Vudú

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Ceremonia vudú en Haiti.

El vudú es una religión que se originó a partir de las creencias que poseían los pueblos que fueron trasladados como esclavos desde el África Occidental, del contacto de estas creencias con la religión cristiana propia de los países a donde fueron trasladados, y es posible que esté influido parcialmente por supervivencias del politeísmo céltico.[1] Se trata de una variante teísta de un sistema animista, provisto de un fuerte componente mágico. Por su vinculación directa con la cosmología y los sistemas de creencias neolíticos, su estudio resulta de gran interés en el campo de la paleoantropología. El vudú se encuentra entre las religiones más antiguas del mundo.

El tráfico de esclavos hacia América produjo un fuerte fenómeno de sincretismo entre esta compleja y bien esquematizada mitología yoruba (junto a las de otras culturas africanas) y las creencias cristianas, así como con las religiones nativas de los lugares a donde se transportó a los esclavos. De aquí surgiría el vudú haitiano y un gran número de derivativos: la Regla de Ocha o Santería en Cuba, la Santería en República Dominicana, el Candomblé, la Umbanda y Kimbanda en Brasil, así como las manifestaciones africanistas en Puerto Rico y los demás países del área del Caribe, etcétera. Algunos de estos derivativos han llegado a Europa en décadas recientes, sobre todo de la mano de emigrantes retornados.

El vudú en América[editar]

Parafernalia vudú en Puerto Príncipe, Haití.
Representación artística de un zombi en un campo de caña de azúcar al anochecer.

Es un nítido ejemplo de evolución sincrética entre la religiosidad teísta-animista, las creencias cristianas de los esclavistas y religiones locales de pueblos como los Taínos, que se inició cuando muchos africanos y heejin del Golfo de Guinea fueron utilizados como esclavos en Haití y otros lugares del Caribe. El vudú también se encuentra muy extendido en regiones tradicionalmente esclavistas de Estados Unidos hasta la abolición, especialmente en Nueva Orléans. En Haití es notable la utilización como religión oficial de Haití por parte del gobierno de los Duvalier para reforzar poder de su gobierno, dada la popularidad de esta creencia e incluso su importancia en la historia del país, en tanto que se suele considerar como uno de los antecedentes de la Revolución Haitiana una ceremonia del sacerdote vudú Boukman llevada a cabo el 14 de agosto de 1791 en Bois-Cayman.

En sus principios careció de un clero y de ritos regulares establecidos (liturgia), debido a que fue una religión perseguida por sus propietarios esclavistas, que los obligaban a convertirse al cristianismo.

Del vudú americano se derivan otras religiones como la santería, muy extendida en Cuba de naturaleza aún más mistificada por las corrientes cristianas, o la Umbanda Brasil. La santería —una de las máximas expresiones sincréticas del mundo— usa símbolos y santos cristianos, que dan imagen y representan loas y ritos anteriores, similares a los del vudú. Lo mismo sucede en la República Dominicana donde la Santería toma las figuras del cristianismo para representar sus loas.

El vudú ha sido un fuerte referente para la cultura popular, debido a la atribuida capacidad de los bokor para resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en su provecho (zombis), así como la de provocar la muerte a voluntad. De igual interés popular han resultado otros elementos folclóricos como los muñecos de vudú, que son una especie de pequeños fetiches (que pretenden ser representaciones de personas) con forma humanoide fabricados con diversos materiales, los cuales se cree que están vinculados al espíritu de una determinada persona; un ejemplo de ello es que popularmente se dice de ellos que lo que se les haga le sucede a quien el muñeco haya sido hecho para representar. Es frecuente encontrar referencias en la literatura o en el cine en el que estos fetiches se usan en rituales de magia negra, en los cuales se clavan agujas al muñeco en algún lugar del cuerpo o se le aplica algún tipo de martirio, y así la persona vinculada sufrirá algún mal o una maldición; cabe señalar, sin embargo, que en varios casos, se suele poner como factor de trascendencia en dichos rituales el que su apariencia externa sea lo más parecida posible a la de persona con quién se vinculan, lo que sugiere que, para los fines de manipular o torturar, necesitarían un vínculo más ligado al mundo terrenal que al espiritual. Existe una amplia literatura y filmografía al respecto, que frecuentemente tiende a deformar y demonizar este conjunto de prácticas religiosas.

Otra creencia que ha recibido atención mediática es la de la figura del loup-garou o lougarou (hombre lobo,[2] aunque también identificado como un ogro u hombre del saco).[3] [4] [5]

Principales creencias[editar]

En general, en el vudú se considera que existe una entidad sobrenatural última, llamada de diversas maneras, siendo las más habituales Bondye, término derivado del francés bon Dieu (buen Dios)[6] o Mawu (en ocasiones se hace referencia a una pareja, Mawu y Lisá), regente del mundo sobrenatural, pero ésta es inaccesible y permanece ajena al mundo de los humanos, por lo que la comunicación con ese mundo sobrenatural ha de llevarse a cabo a través de los numerosos loas (el Barón Samedi, la Maman Brigitte, Damballa, etc), entidades también sobrenaturales que actúan como deidades intermediarias y que conforman de hecho el eje central del vudú, teniendo cada uno de ellos una personalidad diferente y múltiples modos de ser alabados (por canciones, bailes, símbolos rituales y otros). Si bien no existe una estructura religiosa homogénea, un sacerdote vudú tiene la función de ponerse en contacto con los loas invocados, hablando el loa a través de él, por lo que se atribuye a los sacerdotes un gran poder, y recibe genéricamente el nombre de houngan, o si se trata de una mujer, mambo. El término bokor se reserva para un houngan que usa su poder para el mal, sería asimilable al vocablo "brujo".

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Seabrook, William (2005). «La isla mágica». Editorial Valdemar. Colección: El Club Diógenes / CD-229 (Traducción de José Luis Moreno Ruiz). ISBN 84-7702-510-X. 
  • Hurbon, Laënnec (Junio de 1998). «Los misterios del vudú». Ediciones B - Grupo Z. Colección Claves (traducción de Juan Gabriel López Guix). ISBN 84-406-8171-2. 
  • Pancorbo, Luis (1993). «"Reflejos del vudú", "El Canal de la Tortuga". En: Río de América». Barcelona: Laertes (pp. 303). 
  • Hurbon, Laënnec (1993 / primera edición en francés: 1984). «El bárbaro imaginario». México DF: Fondo de Cultura Económica (traducción de Jorge Padín Videla). ISBN 968-16-3879-4. 

Referencias[editar]

  1. Ventura, Michael (1993) "Hear That Long Snake Moan", en Letters at 3Am: Reports on Endarkenment, Spring Publications. ISBN 0-88214-361-1
  2. Sismo en Haití genera temores sobre espíritus que devoran niños, Reuters, miércoles 27 de enero de 2010.
  3. Muchos niños haitianos desaparecieron los días siguientes al terremoto, diario El Mundo, 1 de febrero de 2010.
  4. Hallan una superviviente en Haití, que pide reforzar la ayuda, Público.es, 28 de enero de 2010.
  5. 'Wolf-men' lynched in Haiti's ruins, ABC News, 28 de enero de 2010.
  6. The Book of Vodou, Leah Gordon, página 16

Enlaces externos[editar]