Piscina

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Piscina en la Galapagos Cottages Isla Santa Cruz (Galápagos).
Jóvenes lanzándose desde el Tobogán de la Piscina del Complejo Turístico ''Paraíso'' en Chillán, Chile.
Piscina en Mosul, Irak.
Piscina residencial en México.

Una piscina es un estanque artificial destinado al baño y deportes como la natación.

Etimología[editar]

La palabra piscina viene del latín piscis "pez" y originalmente se utilizaba para designar pozos para peces de agua dulce o salada. También se utilizó para designar los depósitos de agua conectados a los acueductos. Los primeros cristianos utilizaron la palabra piscina para designar la pila bautismal. Efectivamente, antes de la invención de las depuradoras, en las albercas, de baño o decorativas, al aire libre, se utilizaban peces para la limpieza del agua, puesto que se comían las larvas de insectos, y de ahí viene el nombre.

En algunos países, particularmente México, se utiliza la palabra alberca, de origen árabe, en vez de piscina si se trata de una piscina grande para nadar. Si se trata de una piscina pequeña de poca profundidad, normalmente para uso infantil, recibe el nombre de chapoteadero.

En otros países, como Argentina, se denomina pileta de natación o simplemente pileta.

Historia[editar]

Existe una larga tradición de construcciones artificiales dedicadas al baño, entre las que destacan los numerosos yacimientos de termas romanas, como los encontrados en la ciudad inglesa de Bath, a la que dan nombre.

Construcción[editar]

Asimismo, existen varias modalidades, como las fijas, las portátiles y las desmontables. Y de distintos materiales, como acero inoxidable, poliéster, de hormigón armado, recubiertas de mosaico, etc.

Dimensiones de piscinas deportivas[editar]

Dentro del ámbito deportivo podemos diferenciar tres grandes tipos de piscinas:

  • Piscina de 50 metros, o piscina olímpica, denominada así por ser la piscina oficial de los Juegos Olímpicos.
  • Piscina de 25 metros, o piscina corta ("semiolímpica").
  • Piscina de saltos, de menores dimensiones pero de mayor profundidad. También se le conoce como "fosa".

Sus usos deportivos son muy variados, utilizándose en el campo de la natación, el waterpolo, la natación sincronizada o los saltos acrobáticos.

Métodos de depuración y mantenimiento[editar]

Hoy en día las piscinas han experimentado un significativo avance tecnológico, sobre todo en términos de depuración e higienización del agua. De esta manera el mantenimiento de piscinas se ha ido haciendo con el tiempo mucho más sencillo y agradable de realizar.

Depuración[editar]

Con este proceso se trata de que las aguas estén limpias y transparentes. Se hace mediante una recirculación del agua por un filtro adecuado. El filtro consiste en un receptáculo generalmente de forma circular para soportar mejor la alta presión a la que es sometido y lleno por dentro de un material filtrante adecuado que puede ser arena silice de diferentes granulometrías, carbón activado, cuarzo u otro. El tamaño del filtro tendrá relación proporcional a la cantidad de superficie filtrante necesaria para el caudal de agua, por unidad de tiempo, de la piscina a filtrar. Una bomba autocebante hace pasar el agua por el filtro, reteniendo las impurezas en su interior.

La suciedad del agua puede ser de tres tipos y cada una de ellas tiene un sistema para quitarla:

  • Suciedad superficial: hojas o cualquier otra suciedad, incluidos insectos, que flotan en el agua. Para extraerlos, el retorno del agua de la depuradora se impulsa por unas bocas a flor de superficie que arrojan un chorro de agua proveniente de la bomba de la pileta, hacia el lado contrario en el que unas tomas de superficie (conocidas muy normalmente por su nombre en inglés: skimer) absorben el agua superficial, gracias a las bombas de la depuradora. Las tomas tienen un filtro de gruesos para evitar que las partes más voluminosas de la suciedad superficial, lleguen al filtro de la depuradora.
  • Suciedad en la masa: polvo suspendido en el agua, que queda en la arena del filtro de la depuradora al recircular el agua.
  • Suciedad depositada en el fondo y paredes: para extraerla es necesario un accesorio, la barredera, que puede ser manual o automática. Para usarla tiene una toma específica, generalmente en una de las paredes del vaso y una válvula (o juego de válvulas) hace que el agua se recoja exclusivamente por ella y no por las tomas de superficie o de fondo, de modo que funciona como una aspiradora, frotando y removiendo la suciedad asentada en el fondo o paredes y depurando el agua antes de volver a introducirla en el vaso.

El filtro requiere una limpieza periódica que se logra haciendo circular el agua en dirección contraria a la de filtrado durante un cierto tiempo, agua que debe ir a el sistema de desagüe.

Higiene[editar]

Se trata de evitar que en el agua florezcan microbios u hongos que puedan ser nocivos para los bañistas. Se emplean derivados de cloro, se controla su pH y en ocasiones incluso la temperatura del agua.

Para las algas se emplean agentes floculantes que reducen las algas a residuos sólidos pequeños que quedan en el filtro de la depuradora

También se puede optar por las piscinas naturales (ver más adelante).

Clorado[editar]

En el cuidado del agua de una piscina de cloro es necesario tener en cuenta una serie de parámetros:

Parámetros normales en una piscina
Porcentaje de cloro libre 0.90 - 1.50 mg/L (1,5 - 2,0 ppm)[1] El cloro puede añadirse directamente, o producirse mediante hidrólisis de sales.
Salinidad 4 g/L (4 kg/m³) De vez en cuando, puede ser necesaria la aportación de sal.
pH 7,2 - 7,6 (ideal 7,2 - 7,4) Puede reducirse mediante la adición de ácido, y aumentarse mediante la adición de una base (pH +), tal como el bicarbonato sódico, de fórmula NaHCO3.
TAC, Alcalinidad total 8 - 15 ºf (80 - 150 ppm) Una alcalinidad baja produce un nivel de pH inestable
TH, dureza < 40 ºf (<400 ppm) Para reducir la dureza (ablandar) del agua, se realiza un proceso de descarbonatación, mediante la adición de carbonato de sodio, de fórmula Na2 CO3.

Para alcanzar estos valores, se requieren una serie de productos químicos:

  • Estabilizante del cloro
  • Tratamiento antialgas
  • Tratamiento floculante
  • Anticalcáreo
  • Antimanchas de pared
  • Clarificante
  • Tratamientos antihongos

Filtro biológico[editar]

Las piscinas naturales no utilizan ningún producto químico, realizan la depuración del agua gracias a un sistema de gravas y plantas acuáticas que limpian el agua de insectos y larvas indeseadas. La calidad del agua es similar a la de un río o un estanque limpio, y se evitan las molestias producidas por el cloro, como los ojos rojos, las reacciones alérgicas, el olor o la sequedad de la piel y el cabello.

Ahorro de agua[editar]

En zonas donde hay dificultades para el suministro de agua, es importante cuidar el gasto de agua. Aunque no se suele contemplar, un gasto importante es el que producen los bañistas al introducirse en el vaso para el baño. Una persona media, de unos 70 kg de masa, desplaza unos 65 litros de agua; 100 personas = 6500 litros, (6,5 m3), que normalmente van al desagüe por los rebosaderos. Cuando ya no hay bañistas debe reponerse con agua de la red. Para evitarlo, es conveniente establecer depósitos proporcionados para retener el agua y reintroducirla cuando la piscina se vacíe de nadadores.

Toxicidad por exposición al cloro y otros químicos[editar]

Los nadadores, así como las personas que trabajan en las piscinas, están expuestos a una importante toxicidad química directa de las vías respiratorias por la inhalación del cloro ambiental. Esta toxicidad se produce por la exposición a bajos niveles de cloro de manera continuada y picos de niveles elevados ocasionales involuntarios (exposiciones agudas). Las exposiciones a los niveles más altos se deben a fallos puntuales en los sistemas de cloración automática y negligencia de los operarios de mantenimiento, por falta de conocimiento o ausencia de cultura de seguridad; estos incidentes no son inusuales. Otras causas que motivan desprendimiento de cloro al aire con acumulación de niveles excesivos, aunque el nivel de cloro en el agua esté dentro de la normativa, incluyen insuficiente ventilación, actividades con gran agitación del agua (como entrenamientos intensos, niños jugando) y presencia de un elevado número de usuarios.[2][3][4][5][6][7]

Respuesta a la concentración de cloro en aire (ppm: partes por millón)[2][8]
Concentración Efecto en la salud humana
   0,1-0,3 ppm Umbral para la detección del olor.
   1-3 ppm Irritación leve de las membranas mucosas. Tolerable una hora.
> 5 ppm Irritación de los ojos.
> 15 ppm Irritación de garganta.
   15-30 ppm Tos, dificultad para respirar, ardor o dolor en el pecho.
> 50 ppm Neumonitis química.
   430 ppm Muerte después de 30 minutos de exposición.
> 1000 ppm Muerte en pocos minutos.
  • Exposición continuada a bajos niveles de cloro: Provoca irritación e inflamación de las vías respiratorias y aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar asma, bronquitis crónica y ataques aislados de sibilancias. En los adolescentes con atopia, aumenta además el riesgo de desarrollar rinitis alérgica.[2][4]
  • Intoxicación por inhalación de niveles elevados de cloro: Puede provocar lesión pulmonar aguda, síndrome de dificultad respiratoria aguda y, hasta en un 1% de los casos, la muerte. Los síntomas y signos de obstrucción de las vías respiratorias derivados de la intoxicación incluyen tos, opresión en el pecho, disnea, sibilancias, estertores, inflamación pulmonar (con o sin infección asociada), edema pulmonar o hipoxemia.[2][9]

Las formas de cloro involucradas en la toxicidad respiratoria no se limitan al cloro gaseoso sino también a los compuestos que se forman por su combinación con otras sustancias, tales como el ácido hipocloroso, el dióxido de cloro y la cloramina. De hecho, debido a que el cloro gaseoso es moderadamente soluble en agua, cuando entra en contacto con las mucosas de las vías respiratorias forma ácido hipocloroso, ácido clorhídrico y diversos oxidantes altamente reactivos, a medida que se va disolviendo en el líquido de la superficie de las vías respiratorias. Esto provoca lesiones que no se limitan a las vías respiratorias inferiores, sino que también puede afectar a los ojos, la piel y las vías respiratorias superiores. La vía aérea se ve especialmente afectada desde la nariz hasta el nivel de los bronquios. El daño oxidativo de las vías respiratorias puede no aparecer de manera inmediata, sino que puede desarrollarse de manera retardada, durante cualquier etapa de la enfermedad (días e incluso semanas después de la exposición al cloro).[2][8]

El funcionamiento normal de las vías respiratorias puede no volver a restablecerse con normalidad después sufrir lesiones por la inhalación de cloro, dejando secuelas permanentes tales como asma, hiperreactividad inespecífica de las vías respiratorias, síndrome de disfunción reactiva de las vías aéreas, fibrosis pulmonar e hiperplasia mucosa.[2][9]​ Una única exposición a niveles elevados es suficiente para provocar secuelas permanentes.[10][11]

Otras numerosas sustancias químicas también provocan toxicidad respiratoria en las piscinas, tales como las que se liberan al aire como consecuencia de las reacciones entre sí del resto de agentes químicos añadidos al agua de la piscina, de estos con el cloro gaseoso y con la materia orgánica de origen humano. No se conoce aún el número exacto de los diversos compuestos químicos resultantes de estas reacciones ni todos sus efectos concretos sobre la salud, si bien algunos se consideran tóxicos o cancerígenos.[2][4][6][12][13][14][15]

Accidentes[editar]

Los accidentes por inhalación de productos químicos en piscinas no son hechos inusuales.[7]​ Algunos ejemplos se detallan a continuación.

En España en 1992, una niña de diez años murió asfixiada por inhalación de cloro en una piscina climatizada cubierta. Otros once niños resultaron intoxicados en el mismo incidente y sufrieron lesiones pulmonares, dos de ellos muy graves. Los hechos se produjeron como consecuencia de una negligencia en la manipulación de los sistemas de depuración del agua.[16][17]

Entre los años 2008 a 2012 se documentaron 41 accidentes en piscinas por sustancias químicas, con un total de 428 víctimas, una de ellas mortal (un operario) y al menos 1750 personas evacuadas. El número de víctimas en un único incidente osciló desde una sola persona afectada hasta más de 80 intoxicados (Asturias, 2010). La mayoría de los accidenes se produjo en piscinas municipales.[7]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Piscinas Barcelona. «Nivel de Cloro Adecuado en Piscinas». 
  2. a b c d e f g White CW, Martin JG (julio de 2010). «Chlorine gas inhalation: human clinical evidence of toxicity and experience in animal models» [Inhalación de cloro gaseoso: evidencia clínica de toxicidad en humanos y experiencia en modelos animales]. Proc Am Thorac Soc (Revisión) 7 (4): 257-63. PMC 3136961. PMID 20601629. doi:10.1513/pats.201001-008SM. 
  3. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo., ed. (1994). «NTP 341: Exposición a cloro en piscinas cubiertas». 
  4. a b c Florentin A, Hautemanière A, Hartemann P (noviembre de 2011). «Health effects of disinfection by-products in chlorinated swimming» [Efectos sobre la salud de los subproductos de desinfección en la natación clorada]. Int J Hyg Environ Health (Revisión) 214 (6): 461-9. PMID 21885333. doi:10.1016/j.ijheh.2011.07.012. 
  5. Fisk MZ, Steigerwald MD, Smoliga JM, Rundell KW (diciembre de 2010). «Asthma in swimmers: a review of the current literature» [Asma en nadadores: una revisión de la literatura actual]. Phys Sportsmed (Revisión) 38 (4): 28-34. PMID 21150139. doi:10.3810/psm.2010.12.1822. 
  6. a b Squadrito GL, Postlethwait EM, Matalon S (septiembre de 2010). «Elucidating mechanisms of chlorine toxicity: reaction kinetics, thermodynamics, and physiological implications» [Elucidando los mecanismos de la toxicidad del cloro: cinética de las reacciones, termodinámica e implicaciones fisiológicas]. Am J Physiol Lung Cell Mol Physiol (Revisión) 299 (3): L289-300. PMC 2951076. PMID 20525917. doi:10.1152/ajplung.00077.2010. 
  7. a b c Gámez J, Padilla A (2012). «Análisis de incidentes químicos ocurridos en piscinas de España, 2008-2012». Rev Toxicol (Revisión) 29: 123-128. 
  8. a b Evans RB (mayo-junio de 2005). «Chlorine: state of the art». Lung (Revisión) 183 (3): 151-67. PMID 16078037. doi:10.1007/s00408-004-2530-3. 
  9. a b Babu RV, Cardenas V, Sharma G (2008). «Acute respiratory distress syndrome from chlorine inhalation during a swimming pool accident: a case report and review of the literature» [Síndrome de dificultad respiratoria aguda por inhalación de cloro durante un accidente en una piscina: informe de un caso y revisión de la literatura]. J Intensive Care Med (Revisión) 23 (4): 275-80. PMID 18508837. doi:10.1177/0885066608318471. 
  10. Costa R, Orriols R (2005). «[Reactive airways dysfunction syndrome]» [Síndrome de disfunción reactiva de las vías aéreas]. An Sist Sanit Navar (Revisión) 28 (Suppl 1): 65-71. PMID 15915173. 
  11. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo., ed. (febrero de 2015). «Enfermedades profesionales de naturaleza respiratoria. Síndrome de disfunción reactiva de la vía aérea.». 
  12. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo., ed. (2005). «NTP 690: Piscinas de uso público (II). Peligrosidad de los productos químicos». 
  13. Carter RAA, Joll CA (agosto de 2017). «Occurrence and formation of disinfection by-products in the swimming pool environment: A critical review» [Existencia y formación de subproductos de desinfección en el ambiente de la piscina: una revisión crítica]. J Environ Sci (China) (Revisión) 58: 19-50. PMID 28774608. doi:10.1016/j.jes.2017.06.013. 
  14. Manasfi T, Coulomb B, Boudenne JL (mayo de 2017). «Occurrence, origin, and toxicity of disinfection byproducts in chlorinated swimming pools: An overview» [Existencia, origen y toxicidad de los subproductos de desinfección en piscinas cloradas: una visión general]. Int J Hyg Environ Health (Revisión) 220 (3): 591-603. PMID 28174041. doi:10.1016/j.ijheh.2017.01.005. 
  15. Zwiener C, Richardson SD, DeMarini DM, Grummt T, Glauner T, Frimmel FH (enero de 2007). «Drowning in disinfection byproducts? Assessing swimming pool water» [¿Ahogándose en subproductos de desinfección? Evaluando el agua de la piscina]. Environ Sci Technol (Revisión) 41 (2): 363-72. PMID 17310693. 
  16. Lloveras M (noviembre de 2001). «Muerte en la piscina. Guía legal y jurisprudencial, a propósito del Decreto catalán 165/2001, de 12 de junio, sobre el socorrismo en las piscinas.». 
  17. El País, ed. (9 de agosto de 1992). «Una niña muerta y 11 menores en estado grave al inhalar gas tóxico cuando se bañaban en una piscina». 

Enlaces externos[editar]