José Revueltas

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José Revueltas
Nombre José Maximiliano Revueltas Sánchez
Nacimiento 20 de noviembre de 1914
Bandera de México Durango México
Fallecimiento 14 de abril de 1976
(61 años)
Bandera de México Ciudad de México, México
Causa de muerte Asistolia de corticación cerebral post-paro cardiaco
Nacionalidad México
Educación Secundaria trunca y después autodidacta
Ocupación Guionista y autor
Partido político Partido Comunista Mexicano, Partido Popular
Cónyuge (1937) Olivia Peralta (1947) María Teresa Retes
Pareja Omega Agüero
Familiares Silvestre Revueltas, Fermín Revueltas, Rosaura Revueltas
Obras Los muros de agua, El luto humano, Los días terrenales, Los errores, El apando.
Premios Premio Xavier Villaurrutia
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José Maximiliano Revueltas Sánchez, conocido como José Revueltas, (Santiago Papasquiaro, Durango, 20 de noviembre de 1914Ciudad de México, 14 de abril de 1976) fue un escritor y activista político, reconocido por sus obras como El apando y El luto humano, por el cual recibió el Premio Nacional de Literatura en 1943.

Biografía[editar]

José Maximiliano Revueltas Sánchez nació en Santiago Papasquiaro, Durango, el 20 de noviembre de 1914 y murió en la Ciudad de México el 14 de abril de 1976. Sus restos se encuentran en el Panteón Francés de la Piedad. Perteneció a una familia de talentosos artistas que destacaron en diversos ámbitos de la vida cultural mexicana. Su hermano Silvestre (1899-1940) fue un importante compositor, perteneciente a la etapa del “nacionalismo”; Fermín (1901-1935) fue un pintor prolífico, perteneciente al movimiento pictórico conocido como estridentismo, a pesar de su temprana muerte. Rosaura Revueltas (1910-1996) fue actriz, bailarina y escritora. Su participación más destacada en el cine fue en la película Salt of the earth (La sal de la tierra) de 1954, del director Herbert J. Biberman. Asimismo, su hija Olivia es una reconocida pianista y su nieto Julio uno de los músicos más reconocidos de la música mexicana contemporánea. Cuando José Revueltas tenía seis años, la familia se muda a la Ciudad de México. Era el año de 1920. Llegan a la colonia Roma, primero, y después pasan a la Doctores. José estudia en el Colegio Alemán hasta el cuarto grado; después lo hace en una primaria pública: la familia padece una crisis económica debido al fallecimiento del padre, José Revueltas Gutiérrez, en 1923.

Revueltas y el Trotskismo[editar]

Desde fines de los años ’20, Revueltas militó en el Partido Comunista Mexicano (PCM), y fue delegado al VII Congreso de la Internacional Comunista, en 1935. Fue expulsado en 1943, después de una lucha interna en torno a su tesis de que el “verdadero y auténtico partido de la clase obrera” se realizaría a partir de la unificación de los distintos sectores de “marxistas” (entre los cuales ubicaba a la corriente de Vicente Lombardo Toledano, ex dirigente de la Central de Trabajadores de México) y en 1947 se integró al Partido Popular (PP) liderado por Lombardo. Para 1950, en su novela denominada “Los días terrenales”, criticaba a la dirigencia del PCM durante el período de 1929-1934, al mismo tiempo que fue atacada por Lombardo y por la dirección del PCM, como expresión de “existencialismo pequeño burgués” y “trotskismo”. Ante esta crítica, Revueltas renegó públicamente de su obra literaria. En 1955 abandonó el PP y rompió con Lombardo Toledano, convirtiéndose desde entonces en uno de sus más acérrimos críticos, y logró reingresar al PCM. Con el inicio del llamado “proceso de desestalinizacion” (iniciado por Kruschev con el “Informe Secreto” leído en el XX Congreso del PCUS en 1956), Revueltas retomó muchas de las tesis, que había desechado en su “autocrítica” previa, en las cuales sostenía que el PCM no era aún el partido de la clase obrera. Confiado en que el “proceso de desestalinización” generaría mejores condiciones para la reforma del PCM, sostuvo la necesidad de unificar a todos los marxistas, proponiendo particularmente que “el PCM iniciara pláticas con el Partido Obrero y Campesino Mexicano y con todos los marxistas”. En 1959 se agregaron a esta discusión las discrepancias que Revueltas manifestó con el balance oficial sobre la derrotada huelga de los ferrocarrileros.

En 1960, durante la Convención VIII del PCM, Revueltas y un grupo de seguidores fueron expulsados. Al poco tiempo ingresaron en el Partido Obrero y Campesino Mexicano (POCM), al cual, a inicios de septiembre de ese mismo año, renunciaron por “el deseo de este partido de aproximarse a Lombardo Toledano y unirse con él en un partido popular socialista” (1). El 4 de septiembre de 1960, Revueltas y sus compañeros fundaron la Liga Leninista Espartaco (LLE), y decidieron editar la revista Espartaco.

Con su última y definitiva salida del PCM (y del POCM) se dio un primer quiebre en su evolución política. Es en este período que escribió “Ensayo sobre un proletariado sin cabeza”, después de décadas de militar discontinuamente en el comunismo oficial, adoptando un curso errático que lo llevó a confluir con otras formaciones estalinianas, comenzó a dejar atrás varios de los postulados del estalinismo.

El segundo cambio radical en su trayectoria lo encontramos después de su expulsión de la LLE en 1963, cuando profundizó su acercamiento a vertientes por fuera de los PC’s y en particular al trotskismo (2).

Esto último fue un gran salto de calidad en su evolución: en 1967, a pesar de su pesado legado estalinista, Revueltas escribió “La guerra fría entre las potencias socialistas: parte del contexto de la tercera guerra mundial” (3), donde retomó explícitamente muchas de las concepciones clásicas del trotskismo y rindió un homenaje a Trotsky, mientras se distanciaba de las ilusiones que la mayoría de los grupos espartaquistas tenían en la dirección de Mao Tse Tung.

En el contexto del movimiento de 1968 (en el cual militó a través del Comité de Huelga de la Facultad de Filosofía y Letras), se acercó a los trotskistas que, provenientes de la Liga Obrera Marxista (LOM), fundarían el Grupo Comunista Internacionalista (GCI), luego Liga Comunista Internacionalista (LCI)4. Tanto Manuel Aguilar Mora (1989) como Andrea Revueltas (1984), quien fuera editora de las obras completas de su padre, afirman que Revueltas participó en las reuniones que llevaron a la creación del GCI. Desde la cárcel de Lecumberri, en su carácter de preso político, declaró su pertenencia al GCI y envió una carta al Congreso realizado por uno de los sectores que se autodenominaban la IV Internacional. Al salir de la cárcel, se alejó del trotskismo y, en un proceso de revisión del leninismo, se acercó a ideas espontaneístas, sosteniendo que el centralismo era la base de la burocratización de las organizaciones partidarias, cuestión que pensaba plasmar en un nuevo prólogo a una reedición de “Ensayo”, el cual nunca escribió.

Activismo y Literatura[editar]

En 1925, antes de concluir el primer año de secundaria, Revueltas abandona los estudios y se educa de manera autodidacta en la Biblioteca Nacional. Cuatro años después, participa en un mitin en el Zócalo. Es apresado y, acusado de sedición y motín, enviado a una correccional. Es liberado bajo fianza seis meses después.

José Revueltas sufre, aparte de su primer encierro en la correccional, tres encarcelamientos más en su vida. En 1932 es enviado de julio a noviembre a las Islas Marías; en 1934, después de organizar una huelga de peones agrícolas en Camarón, Nuevo León, vuelve a ser enviado allí, donde permanece hasta febrero de 1935.

El encarcelamiento más conocido es el de 1968. Con motivo del movimiento estudiantil Revueltas es detenido en noviembre de ese año y posteriormente condenado a 16 años de prisión en Lecumberri; es liberado bajo palabra después de dos años de encierro.

Una vez concluida su condena y con problemas de salud se dedicó a dictar conferencias, impartir clases de cine en Estados Unidos, ofrecer entrevistas, y a seguir escribiendo. La recopilación de cuentos Material de los sueños ofrece un caleidoscopio de los más variados temas, que abordan profundamente la condición humana desde la particular perspectiva del autor.

La literatura revueltiana abarcó la novela, el cuento, el drama y también (aunque en menor escala) la poesía. Acerca de ella afirmó:

Practico la poesía, pero muy en privado, y me parece un arte muy elevado para que pretenda uno siquiera poderlo hacer.[1]

Sobre la literatura ofreció infinidad de opiniones, así como teorías para el análisis literario. En una ocasión dijo:

mi vida literaria nunca se ha separado de mi vida ideológica. Mis vivencias son precisamente de tipo ideológico, político y de lucha social.[2]

El corpus literario revueltiano inicia en 1941 con la publicación de Los muros de agua; en 1943 sigue El luto humano, con el que gana el Premio Nacional de Literatura. Con respecto a estas novelas, en entrevista con María Josefina Tejera, quien le pregunta si había recibido autorización del partido comunista y cuál fue la reacción del mismo ante éstas,Revueltas contesta:

La primera novela no era suficientemente ideológica o política, y por lo tanto no llamó mucho la atención. La segunda sí estaba muy cargada de contenido ideológico, o político, pero porque tuvo cierto éxito me fue perdonada por los del partido. [3]


A las obras anteriormente citadas siguen Dios en la tierra de 1944 y Los días terrenales, de 1949. En ese año también presenta su obra de teatro El cuadrante de la soledad. Ambas obras reciben fuertes críticas, mismas que obligan a Revueltas a retirar Los días terrenalesde las librerías, y llevándolo a un silencio editorial de siete años:

Como el ataque de los marxistas era muy violento—le dice a María Josefina Tejera—, la reacción guardaba silencio, esperando que yo fuera a entregarme, puesto que me estaban considerando como suyo. Pero para mostrar que se confundían y evitar equívocos, retiré mis obras de la circulación. No abdiqué. El propósito que me hice fue el de estudiarme a mí mismo, lo cual me resultó muy bueno, porque me volví más antiestalinista y más antidogmático. [4]

En 1956 publica En algún valle de lágrimas. Al año siguiente sale a la luz Los motivos de Caín. De 1960 es Dormir en tierra. En 1964 publica Los errores. Su encarcelamiento en Lecumberri, en el año 1968, le inspira para escribir El apando, publicado en 1969. En 1974 escribe Material de los sueños, su última obra literaria.

De su producción teórico-política son tres las obras que enmarcan su pensamiento. En 1958 escribe México: una democracia bárbara, libro donde denuncia al cerrado y contradictorio sistema político mexicano. En 1962 publica Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, donde argumenta la necesidad de que el proletariado cuente con un partido que verdaderamente represente sus necesidades de clase. Por último, en México 68: juventud y revolución, Revueltas nos ofrece las vivencias, cartas y manifiestos que produjo el movimiento estudiantil que desembocó en la tristemente célebre matanza del 2 de octubre en la Plaza de las tres culturas. A esta producción se suman, además, tres tomos de sus escritos políticos, así como Cuestionamientos e intenciones, colección de ensayos donde habla acerca de la teoría literaria, la teoría estética y la teoría marxista del conocimiento.

José Revueltas se casó tres veces. En 1937 con Olivia Peralta, en 1947 con María Teresa Retes y en 1973 con Ema Barrón Licona. Finalmente, el 14 de abril de 1976, a la 1:30, fallece de una "asistolia, decorticación cerebral post-paro cardiaco". Es inhumado el 16 en el panteón francés de la Piedad. [5]

Obra[editar]

Novelas

  • Los muros de agua (1941)
  • El luto humano (1943)
  • Los días terrenales (1949)
  • En algún valle de lágrimas (1957)
  • Los motivos de Caín (1958)
  • Los errores (1964)
  • El apando (1969)

Cuentos

  • Dios en la tierra (1944)
  • Dormir en tierra (1961)
  • Material de los sueños (1974).

Ensayos políticos

  • Cuestionamientos e intenciones
  • Dialéctica de la conciencia
  • Ensayo sobre un proletariado sin cabeza
  • Ensayos sobre México
  • Escritos políticos I
  • Escritos políticos II
  • Escritos políticos III
  • México: una democracia bárbara
  • México 68: juventud y revolución

Guiones

  • Tierra y libertad (guion cinematográfico) (1955) (Publicado por Era en 1981)
  • Los albañiles (guión cinematográfico basado en la novela homónima de Vicente Leñero) (1966) (Publicado por la editorial Premia en 1984 como: Los albañiles: un guión rechazado)
  • El apando (guión cinematográfico basado en su novela homónima, escrito con José Agustín) (1973) (Publicado por la editorial Plaza y Valdés en 1995)
  • Zapata (guion cinematográfico) (Publicado por la editorial Plaza y Valdés en 1995 como: Zapata, guion cinematográfico)

Otros

  • El conocimiento cinematográfico y sus problemas
  • El cuadrante de la soledad
  • Las cenizas (Obra póstuma)
  • Las evocaciones requeridas. Tomo 1
  • Las evocaciones requeridas. Tomo 2
  • Visión del Paricutín (y otras crónicas y reseñas)

Opiniones acerca de José Revueltas[editar]

Octavio Paz[editar]

Octavio Paz, en su Posdata, escribió acerca del movimiento estudiantil de 1968 y el parteaguas que llegaría a significar la matanza del 2 de octubre. A propósito de los cientos de muertos y aprehendidos por el gobierno, escribió en nota a pie de página:

Todavía están en la cárcel 200 estudiantes, varios profesores universitarios y José Revueltas, uno de los mejores escritores de mi generación y uno de los hombres más puros de México.[6]

Vicente Leñero[editar]

Entrevistado por Armando Ponce en 2001, Vicente Leñero refirió las influencias intelectuales de su generación. Entre otros autores, mencionó a Revueltas, de quien afirmó:

Revueltas aparece como una figura constante, presente, no tan suficientemente valorada, pero que se permitía hacer ensayos políticos dentro de las novelas como Los errores, se echaba unos rollos terribles pero que funcionaban muy bien. Revueltas es una figura también como de puente, por lo menos lo leíamos mucho, lo admirábamos mucho. [7]

Carlos Monsiváis[editar]

Carlos Monsiváis, al hablar de la literatura de Revueltas, afirma:

La vida de Revueltas es casi la de uno de sus personajes, probablemente el más poderoso. Atado siempre a la idea de la militancia, convencido de que la revolución es la meta imposible y necesaria, Revueltas padece cárceles (dos veces en las Islas Marías), vive en circunstancias muy difíciles, se incorpora en 1968 al movimiento estudiantil y va a la prisión de Lecumberri. Siempre, se niega a transigir.”[8]

Jorge Ruffineli[editar]

Jorge Ruffineli, en la “introducción” a Conversaciones con José Revueltas, nos dice:

Aunque la palabra intelectual tal vez no le gustara, a él puede aplicársela en su mejor acepción: un escritor que racionaliza la experiencia y la obra, un hombre de opiniones sobre la realidad circundante, un hombre que logra penetrar la opaca malla de lo real para encontrar sus más reveladores movimientos, causas, motivos. Y al mismo tiempo, desde adolescente, un militante del marxismo, primero en el Socorro Rojo, luego en el partido, más tarde en grupos creados por él cuando el partido lo expulsó de sus filas[9]

Referencias[editar]

  1. Andrea Revueltas y Philippe Cheron (Compiladores), ed. (2001). Conversaciones con José Revueltas. México: ERA p. 29. 
  2. Andrea Revueltas y Philippe Cheron (Compiladores), ed. (2001). Conversaciones con José Revueltas. México: ERA p. 38. 
  3. Andrea Revueltas y Philippe Cheron (Compiladores), ed. (2001). Conversaciones con José Revueltas. México: ERA p. 47. 
  4. Andrea Revueltas y Philippe Cheron (Compiladores), ed. (2001). Conversaciones con José Revueltas. México: ERA p. 47. 
  5. Revueltas, José (1987). Andrea Revueltas y Philippe Cheron, ed. Las evocaciones requeridas. Tomo I. ERA p. 35. 
  6. Paz, Octavio (2005). El laberinto de la soledad. Posdata. Vuelta al laberinto de la soledad. México: F.C.E. p. 252. 
  7. Armando Ponce (coordinador), ed. (2003). México. Su apuesta por la cultura. Grijalbo-Porrúa-UNAM p. 182. 
  8. Monsiváis, Carlos (2010). La cultura mexicana en el siglo XX. México: El colegio de México p. 277. 
  9. Andrea Revueltas y Philippe Cheron (Compiladores), ed. (2001). Conversaciones con José Revueltas. México: ERA p. 20. 

Enlaces externos[editar]