Javier de Borbón-Parma

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Javier de Borbón-Parma
Conde de Molina, duque de Parma, Guastalla y Plasencia, pretendiente al trono de España
Prinses Madeleine, prins Xavier en Marie des Neiges van Bourbon-Parma (cropped).jpg
Javier de Borbón-Parma en la boda de su hija la infanta Francisca.
Información personal
Nombre secular Francisco Javier Carlos María de Borbón-Parma y Braganza
Nacimiento 22 de octubre de 1889
Villa Pianore,
Camaiore, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento 7 de octubre de 1977 (87 años)
Coira, SuizaFlag of Switzerland (Pantone).svg Suiza
Entierro Abadía de Solesmes, Francia
Predecesor Alfonso Carlos de Borbón
Sucesor Carlos Hugo de Borbón-Parma
Sixto Enrique de Borbón
Familia
Casa real Casa de Borbón-Parma
Dinastía Dinastía Capeta
Padre Roberto I de Parma
Madre María Antonia de Portugal
Consorte María Magdalena de Borbón-Busset
Descendencia Véase #Matrimonio e hijos
Royal Coat of Arms used by the supporters of the Claimants to the Spanish Throne (adopted c.1942) Golden Fleece Variant.svg
Escudo de Javier de Borbón-Parma

Francisco Javier de Borbón-Parma y Braganza (Villa Pianore, Lucca, Italia, 25 de mayo de 1889 - Coira, Suiza, 7 de mayo de 1977), fue un pretendiente carlista al trono de España, conocido como Javier I (entre 1952 y 1975) por sus seguidores, y duque de Parma y Plasencia (entre 1974 y 1977) como cabeza de la Casa de Borbón-Parma.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Nació en Villa Pianore, cerca de Viareggio (provincia de Lucca, región de Toscana), en Italia, el 25 de mayo de 1889. Era el segundo hijo del segundo matrimonio de Roberto de Borbón-Parma y Borbón, infante de España y duque de Parma, y María Antonia de Braganza. Era primo hermano del pretendiente carlista Don Jaime. Sus abuelos maternos eran el rey Miguel I de Portugal y la princesa Adelaida de Löwenstein-Wertheim-Rosenberg.

Cinco días después de nacer, fue bautizado por el Arzobispo de Lucca, siéndole impuesto el nombre de Javier en recuerdo del santo patrón de Navarra por deseo de su padre, que había combatido en la Tercera Guerra Carlista. A su bautizo asistieron la esposa del entonces pretendiente carlista al trono, Carlos de Borbón y Austria-Este, y su hijo Jaime (que a la muerte de su padre pasará a ser el pretendiente Jaime III). Fue su padrino de bautismo el propio Don Carlos, representado por su hijo, el príncipe Jaime, quien sostuvo a su primo en la pila del bautismo.

Pasó su infancia en las posesiones que la familia tenía en Italia y Austria. A los ocho años ingresó en el internado "Stella Matutina" de Feldkirch junto a su hermano Sixto, tres años mayor que él. Realizó sus estudios universitarios en París, en donde obtuvo el título de ingeniero agrónomo y la licenciatura en Ciencias Políticas, terminando sus estudios en 1914.

Primera Guerra Mundial[editar]

Participó en la I Guerra Mundial como oficial de Artillería del ejército de Bélgica, y combatió en los frentes belga, francés e inglés. Él y su hermano Sixto interceden, a petición del entonces papa Benedicto XV, para intentar lograr una paz separada entre el Imperio austrohúngaro (cuya emperatriz, Zita, era hermana suya) y los aliados, sin éxito.

Guerra Civil Española[editar]

Don Javier participó activamente en los preparativos de la insurrección que dio comienzo a la Guerra Civil Española, presidiendo una junta suprema militar que proporcionó un gran número de armas a los sublevados. Tras el triunfo, en las elecciones de febrero de 1936, del Frente Popular, estableció contacto con los generales José Sanjurjo y Emilio Mola, autorizando a las milicias de requetés carlistas, por medio de una orden firmada el 14 de julio en San Juan de Luz, a incorporarse a la sublevación, a cuyo triunfo en Navarra contribuyeron decisivamente. El 5 de agosto, el pretendiente Alfonso Carlos le nombró general de División de los Reales Ejércitos.

El 28 de septiembre de 1936, Alfonso Carlos fallecía a consecuencia de las heridas sufridas tras ser atropellado por un camión en Viena. Don Javier presidió su entierro y juró, ante su cadáver, como nuevo pretendiente al trono con el título de regente. Mantuvo a Manuel Fal Conde como Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, quien actuaría en su nombre hasta 1955.

Durante el tiempo que dura la Guerra Civil Española Javier de Borbón-Parma entró dos veces en España: la primera, en 1937, para visitar a su hermano Cayetano, alistado en las milicias de requetés con el nombre de Gaetán de Lavardín y herido en los combates desarrollados en torno a Bilbao durante la campaña del Norte. La segunda, en noviembre de 1937, para declarar expulsados de la familia carlista a cuantos habían aceptado cargos en el régimen sin su consentimiento, tras el Decreto de Unificación de 1937, que fusionaba en un único partido político, FET y de las JONS, a carlistas y falangistas, y para entrevistarse personalmente con Franco para protestar por dicho Decreto. Visitó el frente del Norte y Andalucía (Jerez, Sevilla y Granada). En la ciudad de la Alhambra fue donde recibió la orden de abandonar España, decisión por la que nuevamente protestaría personalmente ante Franco. Marchó a Portugal, primero, y a Francia después, fijando su residencia en el castillo de Bostz en 1938. Tras el final de la guerra civil, se dio la paradoja de que el carlismo, facción política que había propiciado el Alzamiento, era perseguido y hostigado por el nuevo régimen (expropiación de bienes, locales y periódicos).

Portada de El Requete de Cataluña, n.º 11 (jul. 1959), donde aparece Javier de Borbón representado como rey con el Toisón de Oro.

Segunda Guerra Mundial[editar]

Al igual que hiciera en la I Guerra Mundial, se alistó en el ejército belga, como coronel de artillería, tras la invasión nazi del país. Tras la conquista alemana de Francia, se trasladó a San Juan de Luz, permaneciendo allí diez días y, una vez los alemanes llegaron allá, marchó a Pau, desde donde intentó pasar a España, siéndole denegado el paso. Escapó entonces al centro de Francia, a la zona dirigida por el régimen colaboracionista del mariscal Pétain.

En relación a la política en España, en julio de 1941 publicó un manifiesto en el que plantea la regencia como fórmula de transición pacífica de la dictadura militar a la monarquía tradicional. Entre los objetivos que debía realizar la regencia estarían la preparación y convocatoria de Cortes verdaderamente representativas y la designación del príncipe de mejor derecho que debería ocupar el trono.

Participó en la Resistencia francesa, ocultando a fugitivos franceses en los bosques de su castillo primero y, más tarde, dirigiendo un maquis de unos cien hombres en la región de Allier. Es detenido el 22 de julio de 1944 y llevado a Vichy. Permaneció un mes en la cárcel que allí tenía la Gestapo, después de ser condenado a muerte acusado de «terrorista, comunista y agente inglés». Intercede por él el mariscal Pétain, tras recibir la visita de la esposa de don Javier, y pasó a la jurisdicción ordinaria militar, siendo trasladado desde Vichy a la cárcel de Clermont-Ferrand, primero, y al campo de exterminio de Natzweiler, en Alsacia, después. Estaría allí hasta que el avance de los Aliados provocó la evacuación del campo y el traslado al de Dachau. Allí, tras ser dado por muerto por un médico alemán, le fue hecha una trepanación sin anestesia por un médico judío para curarle de una mastoiditis aguda. Nuevamente fue evacuado de Dachau ante el avance de los Aliados y trasladado a Prax, en el Tirol. Sería finalmente liberado, por tropas estadounidenses procedentes de Italia, el 8 de mayo de 1945.

Oposición al franquismo[editar]

Como jefe supremo del carlismo, el 26 de junio de 1950 juró los fueros vascos en el árbol de Guernica. Un año después, en diciembre de 1951, juraba los catalanes en Montserrat. En mayo de 1952, tras ser persuadido de la necesidad de ser nombrado rey por el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista, aceptó concluir los dieciséis años de regencia siendo proclamado rey de España en Barcelona durante el XXXV Congreso Eucarístico Internacional. Poco después fue expulsado de España.

La actitud del régimen de Franco en aquellos tiempos hacia los carlistas seguidores de Don Javier, dirigidos por su Jefe Delegado, Manuel Fal Conde, era de persecución y desprecio. Situados a la derecha del régimen, que consideraban «totalitario» y «socializante», durante dos décadas mantuvieron su oposición al Decreto de Unificación y una fuerte intransigencia política y religiosa, llegando a ser calificados por el general Franco, en declaraciones al diario Arriba en 1955, como «un diminuto grupo de integristas seguidores de un príncipe extranjero, apartados desde la primera hora del Movimiento».[1]

El 17 de mayo de 1937, Javier de Borbón-Parma realizó una visita a los requetés en el frente durante el destierro de Manuel Fal Conde. Tras ello, el príncipe carlista se entrevistó con Francisco Franco, cuando le explicó los motivos de sus discrepancias con el Decreto de Unificación y con la resistencia de los carlistas a la construcción del nuevo estado. Dos días después de la reunión, Javier de Borbón-Parma recibió una misiva en la que se le instaba a abandonar el territorio español en un plazo de veinticuatro horas.[2]

Colaboración con el franquismo[editar]

Sin embargo, ese mismo año de 1955 Don Javier dio un giro a su estrategia respecto al franquismo, dejando de lado la postura de enfrentamiento con el mismo. Para ello destituyó a Fal Conde y nombró una junta presidida por José María Valiente, que realizó hasta 1967 una política de colaboración con el régimen.[3]​ A pesar de haberse declarado rey legítimo de España en 1952, en los siguientes años se mostró vacilante en relación a aquella reclamación, que llegó a considerar que había sido prematura. El 17 de enero de 1956, ante el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista, se definió como el mero depositario de la legitimidad carlista y expuso las ventajas de la política colaboracionista, a fin de lograr la evolución del régimen hacia la monarquía tradicional propugnada por el carlismo. Sin embargo, por presión de sus consejeros, Don Javier se vio obligado a leer una nota redactada por Rafael Gambra reflejando el únanime criterio de repulsa a Don Juan y ratificando el compromiso de Barcelona de 1952.[4]

Don Javier de Borbón y Braganza el día de la boda de su hija la Infanta Francisca en 1960.

Ante el proyecto de ley de libertad de cultos del ministro de Exteriores Fernando María Castiella anunciado en 1962, y frente a las nuevas tendencias modernistas en el seno de la Iglesia que promovían el principio de libertad de cultos al iniciarse el Concilio Vaticano Segundo, en mayo de 1963 Don Javier hizo redactar en su nombre un manifiesto en defensa de la «Unidad Católica de España», firmado por el Jefe Delegado José María Valiente y los jefes regionales.[5]

De la Comunión Tradicionalista al Partido Carlista[editar]

Sin embargo, la aceptación final por parte de la Iglesia del principio de libertad de cultos y de otras ideas progresistas que hasta entonces habían sido contrarias a la doctrina católica,[6]​ facilitaría a la Secretaría Política de Carlos Hugo —que promovía cambios doctrinales en el carlismo en sentido progresista—[7]​ ir ganando peso en la dirección de la Comunión Tradicionalista. De este modo, en abril de 1965 era creada una nueva Secretaría Técnica, con alto poder de decisión en la cúpula del carlismo, integrada por los secretarios de Carlos Hugo y presidida por José María de Zavala, lo que los carlistas descontentos con el posterior viraje ideológico dieron en llamar «golpe de Estado de los secretarios».[8]

Debido al nuevo tono de las declaraciones carlistas, en octubre del siguiente año Don Javier reconoció que había recibido muchas cartas de distintas provincias españolas procedentes de jefes carlistas, amigos suyos, antiguos requetés y jóvenes descontentos con la actuación de la Secretaría Técnica que dirigía Zavala bajo el auspicio del príncipe Carlos Hugo, a quien llegaban a acusar de traidor.[9]​ Don Javier negaría mala voluntad por parte de la Secretaría, si bien afirmó que existía «una larga conspiración europea para deshacer el Carlismo con mentiras y calumnias» para beneficiar en España a los «progresistas, rojos y comunistas» y que habían sido falsificados documentos a los que se atribuía su autoría.[10]​ En diciembre de 1966 el pretendiente manifestó inquietud por las reacciones en España y en Europa posteriores al Concilio Vaticano II y afirmó que había pasado «un año muy penosos y doloroso, defendiendo la verdad, y haciendo lo posible para calmar a los nuestros y a los enemigos». En opinión de Don Javier, se había malinterpretado el sentido de la palabra aggiornamento pronunciada por el papa Juan XXIII, que significaría "aplazamiento" y "no puesta al día".[11]

El 10 de mayo de 1967 los secretarios de Carlos Hugo afirmaron que abandonaban el carlismo, debido a su «identificación con los elementos antidemocráticos» y las «censuras al pensamiento posconciliar».[12]​ Ese año Carlos Hugo volvía a reivindicar la vigencia de los principios del 18 de Julio.[13]​ En un acto celebrado en Fátima (Portugal) el 8 de diciembre de 1967, Don Javier otorgó el título de "duque del Quintillo" a Manuel Fal Conde. Fue el único título nobiliario que concedió como jefe de la dinastía carlista.

El 26 de diciembre de 1968 la familia real carlista era expulsada nuevamente de España, so pretexto de que «incumplen las disposiciones que regulan la residencia de extranjeros en España». Esto supuso el abandono brusco de la estrategia que consistía en bascular entre la oposición y la colaboración con el régimen franquista, y se retomó la retórica izquierdista en el seno de la Comunión Tradicionalista.[14]​ Pocos después Juan Carlos de Borbón era designado sucesor de Franco a título de rey.

Tras sufrir un grave accidente de tráfico, en febrero de 1972 Don Javier concedió plenos poderes a su primogénito, Carlos Hugo, para dirigir el nuevo Partido Carlista, que rechazó el tradicionalismo carlista y propugnó la ideología socialista autogestionaria. Durante esos años, aparecieron en nombre de Don Javier diversos manifiestos izquierdistas, que algunos sectores tradicionalistas negaron que fuesen atribuibles a su rey. En medio de un descontento cada vez mayor, en 1973 los carlistas valencianos del Círculo Aparisi y Guijarro manifestaron en su boletín que aquellos conceptos disonaban del clásico estilo, vocabulario y pensamiento de Don Javier, y que la nueva dirección del partido se estaba aprovechando de la lealtad de los carlistas hacia su viejo rey «para colar en las conciencias patrones ideológicos prefabricados».[15]

Según Ramón María Rodón, en la década de 1970 Don Javier se encontraba ya muy debilitado física y mentalmente, razón por la que su primogénito y sus hijas María Teresa, Cecilia y Nieves «lo manejaban y lo instrumentalizaban con mucha facilidad», haciéndole firmar documentos de cuyo contenido no se enteraba.[16]​ Ante la presión de numerosas personalidades carlistas para que se apartase públicamente de la política del nuevo Partido Carlista, el 20 de abril de 1975 abdicó en su hijo Carlos Hugo.[17]​ Es entonces cuando apareció en escena su hijo Sixto Enrique, que se negó a guardar lealtad a su hermano, por haber este abandonado los principios básicos del carlismo.[17]

En los últimos años de su vida, la disputa política entre sus hijos Carlos Hugo y Sixto Enrique le provocaron grandes preocupaciones. Con motivo de los llamados Sucesos de Montejurra de 1976, Javier escribió a su hermana Enriqueta que tenían grandes dificultades en España donde «los carlistas se han enfrentado a los revolucionarios y hemos tenido muertos y heridos».[18]

En su última entrevista, concedida a Alfredo Amestoy en La Actualidad Española el 4 de marzo de 1977, Don Javier se mostraba junto a su hijo Sixto Enrique y reafirmaba el pensamiento carlista tradicional, condenando expresamente «el marxismo y el separatismo» en un manifiesto.[19]​ Carlos Hugo denunció entonces que Sixto había secuestrado a su padre, lo cual fue desmentido oficialmente por la secretaría personal de Don Javier, que calificó la denuncia como «una baja maniobra política» debido a que el jefe de la Casa Carlista se había negado a apoyar «ciertas iniciativas cuyo contenido marxista o socialista es contrario a los ideales del carlismo». Según su secretaría, esta denuncia provocó que Don Javier tuviera que ser hospitalizado, muy afectado por el escándalo generado.[20]

Poco después apareció con su firma otro manifiesto político, contradictorio con el anterior.[21]​ La mujer de Don Javier, Magadalena de Borbón-Busset, manifestó entonces en un comunicado[22]​ que Sixto no había secuestrado a su padre y que quien sí lo había hecho eran sus hijos Cecilia y Carlos Hugo, que habían sacado a su marido del hospital donde se encontraba ingresado para llevarlo ante un notario desconocido y obligarle a hacer una declaración a favor de Carlos Hugo y «contraria al auténtico Tradicionalismo».[23][24]

Javier de Borbón Parma falleció el 7 de mayo de 1977 en su residencia suiza de Coira, a la edad de 87 años. El ataúd fue cubierto con una bandera española y una boina roja. Tras el funeral familiar, sus restos mortales fueron sepultados en la abadía benedictina de Solesmes.[25]

Trabajos publicados[editar]

  • Les accords secrets franco-anglais de décembre 1940. Paris: Plon, 1949.
  • Les chevaliers du Saint-Sépulcre. Paris: A. Fayard, 1957.

Matrimonio e hijos[editar]

El 12 de noviembre de 1927 casa con María Magdalena de Borbón-Busset (1897-1984), con quien tendrá seis hijos:

  • María Francisca (n. el 19 de agosto de 1928).
  • Carlos Hugo (8 de abril de 1930-18 de agosto de 2010).
  • María Teresa (n. el 28 de julio de 1933).
  • Cecilia María (n. el 12 de abril de 1935).
  • María de las Nieves (n. el 29 de abril de 1937).
  • Sixto Enrique (n. el 22 de julio de 1940).

Ancestros[editar]


Predecesor:
Alfonso Carlos I
de España
Escudo de armas de Carlos III Toison.svg
Pretendiente carlista al trono de España
(hasta 1952 como regente)

1936-1975
Sucesor:
Carlos Hugo I

Regencia de Sixto Enrique
Predecesor:
Roberto II de Parma
Coat of arms of the House of Bourbon-Parma.svg
Duque de Parma, Guastalla y Plasencia

1974-1975
Sucesor:
Carlos IV de Parma

Referencias[editar]

  1. Vázquez de Prada, 2016, p. 49.
  2. Clemente, Josep Carles. «Don Javier y Franco no se entienden». El Carlismo hasta la transición democrática. ISBN 978-84-944039-3-4. 
  3. Vázquez de Prada, Mercedes (2009). «El nuevo rumbo político del carlismo hacia la colaboración con el régimen (1955-56)». Hispania. vol. 69 (N.º 231). 
  4. Vázquez de Prada, Mercedes (2009). «El nuevo rumbo político del carlismo hacia la colaboración con el régimen (1955-56)». Hispania. vol. 69 (N.º 231): 186-187. 
  5. «El Carlismo y la Unidad Católica». Manifiesto de la Junta Nacional de la Comunión Tradicionalista en nombre de Su Majestad Católica el Rey Don Javier I. 23 de mayo de 1963. 
  6. Rodón Guinjoán, 2015, p. 243.
  7. Rodón Guinjoán, 2015, p. 359.
  8. Rodón Guinjoán, 2015, p. 281.
  9. García Riol, 2015, pp. 107-108.
  10. García Riol, 2015, p. 105.
  11. «Carta de Don Javier al Padre Juncosa». Archivo de la Familia Borbón Parma. 14 de diciembre de 1966. 
  12. Lavardín, 1976, p. 278.
  13. García Riol, 2015, p. 111.
  14. Canal, Jordi (2000). El Carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España. Alianza Editorial. pp. 370-371. 
  15. García Riol, 2015, p. 341.
  16. Rodón Guinjoán, 2015, p. 565.
  17. a b Rodón Guinjoán, 2015, pp. 581-585.
  18. Balansó, 1994, p. 229.
  19. Amestoy, Ignacio (marzo de 1977). «Don Javier firmar un manifiesto carlista». La Actualidad Española 1314: 34-39. 
  20. Laborde, Enrique (8 de marzo de 1977). «Don Francisco Javier de Borbón-Parma desmiente que haya sido secuestrado». ABC de Sevilla: 9. 
  21. «Misterioso desenlace del secuestro de Don Javier». Hoja del Lunes: 3. 7 de marzo de 1977. 
  22. «Carlos Hugo desautorizado ahora por su madre, doña Magdalena de Borbón-Busset». La Vanguardia: 8. 9 de marzo de 1977. 
  23. García Riol, 2015, p. 380.
  24. Balansó, 1994, p. 228.
  25. «Actos fúnebres en honor de Javier de Parma». El País. 12 de mayo de 1977. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]