Botijo

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Botijo argárico de Beniaján, el más antiguo de los hallados en la Península.

Un botijo ( o búcaro en Andalucía) es un recipiente de barro cocido poroso, diseñado para beber y conservar fresca el agua. En alfarería se define como vasija de cuerpo esferoide, un asa en su parte superior, y con dos o más orificios.[nota 1] Por lo general se llama boca al más ancho -por el que se llena-, y pitón o pitorro al otro, que produce un fino chorrillo ideal para beber sin demasiado desperdicio.

El botijo es un objeto típico de la cultura española, tan habitual en Castilla, Aragón y el tercio sur de la península (Extremadura, La Mancha, Levante y Andalucía), como en las zonas más húmedas del norte o el territorio insular.

El ejemplar más antiguo aparecido en la Península Ibérica pertenece a la cultura argárica y fue hallado en la necrópolis de Puntarrón Chico (Beniaján), cercana a la capital de la región murciana, en cuyo museo arqueológico se conserva. Se trata de una pieza esencial en la historiografía de la cerámica ya que se trata de una «obra cerrada», con un solo orificio de 2 cm y el asa colocada en la parte superior; la medida del botijo es de 11 x 9,5 cm.[1]

Funcionamiento[editar]

El principio de funcionamiento del botijo es el siguiente: el agua almacenada se filtra por los poros de la arcilla y en contacto con el ambiente seco exterior (característica del clima mediterráneo) se evapora, produciendo un enfriamiento (2,219 kilojulios por gramo de agua evaporada). La clave del enfriamiento está, por lo tanto, en la evaporación del agua exudada, ya que ésta, para evaporarse, extrae parte de la energía térmica del agua almacenada dentro del botijo.[2]

En algunas regiones, antes de usarlo por primera vez, se cura dejándolo durante un par de días lleno de agua y con un poco de anís. En zonas de litoral, para curar el barro se introducen algunos cantos marinos por la boca de carga, se dejan en agua unos días y se enjuaga bien para que no quede regusto a sal.

Estatua de un botijero en Éibar, pinche o peón entre cuyas funciones estaba la de llevar agua a los talleres de la localidad.

Etimología y nombres españoles[editar]

Al margen de la prudente parquedad de la RAE,[3] se sabe que existió el término latino "buttis", botella, tonel, y luego el latín medieval "butticula". Probablemente la mezcla de voces romances de origen latino con otras de la cultura mozárabe formaron su tronco etimológico.

Sebastián de Covarrubias en el año 1611, describe "botija", como "vaso de tierra ventrudo con la boca y cuello angosto. Los niños cuando están para llorar hinchan los carrillos y a esto le llaman embotijarse".

En la geografía española, el botijo recibe distintos nombres: en el sur y suroeste de España se alterna con términos como "búcaro", "pimporro" o piporro, "pipo" o pipote, "pirulo" en las vegas de Granada y el Guadalquivir, "ñañe" y "pichilín" en Huelva, "piche" en Extremadura, "rallo" en Aragón, "txongila" en Cegama (Guipúzcoa). En Cataluña es el "càntir", que aglutina una variada familia de modelos y tipos.[4] La alfarería catalana celebra una feria anual en la localidad barcelonesa de Argentona que cuenta con uno de los mejores museos monográficos. [nota 2]

Otras piezas de alfarería de agua de la familia del botijo: cantarillo de pitorro, porrón, barril de pitón, y una gran variedad de cantarillas y botijas.[nota 3]


Botijos

Física, química y matemática del botijo[editar]

En 1995, Gabriel Pinto y José Ignacio Zubizarreta de la Universidad Politécnica de Madrid desarrollaron un modelo matemático para un botijo esférico.[5] Dos ecuaciones diferenciales describen el proceso:[6]

- \frac {dV}{dt} = {K'} \cdot a (H_s - H)

V \cdot C_p \cdot \left( \frac{dT}{dt} \right) = h_c \cdot a \cdot (T_g - T_s) + f \cdot \epsilon \cdot \sigma \cdot (4 \pi r^2 - s) \cdot [(273 + T_g)^4 - (273 + T_s)^4] - U \cdot a \cdot (T - T_s) - {\lambda}_\omega \cdot \left( \frac {dV}{dt} \right )

donde:

\ V = volumen del agua
\ t = tiempo
\ C_p = capacidad calorífica del agua
\ T = temperatura del agua
\ T_g = temperatura del aire
\ T_s = temperatura de la superficie del agua
\ a = área de la superficie externa del agua
\ 4 \pi r^2 = área de la superficie total del botijo
\ s = área del agua en contacto con el aire
\ {\lambda}_\omega = calor de vaporización del agua
\ h_c = coeficiente de convección
\ f \cdot \epsilon \cdot \sigma = coeficiente de radiación de calor
\ U = coeficiente de transmisión de calor del agua
\ K' = coeficiente de transferencia de masa para el agua
\ H_s = humedad de saturación
\ H = humedad del aire

Botijo wkpcommons1.SVG

Galerías[editar]

Joaquín Sorolla, pintor luminista valenciano, pintó al menos en dos ocasiones un botijo blanco, similar a los de Agost. Hacia 1905, en un óleo titulado precisamente El botijo, en el que una muchacha ayuda a un niño a beber de él. El cuadro, vendido originalmente a un particular y a pesar de no ser especialmente representativo de su obra, fue una de las pinturas seleccionadas en 1964 para la serie filatélica dedicada a Sorolla,[nota 4] llevando la imagen del botijo español hasta los más recónditos confines postales del planeta. Años después, un botijo similar aparece en el lado izquierdo de una de las muchas escenas íntimas captadas por Sorolla en las playas valencias: Madre e hija. Playa de Valencia, de 1916.[7]



Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Sempere Ferrándiz, Emili (2006). Historia y arte en la cerámica de España y Portugal. De los orígenes a la Edad Media. Les Puntxes. p. 88. ISBN 978-84-611-3612-4. 
  2. Botijos contra el cambio climático (2007-2008).
  3. Definición de la RAE.
  4. Sempere, Emili: El Llibre dels càntirs. Nou Art Thor. Barcelona, 1989. ISBN 978-84-7327-191-2
  5. Antonio Jiménez (24-08-1994). «La ecuacíón del botijo». El País. Consultado el 09-04-2011.
  6. Gabriel Pinto; José Ignacio Zubizarreta. «Enfriamiento del agua contenida en un botijo». Consultado el 09-04-2011.
  7. Torres González, Begoña (2005). Sorolla. Madrid: LIBSA Editorial. ISBN 84-662-1040-7. 

Notas[editar]

  1. En la vasta geografía universal del botijo, hay modelos con varias asas, en diferentes lugares de su cuerpo, no siempre esférico, y con más de dos orificios.
  2. Existen en España tres museos importantes del botijo, en Argentona, Villena y Toral de los Guzmanes, y en diversos países numerosas colecciones particulares. Colección Solivella., Colección Ramón J. San Andrés.
  3. Ya desaparecida, la "albarrada" era un modelo de botijo con dos asas. El DRAE lo define como jarro. Caro Bellido: Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Editorial Agrija Ediciones, Cádiz. 2008. ISBN 84-96191-07-9
  4. La serie fue publicada con motivo del Día del Sello, el 24 de marzo de 1964. La estampilla dedicada a El botijo era un sello de 25 céntimos de peseta, de color violeta.

Enlaces externos[editar]