Antígona

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Árbol genealógico de Antígona.
Óleo en lienzo de Charles Jalabert (1819 – 1901): Edipo y Antígona (Oedipe et Antigone, 1842). Antígona y su padre, Edipo, abandonan la ciudad de Tebas.

En la mitología griega, Antígona (en griego: Ἀντιγόνη) es hija de Edipo y Yocasta y es hermana de Ismene, Eteocles y Polinices. Acompañó a su padre Edipo (rey de Tebas) al exilio y, a su muerte, regresó a la ciudad.

Eteocles y Polinices[editar]

En el mito, los dos hermanos varones de Antígona se encuentran constantemente combatiendo por el trono de Tebas, debido a una maldición que su padre había lanzado contra ellos. Se suponía que Eteocles y Polinices se iban a turnar el trono periódicamente, pero, en algún momento, Eteocles decide quedarse en el poder después de cumplido su período, por lo que se desencadena una guerra, pues, ofendido, Polinices busca ayuda en Argos, una ciudad rival, arma un ejército y regresa para reclamar lo que es suyo. La guerra concluye con la muerte de los dos hermanos en batalla, cada uno a manos del otro, como decía la profecía. Creonte, entonces, se convierte en rey de Tebas y dictamina que, por haber traicionado a su patria, Polinices no será enterrado dignamente y se dejará a las afueras de la ciudad al arbitrio de los cuervos y los perros. (Este mito es contado en la tragedia de Esquilo Los siete contra Tebas.)

Los honores fúnebres eran muy importantes para los griegos, pues el alma de un cuerpo que no era enterrado estaba condenada a vagar por la tierra eternamente. Por tal razón, Antígona decide enterrar a su hermano y realizar sobre su cuerpo los correspondientes ritos, rebelándose así contra Creonte, su tío y suegro (pues estaba comprometida con Hemón, hijo de aquel)

Muerte[editar]

La desobediencia acarrea para Antígona su propia muerte: condenada a ser sepultada viva, evita el suplicio ahorcándose. Por otra parte, Hemón, al ver muerta a su prometida, tras intentar matar a su padre, se suicida en el túmulo, abrazado a Antígona; mientras tanto, Eurídice, esposa de Creonte y madre de Hemón, se suicida al saber que su hijo ha muerto. Las muertes de Hemón y Eurídice provocan un profundo sufrimiento en Creonte, quien finalmente se da cuenta de su error al haber decidido mantener su soberanía por encima de todos los valores religiosos y familiares, acarreando su propia desdicha.

Tema[editar]

La persistencia del tema de Antígona en la cultura de Occidente en todas sus épocas, a través de innumerables reelaboraciones en todos los géneros, ha sido señalada por George Steiner como el caso más extremo y extraordinario de permanencia y reiteración de un tema dramático. Steiner lo explica atribuyéndolo a que en él se condensan los cinco conflictos fundamentales que a su juicio dan origen a todas las situaciones dramáticas. El enfrentamiento entre Antígona y Creonte sobre el destino de los restos de Polinices plantea a la vez los conflictos entre hombres y mujeres, entre la vejez y la juventud, entre la sociedad y el individuo, entre los seres humanos y la divinidad (las leyes de los hombres y las de los dioses), y entre el mundo de los vivos y el de los muertos.[1]

Consideraciones éticas[editar]

Es innegable que el mito de Antígona parece plantearnos un conflicto al que la humanidad debe enfrentarse incluso en nuestros días. ¿Debe prevalecer la voluntad divina o la humana? Es indudable que el conflicto que se plantea ha sido ampliamente utilizado en múltiples debates de derecho ya que parece enfrentar la libertad religiosa a la obligación civil. Sea como fuere, Sófocles deja claro su preferencia personal reflejada en el personaje de Antígona e intenta justificar su desobediencia por los motivos religiosos dejando la figura de Creonte —el rey de Tebas— como la del antagonista y enemigo e incitando al lector a que sea malamente aceptada su posición.

Es maravillosa la respuesta de Antígona cuando Creón la interroga: “No podía yo pensar que tus normas fueran de tal calidad que yo por ellas dejara de cumplir otras leyes, aunque no escritas, fijas siempre, inmutables, divinas”. Estas palabras traslucen la existencia de algo en su interior que le conduce a hacer lo que considera correcto y bueno. Aunque Sófocles no escribe el término explícito de conciencia, lo refleja como la capacidad de la persona para distinguir entre el mal y el bien. (Fidelidad de Conciencia: Antígona y Macbeth, tesis escrita por Leonardo Arellano)

Obras[editar]

El tema de Antígona ha dado lugar a varias obras artísticas musicales, narrativas y escénicas. Algunas son éstas:

Notas y referencias[editar]

  1. STEINER, George (2009). Antígonas - La travesía de un mito universal por la filosofía de Occidente. Gedisa.[1]. Barcelona. ISBN 978-84-9784-356-0. 
  2. Sobre Antígona Oriental en el sitio del Instituto Goethe; en español.

Enlaces externos[editar]