos del combate del Morro Solar. Chorrillos 11 de enero de 1881». El Diario. 8 de septiembre de 1908. Lima. Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. 
  23. a b c d e Panizo, Arnaldo (1881). Parte de Batalla. 9 de febrero de 1881. Lima. Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. 
  24. Recavarren, Isaac (1881). «Carta de contestación al coronel Suárez sobre la batalla de San Juan y Chorrillos». Documentos relativos al 2.º. Ejército del Sur 1880. Legajo n.º 5. De la colección Isaac Recavarren. Lima. Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. 
  25. Walter Douglas Dollenz, "Chorrillos y Miraflores, batallas del Ejército de Chile. Crónicas de Eduardo Hempel, corresponsal de guerra", p. 171
  26. Historia de Chile VIII. La Guerra del Pacífico, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 48, editorial Santiago, edición 2006.

    El asalto "a la chilena!, que Lynch realizó por orden de Baquedano, significó a aquel (Miguel Iglesias) la cúspide de su fama y el Gobierno del Perú. Pero la primera división lo pagó con la muerte de 88 oficiales y 1.873 soldados.



  27. Mar del Sur (2001). «Historia de Chorrillos. La ocupación chilena». Perú. Consultado el 2007. 
  28. EMOL.com (2007). «Pese a polémica, la Epopeya de TVN estuvo lejos de causar tensión internacional». Chile. Consultado el 2007. 
  29. a b Gutiérrez, Hipólito (1956). Crónica de un soldado de la Guerra del Pacífico. Santiago: Editorial Del Pacífico. Capítulos 1 al 5, 9 al 12, 15 al 18. 
  30. Rosales, Justo Abel (1984). Mi campaña al Perú: 1879-1881. Concepción: Universidad de Concepción. Selección. 
  31. Véase los Testimonios de los coroneles Víctor Miguel Valle Riestra, Arnaldo Panizo y Belisario Suárez en Wikisource.
  32. Sarco, Alvaro (?). «Opiniones Controversiales (Borges, Palma Mariategui)». Lima: en El Peruano, citando las anotaciones de William A. Dyke Acland. Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. Consultado el 2007. 
  33. Boyton, Paul (1892). The Story of Paul Boyton. Voyages on All the Great Rivers of the World. [5]. 
  34. http://www.hotfreebooks.com/book/The-Story-of-Paul-Boyton-Voyages-on-All-the-Great-Rivers-of-the-World-Paul-Boyton--7.html
  35. http://web.archive.org/web/20070927002017/http://americas.sas.ac.uk/publications/genero/genero_segunda3_Rosales.pdf
  36. https://espanol.groups.yahoo.com/neo/groups/PROMO1961/conversations/messages/2433
  37. Basadre 1998, tomo 7, p. 1861
  38. Vargas Ugarte 1984, tomo X, p. 167.

Enlaces externos[editar]