Advocación mariana

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Inmaculada Concepción, de Murillo.

En el catolicismo, una advocación mariana es una alusión mística relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María. La Iglesia católica reconoce innumerables advocaciones que significan la figura de la madre de Jesús o alguna de sus cualidades, a las que se rinde culto de diversas maneras.

Existen dos tipos de advocaciones: las de carácter místico, relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos taumatúrgicos de la Virgen, como la Anunciación, la Asunción, la Presentación, etc; y las apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a la construcción de santuarios dedicados a la Virgen, como el del Pilar (en Zaragoza, España), el de Covadonga (en Covadonga, Asturias),el de Lourdes (en Lourdes, Francia), el de Fátima (en Fátima, Portugal), el de Guadalupe (en Ciudad de México, México), el de la Divina Pastora (en Barquisimeto, Venezuela), el de la Virgen de Coromoto (en Guanare, Venezuela), etcétera. Estas advocaciones a menudo dan lugar a múltiples patrocinios (como "virgen protectora") de pueblos, ciudades o países, o de diversas entidades o cofradías.

Las advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra Señora de”. Igualmente, las advocaciones suelen dar lugar en muchos casos a nombres propios femeninos, compuestos del nombre María y su advocación: María del Carmen, María de los Dolores, María de Lourdes, etc. Aunque el nombre sea diferente en cuanto al atributo relativo a la Virgen María siempre se refiere únicamente a ella, así se haga mención de varios nombres en un mismo momento, la instancia es la misma, la Virgen María.

Su celebración, en la mayoría de los casos, se hace de forma conjunta el día 8 de septiembre o primer domingo de septiembre, el día que la Iglesia celebra las “Apariciones de la Santísima Virgen en los más célebres santuarios”.

Controversias[editar]

Aunque históricamente en los primeros siglos del Cristianismo primitivo existen registros que hablan de María como "Madre de Dios" (Theotokos), dicho título considerado pilar de advocaciones hacia su persona ha sido motivo de críticas. La misma es defendida tanto por la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa, e reafirmada inclusive por los iniciadores del (Movimiento Protestante) en el siglo XVI, propiciado por el ex-sacerdote alemán Martín Lutero, y mantenida posteriormente por Juan Calvino y Ulrico Zuinglio, [1] la misma concepción teológica fue oficializada como “dogma de fe” en el Concilio de Éfeso hacia el año 431, esto por las ideas promulgadas por Nestorio quien afirmaba sobre María como Madre de " Jesús-Hombre" únicamente, y no Madre de "Jesús-Dios", dicha concepción no procedió y fue inmediatamente rechazada en el mismo, salvo el caso anterior, dentro de la doctrina cristiana no había surgido una negativa generalizada acerca de dicho dogma de fe, siendo mantenido este sin cuestionamiento.

Sin embargo a medida que el proceso reformador avanzó a lo largo de los siglos, dentro de algunos movimientos post-reformantes que mantuvieron el cisma de Roma se originó un giro en la postura teológica de los mismos sobre el papel de María dentro de la doctrina cristiana. Desde entonces se ha producido una forma de "desacreditación histórica" en la Tradición de la Iglesia católica por parte de las diversas manifestaciones del protestantismo, que además influyó en la postura hacia la religión de varios eruditos e investigadores europeos del iluminismo racional del siglo XVIII y en el liberalismo teológico del siglo XIX, incluyéndose en el caso lo referente a escritos patrisinos acerca de la Madre de Jesús, y sus consecuentes concepciones dentro del catolicismo romano en los primeros tres siglos del cristianismo, y las múltiples "manifestaciones" mariológicas aceptadas y proclamadas a lo largo de la historia.

Postura de La Iglesia Católica[editar]

De acuerdo con la doctrina de la Iglesia católica, las advocaciones que se dirigen a María son única y exclusivamente modos de llamarla desde el punto de vista bíblico relacionados a ella, acciones, lugares o mensajes que la identifican, nada más. Aclarando con ello que solo hay una Virgen María, siendo además estos representados a través de la pintura, arte y escultura pictórico religioso.

Las mismas han adquirido variadas interpretaciones acerca de su verdadero valor doctrinal dentro del cristianismo, Por lo que la mayoría de confesiones religiosas ajenas al catolicismo y por parte de algunos estudiosos bíblicos escépticos, han considerado a estas "formas de idolatría" o "actos de devoción anti-bíblicos para imponer la religión católica", relacionando bajo el campo socio-cultural similitudes con creencias que ha existido dentro de los pueblos "paganos" ahora cristianizados, obviándose la parte teológica cristiana que existe para comprender a las mismas.

También ocurre por otras causas entre ellas: El poco estudio de la verdadera concepción de la doctrina católica hace que el mismo se desfigure en muchas ocasiones por consecuencia de la “mala formación doctrinaria” o “poca profundización en la misma” por parte de algunos confesos al catolicismo, re-definiendo sin mala intención el verdadera significado que dichas advocaciones poseen, en forma variada y en muchas ocasiones incluso contradictoria a la explicación de la Iglesia Católica, ocasionándose por ello disputas internas, que ha provocado cismas variadas por considerarlas supersticiones.

Significado de "advocación"[editar]

El término "advocación" no figura en ninguno de los libros que componen la Biblia. Podemos apreciar en las siguientes citas bíblicas de la versión Reina Valera 1960 dirigidas al Dios Judeo-Cristiano; donde se mencionan de moda implícita la esencia del significado del actual término, con varios modos de llamarle o invocarle:

"El Dios que te sacó de Egipto". Deu 16:1 "El Dios de Jacob". Sal 20:1 "El Señor de los Ejércitos" Sal 84:1

Pero las mismas se dirigen siempre al mismo Dios, únicamente se recuerda sus portentos y detalla atributos. Del mismo modo pero de forma inferior a Dios, se aplica dicha similitud en la Virgen María.

"María se apareció en España en el Pilar a Santiago Apóstol" / Advocación: La Virgen del Pilar. "María se apareció a tres pastorcitos en Fátima" / Advocación: Nuestra Señora de Fátima. "María se presentó con 3 Rosas explicando su significado" / Advocación: Rosa Mística.

El problema acá radica sobre las apariciones, la devoción y la veneración mariana específica. La Biblia no es explícita en ningún pasaje sobre el tema, [2] en el caso de considerarse la postura protestante de la "Sola Escritura como la única regla para aceptar una doctrina de fe" (Lo cual del mismo modo no ha sido demostrado explicito dentro de la interpretación bíblica, por lo que es considerada auto-contradictoria como refutación).[3] .

Bibliografía[editar]

  • José Mª Montes: El libro de los santos, Alianza Editorial, Madrid, 2001, ISBN 84-206-7203-3.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Apologética católica.org María y los reformadores
  2. udayton.edu Maria y las advocaciones
  3. Catholic.net ¿Sola scriptura?

Enlaces externos[editar]