Aecio

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Flavio Aecio

433-454

Datos personales
Nacimiento c. 396
Durostorum, Mesia.
Fallecimiento 21/22 de septiembre de 454 (58 años)
Roma, Italia

Flavio Aecio (c. 396 – 21/22 de septiembre de 454)[1] fue un general romano y el hombre más influyente durante el periodo final del Imperio romano de Occidente, dos décadas (433-454) en las que dirigió la defensa del Imperio contra los ataques de los pueblos bárbaros. Precedido por jefes militares mediocres y efímeros, Aecio destaca en su cargo por ser capaz de poner orden a un caótico y tambaleante Imperio de Occidente.

Fue uno de los más brillantes genios militares en la historia de Roma. Conocido como «el último de los romanos» será recordado por la histórica Batalla de los Campos Cataláunicos, donde logró una victoria moral sobre el ejército huno, que no pudo doblegar a las fuerzas coaligadas de romanos, francos, alanos y visigodos.

Ninguno de los dos bandos pudo acabar con el otro y la batalla acabó en un "empate técnico"; pero como frenó el empuje de Atila y acabó con el aura de invencibilidad del rey huno, suele atribuirse la victoria a los romanos.

Posteriormente, Atila se retiró a las estepas húngaras para regresar un año más tarde y acometer contra Italia, empresa de la que se retiraría luego de reunirse con el papa León I el Grande .

El asesinato de Aecio, a manos del emperador Valentiniano III, en 454, destruiría las esperanzas del imperio de recuperarse y lo condenaría al fracaso, al no volver a aparecer un líder político como él hasta el fin del Imperio romano de Occidente.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Aecio nació en la última década del siglo IV en Durostorum[cita requerida], población perteneciente a la provincia romana de Escitia Menor, en lo que hoy es la región de Dobruja, fronteriza entre Rumanía y Bulgaria. Su padre, Flavio Gaudencio, procedía de una familia militar romana de origen balcánico que llegó a ser magister militum de las Galias, donde murió en la década de 420; mientras que su madre, Aurelia[cita requerida], pertenecía a una acaudalada familia senatorial.[2] Su ilustre ascendencia fue precisamente causa de que pasara parte de su juventud como rehén, primero de los godos entonces liderados por Alarico (entre 405 y 408) y después de los hunos (posiblemente entre 411 y 414).[3]

Carrera militar[editar]

Se sabe que su padre, Gaudencio, había logrado que Honorio pactara una alianza con los hunos para atacar a los bárbaros que amenazaban las fronteras romanas y como garantía de dicho pacto, se hizo un intercambio de rehenes, resultado del cual Aecio vivió entre los hunos cerca de tres años, durante los que se familiarizó con sus costumbres y sus tácticas militares.

Sirvió como magister equitum en la Galia durante la jefatura militar de Felix, hasta que en 433 alcanzó él mismo la magistratura de magister militum. A partir de aquí, se convirtió en la persona más relevante del Imperio de Occidente. Protegió Italia y detuvo la expansión de los bárbaros: frenó a los visigodos en la Galia y arrinconó a los burgundios en Saboya. En la Batalla de Mons Colubrarius (año 438) derrotó a los godos, lo que fue celebrado por el poeta Merobaudes en uno de los dos panegíricos que le dedicó. Otras decisiones son mal recibidas, pero inevitables, como el reconocimiento del asentamiento vándalo en el norte de África.

Su campaña más notable, la que le valdrá para la historia el sobrenombre de «el último romano», será la que dirigirá contra los hunos. Sintiéndose insultado su caudillo, Atila, por el emperador Valentiniano III ante el rechazo de la petición de mano de su hermana Honoria, se lanza a destruir Roma. Para ello convoca una gran confederación de tribus escitas, sármatas, gépidas, ostrogodas, que se unen a los hunos en su marcha. Pero Aecio dirigiendo magistralmente a francos, alanos, visigodos, y a las tropas romanas que quedan logra una gran victoria en los Campos Cataláunicos en el año 451: es la última gran batalla del Imperio de Occidente.

En esta batalla cayó el poderoso rey visigodo Teodorico I, vital aliado de Aecio. Éste, temiendo un peligroso incremento del poder visigodo, alentó a Turismundo, hijo de Teodorico, a acudir a Tolosa para asegurarse la sucesión con la idea de envolver al reino visigodo en una guerra entre pretendientes rivales al trono. La marcha del importante contingente visigodo impidió a Aecio exterminar a los invasores, permitiendo a Atila la retirada con los restos de su ejército. El rey huno, pues, podrá reorganizar sus tropas e invadir la península itálica al año siguiente (452) ante la total impotencia de Aecio. Llegado ante las murallas de Roma, se cuenta que Atila no tomó la ciudad gracias a la intervención del Papa León I, aunque más que probablemente se debiera a las epidemias y hambrunas que su ejército estaba sufriendo.

Muerte[editar]

Para desgracia de Aecio, su popularidad (su contemporáneo, el poeta hispanorromano Merobaudes, escribió dos panegíricos en su elogio) le valdrá el recelo del emperador, quien, abrigando sospechas de una hipotética pretensión al trono, hizo que lo llamaran a palacio, y después de una intensa discusión, asesinó por sorpresa a Aecio atravesándolo con una espada. Al año siguiente, dos antiguos oficiales de Aecio asesinaron al emperador durante un desfile militar, seguramente a instancias del influyente y rico senador romano Petronio Máximo, que aspiraba al trono.

Referencias[editar]

  1. Heather, 2005, p. 472.
  2. Heather, 2005, p. 360.
  3. Heather, 2005, p. 333.

Bibliografía[editar]