Masacre de La Cantuta

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Masacre de La Cantuta
Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle.png
Ubicación de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, lugar de la masacre.
Lugar Lima, PerúFlag of Peru.svg Perú
Coordenadas 11°56′52″S 76°42′05″O / -11.947638888889, -76.701388888889
Fecha 18 de julio de 1992 (30 años)
Muertos 10 (9 alumnos y 1 profesor)
Perpetrador(es) Grupo Colina

La masacre de La Cantuta tuvo lugar en Lima (Perú) el 18 de julio de 1992 durante la presidencia de Alberto Fujimori. Un profesor universitario y nueve estudiantes de la limeña Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (conocida como La Cantuta debido al nombre de la zona donde se encuentra) fueron secuestrados y desaparecidos por el destacamento paramilitar Grupo Colina, perteneciente al Ejército Peruano.

En 2007, tras ser extraditado de Chile, Alberto Fujimori fue juzgado y condenado a 25 años de prisión por su responsabilidad en la masacre y por considerarse estos asesinatos selectivos como delitos de lesa humanidad.[1]​ La Corte Suprema de Justicia determinó que ninguna de las víctimas tenía vínculos con algún grupo subversivo.[2]

Contexto[editar]

La Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle fue fundada como un centro de preparación de docentes en 1822, logrando el estatuto de universidad en 1965. Fue cerrada por el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada en 1977 debido a las actividades políticas de los radicales de izquierda[3]​ y reabierto en 1980.

Debido a los problemas económicos ocasionados por la intervención del gobierno militar en la economía y al maoísmo que captaba a numerosos estudiantes y educadores, La Cantuta se ganó la reputación de ser un centro de adoctrinamiento para ejecutar acciones radicales desde la década de 1950.[4]​ Fue justamente una serie de protestas estudiantiles en el campus; incluyendo el bloqueo de la línea ferroviaria que une Lima con el interior del país – lo que llevó a la suspensión de sus actividades en 1977.

Con el retorno a la democracia en 1980, el presidente Fernando Belaúnde Terry reabrió la universidad. Los elementos radicales multiplicaron sus actividades de reclutamiento y adoctrinamiento en las universidades y se inició el ataque a la población por parte de los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA, que tuvieron una fuerte presencia en dicho campus, lo que motivó que el Estado realizara algunas intervenciones. El 13 de febrero de 1987, durante el estado de emergencia y en medio del toque de queda impuesto en Lima, alrededor de cuatro mil policías ingresaron en horas de la madrugada a las residencias universitarias de tres universidades estatales de Lima: San Marcos, UNI y La Cantuta. En la madrugada del 20 de abril de 1989, fuerzas conjuntas de la Policía Nacional del Perú y el Ejército del Perú arrestaron a más de 500 estudiantes bajo cargos de subversión luego de ingresar a la Universidad La Cantuta y a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Para 1988, Sendero Luminoso tenía el control del Comité de Comensales de La Cantuta,[5]​ además "organismos generados" de Sendero Luminoso como el Movimiento de Artistas Populares (MAP) y Socorro Popular (SOPO) operaban en las instalaciones de la universidad.[6]​ A inicios de la década de 1990, después de la fuga de la cárcel de una gran cantidad de terroristas del MRTA, se observó la fragmentación de grupos de izquierda en el campus ante las amenazas de los integrantes de Sendero Luminoso para alcanzar una influencia por medio del terror al estilo marxista-leninista-maoísta. En 1991, estudiantes senderistas de la universidad asesinaron a Rosa Pretell, encargada y supervisora de las residencias universitarias, y luego del crimen, tomaron por la fuerza las residencias, alojando a sus militantes y desalojando a los estudiantes que ahí vivían por razones económicas.[7]​ Luego asesinaron al profesor de Historia Franklin Távara, que estaba postulando a la alcaldía de Chaclacayo.[8]​ Este largo historial delictivo de la banda senderista no pudo ser controlada debido a la falta de una legislación adecuada y un servicio de inteligencia fragmentado.

Secuestro de julio de 1992[editar]

En la madrugada del 18 de julio de 1992, dos días después de la explosión del coche bomba en la calle miraflorina de Tarata, miembros del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) así como de la Dirección de Inteligencia del Ejército recibieron la orden de intervenir la residencia universitaria de la Universidad Enrique Guzmán y Valle para capturar a sospechosos de ser los perpetradores del atentado de Tarata. Según el reporte del agente José Tena, los culpables del atentado terrorista estaban en la universidad, además, se veía necesario realizar un operativo en respuesta al atentado.[9]​ Aunque en un principio se dio la orden de captura, Santiago Martín Rivas, el jefe de las operaciones, que estaba bebiendo cerveza en El Danubio, cambió la orden por ejecuciones.[10]

El Grupo Colina ingresó al campus y seleccionó a los sospechosos de acuerdo a la información de agentes infiltrados como alumnos y con la colaboración de un profesor que se les unió con el rostro cubierto con un pasamontañas para evitar ser reconocido.[11]​ El profesor era Octavio Mejía Martel. Mejía formaba parte de un grupo apoyado por Sendero Luminoso que destituyó de forma ilegal al rector Alfonso Ramos. Luego de que rumores empezaran a circular sobre la participación de un funcionario de la universidad en el operativo, Mejía desapareció.[12]

Víctimas[editar]

Las víctimas fueron nueve estudiantes y un profesor de la universidad:[13][14]

  • Bertila Lozano Torres
  • Dora Oyague Fierro
  • Luis Enrique Ortiz Perea
  • Armando Richard Amaro Cóndor
  • Robert Édgar Teodoro Espinoza
  • Heráclides Pablo Meza
  • Felipe Flores Chipana
  • Marcelino Rosales Cárdenas
  • Juan Gabriel Mariños Figueroa
  • Hugo Muñoz Sánchez (profesor)

Se les obligó a arrodillarse, con las manos en la nuca y mirando al piso. De los 40 internos fueron separados 9 mientras decían: "Terrucos de mierda, así que ustedes eran las cabezas, ahora ya se acabó... esto se acabó". Al grupo de los estudiantes se les unió el profesor Hugo Muñoz siendo todos trasladados a un descampado. En el descampado fueron colocados al costado de una fosa y ejecutados.[15]

Juicios y amnistía[editar]

Ciudadano protestando en los exteriores del Congreso del Perú en 2022.

En abril de 1993, un grupo de oficiales militares peruanos liberaron anónimamente un documento detallando los eventos en La Cantuta. Su documento señalaba que el escuadrón de la muerte Colina había secuestrado, torturado y asesinado a las víctimas enterrándolas en una fosa común. Posteriormente, tal como se señaló durante una investigación iniciada por el Congreso, miembros de las Fuerzas Armadas exhumaron, incineraron, y volvieron a enterrar los cuerpos en otra ubicación. Los "informantes" militares nombraron a los miembros del Grupo Colina que participaron en la masacre, identificando al jefe de las operaciones – Mayor Santiago Martín Rivas – y señalaron que el grupo operaba bajo órdenes directas de Vladimiro Montesinos, la cabeza del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y asesor del presidente Alberto Fujimori, quien también tenía conocimiento de estos acontecimientos.

El 6 de mayo, el General de División Rodolfo Robles Espinoza, tercer oficial de mayor rango del ejército, denunció públicamente varias violaciones a los derechos humanos cometidas por el SIN y las Fuerzas Armadas, incluyendo la matanza de La Cantuta. Posteriormente fue dado de baja del ejército y fue víctima de amenazas de muerte. Finalmente huyó del país logrando el asilo político en Argentina.[16]

En junio de 1993, Justo Arizapana Vicente, un reciclador que se encontraba por la zona durante la masacre, y su amigo Guillermo Catacora, entregaron un plano al congresista Roger Cáceres Velásquez y al periodista de Radio Comas Juan Jara Berrospi.[17]​ Cáceres compartió luego el plano con la revista que lo publicó en julio de ese año. Una investigación en el sitio indicado en el plano por la Fiscalía reveló cuatro fosas clandestinas. Los análisis forenses realizados a los restos, y en otro grupo de huesos encontrados en otro sitio, resultaron pertenecientes a Muñoz Sánchez y a varios de los estudiantes, y que al menos algunos de ellos mostraban signos de tortura y de haber sido ejecutados mediante un disparo en la nuca.

Las autoridades militares iniciaron una investigación de las matanzas en mayo de 1993. Adicionalmente, en diciembre de ese año, un fiscal levantó cargos contra varios miembros del ejército. Un conflicto de jurisdicción se motivó entre los fueros militar y civil. La controversia se ventiló ante la Corte Suprema, que, el 3 de febrero de 1994, decidió que no era capaz de determinar qué fuero debía aplicarse. Consecuentemente, la noche del 7 de febrero, el Congreso aprobó una ley según la cual la Corte Suprema podía decidir ese tipo de materias mediante la existencia de mayoría simple, en vez del voto unánime que se exigía. En un voto de tres a dos, la Sala Penal de la Corte Suprema decidió que el caso debía ventilarse bajo la jurisdicción militar.

El 21 de febrero de 1994, el Consejo Supremo de Justicia Militar sentenció a diez de los autores a sentencias de prisión entre 1 y 20 años.

Derogación de la Ley de Amnistía[editar]

La Ley de Amnistía fue abrogada al final del gobierno de Fujimori en el 2000 y, el 21 de marzo de 2001, la Fiscal de la Nación, Nelly Calderón, presentó cargos contra Fujimori acusándolo de ser uno de los "coautores" de esta masacre y de la Masacre de Barrios Altos de 1991. Presentó evidencias de que Fujimori, actuando en conjunto con Vladimiro Montesinos, ejerció control sobre el Grupo Colina. Los cargos alegaban que el grupo no hubiera cometido crímenes de esa magnitud sin las órdenes expresas de Fujimori o sin su consentimiento, y que la formación y el funcionamiento del mismo fue parte de una política integral contrasubversiva que implicó sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos.

Juicio a Fujimori[editar]

Durante el juicio al expresidente Alberto Fujimori, la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia determinó que ninguno de los estudiantes, ni el profesor del caso La Cantuta, tenían vínculos con algún grupo subversivo.[2]​ El expresidente Alberto Fujimori recibió el 7 de abril de 2009 una pena de 25 años de prisión efectiva, por considerarse estos asesinatos selectivos como delitos de lesa humanidad. El día 2 de enero de 2010, la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema confirmó la sentencia de 25 años de prisión a Alberto Fujimori por los casos La Cantuta y Barrios Altos, y el secuestro de Gustavo Gorriti y Samuel Dyer.

El 24 de diciembre de 2017 el presidente Pedro Pablo Kuczynski otorgó el indulto al expresidente. Sin embargo, este indulto sería anulado 10 meses después por el Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria de la Corte Suprema al considerar que carecía de efectos jurídicos.[18]​ Alberto Fujimori volvería a prisión poco después.

Referencias[editar]

  1. «Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por delitos contra los derechos humanos». elpais.com. 7 de abril de 2009. 
  2. a b «Víctimas de las masacres de Barrios Altos y La Cantuta no eran terroristas». El Comercio. 7 de abril de 2009. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  3. «TOMO V. Capítulo 2.19. La Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta». Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. 2003. p. 605-632. 
  4. Sandoval López, Pablo (2002). «Modernización, democracia y violencia política en las universidades peruanas (1950-1995)». IInforme final del concurso: Fragmentación social y crisis política e institucional en América Latina y el Caribe. Programa Regional de Becas CLACSO. 
  5. «Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle "La Cantuta"». 
  6. «Testimonio del profesor Wilfredo Risco Paico sobre Gisela Ortiz, nueva ministra de Cultura». puntodeencuentro.pe (en inglés). Consultado el 25 de noviembre de 2022. 
  7. «Sendero en San Marcos | EL MONTONERO». EL MONTONERO | Primer Portal de opinión del país. Consultado el 15 de mayo de 2021. 
  8. «CHACLACAYO, Tavara Gallo Franklin | Centro de Documentación e Investigación». lum.cultura.pe. Consultado el 15 de mayo de 2021. 
  9. Godoy, José Alejandro (15 de marzo de 2021). El último dictador (en inglés). Penguin Random House Grupo Editorial Perú. ISBN 978-612-4272-77-6. Consultado el 25 de noviembre de 2022. 
  10. PERU21, NOTICIAS (29 de diciembre de 2017). «La verdad de La Cantuta | OPINION». Peru21. Consultado el 25 de noviembre de 2022. 
  11. Uceda, R. (2004) Muerte en el Pentagonito. p. 279
  12. Uceda, R. (2004) Muerte en el Pentagonito. pp. 279-280
  13. «Caso La Cantuta Vs. Perú. Sentencia de 29 de noviembre de 2006 (Fondo, Reparaciones y Costas)» (PDF). Corte Interamericana de Derechos Humanos. 29 de noviembre de 2006. Consultado el 14 de noviembre de 2019. 
  14. «Tras 16 años, caso Cantuta va dejando atrás la impunidad». Perú 21. 18 de julio de 2008. Archivado desde el original el 22 de julio de 2008. Consultado el 29 de agosto de 2022. 
  15. «El olvido está lleno de memoria. Juventud, universitaria y violencia política en el Perú: la matanza de estudiantes de La Cantuta  _ Cap2». sisbib.unmsm.edu.pe. Consultado el 8 de diciembre de 2022. 
  16. «Hace 18 años, el general Robles denunció la política criminal del gobierno de Fujimori | elmundo.es». www.elmundo.es. Consultado el 15 de mayo de 2021. 
  17. «CASO CANTUTA: LOS HEROES REPRIMIDOS Y OLVIDADOS - El Diario Internacional». www.eldiariointernacional.com. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  18. «Indulto a Fujimori: la Corte Suprema de Perú anula la liberación del expresidente y ordena su captura». BBC News. 3 de octubre de 2018. Consultado el 21 de septiembre de 2020. 

Enlaces externos[editar]