Sedimento

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La catarata de Hukou en el curso medio del río Amarillo. El agua debe su color amarillo a la alta carga de sedimento.

El sedimento es un material sólido acumulado sobre la superficie terrestre (litósfera) derivado de las acciones de fenómenos y procesos que actúan en la atmósfera, en la hidrosfera y en la biosfera (vientos, variaciones de temperatura, precipitaciones meteorológicas, circulación de aguas superficiales o subterráneas, desplazamiento de masas de agua en ambiente marino o lacustre, acciones de agentes químicos, acciones de organismos vivos).

Los sedimentos pueden permanecer estables durante largos períodos, millones de años, hasta consolidarse en rocas. También pueden ser movidos por fuerzas naturales como el viento o escurrimiento de agua, ya sea en superficie, inmediatamente después de las lluvias, o por curso de agua, ríos y arroyos, esta movimentación de los sedimentos es conocida como erosión, erosión eólica, en el primer caso, o degradación del suelo y erosión fluvial en el segundo caso.

Características del sedimento suelto[editar]

En el sedimento transportado por un flujo de agua, una de las propiedades de mayor relevancia de las partículas es el peso. En general, los cauces naturales están formados por partículas de rocas y minerales cuya densidad  \rho_s tiene poca variación. Un valor medio adoptado es  \rho_s = 2.65 o también la densidad relativa (respecto del agua)  \rho_s /  \rho = 2.65 .[1]

La densidad relativa sumergida  \Delta es una relación de gran uso para comprender y analizar la mecánica del transporte de sedimentos y responde a la siguiente expresión:

 \Delta = { \frac { \rho_s } { \rho}}  - 1  = 1.65

Debido a esta relación aproximadamente constante de los cauces naturales, la propiedad de más importancia pasa a ser el tamaño, como representación del volumen de la partícula.

Referencias[editar]

Véase también[editar]