Guerras Párticas

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Las guerras párticas son una serie de campañas que llevaron a cabo los imperios de Partia y de Roma entre sí por el control de Medio Oriente. Entre estas guerras hubo extensos periodos de paz y treguas. Aunque las guerras fueron varias, seguían usualmente el mismo plan táctico: una gran ofensiva persa llegaba a ocupar las provincias romanas de Siria y Armenia; luego venía el contraataque romano con fuerzas de refuerzo que recuperaban sus provincias y ocupaban la Mesopotamia. Por último, usualmente venía una ofensiva persa que obligaba a los romanos a salir de los territorios conquistados, lo que dejaba la situación igual que al momento de iniciarse la guerra.

Las principales campañas sucedieron con Marco Antonio, Nerón, Trajano, Marco Aurelio y Septimio Severo. Se desarrollaron entre los años 53 a. C. y 218, terminando con la caída de la dinastía arsácida ante los sasánidas.

El objetivo primordial que movilizó al Imperio romano fue la necesidad de mantener libre la denominada ruta de la India, desde donde obtenía gran provisión de especias, perfumes, objetos de valor y animales exóticos.

La campaña de Craso (53 a. C.)[editar]

La campaña de Marco Antonio (40-33 a. C.)[editar]

En el año 40 a. C. los romanos se encontraban en plena guerra civil. El asesinato de Julio César ocurrido cuatro años antes provocó que sus más leales seguidores, Octavio y Marco Antonio se decidieran por ir en la persecución de los asesinos. Una vez lograron esta venganza, ambos se dividieron el imperio: el Este para Antonio y el Oeste para Octavio. De inmediato empezaron las rivalidades entre ambos mientras eliminaban a los últimos rebeldes e iniciaban una serie de campañas de expansión en busca de mayor poder para eliminarse entre sí; de esa manera Antonio decidió expandir su territorio hacia el Este, a Partia. Necesitado de recursos económicos, el general entabló una relación con la rica faraona de Egipto, Cleopatra.

En tanto que en la capital parta, Ctesifonte, el hijo de Tito Labieno, Quinto Labieno que huyó al exilio convenció al rey persa Orodes II de invadir territorio romano. Al mando de esta invasión estarían el hijo y sucesor del rey, el príncipe Pacoro I y el propio Quinto Labieno. Ese año, al mando de 40.000 soldados (en su mayoría jinetes) invadieron Siria y el Asia Menor romanas, llegando a Judea. Los reyes sirios y los judíos los recibieron como libertadores del yugo romano.

En el año 39 a. C. Marco Antonio mandó un ejército al mando de Publio Ventilio, quien recuperó Anatolia, venciendo en las Puertas Cilicias y Monte Amano y recuperando la península. Al año siguiente avanzó sobre Siria, que reconquistó tras la batalla de Gindaros.

Durante el 37 a. C. Marco Antonio llegó a Egipto, donde se alió con Cleopatra. Al año siguiente avanzó con 120 mil hombres contra los partos. Marchó a Armenia pero cuando dejó ese país lo dejó desguarnecido por lo que el rey se rebeló, cortando sus suministros. Llegó al Ponto, donde el rey Ptolomeo I le dio apoyo pero el romano para asegurarse dejo diez mil soldados en el reino. Las fuerzas romanas avanzaron por el Tigris, hacia la capital persa, Ctesifonte, los persas cortaron sus suministros y cuando los romanos cruzaban el río Arasse fueron atacados por el rey parto Fraete IV con 20 mil infantes y 4 mil jinetes, mueren 8 mil romanos. En la campaña los romanos perdieron 30 mil hombres.

En 35 a. C. Marco Antonio marchó con 100 mil hombres contra Artavaside II, el rey que lo traicionó en la campaña pasada. El rey fue vencido y arrestado, llevado a la ciudad de Alejandría donde el general romano celebró su triunfo, en el que se ejecutó al rey (34 a. C.). Sin rey el trono armenio, país entre Roma y Partia, quedó vacante, los romanos pusieron a Artaxas II que les dio su apoyo para que avanzaran por el Tigris entre 34 y 33 a. C. llegando al interior de Persia pero al cabo de un tiempo tuvieron que retroceder por falta de provisiones.

Guerra de Armenia (54-63 d. C.)[editar]

En el 54 el rey armenio murió y el trono se disputó entre Tigranes VI (Roma) y Tiridates I (Partia). Ambos imperios entraron en ese país para imponer a su aliado. En el 55 los partos al mando del general Vardane ocuparon Armenia e impusieron a su aliado.

Entre 56 y 57 los romanos fortalecieron sus posiciones en Galacia y Capadocia, para rechazar los ataques partos. En el 58, tras someter una revuelta en Hircania los romanos con un ejército de 7 legiones o 100 mil hombres al mando de Cneo Domicio Corbulone atacaron Armenia y ocuparon Artaxata, obligando a Tiridates a huir a Persia, en el 59 marcharon a Tigranocerta, capital armenia, ante la ciudad fueron emboscados por los maadis, íberos, hircanios, armenios y partos en el Lago de Van, rodeado de montañas y bosques aun así los romanos vencen.

En el 60 d. C. Tiridates invadió Armenia con un nuevo ejército junto a Artopatenes, gobernador de Media. Para el año siguiente Andiabene, un reino menor vasallo a los armenios estaba bajo poder parto, entonces Nerón mandó al cónsul Lucio Cesencio Peto, ante la situación que se complicaba los romanos prepararon una campaña final con toda su fuerza.

En el 62 se mandó a Peto con dos legiones, cruzó el Éufrates pero los persas tomaron Tigranocerta cerrando su retirada, amenazado y superado en número se refugió en la ciudad de Rhandeia, siendo sitiado y forzado a rendirse, los romanos pierden gran parte de sus fuerzas. En el 63 cerca del Éufrates con cerca de 50 mil hombres Corbulón prefirió negociar dejando a Tiridates como rey armenio pero como aliado de los romanos.

Campaña de Trajano (114-117 d. C.)[editar]

El emperador Trajano formó un ejército de 14 legiones (180 mil hombres) tomó Seleucia (114), Nisibis y Singara(115), Ctesifone(116), pero una rebelión judía los obligó a retroceder. Pero tras su muerte, Adriano aunque rechazó la ofensiva parta y saqueó Ctesifonte (117), decidió retroceder para lograr la paz, para someter a los judíos.

Asegurar esta ruta, asimismo, permitía extender la hegemonía romana en la zona aledaña al Mediterráneo, controlando el comercio y evitando el avance de los pueblos situados más al este, como el Imperio parto, que periódicamente se lanzaba sobre las precarias posiciones romanas al norte de la Mesopotamia, produciendo rápidos avances que en los posteriores contraataques romanos, hacían pendular constantemente las posesiones entre una y otra parte.

Campaña de Marco Aurelio (161-166 d. C.)[editar]

En el año 161 el trono armenio no tenía dueño, los romanos apoyaban a Soemo y los partos a Pacoro. Para imponer a su pretendiente mandaron un ejército al mando del general Osroe o Osrow, quien venció al gobernador romano Marco Sedazio Severiano y sus 2 legiones en Elegía o Elgia (Alto Éufrates). Luego los persas tomaron Antioquía pasando a dominar Siria y Armenia.

Todo el año 162 los romanos al mando del co-emperador Lucio Vero y varios generales como Gaio Avidio Cassio, Publio Marzio Vero, Marco Claudio Frontone y Marco Stazio Prisco Licinio Italico, formaron en Anatolia un ejército de 16 legiones o 200 mil hombres. Al año siguiente los romanos de Prisco atacaron Armenia y tomaron su capital Artaxata.

En 164 los romanos se prepararon para atacar Mesopotamia, los persas sabiendo que podían quedar atrapados en Siria romana la dejaron y volvieron detrás del Éufrates. Tras recuperar relativamente fácil a Siria los romanos atacaron Mesopotamia en el 165, tomaron Dausara, Edessa, Carrahe y Nisibis, y venciendo en las batallas de Sura, Nichephorium y Doura Europos. Luego cruzaron el Éufrates por Seleucia, que saquearon, al igual que Osroene y Ctesifonte, capital parta.

En 166 cruzaron el Tigris entrando en la Media, el futuro persa se veía oscuro, cuando la peste atacó a los romanos que tuvieron que retroceder, aunque conservaron Mesopotamia. Se derrocó a Pacoro y se impuso a Soemo como rey armenio.

Campaña de Septimio Severo (195-198 d. C.)[editar]

Tras la muerte de Cómodo, el imperio entró en guerra civil entre los distintos pretendientes al trono, de los que el más fuerte fue Septimio Severo, quien eleminó a su rival oriental Pescenio Níger en 194 en Issos, tras esto al año siguiente los partos de Vologases V y el rey de Osroene, Abgae VIII, invadieron la Siria romana, cruzaron el Éufrates, tomaron Zeugma, Nisibis y Antioquía. La respuesta romana no se hizo esperar, en 196 atacaron y recuperaron Siria y Mesopotamia, menos Osroene. El ejército romano era de 9 a 11 legiones o 150 mil hombres.

Tras una nueva ofensiva persa y una nueva campaña contra sus rivales en el oeste Severo volvió a Oriente en 197 con una flota recorrió el Éufrates, tomó Dura Europos, Seleucia, Babilonia y Ctesifonte (a 100 mil de sus habitantes los esclavizó). En 198 llegó al Tigris y sitió Hatra sin éxito, tras esto se retiró, conservando Mesopotamia.