Educación permanente

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La Educación Permanente (Lifelong Learning) es un paradigma educativo abierto a cualquier etapa de aprendizaje de la vida de una persona. Es considerada como el movimiento que pretende llevar a todos los niveles y estados de la vida del ser humano hacia un aprendizaje continuo, para que a cada persona le sea posible tanto recibirla como llevarla a cabo y mejorar conocimientos, competencias y actitudes. Podemos entender este movimiento como una de las revoluciones más importantes de nuestra época desde el punto de vista pedagógico.

Aunque la educación permanente y la educación para adultos ofertan una educación posterior a la edad escolar, mientras que la educación para adultos se centra en una determinada etapa de la vida, la edad adulta, la educación permanente pretende la adquisición de conocimientos y destrezas de forma continua a lo largo de la vida de la persona para que esta pueda adaptarse a los cambios que a su alrededor se vayan ocasionando, dándose, de este modo, un desarrollo integral de la persona y una mayor calidad de vida.[cita requerida]

Desde una perspectiva histórica, se distinguen tres fases sucesivas de elaboración del concepto de educación permanente.[cita requerida]

  • En la primera fase se pone el acento en la Educación de Adultos. El principio inicial es el de que nada de lo que procede de la educación de la escuela o de la pedagogía tradicional puede servir para la Educación de Adultos sin una adaptación radical.
  • En el segundo periodo, teóricos y prácticos toman conciencia del hecho de que entre educación de jóvenes y educación de adultos no existe barrera; continuidad entre la una y la otra. Aún con la aparición de la noción nueva de Educación Permanente no modifica los conceptos tradicionales.
  • En la tercera fase, el concepto de Educación Permanente adquiere un sentido más amplio. Se concibe la educación como extensiva a toda la duración de la vida humana; el final de la escolaridad obligatoria no es el final de la educación.

Antecedentes de la EP[editar]

En Europa[editar]

En los comienzos de la historia de la educación, nos encontramos con referencias concretas sobre la necesidad de que ésta se lleve a cabo a lo largo de toda la existencia.

En este sentido, cabe citar la paideia griega y la Ilustración europea.

Estas anotaciones no son las únicas, entre los precursores de esta idea ha de señalarse a Platón (427-348 a. J.C.), que ya sostuvo que la educación debía prolongarse hasta los cincuenta años. Siglos más tarde, Comenio (1592-1670) asoció a la noción de educación a las ideas de continuidad, integralidad y universalidad.

En los siglos XVIII y XIX, las actividades «voluntaristas», esporádicas y asistemáticas se transformaron y se alcanzaron mayores niveles de organización e institucionalización.

Entre los factores que influyeron en este cambio se encuentran las iniciativas promovidas por la Iglesia luterana, el nuevo orden político preconizado por la Revolución francesa y la Revolución industrial. El organismo que ha contribuido en mayor medida a impulsar y desarrollar este ámbito de la educación ha sido la Unesco. Entre las conferencias internacionales más significativas organizadas sobre este tema, destacan las celebradas en: Elsinor (Dinamarca, 1949), Montreal (Canadá, 1960), Tokio (1972), París (1985), Hamburgo (1997), Sofía (2002) y Bangkok (Tailandia, 2003). A estas hay que añadir, además, la Conferencia General que tuvo lugar en Nairobi (1976), y cuya aportación singular es la consideración de la educación de adultos como un subconjunto del proyecto global de educación permanente. Por su parte, la Conferencia de Dakar (Senegal, 2000) la sitúa dentro del marco de la educación para todos y plantea, como objetivo principal, que se atiendan las necesidades de aprendizaje de todos los adultos y se reduzca, en los próximos quince años, el número de analfabetos en un 50% –hay 880 millones de personas que no saben ni leer, ni escribir, y la mayoría son mujeres.

Más lejana a nuestro tiempo es la defensa de este presupuesto que se encuentra en el Informe presentado en 1792 a la Asamblea Nacional Francesa por Condorcet. En dicho documento, se afirma que la instrucción debería abarcar todas las edades, pues no hay ninguna en la que no sea útil y posible aprender. Otra cita ineludible es el Informe final del Comité para la Educación de Adultos del Ministerio de Reconstrucción Inglés (Londres, 1919), donde se hace constar que la educación de adultos no es un lujo reservado a un grupo privilegiado de individuos, sino parte integrante de la vida social. Por ello, deberá ser asequible a todos, a la vez que permanente.

La implantación de la educación durante toda la vida en el seno de la sociedad es una de las propuestas esenciales que Delors (1996) formula para afrontar las novedades que surgen y que afectan tanto a la vida privada, como a la vida profesional. Supone una transformación radical del concepto de educación, y no sólo implica la prolongación de los procesos educativos –sean estos formales, no formales o informales–, sino que también propicia la aparición un nuevo modelo contrapuesto a la educación tradicional.

Hasta no hace mucho tiempo, se defendía que el proceso de enseñanza debía centrarse, únicamente, en etapas concretas –la niñez y la juventud. Se hacía hincapié en que el sujeto aprendiera en dicho período todo lo que fuera a necesitar, puesto que ésta era la única etapa de la vida en la que se podían adquirir conocimientos. De este modo, el desarrollo de destrezas, habilidades y actitudes que facilitaran a la persona el aprender a aprender quedaba relegado a un segundo plano.

Las políticas educativas comunitarias no han sido tan homogéneas y coherentes como cabría esperar.

Las primeras décadas de la puesta en marcha de la Unión Europea se caracterizan, en líneas generales, por la tardanza en el tratamiento de las cuestiones relacionadas con la educación. Se[¿quién?] afirma que la educación ha sido la gran ausente en el comienzo del proceso de construcción europea. Una de las conquistas más relevantes es la obtención, no sin esfuerzo, de una interpretación amplia de los pocos artículos del Tratado de Roma relacionados con la educación. En relación con el tema que nos ocupa, hay que señalar que, en esos momentos, se confiere a la educación de personas adultas la finalidad de completar, continuar y ampliar los estudios iniciales de educación general y, especialmente, de formación profesional.

El Tratado de Maastricht (1992) sentó, en los artículos 126 y 127, las bases jurídicas de la política educativa en lo que respecta al desarrollo de una educación de calidad y a la política de formación profesional, respectivamente. En el plano práctico, la Unión Europea se ocupa de manera específica de aumentar la cooperación europea en el campo de la educación de adultos a través de la acción Sócrates-Grundtvig, que pretende promover la innovación, la accesibilidad y la calidad de las actividades destinadas a este sector de la población.

En esta línea, la proclamación del Año Europeo de la Educación Permanente (1996) y la publicación del Memorándum sobre el Aprendizaje Permanente (2000) representaron hitos muy importantes para la formación permanente. Por primera vez, se dedicaba un año europeo a la educación y, específicamente, a la educación de personas adultas.

En España[editar]

Los términos "educación de adultos" y "educación permanente" son conceptos que se han mezclado en muchas ocasiones, provocando confusiones que han tergiversado el contenido real y el significado propio implícito en cada uno de ellos.

Sin embargo, desde hace algunas décadas,[¿cuándo?] se viene desarrollando un intento clarificador que ha llevado a la mayoría de especialistas[cita requerida] a la siguiente precisión: la educación permanente sirve como marco referencial, no sólo a la educación de adultos, sino también al conjunto del proceso educativo, al plantearse como "sistema de los sistemas educativos".[cita requerida]

“El gobierno fomentará el establecimiento de lecciones de noche y de domingo para los adultos cuya instrucción haya sido descuidada o que quieran adelantar los estudios”

(Artículo 106, Ley Moyano 1857).
Estatua a Claudio Moyano en la cuesta homónima de Madrid.

De esta forma se quiso dar respuesta al 81% de analfabetos existentes por entonces en España.

Durante el siglo XIX, tanto a nivel normativo como de estudios y reflexiones teóricas, ha existido una considerable preocupación por el fomento de la educación de las personas adultas. Prueba de ello son la Ley Someruelos de 1938 o la Ley Moyano de 1857 en el plano legislativo, y los estudios de Puig Sevall, Fontanalls del Castillo o el Boletín de la I.L.E. en un plano reflexivo-teórico y de análisis.

En el siglo XX, la República impulsó significativamente la educación de las personas adultas, pero pronto se vio truncada por la conflictividad y la Guerra Civil. En mayo de 1931, se puso en marcha el Patronato de Misiones Pedagógicas y en agosto del mismo año se organizó un servicio de bibliotecas como instrumento de cultura popular.

Durante el franquismo, en 1950 se creó la Junta Nacional contra el analfabetismo, como anticipo de la Campaña Nacional de Alfabetización, que se llevaría a cabo durante la década de los años sesenta, coincidiendo con el desarrollo económico.

En la postguerra, y dado el gran número de analfabetos existentes en España, el franquismo hizo de las campañas de alfabetización su objetivo prioritario en materia de educación de adultos, tratando de reparar las deficiencias de la instrucción elemental, con un enfoque centrado en una enseñanza primaria, tal y como expresó el Libro Blanco de 1969.

El principio de la educación permanente fue tenido en cuenta por el Libro Blanco de 1969, en su análisis y proyección de futuro. Del mismo modo, la Ley General de Educación de 1970, lo incorporó como "una amplia atalaya desde la cual la ley ha construido un sistema flexible, único e interrelacionado", en palabras de Manuel Puelles.

En la estela de la LGE, se puso en marcha el Programa de Educación Permanente de Adultos con la Orden Ministerial de 26 de julio de 1973. El objetivo básico y prioritario del Programa era proporcionar una formación elemental a las personas que en su momento y por diferentes causas no pudieron completar la EGB.

Algo significativo es que el profesorado ha sido en su inmensa mayoría reclutado en la EGB, y la metodología empleada la que se llevaba a cabo en las escuelas con los alumnos no adultos.

Conviene hacer una mención especial a la implantación en unos casos, y a la consolidación en otros, de la enseñanza a distancia en España, al amparo de la Ley General de Educación (LGE). Aunque esta enseñanza no era específicamente para adultos, un buen número de adultos la ha seguido.[cita requerida]

Tras la Constitución española de 1978, con un nuevo orden político y territorial (además del contexto general de cambio y renovación de estructuras), surgieron importantes planes de actuación por iniciativas de Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y otras instituciones.

Esta situación, impulsada por una sociedad cada vez más dinámica y moderna, genera la necesidad de hacer una oferta más amplia desde el sistema educativo. De ello se hace eco la administración socialista, en el gobierno desde 1982 (en realidad 1983), que impulsará una considerable labor de análisis y debate sobre la educación de adultos en España, que culmina con la aparición en 1986 -Libro Blanco-, en el que se establecía una serie de líneas de actuación futura para la educación de las personas adultas.

Con la Orden Ministerial de 8 de mayo de 1989 se perseguirá un modelo transformador, convirtiendo a los Centros de Adultos en algo más que instituciones expedidoras del Graduado escolar, para ser centros en los que se impulsen y satisfagan necesidades socio-culturales, ocupacionales y de formación y rectificación profesional.

En 1990 se promulga la LOGSE, que recoge la nueva concepción de la Educación de Adultos en el Título III. Este nuevo marco legal recoge los principios de la educación permanente, pero no incorpora la Educación de Adultos al Sistema Educativo, ya que no está incluida en las Enseñanzas de régimen General ni especial, delimitadas en el artículo 3º del Título Preliminar. Así pues, la educación de adultos en España quedó definida en términos de política escolar y académica de promoción social y cultural.

Actualmente la Educación Permanente se recoge en la Ley Orgánica de Educación (LOE), así como en la Orden de 10 de agosto de 2007, por la que se regula el Plan Educativo de Formación Básica para Personas Adultas.

Desde la promulgación de la LOGSE, las políticas de los sucesivos gobiernos, han conseguido incrementar el porcentaje de población adulta que sigue su proceso formativo, situándose en niveles ligeramente superiores a la media europea. Así, en 2008, el 10,4% de españoles entre 25 y 64 años participaba en educación formal o no formal, una cifra similar al 9,5% de la Unión Europea de 27 países, aunque lejos de las cifras de países como Suecia o Dinamarca, por encima del 30%.[cita requerida]

En esta línea se crea en 1992 el Aula Mentor. Un sistema de formación abierta, libre y a través de Internet promovida por el Ministerio de Educación de España a través de la Subdirección General de Aprendizaje a lo largo de la vida, unidad dependiente de la Dirección General de Formación Profesional. Nace a principios de los años noventa en el seno del Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (PNTIC. Actualmente CNICE) con el objetivo de proporcionar un sistema de formación para personas adultas utilizando las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la formación no reglada con un enfoque abierto, flexible y a distancia a través de la red Internet. El programa Aula Mentor ha sido seleccionado como una de las 14 buenas prácticas en el Inventario de la Unión Europea, estudio dirigido por la Universidad de Florencia en 2008.

Tipos[editar]

Complementándose entre sí, se puede decir que existen varios tipos de Educación Permanente. Así pues, encontramos las siguientes:

  • Profesional: Su objetivo es hacer posible que el individuo se adapte sin problemas a los cambios tecnológicos, así como asegurar la movilidad del profesional trabajador. Lo que busca este tipo de educación es una adecuación del individuo a las exigencias del entorno laboral y profesional. Principalmente está dirigida a personas adultas que necesitan un reciclaje en su trabajo.
  • Político: Fomenta las capacidades para asumir los derechos y deberes. Este tipo de educación debe hacer ver los límites y las posibilidades del desarrollo social, así como mostrar los dobles mensajes de las fuentes de información. La búsqueda de un pensamiento crítico es deseable para que las personas puedan tomar decisiones coherentes al respecto.
  • General: Busca defender la igualdad de oportunidad, así como equilibrar las desigualdades generales. Fomentar la sensibilización hacia la inclusión, y fomentar una visión real hacia la exclusión social estarían también en los contenidos de este tipo.

Al entender que una educación es permanente en el momento en que es capaz de ocasionar cambios en el individuo, no nos interesa ver si el cambio efectuado es bueno o malo, nos basta con saber que ese cambio se ha producido o no.

Se defiende la idea de que es necesario concebir un sistema educativo donde se utilicen y aprovechen todos los recursos que existan en una determinada sociedad. Entendiéndose en esta línea la Educación Permanente como una intervención socioeducativa en un grupo concreto que busca convertir a cada individuo en sujetos activos tanto de su transformación como la de su entorno, buscando ante todo una mejor calidad de vida.

Según los recursos que se es capaz de ofrecer, la EP posee diversas características:

  • De formación: Favorece el desarrollo de la capacidad crítica y la adquisición de conductas de las personas. Por ejemplo: debates, foros…
  • De difusión: Favorece el acceso a determinados bienes culturales propios de la comunidad donde se desarrolla. Por ejemplo: salidas a museos.
  • Artísticos: Favorecen la expresión en todos los sentidos y constituyen formas de iniciación en el desarrollo de los lenguajes creativos. Por ejemplo: expresión corporal.
  • Lúdicos: Favorecen el desarrollo corporal. Por ejemplo: ir de excursión.
  • Sociales: Favorecen la vida asociativa y proporcionan atención a las necesidades grupales. Por ejemplo: Actividades como alfabetización.
  • Emocionales: Propician el crecimiento personal a través del acompañamiento educativo para conocer mejor las emociones, siendo un tipo de aprendizaje terapéutico ya que persigue que las personas encuentren un buen equilibrio en sus vidas.

Historia de la educación permanente[editar]

Para educar a sus miembros en todas las sociedades y en todas las épocas se han ido desarrollando procesos, técnicas y procedimientos cada vez más complejos y sistemáticos, apreciándose así las formas de trasladar la cultura de unas generaciones a otras. En las sociedades primitivas ya se transmitía el legado cultural de forma oral de unas generaciones a otras. Por su parte, las sociedades agrarias desarrollaron un sistema de transmisión de saberes productivos, al que se vinculaba un conjunto de prácticas y valores sociales, políticos y religiosos que regulaban los sistemas de vida colectiva.

Este reconocimiento de la necesidad de una educación que abarque desde el nacimiento hasta la muerte puede encontrarse en los primeros textos conocidos por la humanidad. El Antiguo Testamento, el Corán y otros libros sagrados reflejan, en sus particulares enfoques, la humanidad posibilidad y necesidad a aprender a lo largo de la vida.[cita requerida]

Los comienzos de la elaboración de modelos y la producción de medios cercanos a la EP se suelen situar en el siglo XVIII, con las influencias de la Ilustración.[cita requerida] La EP es una idea que nació entre los especialistas y los animadores de la educación de adultos, en medios externos al sistema escolar y universitario tradicional y también del contacto con la realidad social y económica de la vida.

La noción de EP se extendió en consecuencia considerable y se amplió a lo largo de los años. Sus relaciones con la EA (enseñanza de adultos) no son exclusivas pero de este origen parcial ha conservado el sentimiento de que el sistema de educación actual, tal como está institucionalizado, no es suficiente por los siguientes motivos:[cita requerida]

  • Está confinado a una parte de la población, que por su edad, cumple el papel de marginado: los jóvenes
  • Está orientada en un sentido que no la pone inmediatamente en contacto con la realidad de la vida y de la sociedad
  • Es tan solo una preparación para la vida, pero lo que precede a la vida real.

A partir de estas consideraciones, los especialistas de la educación de adultos, determinaron necesaria una reforma de la concepción, de la ejecución y práctica de este tipo de educación.[cita requerida]

El influjo de la implantación de la EP en Europa llega a España relacionado con esta misma concepción de educación de adultos. La primera referencia legal data del siglo XIX con la Ley Moyano. Paralelamente a este desarrollo se ha ido produciendo la separación de las acciones de la EP en cuatro ámbitos fundamentales, para la formación integral, especialmente de personas adultas: instrucción básica y alfabetización, formación para el trabajo, formación para el desarrollo personal y formación cívico-social. Esta separación tendrá como consecuencia, entre otras, la interpretación de la EP como Educación Básica de Personas Adultas.

Las realizaciones del siglo XX pueden dividirse en tres etapas: República, Dictadura y Transición democrática. En la primera etapa fueron notorias las actividades llevadas a cabo por la Institución Libre de Enseñanza: Museo Pedagógico, Instituto Escuela, Misiones Pedagógicas. La segunda etapa es conocida por la influencia del “nacional-catolicismo”, la doctrina del Movimiento Nacional impartida por la Sección Femenina, la Organización Juvenil Española y las escuelas de mandos. En la tercera etapa, restaurada ya la democracia, se desarrollaron en el ámbito estatal los Programas de Educación Compensatoria, llamados “Programas de Educación Permanente de Adultos” y los Programas de Formación Profesional. También tiene lugar la creación de programas de formación autonómicos.

Las realizaciones serán diferentes en diferentes lugares y condiciones sociales; pero puede afirmarse que, tanto la Ley General de Educación de 1970 y la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de 1990 recogen la EP como principio orientador del sistema educativo y los cuatro ámbitos citados de educación de adultos.

Tal y como se afirma en el informe Delors "la educación... abarca desde la infancia hasta el final de la vida", indicándose cuatro aprendizajes básicos para aquel que aprende a lo largo de toda la vida:

  • Aprender a conocer y adquirir los instrumentos de la comprensión.
  • Aprender a hacer e influir en el entorno propio.
  • Aprender a vivir juntos, a cooperar con los demás participando en las actividades sociales.
  • Aprender a ser personas autónomas y críticas capaces de formular juicios propios y hacer frente a las circunstancias de la vida.

Referencias[editar]

Referencias bibliográficas[editar]

Artículos conexos[editar]

Enlaces externos[editar]