Origen del hombre

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Ilustración comparativa de los esqueletos de varios primates entre los que se encuentra el hombre actual: gibón, orangután, chimpancé, gorila y homo sapiens-. La famosa ilustración fue publicada por primera vez en el libro de Thomas Henry Huxley Evidence as to Man's Place in Nature de 1863. Huxley es conocido como el Bulldog de Darwin por su defensa de la teoría de la evolución de Charles Darwin

El origen del hombre, referido al origen o comienzo de la especie humana, remite a dos perspectivas muy distintas. La visión científica sitúa la especie humana como una más en la evolución biológica de los organismos vivos de la Tierra. La visión mítica y religiosa, la antropogonía, concibe, en general, el origen del hombre como un acto de voluntad de uno o varios dioses.

El origen del hombre desde el punto de vista científico[editar]

El origen del hombre, desde el punto de vista científico, interesa a múltiples disciplinas: biología, biología evolutiva, genética, antropología física, paleontología, estratigrafía, geocronología, arqueología, antropogenía y lingüística.

El lamarckismo o herencia de los caracteres adquiridos[editar]

Aunque superada científicamente, la teoría del naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck, conocida como lamarckismo, fue la primera teoría de la evolución biológica. Es expuesta en su libro de 1809 Philosophie zoologique y se conoce también como teoría de la herencia de los caracteres adquiridos. Quedará refutada cuando a principios del siglo XX la formulación de la barrera Weismann muestra la imposibilidad de transferencia de información entre la línea somática y la germinal: los caracteres desarrollados por el individuo durante su vida no se transmiten genéticamente.

Teoría de la evolución por selección natural de Darwin[editar]

La visión científica del origen del hombre tiene su mayor hito en la obra del naturalista inglés Charles Darwin que sitúa a la especie humana actual (Homo sapiens) dentro de la evolución biológica de la selección natural y la selección sexual.

El origen del hombre[editar]

El origen del hombre de 1871 (en inglés The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex) es el segundo libro sobre la teoría de la evolución de Darwin[1] Después de su libro de 1859, El origen de las especies escribirá El origen del hombre, donde aplica la teoría de la evolución de la selección natural a la evolución humana haciendo especial hincapié en la importancia de la selección sexual. Además el libro aborda muchos otros aspectos sobre psicología evolutiva, ética evolutiva, diferencias entre las distintas razas de seres humanos así como el papel dominante de la mujer en la elección de compañeros de apareamiento.[2] Al final del libro nos indica cual es la principal conclusión en relación al origen del hombre:

La principal conclusión a la que aquí se ha llegado, y que actualmente apoyan muchos naturalistas que son bien competentes para formar un juicio sensato, es que el hombre desciende de alguna forma altamente menos organizada. Los fundamentos sobre los que reposa esta conclusión nunca se estremecerán, porque la estrecha semejanza entre el hombre y los animales inferiores en el desarrollo embrionario, así como en innumerables puntos de estructura y constitución, tanto de importancia grande como nimia (los rudimentos que conserva y las reversiones anómalas a las que ocasionalmente es propenso) son hechos incontestables.[3]

Síntesis evolutiva moderna[editar]

La síntesis evolutiva moderna, teoría sintética o neodarwinismo pretende la integración de la teoría de la evolución de las especies por selección natural de Charles Darwin, la teoría genética de Gregor Mendel como base de la herencia biológica, la mutación genética aleatoria como fuente de variación y la genética de poblaciones matemática. Las figuras importantes en el desarrollo de la síntesis moderna incluyen a Thomas Hunt Morgan, R. A. Fisher, Theodosius Dobzhansky, J.B.S. Haldane, Sewall Wright, William Donald Hamilton, Cyril Darlington, Julian Huxley, Ernst Mayr, George Gaylord Simpson y G. Ledyard Stebbins.

El origen del hombre desde el mito y la religión[editar]

Las distintas culturas y civilizaciones han ofrecido diversos relatos de carácter mítico y religioso sobre la creación y el origen del hombre. Se denomina antropogonía al relato de carácter mítico y religioso sobre su origen, su creación o surgimiento y por extensión de la humanidad y su cultura.[cita requerida]

Ciencia, mito y religión[editar]

Para algunos autores, el punto de vista científico sobre el origen del hombre no es incompatible con la explicación religiosa ya que afectarían a campos del saber distintos. Así, para los defensores de la preeminencia del punto de vista religioso, afirmar que el ser humano tiene un origen divino no necesariamente equivale a afirmar que no existan aspectos biológicos, argumentando que la biología es una ciencia y, como tal, no pretende ni puede discernir sobre aspectos metafísicos.[cita requerida]

Para otros autores, el hombre tiene una exclusiva explicación científica incompatible con una explicación religiosa que estaría, según ellos, en el campo del mito, la antropología y, específicamente de la antropología de la religión.[cita requerida]

Los budistas modernos como el Dalái Lama tratan de no entrar en conflicto entre el budismo y la ciencia y consideran que son maneras complementarias de entender el mundo que nos rodea.[cita requerida]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]