Micología

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Seta en huerto palentino.

La micología (del griego μύκης, hongo, y -λογία, tratado, estudio) es la ciencia que se dedica al estudio de los hongos.[1]​ Es una de las áreas de la ciencia más extensas y diversificadas que aporta avances significativos a la investigación científica y al desarrollo tecnológico.[2]

Historia[editar]

Tentamen dispositionis methodicae fungorum (1797), una de las primeras obras de referencia sobre los hongos.

Se presume que los humanos comenzaron a recolectar setas como alimento en tiempos prehistóricos. En civilizaciones antiguas como la griega, romana e hindú, los hongos se consideraban alimentos sagrados. Y a partir de datos en la obra de fray Bernardino de Sahagún y de fragmentos del Popol Vuh y del Chilam Balam, también se cree que en las culturas mesoaméricanas prehispánicas, los hongos adquirieron un rango elevado y llegaron a considerarse comida de dioses y reyes. Quizás en Mesoamérica esa relación tenga que ver más con los hongos alucinógenos que con los alimenticios. Esa costumbre de ingerir hongos con un fin místico o enteogénico, continúa en algunas culturas hasta nuestros días.

Las setas aparecen por escrito por primera vez en las obras de Eurípides (480-406 a. C.). El filósofo griego Teofrasto de Ereso (371-288 a. C.) fue quizás el primero en tratar de clasificar sistemáticamente las plantas; las setas fueron consideradas como plantas a las que faltaban ciertos órganos.

Los antiguos no dejaron ningún documento científico sobre los hongos y solamente dos autores merecen ser mencionados: Plinio el Viejo (23-79 d. C.) por su Naturalis historia, donde escribió sobre las las trufas, y Dioscórides (ca. 40 - ca. 90) por los usos terapéuticos de algunas setas en De re medica. Estos textos, que mencionan solo unas veinte especies, tienen sin embargo solo un interés arqueológico, excepto por haber legado a la ciencia palabras como amanita, boletus, manitaria, myco o tuber. La Edad Media vio poco avance en el cuerpo de conocimiento sobre los hongos. Más bien, la invención de la imprenta permitió a algunos autores disipar las supersticiones y los conceptos erróneos acerca de ellas que los autores clásicos habían perpetuado.[3]

Los hongos y las trufas no son ni hierbas, ni raíces, ni flores, ni semillas, sino simplemente la superflua mezcla de tierra, de árboles o madera podrida, y de otras cosas podridas. Esto se debe al hecho de que todos los hongos y trufas, especialmente aquellos que se usan para comer, crecen más comúnmente en un clima tormentoso y húmedo.

Fungi and truffles are neither herbs, nor roots, nor flowers, nor seeds, but merely the superfluous moisture or earth, of trees, or rotten wood, and of other rotting things. This is plain from the fact that all fungi and truffles, especially those that are used for eating, grow most commonly in thundery and wet weather.

Jerome Bock (Hieronymus Tragus) (1552)[4]

Pero en el siglo XVI comienza probablemente el verdadero estudio de los hongos con:

  • la clasificación publicada en (1526) por el humanista italiano Hermolaus(1454-1493);
  • los trabajos de botánicos que, como Matthiole (1569), se aplicaron a comentar a Dioscórides;
  • Junius[5]​ que, en 1564, describió la Phallus impudicus recolectada en Holanda;
  • Reiner Solenander) (1524-1601) que describió Fistulina hepatica (lengua de buey) en Alemania;
  • el erudito italiano Fabi Columna[6]​ (1599) que ilustró e ilustró la jaula roja Clathrus cancellatus;
  • el italiano Porta[7]​ fue el primero en atreverse a afirmar, en 1592, que los hongos se reproducen por semillas.* El sabio flamenco Charles de L'Écluse (1526-1609) hizo pintar 86 acuarelas que representan 42 especies de hongos comestibles repartidos en 22 géneros, 58 especies de hongos venenosos de 25 géneros y 5 especímenes nuevos. En total, 105 especies de ellas 6 amanitas, 9 russulas, 7 lactarias, 12 tricholomas y 14 boletos.

Tal será la base de la micología. Hasta el siglo XVIII, los únicos hongos conocidos eran los macromicetos, que desarrollan cuerpos frutíferos visibles, pero gracias al uso del microscopio se tuvo conocimiento de la existencia de hongos microscópicos. Con el estudio de varias especies gradualmente se logró entender el comportamiento de diversas enfermedades asociadas a los hongos, el efecto de determinadas sustancias secretadas por ellos, su aprovechamiento en la alimentación, la fermentación de bebidas alcohólicas y el desarrollo de antimicóticos. Antoine de Jussieu (1686-1758) creó una clase aparte de plantas para las hongos y líquenes en 1728. El comienzo de la era moderna de la micología comienza con la publicación de Pier Antonio Micheli en 1737 de Nova plantarum genera.[8]​ Publicado en Florencia, este trabajo seminal sentó las bases para la clasificación sistemática de praderas, musgos y hongos.

El estudio científico de los hongos debutó con el sueco Linné (1707-1778) y su obra Species plantarum (1753), aunque los hongos no ocupaban en la obra un lugar separado del resto de las plantas. Fue el botánico francés Paulet (1740-1826) quien fue el primero en proponer (en 1795) la palabra «mycologie» para difundir la ciencia que estudia los hongos (un término que se impuso a fungologie). La palabra micología proviene del griego: μύκης (mukēs), que significa 'hongo', y el sufijo -λογία (-logia), que significa 'estudio'. E inglés, el término mycology (micología) y el complementario mycologist (micólogo) se usaron por primera vez en 1836 por M.J. Berkeley.[9]

El primer trabajo dedicado exclusivamente a los hongos fue publicado en 1801 por el sudafricano Persoon (1755-1837) (Synopsis methodica fungorum), pero se recuerda el trabajo de otro sueco, Fries (1794-1878), quien publicó los tres volúmenes de su Systema Mycologicum entre 1821 y 1832; luego el trabajo del italiano Saccardo (1845-1920), que publicó una obra monumental de clasificación científica al final del siglo XIX Sylloge fungorum omnium hucusque cognitorum. En 1843, el francés Léveillé descubrió la existencia de los basidios, que distinguió de los ascas y propuso una nueva ruptura separando entre los ascomicetos y los basidiomicetos.

El importante trabajo de los micólogos y botánicos del siglo XIX llevó al Código Internacional de Nomenclatura Botánica (CINB), creado en Viena en 1905 y que todavía se considera un precedente. Se observará que aunque los hongos son hoy en día un reino vivo separado del de las plantas, la nomenclatura botánica continúa aplicándose a ellos.

Las micotecas en los museos contienen decenas de miles de especímenes (incluidas especies raras o tal vez extintas) a partir de las cuales los científicos pueden llevar a cabo diversos estudios (bioquímica, filogenia ...). Así, recientemente se ha podido afinar la estructura de la rama de las Agaricales en el árbol de la vida y precisar las relaciones filogenéticas que existen entre las especies reconocidas dentro de ese grupo.[10]

Micología médica[editar]

La micología médica surge como una de las áreas de la medicina, con la necesidad de tratar enfermedades provocadas en el hombre y algunos animales a partir del consumo o interacción con los hongos. Las afecciones micológicas más comunes son:[2][11]

  • Alergias. Reacciones de hipersensibilidad secundarias al contacto del hongo con la piel o las mucosas de personas susceptibles.
  • Micotoxicosis. Intoxicación ocasionada por la ingestión de granos de cereales que han sido parasitados por micomicetos tóxicos.
  • Micetismos. Intoxicación ocasionada por la ingestión de macromicetos tóxicos o venenosos que son confundidos con hongos comestibles.
  • Micosis superficial. Infección provocada por la invasión de tejidos superficiales (piel y mucosas), como la dermatofitosis y la pitiriasis versicolor.
  • Micosis subcutánea. Infección por invasión de tejido subcutáneo, suelen ser muy agresivas. Ejemplos de esta son esporotricosis, cromoblastomicosis y eumicetoma.
  • Micosis sistémica. Difusión hematógena de hongos (fungemia) e invasión a varios órganos. Algunas son histoplasmosis, paracoccidiomicosis y coccidiomicosis.
  • infección oportunista. Infección que se intensifica en pacientes con cáncer, inmunodeprimidos o diabéticos. Tal es el caso de candidiasis, criptococosis y aspergilosis.

A pesar de los grandes avances en el estudio de la micología médica y el uso de antifúngicos o antimicóticos, la incidencia de infecciones fungales es muy elevada.

Sistemática[editar]

La sistemática actual[12]​ de los hongos reconoce las siguientes divisiones:

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «micología». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  2. a b Rubén López Martínez (2011). «Capítulo 1: Generalidades de micología médica». En Méndez-Tovar; López-Martínez; Hernández-Hernández. Actualidades en micología médica. Dr. Teófilo Herrera (5a edición). México: Editorial FacMed-UNAM. pp. 1-3. ISBN 978-607-02-1416-5. Primera edición:ISBN 970-999-32-0128-8. «Contenido temático del VIII diplomado en micología Dr.Teófilo Herrera Parte 1:Generalidades de los hongos :p». 
  3. Ainsworth, p. 13.
  4. De stirpium maxime earum quae in Germania nostra nascuntur, usitatis nomenclaturis. Strasbourg. In Ainsworth, p. 13, quoting Buller, AHR. (1915). Micheli and the discovery of reproduction in fungi. Transactions of the royal Society of Canada, series 3 9: 1–25.
  5. Autor de la primea monógrafía micológica, estudio sobre el Phallus impudicus (al que se refiere como Phallus hadriani).
  6. En su libro Ekphrasis (1606) Columna no presenta más que seis especies de hongos, pero con una precisión desigual: el Cardoncello (Pleurotus eryngii), Pezicae Plinii, Pleurotus ostreatus, la lepiota elevada Lepiota procera y la jaula roja Clathrus cancellatus.
  7. Porta Trata los hongos en el capítulo 70 del libro X de la Villa (1592), informando del número de dictados de los antiguos sobre el tema, sus observaciones personales y una tentativa de clasificación. Describe por vez primera en la historia de la botánica italiana especies como los Morilles, los Monacelles (Helvelles), la Peperella (Lactarius piperatus), los Richione (Pleurotus eryngii). Su gran mérito es haber sido el primero en afirmar la probabilidad de que los hongos se reproduzcan por semillas invisibles a simple vista (esporas), casi dos siglos antes de que Micheli haga la demostración experimental.
  8. Ainsworth, p. 4.
  9. Ainsworth, p. 2.
  10. Bryn T. M. Dentinger, Ester Gaya, Heath O'Brien, Laura M. Suz, Robert Lachlan, Jorge R. Díaz-Valderrama, Rachel A. Koch, M. Catherine Aime. Tales from the crypt: genome mining from fungarium specimens improves resolution of the mushroom tree of life. Biological Journal of the Linnean Society, 2015; DOI: 10.1111/bij.12553. Voir aussi un article de Science Daily intitulé DNA samples from fungi collections provide key to mushroom 'tree of life', publié le 22 mai 2015
  11. Bonifaz, Alexandro (2000). «Capítulo 1: Introducción a la micología». Micología Médica Básica. México: Méndez-editores. pp. 3-7. ISBN 965-6596-85-2 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  12. Hibbett, D. S., Binder, M., Bischoff, J. F., Blackwell, M., Cannon, P. F., Eriksson, O., Huhndorf, S., James, T., Kirk, P., Lücking, R., et al. 2007. A higher-level phylogenetic classification of the fungi. Mycology Research 111: 509–547.

Bibliografía[editar]

  • Botánica. Jesús Izco y cols. 1997. ISBN 84-486-0182-3
  • Libro de Setas. Robert Wilson, 1805

Enlaces externos[editar]