Gofio

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Molino de gofio en La Orotava, Canarias.

El gofio[1] (en tamazight insular: ⴳⵓⴼⵉⵓ, de gŭfūw > gofô > gofio, palabra masculina que significa 'montón'),[2] es un alimento conformado por una harina no cernida de cereales tostados, generalmente de trigo o millo (maíz), usada en diferentes preparaciones alimenticias. Es parecido a la harina blanca pero con un tono más oscuro o amarillento, dependiendo esto de su composición exacta y del grado al que haya sido tostado. En Argentina y Chile se le conoce como ñaco o harina tostada, y aunque su composición y preparación suele ser prácticamente las mismas, su historia y las especificidades de su consumo son diferentes.

En las Islas Canarias era consumido por los pueblos indígenas (comúnmente conocidos como guanches),[3] [4] de etnia bereber, desde tiempos prehispánicos. Actualmente constituye el alimento más tradicional del archipiélago canario,[5] [6] siendo un elemento central de la gastronomía canaria y un referente de su identidad.

La indicación geográfica con denominación de origen protegida "Gofio canario" está reconocida por la Comisión Europea desde el 10 de febrero de 2014.[7] [6]

Aparte de su consumo en sus áreas de origen en Canarias, se ha extendido por diferentes partes del mundo a través de la emigración canaria, de manera que también se consume en Cabo Verde, Cuba, Estados Unidos, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Sáhara Occidental, Uruguay y Venezuela. Cabe destacar que en este último país la harina tostada de trigo se hace llamar gofio canario o garfia, mientras que a la de maíz se le da el nombre de fororo. En Panamá, se le llama "cofio" a una confección similar de maíz tostado molido y azúcar.

Historia[editar]

En Canarias[editar]

Elaboración del gofio en molino de piedra manual.

Se trata de un alimento prehispánico, de origen bereber, consumido por los aborígenes canarios como parte fundamental de su dieta. En Tenerife se le denominaba ahoren, pero era en las islas de Lanzarote y Gran Canaria donde se utilizaba la palabra que se conserva hasta nuestros días.[8] Los antiguos canarios elaboraban distintos tipos de gofio, utilizando cebada,[9] trigo,[10] lentejas[11] e incluso rizomas de helecho. Posteriormente se incorporaron nuevos ingredientes, como el centeno y el millo (procedente de América). El gofio es una mezcla de granos tostados y molidos a la piedra a la que se le añade una pizca de sal.

En épocas de pobreza y carestía, como durante la Guerra Civil española, fue, por su gran aporte calórico, base del sustento del pueblo canario. En los barcos de emigrantes clandestinos que salían de Canarias hacia América, la provisión indispensable era el gofio, ya que podía conservarse durante mucho tiempo en buenas condiciones si se lo disponía al abrigo de la humedad.[12]

En Puerto Rico[editar]

En Puerto Rico llegó el gofio con los inmigrantes canarios. Hoy en día aún se elabora igual que en las islas Canarias, pero se considera un dulce típico de Puerto Rico.

Elaboración[editar]

Tradicionalmente, el trigo o el millo (maíz) eran tostados en un instrumento llamado "tostador". Éste consistía en un recipiente metálico donde se colocaba el grano y se removía con un palo para que se tostara de forma uniforme sin quemarse. Luego el grano tostado solía molerse en molinos manuales de piedra y en molinillos de hierro, pero actualmente el proceso suele estar tecnificado. A continuación se detallan las etapas del proceso industrial de preparación del gofio.

Limpieza del grano[editar]

Antes de ser molido, el cereal debe de ser limpiado de todos los restos orgánicos e inorgánicos con los que suele estar mezclado (granos partidos, restos vegetales, otros residuos). Para ello se utilizan limpiadoras, cuyo principio básico es el tamizado. En algunas limpiadoras se usa aire a presión para facilitar el tamizado, mientras que en otras se ejerce una acción de aspiración que sustrae todos los elementos más ligeros que el grano.

Tostado del cereal[editar]

Actualmente, el grano se tuesta en tostadoras que emplean gasoil como combustible. En su interior se alcanzan temperaturas de más de 150° C, a veces incluso 200° C, lo que tiene como resultado adicional de eliminar todos los microorganismos presentes en el cereal.

El tostado del grano es lo que caracteriza al gofio respecto al resto de las harinas. Gracias a este proceso se facilita la digestibilidad del alimento, además de conseguirse sus propiedades organolépticas.

Enfriamiento del cereal[editar]

Una vez tostado, el cereal debe enfriarse antes de poder ser molido. Tradicionalmente, el enfriado se realizaba a temperatura ambiente dentro de sacos o de "cajas de enfriamiento", donde el cereal era conservado durante un día. En la actualidad, los molinos más modernos enfrían el grano utilizando ventilación forzada o tornillos de Arquímedes, con lo que se reduce el tiempo necesario para esta etapa.

Molturación[editar]

A diferencia de otros productos de cereales molidos para los que se usan rodillos u otros elementos más modernos, la molturación del gofio debe realizarse en molinos que funcionan gracias a la fricción de piedras colocadas en sentido horizontal. Antiguamente se empleaban piedras de basalto de origen canario, luego piedras artificiales de origen catalán o alicantino, y actualmente se usan piedras artificiales generalmente de origen alemán.

Almacenamiento y envasado[editar]

El gofio recién molido solía ser recogido en sacos de tela, que se colocaban en cajas de madera hasta su venta a granel. En los molinos actuales que siguen vendiendo gofio a granel, éste se recoge en recipientes de acero inoxidable, donde permanece hasta su venta o envasado. En otros molinos, el gofio se transporta mediante un tornillo de Arquímedes o por aire a presión hacia depósitos, a partir de los cuales se realizará el envasado, generalmente en bolsas de plástico. Sólo en los molinos que venden gofio a granel se utilizan cartuchos de papel para envasarlo.

Consumo[editar]

Plato de gofio escaldado

La forma de consumirlo ha variado mucho desde la antigüedad. En la época anterior a la conquista, los antiguos pobladores de las Islas Canarias consumían este alimento amasándolo con agua y sal en su forma más básica o utilizando frutos secos. Se solía utilizar un zurrón para amasar, contener y transportar el gofio preparado.[13] Actualmente se consume de igual manera, aunque también ha intervenido la cocina moderna para preparar diversos postres como helados o mousses de gofio. Se suele mezclar también con plátano. La forma más común de tomarlo es con leche o en el potaje, aunque también es bastante común utilizarlo amasado como acompañamiento de las comidas (formando pellas o pelotas y cumpliendo la función del pan) o escaldado (se aprovecha el caldo del potaje para escaldarlo y consumirlo con verduras o solo).

En Nicaragua generalmente es una galleta no muy sólida, en forma de rombo, hecho de maíz tostado, molido, endulzado con rapadura y puede llevar jengibre o no. Generalmente se acostumbra como golosina durante las fiestas de la Purísima o de la Inmaculada el 8 de diciembre, o en Navidad.

En Uruguay se consume habitualmente espolvoreado sobre leche caliente, tomándolo a cucharadas. Hay un dicho popular incorporado por los inmigrantes canarios en Uruguay, que dice: "es más difícil que chiflar y comer gofio". En Chile actualmente solo se hace de trigo y se llama harina tostada y tiene un amplio uso culinario. En Argentina recibe este nombre la harina de trigo tostado, que se consume de forma parecida. En la provincia de San Juan se le dice cocho y en Mendoza y la Patagonia, ñaco, por influencia chilena. En República Dominicana, es costumbre durante el consumo del gofio, pronunciar la frase "gofio fiao´" al mismo tiempo que se evita que el cereal se esparza fuera. En Puerto Rico se acostumbra comer en forma de polvo, sea de trigo o maíz quemado y molido, casi siempre con azúcar y envuelto en pequeños conos de papel y es considerado un dulce típico.

Enterrando la cubertería de reserva dentro del cacharro del gofio, se evitaba que se oxidara. Años 1950 1960 en El Palmito de Moya (Gran Canaria).[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Academia Canaria de la Lengua (2010). «gofio». Diccionario básico de canarismos. 
  2. http://insuloamaziq.blogspot.com.es/2012/08/gofio.html
  3. Reyes, Ignacio (enero de 2007). «Gentilicios». Mundo Guanche. Los Realejos, Santa Cruz de Tenerife: Asociación Mundo Guanche. Consultado el 12 de septiembre de 2014. «En torno a 1590, un historiador que firmó su obra con el pseudónimo de Juan de Abreu Galindo (III, 13) recogió ese gentilicio expresado de manera inequívoca en lengua amazighe: «Esta ysla de Tenerife se llama en su comun hablar Chíneche, y alos naturales llamaban Bincheni». Un siglo más tarde, el médico y también historiador Tomás Marín de Cubas (1694: 26v, 50) reportó el mismo dato, pero esta vez bajo una forma ligeramente distinta: «[a] los naturales le[s] llaman Guanchini». Las diferencias obedecen a que un autor apuntó el plural y otro, el singular: wanshen, pl. winshen. Porque el enunciado guarda relación con el nombre de la Isla, Ashenshen (o Ašenšen), rematado por la reduplicación expresiva del tema que se pierde en el gentilicio. De aquí derivan todas las variantes que hoy conocemos, la más famosa de las cuales es la voz ‘guanche’.» 
  4. Abréu Galindo, Juan de (1940) [1632]. «Capítulo XII» (pdf). Historia de la conquista de las siete islas de Gran Canaria. Biblioteca Canaria III. Santa Cruz de Tenerife: Valentín Sanz. p. 221. Consultado el 12 de septiembre de 2014. 
  5. http://www.culturatradicionalgc.org/Gastronomia-Tradicional/Entrantes/Gofio.html
  6. a b http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=326156
  7. http://www.euroefe.efe.com/3788_agricultura-pesca-y-medio-ambiente/2408510_la-comision-europea-concede-proteccion-al-gofio-canario.html
  8. "Historia de la conquista de las siete islas de Canaria", Fr. J. de Abreu Galindo, Editorial Goya, Santa Cruz de Tenerife, 1977
  9. Mil años sembrando el campo canario con una reliquia
  10. EL MUSEO CANARIO - Semillas de trigo
  11. EL MUSEO CANARIO - Semillas de lenteja
  12. "El libro del gofio", Manuel Mora Morales, Editorial Globo, Santa Cruz de Tenerife, 1986.
  13. Morera Pérez, Marcial (1993). «Influencias campesinas en el vocabulario canario». Anuario de estudios Atlánticos (39): 154. Consultado el 26 de diciembre de 2016. «La palabra zurrón se usa en Canarias para designar una especie de bolsa hecha con una piel de cabrito que se usa para amasar el gofio». 

Bibliografía[editar]

  • «Tecnología aplicada a las empresas productoras de gofio canario». El gofio, un alimento tradicional canario. Centro de la Cultura Popular Canaria. 2006. pp. 91-102. ISBN 84-7926-527-2. 

Enlaces externos[editar]