Carlos Borromeo
| San Carlos Borromeo | ||
|---|---|---|
|
San Carlos Borromeo de Orazio Borgianni | ||
|
| ||
|
Cardenal presbítero de Santa Práxedes | ||
| 17 de noviembre de 1564-3 de noviembre de 1584 | ||
|
| ||
|
Arzobispo de Milán | ||
| 12 de mayo de 1564-3 de noviembre de 1584 | ||
| Predecesor | Él mismo como administrador apostólico (1560-1564) | |
| Sucesor | Gaspare Visconti | |
|
| ||
|
Cardenal diácono de Santos Silvestre y Martín en Monti | ||
| 4 de septiembre de 1560-17 de noviembre de 1564 | ||
|
| ||
|
Cardenal diácono de Santos Vito, Modesto y Crescenzia | ||
| 14 de febrero de 1560-4 de septiembre de 1560 | ||
|
| ||
| Administrador apostólico de Milán | ||
| 7 de febrero de 1560-12 de mayo de 1564 | ||
| Predecesor | Giovanni Angelo Medici como administrador apostólico | |
| Sucesor | Él mismo como arzobispo | |
| Información religiosa | ||
| Ordenación sacerdotal | 4 de septiembre de 1563 por Federico Cesi | |
| Ordenación episcopal | 7 de diciembre de 1563 por Giovanni Antonio Serbelloni | |
| Proclamación cardenalicia | 31 de enero de 1560 por el papa Pío IV | |
| Culto público | ||
| Beatificación | 16 de septiembre de 1602 por Clemente VIII | |
| Canonización | 1 de noviembre de 1610 por Paulo V | |
| Festividad | 4 de noviembre | |
| Información personal | ||
| Nombre | Carlos Borromeo | |
| Nacimiento |
2 de octubre de 1538 Arona, Ducado de Milán | |
| Fallecimiento |
3 de noviembre de 1584 Milán, Ducado de Milán (46 años) | |
| Estudios | Doctor in utroque iure | |
| Padres | Giberto II Borromeo y Margherita Medici | |
| Alma mater | Universidad de Pavía | |
|
Humilitas
"Humildad" | ||
San Carlos Borromeo (Arona, Ducado de Milán, 2 de octubre de 1538 - Milán, 3 de noviembre de 1584) fue un cardenal italiano y arzobispo de Milán, y uno de los grandes reformadores católicos de la época postridentina. Era sobrino del papa Pío IV y la Iglesia católica lo venera como santo.
Fue junto con Ignacio de Loyola y Felipe Neri una figura sobresaliente de la Contrarreforma. En tal papel, Borromeo fue responsable de varias reformas importantes en la Iglesia católica, incluyendo la fundación de seminarios para la educación de los sacerdotes, propuesta que fue aprobada en el Concilio de Trento. Fue canonizado en 1610 y su fiesta se celebra el 4 de noviembre.
Biografía
[editar]
Familia y primeros años
[editar]Carlos Borromeo (en italiano, Carlo Borromeo) nació el 2 de octubre de 1538. Era el segundogénito del conde Gilberto Borromeo y de Margarita de Médicis, hermana de Pío IV.[1] A los ocho años de edad[cita requerida] (15 de octubre de 1545), recibió la tonsura clerical, de manos del obispo de Lodi, Giovanni Simonetta.[2]
Borromeo era descendiente de la nobleza; la familia Borromeo era una de las más antiguas y ricas de Lombardía, famosa por varios hombres notables, tanto en la Iglesia como en el Estado. El escudo de armas de la familia incluía los anillos borromeos, que a veces se consideran un símbolo de la Santísima Trinidad. El padre de Borromeo, Gilberto, era conde de Arona. Su madre, Margarita, era miembro de la rama milanesa de la Casa de Médici. Segundo hijo de una familia de seis hermanos, nació en el castillo de Arona, en el Lago Maggiore, a 36 millas de Milán, el 2 de octubre de 1538. [3]
Borromeo recibió la tonsura cuando tenía unos doce años. En ese momento, su tío paterno, Giulio Cesare Borromeo, le cedió los ingresos de la rica abadía benedictina de San Gratiano y San Felino, uno de los antiguos privilegios de la familia. Borromeo dejó claro a su padre que todos los ingresos de la abadía que superaran lo necesario para prepararlo para una carrera en la Iglesia pertenecían a los pobres y no podían destinarse a usos seculares. El joven asistió a la Universidad de Pavía, donde se dedicó al estudio del derecho civil y canónico. Debido a un ligero problema de habla, se le consideraba lento, pero su minuciosidad y diligencia le permitieron progresar rápidamente. En 1554 murió su padre y, aunque tenía un hermano mayor, el conde Federico, la familia le pidió que se hiciera cargo de la gestión de los asuntos domésticos. Después de un tiempo, reanudó sus estudios y, el 6 de diciembre de 1559, obtuvo el doctorado en derecho canónico y civil.[4]
Estudios y formación
[editar]Poco más tarde fue enviado a Milán para cursar los estudios humanísticos, donde tuvo como preceptor a Bonaventura Castiglioni, uno de los reformadores católicos milaneses más reconocidos en la historia de la Iglesia.[5]
En el otoño de 1552 se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pavía, donde obtuvo el doctorado in utroque iure, es decir, en Derecho y en Derecho canónico, el 6 de diciembre de 1559.[2] El 25 del mismo mes, su tío, el cardenal Giovanni Angelo de Médicis, fue elegido papa con el nombre de Pío IV. Este hecho fue decisivo en la vida del joven Carlos.[1]
Carrera eclesiástica
[editar]Pío IV se caracterizó por ser un papa nepotista. Al día siguiente de su exaltación, envió a Carlos Borromeo a Roma y lo colmó de honores y dignidades. En 1560 el papa concedió a su sobrino diversos títulos y cargos: protonotario apostólico y referendario de la Signatura (13 de enero);[6] miembro de la consulta para la administración de los Estados Pontificios (22 de enero); abad comendatario de Nonántola, san Gallo di Moggio, Serravalle y Santo Stefano del Corno (27 de enero); cardenal (31 de enero);[7] administrador de la diócesis de Milán (7 de febrero); cardenal diácono con el título de los santos Vito y Modesto (14 de febrero); legado pontificio de Bolonia y de Romaña (26 de abril); cardenal diácono de San Silvestro e Martino ai Monti (4 de septiembre). El mismo papa lo ordenó diácono el 21 de diciembre del mismo año. Contaba entonces Carlos Borromeo con 22 años.[1] También fue incorporado al gobierno de los Estados Pontificios y nombrado supervisor de los franciscanos, carmelitas y Caballeros de Malta.[4]
El papa halló en su sobrino el más fiel y abnegado colaborador de su pontificado,[8] hasta el punto que en 1561, no contento con los honores ya ofrecidos, lo nombró secretario de Estado. El 1 de junio del mismo año lo nombró gobernador de Civita Castellana y de Ancona y el mismo día fue proclamado ciudadano de honor de Roma. Todavía en 1561, el 1 de diciembre, Pío IV lo nombró gobernador de Spoleto y miembro del Santo Oficio. En 1561, Borromeo fundó y dotó un colegio en Pavía, hoy conocido como Almo Collegio Borromeo, que dedicó a Justina de Padua.
Era de estatura algo más que mediana, grandes ojos azules, cabello negro, nariz larga y tez pálida. Llevó barba corta y desaliñada hasta que en 1574 mandó al clero que se la cortase precediendo él con el ejemplo. La impresión que producía en los embajadores era de timidez y modestia, hasta el punto de tenerlo algunos por poco apto para los cargos. Un defecto de la lengua que lo hacía precipitarse al hablar, reforzaba todavía más la impresión desfavorable. Pero la práctica en el oficio, la energía de su carácter y su espíritu le fueron dando mayor destreza en el desempeño de sus funciones, hasta quedar patente su talento de gobierno. «Es hombre de frutos, no de flores; de hechos y no de palabras», dirá de él algo más tarde desde Trento el cardenal Seripando.[9]
El trabajo de la correspondencia diplomática era imponente, pero a Carlos le secundaba Tolomeo Gallio,[10] antiguo secretario del cardenal de Médicis y luego cardenal. Con él acudía todas las mañanas a su tío para presentarle los resúmenes de la correspondencia recibida y tomar nota de las respuestas que había que dar. Al adquirir con la experiencia un sentido más expeditivo en el despacho de los negocios, fue teniendo también más libertad de movimientos, pero siempre se mostró fiel intérprete del pensamiento y del gusto del Pontífice, aun en cosas contrarias a su propia opinión. Al mismo tiempo, el papa acogía gustoso las sugerencias del sobrino que poco a poco tuvieron un mayor influjo sobre él. El cardenal nepote respondió plenamente a las esperanzas de Pío IV.
Una fecha divisoria en la vida interior de Carlos Borromeo fue la de su ordenación sacerdotal (17 de julio de 1563). Su anterior vida como cardenal no era licenciosa, pero tampoco era la del asceta de los años posteriores. Amaba extraordinariamente la caza y a ella se dedicaba, según algunos, con mayor entusiasmo del que convenía a su dignidad. Jugaba al ajedrez y se divertía con la música. Él mismo tocaba el laúd y el violoncelo. Le gustaba la pompa y la fastuosidad. Le atraían grandemente las veladas literarias y para ello refundó en 1560 la Accademia delle Notti Vaticane o Academia de las Noches Vaticanas,[11][12] fundada en el siglo XV por Paulo III y desaparecida en 1549.[13]
Federico Borromeo, su hermano, a quien el papa acababa de nombrar capitán general de la Iglesia, murió inesperadamente por un acceso de fiebre el 19 de noviembre de 1562. La muerte del mayorazgo causó hondo dolor al pontífice y al sobrino.[14] Incluso corrió el rumor de que Carlos Borromeo, ya subdiácono, sería dispensado del celibato para continuar el nombre familiar. Pero Pío IV lo desmintió categóricamente en el consistorio de 3 de junio, en el que le elevó al orden del presbiterado. El 17 de julio de 1563 fue ordenado sacerdote y el 7 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 17 de noviembre de 1564, el papa le dio el título de cardenal presbítero de santa Práxedes.[15]
Cambio de vida
[editar]Los ejercicios espirituales de san Ignacio jugaron también un papel muy importante en aquel cambio de vida. Antes de su ordenación sacerdotal se retiró a la casa profesa de los jesuitas para hacer los Ejercicios bajo la dirección de Juan Bautista Ribera, de la Compañía de Jesús, con quien por razón de su cargo de procurador general de la Orden había tenido que tratar muchos asuntos de la misma. En adelante Ribera fue su director espiritual. El cambio obrado en su espíritu comenzó pronto a manifestarse al exterior. Renunció a sus diversiones preferidas y fue tal la austeridad de su comportamiento personal que disgustaba a su mismo tío, que llegó a prohibir a los jesuitas Ribera y Laínez pisar en adelante el palacio del cardenal. A pesar de ello, Carlos no mitigó sus rigores, por el contrario, con su ejemplo de vida fue arrastrando a otros, e incluso a su mismo tío. El embajador veneciano P. Soranzo decía de él que hacía más bien en la corte de Roma que todos los decretos tridentinos juntos.
Concilio de Trento
[editar]Pío IV convocó la tercera sesión del concilio de Trento. La difícil reapertura se celebró el 18 de enero de 1562, aunque la bula de indicción, de 29 de noviembre de 1560, señalaba el 6 de abril de 1561. Algunos biógrafos han exagerado el papel que desempeñó Carlos Borromeo en aquella asamblea ecuménica, pero no se puede desconocer que, como secretario de Estado, el joven cardenal dirigió la negociación previa y toda la correspondencia entre Roma y Trento. Además tomó parte especial en la acción mediadora de Carlos Visconti, obispo de Ventimilla, en el desacuerdo entre el cardenal de Mantua, presidente del concilio, y el cardenal Simonetta, representantes uno y otro de las dos tendencias conciliares sobre el derecho de residencia de los obispos.[15]
También logró Carlos del concilio que la reforma de la curia romana se reservase a la decisión del papa, con lo que se evitó una cuestión muy espinosa que hubiera originado serios conflictos. Una comisión cardenalicia encargada de la reforma de la música sacra delegó esta misión en los cardenales Borromeo y Vitelli, quienes encargaron a Palestrina, maestro de capilla de Santa María la Mayor, la composición de tres misas con arreglo a la norma de hacer una música inteligible. Borromeo organizó la tercera y última sesión del Concilio de Trento, en 1562-1563.[7] Tuvo una gran participación en la elaboración del Catecismo Tridentino (Catechismus Romanus). En 1561, Borromeo fundó y dotó un colegio en Pavía, hoy conocido como Almo Collegio Borromeo, que dedicó a Justina de Padua.[4]
A partir de 1563 se suavizó la tensión entre Roma y Trento. El cardenal nepote concentró sus esfuerzos en la terminación del concilio, cuyos decretos se promulgaron con la bula de 26 de enero de 1564, donde figura su firma.[15]
Arquitectura religiosa
[editar]La Contrarreforma tuvo amplio efecto en la cultura en general y especialmente en las artes. En el Concilio de 1563 se discutió sobre el arte religioso y San Carlos Borromeo abordó la normativa sobre la arquitectura religiosa y el arte inherente —decoración interna y externa, ornamentos sagrados, objetos litúrgicos, artefactos y cualquier otro utensilio sacro— en sus Instructiones Fabricae et Supellectilis Ecclesiasticae, escritas poco después de 1572, con especificaciones que se toman en cuenta desde entonces. Se refirió a los espacios destinados a la reserva y exposición de la Eucaristía, el diseño y ubicación de los lugares según su diferente función, la diferencia de altura del piso de los espacios internos, entre estos y los externos, y la relación de esos edificios con su entorno urbano. La completa implantación de esos dictados tuvo lugar en el siglo XVIII, cuando se generalizó el empleo de materiales nobles en la arquitectura de las iglesias.[16][17]
Arzobispo de Milán
[editar]

Borromeo fue nombrado administrador de la Arquidiócesis de Milán el 7 de febrero de 1560. Con este fin, fue ordenado diácono el 21 de diciembre de ese mismo año. Tras su decisión de permanecer al servicio de la Iglesia, fue ordenado sacerdote (4 de septiembre de 1563) y el 7 de diciembre de 1563 fue consagrado obispo en la Capilla Sixtina por el cardenal Giovanni Serbelloni.[18] Borromeo fue nombrado oficialmente arzobispo de Milán el 12 de mayo de 1564, después de que el antiguo arzobispo Ippolito II d'Este renunciara a sus derechos sobre ese arzobispado, pero el papa no le permitió salir de Roma hasta un año después. Borromeo hizo su entrada oficial en Milán como arzobispo el 23 de septiembre de 1565.[19]
Como arzobispo de Milán, de donde fue preconizado el 12 de mayo de 1564, quiso implantar cuanto antes en su diócesis las reformas tridentinas. Envió como vicario general a Nicolás Ormaneto[14] con el encargo, entre otros, de abrir un seminario diocesano, cuya dirección y profesores (en número de 30) obtuvo del general de los jesuitas, Diego Laínez. Para la reunión del concilio provincial, prescrito por Trento, solicitó permiso de Pío IV para ir a celebrarlo personalmente. Hizo la entrada solemne en Milán el 23 de septiembre de 1565. En su viaje de vuelta a Roma, recibió noticias alarmantes sobre la salud de su tío. Apresuró entonces el paso y a duras penas llegó a tiempo para administrarle los últimos sacramentos y recibir su postrer suspiro (9 de diciembre de 1565).[14]
Reforma en Milán
[editar]Tras la muerte de su tío, Pío IV (1566), Borromeo envió una galera para recoger al cardenal Ugo Boncompagni, nuncio en España, pero este no llegó a tiempo para ser considerado en el cónclave. Borromeo llegó entonces a un acuerdo con Alejandro Farnesio, que contaba con un número significativo de votos, para apoyar a Antonio Ghislieri, quien, según los rumores, contaba con el apoyo de Felipe II de España. Ghislieri fue elegido y tomó el nombre de Pío V.[20]
Antes de que Borromeo se trasladara a Milán, mientras supervisaba la reforma en Roma, un noble comentó que esta última ciudad ya no era un lugar para disfrutar o hacer fortuna. «Carlo Borromeo se ha propuesto remodelar la ciudad de arriba abajo», dijo, prediciendo que el entusiasmo del reformador «le llevaría a corregir el resto del mundo una vez que hubiera terminado con Roma».[21]
Posteriormente, se dedicó a la reforma de su diócesis, que se había deteriorado en la práctica debido a la ausencia de los arzobispos anteriores durante 80 años.[22] Milán era la archidiócesis más grande de Italia en aquella época, con más de 3000 clérigos y 800 000 fieles. Tanto el clero como los laicos se habían alejado de las enseñanzas de la Iglesia. La venta de indulgencias y cargos eclesiásticos era habitual; los monasterios estaban «llenos de desorden»; muchos religiosos eran «perezosos, ignorantes y libertinos».[21]
Borromeo realizó numerosas visitas pastorales y restauró la dignidad del servicio divino. Instó a que las iglesias se diseñaran de conformidad con los decretos del Concilio de Trento, que establecían que el arte y la arquitectura sagrados que carecieran de una base bíblica adecuada estaban, en efecto, prohibidos, al igual que cualquier inclusión de elementos paganos clásicos en el arte religioso.[23] Dividió la nave de la iglesia en dos compartimentos para separar a los sexos en el culto.[4] Extendió sus reformas a las iglesias colegiadas, los monasterios e incluso a las cofradías de penitentes, en particular la de San Juan Bautista. Este grupo se ocupaba de los prisioneros y los condenados a muerte, para brindarles ayuda y apoyo.

Borromeo creía que los abusos en la iglesia se debían a la ignorancia del clero. Entre sus acciones más importantes, fundó seminarios, colegios y comunidades para la educación de los candidatos al sacerdocio. [24] Su énfasis en el aprendizaje católico aumentó considerablemente la preparación de los hombres para el sacerdocio y benefició a sus congregaciones. Además, fundó la fraternidad de los Oblatos de San Ambrosio, una sociedad de hombres seculares que no tomaban órdenes, pero se dedicaban a la iglesia y seguían una disciplina de oraciones y estudios monásticos. Prestaban asistencia a las parroquias cuando se les indicaba. [22] Los esfuerzos del nuevo arzobispo por la catequesis y la instrucción de los jóvenes incluyeron la puesta en marcha de las primeras clases de «escuela dominical» y la labor de la Cofradía de la Doctrina Cristiana.
Las reformas diocesanas de Borromeo se enfrentaron a la oposición de varias órdenes religiosas, en particular la de los Humiliati (Hermanos de la Humildad), una orden penitencial que, aunque reducida a unos 170 miembros, poseía unos noventa monasterios. Algunos miembros de esa sociedad formaron una conspiración contra su vida y le dispararon con un arcabuz en la capilla arzobispal. Su supervivencia se consideró milagrosa.[24]
En 1576 hubo una hambruna en Milán debido a las malas cosechas y, más tarde, un brote de peste. El comercio de la ciudad decayó y, con él, la fuente de ingresos de la población. El gobernador y muchos miembros de la nobleza huyeron de la ciudad, pero el obispo se quedó para organizar la atención a los afectados y atender a los moribundos. Convocó a los superiores de todas las comunidades religiosas de la diócesis y se ganó su cooperación. Borromeo intentó alimentar a entre 60 000 y 70 000 personas al día. Gastó sus propios fondos y se endeudó para proporcionar comida a los hambrientos. Finalmente, escribió al gobernador y logró convencerlo de que regresara.[25][7] Celebrado el cónclave del que después de tres semanas salió elegido Pío V, el 7 de enero de 1566, trató en seguida de reintegrarse a su diócesis, a la que efectivamente llegó el 5 de abril de 1566.[15] Milán era una de las diócesis más importantes de Italia y llevaba largo tiempo abandonada por sus pastores.[26] Comenzó en seguida una reorganización de la diócesis, dividiéndola en 12 circunscripciones. Creó el puesto de vicario general, hizo más ágiles los servicios judiciales y cancillerescos, y veló especialmente por la integridad de los funcionarios y la gratuidad de los servicios. Urgió el cumplimiento de lo prescrito en el concilio provincial referente a la redacción de los libros parroquiales (bautismo, confirmación, matrimonio y sepultura), y al liber status animarum (enumeración de las casas de la parroquia, con el número y edad de sus habitantes; inmigrantes y emigrantes, etc.). En 1574 dio normas precisas sobre el modo de llevar estos libros y ordenó el envío anual de un ejemplar al arzobispado. En el cuarto concilio provincial mandó que cada párroco hiciera listas nominales de 35 categorías de cristianos de su parroquia. Por estas y parecidas medidas, Carlos puede ser considerado como un precursor de la estadística religiosa. Sus colaboradores y familiares estaban sometidos a una disciplina casi claustral. Inspirándose en los modelos de san Ignacio, compuso reglas especiales para cada oficio. Los actos piadosos del día confiados a la dirección de un prefecto de espíritu, estaban minuciosamente establecidos. De aquella escuela salieron hombres notables que luego desempeñaron altos cargos eclesiásticos: obispos o nuncios.[11]
Pero su principal preocupación fue la formación de un clero capaz y virtuoso. Por eso dedicó al seminario su atención preferente. También abrió una casa para vocaciones tardías. Para atender mejor a las necesidades pastorales de la diócesis, fundó la Congregación de Oblatos de San Ambrosio, sacerdotes al servicio del ordinario, pero de vida común y dispuestos a ir a donde se les enviase. Cuidó asimismo de la educación de la juventud[27] y fundó el Colegio Helvético para suizos católicos; el Colegio Borromeo en Pavía; el Colegio de Nobles de Milán; la Universidad de Brera, confiada a los jesuitas, etc. En el aspecto social, creó obras de beneficencia y de rehabilitación: asilo de arrepentidas, orfanatos, asilos nocturnos, etc.[28]
Aunque era de carácter autoritario e intransigente, supo organizar la acción apostólica de la diócesis utilizando los cuadros de las órdenes religiosas. Los barnabitas colaboraron muy estrechamente con él, hasta el punto de que le consideraban como su segundo fundador. Con los jesuitas mantuvo excelentes relaciones, fuera de algún caso aislado, por ejemplo, con los generales de la Compañía de Jesús tuvo cierta tirantez por negarse estos a darle todas las personas que él pedía, entre las que figuraba Roberto Belarmino, futuro cardenal. En 1566, el arzobispo de Milán, introdujo las primeras ursulinas en su diócesis, pero con la diferencia de que estas debían estar sujetas al obispo diocesano y para quienes había mandado redactar una Regla de vida dando origen a las Ursulinas de San Carlos.[29]
A los trabajos de la administración central de la diócesis, añadió las visitas pastorales de los extensos territorios de su jurisdicción, que abarcaba también parte de los cantones suizos, y otras misiones pontificias. Intervino activamente en los cónclaves de Pío V y Gregorio XIII para asegurar una elección digna.[28] En fin, fue un celoso pastor y un obispo reformado y reformador según el concilio de Trento.[30]
En relación con los gobernadores de Milán, al principio se llevó bien con el efímero Álvaro de Sauder, pero luego bastante mal con su sucesor Luis de Zúñiga y Requesens y, desde que lo sucedió a su vez en 1573 el marqués Antonio de Zúñiga y Sotomayor, III.er marqués de Ayamonte, tuvo serios encuentros de jurisdicción, motivados por las opuestas tendencias político-eclesiásticas de aquella época.[31] Pero siempre procedió con pureza de intención en el servicio de la Iglesia.[32]
La peste de san Carlos
[editar]
Hay un acontecimiento célebre en la vida de Carlos que define la abnegación y sentido de responsabilidad de su cargo: la llamada peste de san Carlos. Cuando el 11 de agosto de 1576 hacía su entrada solemne en Milán Juan de Austria, gobernador de los Países Bajos, que marchaba camino de Flandes, estalló la espantosa noticia de que había peste en la ciudad. Aquel mismo día prosiguió el gobernador su viaje y los milaneses comenzaron a aprestarse para luchar contra el terrible enemigo. Borromeo, que se encontraba fuera de la ciudad, al saber la noticia aceleró la vuelta para tomar las medidas oportunas. Los lazaretos rebosaban ya de apestados, a los que faltaban no solo los auxilios materiales, sino también los espirituales. El arzobispo de Milán, para contrarrestar la peste, hizo pedir limosna por la ciudad y de su patrimonio vendió los objetos preciosos que le quedaban. Incluso cedió las colgaduras de su palacio para hacer vestidos. Dormía escasamente dos horas para poder acudir personalmente a todas partes, visitaba todos los barrios alentando el ánimo de los que desfallecían, administraba él mismo los últimos sacramentos a los sacerdotes que sucumbían en aquella obra de caridad. No despreció el peligro de contagio y ordenó un triduo de oraciones públicas y procesiones. En estas solo podían ir adultos en fila de uno y a tres metros de distancia unos de otros.[33] La peste siguió en aumento durante el otoño y todo el año siguiente de 1577. Hasta el 20 de enero de 1578 no se declaró su extinción. Por su extraordinaria conducta durante la peste, aquella dura prueba se denominó la peste de san Carlos.[34]
Influencia en los asuntos ingleses
[editar]Borromeo también se había involucrado en los asuntos ingleses cuando ayudó a Pío IV. Muchos católicos ingleses habían huido a Italia en esa época debido a las persecuciones de la reina Isabel I. Prestó atención pastoral a los católicos ingleses que huyeron a Italia para escapar de las nuevas leyes contra la fe católica.[24] Edmund Campion, un jesuita, y Ralph Sherwin lo visitaron en Milán en 1580, de camino a Inglaterra. Se quedaron con él durante ocho días, conversando con él todas las noches después de la cena. Un galés, Grudfydd Robert, fue su teólogo canónigo y un inglés, Thomas Goldwell, su vicario general. El arzobispo llevaba consigo una pequeña imagen de John Fisher, que junto con Thomas More había sido ejecutado durante el reinado de Enrique VIII y a quien él veneraba profundamente. Durante la restauración católica del siglo XIX en Inglaterra, Nicholas Wiseman instituyó una orden de Oblatos de San Carlos, dirigida por Henry Edward Manning, como congregación de sacerdotes seculares que apoyaban directamente al arzobispo de Westminster. [35]
Persecución de los disidentes religiosos
[editar]
Aunque la Dieta de Ilanz de 1524 y 1526 había proclamado la libertad de culto en las Tres Ligas, Borromeo reprimió el protestantismo en los valles suizos. La Enciclopedia Católica relata: «En noviembre [de 1583] comenzó una visita como visitador apostólico a todos los cantones de Suiza y los Grisones, dejando los asuntos de su diócesis en manos de monseñor Owen Lewis, su vicario general. Comenzó en el Valle Mesolcina; aquí no solo había que combatir la herejía, sino también la brujería y la hechicería, y en Roveredo se descubrió que «el preboste o rector era el principal practicante de brujería».[36] Durante su visita pastoral a la región, 150 personas fueron arrestadas por practicar brujería. Once mujeres y el preboste fueron condenados por las autoridades civiles a ser quemados vivos.[37]
En respuesta a la presión de la Reforma protestante, Borromeo animó a Ludwig Pfyffer a crear la «Liga de Oro», pero no vivió para ver su formación en 1586. Con sede en Lucerna, la organización (también llamada Liga Borromeo) vinculaba las actividades de varios cantones católicos suizos de Suiza, que se convirtieron en el centro de los esfuerzos católicos de la Contrarreforma y estaban decididos a expulsar a los herejes. Esto creó graves tensiones en la administración civil suiza y provocó la ruptura del cantón de Appenzell por motivos religiosos.[38]
Últimos años de su vida
[editar]Agotado prematuramente por su trabajo, le acometió una fuerte calentura en una de sus correrías pastorales. Gravemente enfermo llegó a Milán el 2 de noviembre de 1584, y al anochecer del día siguiente entregó su alma a Dios. «Una lumbrera de Israel se ha extinguido», exclamó Gregorio XIII al recibir la noticia de su muerte. L. Pastor resume su vida en estas palabras:
El cardenal de Milán, con la acerada rectitud de su carácter se presenta a los ojos de sus contemporáneos y de la posteridad como uno de los grandes hombres que lo sacrificaron todo para hallarlo todo; que renunciaron al mundo y precisamente por su renuncia ejercieron un inmenso influjo sobre él. Fuera del fundador de la Compañía de Jesús, ningún personaje ejerció tan honda y duradera influencia en la restauración católica como S. Carlos Borromeo; es una columna de la historia eclesiástica en la frontera de dos épocas, el Renacimiento moribundo y la victoriosa Reforma católica.Pastor, vol. 19, 116
Culto
[editar]Después de su muerte, se le empezó a tener devoción como un santo. Dicha devoción comenzó a crecer de tal manera que los milaneses celebraban su aniversario, aun cuando no estaba canonizado. En un principio, la devoción era privada, pero después de 1601 el cardenal César Baronio escribió que su aniversario ya no debería seguir manteniéndose como una Misa de réquiem, sino que un Te Deum debía ser cantado. Debido a esto, se iniciaron las diligencias para su canonización. El proceso comenzó en Milán, Pavia, Boloña y en otros lugares. En 1604 se envió su causa a la Congregación de Ritos,[15] la cual culminó con su canonizado, el 1 de noviembre de 1610, por el papa Paulo V, mediante la bula Unigenitus. La Iglesia católica celebra su fiesta el 4 de noviembre.[39]
Su cuerpo se conserva incorrupto en la cripta de la catedral de Milán, encerrado en una soberbia caja de plata, regalo de Felipe IV de España. Una reliquia importante, su corazón, se venera en la Iglesia de San Carlos y San Ambrosio de Roma.
A instancias de su primo Federico de Borromeo, arzobispo de Milán y su sucesor, en 1624 comenzaron los trabajos para la construcción de un Sacro Monte que celebrase su memoria, así como de una gran estatua que fuese visible desde el lago Mayor, el Coloso de San Carlo Borromeo. Se representa al santo en pie con un hábito sencillo, roquete y muceta, con un libro en su mano izquierda y con su brazo derecho en el acto de impartir una bendición. La obra se completó después de 74 años de trabajos en 1698 y el 19 de mayo del mismo año el cardenal Federico Caccia, entonces arzobispo de Milán, dio la solemne bendición al monumento.
En el tercer centenario de su canonización (26 de mayo de 1910) el papa Pío X escribió la encíclica Editae Saepe, en la que recordó la memoria del santo y alabó su obra apostólica y doctrinal en el ámbito de la Reforma Católica. En este documento, el pontífice coloca a san Carlos como modelo de la lucha contra el modernismo.[40]
La iconografía del santo es muy rica. Entre ellas: Retrato de San Carlos Borromeo, pintado por Ambrosio Figini y conservado en la Biblioteca Ambrosiana de Milán; San Carlos Borromeo adorando a la Trinidad de Orazio Borgianni, que se conserva en la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane en Roma; San Carlos Borromeo dando la comunión a las víctimas de la peste de Tanzio da Varallo en Domodossola (Italia).
La Imperial Orden de San Carlos fue creada por Maximiliano I de México el 10 de abril de 1866 para condecorar de manera exclusiva a las mujeres que hubiesen destacado en el servicio a la comunidad. La orden hacía honor a san Carlos Borromeo, el santo patrono de la emperatriz Carlota de México, quien la encabezaba. Se dividía en dos clases: Gran Cruz (para un máximo de 24 damas) y Cruz (sin límite alguno). La orden fue disuelta después de la caída del emperador, en 1867.[cita requerida]
Las dos congregaciones relacionadas con el arzobispo de Milán en su diócesis, como las Ursulinas, a quienes ayudó con su aprobación (1566), y los Oblatos de San Ambrosio, fundados por él (1578),[27] luego de su canonización, añadieron a sus nombres el de San Carlos, a saber; Ursulinas de San Carlos y Oblatos de los Santos Ambrosio y Carlos.
Algunos institutos de vida consagrada y sociedades de Vida Apostólica de la Iglesia católica llevan su nombre: las Hermanas de la Caridad de San Carlos, fundadas en Nancy, Francia (1652); las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo de Maastricht, fundadas en Bélgica (1837); las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo de Viena, fundadas en Austria (1845); la Congregación de los Misioneros de San Carlos, fundada por Juan Bautista Scalabrini en Piacenza (1887); las Misioneras de San Carlos Borromeo, del mismo fundador en 1895; las Hermanas de la Caridad de San Carlo Borromeo de Trzbnica, Polonia (1923); las Hermanas enfermeras de San Carlos, fundadas por Giovanni Masciadri en Milán (1932), la Fraternidad Sacerdotal de Misioneros de San Carlos Borromeo, fundada por Massimo Camisasca en Roma (1999).
Es patrono de Humaitá (Paraguay), Municipio de San Carlos (México),[41] de la diócesis de Ciudad Quesada (Costa Rica),[42] de la Diócesis de San Carlos (Filipinas),[43] de Lombardía (Italia), del Cantón del Tesino (Suiza), de Monterrey (California), de los municipios italianos de Saló, Portomaggiore, Rocca di Papa y Nizza Monferrato. Es Patrón desde 1769 de la Parroquia de la Inmaculada Concepción y San Carlos, de La Carolina (Jaén). Además de la Misión de San Carlos Borromeo de Carmelo. Además el gobernador de Chile, Joaquín del Pino y Rosas fundó el 3 de julio de 1800 la ciudad de San Carlos, Chile en homenaje al santo patrono de la localidad chilena, de igual forma la iglesia central de dicha ciudad lleva el nombre de "parroquia San Carlos Borromeo" También es considerado patrono de los catequistas, seminaristas y empleados de banca y de bolsa.[39]
Controversia y últimos días
[editar]
Encargado de implementar las reformas dictadas por el Concilio de Trento, la postura intransigente de Borromeo lo llevó a entrar en conflicto con líderes seculares, sacerdotes e incluso con el Papa. [21] Sus reformas se encontraron con una gran oposición. El gobernador de la provincia y muchos de los senadores presentaron quejas ante los tribunales de Roma y Madrid.[4]
En 1584, durante su retiro anual en Monte Varallo, enfermó de «fiebre intermitente y escalofríos», y al regresar a Milán su estado empeoró rápidamente. Tras recibir la extremaunción, falleció tranquilamente el 3 de noviembre a la edad de 46 años.[25]
Iconografía
[editar]El emblema de Borromeo es la palabra latina «humilitas» (humildad), que forma parte del escudo de los Borromeo. En el arte se le suele representar con sus vestiduras, descalzo, llevando la cruz como arzobispo, una cuerda alrededor del cuello y una mano levantada en señal de bendición, recordando así su labor durante la peste.[36]
Legado
[editar]
La correspondencia de Borromeo muestra su influyente posición en Europa durante su vida. Los papas bajo los que sirvió buscaban su consejo. Los soberanos católicos de Europa —Enrique III de Francia, Felipe II de España, María I de Escocia— y otros demostraron lo mucho que valoraban su influencia. El cardenal Valerio de Verona dijo de él que Borromeo era «para los bien nacidos un modelo de virtud, para sus hermanos cardenales un ejemplo de verdadera nobleza». El cardenal Baronio lo calificó como «un segundo Ambrosio, cuya temprana muerte, lamentada por todos los hombres buenos, supuso una gran pérdida para la Iglesia».
A finales del siglo XVI o principios del XVII, los católicos de Inglaterra difundieron entre ellos una «Vida de San Carlos».[20]
Monumentos
[editar]- Contrariamente a los últimos deseos de Borromeo, el Duomo di Milano creó una cripta conmemorativa en su honor en la iglesia.
- Su pariente Federico Borromeo y sus admiradores encargaron una estatua de 20 m de altura que se erigió en la colina sobre Arona, ya que lo consideraban un importante líder de la Contrarreforma.
Véase también
[editar]- Editae saepe, encíclica de San Pío X sobre San Carlos Borromeo
Wikisource dispone del texto de la Editae saepe- Oblatos de los Santos Ambrosio y Carlos
- Coloso de San Carlo Borromeo
Portal:Biografía. Contenido relacionado con Santos Catolicismo.
Portal:Iglesia católica. Contenido relacionado con Iglesia católica.
Referencias
[editar]- ↑ a b c De Certau, 1977, párrafo 1.
- ↑ a b De Certau, 1977, párrafo 4.
- ↑ Britannica, The Editors of Encyclopaedia. «San Carlos Borromeo». “'Enciclopedia Británica”'
- ↑ a b c d e Chisholm, 1911, p. 274.
- ↑ Mezzadri, 2001, p. 86.
- ↑ Miranda, Salvador. «BORROMEO, Carlo (1538-1584)». The Cardinals of the Holy Roman Church. Florida International University. OCLC 53276621.
- ↑ a b c «San Carlos Borromeo». Franciscan Media (en inglés). 4 de noviembre de 2015. Consultado el 8 de junio de 2019.
- ↑ De Certau, 1977, párrafo 9.
- ↑ De Certau, 1977, párrafo 11.
- ↑ De Certau, 1977, párrafo 7.
- ↑ a b De Certau, 1977, párrafo 5.
- ↑ De Certau, Michel (1977). «Carlo Borromeo, santo». Dizionario Biografico degli Italiani (en italiano) 20. Treccani.
- ↑ Sergio, Emilio. «Accademia delle Notti Vaticane 1560-1565». Galleria dell'Accademia Cosentina.
- ↑ a b c Mezzadri, 2001, p. 87.
- ↑ a b c d e Ffrench Keogh, 1910.
- ↑ Serrano Estrella, Felipe. «LAS INSTRUCCIONES DEL CARDENAL BORROMEO EN LAS ARQUITECTURAS EUCARÍSTICAS DE LA ESPAÑA DEL SETECIENTOS».
- ↑ Díaz Lorenzo, Juan Carlos. «El Concilio de Trento y el arte religioso».
- ↑ San Carlos Borromeo en Catholic-Hierarchy. Consultado el 20 de enero de 2013.
- ↑ Cazzani, Eugenio (1996). Vescovi e arcivescovi di Milano (en italiano). Milano: Massimo. pp. 226-230. ISBN 88-7030-891-X.
- ↑ a b Giussano, G.P., “'Vita di S. Carlo Borromeo”' (1610, Inglaterra, HE Manning, ed., reimpreso, Londres: 1884)
- ↑ a b c Swetnam, Susan H., «Mis mejores maestros fueron santos», Loyola PressISBN 978-0-8294-2329-7
- ↑ a b «San Carlos Borromeo», “'Catholic Online”', consultado el 14 de diciembre de 2008
- ↑ Blunt, Anthony, Artistic Theory in Italy, 1450–1660, capítulo VIII, especialmente pp. 107-128, 1940 (refs a la ed. de 1985), OUP, ISBN 0-19-881050-4
- ↑ a b c «San Carlos Borromeo». Catholic News Agency (en inglés). Consultado el 8 de junio de 2019.
- ↑ a b «San Carlos Borromeo». www.ewtn.com. Archivado desde el original el 5 de noviembre de 2013. Consultado el 2019 -06-08.
- ↑ Mezzadri, 2001, p. 88.
- ↑ a b Mezzadri, 2001, p. 91.
- ↑ a b Galviati, 1933, párrafo 11.
- ↑ Peronnet, 1990, p. 232.
- ↑ Mezzadri, 2001, p. 78.
- ↑ Cf. Fernando-Vittorino Joannes, "Il bracchio di ferro con la Spagna", en su Vita e tempi di Carlo Borromeo, Arnoldo Mondadori editore S. A., 1994 (Breschia, 1985), p. 227 y ss.
- ↑ Galviati, 1933, párrafo 14.
- ↑ Marcora (1976). Il processo diocesano informativo sulla vita di San Carlo per la sua canonizzazione, in Memorie storiche della diocesi di Milano (en italiano) IX. p. 467.
- ↑ Mezzadri, 2001, p. 90.
- ↑ Lytton Strachey, 1918, “'Eminent Victorians”', edición de Folio Society, 1979, p. 69.
- ↑ a b «ENCICLOPEDIA CATÓLICA: San Carlos Borromeo». www.newadvent.org. Consultado el 8 de junio de 2019.
- ↑ Kenny, Louise M. Stacpoole (1911). San Carlos Borromeo: un esbozo del cardenal reformador. Londres: Washbourne. pp. 214-215.
- ↑ «4 de noviembre – San Carlos Borromeo, (1538-1584), cardenal arzobispo de Milán, patrón de los catequistas, gran reformador católico». CATECISIS DE ADULTOS Y ALFABETIZACIÓN RELIGIOSA CRISTIANA EN LA TRADICIÓN CATÓLICA ROMANA (en inglés estadounidense). 3 de noviembre de 2012. Consultado el 21 de enero de 2016.
- ↑ a b Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María. «San Carlos Borromeo». www.corazones.org. Consultado el 2 de diciembre de 2015.
- ↑ Pío X, 1910, título.
- ↑ Culminan las fiestas de San Carlos. Milenio.com Tamaulipas. 6 de noviembre de 2015.
- ↑ Portal de la Diócesis de Ciudad Quesada.
- ↑ Gcatholic.org Consultado el 10/11/2015.
Bibliografía
[editar]Obras consultadas
[editar]- De Certau, Michel (1977). «Carlo Borromeo, Santo». Dizzionario Biografico degli italiani (en italiano) 20. Treccani.
- Peronnet, Michel (1990). Iniciación a la Historia. 5 El siglo XVI. Mompelier: Akal. ISBN 978-84-760-0478-4.
- Ffrench Keogh, Willian (1910). «San Carlos Borromeo». Enciclopedia Católica. Nueva York. Consultado el 2 de diciembre de 2015.
- Galviati, Giovanni (1933). «Carlo Borromeo, san». Enciclopedia Italiana (en italiano). Treccani.
- Mezzadri, Luigi (2001). Storia della Chiesa tra Medioevo ed epoca Moderna (en italiano) III. Roma: Centro Liturgico Vicenziano. ISBN 88-86655-94-0.
- Pío X (1910). Editae Saepe (en inglés, italiano y latín). Roma: Libreria Editrice Vaticana. Consultado el 8 de diciembre de 2015.
Bibliografía
[editar]- Opere complete di S. C. Borromeo, ed. G. A. SASSI, 5 vol., Milán 1747, 2 vol., ed. Augsburgo 1758;
- A. SALA, Documenti circa la vita e le gesta de S. C. B., 3 vol., Milán 1857-61;
- Acta Ecclesiae Mediolanensis, ed. A. RATTI (más tarde Pío XI), vol II y III Milán 1890-92;
- C. BASCAPÉ, De vita et rebus gestis Caroli card. S. Praxedis arch. Mediolani, Ingolstadt 1592 (obra capital);
- Pastor, Barcelona 1010-61, vol. 15, 117-38, vol. 19; 94-116;
- DHGE GII,486-534;
- Bibl. Sanct. 111,812-50.
Enlaces externos
[editar]
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Carlos Borromeo.- Catholic Hierarchy
- Biografía de San Carlos Borromeo en Santoral Católico de www.divinavoluntad.net
- San Carlos Borromeo en SCTJM
- San Carlos Borromeo en Church Forum Archivado el 29 de abril de 2007 en Wayback Machine.
- Carta de San Carlos Borromeo enviada a los legados durante la última fase del concilio de Trento
- Hombres
- Nacidos en 1538
- Fallecidos en 1584
- Santos católicos de Italia del siglo XVI
- Obispos y arzobispos de Milán
- Cardenales de Italia del siglo XVI
- Cardenales creados por Pío IV
- Cardenales nepotes
- Casa de Médici
- Padres conciliares en Trento
- Sepultados en la Catedral de Milán
- Obispos santos de Italia
- Casa de Borromeo
- Carlos Borromeo
- Arzobispos del siglo XVI
- Obispos de Italia del siglo XVI
- Obispos católicos del siglo XVI
- Nacidos en Arona (Italia)
- Fallecidos en Milán
- Santos incorruptos