Asedio de Hulst (1596)

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Asedio de Hulst
Guerra de los Ochenta Años
Guerra anglo-española (1585-1604)
Beleg van Hulst (1596) door Albertus van Oostenrijk - Siege of Hulst (1596) by Albert of Austria (Frans Hogenberg).jpg
Grabado del asedio de Hulst por Frans Hogenberg. Rijksmuseum.
Fecha Mediados de julio – 18 de agosto de 1596
Lugar Hulst, Zelanda (actual Países Bajos).
Resultado Victoria española[1][2][3]
Beligerantes
Statenvlag.svg Provincias Unidas
Bandera de Inglaterra Inglaterra
Bandera del Imperio español Monarquía Hispánica
Comandantes
Statenvlag.svg Conde de Solms
Statenvlag.svg Mauricio de Nassau
Statenvlag.svg Guillermo Luis de Nassau-Dillenburg
Bandera del Imperio español Archiduque Alberto
Bandera del Imperio español Luis de Velasco
Bandera del Imperio español Manuel de Vega
Fuerzas en combate
Hulst: 3700[4][5]
Fuerzas de auxilio: 7000[6]
12 000–15 000[7]
Bajas
500 muertos y heridos[8]
3000 rendidos[8]
1300-2000 muertos[2][9]
800-3000 heridos[2][5][10]

El asedio de Hulst tuvo lugar entre mediados de julio y el 18 de agosto de 1596 en esta ciudad de la provincia de Zelanda, actual Países Bajos, en el contexto de la guerra de los Ochenta Años y de la Guerra anglo-española (1585-1604).[1][2][6][11]​ Se saldó con una victoria del ejército español comandado por el Archiduque Alberto de Austria tras un corto sitio durante el cual el príncipe Mauricio de Nassau intentó socorrer la ciudad sin éxito, pues esta cayó en poder español con la rendición de su guarnición formada por tropas neerlandesas e inglesas.[10][12]

Contexto histórico[editar]

Desde 1590 hasta 1594 los neerlandeses liderados por Mauricio de Nassau habían conseguido grandes éxitos militares y expandido el territorio bajo su control con la conquista de numerosas localidades y ciudades estratégicas.[13]​ En 1595 Mauricio inició una nueva campaña con la finalidad de expulsar a las tropas españolas de todas las ciudades al norte del río Rin y en el este de los Países Bajos. Sin embargo, en el asedio neerlandés de Groenlo apareció Cristóbal de Mondragón con un ejército de socorro que obligó a Mauricio a levantar el sitio.[14]​ El año siguiente no empezó muy bien para los neerlandeses y sus aliados ingleses porque la importante ciudad portuaria de Calais cayó en manos españolas tras la rendición de su guarnición francesa.[15]​ Las tropas hispanas dirigidas por el archiduque Alberto de Austria regresaron después a Flandes y emprendieron una contraofensiva. Los ricos burgueses de Brujas pidieron al gobernador español que sitiara Ostende y le ofrecieron 1 200 000 florines para sufragar los gastos,[8]​ aunque este plan no se pudo llevar a cabo porque Mauricio de Nassau había reforzado fuertemente la guarnición de la ciudad con nuevas tropas y abundancia de suministros.[7]

Las fuerzas de Alberto, un ejército de 15 000 hombres entre infantería y caballería, marcharon desde Amberes, atravesaron el río Escalda y se adentraron en Brabante dirigidas por un nuevo comandante, Sieur de Rosne, un refugiado francés que había sustituido a los ya fallecidos Francisco Verdugo y Cristóbal de Mondragón.[3]​ Alberto dudaba entre sitiar las ciudades de Bergen op Zoom o Breda,[7]​ aunque en realidad había engañado deliberadamente a los neerlandeses sobre la localización de su próximo ataque.[16]​ Las escasas fuerzas de Mauricio, unos 5000 soldados, se desplazaron hasta Brabante, mientras que la mayoría de regimientos de soldados veteranos escoceses e ingleses, que sumaban 4000 hombres, se encontraban en ese momento bajo mando de Francis Vere en la toma y saqueo de Cádiz.[17][18]​ Sin embargo, el pueblo holandés recaudó dinero suficiente para pagar otros 2000 soldados. Con las fuerzas de Mauricio muy debilitadas, Alberto se dio cuenta de que podía atacar en Hulst sin demasiados obstáculos.[6]

Asedio[editar]

Plano de las murallas de Hulst. Atlas Van Loon.

El archiduque Alberto se dirigió hacia Hulst evitando todo contacto con el ejército de Mauricio.[19]​ Era esta una localidad pequeña pero fuertemente defendida, capital de la región flamenca de Waasland, que estaba en poder de los protestantes desde que fuera tomada en 1591 por una fuerza anglo-holandesa liderada por el propio Mauricio.[20]​ Su guarnición había construido varios terraplenes que delimitaban una zona que podía ser inundada gracias a un sistema de esclusas y así aislar por tierra la localidad.[7]​ El foso había sido profundizado pero las murallas estaban tan solo parcialmente reconstruidas.[10]

Aunque el engaño de Alberto tuvo éxito y su avance alarmó a los neerlandeses, en cuanto Mauricio supo que los españoles pretendían tomar Hulst, marchó hacia allí con sus fuerzas. Los neerlandeses esperaban sufrir un largo asedio, por lo que tenían provisiones para siete meses y la voluntad de resistir a toda costa bajo el liderazgo de Georg Eberhard, conde de Solms.[7]

A pesar de la resistencia que ofrecieron los asediados, que hicieron varias salidas exitosas, el archiduque español consiguió hacerse con el control del dique principal y un fuerte llamado Moer que permitió a los zapadores de su ejército cavar túneles más cerca de las murallas.[12]​ Sin embargo, las bajas en el campamento hispano fueron muchas y después de seis semanas de sitio su número ascendía ya a seiscientos muertos, más varios miles de enfermos y heridos.[8]​ Además, el comandante de las tropas españolas, el francés Sieur de Rosne, resultó muerto en combate durante una de las salidas de la guarnición de Hulst.[3]​ El bombardeo de la artillería española fue terrible y después de disparar 1500 balas de cañón se consiguió abrir una brecha en la muralla.[21]​ La guarnición esperaba que por ella llegara el asalto español, pero en su lugar el archiduque Alberto conminó a los defensores del conde de Solms a rendirse o enfrentarse a un ataque inmediato.[7]​ Los asediados se negaron a rendirse, pero los españoles no asaltaron la ciudad y comenzaron a excavar un túnel bajo la muralla.[16]​ Con casi setecientos muertos en la ciudad, la mayoría debido a las enfermedades, la determinación de resistir de la guarnición y los habitantes de Hulst comenzó a resentirse y el miedo al inminente asalto de las tropas españolas y la destrucción que causarían hicieron que cundiera el pánico.[7][10]

Mauricio, junto con Guillermo Luis, estaba ya cerca de Hulst, pero el conde de Solms, presionado por los habitantes de la ciudad, ya había ofrecido la entrega de la plaza a los sitiadores.[12]​ A pesar de todo, Mauricio intentó socorrer a Hulst, pero fracasó ante sus fuertes estructuras defensivas y no tuvo más remedio que retirarse.[6]​ Los españoles se sorprendieron de que la ciudad aceptara la rendición y el 18 de agosto de 1596 el archiduque Alberto decidió ser muy indulgente con los tres mil soldados supervivientes de la guarnición de Hulst.[19]

Repercusiones[editar]

Vista de Hulst, por Cornelis de Vos (1628).

Para el archiduque Alberto de Austria la victoria fue muy costosa: sesenta oficiales y unos cinco mil hombres habían perecido, la mayoría víctima de las enfermedades.[10][22]​ Hulst fue destruida pues lo españoles le dispararon 3500 balas de cañón.[21]​ Los zelandeses quedaron muy disconformes con la conducta del conde de Solms, quien fue relevado del mando de sus tropas.[17]​ La conquista de la ciudad aseguró que Alberto se ganara el respeto del rey Felipe II, pues había roto una cadena de derrotas españolas en la década previa, tanto en Francia como en Países Bajos.[10][19]​ La ciudad de Hulst permaneció en poder español hasta el 4 de noviembre de 1645, cuando fue tomada por el príncipe de Orange.[23]

Con esta derrota, la república neerlandesa temió que los españoles asediaran las ciudades de Axel y Biervliet. Sin embargo, Alberto había sufrido muchas bajas entre sus fuerzas y no contaba con tropas suficientes para continuar, por lo que se retiró hacia Flandes, un movimiento del que tuvo noticia la república gracias a la interceptación de una carta al rey Felipe II.[16]​ Ello alivió a los neerlandeses y además Mauricio pudo contar con las tropas inglesas que acababan de regresar del saqueo de Cádiz.[18]​ Así, al año siguiente fue capaz de lanzar una exitosa ofensiva en la que derrotó a los tercios españoles el 24 de enero de 1597 en la batalla de Turnhout.[17][6]

Referencias[editar]

  1. a b Olaf van Nimwegen. The Dutch Army and the Military Revolutions 1588–1688. p.164
  2. a b c d Giménez Martín p.232
  3. a b c Edmundson p 94
  4. Giménez Martín p.231
  5. a b Robert Fruin p.303
  6. a b c d e van Nimwegen pp 163–64
  7. a b c d e f g Motley, John Lothrop. The Rise of the Dutch Republic, Entire 1566–74. pp. 394-95. 
  8. a b c d Ward, Adolphus William (1918). Cambridge Modern History, Volume 3. Macmillan. pp. 626-28. 
  9. .Carlos Coloma: 1566-1637, espada y pluma de los tercios. Guill Ortega p. 93
  10. a b c d e f Charles Maurice Davies (1851). The History of Holland and the Dutch nation: from the beginning of the tenth century to the end of the eighteenth. G. Willis. pp. 348-49. 
  11. Marjolein 't Hart p.22
  12. a b c Wernham pp 81–82
  13. van der Hoeven pp 116–18
  14. Motley, John Lothrop (1867), pp. 338–340.
  15. Motley, John Lothrop (1867), p. 374
  16. a b c Tex pp 207–09
  17. a b c 't Hart p 22
  18. a b Knight, Charles Raleigh: Historical records of The Buffs, East Kent Regiment (3rd Foot) formerly designated the Holland Regiment and Prince George of Denmark's Regiment. Vol I. Londres, Gale & Polden, 1905, p. 43 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  19. a b c Duerloo p 45
  20. Knight (1905), p. 38 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  21. a b Meskens pp 205–06
  22. Adolphus William Ward (1905). The Cambridge Modern History. p. 628. 
  23. Knight (1905), p. 78 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).

Bibliografía[editar]

  • Giménez Martín, Juan. Tercios de Flandes. Ediciones Falcata Ibérica. Primera edición 1999, Madrid. ISBN 84-930446-0-1.
  • Miguel Ángel Guill Ortega. Carlos Coloma: 1566-1637, espada y pluma de los tercios. Editorial Club Universitario, España. ISBN 978-84-8454-580-4.
  • Duerloo, Luc (2012). Dynasty and Piety: Archduke Albert (1598–1621) and Habsburg Political Culture in an Age of Religious Wars. shgate Publishing, Ltd. ISBN 9781409443759. 
  • Edmundson, George (2013). History of Holland. Digi-Media-Apps. ISBN 9781782875758. 
  • Hart, Marjolein 't (2014). The Dutch Wars of Independence: Warfare and Commerce in the Netherlands 1570–1680 Modern Wars In Perspective. Routledge. ISBN 9781317812548. 
  • Robert Jacobus Fruin (1861). Tien jaren uit den tachtigjarigen oorlog, 1588-1598. Martinus Nijhoff, Den Haag 1899.
  • Meskens, Ad (2013). Practical mathematics in a commercial metropolis: Mathematical life in late 16th century Antwerp. Springer Science & Business Media. ISBN 9789400757219. 
  • Tex, Jan Den (1973). 1606–1619, Volume 2. CUP Archive. ISBN 9780521084291. 
  • 't Hart, Marjolein (2014). The Dutch Wars of Independence: Warfare and Commerce in the Netherlands 1570–1680. Abingdon: Routledge. ISBN 978-0-415-73422-6. 
  • van Nimwegen, Olaf (2010). The Dutch Army and the Military Revolutions, 1588–1688 Volume 31 of Warfare in History Series. Boydell & Brewer. ISBN 9781843835752. 
  • van der Hoeven, Marco (1997). Exercise of Arms: Warfare in the Netherlands, 1568–1648. BRILL. ISBN 9789004107274. 
  • Wernham, R. B (2000). List and Analysis of State Papers: January to December 1596 Volume 7. National Archives (PRO). ISBN 9781873162651.