Virgen de Chiquinquirá

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá
Venerada en Iglesia católica
Templo Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá
Festividad

9 de julio (En Colombia)

18 de noviembre (En el Zulia)
Patrona de Colombia, Chiquinquirá, Maracaibo, Estado Zulia, y Ciudad de Caraz
Fecha de la imagen Siglo XVI
(Jerison Perez Kike Arias)
Estilo Colonial
[editar datos en Wikidata]

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es una de las advocaciones con que se venera a la Virgen María en el catolicismo. Es la patrona y reina de Colombia, de la ciudad de Maracaibo, del Estado Zulia en Venezuela, de la parroquia Bella Vista del Estado Trujillo, y de la ciudad de Caraz, en el Departamento de Ancash en Perú.

En Colombia la imagen descansa en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, a donde acuden miles de peregrinos no solo el día de su fiesta patronal el 9 de julio sino todos los domingos, cuando se celebran las misas y procesiones. El 3 de julio de 1986 el Papa Juan Pablo II visitó el santuario y oró por la paz de Colombia a los pies de la Virgen María. El 9 de julio de 1999 el lienzo visitó por última vez la ciudad de Bogotá para presidir la oración por la paz. Se le conoce por el nombre de la ciudad de Chiquinquirá, donde tuvo lugar la primera de sus manifestaciones milagrosas, y donde reposa uno de los lienzos considerados como original.

Una imagen de la Virgen de Chiquinquirá de Venezuela, considerara también como original, descansa en la Basílica de Maracaibo, Estado Zulia. En esa ciudad, cada año, el 18 de noviembre, se celebra la tradicional "Feria de La Chinita" y se realizan misas y procesiones en honor a la Virgen.Victoria Cobos

Reseña histórica[editar]

Colombia[editar]

Basílica de la Virgen de Chiquinquirá en Boyacá, Colombia donde se conserva el cuadro original según el relato Colombiano.

La historia se remonta al siglo XVI cuando los frailes dominicos realizaban expediciones de evangelización en la región del centro del país. Un caballero proveniente de España, Antonio de Santana, en 1560 obtiene la encomienda de la región para levantar una casa dotada con diferentes dependencias, apropiada para la administración de los colonos, los indígenas y esclavos; además debía construir una capilla para oficios religiosos en Suta. Posteriormente de España llega un fraile colaborador en las misiones, fray Andrés Jadraque que ve la necesidad de dotar la capilla con un lienzo o cuadro de la Virgen del Rosario, advocación promulgada por la Orden Dominicana a la cual pertenecía el religioso. De esa manera acuden a un pintor también español Alonso de Narváez que vivía en la ciudad de Tunja, en Boyacá, cercana a la región para pedirle que pintara a la Virgen del Rosario. Todos acuerdan poner al lado de la Virgen a sus santos de devoción, san Antonio de Padua y san Andrés por ser el primer patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.

Para el año de 1562 la pintura hecha de algodón indígena que media 125 cm de ancho por 111 de alto ya estaba en la capilla y allí permaneció por más de una década hasta aproximadamente el año 1574. Por entonces, la capilla, que tenía techo de paja se deteriora por consecuencia de la humedad, al punto que la imagen quedó prácticamente borrada. La imagen estaba en tan mal estado que fue llevada dentro de la misma región a la población de Chiquinquirá, allí fue abandonada en una habitación que muy raras veces fue usada como capilla u oratorio. Se dice que incluso el lienzo sirvió para secar granos al sol.

Imagen de la Virgen de Chiquinquirá de Baltasar Vargas de Figueroa - Museo del Banco de la República de Colombia.

La crónica histórica (elaborada al año siguiente de los acontecimientos) señalan que en el año 1586 María Ramos, una mujer del lugar, sabiendo que el lienzo había guardado la imagen de la Virgen María, decide reparar el viejo oratorio y el lienzo maltratado, otorgándole el mejor lugar de la capilla. Diariamente oraba y pedía a la Virgen del Rosario que se manifestara, hasta que el 26 de diciembre de 1586 cuando María salía del oratorio, una mujer indígena llamada Isabel junto a su pequeño hijo al pasar por el lugar le gritaron a María: "mire, mire Señora...", al dirigir su mirada a la pintura ésta brillaba con resplandores y la imagen, que estaba irreconocible, se había restaurado con sus colores y brillo originales; los agujeros y rasguños de la tela desaparecieron. Desde entonces empezó la devoción a la advocación conocida como "Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá".

El santuario fue confiado a la orden de los Dominicos, quienes construyeron un convento a su lado, guardando la imagen hasta tiempos presentes.

Capilla de la Renovación donde ocurrió el Milagro.

Tras un fuerte terremoto, ocurrido en 1785, los frailes deciden construir una nueva basílica en otro lugar de la población y trasladar allí la imagen de la Virgen. Esto generó protestas por parte de los vecinos de Chiquinquirá. Pese a todo, la nueva iglesia se edificó y la imagen fue traslada en torno a 1823.

La devoción de la gente por esta imagen se evidencia en múltiples acontecimientos, que van desde las tradicionales "romerías" o grandes peregrinaciones hechas al lugar, pasando por la música popular, hasta hechos históricos protagonizados por personajes como virreyes, obispos y políticos, comenzando con el mismo Simón Bolívar, quien no sólo recibió para su Campaña Libertadora los tesoros y joyas del cuadro, sino que él mismo fue en varias ocasiones a orar por el éxito de su empresa. Finalmente, el gobierno de la República de Colombia decidió en 1919, consagrar el país a la Virgen de Chiquinquirá como su Reina y Patrona. El 9 de julio de 1919 el presidente Marco Fidel Suárez coronó a la Vírgen de Chiquinquirá como Reina de Colombia en una ceremonia realizada en la Plaza de Bolívar de Bogotá en presencia del Nuncio Apostólico y varios obispos.

En algunas ocasiones la imagen ha sido trasladada con gran pompa, a la ciudad de Bogotá (unos 120 km al sur) con el fin de pedir a Dios por el fin de guerras, catástrofes o epidemias. El último traslado de este tipo ocurrió en 1999.

Venezuela[editar]

Momumento a la Virgen de ChInquirirá, Maracaibo, Venezuela.

Mientras que en Venezuela, cuenta la historia que una humilde anciana lavandera María Cárdenas la cual era habitante de un barrio humilde de Nueva Zamora de Maracaibo denominado "El Saladillo", en la provincia de Venezuela cumplía su faena en las orillas de la laguna de Coquivacoa cuando una tablita llegó a sus manos, sin ninguna particularidad que la hiciere especial, pero al parecer la misma fue recogida por la lavandera dándole la utilidad de tapa para la tinaja de agua. Al tiempo a la anciana le pareció reconocer en la tablita una imagen muy borrosa de carácter religioso y quizá por reverencia la colocó en una de sus paredes.

El martes 18 de noviembre de 1709 se encontraba absorta en sus quehaceres, por lo que no prestó atención a una serie de golpes que se escuchaban en la pared donde colgaba la imagen. Los golpes se escucharon de nuevo, pero ella no se movió. Sin embargo, a la tercera vez, se dirigió extrañada al lugar de donde venían los golpes y sorprendida vio cómo en la tablita se apreciaba claramente la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y salía de ella una luz brillante. La sorpresa de tal fenómeno la llevó a la calle donde comenzó a gritar: "Milagro, milagro" y con esto se dio inicio a la gran devoción de los marabinos y zulianos hacia la Madre de Jesucristo.

La imagen, se presume que fue lanzada como despojo en aguas del mar, de un saqueo de algún pirata en el por aquel entonces Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia) y se desconoce cuánto tiempo pudo estar flotando en las aguas del mar hasta llegar a la Laguna de Coquivacoa (hoy Lago de Maracaibo). La mirada de la Virgen en la imagen viene dada hacia la izquierda, como dando a presumir que sigue su camino a la entonces Provincia de Venezuela, haciéndose desde entonces la más querida de este país, presagiando quizá también el gran éxodo de colombianos que han llegado a Venezuela.

Imagen original de la virgen de Chiquinquirá en La Basílica de Maracaibo en Venezuela, tal como se conserva en la basílica del mismo nombre en Colombia.

Luego del portento similar al ocurrido en el vecino Virreinato se quiso trasladar la Imagen a la Catedral de Nueva Zamora de Maracaibo. Hubo un temblor y tabla cayó, cuando el señor fue a buscar la tabla, ya estaba reparada. La virgen original se distingue por su marca a la mitad. Quiso ser llevada a la ermita en construcción, para ese momento, de San Juan de Dios, hacia el oeste de la ciudad. La sugerencia fue tomada en cuenta y sorprendentemente la imagen recobró su peso original y llegó con honores a la mencionada ermita, hoy convertida en Basilica Menor dedicada a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y San Juan de Dios, en la cual se venera desde entonces. Cabe destacar que la imagen de la Virgen De Chiquinquirá ubicada en Venezuela no es una copia de la Colombiana, ambas son consideradas Originales donde se supone que la virgen tuvo la aparición en ambas regiones.

Ciclo festivo en Maracaibo, Venezuela[editar]

Enmarcado en la celebración de la Feria, a la par del cronograma formal y religioso de actividades se desarrollan otros eventos populares y de masas de acuerdo a las creencias de los fieles. Todos los 18 de noviembre Maracaibo y el estado Zulia en general, han venido celebrando la fiesta de la Chinita, como cariñosamente se le denomina en el país, fecha que se ha convertido a partir de ese entonces, en ocasión de fiestas para los fieles del pueblo zuliano y sus alrededores. Con el alumbrado de la avenida Bella Vista, al son de la gaita (música originada en la época colonial y que hoy en día está dedicada en gran medida a la celebración de las fiestas de la Virgen y protestas del pueblo zuliano), fuegos artificiales que alumbran el cielo marabino, chimbangueles (música de tambores) que retumban, bandas orquestales hay un marco de fiesta, acompañando a la Virgen en su recorrido por las calles donde se dice ocurrió el milagro de la renovación, tal como también sucedió en Chiquinquirá, Colombia.

La devoción a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá es muy grande en la ciudad de Maracaibo y en el Estado Zulia, y a la misma se le atribuyen multiplicidad de favores, algunos de los más sorprendentes se han exaltado en hermosos vitrales en la misma Basilica.

Basilica en Honor a la Virgen de la Chiquinquirá, Maracaibo, donde se conserva el cuadro original, según la versión Venezolana
  • La Virgen del Rosario de Chiquinquirá es la formal patrona de la Ciudad de Maracaibo, del Estado Zulia y de la Guardia Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, fue coronada canónicamente con las ofrendas de oro junto a piedras preciosas y semipreciosas tales como rubíes, zafiros y esmeraldas que su pueblo le ha obsequiado desde la colonia. Dicha corona está sostenida por cuatro ángeles de plata. En la época hispánica la tabla fue cubierta en sus bordes con un repujado de oro, ciertos adornos sobre la imagen como coronas para la Virgen y el niño, la aureola, etc, los cuales han sido retirados en su mayoría a excepción de las corona. Cuenta la imagen con un cetro de oro, zafiros y esmeraldas; la imagen también cuenta con una corona elaborada con piedras denominadas "tumas" obsequio de la etnia guajira.
  • La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá se ha trasladado en varias oportunidades a múltiples sitios; una de las más recordadas fue cuando visitó la capital de la República (Caracas) y de manera más frecuente ha sido paseada por las diferentes parroquias del estado Zulia, trasladándose en lanchas por el lago y los ríos, en vehículos terrestres y hasta en helicóptero. Hoy estas visitas continúan pero haciendo uso de una replica por resguardo de la imagen original.
  • Las celebraciones en honor a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, dejaron de ser las modestas fiestas patronales del pasado para adquirir características internacionales de festejo de gran complejidad donde confluyen eventos religiosos y populares, todos reunidos bajo el nombre da la Feria Internacional de la Chinita.
  • En ella se realizan las famosas corridas de toros, bailes en sitios públicos y privados de la ciudad, amaneceres gaiteros, juegos de béisbol, la gran gala de la belleza, (concurso de belleza que permite elegir a la soberana que será la reina de la feria por todo el año, el desfile de carrozas y comparsas, además muchas otras actividades.
  • El 18 de noviembre es un día importante el que todos los marabinos y zulianos (naturales de la ciudad de Maracaibo y del estado Zulia) le hacen un homenaje a la Virgen de Chiquinquirá. Ese día es conocido y celebrado como "La Feria De La Chinita" y se celebra con mucho entusiasmo, alegría, fe y fidelidad por todos los habitante de la ciudad. A la par se desarrolla el juego de béisbol Copa "La Chinita", actividad deportiva muy frecuentada por la fanatizada marabina y zuliana, que se reúne (luego de una larga noche de parranda) a darle ánimo y apoyo al equipo pelotero de las Águilas del Zulia. A la semana siguiente se realiza la procesión de la Aurora y en ella se pasea la imagen desde la basílica a las 3.00 de la madrugada, para que junto a su pueblo reciba el día en la calle. Finalmente, el domingo siguiente se restituye la imagen a su templo.


VIRGEN DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ DE LOBATERA[editar]

Imagen de la original traída a lobatera en el año 1621


Nos encontramos frente a una obra maestra de la pintura colonial hispanoamericana del siglo XVII, documentada desde 1621 y poco antes del fallecimiento de Doña Ana Pérez del Basto, esposa de Don Pedro de Torres Vera (fundador de Lobatera en 1593).

Al redactar su testamento, Doña Ana Pérez del Basto legaba a sus herederos «un cuadro nuevo de Nuestra Señora de Chiquinquirá» (Registro Público Principal del Estado Táchira, Archivo Histórico de La Grita, Tomo III (1621), Legajo 4. Inventario y avalúo de los bienes quedantes al fallecimiento de Ana Pérez del Basto, realizados ante el Alcalde ordinario Don Martín Pérez Duque, por su albacea testamentario Francisco Chacón a 6 de marzo de 1621, 12 folios).

El cuadro o lienzo pasó a ser propiedad de la hija mayor de Don Pedro de Torres Vera y Doña Ana Pérez del Basto, Doña Felipa de Torres, casada con el Capitán Francisco Chacón. El cuadro fue colocado para la veneración pública en el oratorio de la hacienda de los Chacón de Torres, elevado en 1764 a la condición de viceparroquia eclesiástica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en cumplimiento de las reales órdenes de Carlos III de fecha 6 de octubre de 1764 en cuanto se disponía dotar de teniente de cura a las poblaciones que estuviesen a cuatro leguas o más de su sede parroquial.

Por solicitud expresa de los vecinos y hacendados de Lobatera, en fecha 3 de junio de 1773 el Arzobispo de Santafé de Bogotá Fray Agustín Camacho y Rojas, O. P. decretaba la creación canónica de la Parroquia eclesiástica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, separándola de la jurisdicción de la parroquial de la Villa de San Cristóbal y le asignaba la misma jusrisdicción que en lo civil y judicial tenía la Villa de Lobatera.

El 20 de marzo de 1774 llegaba al pueblo el Pbro. Dr. Manuel Antonio de Nava, primer cura párroco designado por el Arzobispado, y el 22 de marzo creaba e instalaba, junto con el Alcalde Don Antonio Thomás Rosales, la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Lobatera.

Ya para el 11 de abril de 1779, se registraba en el libro de actas de la Cofradía que los hermanos o cófrades, el Cura Párroco el Pbro. Dr. Don Manuel Joseph de Aristizabal y el Señor Alcalde, Don Francisco Xavier de Moncada, elegían por Mayordomo de la misma a Don Pablo Vicente Chacón de Torres, descendiente directo Pedro de Torres Vera y Ana Pérez del Basto quiene habían legado a Lobatera, el cuadro nuevo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en 1621.

La pintura en lienzo (o cáñamo) que se conserva en la Iglesia parroquial de Lobatera, se caracteriza por presentar una definida técnica académica, con impronta renacentista. En ella, el autor procuró copiar -a partir del principio académico de réplica en naturalismo de la realidad- todos los detalles presentes en la pintura original de Chiquinquirá (Boyacá-Colombia).

Creó, de esta forma, una diferencia notable con el resto de las reproducciones de época que -sobre la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá- se encuentran en el occidente venezolano, caracterizadas por presentar la licencia o libertad artística que tuvieron sus autores en agregarle elementos o aditamentos barroquizantes a las formas renacentistas del lienzo original.

Así -en el cuadro de Lobatera- se tiene que las cinco imágenes representadas demuestran el virtuosismo del autor en el manejo académico de la pincelada lisa; el uso del tiento para los trazos en detalles; el logro de los tonos cromáticos vaporosos; los suaves contornos; la armonía de los rostros; el tratamiento de las carnaciones; las tonalidades de fondo y la subordinación de los ropajes a la importancia de los rasgos fisionómicos.

Las anteriores características, consideradas en conjunto, representan uno de los grandes logros de esta obra (ej. en los detallados rasgos físicos y psicológicos del rostro de San Andrés apóstol), evocando técnicas pictóricas específicas presentes en obras del arte universal, como en los lienzos de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).

De allí la hipótesis que nuestro anónimo autor se haya formado en uno de los talleres o escuela de oficios de pintura colonial, de las más inmediatas, como lo fueron: la Santafereña (en Santa Fe de Bogotá, del Nuevo Reino de Granada); la Tunjana (en Tunja, del Nuevo Reino de Granada) o la Quiteña (en Quito, en la Real Audiencia y Presidencia de Quito) y probablemente, dado el naturalismo renacentista de la obra -excenta de barroquismos- contemporáneo de pintores coloniales como Antonio Acero de la Cruz (c. 1600 - 1669). No obstante, no se ha encontrado -hasta la fecha- una obra similar que reúna las mismas características en cuanto al cuidadoso acabado, sofisticación del trabajo del pincel y detallada naturalidad, presentes en el lienzo de Lobatera.

UNA JOYA DEL ARTE COLONIAL HISPANOAMERICANO

Nos encontramos con una obra del arte pictórico -de caballete- elaborada sobre tela, con un patrón de ligamento o trama algo abierta e irregular, conocida como tafetán o a la plana y estructurada por un tejido de hilos de cáñamo con hebras en forma de s.

La capa de preparación o imprimación (base), partiendo de una observación simple, denota haber sido realizada artesanalmente, aplicada en una sola cubierta y formando una película muy fina (por cuanto la trama y urdimbre de la tela se marcó en la capa pictórica). Sobre esta primera capa, fueron colocados las diferentes capas o estratos pictóricos, las veladuras y el barniz.

Así, directamente o sobre un boceto previamente marcado sobre la imprimación, un anónimo pintor legó a Lobatera una imagen de Nuestra Señora del Rosario, de 93 cm de altura, representada con tez morena clara, cabello castaño, rostro almendrado, sereno, de finas facciones, inclinado hacia su izquierda (derecha del observador) y con los ojos semi-cerrados.

Está recubierta Nuestra Señora con una túnica roja (que ha perdido en parte -por degradación de los pigmentos- el intenso color original). La misma oculta una saya blanca sólo visible en sus ribetes, bajo el doblez de la manga derecha (izquierda del observador) de la túnica y a partir del trazo logrado con un fino pincel; un velo blanco que cae por los lados en dobleces y se recoge sobre el pecho.

El manto o capa es de color azul celeste, realizado con pliegues dinámicos que le dan volumen y luminosidad a su acabado. Baja de los hombros hacia los lados, recogiendo el extremo derecho (izquierdo del observador) debajo del brazo izquierdo (derecho del observador). Este manto fue tachonado de estrellas y ribeteado en 1967 por donación de exvotos de Doña María Lozada de Mora (1892-1993). Sobre el brazo izquierdo (derecho del observador) se encuentra el Niño Jesús y a los pies de la imagen, una luna creciente (o la denominada media luna) en plata y con seis diminutos y singulares rostros humanos que, probablemente, cumplen la función de cabezas antropomorfas de tachón, permitiendo ocultar a su vez los tres pares de clavos que unen las dos secciones de la media luna. En la mano derecha (izquierda del observador), le fue colocado un trabajado y adornado cetro (obra del siglo XVIII), si bien no existe en la pintura original de Chiquinquirá y en la del lienzo de Lobatera. De la mano izquierda (derecha del observador) pende un largo rosario -presente en la pintura original y en este lienzo- de cuentas esféricas negras según se corresponde con el color usado en los rosarios de los frailes y monjas dominicas (y de color coral en el lienzo original de Chiquinquirá), corridas o sin glorias, a la cual se les unió -por medio de un hilo carmesí- una cruz pometeada griega o brazos iguales, que finalizan en un pomo o esfera.

Sobre la advocación mariana de Nuestra Señora del Rosario, es importante acotar que la misma se corresponde con la primera talla religiosa policromada que llegó a Venezuela, documentad a principios del siglo XVI. El 2 de junio de 1513, el Rey Fernando de Aragón, el Católico, como Regente del Reino de Castilla luego del fallecimiento de la Reina Isabel la Católica, ordena se entreguen a los frailes dominicos que iban a pasar a evangelizar Tierra Firme (las costas desde Cariaco -en el actual oriente venezolano- a Coquivacoa -en el occidente-), según su proyecto/ensayo de Gobernación espiritual, las tallas religiosas de un crucifijo de bulto grande, una cruz de latón; las imágenes en bulto de Nuestra Señora del Rosario, de Santo Domingo de Guzmán, de San Pedro Regalado y de San Pedro Mártir (San Pedro de Verona).

San Andrés Apóstol, de 91 cm de altura, está ubicado a la izquierda (derecha del observador) de Nuestra Señora, a menor altura, en actitud de reverente inclinación, vuelto el rostro hacia la Virgen y con una mirada implorante (Fig. 3). Tiene un libro abierto con hojas planas, en su mano derecha (izquierda del observador) y con la izquierda (derecha del observador) abraza y sostiene una cruz decusata. Está revestido con túnica parda clara y manto o capa de color rojo. Sus pies están descubiertos y sobre nubes. Tiene un nimbo circular áureo alrededor de la cabeza. Al compararse la figura de San Andrés con la del lienzo original de Chiquinquirá (Colombia), se observa una diferencia en cuanto a la dirección de la mirada y expresión del rostro. En el original, el santo tiene una mirada grave y fija en las hojas abiertas planas del libro que sostiene sobre su mano derecha (izquierda del observador). En el lienzo de Lobatera, el santo si bien la posición del rostro diera a entender que está leyendo, dirige su mirada a la imagen de la Virgen en expontánea actitud de imploración. Este cambio debió ser producto de la libertad o licencia pictórica del autor o de una impronta o intencionalidad que ya no podremos conocer.

San Antonio de Padua, está a la derecha (izquierda del observador) de Nuestra Señora, a igual altura (93 cm), erguido, y mirando directamente a la Virgen, en actitud contemplativa. Viste el hábito de religioso regular de la orden franciscana, Ordo Fratrum Minorum. Presenta un cordón anudado que pende del lado derecho (izquierdo del observador) y junto a éste una llave con forma antigua clásica. Porta la cogulla (capilla o capucha) del sayal calada.


En su mano izquierda (derecha del observador) sostiene un libro de encuadernación antigua, cerrado con corchetes metálicos (dos visibles)- y sobre éste la figura enihesta de un diminuto y desnudo Niño Jesús, de 13 cm de altura, con el orbe en su mano izquierda (derecha del observador) y en actitud de bendecir, con su mano derecha (izquierda del observador).

Igualmente, San Antonio sostiene en su mano derecha (izquierda del observador) una alargada palma. Sus pies están descubiertos y sobre nubes. Tiene un nimbo circular áureo alrededor de la cabeza.

UN SINGULAR EXVOTO

Es importante acotar en cuanto al origen o procedencia de la diadema y media luna invertida que están sobre la cabeza de Nuestra Señora que, sobre las mismas, no se cuentan con noticias sino a partir del Inventario eclesiástico de 1810, cuando ya se les mencionan.

No obstante, es una leyenda transmitida a través de la tradición oral de generación en generación y recordada por personas ancianas de Lobatera, que la oyeron a su vez de sus padres y abuelos en el siglo XIX, la que ha ofrecido una posible explicación sobre el origen de esta corona, como exvoto.

La relación que se compiló sobre la leyenda, con base en las versiones coincidentes entre las diferentes fuentes orales entrevistadas entre 1991 y 1998, es la siguiente:

«En una fecha ya olvidada, hubo un mercader que comerciaba con un navío de su propiedad, entre el puerto de Sevilla y el puerto de Cartagena de Indias. En uno de los viajes, su barco naufragó, en la noche, debido a una tormenta que lo hizo encallar entre unas rocas, próximas a las costas orientales de Venezuela. En el desespero del hundimiento, este mercader invocó el auxilio divino y, entre la noche estrellada y el furor de las olas, cuenta que vio sobre los fulgores de una inmensa media luna, la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Agarrado a los restos de una de las tablas de la quilla del barco, las olas lo arrojaron a la costa. Consideró su salvación un milagro de Nuestra Señora y vistió de penitente pues, en el trance, había prometido peregrinar hasta Chiquinquirá (en el Nuevo Reino de Granada, en la actualidad la República de Colombia) y ofrecerle un exvoto en recuerdo del milagro. A pie, recorrió como peregrino, todo el camino que unía el oriente venezolano con el Nuevo Reino, a través de la cordillera. Al llegar a la Villa de San Cristóbal, y luego de relatar lo que le había sucedido como lo había hecho en todos los pueblos que visitó, los vecinos y el cura párroco le dijeron que en la Villa de Lobatera, a cinco leguas al norte, se veneraba una hermosa y milagrosa imagen de la Chiquinquirá y le invitaron a visitarla. El mercader-peregrino tomó el camino de Lobatera y cuentan los viejos que al entrar a la iglesia y ver el cuadro, en la puerta cayó tendido al suelo y rompió a llorar, sin que nadie pudiera calmarlo. Cuando se recobró y luego de llegar hasta el altar, de rodillas, explicó a los presentes que esa misma imagen, idéntica, fue la que vio la noche del naufragio en el cielo estrellado. Allí mismo prometió entregarle como testimonio del milagro una corona a quien llamó la dulce Reina y estrella de los cielos». Hasta aquí la leyenda.


No se encuentran más datos sobre cómo -este mercader- hizo entrega de la corona votiva ni ningún otro elemento documental que permita dar certera credibilidad a la anterior leyenda. No obstante, si existe un silencio documental, son ciertos aspectos formales de la corona, lo que parece establecer una relación o conexión entre la leyenda y la singular pieza de orfebrería.


Virgen de Chiquinquirá en España[editar]

Desde el año 2004 en Madrid (España) veneran a La Chinita y se celebra la feria igual que en Maracaibo Edo. Zulia (Venezuela) celebrando así el día de la patrona en España, la celebración se hace en el mes de noviembre de cada año, el día especial de la patrona es el mismo día que se celebra en Maracaibo, el 18 de noviembre, con una misa y después una serenata gaitera con el grupo Madrid-Maracaibo.

Temas gaiteros dedicados a la Virgen de Chiquinquirá[editar]

Estos son algunos de los temas gaiteros dedicados a la Chinita:

  • La Grey Zuliana (Saladillo)
  • El 18 de noviembre (Maracaibo 15)
  • La Chinca (Maracaibo 15)
  • La Alianza (Gran Coquivacoa)
  • Yo También Quiero Cantarte (Gran Coquivacoa)
  • Desde la Basílica (Gran Coquivacoa)
  • El Gran Gaitón (Gran Coquivacoa)
  • La Placita (Guaco)
  • Venite pa' Maracaibo (Guaco)
  • Virgen Guaquera (Guaco)
  • Pasión Indiana (Guaco)
  • Virgen de Chiquinquirá (Cardenales del Éxito)
  • Maracaibo Marginada (Cardenales del Éxito)
  • Maracaibo Diamantina (Cardenales del Éxito)
  • Sentir Zuliano (Cardenales del Éxito)
  • Mi Nostalgia (Cardenales del Éxito)


Existe también un grupo gaitero denominado Los Chiquinquireños que nació en 1998 cuando en los estudios “Harmoni” de Heriberto Molina, se unieron las voces de Astolfo Romero y Neguito Borjas para grabar una gaita titulada “Rompo a llorar”. Desde entonces, la agrupación reúne, año tras año, a los máximos exponentes de la gaita zuliana, quienes entregan su talento poético, musical e interpretativo a la Virgen de Chiquinquirá, como un acto de fe, devoción y compromiso zuliano.

Ricardo Cepeda, Betulio Medina, Neguito Borjas, Ingrid Alexandrescu, Carmencita Silva, Deyanira Bravo, Carlos Méndez, Germán Ávila, Douglas Ochoa, Astolfo David Romero, Luis Ángel Aguirre, Argénis Carruyo, Danelo Badell, Alfonso Marín, Wilfredo Delgado, Dennis Daguín, Jaime Indriago, Nelson Romero, Marco Díaz y Gladys Vera son algunos de los gaiteros que han ofrecido su canto y voces para enriquecer la agrupación.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Ariza, Alberto E. O.P., Hagiografía de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Bogotá, Editorial Iqueima, 1950.
  • Tobar, Pedro de, O.P. verdadera Histórica Relación del Orden, Manifestación y Prodigiosa Renovación por sí misma y Milagros de la imagen de la Sacratísima Virgen María, Madre de Dios, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Madrid, Juan García Infanzón, 1694.
  • Ariza, Alberto E. O.P. Nuestra Señora del Rosario de Chiguinguirá. Bogotá, Coop. Nal. de Artes Gráficas. 1964.
  • Ariza, Alberto E. O.P. Apostillas a la Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Bogotá, Editorial Kelly, 1969.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]