Navarroaragonés

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Variedades navarroaragonesas
Romance navarro, Romance aragonés
Región Noreste de la península Ibérica
Familia Indoeuropeo

 Itálico
  Romance
   Italo-occidental
    Navarrolaragonés

Dialectos Aragonés medieval, romance navarro, riojano precastellano
Escritura Latino
Estatus oficial
Oficial en Reinos de Navarra y Aragón
Regulado por No está regulado
Códigos
ISO 639-1 ninguno
ISO 639-2
ISO 639-3
Idioma navarro-aragonés.gif
Evolución histórica de la lengua hasta el moderno aragonés

El navarroaragonés era una lengua romance hablada en el valle del Ebro durante la Edad Media, del cual desciende directamente el actual idioma aragonés y con préstamos en el castellano de La Rioja, Navarra (primordialmente la variante hablada en la Ribera de Navarra), y Aragón, con diferentes gradaciones.

Tiene su origen en el latín vulgar, sobre un acusado sustrato vascón. La lengua recibe, en su período medieval, la denominación entre los lingüistas de "navarroaragonés", por abarcar los romances afines aragonés y navarro, así como el riojano precastellano. A veces es incluida esta lengua en el grupo Pirenaico-Mozárabe, aunque no parecen existir isoglosas comunes que sean específicas del navarroaragonés y el mozárabe.

Batalla de Roncesvalles en 778. Muerte de Roldán, en las Grandes Crónicas de Francia, ilustradas por Jean Fouquet, Tours, hacia 1455-1460, BNF.

Historia[editar]

El origen[editar]

La expansión del Reino de Navarra sobre tierras musulmanas y cristianas, con la consiguiente repoblación con cristianos del Reino de Navarra, llevaría consigo el idioma por todo el territorio conquistado. La anexión por Navarra de los condados aragoneses supuso una importante influencia de la lengua navarroaragonesa sobre los territorios posteriores de la Corona de Aragón. La primera constancia escrita de la lengua está en las Glosas Emilianenses, en el Monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja).

El navarroaragonés es la evolución del latín vulgar en la zona comprendida entre la Rioja Alta y la Ribagorza, zonas bajo influencia vasca. El Sobrarbe tuvo una lengua romance, que no diptongaba, tal como se puede ver en un documento del siglo XI, en los Orígenes del Español de Ramón Menéndez Pidal.

La existencia de unos ceretanos occidentales en el Pirineo medio se comprueba en las fuentes islámicas de los siglos VIII-IX; en esa época existían aún como pueblo diferenciado, según G. Fatás en Ibn Hayyan, "Muqtabas"; Al'Udri, "Tarsi". En ellas se encuentran referencias a la tierra de los Certaniyyin o Sirtaniyyin, es decir, los habitantes de la tierra Certana. El lugar se localiza cuando las mismas fuentes hablan del río Gállego que nace en las montañas de dichas tierras.

Por otro lado, la Chanson de Roland, cuando refiere el conocido episodio de Carlomagno, nos permite deducir cómo las tropas musulmanas que salen a su encuentro, lo hacen siguiendo la calzada romana de Zaragoza a Bearn, que atravesaba la tierra certana y los puertos de Siresa.

Dentro de los elementos prerromanos, el componente celta del actual idioma aragonés es minoritario respecto al vasco, y en ocasiones se remonta al gálico en vez de al celtibérico: bruco (brezo), arañón (endrino), artica, borda (cuadra), garmo (pradera en la montaña), garra. Estos vascones venían de la Gascuña y traspasaron la barrera de los Pirineos.

La expansión medieval[editar]

Los reinos de taifas en 1031.

Con la conquista de la Taifa de Zaragoza, el navarroaragonés se extendió hacia el sur comprendiendo la práctica totalidad de las hoy provincias de Zaragoza y Teruel, así como de Castellón y Valencia, cuyas costas fueron, sin embargo, repobladas más frecuentemente por catalanes.

La lengua de los repobladores aragoneses entró en contacto con el romance de los mozárabes y muladíes nativos y con el de otros repobladores que les ayudaron: occitanos en el interior y catalanes en la franja que conduce a la costa valenciana, lo que le hizo perder al navarroaragonés muchos de sus rasgos identitarios.

Algunos aspectos históricos[editar]

La variedad riojana en Las Glosas Emilianenses[editar]

Algunos estudiosos afirman que las Glosas Emilianenses de San Millán de la Cogolla no están escritas en castellano sino en navarroaragonés, en su variedad riojana, aunque La Rioja no fue parte del reino de Castilla durante el s. X, en que fueron escritas las glosas emilianenses, sino que fue incorporada a éste en el s. XI, cuando comenzó su castellanización. Las Glosas Emilianenses mostrarían algunas evoluciones fonéticas del navarroaragonés, vistas en las palabras: lueco (luego), get (es, actual aragonés ye), plicare (llegar), feito (hecho), que no son propias del castellano.

La convivencia con las lenguas eusquéricas en Navarra[editar]

En el sur y este de Navarra se habló navarro durante toda la Edad Media, alternando con el euskera y con el occitano llegado del otro lado del Pirineo. Como ejemplo se puede citar un pueblo en Navarra de nombre navarroaragonés, Pueyo, que en castellano habría dado "Poyo", como derivado de Podium. A su vez, la palabra Javier es una castellanización de una palabra en navarro, Xabier, que a su vez se remonta al vasco Etxe berri, casa nueva. En aragonés dio Xabierre y luego Chabierre.

La supervivencia del navarroaragonés en el Alto Aragón[editar]

En el siglo X, con el casamiento de Andregoto Galíndez con Sancho Garcés II se materializó la anexión al Reino de Navarra del conjunto del Pirineo y Prepirineo aragonés: condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.

Pese a la creencia de que el idioma aragonés, reducido a la franja pirenaica, se ha fragmentado recientemente, muchas de las diferencias actuales de pronunciación y de léxico entre la zona occidental y oriental en este territorio coinciden con las clasificaciones antiguas, como la de iacetanos e ilergetes de la antigüedad. Por lo tanto, los dialectos actuales se habrían enmarcado en al menos dos áreas históricamente diferenciadas en el Pirineo central: una que gravita hacia Jaca (valles de Hecho y Ansó) y otra hacia la Ribagorza. En la occidental dicen "pro", "baxo", "almadía", "a ormino", y en la oriental "prou", "baixo", "nabata", "asobén".

Variedades del navarroaragonés[editar]

Romance aragonés[editar]

El período mejor testimoniado del aragonés medieval comprende el período 1336-1387, en la que el trono fue ocupado por Pedro IV el Ceremonioso, que se preocupó mucho por los libros y la transmisión del saber. Bajo su auspicio se tradujeron libros históricos, y entre 1369 y 1372 se redactó primero en latín, y después se tradujo al catalán y el aragonés, la célebre Crónica de San Juan de la Peña, calificada por algunos autores como "la fuente narrativa más completa e importante de la historiografía medieval aragonesa".[1] Juan Fernández de Heredia (h. 1310-1396), que llegó a Gran Maestre de la Orden del Hospital de Jerusalén y que fue muy influyente tanto en la Corona de Aragón como en los Estados Papales patrocinó la traducción de numerosas obras (Flor de las ystorias de Oriente, Libro de Marco Polo, La grant crónica de Espanya, Libro de fechos et conquistas del prinçipado de Morea o la Corónica de los conquiridores).

El cultivo literario del aragonés cae abruptamente en el siglo XV, cuando las obras literarias de Aragón escritas en romance se redactan casi exclusivamente en castellano como Cancioneros de Palacio (1440) y Estúñiga (1460), que recogen versos de poetas vinculados a Alfonso el Magnánimo. En los siglos posteriores el aragonés sólo es perceptible en aragonesismos incrustados en obras escritas en castellano. Por otra parte además de los textos literarios existen numerosos documentos y textos jurídicos que aportan datos informativos sobre el aragonés.

Romance navarro[editar]

Los testimonios en navarro medieval son algo más escasos que los escritos en aragonés medieval. Del 1310 data una copia navarra del cantar de Roncesvalles. Del siglo XV data el Cancionero de Herberay des Essarts (1461-1464), compuesto en la corte de Leonor I de Navarra, aunque sólo uno de los autores presentes en esa compilación, Carlos Arellano, era navarro. Más abundantes son las obras de contenido histórico, que frecuentemente aparecen ya muy castellanizadas, como la Crónica de 1405 de García López de Roncesvalles, la Crónica general de España de Fray García de Eugui y algunas versiones bíblicas romanceadas. Una obra importante es la Crónica de los Reyes de Navarra de Carlos de Aragón, príncipe de Viana (1421-1461).

Debido a la escasez de textos históricos y literarios la principal fuente de información son los textos de carácter legal. Así los juramentos de Carlos II (1350) y Carlos III (1390) se hicieron en romance navarro (in ydiomate Navarre terre) el fragmento del juramento del primero es:

Nos, Karlos, por la gracia de Dios rey de Navarra et conte d'Eureux, juramos a nuestro pueblo de Nauarra, es assaber, prelados, ricoshombres, cauailleros, hombres de buenas villas et a todo el pueblo de Navarra, todos lustros fueros, usos, costumbres, franquezas libertades [...] como los han de et jazen, que assí los manterremos et goardaremos [...] a eyllos et a lures sucessores [...] millorando et no perdonando en todo ni en partida

Romance riojano[editar]

Restos[editar]

Palabras que el español general ha tomado del navarroaragonés, con su correspondiente equivalente castellano actual, son: "fajo" (haz), "faja" (haza), "pleito" (plecho), "sisallo" (sisajo), "chepa" (giba) y "boina". En zonas donde se habló aragonés hay muchos más restos léxicos, y esporádicamente podemos ver topónimos como el nombre Valdefierro, de un barrio de Zaragoza, lo cual tampoco es tan frecuente, ya que la mayoría de la toponimia romance en Zaragoza y Teruel, es mozárabe; de hecho tanto la palabra "Zaragoza" como "Teruel" son formas mozárabes. Esta toponimia mozárabe fue poco modificada por la etapa en la que se habló aragonés, y luego frecuentemente los topónimos, fueran mozárabes o aragoneses, se castellanizaron. Muchos de los topónimos que acaban en -e actualmente como Castellote, Tauste, Caspe, Jarque, etc. en la provincia de Zaragoza, carecían de e final cuando se hablaba aragonés.

Referencias[editar]

  1. Orcástegui, 1986:5.

Bibliografía[editar]

  • Enguita, José María (2013). «Evolución lingüística en la Baja Edad Media: aragonés y navarro». En Rafael Cano. Historia de la lengua española. Barcelona: Ariel. ISBN 978-84-344-0719-0.