Golpe de Estado

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Golpe de Estado militar en Polonia en 1926.

Un golpe de Estado (calco del francés coup d'État) es la toma del poder político, de un modo repentino de forma pacífica o violenta, por parte de un grupo de poder de ideología diferente, o no, a la del gobierno al que se destituye, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión en el poder vigente con anterioridad nacidas del sufragio universal (voto) y propias de un estado de derecho.

Se distingue de los conceptos de revuelta, motín, rebelión, putsch, revolución o guerra civil. Usualmente estos términos se utilizan con poca propiedad o con intenciones propagandísticas, y en el transcurso de los hechos y procesos históricos se suelen combinar entre sí.

América Latina atravesó por un sin número de golpes de Estado, muchos de ellos agrupados con base a periodos definidos dentro del proceso de transformación social, económica y política del continente. Así las dictaduras personalistas tuvieron auge desde la creación de las repúblicas latinoamericanas, en la mitad del siglo XX y con la afirmación de la Guerra Fría, se instauraron dictaduras en América del Sur mayoritariamente institucionales.[1]

Origen y evolución del concepto[editar]

El concepto de golpe de Estado comenzó a ser empleado en Francia en el siglo XVII, para referirse a una serie de medidas violentas y repentinas tomadas por el Rey, sin respetar la legislación ni las normas morales, generalmente para deshacerse de sus enemigos, cuando el Rey mismo consideraba que eran necesarias para mantener la seguridad del Estado o el bien común.[2] En este sentido original, el concepto era muy similar a lo que se denomina en la actualidad "autogolpe", es decir, el desplazamiento de ciertas autoridades del Estado, por parte de la autoridad suprema.

El término se fue ampliando a lo largo del siglo XIX para significar la acción violenta de un componente del Estado, por ejemplo, las fuerzas armadas, con el fin de desplazar a la cabeza del mismo. El concepto se superpuso entonces, y a la vez se diferenció, del de "revolución", caracterizado sobre todo por estar principalmente organizado por civiles ajenos al Estado.

Ya en el siglo XX, en 1930 apareció el libro Técnica del colpo di Stato (Técnica del Golpe de Estado) de Curzio Malaparte, que impondría el uso generalizado del concepto, básicamente en su acepción moderna, a partir del análisis crítico de las acciones del fascismo y el nazismo. Malaparte aplica el concepto del golpe de Estado no sólo a una operación ejecutada por integrantes del Estado, sino también por poderes civiles, que -mediante la desestabilización del gobierno a través de acciones orientadas a generar caos social- provocan su caída y acceden al poder.

Para Malaparte, la diferencia sustancial del concepto de golpe de Estado con los de "guerra civil" y "revolución" es esencialmente el uso de la sorpresa y la escasa duración relativa de las operaciones, «reduciendo "al mínimo el tamaño y la intensidad de la confrontación armada"».[2]

En 1962, Samuel Finer escribió otro libro importante para la conceptualización del golpe de Estado: The Man on Horseback: The Role of the Military in Politics (tit. trad. Los militares en la política mundial).[3] La edición original de Finner fue ampliada en 1975 (Peregrine Books) y en 1976 (Penguin Books); en 1988 se realizó también una edición publicada por Westview Press.

Finner, pensando en los militares, distingue cuatro niveles de presión sobre el Estado, de los cuales considera legítimo sólo al primero:

  1. Presión sobre el gobierno o los parlamentarios, para influir a favor de sus intereses;
  2. Reclamos al gobierno o el parlamento bajo aviso de que, en caso de no ser aceptados, procederán a realizar acciones dañinas. Finner considera este nivel como extorsión ilegítima. Aun sin que el gobierno cambie, Finner sostiene que esta situación podría dar lugar a un «golpe de Estado tácito», en el que el gobernante toma las decisiones que le impone el grupo de presión.
  3. Uso de la violencia o amenaza de violencia para reemplazar al gobierno civil por otro gobierno civil.
  4. Uso de la violencia o amenaza de violencia para reemplazar al gobierno civil por un gobierno militar.[4]

En el curso del siglo XX, el golpe de Estado adoptó la forma típica de una acción de las fuerzas armadas desplazando por la fuerza al gobierno establecido. Sin embargo, sobre todo a partir del colapso de las dictaduras latinoamericanas, en la década de 1980, los golpes de Estado han ido adoptando formas más complejas y menos evidentes, mediante técnicas de desestabilización económica ("golpes de mercado") y generación de climas de caos social (saqueos, huelgas, etc.), que pueden ser agudizados mediante el uso de medios de comunicación de masas.

Diferencias y similitudes con otros conceptos emparentados[editar]

El concepto de "golpe de Estado" está emparentado con otros conceptos relacionados con trastornos del poder político, como los de revuelta, motín, rebelión, revolución o guerra civil. Estos términos se utilizan de ordinario con poca propiedad o con intenciones propagandísticas o de desinformación. En el transcurso de los procesos históricos, estos fenómenos no suelen presentarse en forma pura, sino combinados entre sí.

  • Golpe de Estado y revolución: una revolución, en la Ciencia Política, es un cambio social profundo y relativamente veloz, que usualmente —aunque no necesariamente— implica confrontaciones violentas entre sectores. Una revolución puede combinarse, y suele suceder, con uno o más golpes de Estado, cuando las autoridades legales son desplazadas por medios ilegales, sean estos evidentes o manteniendo una apariencia de legalidad.
  • Golpe de Estado y guerra civil: una guerra civil es un enfrentamiento militar generalizado y extendido en el tiempo, entre dos bandos de una misma sociedad. Se diferencia del golpe de Estado, sobre todo, por su duración, ya que el golpe de Estado es repentino y de corta duración (horas, a veces pocos días).
  • Golpe de Estado, rebelión y motín: Muchas veces los golpes de Estado han tomado la forma de sublevaciones o rebeliones militares. En estos casos deben ser distinguidos del "motín", ya que éste es una desobediencia colectiva de un grupo de militares frente a sus mandos naturales, que no tiene como fin derrocar al gobierno, ni establecer determinadas políticas o cambios institucionales.
  • Golpe de Estado y revueltas: los trastornos institucionales suelen ir acompañados de revueltas, en parte provocadas intencionalmente y en parte espontáneas, en las cuales muchedumbres ocupan los espacios públicos, desafiando la autoridad de los poderes establecidos, a veces de manera violenta. Las revueltas generan situaciones de caos social, que pueden ser aprovechadas tanto por quienes impulsan los golpes de Estado, como por quienes buscan defender el poder establecido.
  • Golpe de Estado y putsch: el término alemán putsch (textualmente "empujón") tiene un significado muy similar a "golpe de Estado", pero usualmente está referido a intentos fallidos de golpe de Estado.[5]
  • Golpe parlamentario: en muchos países suele estar previsto que el Congreso haga juicio político y eventualmente destituya al presidente de la nación, en caso de que éste cometiera algún delito durante su gestión. En algunos casos dichos juicios son equiparados con golpes de estado, dado el uso de artificios legales para que una mayoría parlamentaria destituya a un presidente,[6] aún cuando se trata de procedimientos legales. El concepto —relativamente nuevo— de golpe parlamentario no es compartido por todos los analistas políticos.[7] [8]
  • Pronunciamiento militar: generalmente se llama así a los golpes militares que buscan cambiar al gobierno, pero sin llevar a cabo una usurpación ni derrocar el sistema vigente.

Medidas legales contra los golpes de Estado[editar]

Varias constituciones del mundo[¿cuál?] poseen normas especiales para prevenir y castigar a los responsables de la comisión de golpes de Estado, a la vez de un régimen penal para sancionar los delitos contra la democracia.

Estas normas están básicamente orientadas a dos situaciones:

  • El efecto de los actos efectuados por las autoridades que asumieron el poder en virtud de un golpe de Estado, disponiendo, por ejemplo, que los mismos serán "insanablemente nulos";[9]
  • Las penas a ser aplicadas a los responsables de haber intentado o realizado un golpe de Estado.

Líderes actuales que han asumido el poder mediante un golpe de Estado[editar]

Nombre País Año del golpe
Qabus bin Said al Said* Flag of Oman.svg Omán 1970
Teodoro Obiang Flag of Equatorial Guinea.svg Guinea Ecuatorial 1979
Yoweri Museveni Bandera de Uganda Uganda 1986
Omar Hassan Ahmad al-Bashir Flag of Sudan.svg Sudán 1989
Idriss Déby Flag of Chad.svg Chad 1990
Yahya Jammeh** Flag of The Gambia.svg Gambia 1994
Frank Bainimarama** Bandera de Fiyi Fiyi 2006
Mohamed Uld Abdelaziz*** Flag of Mauritania.svg Mauritania 2008
Prayuth Chan-ocha Flag of Thailand.svg Tailandia 2014

* Monarca que derrocó a su padre.
** Confirmados en el cargo consecuentemente mediante elecciones aparentemente libres.[10] [11]
*** Confirmado posteriormente por las elecciones de 2009, considerados como "satisfactorias" por los observadores internacionales.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. B., Elie (24 de junio de 2009). «Los militares en la política latinoamericana desde 1930». Publications Docs-en-stock.com. Consultado el 18 de mayo de 2016. 
  2. a b Arrivillaga, Edgardo. «24 de marzo de 1976: un genuino golpe cívico militar que nadie quiere escribir.» Inteligencia Estratégica, marzo de 2005.
  3. Finer, Samuel E. The Man on Horseback: the Role of Military in Politics, Londres, Pall Mall, 1962; Edición en español: Los militares en la política mundial, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1969.
  4. Finer, ob.cit.
  5. Safire, William (1991). «On Language; When Putsch Comes to Coup.» 22 de septiembre de 1991. The New York Times.
  6. «Dilma Rousseff: "Me enfrento a un golpe de Estado"». Diario La Nación. 18 de abril de 2016. 
  7. Por qué el impeachment contra Dilma Rousseff no es un golpe, Dario Mizrahi, Infobae, 20/12/2015
  8. Rocha de Barros, Celso (22 de abril de 2016). «La destitución de Dilma Rousseff no es un golpe de Estado, es una cortina de humo». New York Times en español. 
  9. En el caso de la Argentina, la Constitución Nacional dispone en el art. 36 que los actos sancionados por autoridades que tomaren el poder por medio de la fuerza, serán "insanablemente nulos".
  10. «Gambia, Country Reports on Human Rights Practices». State.gov. 4 de marzo de 2002. Consultado el 30 de julio de 2011. 
  11. «Central African Republic, 2008». Freedom House. 10 de mayo de 2004. Consultado el 30 de julio de 2011. 

Bibliografía[editar]

  • Malaparte, Curzio (1930). Técnica del colpo di Stato (Técnica del Golpe de Estado).
  • Finer, Samuel E. The Man on Horseback: the Role of Military in Politics, Londres, Pall Mall, 1962; Edición en español: Los militares en la política mundial, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1969.

Enlaces externos[editar]