Mario Santiago Papasquiaro

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Mario Santiago Papasquiaro
Mario Santiago Papasquiaro - Casa.jpg
Nombre de nacimiento José Alfredo Zendejas Pineda
Nacimiento 24 de diciembre de 1953
Mixcoac, México, D. F.
Flag of Mexico.svg México
Defunción 10 de enero de 1998
(44 años)
México, D. F.
Nacionalidad Mexicana
Seudónimo Mario Santiago Papasquiaro
Ocupación Poeta
Período 1973 - 1998
Lengua de producción literaria Español
Lengua materna Español
Género Lírico
Movimientos Infrarrealismo
Pareja Rebeca López García[1]
Descendencia Zirahuen, Nadja y Mowgli[cita requerida]
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Mario Santiago Papasquiaro, nombre artístico de José Alfredo Zendejas Pineda (Mixcoac, México, D. F., 24 de diciembre de 1953-10 de enero de 1998)[4] fue un poeta mexicano, autor de numerosos poemas pero que publicó poco en vida, fundador junto a Roberto Bolaño del movimiento infrarrealista.

Biografía[editar]

Infancia y juventud[editar]

Nació en «una clínica que ya no existe en la cerrada de Rafael Guillén en la delegacion Mixcoac»[5] (Distrito Federal, México, en realidad se llama Guillain).

Según él mismo, escribía desde niño.[5] Cambió su nombre a Mario Santiago (argumentando que José Alfredo solo había uno, José Alfredo Jiménez) y posteriormente a Santiago Papasquiaro en homenaje al lugar natal de José Revueltas).

Estudió un año filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero luego se retiró.[6]

Antes incluso de que conociera a Roberto Bolaño, era muy amigo de los hermanos Cuauhtémoc y Ramón Méndez Estrada. Con este último asistió en 1973 al taller de poesía de Juan Bañuelos dictado en el Departamento de Difusión Cultural de la UNAM. A fines de ese año, no obstante, Mario Santiago protagonizó el primero de los diversos intentos de sabotaje que realizarían más adelante con los infrarrealistas, al intentar con Méndez despedir a Bañuelos del taller mediante la adquisición de firmas de los participantes.[6]

Su primer recital fue ese mismo año de 1973 y de forma personal el 3 de mayo de 1974 en el Museo Nacional de San Carlos. «Tuve oportunidad de conocer a mis 19 años a José Revueltas y a Efraín Huerta en sus respectivas casas. Yo soy hijo de ellos. Por eso mi seudónimo de Santiago Papasquiaro, el pueblo de Durango donde nacieron los hermanos Revueltas. Hay dos camadas fundamentales para mí, la de los Revueltas y la de los Flores Magón. Yo también tengo una formación anarquista», comentó.[5]

Durante 1974, todavía con su nombre original de José Alfredo Zendejas, continuó tomando talleres de poesía, aunque también tomó uno de narrativa dictado por Miguel Donoso Pareja, en el cual conoció a Juan Villoro y Chimal.[7]

Mario Santiago mantenía correspondencia con Juan Ramírez Ruiz, poeta peruano fundador junto con Jorge Pimentel del Movimiento Hora Zero en 1970. En 1974 publicó un único número de la revista Zarazo 0: objeto gráfico palpable de pretensiones combustibles, que incluyó una sección completa sobre Hora Zero, incluyendo poemas de César Gamarra, Juan Ramírez Ruiz e Isaac Rupay. La revista también dedicó una sección al poeta beat Allen Ginsberg, además de incluir dibujos entrelazados con poesía, y algunas obras de jóvenes y desconocidos poetas de Ecuador, Perú y Reino Unido. Estos intereses literarios de Papasquiaro marcarían más adelante parte de las influencias del infrarrealismo.[3]

El infrarrealismo[editar]

A mediados de la década de 1970, Mario Santiago conoció al poeta chileno Roberto Bolaño en el Café La Habana, convirtiéndose pronto en amigos inseparables. En 1975, con éste y otros dieciocho jóvenes poetas, entre los que se encontraban Ramón Méndez Estrada y su hermano Cuauhtémoc, Bruno Montané, Rubén Medina, José Vicente Anaya, entre otros, fundaron el infrarrealismo, movimiento poético creado como una alternativa de vanguardia y ruptura con el establishment literario mexicano.[6]

Por esos años se fue a vivir a la casa de los Méndez en la colonia San Rafael del D. F., muy cerca del Monumento a la Revolución.[6] Durante esta primera etapa del movimiento, Mario Santiago participó en todas las publicaciones infrarrealistas. En 1976 apareció en la antología Pájaro de calor, ocho poetas infrarrealistas, prologada por el poeta Juan Cervera, y al año siguiente en la revista de un único número Correspondencia infra, revista menstrual del movimiento infrarrealista, la cual, con una escasa tirada de cinco mil ejemplares, incluye su poema «Consejos de un discípulo de Marx a un fanático de Heidegger», dedicado a Roberto Bolaño, Kyra Galván[8] y Claudia Kerik,[9] escrito en los tiempos en que Mario Santiago frecuentaba el taller de Alejandro Aura en la Casa del Lago del Bosque de Chapultepec, el cual trata precisamente sobre un parque,[10] y que sirvió de inspiración para el título de la primera novela de Bolaño, viviendo ya en España: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, escrita a dúo junto con A. G. Porta. Los poemas de esta revista se caracterizan por su variedad estilística.[3]

En 1977 dejó su ciudad natal para seguir a Claudia Kerik, un amor no correspondido que se fue a vivir a Jerusalén. El viaje fue posible gracias a que su madre consiguió regalarle un pasaje para París,[7] lo que le permitió también visitar esta ciudad y otras de Europa Occidental. Durante este viaje en 1978 visitó Viena y fue deportado, negándosele la entrada a dicho país hasta 1984.[11]

También en 1977 Bolaño se fue a Barcelona, poco después que Bruno Montané hiciera lo mismo. Para Bolaño el infrarrealismo se acabó en ese momento, no sin antes dejar asegurada la publicación en México de una antología preparada por él y titulada Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego. Once jóvenes poetas latinoamericanos, publicada en julio de 1979, el mismo año en que Mario Santiago regresó a Ciudad de México, reuniéndose con sus antiguas amistades y los infrarrealistas que todavía quedaban en la capital.[3]

Así, junto a estos y otros nuevos amigos tales como Mario Raúl Guzmán y Rafael Catana, consiguió resucitar el movimiento, continuando como líder del grupo.[7]

Últimos años[editar]

Mario Santiago en el Zócalo de la Ciudad de México, con su bastón luego del accidente.

Luego de su regreso desde Israel, Mario Santiago aumentó su hermetismo y sus extravagancias literarias, haciendo llamadas telefónicas por la madrugada a amigos y conocidos como Carla Rippey o Juan Villoro para leerles poemas, o escribiendo en distintas superficies, incluyendo las paredes de su casa. También aumentó el consumo de drogas y alcohol, volviéndose en ocasiones agresivo y violento con quienes no eran sus amigos cercanos.[7]

Otras prácticas que adoptó por entonces fueron las de desaparecer durante días de su casa, realizando largas caminatas por la ciudad, o cruzar las calles sin mirar a los lados por si venían vehículos. En 1980 fue atropellado por primera vez, debiendo desde entonces caminar apoyado por un bastón.[7]

Esta misma práctica sería la causa de su muerte, siendo atropellado fatalmente el 9 de enero de 1998, falleciendo en el hospital la madrugada del día siguiente. El 7 de enero de 1998 fue la última vez que vio a su pareja, Rebeca López, con quien quedó de juntarse el lunes 12 de la semana siguiente. Al no acudir a la cita, Rebeca llamó a hospitales y Delegaciones de Ciudad de México, recibiendo el 14 de enero la noticia del deceso.[7]

En el funeral hubo pocos asistentes, debido en parte a lo súbito de la noticia y a que Rebeca no fue capaz de avisarle a demasiadas personas. Juan Villoro le publicó una necrológica en el periódico, recibiendo una carta de Vicente Quirarte juzgándole el considerar a Papasquiaro un poeta. Su amigo Bolaño se enteró de la noticia un poco después.[7]

Estilo[editar]

Sus poemas son creaciones complejas y altamente metafóricas, eruditas y con referencias constantes a la percepción, los viajes y las caminatas.[cita requerida] Mario Santiago redactó sus poemas buscando también la estética de los signos como los caligramas de Guillaume Apollinaire.

¿Es la poesía necesariamente molesta, transgresora?
–A las moscas les pica la luz, a las lagartijas las calienta. La Poesía es psilocibina ardiente. Cantar Sympathy for the Devil a la luz de la luna más hiena. Exactamente como dijera el poeta eléctrico Michel Bulteau: "Arrodillarse en la boca crispada de las hadas".[5]

Los testimonios que recientemente recogió la audiorevista Nomedites número 8, dedicada al infrarrealismo coinciden en la entrega absoluta a la escritura, su talento pleno que "sacudió la pazgüatería de la poesía mexicana" y en la originalidad, pureza y creatividad de su estilo y la dificultad de trato en ciertas ocasiones por su carácter rebelde y retador. "Yo creo que estamos ante un poeta de dimensiones incalculables (...) había en él siempre un sentido de la provocación(...) te insultaba por elogiar sus poemas (...) era el testigo más incómodo de su propia poesía (...) hay poesía suya de altísimo nivel",[12] recuerda Juan Villoro.

Obra[editar]

Sus poemas fueron recopilados en Aullido de cisne, que vio la luz en 1996 en una pequeña editorial creada por Santiago y en la que editó cinco libros, incluido el suyo, de poetas infrarrealistas. Mario Santiago dijo que este libro es "...una leve probada de poemas (59) escritos entre 1979 y 1992, quizás apenas un 10 por ciento de lo que he garabateado desde 1973 hasta la fecha: aparte de aquello que se hayan tragado el cielo y el mar. Los diablitos chimuelos lo hubieran querido ver enterrado, pero aquí está el tridente de su vuelo"[13]

Su viuda, Rebeca López García, y el escritor Mario Raúl Guzmán elaboraron la antología Jeta de Santo en 2008.[14] Publicado por el Fondo de Cultura Económica España, reúne una selección de 161 poemas, de entre aproximadamente 1.500, escritos en los años 1974-1997. Según explica Guzmán en el prólogo, el título se lo sugirió el propio Mario Santiago. El mismo año apareció la antología Respiración del laberinto, selección más pequeña prologada por los escritores Bruno Montané, Juan Villoro, Diana Bellessi, Homero Carvhalo, Pedro Damian, Tulio Mora y Joseantonio Suárez en dependencia del país donde ha sido publicada.

Sus textos «Devoción cherokee» y «Oración de abril» han sido musicalizados por Arturo Meza.

El siguiente poema es el último que escribió, en donde Mario Santiago alude a La Hija de los Apaches, una pulquería de la colonia Romita en la Ciudad de México, atendida por el jicarero y ex-boxeador Epifanio Pifas Leyva. En ella hay pegados en sus paredes antiguas fotografías de boxeadores. En 2005 fue develada una placa en el lugar con este poema:

EME ESE PE
Moriré sorbiendo
pulque de ajo
Haciendo piruetas
de cirquera
en la Hija de los
Apaches
del buen Pifas
* * *
Bajo la bendición
de las imágenes
sagradas/ inmortales
del Kid/ el Chango/
el Battling/ el Púas
Ultiminio/ el Ratón
(sacerdotes del placer
del cloroformo)
* * *
Qué más que
saber salir de las cuerdas
& fajarse la madre en el centro del ring
La vida es 1 madriza sorda
Alucine de Efe Zeta
Película de Juan Orol
Mejor largarse así
Sin decir semen va o enchílame la otra
Garabateando la posición del feto
Pero ahora sí
definitivamente
& al revés.[15]

Un poema infrarrealista de Mario Santiago Papasquiaro[editar]

SAN JUAN DE LA CRUZ LE DA 1 AVENTÓN
A NEAL CASSADY /EN LA FRONTERA
ENTRE EL MITO & EL SUEÑO/
La carretera se pandea rumbo al centro de su propio :incendio centrífugo
Tijuana se desvanece flotando bajo la mollera del ojo
Esquirlas de cabaret & colchón empujan la estela
de duendes que preña la ilusión de este instante
En el radio: Jim Morrison traga esporas crecidas
en la cicatriz del diluvio
Este puente mental va al volante
Estrellado el afuera & adentro
Verde mota la selva
El destino rodando
Todo ser & hasta en zancos escupe ovnis bordados
con alas de las más locas luciérnagas
Es de noche / & en carretera / & volando
Los Doors con los dientes hacen realidad su voltaje
El cuerpo del alma se baña en el viaje
El centro se curva
La curva es salvaje
La carretera es Dios mismo
Cada ganglio / cada trozo
resbala: se esfuma
El pie va braceando
La mente desyerba la euforia del eco.

Un detective salvaje[editar]

«Si he de vivir que sea
sin timón y en el delirio.»
epígrafe de Mario Santiago en la novela La pista de hielo de Roberto Bolaño. Este verso se basa en uno de Gilberto Owen.[16]

Roberto Bolaño en una carta a su amigo de México, D. F. Juan Pascoe, le comenta:[7]

«...he descubierto que TODO mi teatro lo he realizado para que Mario Santiago haga el papel principal, para que él haga mi papel, protagonice mis sueños, ¿bonito, no?»

Roberto Bolaño

Bolaño lo convirtió en uno de los protagonistas de su novela Los detectives salvajes, encarnándolo en el personaje de Ulises Lima, un poeta que como el hombre que lo inspiró se presenta como un aventurero y excéntrico, opositor de las formas tradicionales del literato vendido a las becas estatales y con una actitud snob. Tal postura le granjeó enemigos por doquier por su sinceridad y crítica abierta ante formas inferiores u oficiales de poesía o poetas, y que le ha segregado de cualquier tipo de reconocimiento hasta el día de hoy y a llevar un veto permanente aún después de la muerte. La representación literaria de su persona parece no estar alejada de la realidad, por los testimonios escritos y orales que sus compañeros de armas han dado.

"Me he enfrentado con "(José Emilio) Pacheco, con (Carlos) Monsiváis, a todos los conozco. Nadie me quiere dar trabajo (...) Sergio Mondragón me ha negado trabajo porque soy infrarrealista. Dicen que yo saboteo recitales. Dicen que los infrarrealistas golpeamos a la gente. Y los imbéciles alegan que yo no sé escribir. Puta madre. Yo soy l'ecrivain. Pero eso no importa"[5]

Aunque lo que se dice de Mario Santiago Papasquiaro tiene algunos pincelazos de ficción, los puntos coincidentes en las descripciones que se hacen de él es la de una personalidad avasallante y un estilo de vida totalmente entregado a la creación literaria. Se carece de una biografía homogénea de Mario; lo que es innegable es la influencia decisiva en la obra de creadores posteriores -hay quienes lo reconocen y la mayoría no- y el importante legado disperso y sin recopilar -adicional a Aullido de cisne- dejado por Mario Santiago, que su ex pareja Rebeca López García ha recopilado.

Mario Santiago no alcanzó a leer Los detectives salvajes, pues murió atropellado un día después de que Bolaño acabara las correcciones de la obra.[7]

Testimonios sobre Mario Santiago Papasquiaro[editar]

  • "Ulises Lima era mi amigo Mario Santiago Papasquiaro quien murió hace un año. Fue mi mejor amigo, mi mejor amigo de lejos (...) un ser extrañísimo, un lector empedernido con cosas tan extrañas como meterse a la ducha y seguir leyendo. Siempre veía mis libros mojados y no sabía que había ocurrido ¿Será que México es tan grande que puede llover en ciertas partes? Me pregunté hasta que lo sorprendí leyendo en la ducha (...) Mario era un personaje fantástico, no tenía alguna disciplina. Él era un poeta poeta, un ser fantástico, muy valioso".[17] Roberto Bolaño.
  • "En el trato me tenía tanto respeto como cariño y yo a Mario lo quise mucho (...) Yo creo que Mario Santiago hizo una poesía adolescente, pero luego se deschavetó, se fue. No tenía una conciencia de transcurrir, sino la consigna del día".[17] Orlando Guillén.
  • "Estamos ante un poeta de dimensiones incalculables. Yo leí textos luminosos suyos, así como pésimos, pero Mario renunció a cualquier sentido de autocrítica porque era parte de su rebeldía. Creo también que como toda gente que se sintió marginada en un momento continuó en una fuga hacia adelante que dijo "Si me marginan porque escribo cosas intolerables, entonces las haré más intolerables", entonces había en él siempre un sentido de la provocación (...) siempre andaba cargado de papeles y él te hacía leerlos en voz alta y opinar. Si lo elogiabas te insultaba, si te ponías de su parte te insultaba y te tomaba como un tipo blandengue y sin crítica. Él era el testigo más incómodo de su propia poesía. Hay poesía de él de altísimo nivel".[17] Juan Villoro.
  • "Mario era un poeta tormenta, magnífico y una persona toda ella con el espíritu de un poeta que quería del espacio en silencio de la poesía interpretar el mundo. Me gusta Mario Santiago todavía, lamento mucho que no esté publicada su poesía reunida".[17] Carmen Boullosa.
  • "En él hay una idea la fuerza amorfa brutal, velada y derretida, como lo que Rimbaud en la Carta del vidente describe: "Si de lo profundo viene amorfo, lo doy amorfo y si viene con forma lo doy con forma. Creo que ese tipo de testamentos del que fue heredero legítimo Mario pueden servir mucho para entender sus motivaciones y el secreto de sus recursos. Sus demonios son la embriaguez, la pobreza, la sordidez y cuando las mencionase las conjura, se pelea con ellos. No son sus socios, son sus formas de provocar al abismo, y de sacar del abismo lo que Rimbaud decía. Este placer que le da no ser monedita de oro, ser una mortificación hasta para las personas que él más estima. Era simplemente un hombre con talento pero con mucha indignación. No le bastaba la propia, agarraba la de la prostituta, la del criminal, necesitaba el sufrimiento de millares de seres para decir que no era fácil amar. Toda esta sociología de seres excepcionalmente defraudados, tristones, tenía su revancha en el verso agresivo y sorpresivo de Mario. Era un conspirador del espíritu".[17] Horacio Caballero

Publicaciones[editar]

Libros[editar]

  • 1995 - Beso eterno (plaquette, marzo; reeditado en 2009 por Lanzallamas Libros)[18]
  • 1996 - Aullido de cisne. Ed. Al Este del paraíso.[19]
Póstumos
  • 2008 - Jeta de santo. Antología poética 1974-1977. Ed. Fondo de Cultura Económica. Recopilación de Rebeca López y Mario Raúl Guzmán. ISBN 843-750-617-4.[20]
  • 2008 - Respiración del laberinto.[18]

En antologías[editar]

  • 1976 - Pájaro de calor, ocho poetas infrarrealistas (Asunción Sanchís, Lora del Río)
  • 1979 - Bolaño, Roberto. Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego. Once jóvenes poetas latinoamericanos, 1.ª ed., México, Editorial Extemporáneos.

En revistas literarias[editar]

  • 1976 - Plural, n.º 61 (México, D. F., octubre)
  • 1976 - Plural, n.º 63, «Seis jóvenes infrarrealistas mexicanos» (México, D. F., diciembre)
  • 1977 - Correspondencia infra, revista menstrual del movimiento infrarrealista, n.º 1, octubre/noviembre.

Como editor[editar]

  • 1974 - Zarazo 0: Objeto gráfico palpable de pretensiones combustibles, n.º 0 (México, D. F., enero)

Galería[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. a b Madariaga, 2011, «Los beatniks de México», pp. 29-44.
  2. Madariaga, 2011, «La cultura oficial contraataca», pp. 65-81.
  3. a b c d Madariaga, 2011, «Correspondencia infra», pp. 83-100.
  4. El ortiba. «Mario Santiago Papasquiaro». Consultado el 9 de mayo de 2013.
  5. a b c d e Ornelas, Oscar. Pero en realidad creció entre una combinación rural y urbana: el pueblo de Tierra Colorada, Guerrero, y la añeja Colonia de Santa María la Ribera, en la Ciudad de México; hasta la edad de trece años, de ahí a la que el llamaba la Cultura del Periférico" en la zona conurbada al D.F. "En realidad soy un poeta peruano nacido en México" en El Financiero, la sección Cultura, 29 de marzo de 1995.
  6. a b c d Madariaga, 2011, «¡Hay que acabar con Octavio Paz!», pp. 47-63.
  7. a b c d e f g h i Madariaga, 2011, «Mario Santiago», pp. 115-124.
  8. Herralde, 2005, «Para Roberto Bolaño», pp. 17-29.
  9. Correspondencia Infra n.º 1. Revista menstrual del Movimiento Infrarrealista. México, D. F. octubre/noviembre 1977.  p. 17. 
  10. Medina, 2014, «Introducción», pp. 47.
  11. Bolaño, 2009.
  12. "Testimonios" en Nomedites 8, Infrarrealismo, Cuernavaca, México, 2006.
  13. "Mendoza, Leo Eduardo. "Mario Santiago Papasquiaro: la posteridad nunca será mi suegra. El Universal, 10 de septiembre de 1996, versión electrònica en Nomedites 8, Infrarrealismo, Cuernavaca, México, 2006.
  14. "Jeta de santo. Antología poética (1974-1997), de Mario Santiago Papasquiaro", por Luis Felipe Fabre
  15. Villoro, Juan. "Autopista", en La Jornada Semanal, México, 10 de enero de 1998. Versión electrónica en http://www.jornada.unam.mx/1998/02/01/sem-virtual152.html
  16. Gras Meyer-Krentler y Sánchez 2010, «1ª Parte: El D. F.», pp. 13.
  17. a b c d e Bolaño, Roberto. "Testimonios" en Nomedites 8, Cuernavaca, México, diciembre de 2006.
  18. a b Lanzallamas Libros. «Beso eterno». Consultado el 28 de abril de 2013.
  19. Mario Santiago. Infrarrealismo. «Aullido de cisne». Consultado el 28 de abril de 2013.
  20. Livraria Cultura. «Jeta de santo. Antología poética 1974-1977». Consultado el 28 de abril de 2013.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]