Jardinería

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Johann Sperl: Muchachas en el jardín del agricultor, 1885.

La jardinería es el arte y la práctica de cultivar los jardines. Consiste en cultivar, tanto en un espacio abierto como cerrado, flores (arriates), árboles, hortalizas, o verduras (huertas), ya sea por estética, por gusto o para la alimentación, y en cuya consecución el objetivo económico es algo secundario.

El término "jardín", conocido desde el siglo XII, parece provenir del compuesto latino-germánico hortus gardinus que significa, literalmente, "jardín rodeado de una valla", del latín hortus, jardín fráncico, o gart o gardo "cerrado", como si el jardín tuviera que defenderse contra los animales e incluso de los ladrones.

Definiciones[editar]

El término "jardinería" se conoce desde finales del siglo XIII (con él se designaba el conjunto de los jardines). Pero adquiere su rango de nobleza con el célebre tratado publicado por vez primera en 1709 titulado "Teoría y práctica de la jardinería", de Dézallier d’Argenville, abogado y secretario del rey, gran amante de los jardines. Hizo una síntesis de los conocimientos del Gran Siglo para el arte de los jardines y para las técnicas hortícolas. Por otra parte, Olivier de Serres, agrónomo, escribió en 1599 «El Teatro de la Agricultura y Cuidado de los Campos» detallando todo lo que se necesita para cuidar, enriquecer y embellecer la casa rústica. Se trata, indudablemente, de un manual agrícola en el que se explica la manera de gestionar una propiedad rural (la propiedad de O. de Serres era de 150 ha.) y en el que la finalidad económica primaba sobre el hecho estético y el placer, pero la obra contiene un capítulo titulado «La Jardinería», con unos subtítulos: «Para tener Hierbas y Frutos: las Hierbas y flores olorosas: las Hierbas medicinales: los Frutos de los Árboles: el Azafrán, el Lino, el Cáñamo, la Granza, los Cardos, los Rozeaux y, además: la Manera de hacer las Conservas para la conservación de los frutos en general».

El término jardinería se usa, especialmente, para el uso, goce y consumición de los particulares mientras que el término horticultura designa la actividad profesional dedicada a la producción de frutos, flores, legumbres y otros productos vegetales. Sus principales denominaciones son: la horticultura para las legumbres, arboricultura para los frutos, floricultura para las flores y el vivero para los árboles y arbustos. Pese a todo, puede ser utilizado para actividades de tipo lucrativo, si la producción no es muy importante, por ejemplo, cuando un horticultor vende, directamente, en un mercado. Esta situación es corriente en países donde los mercados continúan abasteciéndose por medio de pequeños productores que podrían denominarse "jardineros".

La diferencia entre la jardinería y la horticultura es una diferencia de valores y de medios: la jardinería puede ser un entretenimiento o un medio para complementar los ingresos, mientras que la agricultura o la horticultura se inscriben en los grandes circuitos económicos, con grandes superficies, cantidades y prácticas bien diferentes. La jardinería requiere, casi siempre, la mano de obra y utiliza poco capital y medios mecánicos, son típicos algunos útiles: una pala, un rastrillo, una cesta, una regadera, una carretilla. En comparación, la agricultura se sirve de tractores, segadoras, fertilizantes químicos, sistemas de irrigación, etc.

La jardinería está asociada, generalmente, al cuidado de un jardín, no sólo a su creación. Se habla de paisajismo, o de arquitectura de jardín, cuando se trata del arte de pensar o crear un jardín. Es preciso recordar que este término no existía en la época de André Le Nôtre, no se hablaba de paisajismo se utilizaba sólo el término de jardinismo. Por último, es interesante constatar que, un determinado grupo de paisajistas contemporáneos prefieren el término "jardinero-paisajista". El más conocido es Gilles Clément, autor del Jardín Planetario. Esto denota, evidentemente, una determinada filosofía con respecto a la naturaleza, respeto a sus ritmos, y la economía de medios, de energías y recursos que caracterizan a la jardinería: el jardinero ¿no es el que hace suya la divisa Semper festina lente (crece lentamente)?

Aspectos sociales y políticos[editar]

Jardín acuático.

Desde el nacimiento de la jardinería se pueden constatar los primeros signos de sedentarismo de seres humanos con intereses económicos en la jardinería, pero aquí se trata de evaluar los primeros pasos de su nacimiento en el Antiguo Egipto que tenían una connotación política y social. La fecha elegida puede explicarse por el hecho de que el nacimiento de esta cultura y la jardinería denotan, ambas, un mismo factor: un aumento de la prosperidad. Esto permite la utilización de tierras, tiempo y técnicas agrícolas más por razones de estética y entretenimiento que de otra índole. A partir de este momento es cuando se puede empezar a hablar de jardinería propiamente dicha. Los jardines permiten demostrar, a algunos, su prosperidad, lo que demuestra que la jardinería juega también, en cierto sentido, un papel socio-político.

Este cometido va creciendo con el tiempo. En Europa y en América del Norte, la gente pone de manifiesto sus opiniones políticas o sociales en el jardín, de manera intencionada o no. Por ejemplo, el mensaje político de los partidos ecologistas, o algunas ONG, como Greenpeace aconsejando los jardines silvestres y en contra de los prolijos céspedes bien verdes.

Como todas las actividades humanas en las sociedades occidentales, la jardinería no escapa a un cierto mercantilismo y toda una actividad económica se desarrolla alrededor de esta práctica. En su origen sustentada por el comercio del grano, la comercialización de las plantas y granos se incrementa asegurada por la jardinería a la que acompaña una oferta de accesorios y productos de tratamientos diversos que forman parte, en la actualidad, del paisaje de las zonas comerciales y de las grandes ciudades. Viveros y empresas dedicadas a los espacios verdes completan la oferta de servicios accesibles al particular.

Democratizar el acceso a un jardín[editar]

Aunque se puede admitir que, por lo general, la jardinería ha estado al alcance de las clases sociales superiores, no se puede decir lo mismo respecto al resto de la sociedad. A medida que va creciendo la prosperidad, los marginados de la jardinería reivindican sus derechos. En Europa, más en concreto en España, en el siglo XVI bajo los postulados del Renacimiento se construyó el primer jardín público del continente, en unos terrenos hasta entonces inundables en el centro de la ciudad de Sevilla conocidos como "la Laguna". En el lugar se abrieron acequias para drenarlo y se concibió un gran jardín público arbolado, con fuentes, un monumento y esculturas que todavía se conserva, es la Alameda de Hércules[1] (1574). Más tarde, se puede decir que fue Inglaterra, durante la época victoriana, el país en el que el Estado empezó a conceder tierras para la construcción de jardines públicos. Las situaciones que este tipo de experiencias (las granjas colectivas soviéticas incluidas) han alimentado teorías tales como las de la superioridad del capitalismo y la tragedia del socialismo.

La jardinería no será, únicamente, una actividad indispensable para la alimentación y el placer será, además, un derecho.

Actualmente, y en Europa en particular, ante la falta, cada vez más creciente, de terrenos vírgenes, especialmente en las ciudades y alrededor de las mismas, un jardín es casi un lujo. Pero se pueden conseguir ingresos suplementarios para las personas menos favorecidas, impulsando la utilización de las tecnologías intermediarias (sobre todo la jardinería ecológica). Los jardines comunitarios que ofrecen el acceso a la jardinería para los ciudadanos, han conseguido, así como con las ideas para este tipo de jardines, poder alimentar hasta 100 eco-ciudadanos.

En algunos países otros movimientos se han puesto en práctica, tales como el Slow Food, que han propuesto, por ejemplo, la creación de jardines alimentarios en las escuelas.

La biodiversidad[editar]

Tras los estragos que la era post-industrial ha causado en la naturaleza, los movimientos político-ecologistas y sus derivados, han ejercido su influencia sobre el campo de la jardinería (también sobre la arquitectura y la vida en general). Así han nacido los jardines silvestres (o jardines naturales), de modo que las plantas ornamentales y los frutos se cultivan junto con las especies nativas. Las especies cultivadas se incluyen en una especie de ecología natural preexistente, no perturbándola, todo lo contrario, favoreciéndose con el proceso de la jardinería. Como en otras formas de jardinería, estos jardines juegan un papel central decidiendo lo que es correcto, sin otras coacciones.

Los jardines silvestres son, por definición, ejemplo de una jardinería que sabe administrar los recursos del agua, dado que las especies naturales presentes en una ecorregión o en un microclima se adaptan por sí mismas a los recursos locales.

El césped, más que el jardín, es un punto importante en la planificación urbana, puesto que establece el derecho a la existencia de la naturaleza silvestre, antes que la naturaleza dominante. Para algunos, el derecho a aceptar en los jardines toda clase de especies, incluso las nocivas o alérgicas, representa un derecho de expresión.

El tratamiento de los residuos[editar]

En algunas eco-construcciones, que generan por sí mismas el agua y sus residuos, las cubiertas vegetales han sido creadas. Este principio es lo más próximo al de una máquina viviente, la cual descansa sobre:

  • La reproducción de residuos (abono o aguas residuales).
  • Su transformación (por ejemplo en un abonador, una fosa séptica o aseos secos).
  • Su esparcimiento por el suelo.
  • El caldo de cultivo sobre ese mismo suelo.
  • La recogida de productos que, tras su consumo, generan el abono y aguas residuales.

En la mayor parte del mundo este tipo de jardines es corriente, a pesar de la existencia de riesgos sanitarios, ya que no se utilizan las tecnologías y métodos modernos.

En China, por ejemplo, los agricultores ponen sus aseos en el exterior, en las carreteras, para favorecer su uso por parte de los turistas y abastecerse de materias orgánicas. Con este método se obtienen calorías, agua y minerales, pero choca con las consideraciones estéticas y sanitarias de la mayor parte de los occidentales que no aceptarían la utilización de los residuos humanos en sus jardines o la alimentación de los animales. Se establece, de este modo, el conflicto entre la jardinería por razones personales o estéticas y razones prácticas de producción de alimentos.

La pared de cultivo es una variación poco habitual de una máquina viviente y convertida en un jardín vertical; el agua resbala por una superficie sobre la cual se desarrolla el musgo y otras plantas, algunos insectos y bacterias, al final de la pared se forma un charco que vuelve a reinyectarse ascendiendo por la pared. Este tipo de jardín es perfecto para el interior de las habitaciones, ayuda a reducir el estrés de la vida en las zonas urbanas o sirve para aumentar el contenido en oxígeno en la atmósfera reciclada. Otros jardines de interior forman parte de los sistemas de calefacción o de aire acondicionado. La pared de cultivo o pared viva forma parte de lo que se denomina jardinería urbana.

Aspectos culturales e históricos[editar]

El arte de la jardinería está considerado como un arte absolutamente esencial en la mayor parte de las culturas. Se conocen infinidad de evoluciones diferentes por todos los continentes e incluso por países.

Jardín botánico de Berlín.

Se observan, no obstante, dos evoluciones paralelas y perfectamente diferenciadas en la jardinería, derivadas de los principales estilos paisajísticos. Algunas culturas han desarrollado una jardinería simétrica y rectilínea, otras una jardinería espontánea y desordenada. Esta disociación tiene su explicación en la historia de la jardinería que nace, principalmente, de dos lugares: en el Egipto Antiguo y en China. La enorme diferencia climática entre ambos países provoca las dos corrientes. Las condiciones áridas del norte de África obligan a los egipcios a adaptar sus plantaciones a fin de facilitar su irrigación. Por el contrario, el clima de China, y su lujuriosa vegetación inspiran una jardinería mucho más descuidada en sus habitantes. Los griegos importaron los jardines rectilíneos a Europa, al mismo tiempo que la jardinería a la China se imponía en Asia.

Aspectos económicos[editar]

Gracias a la reducción del tiempo de trabajo y al aumento del tiempo libre, el número de jardineros aficionados ha crecido notablemente, y el sector dedicado a la jardinería ha experimentado un incremento. Los comercios, (grandes superficies dedicadas a este sector) han proliferado o han sido ampliados gracias a la informática para jardinería.[2] Su crecimiento es considerable.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Albardonedo Freire, Antonio (2002)
  2. Informática para jardinería

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

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