Delta fluvial

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Delta del río Nilo, visto desde un satélite artificial. Foto cortesía de NASA.

Un delta es un accidente geográfico formado en la desembocadura de un río por los sedimentos fluviales que ahí se depositan. Los depósitos de los deltas de los ríos más grandes se caracterizan por el hecho de que el río se divide en múltiples brazos que se van separando y volviendo a juntarse para formar un cúmulo de canales activos e inactivos.

El delta más conocido es el del río Nilo, y es de donde procede el nombre con el que se denomina a este tipo de desembocadura. La desembocadura del Nilo se extiende por una región marcadamente triangular, que se asemeja mucho a la forma de la letra griega delta (Δ), motivo por el cual el historiador Heródoto le dio ese nombre.[cita requerida]

La formación de las islas[editar]

Durante las crecidas los ríos transportan arena, grava y lodo que, una vez sedimentados, dan el origen a los deltas.

  1. Erosión: el río nace en montañas o colinas. En estas zona elevada, el agua fluye y baja con fuerza por las rocas.
  2. Transporte: en su curso medio, el río avanza lentamente y transporta los sedimentos rocosos. Generalmente en las zonas de llanura previas de los deltas aparecen meandros.
  3. Sedimentación: los sedimentos se depositan formando un montículo en las desembocaduras de los ríos. Luego los ríos fluyen sobre ellos dando lugar a los ríos distributarios.

Formación de un delta[editar]

Este delta se ha formado en la costa sudoeste de Groenlandia, cerca de Narsarsuaq.
Delta del río Magdalena en el Mar Caribe, Colombia.

El delta se forma por la sedimentación, en un espacio que suele tomar una forma triangular, del material arrastrado por los ríos al producirse una disminución brusca de la velocidad del flujo, que puede ser causada por su desembocadura en el mar, en un lago, o en otro río más ancho e incluso en los océanos, aunque esto último es menos frecuente.

Los deltas y los estuarios constituyen las dos formas principales de desembocadura de los ríos en los mares, océanos, lagos o en otros ríos más grandes. Su presencia en las desembocaduras está originada por la amplitud de las mareas. Cuando las mareas son muy intensas, la desembocadura de los ríos en los océanos suele ser del tipo de estuario, ya que durante la pleamar se represan las aguas del río, mientras que en la bajamar se produce una gran aceleración de la velocidad de las aguas, lo que impide la acumulación de los sedimentos que forman las islas en el caso de los deltas. Es por ello que los deltas suelen producirse más en los lagos, mares y hasta en ríos grandes, donde las aguas no sufren la acción de las mareas, que en el caso de los océanos abiertos.

El delta del río Ganges, en la India y Bangladés es una de las regiones más fértiles de la tierra.

Sin embargo, existen excepciones a esta regla, como en el caso del Delta del río Orinoco en América del Sur y del río Níger en África, que son lugares donde la acción de las mareas es mucho menos importante que en las latitudes medias.

En aquellos lugares en los que la formación del delta está dominado por el río y está menos sujeto a la acción de las mareas y las olas, se puede formar un delta con forma polilobular. El delta del río Misisipi es un ejemplo de este tipo de formaciones.

Arrozales en el delta del Ebro.

En algunos casos bastante poco habituales, el delta se encuentra en un valle muy largo y se conoce como delta fluvial invertido. A veces un río se divide en muchas ramas en un área tierra adentro, sólo para volver a juntarse y continuar hasta el mar. Esto suele ocurrir en zonas en las que antiguamente pudo haber un lago. El caso más notable de este tipo es el delta interior del Níger.

El material térreo que forma el delta es bastante variado, pudiendo estar formado por una mezcla de arcilla, limo y arena. Estos materiales pueden ser arrastrados por la corriente en función de la velocidad de ésta, y acumularse o no, según sea la mayor o menor intensidad de las mareas. El suelo de los deltas es generalmente fértil aunque algunas veces tienen un nivel de sal algo elevado. Se forman en las desembocaduras de ríos por la acumulación de materiales hasta formar la penetración de tierra en el mar. Tienen forma triangular. El ejemplo más significativo en la península Ibérica es el Delta del río Ebro. En los deltas es propicio construir ciudades bastantes pequeñas o puertos ya que la sedimentación lo propone y dispone para una construcción de mucha riqueza.

Tipos de Deltas[editar]

Los deltas se dividen en tres tipos según la relación entre la densidad de las aguas afluentes y las receptoras:

  • Delta de flujo homopícnico: las aguas afluentes y las receptoras son de densidades similares, se suele dar cuando las aguas receptoras corresponden a lagos fluvio-proglaciares. En este caso la mezcla de aguas es casi instantánea y la sedimentación rápida.
  • Delta de flujo hiperpícnico: las aguas afluentes son de mayor densidad que las receptoras, se produce una corriente basal de alta densidad que lleva los sedimentos a zonas profundas, por tanto limita mucho el crecimiento del delta. Con estas condiciones son pocos los ejemplos.
  • Delta de flujo hipopícnico: Se producen cuando las aguas afluentes son menos densas que las receptoras, normalmente deltas marinos. En este caso las aguas afluentes se mantienen en la superficie debido a su menor densidad y las sustancias que transportan se van decantando en el fondo.

Las formas típicas de los deltas son cónicas, como el Delta del Ebro, o de Abanico, como el Delta del Nilo.

Deltas famosos[editar]

Algunos de los deltas más famosos son los siguientes:

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]