José Francisco Vergara

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José Francisco Vergara Echevers
JoseFranciscoVergara.jpg

Emblema de la Cámara de Diputados de Chile.png
Diputado (s) de la República de Chile
por Ancud
30 de mayo de 1879-junio de 1879

Ministro de Guerra y Marina
15 de julio de 1880-18 de septiembre de 1881
Predecesor Rafael Sotomayor Baeza
Sucesor Carlos Castellón Larenas

Emblema Senado de la Republica Chile.png
Ministro del Interior
18 de septiembre de 1881-12 de abril de 1882
Predecesor Manuel Recabarren Rencoret
Sucesor José Manuel Balmaceda

Senador (s) de la República de Chile
1882-1886

Información personal
Nacimiento 4 de diciembre de 1833
Colina, Chile
Fallecimiento 15 de febrero de 1889
(55 años)
Viña del Mar, Chile
Residencia Santiago y Viña del Mar
Nacionalidad Chilena Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Radical
Familia
Cónyuge Mercedes Àlvares Pérez
Hijos Blanca y Salvador
Información profesional
Ocupación Ingeniero
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José Francisco Vergara Echevers (Colina, 10 de octubre de 1833Viña del Mar, 15 de febrero de 1889) fue un político chileno, fundador de Viña del Mar, héroe de guerra, ministro de guerra y marina, ministro del interior, diputado, senador, candidato presidencial, ingeniero y periodista chileno.[1]

Familia[editar]

Hijo de José María Vergara Albano, que fue ayudante de Bernardo O'Higgins, alcanzando el grado de Sargento Mayor en 1818 y posteriormente nombrado intendente de Colchagua por Manuel Bulnes; y Carmen Echevers y Cuevas.
Nieto de José Francisco Martínez de Vergara y Rojas-Puebla, sobrino de Pedro Nolasco Vergara Albano, primo de Diego Vergara Correa, José Bonifacio Vergara Correa y tío de los senadores y diputados Ismael Valdés Vergara, Francisco Valdés Vergara y el crítico literario y subsecretario de guerra y marina Pedro Nolasco Cruz Vergara.

Contrajo matrimonio el 8 de agosto de 1859 con Mercedes Alvares Pérez, hija de Francisco Alvares y de Dolores Pérez Flores. Tuvieron dos hijos, Salvador casado con Blanca Vicuña Subercaseaux; y Blanca casada con Guillermo Errázuriz Urmeneta.[2]

Estudios[editar]

Realizó sus estudios primarios en colegios particulares y secundarios en el Instituto Nacional. El 12 de abril de 1853 es nombrado Inspector de Internos de dicho instituto. Posteriormente ingresa a la Universidad de Chile, llegando a obtener el título ingeniero agrimensor en 1859, con 26 años de edad.[3]

Fundación de Viña del Mar[editar]

En 1853, con 20 años de edad, comenzó a trabajar en la línea del tren que uniría la ciudad de Santiago y Valparaíso. Durante este trabajo conoció a Mercedes Álvares Pérez, hija del dueño de la hacienda Viña del Mar, con quien contrae matrimonio el 8 de agosto de 1859.

El 24 de diciembre de 1874, presenta al intendente de Valparaíso el proyecto de formación de la población de Viña del Mar. El 29 de febrero de 1875 se aprueba el proyecto y se dicta el decreto respectivo de fundación. Vergara en 1875 dona los terrenos para la construcción de dos escuelas, capilla, matadero y hospicio. La fundación de la ciudad de Viña del Mar, es en la parte baja de la hacienda de dicho nombre, que Vergara administraba desde el fallecimiento de sus suegros en 1873.

El 31 de mayo de 1881, se promulga el decreto que da origen a la Municipalidad de Viña del Mar. Este decreto fue firmado por el presidente Aníbal Pinto Garmendia y siendo electo parte de este cabildo a José Francisco Vergara.

Roberto Silva Bijit en 1974, para el centenario de dicha comuna, escribió un libro titulado “Me llamo Viña del Mar”, la ciudad cuenta su vida y le habla al fundador en estos términos:

Desde nuestra casa salieron las esperanzas de muchas casas y tú mismo les diste vida cuando entregaste mis extensiones y repartiste mis bellezas, sin esperar nada más que mi felicidad. Muchas veces creo que debieran hacerte un monumento grande, donde te viéramos junto a mi padrino Benjamín, pero después me doy cuenta que no lo necesitas, estás en todas partes, como en los tiempos de la hacienda en que podías pasar al galope por nuestros prados. Todo sigue siendo tuyo y no hay mejor monumento que mi presencia de hija que respondió frente a lo que su padre había querido para ella. Gracias por todo”.[4]

Carrera Política[editar]

Diputado y senador[editar]

En su juventud Vergara ingresó al Partido Radical, siendo elegido diputado el 30 de mayo de 1879.

Fue miembro del Club de la Reforma y elegido Gran Maestro de la Logia de Chile en 1881. En 1882 a 1886 ejerció el cargo de senador por la provincia de Coquimbo representando al partido Radical. En el senado acusa al gobierno de Domingo Santa María de abuso cometidos.

Ministro de estado[editar]

Fundó el diario "El DEBER". Fue Ministro de Guerra y Marina de Anibal Pinto Garmendia y Ministro del Interior de Domingo Santa María González de quien sería sucesor, pero el presidente cambió su opinión por los dichos de Vergara sobre la libertad electoral y su elegido fue el futuro presidente José Manuel Balmaceda.[5]

"Severo Perpena" fue el nombre usado por Vergara para enrostrar a Santa María su autoritarismo y sus descarrilamientos políticos, con este seudónimo, Vergara publicó múltiples artículos en el periódico La Libertad Electoral el año 1886.

Guerra del Pacífico[editar]

José Francisco vergara fue nombrado por el Presidente de Chile, Aníbal Pinto, secretario del entonces comandante en jefe del Ejército, Justo Arteaga.

Había dos posiciones que se vieron representadas, una por el Gobierno de Pinto, en ese momento el Ministro Belisario Prats, y otra por las Fuerzas Armadas, Marina y Ejército, representadas por el Almirante Juan Williams Rebolledo. Los primeros pensaban que había que declarar la guerra y en el mismo día, bombardear la flota peruana que se sabía estaba en reparaciones en el Callao, dejando de este modo abierto el camino a Lima. Los segundos pensaban que era necesario ir más lento, primero bloquear Iquique y luego hostilizar a los pobladores de Tarapacá, de tal modo que se fuera escalando paso a paso hasta llegar a Lima[6]

Dado que el jefe del ejército del norte, Justo Arteaga no aceptaba consejos, exepto el de sus hijos, Vergara ocupó su tiempo en estudiar la zona y deducir un plan de operaciones. Su plan fue reconocido por Domingo Santa María como el único fiable.[7]:357 También advirtió Vergara al gobierno de la falta de planes y decisión en el mando militar, es decir Arteaga, lo que motivó al gobierno a enviar al norte a Domingo Santa María para analizar la situación y procurar la pronta movilización del ejército.

Tanto el Ministro de la Guerra, Rafael Sotomayor como su reemplazante, José Francisco Vergara, debieron dirigir el curso de las operaciones considerando la posición de los uniformados.

Desembarco y toma de Pisagua[editar]

J. F. Vergara era secretario del ministro Rafael Sotomayor y tras el desembarco se ofreció para conducir una fuerza de exploradores que debía reconocer los alrrededores de la (única) línea férrea que salía de Pisagua hasta Agua Santa. El reconocimiento encontró depósitos de alimentos, forrajes, pozos y bombas de agua y locomotoras en funcionamiento que permitieron al ejército desembarcado sobrevivir el tiempo necesario para establecer el abastecimiento por sus propios medios. Durante la exploración, su destacamento derrotó una columna de caballería aliada en el Combate de Pampa Germania. Por sus logros Vergara fue nombrado jefe del estado mayor de las fuerzas (6000 hombres) estacionadas en Dolores.[7]:582

El 19 de noviembre de 1879, se produce la batalla de Dolores, en la que Vergara impuso su criterio estratégico sobre el del Coronel Emilio Sotomayor Baeza, hermano del Ministro. Este hecho evitó una catástrofe para las fuerzas chilenas, pero produjo una ruptura definitiva, que estuvo a punto de solucionarse con la espada, entre Vergara y Sotomayor. El 27 de noviembre de 1879, vino la batalla de Tarapacá, que significó un desastre para el ejército chileno y la posterior solicitud del Ministro Sotomayor a Vergara de embarcarse a Chile por la responsabilidad, que según el ejército y la opinión pública, le atañía. Respecto a eso, Gonzalo Bulnes cita de unas páginas personales de Vergara:[8]

Todo me aconsejaba volver i dar por terminada mi carrera militar i para hacerlo en regla me puse a cubierto con la Ordenanza pidiendo permiso para dejar el servicio, lo que no me costó trabajo conseguir.
Por esperiencia propia habia conocido lo dificil que es realizar un ideal aunque sea de abnegacion i de sacrificio. Habia tomado las armas en la edad madura, en la edad del egoismo i del cálculo, para dar el ejemplo de lo que se puede hacer cuando se guarda en el pecho el profundo i puro amor de la Patria. Siete meses despues volvia taciturno i desconsolado como el vencido del destino, pensando en la insuficiencia de las aptitudes humanas que no bastan las mas veces para ayudar al vehemente deseo de hacer algo útil, aunque se ponga para conseguirlo una tenaz voluntad i un trabajo llevado hasta sus limites extremos.
Asi llegué a mi pais i a mi hogar en diciembre de 1879, dando por fracasadas mis concepciones sobre el patriotismo i el sentido moral de los hombres, i por terminada para siempre mi vida pública iniciada tan desastrosamente para mi alma.
La prensa no fue benigna conmigo. Salvo El Mercurio, La Patria y El Coquimbo, todos los otros diarios me dedicaron duros denuestos cuando no ruines calumnias. Herido, pero aguantando como el espartano para no revelar el dolor de la llaga, pasé un mes entero ocupado de negocios i de trabajos de campo.

Vergara Echevers partió inmediatamente, quedándose sin embargo por poco tiempo en Viña del Mar, ya que según le cuenta a su hijo Salvador, que estaba en Ginebra, el 26 de enero de 1880, que regresa al frente.

Su visión sobre la manera de conducir la guerra era pesimista:

Nuestra guerra está en un reposo completo. Después del recio combate de Tarapacá no ha habido un solo hecho de armas de importancia, porque la excursión a Moquehua fue un hecho sin consecuencia ninguna. Hace tiempo que debiera haberse tomado la ofensiva, pero nada se hace, por falta de aptitudes en los jefes y la inactividad que caracteriza al Ministro Sotomayor, que todavía permanece en su puesto. Yo parto para el Ejército el 31 de este mes, a tomar mi puesto de Secretario General, llevando instrucciones del Gobierno i toda su confianza respecto a las operaciones que se han de emprender.[9][10]

Ministro de Guerra y Marina[editar]

Tras la súbita muerte de Rafael Sotomayor Baeza durante la Campaña de tacna y Arica José Francisco Vergara, asume el 15 de julio de 1880 el cargo de Ministro de Guerra y Marina, desatando una ola de indignación en el Ejército. Manuel Baquedano le escribe al Presidente Pinto:

El nombramiento de don José F. Vergara para ministro de guerra, ha causado en el Ejército el efecto de la explosión de una bomba i ha venido a perturbar profundamente la tranquilidad de que estábamos gozando.[11]

Participó como representante de Chile en la fracasada Conferencia de Arica en octubre de 1880 que debía finalizar la Guerra.

Vergara organiza desde Arica la expedición a Lima. Instala un muelle y el día de la partida vigila todos y cada uno de los movimientos. Su mirada, mezcla de orgullo y satisfacción, ve partir los lanchones con los víveres, equipaje, municiones, forraje, etc., de los 8.800 hombres que definirían la guerra. Difícilmente otro hombre hubiera podido realizar esta obra sin tener la multifacética personalidad de Vergara. La ocupación de Lima, el izamiento de la bandera chilena en el Palacio de Pizarro y la alegría nacional.[12]

Participó en la batalla de Chorrillos el 13 de enero de 1881, batalla de Miraflores el 15 de enero de 1881 y finalmente en la ocupación de Lima el 17 de enero de 1881.

Muerte[editar]

Volverá a Viña del Mar teniendo una agitada vida pública y sumiéndose también en el personal cuidado de sus jardines. Murió el 15 de febrero de 1889, podando unos laureles, símbolo de la gloria que a veces le han podado también a su figura histórica. Fue enterrado en Santiago de Chile, en el mausoleo familiar, cementerio católico.

Diego Barros Arana lo describe:

Lo coloca en el rango de los más ilustres hijos de esta patria chilena, a cuya gloria y a cuya prosperidad consagró toda la inteligencia de una cabeza privilegiada y toda entereza y toda la actividad de un gran carácter. Vergara mereció en vida afecto de sus conciudadanos y merecerá en la historia el respeto y el aplauso de la posteridad.[13]

Francisco Antonio Encina los describe:

La nota más desconcertante de la personalidad de Vergara es la conciliación de algunas características que siempre anda divorciadas aún en los cerebros mejor dotados. Su amplitud mental era sencillamente asombrosa, sus aptitudes recorrían una gama que iba desde el hábil hombre de negocios hasta el estratega, desde el matemático hasta el escritor de poderoso temperamento literario, desde la más delicada sensibilidad hasta el más impetuoso empuje de la voluntad. Y la suya era una amplitud cerebral auténtica, la antítesis del charlatán, bueno para todo y apto para nada.[14]

Precedido por:
Rafael Sotomayor Baeza
Ministro de Guerra y Marina
1879-1881
Sucedido por:
Carlos Castellón Larenas
Precedido por:
Manuel Recabarren
Ministro del Interior
1881-1882
Sucedido por:
José Manuel Balmaceda
Precedido por:
Evaristo Soublette Buroz
Gran Maestro de la Gran Logia de Chile
1881-1882
Sucedido por:
José Miguel Fáez

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Biografía de José Francisco Vergara Echevers
  2. Biografía de José Francisco Vergara
  3. Ideario político de José Francisco Vergara
  4. Roberto Silva Bijit, Me llamo Viña del Mar, editorial Edeval, Valparaíso, 1974, página 57
  5. Biografía de Gran Logia de Chile de José Francisco Vergara Echevers
  6. Icarito Guerra del Pacífico
  7. a b Bulnes, 1911
  8. G. Bulnes, Tomo I, pág. 707-708
  9. Carta de José Francisco Vergara a Su hijo Salvador, 26 de enero de 1880, original en archivo de Enrique Pérez Silva.
  10. Biografía de la Guerra del Pácifico
  11. Benjamín Vicuña Mackenna, Historia de la campaña de Lima, editorial Rafael Jover, Santiago de Chile, 1881, página 277
  12. Campañas Terrestre a Lima
  13. Diego Barros Arana, Obras completas, Tomo III, página 266
  14. Francisco A. Encina, Historia de Chile, Editorial Nascimento, Santiago de Chile, Tomo XVII, 1951, página 252

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]