Madero de tormento

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«Madero de tormento» es la manera en que algunos lexicógrafos[1] han traducido el vocablo latino «crux», que significa «madero, árbol o armazón en que se empalaba, fijaba o ahorcaba a los delincuentes».[2] y por implicancia su significado derivó a "tormento" (crucio), de ahí «madero de tormento, cruz, tormento». También en la literatura cristiana el término «madero» y más inusualmente «madero de tormento», ha sido usado poéticamente para referirse a la cruz de Cristo[3]

Más particularmente los Testigos de Jehová llaman «madero de tormento» (en inglés “Torture Stake”)[4] a su tesis de que Jesucristo murió en una cruz sin travesaño. Esta expresión castellana fue propuesta por primera vez en la versión española del libro Riches (“Riquezas”) de Joseph Franklin Rutherford, segundo presidente de la editorial Watchtower de los testigos de Jehová, y editado en 1936, en oposición a la creencia tradicional cristiana y su iconografía que considera sin excepción que Jesús murió en una cruz con travesaño.

Origen de la teoría (de la cruz sin travesaño)[editar]

Crucifixion en un madero,
Ilustración del historiador: Justus Lipsius' De cruce 1595

La teoría de que Cristo murió en una cruz sin travesaño (crux simplex) no es original de los testigos de Jehová, sino que ya se propone por eruditos (estudiosos revisionistas) de fines del siglo XIX y del siglo XX, como Herman Fulda, Paul Wilhelm Smidt, J. D. Parsons y W. E. Vine.[5] [6] [7] [8]

La crucifixión en la Roma clásica[editar]

La crucifixión fue una pena de muerte muy utilizada en la Roma clásica; excluida para los ciudadanos era aplicada a las clases inferiores y a esclavos. Cicerón la calificó como el peor de los suplicios.[9] Ya la aplicaban los asirios y persas, y fue introducida en el mundo romano bajo la influencia de los fenicios cartagineses durante las Guerras Púnicas.[10]

En Roma la muerte de los sentenciados en sus inicios incluía el arrastrar un "patíbulum" o yugo de madera, sobre los hombros hasta el lugar de ejecución, donde la víctima era flagelada. “Por lo general el instrumento que se usaba era un látigo corto (flagelo) con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de largo diferente, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja. [...] Cuando los soldados romanos azotaban vigorosamente vez tras vez la espalda de la víctima, las bolas de hierro causaban contusiones profundas, y las tiras de cuero con huesos de oveja cortaban la piel y los tejidos subcutáneos. Entonces, a medida que se seguía azotando a la víctima, las heridas llegaban hasta los músculos esqueléticos subyacentes y producían tiras temblorosas de carne que sangraba”[11] ). Luego al incorporarse la crucifixión por influencia fenicia se fijaba o clavaba a la víctima a un poste estirando sus brazos en el patibulo, ahora usado como travesaño, lo que dificultaba que lograran llenar de aire sus pulmones[12] [13] Finalmente, si no morían en la crucifixión, se aplicaba el "crurifragium", es decir, se les quebraban las piernas para que no pudiera incorporarse y respirar, muriendo por asfixia.

En un principio, en oriente, la cruz estuvo constituida simplemente por un poste vertical, sin el larguero horizontal, y en ocasiones por un árbol y sobre sus ramas amarraban al reo. Pero posteriormente en Roma se utilizó todo tipo de soportes para ejecutar la pena de crucifixión; pero normalmente, en la Roma clásica la crucifixión se aplicó sobre una cruz con travesaño. El poste vertical permanecía fijo en los lugares de ejecución. Al reo se le ataban o clavaban los brazos al larguero transversal y se le izaba sobre el poste formando, por lo general, una cruz Tau.[14] [15]

Fue el emperador Constantino quien, tras el Edicto de Milán, abolió la pena de crucifixión. Desde entonces, la cruz se fue convirtiendo en símbolo del cristianismo.[16]

En la tradición cristiana[editar]

La bibliografía cristiana y su iconografía abunda en la representación de Jesucristo muerto en una cruz patibular (con travesaño), siendo esa «cruz» y la crucifixión de Jesús en ella el principal símbolo de la cristiandad. Incluso, las basílicas católicas son la representación de esa cruz.

En el idioma original de los evangelios[editar]

La palabra giega σταυρός ('staurós'), utilizada en la redacción original de los evangelios, se traduce como: «estaca, estacada, empalizada; palo, cruz, crucifixión».[17] [18] Igualmente, puede encontrarse esa traducción en la bibliografía cristiana y en la literatura eclesiástica.[19] [20] Etimológicamente, staurós procede del verbo griego ἵστημι (histēmi "erguirse, estar de pie"), que a su vez viene del indoeuropeo στάω (staō).[21] [22] De staō también viene el verbo latino stare ("estar"), el inglés stand ("estar de pie") y el alemán "stern" (y de staō deriva también el término español "estaca").

Con el tiempo los romanos añadieron otros trozos de madera al poste original (llamados: "patibulum", "furca", "sedile", "cornu", "supedaneum", "títulus") y jugaron con su forma para incrementar la crueldad del suplicio, llegando a existir una diversidad de instrumentos de tortura llamados genéricamente cruz.[23] Pero la crux más usada por los romanos fue la commisa en forma de Tau (T) con el travesaño al tope. Por eso la palabra "staurós" terminó significando genéricamente todo tipo de cruz, también las clásicas patibulares.

En los evangelios también se usa en griego la palabra "xilón" (madera, leño, árbol) como sinónimo de "stauros", para referirse a la cruz, pero solo en alusión a la materia de la que se formaban las cruces. Por ejemplo, en Hc 5:30 y en Mt 27:40:

ὁ δὲ θεὸς τῶν πατέρων ἡμῶν ἤγειρεν Ἰησοῦν, ὃν ὑμεῖς διεχειρίσασθε κρεμάσαντες ἐπί ξύλου.[24] el Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.[25]
εἵ υἱὸς τοῦ θεοῦ, καὶ κατάβηθι ἀπὸ τοῦ σταυροῦ.[26] si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.[27]

Y en los textos apócrifos ocurre la misma sinonimia. Por ejémplo. El evangelio apócrifo de Nicodemo se usa la palabra Stauros:[28]

Entonces mandó Pilatos que fuera corrido el velo de tribunal donde estaba sentado y dijo a Jesús: «Tu pueblo te ha desmentido como rey. Por eso he decretado que en primer lugar seas fragelado, de acuerdo con la antigua costumbre de los reyes piadosos, y que después seas colgado de la cruz».

Y en las Odas de Salomón, obra del siglo II d. C.(desde finales del siglo I hasta principio del siglo II d. C.):

“Extendí mis manos y las acerqué a mi Amo, Porque la extensión de mis manos es Su signo: Mi expansión es el madero extendido, el cuál estaba levantado en el camino del Justo."[29]

En la tradición patrística[editar]

El Grafito de Alexámenos. Se cree que es una antigua burla anticristiana y que, por lo tanto sería una de las más antiguas representaciones de Cristo en una cruz patibular.

La tradición cristiana antígua concuerda en que Jesucristo habría muerto en una cruz patibular. Aunque los historiadores modernos no consideran que la tradición eclesiástica sea auténtica memoria histórica,[30] lo interesante es la ausencia de opiniones contrarias entre los primeros cristianos en cuanto a que el "madero" del Señor fuera otra cosa que una típica cruz con travesaño. También, la ausencia de detalles en los evangelios parece indicar que los autores daban por sentada la comprensión típica de los lectores a este respecto: la cruz más común. A continuación se transcriben algunos ejemplos de la tradición cristiana primitiva:

Justino Mártir (escribió en el 148 y 161 d. C.)

“Y Dios a través de Moisés muestra de otro modo el poderío del misterio de la cruz, cuando Él dijo la bendición con la cual bendijo a Josué (Josué es equivalente en hebreo al nombre Jesús, Dt 33:13,17): ‘Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. Como el primogénito de su toro, es su gloria Y sus astas como astas de búfalo; Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los confines de la tierra’. Ahora, nadie puede decir o probar que las astas (cuernos) de un búfalo representan cualquier otra cosa o figura sino el símbolo de la cruz. Pues se coloca un madero en posición vertical, del cual se levanta el extremo más elevado en un cuerno, cuando se le encaja el otro madero, y los extremos aparecen en ambos lados como cuernos unidos al primer cuerno. La parte que se conecta que está en el centro, donde se suspende aquellos que son crucificados, también sobresale como un asta; y se parece a un asta acoyuntada y conectada con las otras astas.”

“[...] la cruz es ahora el símbolo más grande del poder de Dios y de su soberanía. De hecho, todos nosotros podemos observar que la forma del cruz es esencial a nuestros asuntos rutinarios de la vida. Por ejemplo, tú utilizas la cruz cada vez que navegas a través del mar: el mástil forma una cruz. El arado del granjero es de esta misma forma, como es la mayor parte de las herramientas usadas por artesanos y trabajadores. Además, mira la forma del cuerpo humano y cómo difiere de los animales irracionales. Diferimos de los animales en el hecho de que nosotros nos paramos erguidos. Y cuando nuestros brazos se extienden formamos la figura de la cruz. Finalmente, miren sus propias banderas y los estándares militares. Estos también tienen la forma de la cruz”.[31]

Fírmico (escribió en 346 d. C.) “¿Cuáles son esos cuernos que se afirma que él posee? [...] Los cuernos no significan otra cosa sino la venerable señal de la cruz. Por un “cuerno” de esta señal, el que es alargado y vertical, el universo se sostiene [...]; y por la juntura de los dos cuernos qué van hacia los lados el Este está emocionado y el Oeste apoyado [...] Cristo: ¡Con tus brazos extendidos apoyas el universo y la tierra y el reino de los cielos! [...] Para conquistar a Amalec, Moisés, extendió hacia afuera sus brazos imitando estos cuernos.”[32]

Rufino (escribió cerca del 404 d. C.) “Estas palabras, ‘la altura y anchura y profundidad’, son una descripción de la cruz. La porción de ella qué está fijada en la tierra él llamó la profundidad. Por altura él quiso decir la parte que se estira sobre la tierra y va hacia arriba, por la anchura las partes que se extienden hacia fuera a la mano derecha y la izquierda [...] Cristo con sus manos extendidas, es más, según el profeta inspirado, él las mantuvo así a lo largo de todo el día hacia el pueblo que estaba sobre la tierra, testificándoles a los incrédulos y dando la bienvenida a los creyentes.”[33]

San Agustín (escribió entre el 412 y 414 d. C.)

“Así, ‘que, arraigados y cimentado en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura’, es decir, la cruz del Señor. Su anchura es simbolizada por la viga transversal en donde las manos se extienden; la longitud es la viga vertical de la cruz, que asciende del suelo, en la cual el cuerpo entero, desde las manos hacia abajo, estaba fijado; la altura, desde el poste hacia la cima lo que sobresale a la cabeza; la profundidad es la parte que está oculta, enterrada en la tierra.”

“No fue sin razón qué él escogió éste tipo de muerte, ni la hubiese escogido, excepto porque en ella Él se destacó como el amo de esta ‘anchura, longitud, altura y profundidad’. Ya que, hay anchura en el travesaño el cual se amarra arriba; esto se refiere a las buenas obras porque las manos se extienden allí. Hay longitud en la parte visible de la viga que se extiende hasta abajo a la tierra [...] La altura está en esa parte de la cruz que se extiende desde el travesaño hacia arriba, y se deja sobresalir para que apunte hacia arriba, es decir, desde la cabeza de los crucificados [...] Y ahora, verdaderamente, la parte de la viga que no se ve, cual es la que se entierra y se esconde, desde donde se levanta todo hacia arriba, significa la profundidad de la gracia que nos es dada gratuitamente.”[34]

Tertuliano (escribió entre el 190 y 220 d. C.) “Pero, para regresar a Moisés ahora, me pregunto, ¿Por qué, cuando Josué estaba luchando contra Amalec, él no oró sentado sino que extendió las manos,... a no ser que allí, [...] la figura de la cruz también era necesaria...”. “Ahora la letra griega TAU en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz”'.'[35]

Jerónimo (vivió en 347-420 d. C.) “¿Qué es lo que dice indignado? ‘¡Esto podría haber sido vendido por más de trescientos denarios!’, porque a él, que fue ungido con este perfume se le crucificó. Nosotros leemos en Génesis que el arca que Noé construyó era de trescientos codos de longitud, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Noten la importancia mística de los números [...] El trescientos contiene el símbolo de la crucifixión. La letra T (tau) es la señal para trescientos.”[36]

Respecto a la tradición patrística el escritor del siglo XVI Justo Lipsio escribió: «Yo no sé si se debe hacer referencia a las palabras de Inocencio respecto a este tema: ‘en la cruz del Señor había cuatro piezas de madera. La viga perpendicular, el travesaño, el tronco de un árbol puesto por debajo, y el título (inscripción) puesto por encima’. También nos relata Ireneo: ‘La propia construcción de la cruz tiene cinco extremos, dos verticales y dos horizontales, y una en el medio donde la persona prendida con clavos se sentaba’. ‘Ellos dividen la cruz en cinco extremos (Tertuliano les llama ‘puntos’), los cuatro que se conocen y se extienden hacia afuera; y el quinto el cual ellos colocan a mitad de la cruz, en donde la viga transversal corta y cruza la viga fija».[37]

La cruz y los Testigos de Jehová[editar]

Los Testigos de Jehová consideran, en contra de lo establecido por las citadas tradiciones cristianas, que Jesucristo murió sobre un poste sin travesaño, usan así de un modo restringido la expresión «madero de tormento», en el sentido de que Jesucristo habría sido clavado con sus manos hacia arriba sin el travesaño característico de las cruces patibulares.

Los argumentos usados por los Testigos de Jehová se basan principalmente en el significado literal primario de la palabra griega "stauros" y a las ya mencionadas teorías de autores revisionistas del siglo XVI, XIX y XX.

Esta doctrina no es una opinión optativa para los Testigos de Jehová sino parte de sus doctrinas distintivas.

Argumentos y contraargumentos de la tesis[editar]

Hermann Fulda, 1878. Das Kreuz und die Kreuzigung pág.: 106

La principal objeción que se ha presentado a esta tesis es la descripción de los propios Evangelios, donde se da a entender una pluralidad indeterminada de clavos usados en las manos de Cristo Jn 20:24,25. En San Lucas 24:39 Cristo resucitado contesta al apóstol Tomás aludiendo al término "clavos" en plural, para las "manos" y los "pies". Los testigos de Jehová consideran que puede tratarse solo de una expresión plural para referirse a las manos y pies. Algunos estudiosos como Hermann Fulda, han dibujado la crucifixión vertical con las manos fijadas de modo independiente sin recurrir a un travesaño.[38] Ambas respuestas se han considerado rebuscadas y póco naturales a la luz de la costumbre romana.

También se ha cuestionado que la ausencia de un travesaño haría que la víctima muriera rápidamente de asfixia. Según el doctor Frederic Zugibe, ex profesor de la Universidad de Columbia, este estilo de crucifixión precipitaría la asfixia en poco tiempo, desde horas hasta minutos, dependiendo de si tuviese o no algún apoyo en los pies para poder incorporarse y respirar. Eso explicaría la incorporación romana del travesaño, con el fin de prolongar la agonía, en un progresivo refinamiento histórico de esta técnica de ejecución.[39]

Un único argumento en favor de la tesis del madero de Tormento es la reconocida escasez endémica de madera en la Judea de los días de Jesús, el historiador Judío Flavio Josefo cuenta que cuando se reprimió una revuelta, al tiempo de la muerte de Herodes el Grande, la gran cantidad de víctimas y la escasez de madera llevó al general Varo a clavar a 2.000 personas a árboles de olivo y a los muros de la ciudad de Jerusalén por no contar con madera suficiente; y en el asedio de Jerusalén (70 d. C.), durante la Gran Revuelta Judía, no había suficientes madera para construir el muro de asedio, así que se tuvo que exportar madera de Siria desde varios kilómetros de distancia. Josefo también escribió sobre los ejecutados en esa ocasión: “tan grande era su número que no podía encontrarse espacio para las cruces ni cruces para los cuerpos”.[40] [41]

El profesor Joe Zias, ex curador del Museo de Antiguedades de Israel,da más ejemplos y sostiene que "el número de individuos a ser crucificados, de hecho, puede haber determinado la forma en que la ejecución tuvo forma. Así, como en el caso de los 6.000 prisioneros de guerra que fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia, entre las ciudades de Roma y Cappua, como parte de una celebración de la victoria (cuando Espartaco fue derrotado), parece plausible creer que fue ocupada la forma más rápida y eficiente. Eso sería simplemente atar a la víctima al árbol o cruz con sus manos directamente suspendida sobre su cabeza".[42] Zias no se pronuncia sobre la muerte de Jesús.

Referencias[editar]

  1. Patricia Villaseñor Cuspinera, Latín. Vocablos específicos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2004, p. 115.
  2. T. Lewis, Charlton; Short, Charles, A Latin Dictionary. Harper and Brothers publishers. New York in 1879. Oxford University Press.[1] [2]
  3. ¡O gloria del padecer! ¡O alegría del penar! Nunca me dexar, nunca me sepáis perder. ¡Mi luz! En Cruz, mi lucero en el madero, mi Señor poseído del dolor, yo sin Cruz, ¿cómo puedo tener luz? ¿Maltratado, herido y aprisionado su Capitán anda el Soldado galán, alegre y regocijado? ¿El desnudo, yo vestido? ¿El peleando, yo holgando? ¿El en el madero de tormento, yo en empleos de contento de esta miserable Vida?

    Juan de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Ángeles. Las tres vías de la vida espiritual, 1786 p.112
  4. Perspicacia Tomo 1, pags. 936-938.
  5. Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung", Breslau(Wroclaw), 1878, pp. 109, y 219, 220.
  6. ("The Companion Bible", Londres, 1885, Apéndice Núm. 162.
  7. J. D. Parsons, "The Non-Christian-Cross", Londres, 1896, pp. 23, 24.
  8. Paul Wilhelm Schmidt, "Die Geschichte Jesu", tomo 2, Tubinga y Leipzig, 1904, pp. 387-389.
  9. Luis Orduña Lozano, Las huellas de Jesucristo, Editorial Visor Libros, ISBN 978-84-9886-133-4
  10. Daniel-Rops, Jesús en su tiempo, Librerire Arthème Fayard, 2004, ISBN 84-8239-500-9
  11. The Journal of the American Medical Association

  12. editorial Santillana, 2007 y 2008, Luis Flores Prados y Germán Manríquez Soto
  13. The Journal of the American Medical Association, 21 de marzo de 1986, pág. 1460.
  14. Enriqueta González Martínez Alonso, Restauración: tecnología tradicional y tecnología actual, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2006, ISBN 84-9705-963-8
  15. H. Sanson, Los misterios del cadalso, Talleres tipográficos Manni Hermanos, 1863
  16. Gonzalo Bravo Castañeda y Mª del Mar Marcos Sánchez, La caída del imperio romano y la génesis de Europa, Editorial Complutense, 2001, ISBN 84-7491-620-8
  17. Diccionario Manual Vox Griego-Español, dirigido por José M. Pabón, Bibliograf S. A. 16.ª ed., 1982, ISBN 84-7153-192-5
  18. FREELANG - Diccionario en línea Griego-Español y Español-Griego
  19. Véase también para la traducción "cruz":Ignacio López Liaño, Círculo de la sabiduría, Biblioteca de ensayo Siruela, 1998.
  20. Matilde Asensi, El último Catón
  21. >James Strong (1996). «ἵστημι histēmi». "Strong's Complete Dictionary of the Biblical Words". Nahville, Atlanta, London, Vancouver: Thomas Nelson Publishers. p. G2476. 
  22. Pierre Chantraine (1968). «Σταυρός». Dictionnaire étymologique de la Lange Grecque. 4 (Ρ-Υ). París: Klincksiek. p. 1044-1045. 
  23. Sobre la diversidad de cruces Séneca el Joven escribió: “Veo cruces en ese lugar, no todas del mismo tipo, sino construidas de distintas maneras por unos y otros: hay quienes cuelgan a sus víctimas cabeza abajo, otros las empalan por sus partes privadas, otros extienden los brazos sobre el patíbulo”. ("Dialogo sobre la consolación a Marcia" 6.20.3). Flavio Josefo escribió: “los soldados fuera de si de rabia y odio, se divirtieron clavando a sus prisioneros en diferentes posturas”. ("La Guerra de los Judíos" 5:451-452).
  24. Codex Sinaiticus(Londres, Biblioteca Británica, Add. 43725; Gregory-Aland n.º 01)
  25. Biblia Reina Valera en español, 1909
  26. Codex Sinaiticus(Londres, Biblioteca Británica, Add. 43725; Gregory-Aland n.º 01)
  27. Biblia Reina Valera en español, 1909
  28. Evangelio de Nicodemo. Joseph Carter, Evangelios apócrifos (recopilados por), Editorial Sirio, S. A. 1996, ISBN 84-7808-191-7
  29. (Oda 42:1-2).
  30. Como ejemplo véase la crítica a la tradición eclesiástica sobre el desarrollo del obispado diosesano y unipersonal en un artículo de José María Blazquez en "Cristianismo y Religiones Mistéricas". Jaime Alvar, et al.,"Cristianismo y Religiones Mistéricas". Ed. Cátedra, 1995. J. M. Blazquez, Cap V, Estructura Social del Cristianismo Primitivo: "La Organización Eclesiástica", pp. 109-111).
  31. Justino Mártir, "Diálogo", 91.
  32. Firmico, "Error de las religiones profanas", 21.3-6.
  33. Rufino, "El Credo de los Apóstoles", 14
  34. Agustín, Epístola, 26. "De Doctrina Cristiana", 2.41.</
  35. Tertuliano, "Contra Marción". 3.18.6, 22.
  36. Jerónimo, "Homilía", 84.
  37. Se establece así que la más antigua tradición cristiana sobre la pasión de Cristo da testimonio del uso en él de una cruz patibular, no hay excepción alguna en que se le represente muriendo en un simple poste./LibInfo /Libraries/SpCl/ExhibitionCatalogues/BerlinCollection/classica.html nº 41, Department of Special Collection (The Berlin Collection), The Joseph Regenstein Library, The University of Chicago" 1100. Justo Lipsio, “De Cruce Libri Tres”, pp.: 661.
  38. Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau (Wroclaw), 1878, tabla I, pp. 34-36.
  39. F. Zugibe. "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", 1984. Revisado el 24 de abril de 2010. [3]
  40. Josefo Flavio, “Bello Iudaico” (La Guerra de los judíos), II, 2:12. 6; 5:11 & 451-452.
  41. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, páginas 23.
  42. Josef Zias, "Crucifixón in Antiquity", 1998. Revisado el 24 de abril de 2010. [4]