Guerra mundial Z (novela)

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Guerra mundial Z
de Max Brooks Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Subgénero Novela de terror, apocalipsis zombi, novela epistolar, ciencia ficción y ficción apocalíptica Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Inglés Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original World War Z Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial
País Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 12 de septiembre de 2006 Ver y modificar los datos en Wikidata
Páginas 536 Ver y modificar los datos en Wikidata
Serie
Zombi - Guía de supervivencia Ver y modificar los datos en Wikidata Guerra mundial Z
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Guerra Mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi, es una novela de horror apocalíptico de 2006, escrita por Max Brooks. La novela es un conjunto de entrevistas individuales narradas por un agente de la Comisión de Postguerra de las Naciones Unidas con posterioridad a un devastador conflicto global contra la plaga zombi. Otros pasajes recogen una larga década de lucha desesperada y cómo fue experimentada por gente de diversas nacionalidades. Las entrevistas personales describen también los cambios políticos, religiosos y medioambientales producidos en ese periodo.

Guerra Mundial Z es el segundo libro de Brooks, tras su “manual de supervivencia”, Zombi - Guía de supervivencia (2003), pero en un tono mucho más serio. Se inspiró en La guerra buena: Una historia oral de la segunda guerra mundial (1984) de Studs Terkel, y en las películas de zombis de George A. Romero.

Brooks en Guerra Mundial Z examina la ineptitud del gobierno y el aislacionismo de EE.UU., al igual que el survivalismo y la incertidumbre. La novela fue un éxito comercial alabado por la crítica.

La versión en inglés del audiolibro, realizada por un completo reparto incluyendo a Alan Alda, Mark Hamill, y John Turturro, ganó un premio Audie en 2007. La película con el mismo título que la novela, dirigida por Marc Forster y protagonizada por Brad Pitt, se estrenó en 2013.

Argumento[editar]

La historia se plantea como una serie de entrevistas realizadas por el narrador, Max Brooks, un agente de la Comisión de Postguerra de las Naciones Unidas. Aunque se desconoce el origen exacto de la plaga, un joven de un poblado en China es identificado paciente cero. El caso del muchacho marca el punto de partida desde el cual el gobierno chino comienza a tomar medidas para encubrir la enfermedad, incluido el provocar una crisis con Taiwán para enmascarar sus actividades. Sin embargo la plaga consigue propagarse por varias naciones debido al tráfico humano, al desplazamiento de refugiados y al mercado negro de órganos. En un principio estas naciones fueron capaces de encubrir sus pequeños brotes de la plaga, hasta que un brote mucho mayor se desencadenó en Sudáfrica y la plaga sale a la luz pública.

Mientras se expande la infección, Israel abandona los Territorios Palestinos e inicia un cordón sanitario a lo largo de la nación, cerrando sus fronteras a todo el mundo excepto para judíos no-infectados y palestinos. Los militares israelíes reprimieron un levantamiento ultra-ortodoxo, al que posteriormente se conocería como Guerra Civil Israelí.

Los EE.UU. poco hacen por prepararse debido a su exceso de confianza en suprimir cualquier amenaza. Aunque en un principio equipos de fuerzas especiales consiguen contener los brotes iniciales, no se produce un esfuerzo generalizado por contener la plaga. La nación se ve privada de voluntad política tras un conflicto de baja intensidad largo y sangriento, y se comercializa y distribuye por doquier una vacuna placebo, Phalanx, creando una falsa sensación de seguridad.

A medida que más y más áreas del planeta sucumben a la infección, comienza el periodo conocido como “el Gran Pánico”. Pakistán e Irán se destruyen mutuamente en una guerra nuclear después de los intentos por parte del gobierno iraní de contener el flujo de refugiados huyendo de Pakistán a Irán.

Después de que los zombis infestaran Nueva York, los militares de EE.UU. establecen un puesto de defensa de alto nivel en la ciudad próxima de Yonkers. La “Batalla de Yonkers” es un desastre; las tácticas y armas modernas se evidencian como ineficaces contra los zombis, ya que este enemigo no tiene instintos de supervivencia, no siente dolor, y solo puede ser derribado con un tiro en la cabeza. La derrota de los desprevenidos y desmoralizados soldados fue retransmitida en directo por televisión. Se desesperan aún más comprobando cómo millones de zombis de la infectada Nueva York vienen tras los que ya han sido eliminados. Otros países sufren similares derrotas, y la civilización humana está al borde de la extinción.

En Sudáfrica el gobierno adopta un plan de contingencia planteado por Paul Redeker, asesor de inteligencia durante el apartheid. Consiste en establecer pequeños santuarios, abandonando a su suerte a grandes grupos de supervivientes en unas áreas específicas con el fin de distraer a los muertos vivientes, permitiendo a los que permanecen en estas pequeñas zonas reagruparse y recuperarse.

Gobiernos de todo el mundo aplican planes similares o reubican a la población en territorios extranjeros más seguros, como el intento de evacuación total del archipiélago japonés a Kamchatka, el cual se considera un éxito.

A causa de que los zombis se congelan e inmovilizan con el frío extremo, muchos civiles en Norteamérica huyen a las tierras salvajes del norte de Canadá y el Ártico, donde once millones de personas mueren de inanición e hipotermia. Se asume que muchos sucumbieron al canibalismo para sobrevivir; algunas entrevistas realizadas por otras fuentes implican que hubo casos de canibalismo en áreas de Estados Unidos donde hubo escasez de comida.

Los tres astronautas que permanecían en la Estación Espacial Internacional sobrevivieron a la guerra rescatando suministros de la estación espacial China abandonada, y mantuvieron algunos satélites militares y civiles utilizando una estación orbital de combustible. Uno de los supervivientes de la tripulación de la EEI describe “mega enjambres” de zombis en las grandes llanuras de Norteamérica y en Asia Central, y cómo la crisis afectó a la atmósfera, cubriendo los cielos de la Tierra de un velo negro, debido a los humos de las ciudades en llamas por todo el mundo.

Los EE.UU. finalmente consiguen establecer zonas seguras al oeste de las Montañas Rocosas, y durante la siguiente década se dedica a erradicar a los zombis de esta región.

Todos los aspectos de la vida civil se concentraron en apoyar la guerra contra la pandemia. Esto se parecía mucho a las estrategias de guerra total: racionamiento de combustible y alimentos, cultivo en jardines privados, y patrullas civiles vecinales. El gobierno de los EE.UU. inició también un “Decreto de Re-educación Nacional” para formar a la población civil para la guerra y la restauración del orden; gente con habilidades en carpintería y construcción resultaron ser más útiles que personas con habilidades de gestión.

Siete años después de que el brote comenzase, se llevó a cabo una cumbre en las costas de Honolulu, a bordo del USS Saratoga, donde muchos de los líderes mundiales argumentaron que se podía sobrevivir a la plaga zombi si se permanecía en las zonas seguras. Sin embargo, el presidente de los EE.UU. planteó el lanzarse a la ofensiva. Determinado a predicar con el ejemplo, el ejército de los EE.UU. se reinventó a sí mismo para encontrar la estrategia necesaria para combatir a los muertos vivientes: usando rifles semiautomáticos con munición explosiva y descargas por líneas, concentrando los disparos a la cabeza y una cadencia de fuego lenta pero constante (Una táctica re-inventada por el ejército hindú durante el Gran Pánico); y diseñando un herramienta multitarea de mano, el “Lobotomizador” o “Lobo” (descrito como una combinación de pala y hacha de guerra) para los combates cuerpo a cuerpo. El ejército, respaldado por la renaciente economía de guerra de los EE.UU., inició el proceso que duró 3 años para la reconquista de los Estados Unidos contiguos, tanto de los muertos vivientes como de grupos de sobrevivientes de humanos hostiles. Se ha comentado que para enfrentarse a estos grupos organizados de humanos opuestos a la reconquista, a veces bien armados y organizados, se empleó equipamiento y tácticas anteriores al conflicto con la pandemia.

Diez años después del final oficial de la guerra zombi, millones de zombis aún están activos, la mayoría en los lechos oceánicos o en zonas con nieves perpetuas. Una Cuba democrática se ha convertido en la economía mundial más floreciente. Tras una guerra civil en la que se usaron armas nucleares, China se ha convertido en una democracia y es conocida como “Federación Unida de China”. El Tíbet se ha liberado del dominio chino y alberga Lhasa, la ciudad más poblada del mundo. Tras una revolución religiosa y el resurgir de la ortodoxia rusa, Rusia es ahora una teocracia expansionista conocida como Sagrado Imperio Ruso. Debido al hecho de que muchos jóvenes rusos se convirtieron en zombis, se infectaron de SIDA, o murieron debido a las drogas, el gobierno ha iniciado un programa de “cría”, donde las mujeres fértiles supervivientes son fecundadas coercitivamente para elevar la tasa de natalidad. Corea del Norte está completamente desierta, se cree que toda su población presumiblemente ha desaparecido en refugios subterráneos.

La situación de las Islas Británicas no queda completamente clara en la novela, aunque Irlanda parece haber escapado de lo peor del brote. Miembros de la Familia Real Británica escaparon a Irlanda y la Isla de Man, siguiendo a la retirada militar hacia el Muro de Antonino, y ahora exportan petróleo de un yacimiento situado bajo el Castillo de Windsor, donde la Reina se mantuvo durante la guerra, rehusando huir con sus familiares. El Papado estableció durante la guerra un refugio en la Archidiócesis de Armagh. En Francia el Palacio de Versalles fue el escenario de una masacre y se quemó hasta los cimientos; las pérdidas militares fueron particularmente elevadas durante la limpieza de las catacumbas de París debido a que en las catacumbas había casi un cuarto de millón de refugiados desde los inicios de la guerra, que posteriormente se convirtieron en zombis. Islandia está completamente despoblada y permanece como el país más severamente infestado.

Israelíes y palestinos hicieron las paces, y los conocidos como “territorios ocupados” han sido renombrados como “Estado Unificado de Palestina”. México es ahora conocido como “Aztlán”. Numerosos países han tenido que modificar sus fronteras debido a los “vertederos” de convictos en las zonas infestadas; estos convictos erigieron “poderosos feudos” que más tarde se han convertido en estados independientes. Un denominado “Continente Pacífico” aparece para englobar una serie de islas anteriormente deshabitadas, así como barcos que quedaron inmóviles debido a la falta de combustible. Por razones desconocidas, la Familia Real Saudí destruyó los campos petrolíferos de Arabia Saudí.

Las Naciones Unidas desplegó una gran fuerza militar para eliminar a los zombis que aún permanecían en zonas infestadas, derrotar a las hordas que emergen del suelo oceánico, y matar zombis congelados antes que éstos se descongelen. Mientras el mundo se recupera lentamente de la guerra, se ha revelado que enfermedades que habían sido erradicadas previamente han resurgido y la esperanza de vida global se ha reducido considerablemente.

Desarrollo[editar]

Brooks ha diseñado Guerra Mundial Z para seguir las “leyes” creadas en su primer trabajo, Zombi - Guía de supervivencia (2003), y esto explica que esta guía puede existir en el universo ficticio de la novela. Los zombis de la Guía de Supervivencia son cadáveres humanos reanimados por un virus incurable (Solanum), desprovistos de inteligencia, solo deseosos de consumir carne fresca, y no pueden ser destruidos a menos que se destruya su cerebro. Se ha dicho que los zombis, en lugar de sangre, contienen una especie de pus negra. La descomposición llegará eventualmente, pero el proceso lleva más tiempo que en un cadáver no infectado, y puede verse aún más ralentizado por el frío. Los zombis son tan fuertes como lo era el humano que han infectado y no se cansan, aunque lo parezca debido a las limitaciones obvias por su condición. No se mueven despacio y son incapaces de planear o cooperar en sus ataques. Los zombis suelen revelar su presencia con sus gemidos.


Brooks debate sobre las influencias culturales de la novela. Dice haberse inspirado en La guerra buena: Una historia oral de la segunda guerra mundial (1984) de Studs Terkel, diciendo: “[El libro de Terkel es] una historia oral de la Segunda Guerra Mundial. Lo leí en mi adolescencia y me enganchó desde entonces. Cuando empecé a escribir Guerra Mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi, buscaba que fuera con la esencia de una historia oral. Brooks también ha citado como influencia reconocidas películas de zombis de George A. Romero y criticado El regreso de los muertos vivientes: “Esos zombis baratos; los hicieron estúpidos y pasados de moda. Aportan lo mismo a los muertos vivientes que la vieja serie de televisión de Batman aporta a El caballero oscuro.” Brooks reconoce haber hecho muchas referencias a la cultura popular en su novela, incluyendo una a los robots alienígenas de la franquicia de Transformers, pero declina identificar otras para que los lectores puedan descubrirlas por sí mismos.

Brooks llevó a cabo un importante trabajo de documentación mientras escribía Guerra Mundial Z. La tecnología, política, economía, cultura, y tácticas militares se basan en una variedad de libros de referencia y consultas con expertos. Brooks también mencionó al ejército de los EE.UU. como referencia sobre armas de fuego.