Estudios de ciencia, tecnología y sociedad

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Lección de anatomía del doctor Willem van der Meer, Michiel Jansz. van Mierevelt y Pieter Michielsz van Mierevelt.

Los estudios sociales sobre ciencia, tecnología abarca a un ámbito de estudio de utilidades de la vida diaria como objetivo romper con las antiguas barreras de investigación cientificoténica. Tradicionalmente, la ciencia y la tecnología eran juzgados como una caja negra y, por lo tanto, estudiadas independientemente de los factores sociales, políticos, y culturales, que actuarían como distorsionadores del saber cientificotécnico. Los estudios sobre ciencia, tecnología y sociedad reconcilian esos tres campos considerándolos como un tejido sin costuras.

En las regiones de habla hispana, este tipo de inquietudes y de reflexiones han llegado con el nombre común de estudios de/sobre Ciencia, Tecnología, y Sociedad (abreviado CTS), lo que en las regiones de habla inglesa se conoce como Science and Technology Studies (Estudios de Ciencia y Tecnología) o Science, Technology and Society (Ciencia, Tecnología y Sociedad), ambas con el acrónimo STS. En las regiones de lengua hispana, la multidisciplinariedad en CTS incluye desde el principio los ámbitos de las ciencias sociales, y ve sus orígenes en los movimientos en defensa de los derechos humanos, el movimiento feminista y pacifista y los primeros grupos ecologistas surgidos sobre todo tras la guerra del Vietnam. Por sus orígenes y naturaleza vemos cierto paralelismo entre los estudios CTS y los estudios feministas. [1] [2] [3] [4]

Historia[editar]

En las civilizaciones china y egipcia , se le otorgó relevancia a la tecnología pero poca importancia a la ciencia. En contraste, en la comunidad científica francesa de principios del siglo XIX se dio prioridad al desarrollo de la ciencia, bajo la creencia de que sólo lo que fuera conocido teóricamente sería confiable y tendría éxito. Actualmente el desarrollo de un país es medido sobre la base de lo que se dedica a ciencia y a tecnología, sin embargo, invertir en esos rubros no siempre asegura el enriquecimiento ni el progreso de un país.

La industrialización de la ciencia y la tecnología pasa por tres etapas a lo largo de la historia. La primera, el período amateur (entre los siglos XVII y XVIII, coincidiendo con la Revolución Científica). Durante esa época los científicos no están especializados pero, por otra parte, son autosuficientes económicamente. Aparecen las primeras asociaciones y comunicaciones regulares entre científicos. A esta fase le sigue un período académico (entre el siglo XVIII y la Segunda Guerra Mundial). Emergen entonces los primeros laboratorios privados de R+D. Los científicos se especializan y son subvencionados ahora por universidades pero manteniendo la independencia de acción respecto al poder político. Por último, el período profesional o tecnocientífico (que abarca desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, conocido como Big Science o Gran Ciencia). Hay un aumento del coste de las investigaciones, cosa que provoca la dependencia de científicos e investigaciones con las fuentes económicas del ejército, sanidad e industria. Aparecen los primeros grandes proyectos de I+D, los grandes lazos entre ciencia y tecnología y la evaluación y promoción de la ciencia en relación a su impacto económico.

Es en este último período en el cual aparecen los estudios de CTS como consecuencia de las innovaciones tecnológicas como motor de desarrollo de las naciones y en relación a los avances en materia tecnológica tras la Segunda Guerra Mundial.

Primeros estudios de CTS[editar]

Los primeros de los estudios CTS se desarrollaron de forma independientemente durante los años 60, sin tener en cuenta los demás estudios realizados hasta los años 80, aunque la monografía de Ludwig Fleck (1935) Génesis y desarrollo de un hecho científico anticipó muchos de los temas clave de CTS:

  • Historia de la tecnología, que examina la tecnología en su contexto social e histórico. Comenzó en los años 60 de mano de algunos historiadores que cuestionaban el determinismo tecnológico, una doctrina que puede inducir pasividad pública hacia el "desarrollo natural" de la tecnología y la ciencia. Al mismo tiempo, algunos historiadores comenzaron a desarrollar acercamientos semejantemente en el contexto de la historia de la medicina.
  • Tecnología y Sociedad en la segunda mitad de los años 60. Estudiantes y movimientos sociales ligados a universidades de Estados Unidos y del Reino Unido, o vinculados a centros europeos, ayudaron a poner en marcha una gama de nuevos campos interdisciplinarios (por ejemplo Estudios feministas) que fueron vistos como asuntos relevantes que el plan de estudios tradicional que no los tenía en cuenta. Desde una gran variedad de disciplinas (incluyendo la antropología, la historia, la ciencia política, y la sociología) los eruditos en estos programas crearon los planes de estudios dedicados a explorar las cuestiones que surgían a través del análisis crítico de la ciencia y la tecnología. Al revés de lo que ocurría con los eruditos en estudios de ciencia, historia de la tecnología, o historia y filosofía de la ciencia, los eruditos en Tecnología y Sociedad se veían a sí mismos más como activistas que trabajaban para el cambio, que investigadores dentro de la desapasionada torre de marfil académica. Como un ejemplo del impulso activista, las eruditas feministas en ésta y otras áreas emergentes de CTS se dedicaron al estudio de la exclusión de las mujeres en las actividades científicas y en la ingeniería.
  • Ciencia, ingeniería, y políticas públicas. Los estudios emergieron en los años 70 casi con las mismas preocupaciones que motivaron a los pioneros de los movimientos sobre CTS. En ciertos aspectos, la ciencia y la tecnología estaban cada vez más en desacuerdo con los intereses sociales y del público. Los movimientos sociales intentaban humanizar a los que hacían ciencia y tecnología, pero con resultados generalmente magros. Pero estudiantes con buenas calificaciones profesionales se sentían buenos y lícitos jugadores en políticas sobre ciencia y tecnología. Y algunos programas vinieron a acentuar metodologías cuantitativas (léase: actividades de ingeniería de sistemas). Por cierto otros desarrollaron acercamientos sociológicos y cualitativos, y encontraron que sus intereses más cercanos podrían ser encontrados entre eruditos en ciencia, tecnología, y departamentos de estudios sociales.

Durante los años 70 y los años 80, las universidades principales de Estados Unidos, Reino Unido, y Europa, comenzaron a dibujar estos varios componentes juntos en nuevos e interdisciplinarios programas. Por ejemplo, en los años 70, la Universidad Cornell desarrolló un nuevo programa que unió estudios sobre ciencia con eruditos de orientación política, y con historiadores y filósofos de la ciencia y de la tecnología. Cada uno de estos programas desarrolló identidades únicas, debido a la grandes variaciones en los componentes que fueron integrados juntos, así como su exacta localización dentro de los centros terciarios. Por ejemplo, la universidad de Virginia, en un programa sobre CTS unió a eruditos extraídos de una variedad de campos (con fuerza particular en historia de la tecnología); sin embargo, el programa que tiene la responsabilidad de la enseñanza, está situado dentro de la escuela de ingeniería, y enseña a los estudiantes éticas respecto de los fines perseguidos.

Estudios de la ciencia y la tecnología[editar]

Muchos son los estudios realizados de Ciencia Tecnología y Sociedad (CTS) con la voluntad de abrir la caja negra cientifocotécnica. Entre los estudios más importantes vale la pena destacar la tesis de la infradeterminación empírica de las teorías científicas o teoría de Duhem-Quine y la tesis de la carga teórica de la observación. Estos estudios revelan una crisis de la imagen heredada de la ciencia. Hasta hacía poco los estudios científicos y técnicos se había limitado a una historia de las ideas, una filosofía de la ciencia (que tenía en cuenta únicamente cuestiones epistemológicas y criterios de demarcación) y una sociología de la ciencia (que estudiaba únicamente las instituciones y organizaciones científicas, sin llegar a profundizar en el proceso cientificotécnico).

  • El Programa Fuerte. Durante los años sesenta, un grupo de sociólogos de la Escuela de Edimburgo se proponen abrir la caja negra de la ciencia y la tecnología a través de una ciencia en acción de vocación empírica y que pretende examinar la totalidad del proceso de producción cientificotécnico y, por lo tanto, no solo el producto acabado.
  • El Programa Empírico del Relativismo (PER). Durante los años ochenta un grupo de investigadores entre los que destacamos Harry Collins, Trevor Pinc y Andrew Pickering parte de la imparcialidad y la simetría para realizar estudios de casos contemporáneos a través del contacto directo con los científicos, ya sea de forma directa o indirecta y poniendo especial atención en las ciencias marginales y en las controversias científicas.
  • Los estudios de laboratorio. Durante los años setenta un grupo de investigadores entre los que se encuentran Bruno Latour y Karin Knorr-Cetina realizan una serie de estudios basados en observación activa en los laboratorios a modo del trabajo de campo de los sociólogos.
  • El análisis del discurso científico. Investigadores como Michael Mulkay y Nigel Gilbert realizan estudios para descubrir cuáles son los métodos que utilizan los científicos para explicar, representar y dar sentido a las prácticas científicas.
  • Teoría del actor-red. Considerada por muchos la culminación del análisis de CTS hasta ahora, Bruno Latour, Michel Callony John Law entre otros, se dedica a eliminar las dicotomías en materia cientificotécnica como macro-micro, social-cognitivo o ciencia-tecnología. La Teoría del actor-red considera los objetos como híbridos, naturales, sociales y discursivos, eliminando los límites entre contexto y contenido.
  • Etnometodología de la actividad científica. La etnimetodología de la actividad científica es una rama de la sociología utilizada por Michael Lynch y Harold Farfinkel, entre otros, para analizar de forma rigurosa las actividades prácticas y argumentativas de la vida cuotidiana en términos científicos.
  • Programa reflexivo. Steve Woolgar y Malcom Ahmore utilitzan el principio reflexivo establecido por el Programa Fuerte para analizar ciencia y tecnología, a través de la aplicación de técnicas de representación.

Fuentes[editar]

1.- Childe, Vere Gordon; Los orígenes de la civilización; Edit. Fondo de Cultura Económica; México; 1971.

2.- Bernal, John D.; Historia social de la ciencia 1: la ciencia en la Historia; Ediciones Península; Barcelona (España); 1979 (5ª edición); ISBN 9788429709360.

3.- Bernal, John D.; Historia social de la ciencia 2: la ciencia en nuestro tiempo; Ediciones Península; Barcelona (España); 1979 (5ª edición); ISBN 9788429709377.

4.- Medina, Manuel (1985): De la techne a la tecnología, Valencia, Tirant lo Blanch ediciones.

5. Medina, Manuel y Sanmartín Esplugues, José (1990): Ciencia, Tecnología y Sociedad: estudios interdisciplinares en la universidad, en la educaci{on y en la gestión pública, Barcelona, Anthropos.

6. Sanmartín Esplugues, José (1987): Los nuevos redentores. Reflexiones sobre la ingeniería genética, la sociobiología y el mundo feliz que nos prometen, Barcelona, Anthropos.

7.- Sanmartín Esplugues, José (1990): Tecnología y futuro humano, Barcelona, Anthropos.

8.- Solivérez, Carlos E.; Ciencia, técnica y sociedad; Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales; Buenos Aires (Argentina); 1992. Edición de uso escolar donada al dominio público, discute ciencias y tecnologías de carácter universal y su interrelación con aspectos sociales.

9.- Solivérez, Carlos E.; Las tecnologías en Argentina: breve historia social; Edit. Capital Intelectual; Buenos Aires (Argentina); 2006; ISBN 9789871181919. Primer estudio histórico sobre la relación entre tecnología y sociedad en Argentina.

10.- Ordóñez, Javier.; Ciencia, Tecnología e Historia: Una alianza incompleta; Cátedra Alfonso Reyes (ITESM) / Javier Ordóñez (México); 2001 (1ª edición) Páginas 51-77.

7.- Funtowicz, S y Ravetz, J. B. (1993): La ciencia posnormal, Barcelona, Icaria. Páginas: 23-46.


Referencias y notas[editar]

Véase también[editar]

Artículos conexos[editar]

Enlaces externos[editar]